L’INCROYABLE HISTOIRE DU FACTEUR CHEVAL / THE IDEAL PALACE. Francia, 2018. Un film de Nils Tavernier
Como su título lo indica, el film narra una historia increíblemente real que supera a cualquier fantasía enfocando la biografía de Joseph Ferdinand Cheval (1836 – 1924), un hombre común y corriente que llega a convertirse en el autor de una obra arquitectónica excepcional.

Jacques Gamblin y Laetitia Casta
Basado en un guión del realizador y Laurent Bertoni, el relato comienza en las últimas décadas del siglo 19 y se ubica Châteauneuf-de-Galaure, en el departamento de Drôme (sur de Francia) donde Cheval (Jacques Gamblin) es un humilde hombre solitario e introvertido quien como cartero reparte la correspondencia que lleva en su bolsón; para cumplir su tarea recorre diariamente un trayecto de 32 kilómetros entre las diferentes aldeas de la zona. Cuando su mujer fallece, su hijito de 7 años queda a cargo de los abuelos, en tanto que él sigue emprendiendo su trabajo habitual.
Distribuyendo las cartas, un día llega a conocer a Philomène (Laetitia Casta), una agradable joven con quien llega a casarse. Cuando nace Alice, siendo incapaz de exteriorizar el sentimiento de amor paternal, su profundo afecto quedará manifestado dejándole la construcción de un gran castillo. Con tal propósito, en su diaria ruta postal va recogiendo piedras y con ayuda de una carretilla donde transporta su material comienza a implementar su proyecto inspirándose en las tarjetas postales que ha visto de obras arquitectónicas de naturaleza bíblica y de la mitología hindú. Así, con sus propias manos y sin ayuda ajena su alocada idea va cobrando fuerza a través de un acto de creación remarcable.
El destino se ensaña con Cheval cuando Alice muere a los 12 años de edad como consecuencia de una grave enfermedad, dejando sumido tanto a él como a Philomène en una profunda tristeza; eso contribuye a incentivarlo aún más para continuar con su obra y así honrar la memoria de su querida hija. Después de 33 años y 93 mil horas de arduo trabajo, sin haber dejado de lado su labor de cartero, este sencillo cartero sin conocimiento previo de arquitectura ni de trabajo de construcción, concluye su inigualable obra.
Tavernier ha desplegado una labor estupenda como realizador en la narración de esta historia, al propio tiempo que logró una remarcable reproducción del Palacio Ideal de Cheval, que hoy día es visitado por millares de turistas y es orgullo de la comuna de Hauterives. Además contó con la labor excepcional de Gamblin reviviendo a un hombre completamente circunspecto y apocado exteriormente pero que a través de sus gestos. su mirada y sus silencios transmite con fuerza la emoción que late en su interior; con todo, su actuación no opaca en absoluto la de Casta como la fiel, abnegada y sapiente esposa que sabiendo detectar el talento de Cheval lo apoya sin condicionamiento alguno. Finalmente se destaca la fotografía de Vincent Gallot captando la luminosidad de la naturaleza, factor que ha influido grandemente en el trabajo del famoso cartero.
En los créditos finales se señala que en noviembre de 1968, André Malraux, el entonces Ministro de Cultura de Francia, declaró que el palacio del cartero Cheval es un histórico monumento agregando que “nosotros, los franceses tenemos la suerte de poseer la única arquitectura naíf del mundo”
Ilustrando la pasión de un noble hombre obstinado, perseverante y obsesionado en llevar a cabo su magna tarea, Tavernier ha logrado un excelente y emotivo film dignificando el espíritu humano. Jorge Gutman