Una Sóli­da Ópe­ra Prima

LA PAM­PA. Fran­cia, 2024. Un film de Antoi­ne Chevrollier.103 minutos

Con algu­nos tra­ba­jos efec­tua­dos para la tele­vi­sión, Antoi­ne Che­vro­llier con­cre­ta su pri­mer lar­go­me­tra­je en La Pam­pa, logran­do un remar­ca­ble dra­ma nutri­do de varios temas muy bien cohesionados.

Amaury Fou­cher y Say­yid El Alami

El guión de Che­vro­llier com­par­ti­do con Bere­ni­ce Boc­qui­llon y Fai­za Gue­ne ilus­tra la vida que se desa­rro­lla en un Lon­gué-Jume­lles, un peque­ño pue­blo ubi­ca­do en el noroes­te de Fran­cia. Es allí don­de habi­tan Willy (Say­yid El Ala­mi) y Jojo (Amaury Fou­cher), dos ado­les­cen­tes y gran­des ami­gos des­de la infan­cia que aho­ra están por con­cluir el ciclo de edu­ca­ción media. La exis­ten­cia de los habi­tan­tes se ani­ma con las com­pe­ten­cias que tie­nen lugar a tra­vés del moto­cross, un depor­te que se rea­li­za en una pis­ta acci­den­ta­da y lle­na de obs­tácu­los deno­mi­na­da “La Pampa”.

Willy es un mucha­cho que sien­te la ausen­cia de su padre falle­ci­do hace ya varios años a quien mucho que­ría. Habi­tan­do con su madre Seve­ri­ne (Flo­ren­ce Janas), que con­vi­ve con su pare­ja Etien­ne (Mathieu Demy) y su her­ma­na menor Melody (Axe­lle Fres­neau), él resien­te a su pro­ge­ni­to­ra ade­más que poco agra­do le pro­du­ce la pre­sen­cia de este indi­vi­duo a pesar de su noble­za. Fue­ra de su hogar, el joven dis­fru­ta de la com­pa­ñía de la barria­da del barrio y sobre todo de la amis­tad que lo une a Jojo.

Por su par­te Jojo, vuel­ca su ener­gía y nota­ble vita­li­dad como exi­mio depor­tis­ta de moto­cross y en gran medi­da pre­sio­na­do por su auto­ri­ta­rio y machis­ta padre David (Damien Bon­nard), todo hace pre­ver que podrá ser el cam­peón en la futu­ra com­pe­ten­cia que será rea­li­za­da a nivel nacional.

El eje del rela­to adop­ta un giro ines­pe­ra­do cuan­do Willy des­cu­bre que su ami­go man­tie­ne rela­cio­nes sexua­les con su entre­na­dor Teddy (Artus) que es un hom­bre casa­do y padre de un hijo; es así que lle­ga a sor­pren­der­se que a tra­vés de los años de amis­tad recién aho­ra se ente­ra de la orien­ta­ción sexual de Jojo, aun­que ese hecho de nin­gún modo alte­ra el víncu­lo que lo une a él sino que más bien lo refuerza.

La situa­ción se alte­ra dra­má­ti­ca­men­te cuan­do a tra­vés de un video se reve­la el secre­to que Jojo había man­te­ni­do. A la natu­ra­le­za con­ser­va­do­ra del pue­blo impreg­na­do de mani­fies­ta homo­fo­bia se agre­ga el tra­to bru­tal que Jojo ha reci­bi­do de su infle­xi­ble y des­pó­ti­co padre al no poder acep­tar a su hijo tal cual es, situa­ción que gene­ra irre­ver­si­bles consecuencias.

Lo acon­te­ci­do con su ami­go tam­bién reper­cu­te en Willy al sen­tir­se exclui­do del ambien­te impe­ran­te en la comu­ni­dad don­de resi­de; es así que la atrac­ción que le des­pier­ta Mari­na (Leo­nie Dahan Lamort), una chi­ca mayor que él quien regre­só al pue­blo pro­ve­nien­te de la ciu­dad de Angers, le hará com­pren­der que es hora de eman­ci­par­se a fin de cam­biar el rum­bo de vida man­te­ni­do has­ta el presente.

