Remar­ca­ble Crea­ción Colectiva

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

CORPS FAN­TŌ­MES. Tex­to: Fra­nçois Édouard Ber­nier, Dany Bou­dreault, Maxi­me Car­bon­neau, Sébas­tien David, Chris­tian For­tin, Célia Gouin-Arse­nault, Joephi­llip Lafor­tu­ne y Matéo Pineault – Edi­ción del Tex­to: Dany Bou­dreault. Direc­ción Escé­ni­ca: Maxi­me Car­bon­neau – Elen­co: Quincy Armo­rer, Pao­lo Askia, Fra­nçois Édouard Ber­nier, Dany Bou­dreault, Sophie Cadieux, Phi­lip­pe Cousi­neau, Gabriel Clou­tier Trem­blay, Sébas­tien David, Élie Dor­val, Fran­cis Duchar­me, Chris­tian For­tin, Célia Gouin-Arse­nault, Joephi­llip Lafor­tu­ne, Char­lie Monty y Renaud Sou­bliè­re – Esce­no­gra­fía: Max-Otto Fau­teux – Ves­tua­rio: Marie-Chan­ta­le Vai­llan­court – Ilu­mi­na­ción: Julie Bas­se – Músi­ca: Antoi­ne Bédard – Acce­so­rios: Julie Meas­roch – Coreo­gra­fía: Jean-Benoit Labrec­que — Maqui­lla­je y Pei­na­do: Jus­ti­ne Denon­co­urt-Bélan­ger – Dura­ción : 3 horas y 30 minu­tos. Repre­sen­ta­ción: Has­ta el 22 de noviem­bre de 2025 en el Tea­tro Ducep­pe (duceppe.com)

Como segun­da pro­duc­ción de la actual tem­po­ra­da la com­pa­ñía del Tea­tro Ducep­pe ofre­ce una audaz y tras­cen­den­te obra docu­men­tan­do los ava­ta­res de la comu­ni­dad LGBTQ de Montréal.

(Foto: Danny Taillon)

En un tex­to pre­pa­ra­do por ocho escri­to­res y con la actua­ción de 15 intér­pre­tes, se dra­ma­ti­za lo que acon­te­ció a prin­ci­pios de la déca­da del 90, una épo­ca deci­di­da­men­te tris­te para dicha comu­ni­dad don­de sus inte­gran­tes han sufri­do el escar­nio de la homo­fo­bia impe­ran­te; a ello se agre­ga la lucha empren­di­da por la igual­dad de sus dere­chos, la repre­sión de la poli­cía alu­dien­do actuar en nom­bre de la ley, como asi­mis­mo el tre­men­do impac­to pro­vo­ca­do por la nefas­ta epi­de­mia del SIDA.

La his­to­ria comien­za en 2025 cuan­do la joven Marion (Célia Gouin-Arse­nault) sin haber cono­ci­do a su bio­ló­gi­co padre Sil­vain (Fran­cis Duchar­me), des­pués de su falle­ci­mien­to al reci­bir sus efec­tos per­so­na­les encuen­tra una caja nutri­da de fotos como asi­mis­mo una pie­za tea­tral deno­mi­na­da Corps fan­tô­mes escri­ta por Fran­cis Côté (Gabriel Clou­tier Trem­blay), un recien­te gra­dua­do de la Escue­la Nacio­nal de Tea­tro; así se impo­ne que su autor es un hom­bre gay que man­tu­vo rela­cio­nes amo­ro­sas con su pro­ge­ni­tor. De allí en más tie­ne lugar la lec­tu­ra de esa obra en la cual el escri­tor tra­ta de man­te­ner vivo el recuer­do de los des­apa­re­ci­dos, a tra­vés de lo que han vivi­do en esa épo­ca tur­bu­len­ta don­de 17 homo­se­xua­les fue­ron ase­si­na­dos en Montreal.

