Obra Maes­tra del Cine

SUN­SET BOULEVARD

Con­me­mo­ran­do el 75° ani­ver­sa­rio de su estreno, se repon­drá por bre­ves días Sun­set Bou­le­vard, un film ame­ri­cano de 1950 que es con­si­de­ra­do icó­ni­co en la his­to­ria del cine del siglo pasa­do y que hoy día sigue tras­cen­dien­do como un clá­si­co atemporal.

Glo­ria Swan­son y William Holden

Des­pués de haber rea­li­za­do Dou­ble Indem­nity, The Lost Wee­kend, The Empe­ror Waltz y A Foreign Affair, el emi­nen­te rea­li­za­dor Billy Wil­der deci­dió enca­rar un tema cen­tran­do sobre el mun­di­llo del cine holly­woo­den­se su aten­ción en la maqui­na­ria del cine de Holly­wood. Es así que el exce­len­te guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do por Char­les Brac­kett y D.M. Marsh­man lo con­si­de­ra a tra­vés de una his­to­ria deci­di­da­men­te conmovedora.

La pelí­cu­la narra la his­to­ria de Nor­ma Des­mond (Glo­ria Swan­son), una anti­gua diva del cine mudo, inca­paz de acep­tar que sus días de glo­ria pasa­ron, aspi­ra retor­nar triun­fan­te a la gran pan­ta­lla, para lo cual espe­ra con­tar con la ayu­da de Joe Gillis (William Hol­den) un guio­nis­ta al que con­vier­te en su aman­te. Sin entrar a deta­llar lo que con­ti­núa, cabe resal­tar que ade­más de la anto­ló­gi­ca pues­ta escé­ni­ca de Wil­der y la magis­tral inter­pre­ta­ción de Swan­son acom­pa­ña­da de Hol­den y Erich Von Stroheim como el ayu­dan­te de Nor­ma, nume­ro­sas figu­ras des­ta­ca­das de Holly­wood rea­li­zan cameos, como el inol­vi­da­ble rea­li­za­dor Cecil B. DeMi­lle y cele­bri­da­des del cine mudo inclu­yen­do a Bus­ter Kea­ton, H.B. War­ner y Anna G. Nilsson.

En esen­cia, como una crí­ti­ca cáus­ti­ca e impla­ca­ble del engra­na­je de Holly­wood, este inol­vi­da­ble film atra­pa des­de su ini­cio has­ta su exce­len­te des­en­la­ce. Su exhi­bi­ción en la pan­ta­lla gran­de será efec­tua­da en selec­tas salas de Cine­plex, a par­tir del 10 de octu­bre de 2025.

Com­ple­jo Dra­ma Social

STE­VE. Irlan­da-Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Tim Mie­lants. 92 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Des­pués del exi­to­so film Small Things Like The­se (2024), el direc­tor bel­ga Tim Mie­lants y el exce­len­te actor irlan­dés Cillian Murphy vuel­ven a aunar sus esfuer­zos en Ste­ve, un estruen­do­so dra­ma basa­do en la nove­la Shy de Max Por­ter publi­ca­da en 2023.

Cillian Murphy

El guión que ha sido adap­ta­do por su autor ambien­ta el rela­to en Ingla­te­rra en 1996 duran­te una úni­ca jor­na­da que trans­cu­rre en Stan­ton Wood, un esta­ble­ci­mien­to edu­ca­cio­nal que como inter­na­do alber­ga a ado­les­cen­tes cuya extre­ma rebel­día los tor­na peli­gro­sos. Es allí que se desem­pe­ña Ste­ve (Murphy), un indi­vi­duo de media­na edad que ha sido el fun­da­dor del cole­gio y el prin­ci­pal docen­te quien enfren­ta el desa­fío de lograr que sus alum­nos pue­dan ser rein­te­gra­dos social­men­te; es así que entre los mis­mos debe lidiar con el ins­ti­ga­dor Jamie (Luke Ayres), el ines­ta­ble Riley (Joshua J. Par­ker) y con la anó­ma­la con­duc­ta de Tyro­ne (Tut Nyout); con todo el espe­cial inte­rés de Ste­ve radi­ca en el víncu­lo man­te­ni­do con Shy (Jay Lycur­go), un mucha­cho que apu­ña­ló a su padras­tro y está trau­ma­ti­za­do por la acti­tud de su madre que no quie­re saber nada de él por su vio­len­to comportamiento.