Che­vro­llier nota­ble­men­te impre­sio­na con su diná­mi­ca pues­ta escé­ni­ca a tra­vés del impe­ca­ble retra­to del pue­blo como asi­mis­mo des­cri­bien­do mag­ní­fi­ca­men­te el pro­ce­so de madu­rez de Willy y el sen­ti­mien­to fra­ter­nal hacia Jojo. Median­te el remar­ca­ble guión, todos los per­so­na­jes están muy bien desa­rro­lla­dos y carac­te­ri­za­dos por el impe­ca­ble elen­co, don­de espe­cial­men­te se dis­tin­gue El Ala­mi en el rol pro­ta­gó­ni­co y Fou­cher, en tan­to que en roles secun­da­rios cabe des­ta­car la par­ti­ci­pa­ción de Bon­nard, Janas y Demy.

En esen­cia, he aquí una sóli­da ópe­ra pri­ma impreg­na­da de nota­ble auten­ti­ci­dad en la cual que­da refle­ja­da la inusual madu­rez del novel cineas­ta. Jor­ge Gutman

Nue­vos Comen­ta­rios de Fil­mes de Fantasia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí el come­na­rio de 3 pelí­cu­las exhi­bi­das en el Fes­ti­val Fan­ta­sia

Sham (Japón)

El vete­rano rea­li­za­dor Takashi Mii­ke con­si­de­ra en Sham un dra­ma judi­cial sobre abu­so infan­til que real­men­te acon­te­ció en Japón en 2003. A la mane­ra de lo que el míti­co rea­li­za­dor Aki­ra Kuro­sa­wa expu­sie­ra en Rasho­mon (1950), Mii­ke adop­ta dife­ren­tes pun­tos de vis­ta para deter­mi­nar en don­de resi­de la verdad.

Sham

Basa­do en un libro no fic­cio­nal del perio­dis­ta Masu­mi Fuku­da publi­ca­do en 2007, el guión de Hayashi Mori expo­ne en su comien­zo, el ini­cio de la audien­cia judi­cial don­de será juz­ga­do Seii­chi Yabushi­ta (Go Ayano). De inme­dia­to a tra­vés de flash­backs se sabe que la seño­ra Ritsu­ko Himu­ro (Kô Shi­ba­sa­ki), madre del niño Taku­to (Kira Miu­ra) de 9 años de edad, ha deman­da­do a Yabushi­ta; Él es maes­tro de escue­la a quien duran­te la cla­se cas­ti­ga físi­ca­men­te a Taku­to ade­más de dis­cri­mi­nar­lo racial­men­te e indu­cir­lo a sui­ci­dar­se. Asi­mis­mo, esta mujer logra que un perio­dis­ta de un dia­rio (Kazu­ya Kame­nashi) efec­túe la publi­ca­ción de lo acon­te­ci­do con el chi­co, lo que crea un fuer­te impac­to nega­ti­vo en la opi­nión públi­ca, een el que Yabushi­ta es con­si­de­ra­do “maes­tro ase­sino”. A tra­vés de la ver­sión de Ritsu­ko que­da refle­ja­do el omi­no­so com­por­ta­mien­to del docente.

Des­pués de esta pri­me­ra par­te se pro­du­ce el tes­ti­mo­nio de Yabushi­ta. En prin­ci­pio por con­se­jo de la direc­ción esco­lar el acu­sa­do ofre­ce sus dis­cul­pas, aun­que enfá­ti­ca­men­te nie­ga la ver­sión sus­ten­ta­da por Ritsu­ko. Él se decla­ra com­ple­ta­men­te víc­ti­ma de la maqui­na­ción rea­li­za­da por la mujer y de las men­ti­ras del niño. Esta acu­sa­ción lo aba­te por com­ple­to a pesar de reci­bir el con­fort de su entra­ña­ble mujer Nozo­mi (Fumino Kimu­ra) . A todo ello, un rol muy impor­tan­te juga­rá su exper­to y bien inten­cio­na­do abo­ga­do defen­sor Toshio Yuga­mi­da­ni (Kau­ru Kobayashi).