Gabriel Clou­tier-Trem­blay y Fran­cis Duchar­me. (Foto: Danny Taillon)

En un pon­de­ra­ble tra­ba­jo de edi­ción rea­li­za­do por Dany Bou­dreault en el cual fue uno de los auto­res, es intere­san­te des­ta­car que los inte­gran­tes del octe­to res­pon­sa­bles del guión han efec­tua­do una minu­cio­sa labor de inves­ti­ga­ción a tra­vés de archi­vos de la épo­ca cita­da com­ple­men­ta­da con entre­vis­tas a miem­bros de la colec­ti­vi­dad gay y les­bia­na, a fin de que la narra­ción adquie­ra máxi­ma vero­si­mi­li­tud. En con­se­cuen­cia, esta pie­za entre­mez­cla per­so­na­jes fic­cio­na­les con algu­nos reales don­de entre otros se hallan los fun­da­do­res de la clí­ni­ca L’Actuel Michel Mar­chand (Dany Bou­dreault) y Réjean Tho­mas (Fra­nçois Édouard Ber­nier), la perio­dis­ta Clau­di­ne Met­cal­fe (Char­lie Monty) y el acti­vis­ta Michael Hen­dricks (Quincy Armorer).

(Foto: Danny Taillon)

En el plano acto­ral los miem­bros del elen­co des­plie­gan un envi­dia­ble entu­sias­mo median­te una com­po­si­ción irre­pro­cha­ble de sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes; es así que intro­du­cién­do­se en la piel de los mis­mos adquie­ren un ópti­mo nivel de vera­ci­dad a tal pun­to que el públi­co asis­ten­te olvi­da que están actuan­do para creer que está vien­do a los reales com­po­nen­tes de la comunidad.

Simi­la­res elo­gios mere­ce Maxi­me Car­bon­neau quien inmer­so en este ambi­cio­so pro­yec­to con su pon­de­ra­ble pues­ta escé­ni­ca logra que los movi­mien­tos y des­pla­za­mien­tos del elen­co sean efec­tua­dos cro­no­mé­tri­ca­men­te con­tan­do para ello con la acer­ta­da coreo­gra­fía de Jean-Benoit Labrecque.

El títu­lo de esta obra es total­men­te per­ti­nen­te al revi­vir fan­tas­ma­gó­ri­ca­men­te cuer­pos del pasa­do que hoy día adquie­ren reso­nan­cia actual cuan­do se con­tem­pla que aun­que sin el nivel de vio­len­cia de anta­ño, lamen­ta­ble­men­te el sen­ti­mien­to homo­fó­bi­co aún se man­tie­ne laten­te. De allí que sea más que bien­ve­ni­da y opor­tu­na esta remar­ca­ble crea­ción colectiva

Un Sim­ple Accidente

IT WAS JUST AN ACCI­DENT. Irán-Fran­cia-Luxem­bur­go, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Jafar Panahi. 105 minutos

Una vez más el exce­len­te direc­tor ira­ní lle­ga a con­mo­ver­nos con una pelí­cu­la magis­tral. A tra­vés de su fil­mo­gra­fía que ha reci­bi­do dis­tin­cio­nes en los más impor­tan­tes fes­ti­va­les de cine, se agre­ga It Was Just An Acci­dent, que este año fue acla­ma­da en Can­nes reci­bien­do mere­ci­da­men­te la Pal­ma de Oro.

A tra­vés de más de una déca­da de for­za­da reclu­sión en su país, eso no inhi­bió al rea­li­za­dor a tomar cla­ra con­cien­cia de lo que sus com­pa­trio­tas han expe­ri­men­ta­do a tra­vés de las crí­ti­cas rea­li­za­das al régi­men auto­crá­ti­co que gobier­na al país. Es así que este film, que uno podría aso­ciar a la pelí­cu­la de Román Polans­ki Death and the Mai­den (1994) basa­da en la obra tea­tral de Ariel Dorf­man, está ins­pi­ra­do exclu­si­va­men­te en his­to­rias rela­ta­das por com­pa­ñe­ros y cono­ci­dos del realizador.

Vahid Mobas­se­ri

Su tra­ma comien­za cuan­do Egh­bal (Ebrahim Azi­zi) mane­jan­do su auto en una carre­te­ra ira­ní con su mujer emba­ra­za­da (Afs­sa­neh Naj­ma­ba­di) y la peque­ña hiji­ta (Del­maz Naja­fi), atro­pe­lla a un perro que se cru­za en el camino pro­du­cien­do su muer­te; ese sim­ple acci­den­te moti­va a gene­rar una secue­la por­que a poco que el coche vuel­ve a arran­car se para por un des­per­fec­to del motor. Cir­cuns­tan­cial­men­te, Vahid (Vahid Mobas­se­ri), un tran­seún­te que tra­ba­ja en un taller mecá­ni­co pró­xi­mo al lugar sale para auxi­liar­lo y al poco rato sien­te un gran estu­por cuan­do Egha­bal mar­chan­do con su pier­na orto­pé­di­ca le hace pre­su­mir que él ha sido quien en el pasa­do lle­gó a tor­tu­rar­lo al haber sido dete­ni­do por crí­ti­cas rea­li­za­das al gobierno. Es así que al día siguien­te del acon­te­ci­mien­to, siguien­do con su camio­ne­ta la pis­ta de quien cree que ha sido su ator­men­ta­dor, a pesar que en el momen­to del cas­ti­go estu­vo enca­pu­cha­do, desea ven­gar­se; des­pués de gol­pear­lo y secues­trar­lo deci­de ente­rrar­lo vive pero cuan­do Egh­bal per­ju­ra que Vahid lo ha con­fun­di­do con otra per­so­na, que­da en él la gran duda.

