Un Abru­ma­do Policía

INDOM­PTA­BLES. Came­rún-Fran­cia, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Tho­mas Ngi­jol. 81 minutos

En un rela­to de bre­ve narra­ción, Tho­mas Ngi­jol diri­ge y pro­ta­go­ni­za en Indom­pta­bles, un atrac­ti­vo thri­ller abor­dan­do para­le­la­men­te dos temas que trans­cu­rren en Yaun­dé, la capi­tal de Camerún.

Tho­mas Ngijol

La tra­ma que está libre­men­te basa­da en el docu­men­tal Un cri­me à Abid­jan (1999) de Mos­co Bou­cault, comien­za cuan­do el res­pe­ta­ble ofi­cial de poli­cía Zachary Billong (Ngi­jol) se diri­ge al ado­les­cen­te Arthur (Junior Bes­sa­la), uno de sus hijos, hacién­do­le saber que no debe deam­bu­lar en la ciu­dad duran­te las horas noc­tur­nas don­de pre­va­le­ce un ambien­te de inse­gu­ri­dad. Esen­cial­men­te, Zachary es un indi­vi­duo que asu­mien­do la res­pon­sa­bi­li­dad pater­nal con­si­de­ra fun­da­men­tal velar por la pro­tec­ción de los suyos, de acuer­do a la edu­ca­ción que él reci­bió de su pro­ge­ni­tor; es así que cuan­do el direc­tor de la escue­la don­de asis­te Arthur le comu­ni­ca a Zachary acer­ca del com­por­ta­mien­to indis­ci­pli­na­do de su hijo en una pelea que man­tu­vo duran­te el recreo esco­lar, él lo repren­de fuer­te­men­te como así tam­bién cri­ti­ca al direc­tor por no adop­tar un nivel edu­ca­ti­vo más severo.

Pro­fe­sio­nal­men­te, Zachary debe ocu­par­se de inves­ti­gar el ase­si­na­to de su cole­ga Albert Koun­de enca­ran­do esa tarea con la cola­bo­ra­ción de Patou (Bien­ve­nue Mvoe), uno de sus asis­ten­tes y de otros agen­tes poli­cia­les. Esa ruti­na lo lle­va a inte­rro­gar a varios indi­vi­duos con ante­ce­den­tes delic­ti­vos que pudie­ran estar invo­lu­cra­dos en el cri­men pero la bús­que­da de los ase­si­nos no se resuel­ve fácil­men­te, a la vez que que­dan evi­den­cia­dos los dis­cu­ti­bles pro­ce­di­mien­tos adop­ta­dos para extraer infor­ma­ción de los sospechosos.

Abru­ma­do por el cri­men, Billong debe afron­tar al mis­mo tiem­po la deli­ca­da situa­ción fami­liar en la que su mujer Odet­te (Thé­rè­se Ngono) lo incre­pa por­que ella cree que su méto­do estric­to de cui­dar a la fami­lia es a expen­sas del cari­ño que debe brin­dar­les y eso ha con­tri­bui­do a que Ade­li­ne (Aria­na Ntom­ba), la hija mayor pro­duc­to de un matri­mo­nio ante­rior, haya deja­do el hogar habién­do­se pros­ti­tui­do. Eso gene­ra ten­sio­nes en la rela­ción con­yu­gal en don­de Zachary en cier­to modo se encuen­tra atrapado.

Tan­to en la bús­que­da del cri­mi­nal como en su com­por­ta­mien­to como jefe de fami­lia, el rela­to deja entre­ver que la acti­tud rigu­ro­sa y mora­lis­ta de Billong no es pre­ci­sa­men­te la de un hom­bre auto­ri­ta­rio que pue­da eli­mi­nar su sen­ti­mien­to humanitario.

En la narra­ción de los temas plan­tea­dos, el rea­li­za­dor ofre­ce una visión de lo que acon­te­ce en la ciu­dad. En tal sen­ti­do, los cor­tes fre­cuen­tes de elec­tri­ci­dad, el embo­te­lla­mien­to impe­ran­te en las calles, el mar­ca­do des­em­pleo así como el con­su­mo de dro­gas de la juven­tud, son algu­nos de los fac­to­res que indi­rec­ta­men­te con­tri­bu­yen a la exis­ten­cia de una laten­te frus­tra­ción de la socie­dad que en algu­nos casos dege­ne­ra en acti­vi­da­des delictivas.

Aun­que sin explo­rar con mayor pro­fun­di­dad en los per­so­na­jes secun­da­rios, eso no ami­no­ra los fac­to­res resal­tan­tes del con­ci­so film; es así que la ajus­ta­da pues­ta escé­ni­ca del rea­li­za­dor, el buen elen­co en el que se des­ta­ca la exce­len­te actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de Ngi­jol como el comi­sa­rio de hones­tos prin­ci­pios y la logra­da des­crip­ción docu­men­ta­lis­ta del ámbi­to social de un país en con­ti­nua evo­lu­ción, con­tri­bu­yen a cap­tar el inte­rés de la audien­cia. Jor­ge Gutman