Sin entrar a reve­lar la deci­sión adop­ta­da por la cor­te, una vez escu­cha­do el tes­ti­mo­nio de dos ver­sio­nes dia­me­tral­men­te opues­tas el espec­ta­dor que­da con la duda si el vere­dic­to de la jus­ti­cia refle­ja fiel­men­te la vera­ci­dad y es por ello que el títu­lo de la pelí­cu­la que en espa­ñol sig­ni­fi­ca “fal­so, fin­gi­do” se adap­ta fiel­men­te a lo que se ilus­tra en la misma.

Des­de una pers­pec­ti­va estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­ca, el film está muy bien cons­trui­do por el legen­da­rio Mii­ke y no obs­tan­te su dura­ción de más de dos horas, la narra­ción de mane­ra algu­na se resien­te; eso en par­te es debi­do a las estu­pen­das inter­pre­ta­cio­nes de Ayano, Miu­ra y Koba­yashi quie­nes brin­dan admi­ra­ble auten­ti­ci­dad a sus per­so­na­jes. La úni­ca obje­ción que mere­ce el guión es el no haber pro­fun­di­za­do más en la psi­co­lo­gía de la seño­ra Taku­to; en todo caso ese aspec­to no lle­ga a des­me­re­cer la cali­dad de este cau­ti­van­te dra­ma humano.

Juliet & the King (Irán)

Aun­que gene­ral­men­te el muy buen cine ira­ní está vin­cu­la­do con temas socia­les enfo­ca­dos polí­ti­ca­men­te, he aquí la sor­pre­sa de con­tem­plar un rela­to de un tono com­ple­ta­men­te dife­ren­te aun­que de todos modos gra­ti­fi­can­te. Este remar­ca­ble film de ani­ma­ción musi­cal ja sido diri­gi­do por Ash­kan Rah­go­zar, el gran exper­to en la mate­ria que ha sido el autor de The Last Fic­tion (2018), el pri­mer film del géne­ro rea­li­za­do en Irán.

Juliet & the King

A tra­vés de una ori­gi­nal fan­ta­sía la his­to­ria con­ce­bi­da por el cineas­ta ubi­ca la acción en el siglo 19 en oca­sión de que Naser Al-Din Shah, el rey de Irán, es invi­ta­do por el con­se­jo euro­peo a visi­tar París. En ese via­je, el sobe­rano apro­ve­cha para ver en un tea­tro la repre­sen­ta­ción de Romeo y Julie­ta en la adap­ta­ción rea­li­za­da por Jamai, un autor ira­ní emi­gra­do que tra­ta de adqui­rir éxi­to en el ambien­te tea­tral de Fran­cia. Al ver la obra, el monar­ca que­da cau­ti­va­do por Julie, una estu­dian­te de tea­tro que desea des­ta­car­se con su actua­ción de Julie­ta. Es así que para cono­cer mejor a Julie, el rey invi­ta a todo el elen­co de dicha pie­za para repre­sen­tar­la en Tehe­rán. Una vez ins­ta­la­do el equi­po en Irán enca­be­za­do por Jamai y Julie, la joven que reci­be esoe­cial aten­ción de Naser Al-Din Sha tie­ne que afron­tar las intri­gas y celos de las damas de la cor­te inclu­yen­do la madre del soberano.

La gra­cia del film radi­ca en los incon­ve­nien­tes que impli­ca poner en esce­na la obra del inmor­tal autor, inclu­yen­do entre otros aspec­tos las modi­fi­ca­cio­nes que el monar­ca quie­re intro­du­cir a la mis­ma, al pro­pio tiem­po que se reser­va el atri­bu­to de carac­te­ri­zar a Romeo. El momen­to cul­mi­nan­te se pro­du­ce cuan­do hacia el final de la repre­sen­ta­ción Romeo cre­yen­do que Julie­ta está muer­ta se sui­ci­da y en ese momen­to la fun­ción se sus­pen­de por­que la madre del rey y los asis­ten­tes creen que real­men­te él está muerto.