De allí en más el rela­to, man­te­nien­do al rap­ta­do mania­ta­do y dro­ga­do en la bau­le­ra del vehícu­lo, Valid deci­de tomar con­tac­to con varios per­so­na­jes que han sido obje­to de duros cas­ti­gos. Median­te la infor­ma­ción que le sumi­nis­tra Salar (Geor­ge Hashem­za­deh), un libre­ro ami­go, lle­ga a con­tac­tar a la fotó­gra­fa Shi­va (Mariam Afsha­ri) que había esta­do en pri­sión, a Goli (Hadis Pak­ba­ten), una novia pró­xi­ma a casar­se jun­to con su pro­me­ti­do Ali (Majid Panahi) y a Hamid (Moha­mad Ali Elyas­mehr); todos ellos han expe­ri­men­ta­do las atro­ci­da­des come­ti­das de quien se supo­ne que ha sido Egh­bal, si bien han teni­do ven­da­do los ojos y sola­men­te es la pier­na orto­pé­di­ca lo que les hace pre­su­mir que ha sido él que en aquel enton­ces era iden­ti­fi­ca­do como “Peg Leg”. ¿Cuál es el camino que el gru­po debe­rá adop­tar? ¿Matar­lo, sacri­fi­can­do los idea­les al apli­car la ley del talión, o dejar­lo en liber­tad tenien­do en cuen­ta que tie­ne una fami­lia y una cria­tu­ra recién nacida?

Con inusi­ta­da maes­tría Panahi mane­ja esta his­to­ria don­de no sola­men­te plan­tea el con­flic­to moral pro­du­ci­do cuan­do la ven­gan­za es rea­li­za­da por cuen­ta pro­pia, sino que una vez más que­da mag­ní­fi­ca­men­te refle­ja­do que no sola­men­te las víc­ti­mas son las que han resul­ta­do afec­ta­das sino inclu­so los vic­ti­ma­rios cum­plien­do deni­gran­tes tareas impar­ti­das por el nefas­to régi­men. Eso impli­ca que es la jus­ti­cia que debe deci­dir la suer­te de los tor­tu­ra­dos. ¿Pero será posi­ble supo­ner que exis­te jus­ti­cia en Irán? De algu­na mane­ra es lo que el gran direc­tor deja entre­ver así como los efec­tos trau­má­ti­cos del pasa­do no son fáci­les de cica­tri­zar tal como lo tes­ti­mo­nia la mag­ní­fi­ca esce­na final.

Brin­dan­do una voz a los que han sufri­do horro­res en Irán, el gran maes­tro del cine efec­túa una con­tun­den­te denun­cia a las auto­ri­da­des mar­ca­da­men­te auto­ri­ta­rias de su país, a tra­vés de un film sutil­men­te rea­li­za­do y agra­cia­do por su inme­jo­ra­ble elen­co. Sin duda algu­na, ésta es una de las gran­des pelí­cu­las de 2025.  Jor­ge Gutman

Reme­mo­ran­do a Lorenz Hart

BLUE MOON. Esta­dos Uni­dos-Irlan­da, 2025. Un film de Richard Lin­kla­ter. 100 minutos

Un nota­ble film melan­có­li­co es lo que brin­da el ver­sá­til rea­li­za­dor Richard Lin­kla­ter al efec­tuar un estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co de Lorenz Hart quien duran­te 27 años en las déca­das del 20 y 30 del siglo pasa­do fue el letris­ta de las can­cio­nes del com­po­si­tor Richard Rod­gers, jun­ta­men­te con­ci­bie­ron 26 come­dias musi­ca­les que delei­ta­ron a la audiencia.

