La Céle­bre Cortesana

LA TRA­VIA­TA

Comen­zan­do las retrans­mi­sio­nes( Met) de la tem­po­ra­da esti­val con ópe­ras repre­sen­ta­das en el Metro­po­li­tan Ope­ra de New York se podrá vol­ver a ver La Tra­via­ta, la más cono­ci­da de todas las ópe­ras de Gui­sep­pe Ver­di y la más repre­sen­ta­da mun­dial­men­te, que fue difun­di­da en direc­to a los cines de Cana­dá en diciem­bre de 2018.

Juan Die­go Fló­rez y Dia­na Dam­rau (Foto: Marty Sohl/Met)

Esta crea­ción líri­ca basa­da en La Dama de las Came­lias (1852), la famo­sa nove­la de Ale­jan­dro Dumas (hijo), en la adap­ta­ción efec­tua­da por Fran­ces­co Maria Pia­ve, fue estre­na­da sin éxi­to alguno en el tea­tro La Feni­ce de Vene­cia en mar­zo de 1853. Des­pués de cier­tas revi­sio­nes efec­tua­das, logró supe­rar el esco­llo ini­cial cuan­do se la repre­sen­tó nue­va­men­te en la ciu­dad de Vene­cia en el tea­tro San Bene­det­to. De allí en más podría afir­mar­se que su pre­sen­ta­ción en dife­ren­tes esce­na­rios del res­to del mun­do fue extra­or­di­na­ria­men­te exi­to­sa pudién­do­se afir­mar que para esta ópe­ra “el cie­lo es el lími­te”.

Quinn Kel­sey y Juan Die­go Fló­rez (Foto: Marty Sohl / Met)

Esa popu­la­ri­dad man­te­ni­da a tra­vés del tiem­po se debe a que Ver­di alcan­zó un liris­mo sor­pren­den­te en la músi­ca. Tan­to su mara­vi­llo­so pre­lu­dio como sus melo­dio­sas arias que­dan fácil­men­te regis­tra­das en el oído de la audien­cia; entre las mis­mas se encuen­tra “Sem­pre libe­ra”, “Un di feli­ce ete­rea”, “Dite alla gio­vi­ne”, el famo­so brin­dis cono­ci­do como “Libia­mo” o bien el emo­cio­nan­te aria final “Addio del pas­sa­to”, para men­cio­nar tan solo algu­nos ejem­plos. Pero ade­más de la músi­ca hay aquí un dra­ma psi­co­ló­gi­co e inti­mis­ta con per­so­na­jes muy bien deli­nea­dos; así, resul­ta con­mo­ve­do­ra la his­to­ria de la cor­te­sa­na Vio­let­ta Valé­ri que al haber lle­va­do una vida frí­vo­la encuen­tra final­men­te al gran amor de su vida en el apues­to Alfre­do Ger­mont; sin embar­go, su feli­ci­dad es de cor­to alcan­ce pues­to que hará el sacri­fi­cio de renun­ciar a su ama­do para acce­der al pedi­do de su padre Gior­gio Germont.

Dia­na Dam­rau, Juan Die­go Fló­rez y elen­co (Foto: Marty Sohl / Met)

La nue­va pro­duc­ción del Met dada a cono­cer el 4 de diciem­bre últi­mo cons­ti­tu­ye un acon­te­ci­mien­to espe­cial en la medi­da que Yan­nick Nézet-Séguin asu­mió ese día el car­go de Direc­tor Musi­cal de esta pres­ti­gio­sa ins­ti­tu­ción cul­tu­ral don­de ya había cola­bo­ra­do en más de 70 oca­sio­nes des­de su debut en 2009. Su actua­ción en esta opor­tu­ni­dad ha sido obje­to de elo­gio­sos comen­ta­rios por par­te de los más impor­tan­tes crí­ti­cos musi­ca­les de Esta­dos Unidos.

