Risue­ña Obra de Oscar Wilde

THE IMPOR­TAN­CE OF BEING EARNEST

Repre­sen­ta­da has­ta el pasa­do 25 de enero en el Natio­nal Thea­tre de Lon­dres, esta pie­za de Oscar Wil­de que obtu­vo uná­ni­mes elo­gios de la crí­ti­ca espe­cia­li­za­da, será difun­di­da en los cines canadienses.

Hugh Skin­ner y Ron­ke Adé­ko­lue­jo. (Foto: Marc Brenner.jpg)

La come­dia que una vez más pone de mani­fies­to la chis­pa, iro­nía e inte­li­gen­cia del famo­so poe­ta, dra­ma­tur­go y escri­tor irlan­dés, no tie­ne des­per­di­cio alguno mos­tran­do de qué modo se pue­de pro­vo­car la risa hacien­do una crí­ti­ca social sin com­pla­cen­cia algu­na. Como es bien sabi­do la vida del autor (1856 – 1900) trans­cu­rrió en la Gran Bre­ta­ña vic­to­ria­na con su rígi­do códi­go de com­por­ta­mien­to social no exen­to de hipo­cre­sía y de dudo­sa mora­li­dad en cier­tos estra­tos de la socie­dad. Es eso lo que se per­ci­be en cada una de las obras de Wil­de, don­de la actual pie­za no cons­ti­tu­ye excep­ción a la regla.

Sha­ron D Clar­ke. (Foto: Marc Brenner.jpg)

¿Dé que tra­ta la obra? La acción que trans­cu­rre en Lon­dres hacia fines del siglo XIX pre­sen­ta a Jack y Alger­non, dos jóve­nes ami­gos seduc­to­res, que deci­den cam­biar sus nom­bres para con­quis­tar sepa­ra­da­men­te los cora­zo­nes de dos muje­res; la ele­gi­da por Jack es Gwen­do­len y la de Alger­non es Cecily. A par­tir de esa pre­mi­sa, Wil­de uti­li­za un tex­to cohe­ren­te y flui­do para pro­du­cir una come­dia ple­na de enre­dos y com­pli­ca­cio­nes don­de la men­ti­ra de las iden­ti­da­des de los ena­mo­ra­dos caba­lle­ros lle­ga a trans­for­mar­se en ver­dad median­te insos­pe­cha­dos lazos de paren­tes­cos que se des­cu­bren en su desenlace.

Una esce­na. (Foto: Mark Brenner.jpg)

A tra­vés de la sana son­ri­sa Wil­de cues­tio­na con gran fine­za las acti­tu­des y con­duc­ta de sus com­pa­trio­tas per­te­ne­cien­tes a la lla­ma­da “gen­te bien” de la socie­dad; en ella, cada per­so­na­je actúa con sutil dupli­ci­dad para res­guar­dar las nor­mas de un orden exis­ten­te don­de el esti­lo pre­va­le­ce sobre la sin­ce­ri­dad de los sen­ti­mien­tos median­te un jue­go de apa­rien­cias en el cual todos están táci­ta­men­te implicados.

En esta repo­si­ción adap­ta­da y diri­gi­da por Max Webs­ter el elen­co está inte­gra­do en los prin­ci­pa­les roles por la aplau­di­da y pre­mia­da actriz Sha­ron D Clar­ke ani­man­do a Lady Brack­nell, Ncu­ti Gat­wa es Alger­non, Hugh Skin­ner  es su ami­go Jack (o Ear­nest), Ron­ke Adé­ko­luẹ­jo inter­pre­ta la ani­ma­da hija de Lady Barack­nell Gwen­do­li­ne en tan­to que Eli­za Scan­len encar­na el rol de Cecily. En otros per­so­na­jes par­ti­ci­pan Aman­da Law­ren­ce, Richard Cant y Julian Bleach.  

La exhi­bi­ción ten­drá lugar en las salas de Cine­plex los días 20 y 23 de Febre­ro de 2025.