Ethan Haw­ke

El rea­li­za­dor se vale del cer­te­ro guión de Robert Kaplow para rese­ñar qué es lo que acon­te­ce con Hart (Ethan Haw­ke) la noche del 31 de mar­zo de 1943 con moti­vo del estreno en Broad­way del céle­bre musi­cal Oklaho­ma! que cons­ti­tu­yó el pri­mer gran triun­fo logra­do por el bino­mio Rod­ger y Ham­mers­tein II.

Con pos­te­rio­ri­dad dell bre­ve comien­zo en que el públi­co asis­ten­te aplau­de viva­men­te al fina­li­zar la repre­sen­ta­ción del musi­cal, uno de los asis­ten­tes es Hart quien des­pués de la fun­ción se diri­ge al neo­yor­kino res­tau­rant Sar­di, don­de sue­len acu­dir los artis­tas del elen­co des­pués del estreno de una obra de Broad­way. Es en ese local don­de median­te copa tras copa de bebi­da alcohó­li­ca Hart enta­bla con­ver­sa­cio­nes con el bar­man Eddie (Bobby Can­na­va­le) así como con un sol­da­do (John Moran) que como pia­nis­ta eje­cu­ta algu­nas melo­días del reper­to­rio de Hart. De mane­ra elo­cuen­te y casi mono­lo­gan­do Hart mani­fies­ta no estar entu­sias­ma­do por el espec­tácu­lo al que con­si­de­ra dema­sia­do popu­lar e imbui­do de un for­za­do patrio­tis­mo. Asi­mis­mo hace alu­sión a Eli­za­beth (Mar­ga­ret Qua­lley) una vivaz estu­dian­te de Yale de la cual él evi­den­te­men­te se encuen­tra atraí­do. Pero en el fon­do, este hom­bre deja entre­ver un pro­fun­do sen­ti­mien­to de pena por haber sido des­pla­za­do como letris­ta de Rod­gers debi­do a su gra­ve adic­ción alcohólica.

El inte­rés del rela­to se inten­si­fi­ca cuan­do el elen­co arri­ba a Sar­di don­de Rod­gers (Andrew Scott) y su novel letris­ta Ham­mers­tein II (Simon Dela­ney) son obje­to de cáli­dos elo­gios por los invi­ta­dos ante la paté­ti­ca mira­da de Hart; es allí que el rele­ga­do letris­ta abor­da a Rod­gers en don­de prác­ti­ca­men­te implo­ran­do le soli­ci­ta seguir par­ti­ci­pan­do en nue­vos pro­yec­tos, a los que su inter­lo­cu­tor le res­pon­de que podría exis­tir la posi­bi­li­dad de revi­vir con cier­tas modi­fi­ca­cio­nes algún exi­to­so espec­tácu­lo del pasa­do. Ya un poco más cal­ma­do, Hart expe­ri­men­ta un enor­me pla­cer con la lle­ga­da de su idea­li­za­da Elizabeth.

Lin­kla­ter ha logra­do ven­cer el gran desa­fío de haber desa­rro­lla­do esta agri­dul­ce his­to­ria en tiem­po real que acon­te­ce en un solo esce­na­rio, como podría tra­tar­se de una obra tea­tral. Aun­que se tra­ta de una fic­ción acer­ca de un ver­da­de­ro acon­te­ci­mien­to, la pelí­cu­la des­ti­la máxi­ma auten­ti­ci­dad agra­cia­da por la estu­pen­da carac­te­ri­za­ción de Haw­ke, es asom­bro­so obser­var su per­so­ni­fi­ca­ción de un atri­bu­la­do indi­vi­duo imbui­do de alti­ba­jos emo­cio­na­les que tra­ta deses­pe­ra­da­men­te de retor­nar a las glo­rias del pasa­do, aun­que su des­afor­tu­na­da adic­ción al alcohol que no pue­de supe­rar cons­ti­tu­ye el serio obs­tácu­lo para poder lograrlo.

Cap­tu­ran­do la nos­tal­gia que des­ti­la el entra­ña­ble rela­to es suma­men­te agra­da­ble escu­char como músi­ca de fon­do algu­nos temas de Hart inclu­yen­do entre otro a Manhat­tan, The Lady is a Tramp, Whe­re or When y obvia­men­te Blue Moon que inti­tu­la al film.