El papel de la pro­ta­go­nis­ta ha sido can­ta­do por gran­des divas como la glo­rio­sa María Callas, Vic­to­ria de los Ange­les, Joan Suther­land, Rena­ta Scot­to y Anna Netreb­ko. En esta nue­va pro­duc­ción a car­go de Michael Mayer es la nota­ble soprano ale­ma­na Dia­na Dam­rau quien vuel­ve a sumer­gir­se en Vio­let­ta des­pués de su acla­ma­da actua­ción en 2013 bajo la direc­ción musi­cal de Nézet-Séguin. El rol pro­ta­gó­ni­co de Alfre­do Ger­mont está a car­go del renom­bra­do tenor peruano Juan Die­go Fló­rez, en tan­to que el remar­ca­ble barí­tono ame­ri­cano Quinn Kel­sey encar­na a Gior­gio Ger­mont. Entre el elen­co de apo­yo se des­ta­can el bajo barí­tono Kevin Short (Dr. Gren­vil), el barí­tono Dway­ne Croft (Baron Douphol) y las mez­zo-sopra­nos Maria Zif­chak (Anni­na) y Kirs­tin Chá­vez (Flo­ra Bervoix).

La esce­no­gra­fía es de Chris­ti­ne Jones, el ves­tua­rio de Susan Hil­ferty, la ilu­mi­na­ción es de Kevin Adams en tan­to que Lorin Lata­rro es res­pon­sa­ble de la coreografía.

La Tra­via­ta será nue­va­men­te difun­di­da en los cines de Cine­plex  el 23 y el 26 de julio de 2025 en la ver­sión ori­gi­nal ita­lia­na con sub­tí­tu­los en inglés.

Las Viven­cias de una Niña

DON’T LET’S GO TO THE DOGS TONIGHT. Sudá­fri­ca, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por.: Embeth Davidtz. 98minutos

La actriz Embeth Davidtz efec­túa su pri­me­ra incur­sión como direc­to­ra enfo­can­do la caí­da del colo­nia­lis­mo en Rho­de­sia. Ade­más de diri­gir y ser auto­ra del guión que está basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Ale­xan­dra Fuller, es a su vez una de las actri­ces pro­ta­gó­ni­cas de Don’t let’s go to the dogs tonight.

Davidtz que aun­que naci­da en Esta­dos Uni­dos a los pocos años se des­pla­zó con su fami­lia a Sudá­fri­ca está embe­bi­da de los nue­vos vien­tos que comen­za­ron a soplar en ese país y asi­mis­mo en Rho­de­sia cuan­do en 1980, Robert Lumum­ba es ele­gi­do como pri­mer minis­tro del país con el nue­vo nom­bre de Zim­ba­bue y ofi­cial­men­te Ingla­te­rra reco­no­ce su independencia.

Lexi Ven­ter

La acción pre­ci­sa­men­te trans­cu­rre en 1980 en don­de el rela­to pre­sen­ta a Bobo (Lexi Ven­ter), una niña de 8 años que es hija de Tim (Rob van Vuu­ren) y Nico­la (Davidtz), unos gran­je­ros blan­cos de Rho­de­sia. A tra­vés de su pers­pec­ti­va, trans­mi­ti­da en par­te median­te su voz en off, se va per­ci­bien­do la ambi­va­len­cia que expe­ri­men­ta hacia el racis­mo incul­ca­do por sus padres.

Su vida dis­ta de ser tran­qui­la dado que alec­cio­na­da por sus pro­ge­ni­to­res, no se des­car­ta la posi­bi­li­dad de que cual­quier per­so­na afri­ca­na pue­da ser terro­ris­ta; es así que tan­to Tim como Nico­la siem­pre están por­tan­do un arma con­si­go, en tan­to que Bobo teme diri­gir­se al baño sola en medio de la noche por si alguien pudie­ra atacarla.

La rela­ción de la niña con sus padres resul­ta difí­cil. Por un lado Tim está en su mayor par­te ausen­te en giras rea­li­za­das como mili­tar, en tan­to que Nico­la adic­ta al alcohol dis­ta de tener bue­na comu­ni­ca­ción con ella por­que lo que más le intere­sa es pro­te­ger su tie­rra y evi­tar que nadie se apro­pie de la mis­ma; por su par­te su her­ma­na Vanes­sa (Ani­na Reed) tam­po­co la tole­ra demasiado.