La temá­ti­ca es cier­ta­men­te impor­tan­te en la medi­da que deja entre­ver cómo la fal­ta de sufi­cien­tes recur­sos finan­cie­ros y el inmi­nen­te cie­rre del cole­gio ame­na­za inte­rrum­pir la noble labor de rege­ne­rar a estos chi­cos. Sin embar­go, el tra­ta­mien­to dis­pen­sa­do por el rea­li­za­dor resul­ta poco sutil para que uno pue­da lograr una autén­ti­ca con­mi­se­ra­ción con estos jóve­nes, cuyas per­ma­nen­tes peleas, riñas, alter­ca­dos y des­truc­cio­nes que rea­li­zan resul­tan dema­sia­do exte­nuan­tes de tole­rar. A todo ello, todo lo que allí suce­de es fil­ma­do por un equi­po de cama­ró­gra­fos, cuyo inte­rés resi­de en que los pro­ta­go­nis­tas del rela­to trans­mi­tan sus esta­dos emo­cio­na­les ema­na­dos de la expe­rien­cia que atra­vie­san; sin embar­go, este recur­so inter­ca­la­do en el rela­to dis­trae cla­ra­men­te de su foco central.

Otro aspec­to impor­tan­te que ate­núa el inte­rés del film es la ende­ble des­crip­ción de sus dos per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos; por una par­te pue­de com­pren­der­se la frus­tra­ción de Ste­ve que quie­re mucho a sus alum­nos y que no pue­de con­tra­rres­tar su impo­ten­cia por no lograr lo que se pro­po­ne, pero al pro­pio tiem­po pare­ce­ría que alber­ga algún otro pro­ble­ma de su pasa­do y que como ali­cien­te recu­rre al con­su­mo de alcohol y a los opioi­des. No menos cla­ro, es el rol de Shy cuya per­so­na­li­dad resul­ta enig­má­ti­ca, aun­que cabe des­ta­car que en roles meno­res adquie­ren rele­van­cia la direc­to­ra de la ins­ti­tu­ción (Tra­cey Ull­man), la tera­peu­ta esco­lar (Emily Watson) y la incor­po­ra­ción de una nue­va docen­te (Sim­bi Ajikawo).

Si bien el rea­li­za­dor con la cola­bo­ra­ción foto­grá­fi­ca de Robrecht Hey­vaert recu­rre a los movi­mien­tos de cáma­ra para refle­jar el cli­ma caó­ti­co en que se desa­rro­lla la acción, su uso exce­si­vo resul­ta fati­go­so. En cuan­to al nivel de actua­ción, Murphy una vez más demues­tra su gran talen­to de con­su­ma­do intér­pre­te trans­mi­tien­do la cri­sis exis­ten­cial de Ste­ve por res­ca­tar a la escue­la, así como Lycur­go superan­do la limi­ta­ción del guión rea­li­za un enco­mia­ble tra­ba­jo deno­tan­do la ambi­va­len­cia de los impul­sos auto­des­truc­ti­vos con la depre­sión que alber­ga su personaje.

En esen­cia, este com­ple­jo dra­ma social está imbui­do de nobles inten­cio­nes pero lejos de ser dese­cha­ble no logra atra­par al espec­ta­dor como debie­ra; de todos modos lo más atrac­ti­vo del film resi­de en el infa­li­ble nivel de su elen­co. Jor­ge Gutman

FNC 2025 (Pri­me­ra Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Des­de el 8 has­ta el 19 de octu­bre, la ciu­dad de Mon­treal es la sede del Fes­ti­val du Nou­veau Ciné­ma (FNC) que en su 54ª edi­ción los fes­ti­va­le­ros ten­drán la oca­sión de des­cu­brir las obras de impor­tan­tes cineas­tas con­sa­gra­dos como asi­mis­mo de talen­tos emer­gen­tes. y de pelí­cu­las que han obte­ni­do una cáli­da recep­ción crí­ti­ca en Que­bec y el res­to de Cana­dá. La pro­gra­ma­ción inclu­ye 106 lar­go­me­tra­jes y 162 cor­tos pro­ve­nien­tes de 46 paí­ses que han sido des­ta­ca­dos en los fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les de Ber­lín, Can­nes, Locarno y Toron­to así como lo más rele­van­te del cine que­be­quen­se y del res­to de Canadá.

El FNC se inau­gu­ra con Spa­ce Cadet, pelí­cu­la de ani­ma­ción del cineas­ta cana­dien­se Kid Koa­la (Eric San), adap­ta­da de la nove­la grá­fi­ca del rea­li­za­dor y guio­ni­za­do por Mylè­ne Cho­llet. El film que clau­su­ra­rá la mues­tra es Le Train  de la direc­to­ra cana­dien­se Marie Bras­sard con un elen­co pro­ta­go­ni­za­do por Laris­sa Corri­veau, Thai­le Rainds, Élec­tra Kla­ra Codi­na y Lennikim.