Apar­te de los méri­tos logra­dos en la ani­ma­ción rea­li­za­da por Rah­go­zar e ins­pi­ra­da en el esti­lo de los estu­dios Dis­ney, el film se valo­ri­za por la inter­ca­la­ción de una dece­na de can­cio­nes de los com­po­si­to­res Ata Akh­ga­ran­doo­zi y Beh­nam Jali­lian en don­de pre­do­mi­na el cru­ce cul­tu­ral de la músi­ca pop euro­pea con la típi­ca­men­te ira­ní eje­cu­ta­da con ins­tru­men­tos tra­di­cio­na­les del país orien­tal. El resul­ta­do logra­do es una muy pla­cen­te­ra come­dia agra­cia­da por la exce­len­te ani­ma­ción y la agra­da­ble música.

The School Duel (Esta­dos Unidos)

Un pavo­ro­so dra­ma es la pro­pues­ta brin­da­da por el rea­li­za­dor Todd Wise­man Jr. en la que resul­ta difí­cil per­ma­ne­cer impa­si­ble dado que lo que aquí se apre­cia pue­de resul­tar posi­ble en el caó­ti­co mun­do actual.

The School Duel

La acción ambien­ta­da en el Esta­do Libre de Flo­ri­da se desa­rro­lla en un dis­tó­pi­co futu­ro. Sien­do legal el uso de armas no resul­ta extra­ño que en los esta­ble­ci­mien­tos esco­la­res impe­re un des­ca­be­lla­do ambien­te de vio­len­cia. En ese mar­co se halla Samuel MIller (Kue Law­ren­ce), un ado­les­cen­te de 13 años que en la escue­la don­de asis­te por lar­go tiem­po ha sido obje­to del recha­zo y aco­so de sus com­pa­ñe­ros de aula. Sin embar­go, la suer­te pare­cie­ra son­reír­le cuan­do él es ele­gi­do por el capi­tán Steg­mann (Micheal Sean Tighe) para par­ti­ci­par en la com­pe­ten­cia deno­mi­na­da School Duel (Due­lo Esco­lar) que es aus­pi­cia­da por el gobierno ame­ri­cano. Asi­mis­mo el gober­na­dor de Flo­ri­da (Oscar Núñez) pro­nun­cia un dis­cur­so alu­si­vo des­ta­can­do la impor­tan­cia de dicho tor­neo para el país. En con­se­cuen­cia, no obs­tan­te las obje­cio­nes de su devo­ta madre (Chris­ti­na Bru­ca­to) temien­do por lo que pue­da ocu­rrir­le, Samuel acep­ta el honor con­ce­di­do para inter­ve­nir en el duelo.

El guión del rea­li­za­dor enfa­ti­za el sen­ti­do patrió­ti­co que ani­ma a ese vio­len­to jue­go en don­de como resul­ta­do habrá triun­fa­do­res con­si­de­ra­dos “Reyes” y natu­ral­men­te los per­de­do­res que resul­tan “Már­ti­res” al ofren­dar sus vidas como acto de leal­tad al país. A todo ello, una ban­da musi­cal ani­ma el tris­te espec­tácu­lo, mien­tras que se van reco­gien­do los cuer­pos de los caí­dos en el torneo.

La visión del film no es cier­ta­men­te con­for­ta­ble a la vez que depri­men­te, ya que es impo­si­ble no vin­cu­lar­lo con el enra­re­ci­do cli­ma polí­ti­co que atra­vie­sa el país y en don­de el impe­rio de la vio­len­cia adquie­re el viso de un cán­cer que per­ma­nen­te­men­te acecha.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, esta omi­no­sa fábu­la con­ce­bi­da por Wise­man está bien narra­da no obs­tan­te que cier­tas esce­nas resul­tan un tan­to recar­ga­das. Lo fun­da­men­tal del rela­to es que la seve­ra crí­ti­ca que efec­túa el cineas­ta resul­ta bien inten­cio­na­da y repre­sen­ta un lla­ma­do de aler­ta para evi­tar que el futu­ro refle­je lo que aquí está expuesto.

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