En los cré­di­tos fina­les se lee que Lorenz en reali­dad con­tri­bu­yó con 5 nue­vas can­cio­nes para la repo­si­ción del espec­tácu­lo musi­cal de 1927 “A Con­nec­ti­cut Yan­kee” antes de haber sido para­li­za­do por su embria­guez en un día de llu­via acon­te­ci­do en la Octa­va Ave­ni­da de Manhat­tan, don­de murió cua­tro días des­pués en noviem­bre de 1943 a los 48 años de edad. Jor­ge Gutman

La Men­te Maestra

THE MAS­TER­MIND. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Kelly Reichardt. 110 minutos

A tra­vés de su des­ta­ca­da fil­mo­gra­fía, Kelly Reichardt ha demos­tra­do su inne­ga­ble talen­to de rea­li­za­do­ra y guio­nis­ta y es así que tras su nota­ble penúl­ti­mo film Sho­wing Up (2022) vuel­ve a rati­fi­car­lo en The Mas­ter­mind. Se tra­ta de una melan­có­li­ca come­dia dra­má­ti­ca que tie­ne las carac­te­rís­ti­cas de haber sido fil­ma­da en los años 70, don­de real­men­te se desa­rro­lla, imbui­da de una fres­cu­ra actual que lle­ga a ser nota­ble­men­te gratificante.

Josh O’Connor

Su acción trans­cu­rre en la épo­ca cita­da en Mas­sa­chu­setts don­de vive el des­em­plea­do car­pin­te­ro JB (Josh O’Connor), jun­to con su espo­sa Terry (Ala­na Haim) y sus dos hijos meno­res (Ster­ling y Jas­per Thom­pson). Al comien­zo del rela­to se lo ve a JB quien jun­to con su fami­lia visi­ta el museo de arte de Fra­mingham obser­van­do aten­ta­men­te algu­nas pin­tu­ras abs­trac­tas del renom­bra­do pin­tor ame­ri­cano Arthur Dove; pron­ta­men­te se sabe que a ocul­tas de su mujer él se pro­po­ne rea­li­zar un atra­co de cua­tro de esos cua­dros con la ayu­da de sus com­pin­ches Guy (Eli Gelb) y Larry (Cole Doman), así como Ron­nie (Javion Allen) como el con­duc­tor de un auto robado.

La pri­me­ra par­te del rela­to se nutre de los pre­pa­ra­ti­vos para per­pe­trar el robo, que es faci­li­ta­do dado que en el piso don­de están las men­cio­na­das obras, los guar­dias de segu­ri­dad no pres­tan la aten­ción debi­da para obser­var las manio­bras de los ladro­nes. Si bien el deli­to se aco­me­te, las con­se­cuen­cias del mis­mo dis­tan de resul­tar de acuer­do a lo planeado.

Pron­ta­men­te al des­cu­brir­se el robo de los cua­dros la auto­ri­dad poli­cial sos­pe­cha de JB; sin embar­go, ale­gan­do no saber nada del asun­to y tenien­do en cuen­ta que él es el hijo de un muy res­pe­ta­ble juez local (Bill Camp), logra salir airo­so del pro­ble­ma. Con todo, cuan­do hay cla­ras evi­den­cias que él ha sido la men­te maes­tra del robo, JB comien­za a huir de su hogar, hecho que reper­cu­te nega­ti­va­men­te en su vida fami­liar. De allí en más se asis­te al vía cru­cis de una fuga en el que JB tra­ta de ocul­tar­se, en prin­ci­pio don­de su madre (Hope Davis), pos­te­rior­men­te en el hogar de dos bue­nos ami­gos (John Maga­ro y Gaby Hoff­man), para pro­se­guir su desen­fre­na­do esca­pe a fin de evi­tar de ser cap­tu­ra­do y condenado.

Con una impe­ca­ble narra­ción, Reichardt ilus­tra las vici­si­tu­des del pro­ta­go­nis­ta con los pro­ble­mas que atra­vie­sa el país ame­ri­cano, en lo con­cer­nien­te con los con­flic­tos polí­ti­cos emer­gen­tes y en espe­cial a la gue­rra de Viet­nam; en tal sen­ti­do, la rea­li­za­do­ra con­tó con la remar­ca­ble cola­bo­ra­ción de la foto­gra­fía de Chris­topher Blau­velt cap­tan­do las imá­ge­nes de los luga­res en que trans­cu­rre la acción, el mag­ní­fi­co dise­ño de pro­duc­ción de Anthony Gas­pa­rro en la evo­ca­ción de esa épo­ca así como con la atrac­ti­va ban­da sono­ra de la músi­ca de per­cu­sión de Rob Mazu­rek que se aso­cia armo­nio­sa­men­te duran­te las esce­nas del atraco.