Para una infor­ma­ción com­ple­ta acer­ca de la pro­gra­ma­ción, salas de exhi­bi­ción, hora­rios así como nume­ro­sas acti­vi­da­des temá­ti­cas orga­ni­za­das por el fes­ti­val, el sitio a con­sul­tar es nouveaucinema.ca

A con­ti­nua­ción se comen­ta algu­nas de las pelí­cu­las que han sido visionadas.

What does that natu­re say to you (Corea del Sur)

En una carre­ra suma­men­te pro­lí­fi­ca el reco­no­ci­do direc­tor sur­co­reano Hong Sang­soo ofre­ce en su tri­gé­si­mo ter­cer tra­ba­jo, un film que des­ti­la su sin­gu­lar esti­lo de sim­pli­ci­dad dejan­do entre­ver algu­nos aspec­tos intere­san­tes de apreciar.

What does that natu­re say to you

El pro­ta­go­nis­ta es Dongh­wa (Ha Seong­guk), un apren­diz de poe­ta de 35 años que está de novio des­de hace tres años con la joven Junhee (Kang Soyi). Des­pués del tra­yec­to que efec­túa en su auto tras­la­dán­do­la des­de Seúl a Incheon don­de se halla la casa cam­pes­tre en la cual resi­de, cir­cuns­tan­cial­men­te lle­ga a cono­cer a su afa­ble padre Oryeong (Kwon Haeh­yo) quien con­tem­plan­do el coche de Dongh­wa le gus­ta­ría pro­bar­lo; el joven acce­de a que lo mane­je ganán­do­se de este modo la sim­pa­tía de este hom­bre por lo cual lo invi­ta a cono­cer su resi­den­cia por él dise­ña­da, situa­da al pie de una mon­ta­ña con una esplen­do­ro­sa vis­ta pano­rá­mi­ca. Duran­te ese encuen­tro, su poten­cial sue­gro le hace saber lo mucho que sin­tió por la muer­te de su empren­de­do­ra madre mos­trán­do­le su tum­ba ubi­ca­da en las cer­ca­nías, al pro­pio tiem­po que va obser­van­do el com­por­ta­mien­to de su posi­ble yerno a quien hala­ga por sus espe­cia­les bigotes.

Des­pués de una sali­da con su novia y su her­ma­na mayor Neunghee (Park Miso) para almor­zar y pos­te­rior­men­te dar un paseo por el lugar que trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te, mien­tras dia­lo­gan en torno de la poe­sía, la belle­za del lugar y del amor que el visi­tan­te sien­te por su novia; pos­te­rior­men­te tie­ne lugar la invi­ta­ción a cenar don­de allí él cono­ce­rá a Sunhee, (Cho Yunhee), la espo­sa de Oryeong, que es poe­ti­sa y una efi­cien­te coci­ne­ra. Alre­de­dor de esa mesa sur­gen dife­ren­tes tópi­cos de con­ver­sa­ción, pero lle­ga­do un momen­to el cli­ma se enra­re­ce cuan­do ante la pre­gun­ta que se le hace al invi­ta­do sobre su padre, que es un reco­no­ci­do abo­ga­do de exce­len­te posi­ción eco­nó­mi­ca; el exce­so de alcohol con­su­mi­do impul­sa a Dongh­wa a res­pon­der con cier­ta vio­len­cia mani­fes­tan­do que nun­ca depen­dió de él eco­nó­mi­ca­men­te y que su ocu­pa­ción como autor de videos de boda en Seúl le per­mi­te sol­ven­tar su inde­pen­den­cia sin nece­si­dad de recu­rrir a sus pro­ge­ni­to­res y vivir ale­ja­dos de ellos. Ya con­clui­do el ága­pe, los padres de Junhee se pre­gun­tan si real­men­te Dongh­wa es el mejor can­di­da­to para su hija.

Median­te un final abier­to, en don­de que­da la duda si real­men­te Junhee está ya deci­di­da a con­traer enla­ce, el film se carac­te­ri­za por su natu­ra­li­dad median­te un rela­to que adop­ta un tono cos­tum­bris­ta a la vez que con­tem­pla­ti­vo que se evi­den­cia a tra­vés de la diná­mi­ca esta­ble­ci­da entre sus cin­co personajes.

