Walt Dis­ney World en 5 Días

Cró­ni­ca de José Luis Ridoutt

De todos los des­ti­nos fami­lia­res popu­la­res de Flo­ri­da, Walt Dis­ney World pue­de ser el más cono­ci­do; Para aque­llos que visi­tan Kis­sim­mee con niños, mere­ce un lugar des­ta­ca­do en su itinerario.

(Foto: Sil­via Vale­ra Cárdenas)

Nos encan­ta Dis­ney con sin­ce­ri­dad. Es un mun­do de fan­ta­sía abso­lu­ta­men­te inmer­si­vo, pla­nea­do has­ta el más míni­mo deta­lle. Mirar los fue­gos arti­fi­cia­les sobre el Cas­ti­llo de Ceni­cien­ta de Magic King­dom, la Nave espa­cial Tie­rra de Epcot, El Árbol de la Vida de Ani­mal King­dom, El Tea­tro Chino de Holly­wood Stu­dios. Estos son los sím­bo­los de las tie­rras mági­cas que en con­jun­to con­for­man Walt Dis­ney World, el mun­do dise­ña­do por Walt Dis­ney e inau­gu­ra­do en 1971 para ser el ‘Lugar más feliz de la Tierra’.

Sim­ple­men­te obser­var a otros visi­tan­tes es una expe­rien­cia encan­ta­do­ra. En Magic King­dom no se tra­ta sólo del capi­ta­lis­mo esta­dou­ni­den­se, se tra­ta de una cul­tu­ra glo­bal com­par­ti­da. Se tra­ta de muje­res paquis­ta­níes que lle­van ore­jas de ratón enci­ma de sus hijabs, de ado­les­cen­tes mexi­ca­nos que rom­pen la cal­ma para abra­zar al Pato Donald, de fami­lias chi­nas hacien­do un pic­nic en la isla Tom Saw­yer. Así que deja tu sofis­ti­ca­ción, cóm­pra­te un hela­do de Mic­key y úne­te a ellos.

Con­cen­tré­mo­nos en un plan de Dis­ney World de 5 días para prio­ri­zar sus atrac­cio­nes impres­cin­di­bles, sus prin­ci­pa­les opor­tu­ni­da­des de memo­ria y algu­nas que otras comi­das épi­cas. Hay mucho que cubrir en cada uno de los cua­tro par­ques de Dis­ney World. Pero repa­se­mos cada par­que para dar una idea de las mejo­res atrac­cio­nes y even­tos que se pue­de con­si­de­rar visi­tar. Si bien es posi­ble que no lle­gue a todo en cada iti­ne­ra­rio, hay algu­nas deci­sio­nes que debe­rá tomar antes de sal­tar a Main Street, EE. UU.. Si tu obje­ti­vo es com­ple­tar todo lo que cada par­que tie­ne para ofre­cer, que­rrás apro­ve­char la entra­da tem­pra­na al par­que temá­ti­co y el hora­rio noc­turno exten­di­do si puedes.

MAGIC KING­DOM

Cuan­do la gen­te pien­sa en WDW, se ima­gi­na el Rei­no Mági­co, des­de el icó­ni­co Cas­ti­llo de Ceni­cien­ta has­ta Spa­ce Moun­tain, la Man­sión Encan­ta­da y Pira­tas del Cari­be. Aquí es don­de los fue­gos arti­fi­cia­les noc­tur­nos y la luz ‘espec­ta­cu­lar’ ilu­mi­nan el cas­ti­llo y Main Street, Esta­dos Uni­dos. Para la mito­lo­gía de Dis­ney, no hay nada mejor, y las atrac­cio­nes y espec­tácu­los apun­tan direc­ta­men­te a los niños peque­ños, sus padres y abuelos.

(Foto: Sil­via Vale­ra Cárdenas)

Fan­tasy­land, la quin­tae­sen­cia de Dis­ney, es el pun­to cul­mi­nan­te de cual­quier via­je a Dis­ney, tan­to para los meno­res de ocho años como para los adul­tos que bus­can un sabor nos­tál­gi­co del Dis­ney clá­si­co. A los peque­ños, espe­cial­men­te, les encan­tan las expe­rien­cias y atrac­cio­nes cen­tra­das en los per­so­na­jes, mien­tras que los pre­ado­les­cen­tes dema­sia­do genia­les para los cuen­tos de hadas y los ado­les­cen­tes que bus­can emo­cio­nes fuer­tes pue­den vol­ver­se locos.