La dis­trac­ción para Bob es tran­si­tar con su moto­ne­ta por la zona como asi­mis­mo encon­trar solaz cuan­do se encuen­tra con Sarah (Zikho­na Bali), la emplea­da afri­ca­na de sus padres, aun­que su mari­do Jacob (Fuma­ni Shi­lu­ba­na) des­con­fía un tan­to de la niña. Es así que el cari­ño que Sarah demues­tra a Bob, hace que ella se invo­lu­cre con otras niñas de color y que las con­si­de­re tal como son y no como futu­ros sir­vien­tes de los blan­cos. A todo ello Bob obser­va las indig­ni­da­des a que está suje­ta la pobla­ción negra y gra­dual­men­te su per­cep­ción va cam­bian­do, al gra­vi­tar el amor que sien­te por Sarah cap­tan­do la noble­za y huma­ni­dad que emer­ge de esta noble mujer.

Curio­sa­men­te, resul­ta un tan­to difí­cil con­gra­ciar­se con Bob, don­de su acti­tud no muy feme­ni­na, con su cara per­ma­nen­te­men­te sucia y su cabe­llo des­vaí­do, a ello se agre­ga su afi­ción por el ciga­rri­llo a pesar de su edad; sin embar­go la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de la joven Ven­ter es admi­ra­ble y es en la emo­ti­va y poé­ti­ca esce­na final don­de rati­fi­ca su talen­to. Simi­la­res elo­gios mere­cen la genui­na actua­ción de Davidtz como la afe­rra­da mujer no dis­pues­ta a acep­tar la reali­dad de lo que está acon­te­cien­do, así como la de Bali trans­mi­tien­do la cali­dez y ter­nu­ra de su personaje.

Aun­que el rit­mo impre­so por la novel cineas­ta resul­ta poco flui­do en su comien­zo, pos­te­rior­men­te adquie­re dina­mis­mo, per­mi­tien­do que su rela­to intere­se en su acer­ta­da des­crip­ción del racis­mo pre­va­le­cien­te don­de la mino­ría blan­ca comien­za a sen­tir­se afec­ta­da en el pro­ce­so de des­co­lo­ni­za­ción de Zim­ba­bue. Jor­ge Gutman

Un Verano en París

LE REN­DEZ-VOUS DE L’ ÉTÉ. Fran­cia, 2025. Un film de Valen­ti­ne Cadic. 77 minutos

En su pri­mer lar­go­me­tra­je la joven direc­to­ra Valen­ti­ne Cadic rela­ta con deli­ca­de­za una atra­yen­te his­to­ria que se carac­te­ri­za por su sen­ci­llez, con remi­nis­cen­cia de algu­nos de los fil­mes de Éric Rohmer.

Blan­di­ne Madec

Sin gran­di­lo­cuen­cia algu­na pero con sufi­cien­te elo­cuen­cia la novel rea­li­za­do­ra pre­sen­ta en Le ren­dez-vouz de l’été a Blan­di­ne (Blan­di­ne Madec), una pro­fe­so­ra de piano de 30 años, quien pro­ce­den­te de su peque­ño pue­blo ubi­ca­do en Nor­man­día lle­ga a París para pasar una sema­na de vaca­cio­nes. El moti­vo prin­ci­pal es el de asis­tir a las Olim­pia­das de 2024 que se desa­rro­llan en la ciu­dad luz y ade­más con­tac­tar a su her­ma­nas­tra Julie (India Hair) que allí resi­de y a quien no ha vis­to des­de lar­go tiempo.

El pri­mer incon­ve­nien­te que Blan­di­ne enfren­ta es el de no tener acce­so a las prue­bas olím­pi­cas de nata­ción debi­do a que por car­gar sobre sus hom­bros su mochi­la, las medi­das de segu­ri­dad vigen­tes impi­den su entra­da; eso la defrau­da enor­me­men­te, sobre todo tenien­do en cuen­ta su deseo de obser­var a la exi­mia nada­do­ra fran­ce­sa Béryl Gas­tai­de­lio a quien mucho admira.

Des­pués de haber per­noc­ta­do en la habi­ta­ción com­par­ti­da con otros usua­rios de un humil­de hos­tel, al día siguien­te visi­ta a Julie don­de asi­mis­mo cono­ce a Alma (Lou Deleu­ze), su sobri­na de 8 años. En la diná­mi­ca que se esta­ble­ce en ese peque­ño gru­po fami­liar Blan­di­ne dis­fru­ta de la com­pa­ñía y al pro­pio tiem­po se irán cono­cien­do aspec­tos vin­cu­la­dos con su pasa­do y vida sen­ti­men­tal que inclu­ye la rup­tu­ra de una rela­ción amo­ro­sa man­te­ni­da duran­te 5 años.