Indu­da­ble­men­te pue­de cali­fi­car­se a Hong Sang­soo como un hom­bre orques­ta, dado que ade­más de diri­gir y ser el autor del guión, tie­ne a su car­go, la foto­gra­fía, la músi­ca y el mon­ta­je del film. Cier­ta­men­te los ciné­fi­los del rea­li­za­dor que­da­rán satis­fe­chos con esta sen­ci­lla y hones­ta entre­ga, aguar­dan­do su pró­xi­mo proyecto.

Blue Heron (Cana­dá-Hun­gría)

Resul­ta siem­pre agra­da­ble des­cu­brir el talen­to artís­ti­co de jóve­nes cineas­tas. Este es el caso de Sophy Rom­va­ri, la novel direc­to­ra cana­dien­se quien con inusi­ta­do dis­cer­ni­mien­to tras­la­da a la pan­ta­lla una his­to­ria de con­si­de­ra­ble gra­vi­ta­ción basa­da en sus expe­rien­cias de infan­cia, que por sus méri­tos ha sido dis­tin­gui­da con el pre­mio a la mejor pri­me­ra pelí­cu­la en el Fes­ti­val de Locarno de este año.

Blue Heron

A tra­vés de su memo­ria, el guión de la rea­li­za­do­ra pre­sen­ta en su pri­me­ra mitad a Sasha (Eylul Guven), una niña de 8 ocho años quien jun­to con su fami­lia pro­ce­den­te de Hun­gría arri­ban en la déca­da del 90 a la isla de Van­cou­ver para el ini­cio de una nue­va vida. En apa­rien­cia, el lugar resul­ta pro­mi­so­rio don­de ella dis­cu­rre y goza de su belle­za; con todo hay un ele­men­to que la per­tur­ba cuan­do en una con­ver­sa­ción de su madre (Irin­go Reti) con su padras­tro (Adam Tom­pa) se deja entre­ver que Jeremy (Eddik Bedoes), el hijo mayor, pade­ce de un com­por­ta­mien­to errá­ti­co que sugie­re un esta­do de ines­ta­bi­li­dad men­tal; eso evi­den­te­men­te afec­ta a la fami­lia y fun­da­men­tal­men­te a su pro­ge­ni­to­ra que le gene­ra gran ansie­dad, en tan­to que la peque­ña Sasha obser­va cómo al pro­pio tiem­po Jeremy quie­re a sus her­ma­nos no obs­tan­te sus arre­ba­tos de furia, sin que ella, muy sen­si­ble y ape­na­da, pue­da modi­fi­car la situa­ción rei­nan­te. Rom­va­ri con la cola­bo­ra­ción de la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Maya Ban­ko­vic trans­mi­te con fide­li­dad la ten­sión que gene­ran las acti­tu­des de Jeremy, que nadie pue­de deter­mi­nar a qué se debe.

Ya es en su segun­da mitad que trans­cu­rre 2 déca­das des­pués don­de se obser­va a Sasha (Amy Zim­mer) quien con­ver­ti­da en cineas­ta deci­de abor­dar a su her­mano ya falle­ci­do a fin de tra­tar de feha­cien­te­men­te enten­der lo que le ha suce­di­do. Ape­lan­do a su memo­ria frag­men­ta­da, Sas­cha retor­na al hogar fami­liar de su pasa­do man­te­nien­do una ima­gi­na­ria con­ver­sa­ción con sus pro­ge­ni­to­res acer­ca del pro­ble­ma que afec­tó a Jeremy. Dejan­do entre­abier­ta la fic­ción enca­ra­da por Sas­cha y de lo que no lo es, el film va gene­ran­do esce­nas de con­te­ni­da emoción.

Median­te un rela­to meticu­losa­men­te narra­do, a la vez que sen­si­ble, tierno y genui­na­men­te con­mo­ve­dor, Rom­va­ri expo­ne cómo la lucha empren­di­da por la pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria ha deja­do mar­ca­das hue­llas en su men­te para com­pren­der a su hermano.

100 Sun­set (Cana­dá)

Habien­do sido pre­sen­ta­do en el Fes­ti­val de Toron­to en la sec­ción dedi­ca­da a emer­gen­tes cineas­tas, des­pués de haber rea­li­za­do dos cor­to­me­tra­jes, la direc­to­ra y escri­to­ra Kun­sang Kyrong enfo­ca en su pri­mer lar­go­me­tra­je una his­to­ria ambien­ta­da en Park­da­le, una zona veci­na de Toron­to ubi­ca­da en el oes­te de la ciudad.