Para infor­ma­ción sobre las salas par­ti­ci­pan­tes de Cine­plex de ambas obras y sus res­pec­ti­vos hora­rios pre­sio­ne aquí 

Con la Musi­ca en el Alma

EN FAN­FA­RE / THE MAR­CHING BAND. Fran­cia, 2024. Un film de Emma­nuel Cour­col. 103 minutos.

Una vez más que­da rati­fi­ca­do el emble­má­ti­co poder de la músi­ca, capaz no solo de ele­var el espí­ri­tu de una per­so­na sino asi­mis­mo cons­ti­tuir un medio ten­dien­te a refor­zar los lazos fami­lia­res. Eso es lo que se des­pren­de en En Fan­fa­re una muy emo­ti­va come­dia com­bi­na­da con cier­tas ins­tan­cias dra­má­ti­cas que aun­que pre­vi­si­ble, la apre­cia­ble for­ma en que está rela­ta­da por el direc­tor Emma­nuel Cour­col per­mi­te con­quis­tar a la audiencia.

Ben­ja­min Lavernhe y Pie­rre Lottin

El guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Irè­ne Mus­ca­ri rela­ta la his­to­ria de Thi­bault (Ben­ja­min Lavernhe), un pres­ti­gio­so direc­tor musi­cal de la orques­ta sin­fó­ni­ca de Lille de 37 años que sufrien­do de leu­ce­mia requie­re con urgen­cia un tras­plan­te de médu­la ósea com­pa­ti­ble. Con gran estu­por recién des­cu­bre que ha sido adop­ta­do y que su her­ma­na Rose (Mathil­de Cour­col-Rozes) no es capaz de ayu­dar­lo. Al pro­pio tiem­po se ente­ra que tie­ne un her­mano bio­ló­gi­co de menor edad vivien­do en Walin­court ‑al nor­te de Fran­cia– que fue adop­ta­do por Clau­di­ne (Clé­men­ce Mas­sart) cuan­do su madre murió. Él es Jimmy (Pie­rre Lot­tin), un modes­to tra­ba­ja­dor de una usi­na que se desem­pe­ña como coci­ne­ro en un come­dor esco­lar y que al ente­rar­se de la exis­ten­cia del gra­ve pro­ble­ma de su her­mano, si bien al prin­ci­pio es renuen­te a ser el donan­te de la médu­la que debe ser tras­plan­ta­da final­men­te acep­ta hacer­lo al haber inter­ce­di­do su madre adop­ti­va. Afor­tu­na­da­men­te la ope­ra­ción resul­tó exi­to­sa logran­do el res­ta­ble­ci­mien­to de Thibault.

De allí comien­za a enta­blar­se una rela­ción entre los dos her­ma­nos cuyo ele­men­to común es la músi­ca por cuan­to Jimmy es un trom­bo­nis­ta de la ban­da musi­cal de mine­ros de Walin­court. Cla­ro está que el con­tras­te de per­so­na­li­dad es bien evi­den­te en cuan­to Lavernhe es una per­so­na de cul­tu­ra refi­na­da y suma­men­te res­pon­sa­ble como direc­tor de una pres­ti­gio­sa orques­ta en tan­to que, su her­mano que irra­dia ener­gía es un ser sen­ci­llo y al igual que los inte­gran­tes de su ban­da, res­pon­de a un estra­to eco­nó­mi­co-social infe­rior. Esa dife­ren­cia no impi­de que al mar­gen de la común pasión por la músi­ca emer­ja un entra­ña­ble víncu­lo entre ambos; así resul­ta emo­ti­vo cons­ta­tar cómo Thi­bault ayu­da a Jimmy infun­dién­do­le mayor con­fian­za en sí mis­mo, entre­nán­do­lo para diri­gir su ban­da al haber­se ausen­ta­do el direc­tor titu­lar de la mis­ma, como tam­bién para que pue­da par­ti­ci­par en un con­cur­so musi­cal regional.

