MARTY SUPREME. Estados Unidos, 2025. Un film de Josh Safdie. 149 minutos
Un drama deportivo a la vez que un estudio caracterológico del campeón mundial de ping-pong de mesa Marty Riesman (1930 – 2012).es lo que enfoca el realizador Josh Safdie en Marty Supreme.
El guión de Safdie compartido con Ronald Bronstein ha sido inspirado en la personalidad de Reisman y aunque lo que se relata es ficcional, puede quedar cierta duda si realmente ha sido tal como aquí es retratado.

Timothee Chalamet
El relato está ambientado en 1952 en el Lower East End de Manhattan donde habita Marty Mauser (Timothee Chalamet), un joven de 23 años proveniente de una familia judía de clase trabajadora que está empleado como vendedor en la zapatería de su tío (Larry Ratso Sloman) aunque su verdadera pasión es el tenis de mesa . Al propio tiempo sexualmente está vinculado con Rachel (Oddesa A’zion), una chica que de él ha quedado embarazada no obstante estar casada con un hombre tosco y poco agradable (Emory Cohen) .
Teniendo en miras que en Londres habrá de disputarse una competencia del deporte que ama, Marty no tiene reparo alguno en sustraer de la caja fuerte del negocio una suma de dinero para efectuar el viaje y lograr convencer a los organizadores del concurso de dejarlo participar en la contienda. No obstante su habilidad de buen jugador se las tiene que ver con el joven sordo Koto Endo (Koto Kawaguchi), que resulta ganador.
Durante su estancia en la capital inglesa llega a contactar en el hotel que reside a Kay Stone (Gwyneth Paltrow), una actriz de cine de la década del 30 venida a menos, a quien logra seducir y a través de ella conoce a su millonario esposo Milton Rockwell (Kevin O’Leary) propietario de una empresa de bolígrafos, a quien trata de persuadir para que actúe como patrocinador del próximo campeonato mundial de tenis de mesa a realizarse en Japón.
A su regreso a New York Marty está lejos de considerarse un marginado perdedor y es así que no dándose por vencido no tiene reparos en acudir a diferentes artimañas incluyendo robos, engaños y estafas a terceros, con tal de disponer del dinero para sufragar los gastos de viaje y estadía en el país oriental. En tal sentido, contará con el apoyo de varios compinches que incluyen a Waly (Tyler Okonma), su gran amigo taxista; con todo, lo más importante es la presencia de Rachel quien a pesar de su avanzada gravidez llega a arriesgar su propia vida cuando en uno de sus embauques Marty se enfrenta con el mafioso Ezra (el director Abel Ferrara), dueño de un perro a su cargo. A la postre llegará el momento en que el deportista consigue su objetivo de competir en Tokio teniendo nuevamente como contrincante a Endo, el idolatrado héroe de Japón.
Dirigiendo esta vez sin la compañía de su hermano Benny, Josh Safdie ha logrado un remarcable film que merced a su fluidez capta la atención de la audiencia durante sus dos horas y media de visión. La encomiable puesta escénica del realizador permite que las escenas deportivas adquieran un genuino suspenso merced a la velocidad en que Marty y Endo manejan sus raquetas para lanzar las pelotas hacia el bando contrario. A su vez el gran mérito de Safdie es el de haber reunido un soberbio elenco donde se destacan A’zion, Paltrow y O’Leary. Con todo, el alma del film reside en la magistral composición que efectúa Chalamet de su personaje; con total convicción él se desprende de su condición de actor para adentrarse por completo en la psicología de un ser arrogante, narcisista, farsante, que utilizando su labia como metralleta sabe cómo manipular a sus interlocutores en el momento apropiado a fin de obtener lo que desea.
La remarcable fotografía de Darius Khondji, el logrado diseño de producción de Jack Fisk reproduciendo el período en que transcurre la acción y la selecta música de Daniel Lopatin son elementos que realzan los valores del film.
Tras su visión, cabe la reflexión sobre el alto precio dispuesto a incurrir por quienes aspiran alcanzar el llamado “sueño americano”, como es el caso del protagonista de esta notable película. Jorge Gutman