En gran par­te, uno de los valo­res del film guio­ni­za­do por la rea­li­za­do­ra y Mariet­te Désert es haber cap­ta­do la atmós­fe­ra rei­nan­te de la ciu­dad evi­den­cian­do en dicha oca­sión con­tras­tes socio cul­tu­ra­les: así la eufo­ria de quie­nes gozan de los jue­gos olím­pi­cos, se con­tra­po­ne con la gen­te que habi­ta en los sec­to­res popu­la­res de la ciu­dad y de quie­nes han sido expul­sa­dos de sus hoga­res a cau­sa de dicho evento.

Median­te una esme­ra­da rea­li­za­ción, Cadic per­mi­te que el espec­ta­dor pue­da com­pe­ne­trar­se con los per­so­na­jes de esta his­to­ria, sobre todo con el de Blan­di­ne; en tal sen­ti­do Madec brin­da una sen­si­ble carac­te­ri­za­ción de la pro­ta­go­nis­ta, trans­mi­tien­do muy bien el sen­ti­mien­to de des­co­lo­ca­ción que expe­ri­men­ta la ino­cen­te pue­ble­ri­na en la mul­ti­tu­di­na­ria metró­po­li para final­men­te ajus­tar­se median­te la cone­xión huma­na enta­bla­da con Julie y Alma.

En suma, he aquí una come­dia que si bien su con­te­ni­do no es del todo nove­do­so, la deli­ca­da for­ma de su tra­ta­mien­to es lo que la dis­tin­gue por lo que logra la atrac­ción de la audien­cia. Jor­ge Gutman

Una Per­tur­ba­do­ra Historia

EDDING­TON. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Ari Aster. 148 minutos

Pre­sen­ta­do como el film de aper­tu­ra del fes­ti­val Fan­ta­sia, el rea­li­za­dor Ari Aster brin­da en Edding­ton un rela­to deci­di­da­men­te ambi­cio­so sobre el enfo­que polí­ti­co exis­ten­te en Esta­dos Uni­dos. a tra­vés del micro­cos­mos de una peque­ña pobla­ción vivien­do lejos de los gran­des cen­tros urbanos.

Joa­quin Phoe­nix y Pedro Pascal

La acción trans­cu­rre hacia fines de mayo de 2020 en Edding­ton, un fic­ti­cio pue­blo de casi 2500 habi­tan­tes ubi­ca­do en New Mexi­co. Como en el res­to del mun­do la des­afor­tu­na­da pan­de­mia recién comen­za­da se hace sen­tir en la gen­te; sin embar­go, el reac­cio­na­rio she­riff Joe Cross (Joa­quin Phoe­nix) no le atri­bu­ye mayor impor­tan­cia y desa­fian­do las dis­po­si­cio­nes lega­les no uti­li­za la más­ca­ra obli­ga­to­ria, osan­do visi­tar un super­mer­ca­do sin la mis­ma a pesar del pedi­do expre­so de su gerente.

Vivien­do con su atri­bu­la­da mujer Loui­se (Emma Sto­ne) y su sue­gra Dawn (Deir­dre O’Connel), las noti­cias pro­pa­la­das por los medios de difu­sión hacen refe­ren­cia a teo­rías cons­pi­ra­ti­vas así como las opi­nio­nes sus­ten­ta­das a tra­vés de las redes por un gurú espi­ri­tual (Aus­tin Butler).

El pun­to de infle­xión del rela­to se pro­du­ce cuan­do Cross deci­de pre­sen­tar­se como can­di­da­to a alcal­de riva­li­zan­do con el actual inten­den­te Ted Gar­cia (Pedro Pas­cal) que aspi­ra a ser reele­gi­do. El actual fun­cio­na­rio con su acti­tud evi­den­te­men­te pro­gre­sis­ta, goza de amplia popu­la­ri­dad y es res­pe­tuo­so de los pro­to­co­los vigen­tes vin­cu­la­dos con el Covid.

