THE THINGS YOU KILL. Canadá-Francia-Polonia-Turquía, 2025. Un film escrito y dirigido por Alireza Khatami. 110 minutos
Un intrigante thriller psicológico es lo que se aprecia en The Things you Kill, escrito y dirigido por el realizador iraní Alireza Khatami.
Precedido por la buena acogida de sus dos previos trabajos -Oblivion Verses (2017) y Terrestrial Verses (2023)- este realizador ha creado expectativas con este film que ciertamente llega a fascinar en el recuento de una compleja historia de familia.

Ekin Koç
La primera parte del relato presenta a Ali (Ekin Koç), un profesor de literatura turco quien después de 14 años transcurridos en Estados Unidos regresa a su país natal donde se desempeña temporariamente en la universidad de Ankara como traductor del inglés al idioma turco. En esta etapa de su vida hay algunos problemas que le inquietan; uno de ellos es el hecho de que su mujer veterinaria Hazar (Hazar Ergüçlü) anhela ser madre, pero él no puede satisfacerla dado que omite decirle que el problema se debe a su bajo recuento de espermas; asimismo se evidencia que él no se lleva bien con su padre Hamit (Ercan Kesal), un hombre de naturaleza violenta que siempre maltrató a su madre Melahat (Aysen Sümercan) quien desde hace tiempo se halla enferma. La situación adopta un giro dramático cuando su progenitora sospechosamente muere y Ali cree que su deceso no fue casual sino que su padre la mató. En consecuencia, ese hecho motiva que se intensifique el resentimiento de Ali hacia Hamit a la vez que le instiga un sentimiento de venganza.
Con revelaciones insospechadas que se producen en la continuación del relato, lo cierto es que el mismo adquiere un giro siniestro; eso acontece cuando Ali contrata a Reza (Erkan Kolçak Köstendil), un forastero llegado a la zona, quien se ocupa del árido jardín que Ali posee en las afueras de la ciudad; sin embargo la tarea de Reza implicará algo más trascendente dramáticamente..
No es prudente anticipar cómo evoluciona esta historia, salvo mencionar que entra en juego el intercambio de identidad que se produce entre Ali y Reza a través del ambiguo vínculo que se establece entre ambos. Adoptando en ciertas escenas un realismo mágico, el cineasta puede llegar a desconcertar por saber si realmente Reza es un personaje real de esta trama o si lo que acontece con Ali es producto de su imaginación.
Más allá de los comentarios precedentes, según se hace saber en el material de prensa el director se ha inspirado en episodios violentos experimentados en su propia familia. En tal sentido, Khatami ha logrado su propósito de reseñar cómo la violencia masculina puede transmitirse generacionalmente y la secuela traumática que conlleva al dejar heridas emocionales y psicológicas difíciles de cicatrizar.
Aunque sin empatizar con sus personajes que ciertamente no son muy agradables, la actuación del elenco constituye un elemento vital que valoriza a este psicodrama. En ese aspecto es magnífica la caracterización de Koç transmitiendo acertadamente la crisis existencial que le embarga así como el sentimiento de culpa reflejado en las instancias finales del relato; a su lado igualmente es ponderable la labor Köstendil por la manera sutil en que su impulsivo y violento personaje se infiltra en la vida de Ali; el resto del reparto en papeles de apoyo es igualmente convincente.
En suma a través de esta atrapante historia Khatami permite a la audiencia reflexionar si realmente la violencia es un mal hereditario. Jorge Gutman