A los fac­to­res men­cio­na­dos, el film se enri­que­ce con su mag­ní­fi­co elen­co, enca­be­za­do por O’Connor, quien mara­vi­llo­sa­men­te com­po­ne el modus viven­di de un típi­co per­de­dor y nova­to ladron­zue­lo quien con sus silen­cios trans­mi­te su frus­tra­ción de haber que­ri­do brin­dar a su fami­lia un bien­es­tar eco­nó­mi­co con el robo de cua­dros, aun­que obvia­men­te sin lograrlo.

A todas luces Reichardt logra un film estu­pen­da­men­te narra­do que si bien de apa­rien­cia peque­ña, sus posi­ti­vos valo­res cier­ta­men­te lo engran­de­cen resul­tan­do alta­men­te dis­fru­ta­ble. Jor­ge Gutman

Una Obra de Ber­nard Shaw

MRS. WARREN’S PROFESSION

Des­pués de haber­se repre­sen­ta­do has­ta agos­to de este año en el Tea­tro Garrick de Lon­dres, el públi­co cana­dien­se aman­te del arte tea­tral ten­drá la opor­tu­ni­dad de juz­gar la pro­duc­ción de Natio­nal Thea­tre Live Mrs. Warren’s Pro­fes­sion.

La obra que fue escri­ta por el emble­má­ti­co autor Geor­ge Ber­nard Shaw en 1893 fue prohi­bi­da por haber sido su tema juz­ga­do de escan­da­lo­so has­ta que en 1902 tuvo lugar su pri­me­ra repre­sen­ta­ción pública.

(Imel­da Staun­ton y Bes­sie Car­ter. (Foto: Johan Persson)

El autor pre­sen­ta a la Seño­ra Kitty Warren, una mujer de media­na edad y a su hija Vivie, una mate­má­ti­ca que fue edu­ca­da en Cam­brid­ge, quien se horro­ri­za al des­cu­brir que la for­tu­na de su madre la hizo admi­nis­tran­do bur­de­les de cla­se alta. Las dos muje­res se recon­ci­lian bre­ve­men­te cuan­do Kitty cuen­ta su juven­tud empo­bre­ci­da, que ori­gi­nal­men­te la lle­vó a ejer­cer la pros­ti­tu­ción. La recon­ci­lia­ción ter­mi­na cuan­do Vivie se ente­ra de que el nego­cio alta­men­te ren­ta­ble sigue en ope­ra­ción. Vivie se ale­ja de la vida de su madre, apa­ren­te­men­te para siempre.

La obra que fue repre­sen­ta­da a nivel inter­na­cio­nal, en la actual pro­duc­ción diri­gi­da por Domi­nic Cooke tie­ne como pro­ta­go­nis­tas a la lau­rea­da intér­pre­te Imel­da Staun­ton carac­te­ri­zan­do a la seño­ra Warren y Bes­sie Car­ter, la ver­da­de­ra hija de Staun­ton, quien da vida a Vivie Warren; ambas artis­tas han sido elo­gia­das por la inten­si­dad trans­mi­ti­da en la difi­cul­to­sa rela­ción materno-filial. En roles de apo­yo se des­ta­can Robert Gle­nis­ter como Sir Geor­ge Croffs, Kevin Doy­le como el reve­ren­do Samuel Gar­ner, Reuben Joseph ani­man­do a Frank Gard­ner en tan­to que Sid Sagar carac­te­ri­za a Mr. Praed.

Según los elo­gio­sos comen­ta­rios crí­ti­cos la obra resal­ta muy bien la viven­cia de Vivie como una joven ade­lan­ta­da para su épo­ca en com­pa­ra­ción con la de su madre que ha sido el pro­duc­to del vie­jo orden patriar­cal. En esen­cia, Shaw remar­ca­ble­men­te explo­ra la coli­sión entre mora­li­dad e inde­pen­den­cia, así como la tra­di­ción y el pro­gre­so social.

La fil­ma­ción de esta obra será exhi­bi­da en selec­tas salas de Cine­plex el 23, 24 y 26 de octu­bre de 2025.