Ori­gi­nal Fábu­la Romántica

L’ÀME IDÉA­LE / YOU FOUND ME. Fran­cia, 2025. Un film de Ali­ce Vial. 95 minutos

Siem­pre resul­ta agra­da­ble sor­pren­der a la audien­cia con un ori­gi­nal film. Este es el cao de L’âme idéa­le en el que la debu­tan­te direc­to­ra Ali­ce Vial abor­da una come­dia román­ti­ca de tono inusual nutri­da de su inven­ti­vo guión coes­cri­to con Jean-Touis­saint Bernard.

Maga­lie Lépi­ne-Blon­deau y Jonathan Cohen

El rela­to ambien­ta­do en Le Havre pre­sen­ta a Elsa (Maga­lie Lépi­ne-Blon­deau), una doc­to­ra espe­cia­lis­ta en cui­da­dos palia­ti­vos de 40 años de edad tra­ba­jan­do en un hos­pi­tal local que tie­ne el don de poder ver y dia­lo­gar con las per­so­nas muer­tas. En la pri­me­ra esce­na asis­te a una cena en la casa de los padres (Afi­da Tah­ri, Éric Nag­gar) de su novio Sofia­ne (Sou­fia­ne Gue­rrab). Todo trans­cu­rre nor­mal­men­te has­ta que ella se reti­ra momen­tá­nea­men­te para enta­blar una con­ver­sa­ción con Nadia (Nina Abou­ta­jedy­ne), la her­ma­na de Sofia­ne que se sui­ci­dó tiem­po atrás. Esa situa­ción moti­va a que su novio no ten­ga más inte­rés en pro­se­guir la relación.

Dos años más tar­de y com­ple­ta­men­te des­creí­da en el amor, su vida ruti­na­ria se alte­ra cuan­do via­jan­do en moto se acci­den­ta y es res­ca­ta­da por Oscar (Jonathan Cohen), un músi­co agra­da­ble que la asis­te y pron­ta­men­te se pro­du­ce entre ambos un encuen­tro ínti­mo; en con­se­cuen­cia la comu­ni­ca­ción con Oscar moti­va a que Elsa comien­ce nue­va­men­te a expe­ri­men­tar la sen­sa­ción de poder amar y man­te­ner una esta­ble rela­ción afectiva.

El núcleo cen­tral de esta his­to­ria se pro­du­ce cuan­do al día siguien­te Elsa des­cu­bre que su entra­ña­ble ena­mo­ra­do es nada menos que un fan­tas­ma dado que falle­ció pre­ci­sa­men­te cuan­do se pro­du­jo el accidente.

Con una narra­ción sen­ci­lla a la vez que efec­ti­va, Vial demues­tra haber sido capaz de plas­mar una tra­ma inge­nio­sa que ape­lan­do al recur­so fan­tás­ti­co, per­mi­te que el amor super­na­tu­ral cobre vue­lo. Con­se­cuen­te­men­te, con una refle­xión exis­ten­cial acer­ca de la vida y la muer­te, la direc­to­ra ha ven­ci­do el desa­fío en lograr que la pro­po­si­ción de un increí­ble víncu­lo sen­ti­mien­to enta­bla­do entre Elsa y Oscar lle­gue adqui­rir inusual reali­dad. a la vez que suma­men­te con­mo­ve­dor en su conclusión.

Uno de los prin­ci­pa­les méri­tos de la pelí­cu­la des­can­sa en las mag­ní­fi­cas inter­pre­ta­cio­nes de Lépi­ne-Bon­deau y Cohen quie­nes man­tie­nen una exce­len­te com­pli­ci­dad; la actriz cana­dien­se trans­mi­te en su per­so­na­je la emo­ción que le embar­ga el haber encon­tra­do el amor de su vida, por su par­te Cohen sedu­ce ani­man­do a un fan­tas­ma que ansio­so de poder vivir al haber halla­do la feli­ci­dad sabe que por su espe­cial con­di­ción su dicha no pue­de ser dura­de­ra. En roles de apo­yo se des­ta­can Anne Benoît ani­man­do a una pacien­te ter­mi­nal que man­tie­ne una cáli­da rela­ción con Elsa, Flo­ren­ce Janas como una de las cole­gas de Elsa y Jean-Chris­tophe Folly carac­te­ri­zan­do al direc­tor de la clínica.

Dicho lo que ante­ce­de, el ciné­fi­lo con­tem­pla una impro­ba­ble fábu­la román­ti­ca nutri­da de encan­to y ter­nu­ra, que demues­tra la peri­cia de la novel cineas­ta con su remar­ca­ble narra­ción. Jor­ge Gutman