De mane­ra fir­me y deter­mi­na­da Cross ini­cia su cam­pa­ña elec­to­ral tra­tan­do de demos­trar la ima­gen de Gar­cía seña­lan­do que es un pre­da­dor y que en el pasa­do abu­só de Loui­se con quien había teni­do un víncu­lo sen­ti­men­tal. Por su par­te su frus­tra­da mujer ter­mi­na sepa­rán­do­se de Cross, al pro­pio tiem­po que des­mien­te lo que su mari­do afir­mó. Ese no es el úni­co con­tra­tiem­po que enfren­ta el she­riff dado que en las calles aflo­ran las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta del movi­mien­to Black Lives Mat­ter tenien­do en cuen­ta las con­se­cuen­cias del recien­te ase­si­na­to de Geor­ge Floyd por par­te de la poli­cía de Min­nea­po­lis. En tan­to que Cross pro­si­gue con su pro­se­li­tis­mo él no pue­de disi­mu­lar su resen­ti­mien­to al com­pro­bar cómo los movi­mien­tos socia­les emer­gen­tes van deno­tan­do un cam­bio que sin duda se opo­ne a su con­vic­ción conservadora.

Si has­ta aquí la his­to­ria des­crip­ta des­pier­ta inte­rés, a medi­da que con­ti­núa Aster la trans­for­ma en un típi­co wes­tern nutri­do de una extre­ma­da vio­len­cia gra­tui­ta que resul­ta incó­mo­do de con­tem­plar y en don­de los efec­tos de la pan­de­mia expues­tos al prin­ci­pio pare­ce­rían que­dar de lado.

Cier­ta­men­te, el efec­to de las redes socia­les, la divul­ga­ción de noti­cias en don­de es difí­cil saber qué es real o fal­so, así como la pola­ri­za­ción exis­ten­te entre los veci­nos de la comu­ni­dad de Edding­ton, son algu­nos de los pro­ble­mas que afec­tan a la socie­dad ame­ri­ca­na. Lo que resul­ta obje­ta­ble es que el tra­ta­mien­to de Aster ado­le­ce de una narra­ti­va con­fu­sa y es difí­cil pre­ci­sar con cla­ri­dad hacia dón­de el rela­to ideo­ló­gi­ca­men­te apun­ta; a ello se agre­ga, la mane­ra gran­di­lo­cuen­te emplea­da en el tra­ta­mien­to de algu­nas situa­cio­nes neta­men­te absurdas.

Si bien nin­guno de los per­so­na­jes de esta his­to­ria resul­ta agra­da­ble y difí­cil de empa­ti­zar, con todo cabe des­ta­car la pon­de­ra­ble actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de Joa­quin Phoe­nix aun­que la per­so­na­li­dad que com­po­ne del she­riff resul­te difí­cil de precisar.

Dicho lo que pre­ce­de, Edding­ton es un pro­vo­ca­ti­vo dra­ma aun­que media­na­men­te logra­do. Jor­ge Gutman

Remar­ca­ble Ópe­ra Prima

SORRY, BABY. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Eva Vic­tor. 102 minutos.

Una agra­da­ble sor­pre­sa depa­ra Sorry, Baby, la ópe­ra pri­ma de la perio­dis­ta Eva Vic­tor quien obtu­vo el pre­mio al mejor guión en el Fes­ti­val de Sun­dan­ce. Más allá de la recom­pen­sa obte­ni­da, lo cier­to es que esta direc­to­ra demues­tra una inusual madu­rez enfo­can­do la reso­nan­cia que adquie­re un acon­te­ci­mien­to trau­má­ti­co oca­sio­na­do en el pasado.

Nao­mi Ackie y Eva Victor

Estruc­tu­ra­do en cin­co capí­tu­los que no están expues­tos cro­no­ló­gi­ca­men­te, el pri­me­ro de los mis­mos trans­cu­rre en la actua­li­dad don­de se obser­va a Agnes (Eva Vic­tor), una remar­ca­ble pro­fe­sio­nal uni­ver­si­ta­ria vivien­do recluí­da en una zona rural de Mas­sa­chu­setts. Pro­ce­den­te de New York lle­ga a visi­tar­la por un fin de sema­na su gran ami­ga Lydie (Nao­mi Ackie), con quien había par­ti­ci­pa­do en los estu­dios de gra­dua­ción de la uni­ver­si­dad. Tras haber asis­ti­do a una comi­da ofre­ci­da por Natasha (Kelly McCor­mack) una ex com­pa­ñe­ra uni­ver­si­ta­ria que siem­pre riva­li­zó con Agnes, al regre­sar a la casa Lydie le hace saber que está grá­vi­da; ade­más, estan­do preo­cu­pa­da por el esta­do aní­mi­co de Agnes, de mane­ra tier­na le supli­ca que no se deje morir.