100 Sun­set

Lo que carac­te­ri­za a esta come­dia es que habien­do cola­bo­ra­do con miem­bros de la comu­ni­dad tibe­ta­na de Toron­to, la novel rea­li­za­do­ra ambien­ta su rela­to en don­de habi­ta gran par­te de esa agru­pa­ción cen­tran­do su aten­ción en dos per­so­nas de ese origen.

La pro­ta­go­nis­ta es Kun­sel (Ten­zin Kun­zel), una joven mujer intro­ver­ti­da que se sien­te un tan­to extra­ña en su pro­pio medio social. Vivien­do en un blo­que de depar­ta­men­tos del men­cio­na­do vecin­da­rio, ella des­ti­na su tiem­po espian­do a sus veci­nos median­te una cáma­ra de video adqui­ri­da, como asi­mis­mo rea­li­zan­do peque­ños hur­tos. Su vida ruti­na­ria cobra impul­so cuan­do lle­ga a cono­cer a Pas­sang (Sonam Choek­yi), una mujer que lle­ga a vivir en el mis­mo edi­fi­cio con su mari­do mucho mayor que ella y que expre­sa asi­mis­mo una ocul­ta insa­tis­fac­ción. Ese encuen­tro va gene­ran­do una ama­ble rela­ción don­de entre otros aspec­tos ambas asis­ten a las cla­ses de inglés así como con­jun­ta­men­te van tran­si­tan­do los alre­de­do­res de la zona.

A tra­vés de varia­das viñe­tas el film ofre­ce una cla­ra visión de la con­gre­ga­ción tibe­ta­na ade­más de estar favo­re­ci­do por las con­vin­cen­tes actua­cio­nes de Kun­sel y Choek­yi y de la bue­na foto­gra­fía del cama­ró­gra­fo Nico­lay Michay­lov. Sin embar­go, el len­to rit­mo que impri­me la rea­li­za­do­ra miti­ga la enver­ga­du­ra dra­má­ti­ca nece­sa­ria para sus­ci­tar genui­na emo­ción. Lo con­cre­to es que a pesar de la obje­ción seña­la­da la pelí­cu­la con­ci­ta inte­rés al per­mi­tir que el espec­ta­dor se invo­lu­cre en un medio cul­tu­ral rara­men­te abor­da­do por el cine canadiense.

Dites-lui que Je l’aime (Fran­cia)

La com­pli­ca­da rela­ción mater­no­fi­lial es ana­li­za­da por la direc­to­ra Roma­ne Boh­rin­ger a tra­vés de una narra­ti­va docu­men­tal fusio­na­da con la ficción.

Dites-lui que Je l’aime

La pelí­cu­la está basa­da en el libro Dites-lui que Je l’aime escri­to en 1919 por la polí­ti­ca fran­ce­sa Clé­men­ti­ne Autain quien rela­ta el trau­má­ti­co víncu­lo man­te­ni­do con su madre Domi­ni­que Laf­fin, una actriz que aban­do­nó a su hija y murió a los 33 años jus­to cuan­do Autain era una pre ado­les­cen­te de 12 años.

La lec­tu­ra de ese libro cun­dió hon­da­men­te en Boh­rin­ger en la medi­da que curio­sa­men­te ella a los nue­ve meses de edad tam­bién fue deja­da de lado por su pro­pia madre Mar­gue­ri­te Bourry quien murió a los 36 años. Esa inau­di­ta sime­tría moti­va a que Boh­rin­ger, gran ami­ga de la escri­to­ra le soli­ci­ta adap­tar su libro para su filmación.

En el mar­co de esa pro­pues­ta que fue acep­ta­da por la auto­ra, el guión de Boh­rin­ger escri­to con Gabor Ras­sov adop­ta un pro­ce­di­mien­to nada con­ven­cio­nal don­de se rela­tan dos his­to­rias trau­má­ti­cas en las que ambias muje­res con­fron­tan su pasa­do a tra­vés de epi­so­dios recons­trui­dos. En la pri­me­ra par­te del film se obser­va a Autain leyen­do pasa­jes del libro y a tra­vés del mis­mo se va con­tem­plan­do cómo la niña sufrió los emba­tes de su madre con su adic­ción al alcohol y su ausen­cia del hogar. En tal sen­ti­do, una impac­tan­te esce­na acae­ce cuan­do la joven Autain (Lilia­ne Sanry-Baud), obser­va a su madre (Eva Yel­ma­ni) soli­ci­tan­do con vio­len­cia a un emplea­do de un hotel que le pro­por­cio­ne un tra­go alcohó­li­co cuan­do el bar ya esta­ba cerrado.