El cas­ti­llo de la Bes­tia alber­ga Dis­ne­y’s Be Our Guest, el res­tau­ran­te temá­ti­co más popu­lar de Dis­ney y Cin­de­re­lla’s Royal Table, don­de pue­des cenar den­tro del cas­ti­llo con un elen­co rota­ti­vo de las clá­si­cas prin­ce­sas de Disney.

Sin duda, el mejor pro­gra­ma en 3D de Dis­ney, Mic­ke­y’s Philhar­Ma­gic lle­va al Pato Donald a una aven­tu­ra capri­cho­sa a tra­vés de pelí­cu­las clá­si­cas de Dis­ney. Via­ja con él por las calles de Marrue­cos sobre la alfom­bra de Ala­dino y sien­te el cham­pán en tu cara cuan­do se abre duran­te ‘Be Our Guest’ de La Bella y la Bes­tia. Diver­ti­da, ton­ta y ale­gre, esto es Dis­ney en su máxi­ma expresión.

It’s A Small World, un dul­ce via­je en bar­co alre­de­dor del mun­do, ha cau­ti­va­do a los niños des­de que la can­ción y el paseo debu­ta­ron en la Feria Mun­dial de Nue­va York de 1964. Peque­ñas embar­ca­cio­nes se des­li­zan sua­ve­men­te de un país a otro, cada una ador­na­da des­de el sue­lo has­ta el techo con deco­ra­dos ela­bo­ra­dos y encan­ta­do­ra­men­te anti­cua­dos, habi­ta­dos por cien­tos de ani­ma­les y niños automatizados.

Ábre­te camino a tra­vés de una mina de dia­man­tes en Seven Dwarfs Mine Train, una mon­ta­ña rusa fami­liar. Sube a bor­do de un bar­co pira­ta y vue­la a tra­vés de la nie­bla y las estre­llas sobre Lon­dres has­ta el País de Nun­ca Jamás en El Vue­lo de Peter Pan; empren­da un dul­ce via­je a tra­vés del bos­que de los cien acres en Muchas aven­tu­ras de Win­nie the Pooh y reco­rra la Sire­ni­ta en Bajo el mar: El via­je de la Sire­ni­ta. En Dum­bo, el Ele­fan­te Vola­dor, a los niños peque­ños les encan­ta sal­tar sobre un Dum­bo y dar vuel­tas y vuel­tas len­ta­men­te, arri­ba y aba­jo, y se emo­cio­nan ante la opor­tu­ni­dad de con­tro­lar qué tan alto lle­gan. Mad Tea Party es una atrac­ción gira­to­ria bási­ca, y tú y los demás en la taza de té deci­den cuán­to girarán.

EPCOT

¿Quién nece­si­ta la moles­tia de un pasa­por­te y el des­fa­se hora­rio cuan­do se pue­de via­jar por el mun­do aquí, en Walt Dis­ney World? World Show­ca­se, una de las dos sec­cio­nes temá­ti­cas de Epcot, com­pren­de 11 paí­ses orga­ni­za­dos alre­de­dor de una lagu­na. Vea dan­za del vien­tre en Marrue­cos, coma piz­za en Ita­lia y com­pre fras­cos de per­fu­me gra­ba­dos per­so­nal­men­te en Fran­cia, antes de sen­tar­se a ver fue­gos arti­fi­cia­les sobre la paz y la armo­nía mun­dia­les. Dis­ney tenía razón: des­pués de todo, real­men­te es un mun­do pequeño.

Cla­ro, esta es una visión este­reo­ti­pa­da del mun­do bas­tan­te desin­fec­ta­da, pero ¿y qué? Des­pués de todo, este es un par­que temá­ti­co. Y quién sabe, una tar­de aquí podría ins­pi­rar­te a subir­te a un avión y ver la reali­dad, y cier­ta­men­te es una for­ma diver­ti­da de mos­trar­les a los niños algo sobre el mundo.

