Crónica de Jorge Gutman
FALSETTOS. Autores: William Finn y James Lapine – Música y Letra: William Finn – Producción: Ally Brumer — Dirección y Coreografía: Debora Friedmann – Dirección Musical: Giancarlo Scalia – Elenco: Joel Bernstein, Amanda Caron, Lucas Crelinsten, Lily Lachapelle, Jonathan Vanderzon, Daniel Wilkenfeld y Emma Yee – Escenografía y Diseño de Utilería: Nikki Mabias – Vestuario: Leah Toledano – Iluminación: Christopher Wardell – Diseño de Sonido: Evan Brown. Duración: 2h 40 minutos. Representaciones hasta el 15 de marzo de 2026 en el Segal Centre.
Aunque con cierto retardo ha llegado a Montreal Falsettos, la comedia musical de William Finn y James Lapine que fue conocida en Broadway en 1992 y posteriormente repuesta en 2016.

Amanda Caron y Joel Bernstein (Foto: Matt Sandoval)
La pieza integrada por más de 30 canciones es totalmente cantada y a través de la letra de sus canciones la audiencia se va interiorizando en su primera parte de los avatares de una familia judía que en 1979 reside en New York. La misma está constituida por Marvin (Daniel Wilkenfield), su esposa Trina (Amanda Caron) y su preadolescente hijo Jason (Lucas Crelinsten). Desde el principio se sabe que el matrimonio quedó trunco debido a que Marvin dejó el hogar para vivir con su mejor amigo y amante Whizzer (Jonathan Vanderzon). A todo ello en el seno de la familia se introduce el psiquiatra Mendel (Joel Bernstein) quien a través de sus entrevistas con Trina se genera un romance en donde ambos eventualmente se casan.

Daniel Wilkenfeld, Jonathan Vanderzon, Lucas Crelinsten y Amanda Caron (Foto Matt Sandoval)
Es así como en el primer acto se asiste a la dinámica establecida entre sus personajes donde la historia adquiere un tono liviano. Algo importante de reseñar es cómo Jason siente el impacto en el seno de su familia disfuncional donde encuentra aliciente jugando ajedrez consigo mismo como también con su padre y asimismo con Whizzer. Dentro de los números musicales adquiere relevancia I Never Wanted to Love You, así como Father to Son en donde se transmite el gran amor reinante entre Marvin y su hijo.
La historia que en su segunda parte transcurre en 1981.adquiere un giro dramático cuando surge la devastadora epidemia del Sida y Whizzer es uno de los afectados. Es así que él es atendido en el hospital por la doctora Charlotte (Lily Lachapelle) quien se encuentra acompañada por su enamorada Cordelia (Emma Yee). Resulta conmovedor asistir a la escena cantada Jason’s Bar Mitzvah en donde todos sus familiares con la doctora y Cordelia celebran el acontecimiento acompañando al moribundo Whizzer.

Daniel Wilkenfeld y Jonathan Vanderzon (Foto: Matt Sandoval)
En líneas generales la ajustada dirección y coreografía de Debora Friedmann permite que en el reducido escenario de la sala Studio del Segal Center los integrantes del elenco puedan desplazarse con soltura. Todos los artistas del reparto transmiten su entusiasmo a través de sus cuerdas vocales y sus bailes; en todo caso resulta sorprendente a la vez que admirable el desempeño del joven Crelinsten quien cantando y actuando expresa magníficamente la vivencia de su difícil personaje. A su vez es destacable la banda musical dirigida por el pianista Giancarlo Scalia acompañado por los instrumentistas Noah Century, Eric Wallace y Jason Ma. La escenografía de Nikki Mabias resulta meritoria en donde el continuado acomodamiento de los accesorios permite brindar credibilidad a lo que se está presenciando.
Esta comedia concita interés aunque el impacto dramático habría sido superior si en lugar de ser completamente cantada hubiese diálogos intermedios. De todos modos, tal como ha sido su concepción resulta apreciable el tratamiento de algunos de sus tópicos como la homosexualidad en el seno de una familia judía superando los prejuicios existentes, el tratamiento de la fe religiosa y las diferentes variantes que asume la relación sentimental..
Finalmente, resulta encomiable la ambiciosa producción encarada por Ally Brumer cuya paricipación ha hecho posible que el público tenga la oportunidad de juzgar Falsettos y a su vez contribuir a la riqueza artística de Montreal.