La segun­da mitad del film se con­cen­tra en Roma­ne, don­de aten­di­da por una psi­quia­tra (Josia­ne Sto­lé­ru) mani­fies­ta su pesar fren­te a no haber cono­ci­do a su pro­ge­ni­to­ra. Asi­mis­mo valién­do­se de pape­les y escri­tos de su madre (igual­men­te inter­pre­ta­da por Eva Yel­ma­ni) con la cola­bo­ra­ción de su joven hijo Raoul Reb­bot-Boh­rin­ger actuan­do como supues­to detec­ti­ve, se van cono­cien­do deta­lles de su vida. Es así que se sabe que Mar­gue­ri­te nació en Viet­nam cuyo padre fran­cés la cedió en adop­ción para vivir gran par­te de su juven­tud en un con­ven­to; ya mayor se intere­sa por actuar en cine y al pro­pio tiem­po devie­ne fuer­te­men­te adic­ta a las drogas.

Esa mira­da hacia el pasa­do de dos muje­res que han sido olvi­da­das del afec­to mater­nal, hecho que ha impac­ta­do sus vidas, cons­ti­tu­ye una catar­sis para que ambas pue­dan seguir ade­lan­te sin clau­di­car. Con todo, la for­ma híbri­da que adop­ta Boh­rin­ger para ilus­trar las carac­te­rís­ti­cas que asu­me la memo­ria es un tan­to des­igual al no lograr una com­ple­ta armo­nía entre los dos rela­tos hacien­do que en cier­tos lap­sos su len­ti­tud cons­pi­re emo­cio­nal­men­te. De todos modos, el film tie­ne sufi­cien­tes méri­tos para con­cen­trar su aten­ción con su men­sa­je de recon­ci­lia­ción de las hijas per­do­nan­do a sus madres. Como nota final, cabe des­ta­car la mag­ní­fi­ca carac­te­ri­za­ción de Eva Yel­ma­ni ani­man­do a Mar­gue­ri­te y Laf­fin logran­do nota­ble autenticidad.

Un Remar­ca­ble Deportista

THE SMASHING MACHI­NE. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Benny Saf­die. 123 minutos

Un sóli­do film depor­ti­vo es lo que se apre­cia en The Smashing Machi­ne, don­de por pri­me­ra vez el rea­li­za­dor Benny Saf­die se ubi­ca detrás de la cáma­ra sin su her­mano Josh per­mi­tién­do­le obte­ner el pre­mio al mejor direc­tor en el Fes­ti­val de Vene­cia de este año. El film guio­ni­za­do por el cineas­ta está basa­do en Mark Kerr, un renom­bra­do atle­ta ame­ri­cano y artis­ta de las artes mar­cia­les mix­tas que ha sido uno de los pio­ne­ros de la lucha libre y pro­mi­nen­te repre­sen­tan­te del UFC (Ulti­ma­te Figh­ting Championship).

Dway­ne Johnson

La pelí­cu­la pre­sen­ta a Kerr (Dway­ne John­son), un bri­llan­te lucha­dor en sus años uni­ver­si­ta­rios que en 1997 logra una gran vic­to­ria en el cam­peo­na­to mun­dial Vale Tudo rea­li­za­do en Sao Pau­lo y que has­ta enton­ces siem­pre resul­tó invic­to en los tor­neos rea­li­za­dos; sin embar­go como inte­gran­te del UFC su desem­pe­ño no resul­ta mone­ta­ria­men­te lucra­ti­vo y es así que via­ja con fre­cuen­cia a Japón, don­de los triun­fos logra­dos le otor­gan un sen­ti­do de inven­ci­bi­li­dad. No obs­tan­te, ante un match en el que no resul­ta vic­to­rio­so ale­gan­do que su opo­nen­te recu­rrió a gol­pes no per­mi­ti­dos, comien­za una caí­da pro­fe­sio­nal en don­de recu­rre al uso de opiáceos.

Lo que alien­ta al rela­to es la acer­ta­da mane­ra en que Saf­die des­cri­be a Kerr, un ser para el cual el ring se con­vier­te en una maqui­na tri­tu­ra­do­ra para derro­tar a su opo­nen­te pero que fue­ra del cua­dri­lá­te­ro es una per­so­na afable.