Con un guión muy bien ela­bo­ra­do, Cour­col logra una exce­len­te direc­ción acto­ral con un elen­co de indis­cu­ti­ble cali­dad. A ese res­pec­to es remar­ca­ble la quí­mi­ca exis­ten­te entre Lavernhe y Lot­tin don­de la serie­dad de Thi­bault es com­ple­men­ta­da con el agra­da­ble humor y cali­dez apor­ta­do por Jimmy, per­mi­tien­do que ambos per­so­na­jes resul­ten autén­ti­ca­men­te creí­bles. Asi­mis­mo en el repar­to se des­ta­can Sarah Suc­co carac­te­ri­zan­do a una humil­de madre mono­pa­ren­tal que inte­gra la ban­da musi­cal y que está sen­ti­men­tal­men­te liga­da a Jimmy.

Entre otros aspec­tos sub­ya­cen­tes, el direc­tor ilus­tra el cli­ma social impe­ran­te en la zona obre­ra en que trans­cu­rre el rela­to, con el cie­rre de la fábri­ca en don­de tra­ba­jan varios de los com­po­nen­tes de la banda.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do En Fan­fa­re demues­tra cla­ra­men­te cómo la músi­ca es un ele­men­to esen­cial para unir a la gen­te como cla­ra­men­te se mani­fies­ta con la expre­si­va esce­na final en el que la ban­da eje­cu­ta con máxi­mo entu­sias­mo el vibran­te Bole­ro de Ravel.

Liga­do en cier­to modo a algu­nos de los huma­nos fil­mes del cineas­ta bri­tá­ni­co Ken Loach, en este caso y con el sabor de la cul­tu­ra fran­ce­sa, Cour­col brin­da una acce­si­ble his­to­ria que sin lle­gar a revo­lu­cio­nar, genui­na­me­ne con­mue­ve sin recu­rrir a gol­pes bajos. Jor­ge Gutman

Nue­va Aven­tu­ra del Que­ri­do Oso

PAD­DING­TON IN PERÚ. Gran Bre­ta­ña, 2024. Un film de Dou­gal Wil­son. 106 minutos

En 2014 se tuvo el pla­cer de cono­cer al oso Pad­ding­ton que tuvo su ori­gen en el libro “A Bear Called Pad­ding­ton” del escri­tor bri­tá­ni­co Michael Bond, publi­ca­do en 1958. Su tras­la­do al cine fusio­nan­do la actua­ción de per­so­na­jes en vivo con otros ani­ma­dos digi­tal­men­te obtu­vo gran éxi­to gra­cias a la diná­mi­ca direc­ción de Paul King. Era obvio que habría una secue­la y es así que en 2017 con el mis­mo cineas­ta la mis­ma logró supe­rar al film ori­gi­nal Es aho­ra que reem­pla­zan­do a King, el rea­li­za­dor Dou­gal Wil­son en su pri­mer lar­go­me­tra­je abor­da la nue­va secue­la del entra­ña­ble oso en Pad­ding­ton in Perú.

Una esce­na del film

En esta his­to­ria reen­con­tra­mos a Pad­ding­ton (voz de Ben Whishaw) vivien­do en Ingla­te­rra con su fami­lia adop­ti­va inte­gra­da por Henry Brown (Hugh Bon­ne­vi­lle), su espo­sa Madi (Emi­lia Mor­ti­mer), los hijos Jonathan (Samuel Jos­lin) y Judy (Made­lei­ne Harris), acom­pa­ña­dos de la ama de casa Mrs Bird (Julie Wal­ters). Para satis­fac­ción de Pad­ding­ton, aca­ba de reci­bir su pasa­por­te bri­tá­ni­co sin ima­gi­nar que pron­to habrá de utilizarlo.

La ruti­na se inte­rrum­pe cuan­do el oso reci­be una noti­cia preo­cu­pan­te de su que­ri­da tía Lucy (Imel­da Staun­ton) quien vive en Perú en el hogar de osos jubi­la­dos. En con­se­cuen­cia Pad­ding­ton deci­de via­jar con los Brown a su tie­rra natal a fin de visi­tar­la; sin embar­go, una vez lle­ga­do a des­tino la madre supe­rio­ra (Oli­via Col­man) les comu­ni­ca que Lucy des­apa­re­ció en algún lugar de la jun­gla ama­zó­ni­ca y que dejó un par de ante­ojos, una pul­se­ra y un mapa que per­mi­ti­rá ubicarla.

