AHED’S KNEE. Francia-Israel-Alemania, 2021. Un film escrito y dirigido por Nadav Lapid. 109 minutos
Habiendo obtenido en 2019 el máximo galardón en el festival de Berlín con Synonyms, el director Nadav Lapid retorna con otro drama en el que con inusitada energía expresa el sentimiento que lo anima como ciudadano israelí. Es necesario aclarar que el rodaje del film se realizó antes de que Benjamin Netanyahu dejara el cargo de Primer Ministro.

Avshalom Pollak y Nur Fibak
El realizador se vale de su propio guión para describir a un cineasta llamado Y (Avshalom Pollak) que decididamente es su alter ego. En la ficción, este personaje avizora como próximo proyecto filmar Ahed’s Knee basado en la vida real de Ahed Tamini, una activista palestina que sufrió una herida en su rodilla al haber sido baleada por un soldado israelí. En tanto, Y ha aceptado una invitación de Yahalom (Nur Fibak), una funcionaria del Ministerio de Cultura de Israel para la proyección de su último film en el desértico valle de Aravah donde ella reside. Después de la exhibición se ha dispuesto que el director participe en un coloquio de preguntas y respuestas con el público asistente. Mientras la proyección se efectúa Yahalom le entrega un formulario que debe llenar y que será destinado al Ministerio de Cultura donde tiene que someterse a estrictos tópicos autorizados para su discusión con los espectadores. Esa censura a la libertad de expresión motiva a que Y, ciertamente traumatizado por lo que sufrió como soldado en la guerra de Líbano, no pueda ocultar su indignación; en consecuencia, a través de un largo monólogo que graba en su celular se despacha con un incendiario discurso en donde manifiesta su repugnancia y asco hacia el gobierno de Netanyahu y su ministra de cultura.
En este drama radical y explosivo de auto-ficción Lapid lanza una vez más sus dardos al país en que vive, aunque la forma de transmitirlo no sea demasiado sutil. Queda claro, que a través de su problemático protagonista quiere resaltar la severa crisis existencial que atraviesa y de qué manera el gobierno israelí va afectando su identidad.
Con una agitada puesta escénica que recurre a varias rupturas para introducir números musicales un tanto discutibles, el iconoclasta realizador contó con la excepcional interpretación de Pollak, el excelente coreógrafo de danza contemporánea, quien transmite acabadamente la cólera de un cineasta impotente de no poder modificar la realidad que lo envuelve. Jorge Gutman