Crónica de Jorge Gutman
MACBETH. Autor: William Shakespeare. Traducción: Michel Garneau. Dirección Escénica: Robert Lepage Elenco: David Boutin, Violette Chauveau, Richard Fréchette, Alexandre Goyette, Reda Guerinik, Guillaume Laurin, Olivier Normand, Rodley Pitt, Marco Poulin, Dominique Quesnel, Mathieu Quesnel, Philippe Racine, Fabrice Yvanoff Sénat, Gabriel Simard. Asistente de Dirección: Félix Dangenais. Dirección de Creación: Steve Blanchet. Escenografía y Accesorios: Ariane Sauvé. Vestuario: Michael Gianfrancesco. Iluminación: Kimberley Purtell. Música Original y Concepción Sonora: John Gzowsky. Coreografía de los Combates: Olivier Lunardi. Duración: 2h 50 minutos incluyendo un enreacto. Representaciones: Hasta el 1 de marzo en el Théātre du Nouveau Monde (TNM)
Esta célebre obra de Shakespeare conocida como La Tragedia de Macbeth que fue dada a conocer en 1606 ha sido representada mundialmente no solo en su original versión teatral, sino que además fue trasladada en variadas ocasiones al cine como asimismo a la ópera. Su gran popularidad radica en la virtuosidad con que el inmortal dramaturgo británico expresó las negativas consecuencias que conllevan la desmesurada ambición política en quienes ciegamente buscan el poder como instrumento de dominio.

ALEXANDRE GOYETTE (Foto: Yves Renaud)
Ahora el emblemático director Robert Lepage que excelentemente ha tenido a su cargo la adaptación de varias obras shakesperianas incluyendo Coriolano y Hamlet, entre otras, se ha embarcado con Macbeth después de haberla presentado en inglés en el Festival de Stratford en 2025.

VIOLETTE-CHAVEAU (Foto: Yves Renaud)
Lepage sustituye la ambientación de la Escocia del siglo XVI para ubicar la acción en la guerra de los motociclistas que tuvo lugar en Quebec por espacio de una década; ese episodio se caracterizó por el conflicto suscitado por el control del tráfico de estupefacientes surgido entre dos bandas de intensa rivalidad y una animosidad profundamente entronizada entre sus criminales integrantes. A fin de lograr máxima autenticidad el director reemplaza el original texto inglés elisabetiano de Shakespeare por el francés quebequense valiéndose de la traducción efectuada por Michel Garneau.

ALEXANDRE GOYETTE, VIOLETTE-CHAVEAU (Foto:Yves Renaud)
El clima del violento grupo queda establecido en las primeras escenas que tienen lugar en un motel ubicado en las afueras de Montreal,donde llegan los delincuentes matones bien armados y ataviados con sus vestimentas de cuero. Ahí Duncan (Richard Fréchette), el líder de una de las bandas está a punto de renunciar teniendo en vista que su hijo Malcolm (Guillaume Laurin) lo reemplace. Claro está que el violento Macbeth (Alexandre Goyette), acompañado de su fiel amigo Banquo (Rada Guerinik) ambiciona ser el nuevo jefe que de manera surrealista se lo predice un trío de brujos drogadictos (Olivier Normand, Philippe Racine, Fabrice Yvanoff Sénat). Frente a tal situación la maquiavélica Lady Macbeth (Violette Chaveau) induce a su esposo asesinar a Duncan y ocupar su puesto.
Entre los aspectos favorables de esta versión se encuentra la remarcable puesta escénica de Lepage que con su inigualable imaginación imprime una visión cinematográfica a través de las imágenes que se van sucediendo; en tal sentido, ese aspecto es logrado merced a la extraordinaria escenografía de Ariane Sauvé empleando módulos accesorios que se van desplazando como si se estuviese viendo una película donde se va observando lo que acontece en cada uno de los dos pisos del motel.

DESLUMBRANTE ESCENOGRAFÍA (Foto: Yves Renaud)
A nivel de interpretación, Alexandre Goyette ofrece una buena caracterización del codicioso, despótico y sangriento protagonista cuyo sentimiento de culpa por los crímenes cometidos se manifiesta mediante un proceso de degradación psíquica que lo conduce a un ineluctable final. Distinción especial merece Violette Chaveau quien magníficamente transmite la vehemencia y manipulación de la diabólica instigadora cónyuge de Macbeth. En los roles secundarios, el homogéneo elenco ratifica una vez más la solidez de los artistas de esta provincia.
La objeción que merece esta producción es que el afrancesamiento quebequense empleado motiva que ciertos diálogos resulten incomprensibles con el efecto de disminuir el impacto emocional de su contenido.
Sin alcanzar un nivel excepcional, es meritoria la audaz y ambiciosa visión de Lepage al haber impreso en Macbeth el espíritu de la tragedia shakesperiana a la realidad de la época actual, donde la incontrolable avidez del poder conduce a estallidos de violencia en diferentes regiones de nuestro planeta.