A par­tir de allí comen­za­rá la gran aven­tu­ra en la que la fami­lia bri­tá­ni­ca y Pad­ding­ton inten­ta­rán loca­li­zar a Lucy en la sel­va ama­zó­ni­ca como asi­mis­mo debe­rán sor­tear los peli­gros que ace­chan en este peri­plo, en par­te cuan­do alqui­lan un bote mane­ja­do por el luc­tuo­so Hun­ter (Anto­nio Ban­de­ras) y su hija (Car­la Tous) que debe­rán trans­por­tar­los a lo lar­go del río Amazonas.

A tra­vés de una colo­ri­da aven­tu­ra de acción no exen­ta de humor, el novel direc­tor no alcan­za a lograr el impac­to de los dos fil­mes pre­ce­den­tes; eso en par­te es debi­do a una pues­ta escé­ni­ca con­ven­cio­nal imbui­da en cier­tos tra­mos de un rit­mo no del todo flui­do. De todos modos el buen elen­co, los logra­dos dise­ños de pro­duc­ción, una satis­fac­to­ria foto­gra­fía de Erik Wil­son así como la huma­ni­dad e irra­dian­te sim­pa­tía del que­ri­do Pad­ding­ton per­mi­ten que el públi­co asis­ta a un agra­da­ble entre­te­ni­mien­to. Jor­ge Gutman

Vio­len­to Dra­ma Rural

BRING THEM DOWN. Irlan­da-Gran Bre­ta­ña-Bél­gi­ca, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Chris­topher Andrews. 106 minutos

Un dra­ma cen­tra­do en dos fami­lias cam­pe­si­nas de Irlan­da es lo que el novel rea­li­za­dor Chris­topher Andrews con­si­de­ra en Bring Them Down en un guión que le pertenece.

Chris­topher Abbott

Ubi­ca­do en una zona rural no espe­ci­fi­ca­da de Irlan­da, la his­to­ria comien­za en los años 90 don­de se obser­va a Michael O’Shea /Christopher Abbott) con­du­cien­do su auto­mó­vil en una carre­te­ra acom­pa­ña­do de su madre Peggy (Susan Lynch) y su novia Caro­li­ne (Nora-Jane Noo­ne). Cuan­do él se ente­ra que su pro­ge­ni­to­ra inten­ta sepa­rar­se de su padre, irres­pon­sa­ble­men­te impri­me a su auto una velo­ci­dad exce­si­va que con­du­ce a un terri­ble acci­den­te don­de su madre mue­re y Caro­li­ne que está ubi­ca­da en el asien­to tra­se­ro que­da heri­da con mar­ca­das cica­tri­ces en su rostro.

Inme­dia­ta­men­te la acción se tras­la­da unas déca­das en don­de se ve a Michael ocu­pán­do­se de la cría de ove­jas y aten­dien­do en gran par­te las órde­nes de Ray (Colm Mea­ney), su para­plé­ji­co padre gru­ñón pos­tra­do en una silla de rue­das. Cer­ca de ellos habi­tan Caro­li­ne que aho­ra está casa­da con Gary Kee­ley (Paul Ready) que jun­to con su hijo Jack (Barry Keoghan) son gran­je­ros dedi­ca­dos a la mis­ma explo­ta­ción de gana­do. La riva­li­dad entre ambos veci­nos es evi­den­te, en par­te por­que Gary sos­pe­cha que su mujer aún abri­ga cier­tos sen­ti­mien­tos hacia su anti­gua pare­ja y fun­da­men­tal­men­te por­que al estar intere­sa­do en adqui­rir par­te del terreno de Michael éste recha­za ven­der­lo. La hos­ti­li­dad gene­ra­da lle­ga a inten­si­fi­car­se cuan­do Michael des­cu­bre que Jack se apro­pió de dos de sus ani­ma­les y tra­tan­do de hacer jus­ti­cia por su cuen­ta su sed de ven­gan­za desem­bo­ca en desen­fre­na­da violencia.