Aun­que los even­tos depor­ti­vos ocu­pan par­te del rela­to, el dra­ma adquie­re gra­vi­ta­ción inti­mis­ta cen­tra­do en la rela­ción que el atle­ta man­tie­ne con su pare­ja Dawn (Emily Blunt). Es así que no obs­tan­te el amor que ella sien­te por su novio y que es recí­pro­co por par­te de él, hay cier­tos aspec­tos bana­les y otros de mayor índo­le que moti­van a que cada uno lle­gue a explo­tar. De algún modo, tal como se pue­de obser­var Dawn es la abne­ga­da com­pa­ñe­ra y sos­tén emo­cio­nal de Kerr pero a la vez su talón de Aqui­les. Al pro­pio tiem­po, el guión resal­ta la amis­tad fra­ter­nal man­te­ni­da con Mark Cole­man (Ryan Bader), su rival lucha­dor y en oca­sio­nes su entrenador.

La actua­ción de John­son es a todas luces magis­tral don­de ade­más de que físi­ca­men­te adquie­re la apa­rien­cia del real Kerr, en gran par­te favo­re­ci­do por el maqui­lla­je pros­té­ti­co a que ha sido obje­to, se invo­lu­cra en cuer­po y alma en la per­so­na­li­dad del lucha­dor y que des­ti­lan­do con­si­de­ra­ble huma­ni­dad per­mi­te la ple­na empa­tía del espec­ta­dor. Elo­gio simi­lar mere­ce Blunt quien con la con­mi­se­ra­ción y arro­gan­cia de su per­so­na­je cons­ti­tu­ye una vital pre­sen­cia para su compañero.

Si algu­na obje­ción mere­ce el film es la ban­da sono­ra que resul­ta abru­ma­do­ra, sal­vo una secuen­cia en don­de Mark se halla con el lucha­dor en artes mar­cia­les mix­tas Bas Rut­ten (per­so­ni­fi­can­do a sí mis­mo) y se escu­cha la ver­sión musi­cal de “My Way” can­ta­da por el inol­vi­da­ble Elvis Presley.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, ade­más del remar­ca­ble nivel de actua­ción de John­son este rea­lis­ta film de impe­ca­ble narra­ción, se valo­ri­za por la remar­ca­ble pues­ta escé­ni­ca de Saf­die, con espe­cial énfa­sis en las esce­nas de com­ba­te que refle­jan nota­ble auten­ti­ci­dad. Jor­ge Gutman

Una Bata­lla Tras Otra

ONE BATTLE AFTER ANOTHER. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Paul Tho­mas Ander­son. 162 minutos

Des­pués de su gran éxi­to obte­ni­do con Lico­ric­ce Piz­za (2021), el nota­ble direc­tor Paul Ander­son brin­da en su déci­mo film One Battle After Another, un efer­ves­cen­te dra­ma polí­ti­co don­de su con­te­ni­do adquie­re reso­nan­cia actual.

Leo­nar­do DiCaprio

Leja­na­men­te basa­do en la nove­la Vine­land (1990) de Tho­mas Pyn­chon, el cineas­ta refor­mu­la el tex­to ori­gi­nal per­mi­tien­do que su visión resul­te más sin­cro­ni­za­da con la situa­ción que actual­men­te atra­vie­sa la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos. Ambien­ta­da en ese país en una épo­ca inde­fi­ni­da, las pri­me­ras esce­nas mues­tran a una agru­pa­ción de gue­rri­lle­ros deno­mi­na­da “French 75” que toma por asal­to un cen­tro de deten­ción de inmi­gran­tes ubi­ca­do en la fron­te­ra ame­ri­ca­na con Méxi­co para su libe­ra­ción. Al fren­te de este coman­do se halla Per­fi­dia Beverly Hills (Teya­na Tay­lor), una mujer de color revo­lu­cio­na­ria, indó­mi­ta y sen­sual quien está acom­pa­ña­da por su leal com­pa­ñe­ro y pare­ja Bob Fer­gu­son (Leo­nar­do DiCa­prio), un espe­cia­lis­ta en explo­si­vos, y de su her­ma­na Dean­dra (Regi­na Hall). De este modo que­da ridi­cu­li­za­do y humi­lla­do el coro­nel Ste­ven J. Lock­jaw (Sean Penn), el direc­tor del cen­tro que es un típi­co repre­sen­tan­te supre­ma­cis­ta de la dere­cha esta­dou­ni­den­se. Es así que en estos pri­me­ros minu­tos de metra­je que­da cla­ro que la inten­ción de French 75 es el derro­car a un régi­men de gobierno autó­cra­ta nutri­do de poli­cía militar.