En el siguien­te capí­tu­lo, la acción retro­ce­de a la eta­pa uni­ver­si­ta­ria, don­de Agnes, le some­te su tesis de PHD en lite­ra­tu­ra a su admi­ra­do pro­fe­sor y tutor Pres­ton Dec­ker (Louis Can­cel­mi); el docen­te elo­gia el tra­ba­jo rea­li­za­do por ella ade­más de con­si­de­rar­la una remar­ca­ble escri­to­ra. Sin embar­go, esa bue­na cone­xión se agrie­ta en oca­sión en que ella es invi­ta­da por Dec­ker a con­cu­rrir a su casa. Aun­que lo que allí acon­te­ce no se mues­tra en pan­ta­lla, es evi­den­te que una azo­ra­da Agnes ha sido vio­la­da. Reci­bien­do el gran apo­yo de Lydie, des­pués de some­ter­se a una revi­sa­ción con un médi­co (Marc Car­ver), ella efec­túa la denun­cia en la uni­ver­si­dad pero como Dec­ker aca­ba de renun­ciar a su pues­to nin­gu­na medi­da pue­de ser adop­ta­da. Si bien Agnes deci­de aten­tar con­tra él final­men­te no toma acción algu­na al saber que tie­ne familia.

En los siguien­tes epi­so­dios que­da refle­ja­da la mane­ra en que el asal­to sexual ha deja­do mar­ca­das hue­llas que gra­vi­tan en su exis­ten­cia así como su deseo de ocul­tar ante ter­ce­ros lo acon­te­ci­do, lo que se evi­den­cia en opor­tu­ni­dad de haber sido selec­cio­na­da para inte­grar un jura­do, al que Agnes ter­mi­na renun­cian­do. Con todo, ella reci­be el con­sue­lo y con­fort de su que­ri­dí­si­ma ami­ga, como asi­mis­mo de su buen vecino Gavin (Lucas Hed­ges), con quien man­tie­ne algu­nos ínti­mos encuen­tros. A modo de tera­pia, una ami­ga­ble con­ver­sa­ción con Pete (John Caroll Lynch), el due­ño de un nego­cio de sánd­wich, le per­mi­te expre­sar por pri­me­ra vez su sen­ti­mien­to de cul­pa y la angus­tia que la envuelve.

Sin entrar a rela­tar su emo­ti­vo des­en­la­ce, es admi­ra­ble la for­ma en que la novel cineas­ta ilus­tra las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por Agnes don­de sin recu­rrir a grue­sos tra­zos de arti­fi­cial sen­ti­men­ta­lis­mo, entre­mez­cla el dra­ma con la come­dia median­te un humor asor­di­na­do a tra­vés de situa­cio­nes natu­ral­men­te hila­ran­tes. Ade­más de su guión impe­ca­ble­men­te dise­ña­do, la direc­to­ra demues­tra su talen­to acto­ral trans­mi­tien­do en el per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co, el temor, la ansie­dad, vul­ne­ra­bi­li­dad y en gene­ral su esta­do emo­cio­nal como con­se­cuen­cia del des­afor­tu­na­do encuen­tro con Dec­ker. En el res­to del impe­ca­ble elen­co, men­ción espe­cial mere­ce la lúci­da carac­te­ri­za­ción que Ackie logra como la abne­ga­da ami­ga de Agnes, per­mi­tien­do empa­ti­zar con su cáli­do y cari­ño­so personaje.

Sin ser una obra maes­tra, Sorry, Baby es un film amplia­men­te satis­fac­to­rio a tra­vés de la huma­ni­dad que des­ti­la, lo que per­mi­te des­per­tar expec­ta­ti­va en los futu­ros pro­yec­tos que Vic­tor habrá de enca­rar. Jor­ge Gutman