Como lo expues­to es des­de la ópti­ca de Michael, la pelí­cu­la cobra inte­rés cuan­do el rela­to es replan­tea­do a tra­vés del pun­to de vis­ta de Jack. Den­tro del mar­co de una narra­ción un tan­to con­fu­sa el con­flic­to adquie­re un tono ambi­guo des­ti­lan­do la tóxi­ca mas­cu­li­ni­dad impe­ran­te entre Michael y Jack.

Este dra­ma imbui­do de un cli­ma sór­di­do y deso­la­dor con un abrup­to des­en­la­ce san­grien­to, no per­mi­te gene­rar la emo­ción nece­sa­ria debi­do a que el guión no es lo sufi­cien­te­men­te explí­ci­to para que el espec­ta­dor pue­da inte­grar­se en la expo­si­ción del relato.

A su favor el film cuen­ta con una exce­len­te actua­ción de sus dos pro­ta­go­nis­tas. Abbott des­te­lla en la tur­bu­len­cia que trans­mi­te su per­so­na­je y en espe­cial por el sen­ti­mien­to de cul­pa al haber cau­sa­do la muer­te de su madre; por su par­te Keoghan se luce como el volá­til mucha­cho que por impe­rio de cir­cuns­tan­cias fami­lia­res es impul­sa­do a actuar con pon­zo­ño­sa vio­len­cia. En un rol secun­da­rio el vete­rano Mea­ney con­vin­cen­te­men­te per­so­ni­fi­ca al tem­pe­ra­men­tal pro­ge­ni­tor de Michael.

En otros ele­men­tos de esta pro­duc­ción se dis­tin­gue la ban­da sono­ra de Han­na Peel que se aso­cia a la den­sa atmós­fe­ra del rela­to, así como la evo­ca­ti­va foto­gra­fía de Nick Cooke cap­tan­do las imá­ge­nes de la zona cam­pes­tre de Irlan­da. Jor­ge Gutman

Un Fan­ta­sio­so Rela­to Romántico

GHOST

Cele­bran­do los 35 años de su estreno se repo­ne por espa­cio de una sema­na GHOST, el film de Esta­dos Uni­dos que cuan­do ha sido dado a cono­cer obtu­vo un reso­nan­te éxi­to del públi­co y ade­más fue dis­tin­gui­do con dos pre­mios Oscar en 1991 otor­ga­dos a Whoo­pi Gold­berg, como mejor actriz de repar­to y al mejor guión ori­gi­nal otor­ga­do a Bru­ce Joel Rubin.

Demy Moo­re y Patric Swayze

El film que se pre­sen­ta­rá en una ver­sión remas­te­ri­za­da ha sido diri­gi­do por Jerry Zuc­ker rela­tan­do una román­ti­ca his­to­ria entre­mez­cla­da con un fan­ta­sio­so háli­to super­na­tu­ral nutri­do de un mis­te­rio­so thriller.

Su tra­ma gira en torno de Sam (Patrick Sway­ze) quien ena­mo­ra­do de Molly (Demi Moo­re), el gran amor de su vida, ve su feli­ci­dad trun­ca­da cuan­do es ase­si­na­do por un ladrón. Adqui­rien­do la face­ta de un fan­tas­ma en la tie­rra des­cu­bre que su ase­si­na­to fue tra­ma­do por un ami­go (Tony Goldwyn) con el fin de rea­li­zar una esta­fa. Urgi­do por la nece­si­dad de sal­var la vida de su ama­da que está en peli­gro, la úni­ca for­ma que Sam tie­ne de poder comu­ni­car­se con ella es recu­rrien­do a los ser­vi­cios de una alo­ca­da viden­te (Whoo­pi Gold­berg) quien en rigor de ver­dad no cree en sus pro­pias habi­li­da­des. Lo que pro­si­gue tie­ne su dosis de sor­pre­sa y por lo tan­to es mejor abs­te­ner­se de contarlo.

Ghost será exhi­bi­do en selec­tas salas de Cine­plex a par­tir del 14 de febre­ro.