Trau­má­ti­ca Experiencia

THE CHRO­NO­LOGY OF WATER. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia-Leto­nia-Espa­ña-Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Kris­ten Ste­wart. 128 minutos

La ver­sá­til actriz Kris­ten Ste­wart se ubi­ca por pri­me­ra vez detrás de la cáma­ra abor­dan­do en The Chro­no­logy of Water la vida de la auto­ra ame­ri­ca­na Lidia Yuknavitch.

Aun­que el rela­to guio­ni­za­do por Ste­wart con la cola­bo­ra­ción de Andy Min­go es de fic­ción, la adap­ta­ción ha sido rea­li­za­da jun­to con la auto­ra en base a sus memo­rias que fue­ron publi­ca­das con el títu­lo homó­ni­mo en 2011. Con­se­cuen­te­men­te median­tre 5 capí­tu­los expues­tos frag­men­ta­ria­men­te y de mane­ra no nece­sa­ria­men­te lineal se siguen las alter­na­ti­vas atra­ve­sa­das por la escritora.

Imo­gen Poots

Imo­gen Poots inter­pre­ta a Lidia (alter ego de la escri­to­ra) quien con­vi­vió duran­te su infan­cia y ado­les­cen­cia en un hogar dis­fun­cio­nal inte­gra­do por Mike (Michael Epp), un padre sádi­co y abu­sa­dor en todo sen­ti­do, su madre Dorothy (Susan­nah Flood) atra­pa­da en una con­flic­ti­va rela­ción con­yu­gal y su entra­ña­ble her­ma­na Clau­dia (Tho­ra Birch). Es así que la joven Lidia encuen­tra en el depor­te acuá­ti­co una for­ma de miti­gar en par­te su trau­ma al pro­pio tiem­po que comien­za a abu­sar del alcohol.

Cuan­do logra con­se­guir una beca en Texas con el pro­pó­si­to de cali­fi­car para par­ti­ci­par en las Olím­pi­cas de Esta­dos Uni­dos como exper­ta com­pe­ti­do­ra de nata­ción, su pro­pó­si­to se malo­gra debi­do a su adic­ción a las dro­gas y el alcohol a la vez que su beca es anu­la­da. Des­pués de ese tras­pié la joven se tras­la­da a Ore­gón don­de se ins­cri­be en la uni­ver­si­dad y es allí que demos­tran­do su afi­ción lite­ra­ria coro­na sus estu­dios con un doc­to­ra­do en lite­ra­tu­ra ingle­sa. Asi­mis­mo en dicho entorno aca­dé­mi­co reci­be el gran apo­yo del renom­bra­do escri­tor esta­dou­ni­den­se Ken Kesey (Jim Belushi) quien como pro­fe­sor de la uni­ver­si­dad la invi­ta jun­ta­men­te con un gru­po de estu­dian­tes gra­dua­dos a cola­bo­rar con él en la publi­ca­ción de una nove­la; es así que pron­ta­men­te Lidia logra con­cre­tar sus pri­me­ras publi­ca­cio­nes como escri­to­ra ade­más de su labor como docente.

Con una fil­ma­ción en 16 mm, la novel direc­to­ra expo­ne a tra­vés de la extra­or­di­na­ria inter­pre­ta­ción de Poots la odi­sea de una mujer que a pesar de su rea­li­za­ción pro­fe­sio­nal no pue­de evi­tar las angus­tias vivi­das a nivel per­so­nal. Es así que la actriz se aper­so­na de su per­so­na­je trans­mi­tien­do su viven­cia bise­xual, sufrien­do el dolor de haber per­di­do a una cria­tu­ra en el momen­to de su naci­mien­to y en gene­ral adop­tan­do una acti­tud de auto­des­truc­ción sus­ten­ta­da por su drogadicción.

Cier­ta­men­te la visión de este audaz dra­ma no resul­ta muy con­for­ta­ble obser­van­do las cru­das imá­ge­nes expues­tas de mane­ra incle­men­te y nutri­das de san­gre y vómi­tos de Lidia. Eso de nin­gu­na mane­ra des­es­ti­ma los valo­res del film aun­que algu­nas esce­nas repe­ti­ti­vas pudie­ron haber sido evi­ta­das. Que­da como resul­ta­do un buen retra­to de la pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria que feliz­men­te encon­tra­rá la paz espi­ri­tual con su pare­ja (Char­lie Carrick), col­man­do asi­mis­mo su voca­ción maternal.

En suma, esta ópe­ra pri­ma remar­ca­ble­men­te diri­gi­da demues­tra la madu­rez de Ste­wart como rea­li­za­do­ra a su vez que cons­ti­tu­ye un aus­pi­cio­so ante­ce­den­te para la con­cre­ción de sus futu­ros pro­yec­tos. Jor­ge Gutman