(Foto: Sil­via Vale­ra Cárdenas)

La mejor mane­ra de expe­ri­men­tar el World Show­ca­se es sim­ple­men­te pasear según le ape­tez­ca, hur­gan­do en tien­das y res­tau­ran­tes, y vien­do lo que equi­va­le a pelí­cu­las pro­mo­cio­na­les de la Ofi­ci­na de Turis­mo y paseos tran­qui­los por algu­nos de los paí­ses. El Pato Donald y sus cama­ra­das te lle­van por Méxi­co en Gran Fies­ta Tour Pro­ta­go­ni­za­da por los Tres Caba­lle­ros; El paseo en bar­co bas­tan­te extra­ño de Norue­ga, Maels­trom, ser­pen­tea entre vikin­gos, trolls y cas­ca­das; y el espec­tácu­lo Ame­ri­can Adven­tu­re pre­sen­ta figu­ras audio­ani­ma­tó­ni­cas que pre­sen­tan una inter­pre­ta­ción sim­pli­fi­ca­da de la his­to­ria de Esta­dos Uni­dos. Los paí­ses des­ta­ca­dos de izquier­da a dere­cha alre­de­dor del agua son Méxi­co, Norue­ga, Chi­na, Ale­ma­nia, Ita­lia, Esta­dos Uni­dos (‘The Ame­ri­can Adven­tu­re’), Japón, Marrue­cos, Fran­cia, Rei­no Uni­do y Canadá.

Epcot, acró­ni­mo de “Comu­ni­dad Pro­to­ti­po Expe­ri­men­tal del Maña­na”, fue la visión de Dis­ney de una ciu­dad de alta tec­no­lo­gía cuan­do abrió sus puer­tas en 1982. Está divi­di­da en dos mita­des: Futu­re World, con atrac­cio­nes y exhi­bi­cio­nes inter­ac­ti­vas patro­ci­na­das por cor­po­ra­cio­nes, y World Show­ca­se, que ofre­ce un intere­san­te vis­ta­zo a las cul­tu­ras de 11 paí­ses. Epcot es mucho más tran­qui­lo y dis­cre­to que otros par­ques y tie­ne algu­nas de las mejo­res comi­das y tiendas.

ANI­MAL KINGDOM

A dife­ren­cia del res­to de Dis­ney tan­to en kiló­me­tros como en tono, Ani­mal King­dom inten­ta com­bi­nar un par­que temá­ti­co y un zoo­ló­gi­co, un car­na­val y un safa­ri afri­cano, todo mez­cla­do con una salu­da­ble dosis de per­so­na­jes, narra­cio­nes y magia de Dis­ney. Es la más ver­de y tran­qui­la de las expe­rien­cias de Dis­ney. No te pier­das Bus­can­do a Nemo – El musi­cal, Kili­man­ja­ro Safa­ris y Expe­di­tion Eve­rest. Pan­do­ra: El mun­do de Ava­tar y (den­tro de él) el via­je por el río Na’­vi son nue­vas y fan­tás­ti­cas incorporaciones.

Su ícono cen­tral es el árbol boa­bab increí­ble­men­te “talla­do”, El Árbol de la Vida. Reser­va con ante­la­ción para la actua­ción noc­tur­na, Rivers of Light, basa­da en el fol­clo­re ani­mal, con luces y efec­tos, por supuesto.

Sube a un jeep y reco­rre la saba­na afri­ca­na en Kili­man­ja­ro Safa­ris, dete­nién­do­te para obser­var cebras, leo­nes, jira­fas y más, todos apa­ren­te­men­te vagan­do libres. Esta es una de las atrac­cio­nes más popu­la­res de Ani­mal Kingdom.

DIS­NEY HOLLY­WOOD STUDIOS

El menos encan­ta­dor de los par­ques de Dis­ney alber­ga dos de las atrac­cio­nes más emo­cio­nan­tes de WDW: el ascen­sor de la Torre del Terror de Twi­light Zone y la mon­ta­ña rusa Rock ‘n’ Roller con temá­ti­ca de Aeros­mith. Los niños pue­den unir­se a la Aca­de­mia de Entre­na­mien­to Jedi y varios pro­gra­mas pre­sen­tan al pro­pio Walt Dis­ney y cómo se hacen las pelí­cu­las de Dis­ney. El espec­tácu­lo noc­turno es un espec­tácu­lo de luces y fue­gos arti­fi­cia­les con temá­ti­ca de Star Wars. Se agre­ga­ron recien­te­men­te Toy Story Mania y Slinky Dog Dash.

Las visi­tas a los par­ques fue­ron cor­te­sía de Walt Dis­ney World (Cana­da).