THE MOTHER AND THE BEAR. Canadá-Chile, 2024. Un film escrito y dirigido por Johny Ma. 100 minutos
El director canadiense Johny Ma demuestra ponderable sensibilidad abordando en The Mother and the Bear el tema de la relación materno-filial en donde diferentes culturas entran en juego.

Kim Ho-jung
Todo comienza en la ciudad de Winnipeg en plena época invernal cuando Sumi (Leere Park), una chica coreana de 26 años radicada en Canadá y que es maestra de escuela, sufre un accidente resbalando en la nieve donde aparentemente la presencia de un solitario oso deambulando por la ciudad pudo haber provocado el incidente. En consecuencia su viuda madre Sara (Kim Ho-jung) se traslada desde Corea a la capital de Manitoba siendo recibida en el aeropuerto por su cuñada Minji (Susan Hanson) quien la traslada al departamento recientemente arrendado por Sumi.
No obstante que se encuentra como “sapo de otro pozo” enfrentando la fría temperatura de la ciudad y su ignorancia del idioma inglés, logra llegar al hospital donde su hija se halla internada; habiendo sido inducida en un estado de coma, la doctora (Samantha Kendrick) que la atiende le hace saber que su hija pronto logrará recobrarse.
Como madre deseando que su hija encuentre un novio coreano de igual origen y que siga residiendo en su país natal, Sara no logró comprender la decisión de que su hija optara por vivir en otra región del mundo. Es así que ese inesperado viaje, le permite hurgar el departamento de Sumi para poder encontrar ciertos detalles sobre su vida canadiense así cómo determinar la razón por la cual aún permanece soltera. En tal sentido cierta pista puede obtener a través de Amaya (Amara Pedroso), una colega y amiga de Sumi quien se preocupa por ella.
A pesar de seguir hospitalizada, Sara tratará de conseguirle un adecuado marido coreano y a través del consejo de una enfermera (Kalyn Bomback) recurre a una aplicación en línea, adoptando la personalidad de su hija al vincularse con el posible cortejante.
Uno de los aspectos trascendentes de su estadía es el que frecuentando un restaurante coreano conoce a su dueño Sam (Won-Jae Lee), un compatriota que llegó hace varios años a Canadá, con quien entabla un lazo amigable dado que siendo una hábil cocinera le ayuda a preparar suculentas comidas de su país. Ese vínculo amistoso motiva a que Sam le haga conocer aspectos de la ciudad incluyendo una visita a un museo local, lo que permite a la mujer familiarizarse con la cultura local. Al igual que la relación distante mantenida entre Sara y Sumi en Corea, Sam atraviesa similar situación con su adulto hijo Min (Jonathan Kim) donde ambos llegan a adquirir conciencia de que sus hijos tienen el legítimo derecho de ser independientes manejando sus propias vidas.
Entre sus varios aciertos el cineasta remarcablemente ilustra cómo la cultura coreana no obstante ser diferente a la de Canadá permite que impere una convivencia armoniosa. Así eso queda demostrado en la comida que Sara colabora con Sam para la celebración del Año Nuevo Lunar de Corea, una de las festividades más importantes donde las familias coreanas se reúnen para honrar a los ancestros. Además de su notable puesta escénica, Ma ha logrado un buen elenco donde se destaca la maravillosa actuación de Kim; ella impecablemente transmite los sentimientos de una abnegada madre que amando a su hija trata de comprender aceptándola tal cual es, a la vez que constata que la temperatura gélida de Winnipeg es atemperada por el humano calor emergente de la cultural local.
La agradable música que incluye algunos temas conocidos como “Unchanted Melody” y dos canciones latinas (“La Mujer” y Sonríeme”) se asocia muy bien al espíritu del film, que dicho sea de paso tiene como productor ejecutivo al prestigioso director chileno Pablo Larraín.
En conclusión, Ma ha logrado una historia de inmensa ternura y calidez desembocando con una imprevisible emotiva escena que sería inoportuno revelar. Jorge Gutman