SIRAT. España-Francia, 2025. Un film de Oliver Laxe. 115 minutos
Desconcertante es lo mínimo que permite adjetivar el inusitado drama Sirat del realizador Oliver Laxe. Obviamente la expectativa ha sido considerable teniendo en cuenta que el film es respaldado por los hermanos Pedro y Agustín Almodóvar, fue premiado con el Premio del Jurado en el último festival de Cannes y es uno de los cinco nominados al Oscar en la categoría de Mejor Película Internacional.
Aunque en los créditos iniciales se lee que “el puente Sirat conecta el infierno con el pasado”, desde ya se puede anticipar que lo que se vislumbra a través de su desarrollo, indicaría lo opuesto.
La historia concebida por el realizador conjuntamente con el guionista Santiago Fillol, comienza promisoriamente. En el desierto marroquí han llegado desde España Luis (Sergi López) y su pequeño hijo Esteban (Bruno Núñez) donde en medio de una fiesta electrónica bailable que allí tiene lugar el atribulado padre trata de localizar a su hija mayor que desapareció tiempo atrás y que en ese sitio podría encontrarse; repartiendo volantes con su foto, nadie de los que allí se encuentran la conocen ni saben de ella. Repentinamente irrumpen soldados quienes declarando el estado de emergencia suspenden la fiesta instando a los asistentes a evacuar el área.
Dado lo que acontece Luis y Esteban ‑acompañados por su perrita‑, deciden unirse a un grupo integrado por cinco personas marginadas que se dirigen a otra fiesta similar cerca de la frontera con Mauritania, donde posiblemente la chica podría hallarse. Es así que padre e hijo junto con Josh (Joshua Liam Herderson), Steff (Stefania Gadda), Jade (Jade Oukid), Bigui (Richard Bellamy) y Tonin (Tonin Janvier), viajando en camión inician un viaje a través del fogoso desierto en donde enfrentan numerosos obstáculos.
Lo que prosigue en esta suerte de road movie no resulta conveniente adelantar salvo mencionar que repentinamente el relato adquiere un vuelco brusco en donde el realizador desvanece el control de suspenso que al principio había mantenido, al recurrir a un marcado efectismo con el propósito de impactar. Es así que Laxe manipula al espectador a través de un clima cruelmente violento dejando la intriga en saber adonde apunta este relato que a la postre innecesariamente adquiere un tono sádico y cruel.
Si bien el guión peca por no conducir a parte alguna, entre los aspectos favorables del film es destacable la buena actuación del elenco donde resulta interesante la interacción que se establece entre sus personajes y el espíritu de solidaridad y ayuda establecido; asimismo la magnífica fotografía de Mauro Herce capta la inmensidad del desierto nutrido de imágenes de inusitada belleza.
De lo que antecede, dependerá de cada espectador juzgar por si mismo si son válidos los meritorios reconocimientos atribuidos a Sirat. Jorge Gutman