Cuan­do la agru­pa­ción pro­si­gue su accio­nar asal­tan­do un local ban­ca­rio para lograr su finan­cia­mien­to, como así tam­bién recu­rrien­do a explo­sio­nes pro­vo­ca­das para des­ti­tuir las estruc­tu­ras de gobierno, la célu­la se ve ame­na­za­da; es así que ha lle­ga­do el momen­to de huir por par­te de Bob jun­to con su peque­ña hiji­ta recién naci­da, en tan­to que su madre Per­fi­dia opta por con­ti­nuar su sen­da revolucionaria.

A tra­vés de una elip­sis, la acción se tras­la­da 16 años des­pués don­de Bob, com­ple­ta­men­te des­en­ga­ña­do y adic­to a la marihua­na y al alcohol vive exila­do en Bak­tan Cross, un peque­ño pue­blo cali­for­niano, jun­to con Willa (Cha­se Infi­nity), la hija de 16 años que tuvo con Per­fi­dia. Esta ado­les­cen­te atra­ve­san­do los años pro­pios de su edad es apa­dri­na­da por Ser­gio St. Car­los (Beni­cio del Toro), un mili­tan­te de izquier­da quien ade­más de ser su entre­na­dor de cara­te es el buen ami­go de Bob. Sin embar­go esa apa­ren­te tran­qui­li­dad se ve seria­men­te alte­ra­da cuan­do el para­noi­co Lock­jaw, eterno enemi­go de Bob, logra dar con su escon­di­te y Willa ter­mi­na sien­do secues­tra­da. De allí en más el rela­to adop­ta el carác­ter de un thri­ller dra­má­ti­co don­de un afe­rra­do padre rea­li­za lo impo­si­ble para loca­li­zar y res­ca­tar a su hija ape­lan­do a sus cama­ra­das de anta­ño para que le ayu­den en esta misión cua­si impo­si­ble, así como Dean­dra igual­men­te tra­ta­rá de reen­con­trar a su sobri­na para protegerla.

La impe­ca­ble direc­ción escé­ni­ca de Ander­son cons­ti­tu­ye el fac­tor más tras­cen­den­te de este film logran­do equi­li­brar varios géne­ros, don­de el dra­ma se entre­mez­cla con un áspe­ro humor y con el géne­ro de acción; en con­se­cuen­cia, la audien­cia con­tem­pla una esce­na deci­di­da­men­te anto­ló­gi­ca gene­ra­da por una per­se­cu­ción auto­mo­vi­lís­ti­ca en una carre­te­ra muy sinuosa.

En el plano acto­ral, DiCa­prio una vez más con­fir­ma que es uno de los intér­pre­tes más remar­ca­bles del cine actual, refle­jan­do en su per­so­na­je los trau­mas deja­dos por un pasa­do que no pue­de rehuir; en un papel menor pero vital e inol­vi­da­ble Tay­lor trans­mi­te el pro­pó­si­to de una mujer dis­pues­ta a arries­gar su vida a expen­sas de dejar a un lado a su fami­lia; la gran sor­pre­sa la brin­da la joven Infi­nity quien en su des­ta­ca­ble debut cine­ma­to­grá­fi­co da vida a la chi­ca que no cono­ció a su madre pero que todo pare­ce indi­car que segui­rá su mis­mo camino; aun­que un poco exce­di­do, resul­ta satis­fac­to­rio el desem­pe­ño del vete­rano Penn como el impla­ca­ble racis­ta y nar­ci­sis­ta, así como es con­vin­cen­te el noble rol desem­pe­ña­do por Del Toro. En otros aspec­tos, el film adquie­re relie­ve con la excep­cio­nal ban­da sono­ra del músi­co Johnny Green­wood con la incor­po­ra­ción de varias can­cio­nes que se ajus­tan a las dife­ren­tes situa­cio­nes que atra­vie­san sus per­so­na­jes, des­ta­cán­do­se entre las mis­mas el céle­bre bole­ro Per­fi­dia inter­pre­ta­do por Los Pan­chos, el legen­da­rio trío musi­cal mexicano.

Con­clu­yen­do, la cau­ti­van­te y audaz pelí­cu­la de Ander­son per­mi­te refle­xio­nar si aca­so los movi­mien­tos radi­ca­les de izquier­da son capa­ces de solu­cio­nar el males­tar sub­ya­cen­te de la socie­dad ame­ri­ca­na de la era actual para cons­truir un mun­do mejor, dejan­do abier­ta la ven­ta­na del opti­mis­mo. Jor­ge Gutman