Alie­na­ción Laboral

QUE TA JOIE DEMEU­RE. Cana­dá 2014. Escri­to y Diri­gi­do por Denis Côté. 

Des­pués de un curio­so monó­lo­go a mane­ra de pró­lo­go don­de una mujer des­co­no­ci­da advier­te al públi­co de que sea cor­dial, res­pe­tuo­so y hones­to o de lo con­tra­rio ella lo des­trui­rá, el recien­te docu­men­tal de Denis Côté cam­bia de tono para enfo­car la labor de los tra­ba­ja­do­res en las fábricas. 

QUE TA JOIE DEMEURE

De algún modo se asu­me que el film inten­ta esta­ble­cer la rela­ción del hom­bre con la máqui­na que uti­li­za como ins­tru­men­to de tra­ba­jo den­tro del con­tex­to de la vida indus­trial. De nin­gún modo el rea­li­za­dor pre­ten­de emu­lar al extra­or­di­na­rio film de Cha­plin Modern Times sino que se limi­ta a mos­trar viñe­tas del lugar en que los obre­ros desem­pe­ñan sus labo­res. En tan­to que en cier­tos momen­tos la cáma­ra se detie­ne enfo­can­do el ros­tro de los mis­mos como si estu­vie­se tomán­do­les una foto con tomas está­ti­cas que care­cen de real dra­ma­tis­mo, en otros se los ve toman­do un café o duran­te la hora de almuer­zo; una que otra refle­xión sur­ge de un ope­ra­rio seña­lan­do que des­de que entró a la fábri­ca duran­te tres años mane­ja la mis­ma máqui­na, mien­tras que otra esce­na mues­tra a un afri­cano depri­mi­do con el tra­ba­jo que realiza. 

Con diá­lo­gos míni­mos en base a con­ver­sa­cio­nes frag­men­ta­rias y en gran par­te intras­cen­den­tes ‑como por ejem­plo una refe­ri­da a la fami­lia real de Marrue­cos- más la ausen­cia de desa­rro­llo dra­má­ti­co, hace que resul­te difí­cil con­cluir hacia don­de apun­ta el rela­to. Así, por ejem­plo la pre­sen­cia de inmi­gran­tes den­tro de un ambien­te labo­ral fran­có­fono no deja mar­gen alguno para cavi­lar o elu­cu­brar; tam­po­co se pue­de con­cluir de lo expues­to que el direc­tor quie­ra refle­jar la exis­ten­cia de una explo­ta­ción patro­nal por­que es bien sabi­do que a él no le intere­sa un cine de con­te­ni­do social o político. 

¿Cuál es en con­se­cuen­cia el sen­ti­do del film que el espec­ta­dor podría infe­rir? Qui­zá, aun­que sin estar muy segu­ro de ello, el inte­rés del rea­li­za­dor sería el de ilus­trar la alie­na­ción del obre­ro o la sole­dad que sien­te en su pues­to de tra­ba­jo, pero cier­ta­men­te su enfo­que care­ce de la pro­fun­di­dad nece­sa­ria para lle­gar a convencer.

Como en sus fil­mes ante­rio­res, el direc­tor impri­me cier­to tono poé­ti­co al rela­to tal como se des­pren­de de la esce­na final con un niño tocan­do el vio­lín para unos obre­ros que lo con­tem­plan con una tier­na sonrisa. 

Con­clu­sión: Más allá de cier­tos logros for­ma­les, este docu­men­tal abor­da temas intere­san­tes de ana­li­zar pero que al no ser desa­rro­lla­dos satis­fac­to­ria­men­te resul­tan poco cohe­ren­tes y en con­se­cuen­cia difí­cil de atraer la aten­ción del espec­ta­dor.  Jor­ge Gutman