Crónica de Jorge Gutman
KIMBERLY AKIMBO. Texto: y Letra: David Lindsay-Abaire – Música: Jeanine Tesori. – Dirección: Robert McQueen – Dirección Musical: Chris Barillaro — Coreografía: Allison Plamondon – Elenco: Louise Pitre, Tess Benger, Jake Cohen, Kyle Jonathon, Cyrus Lane, Taylor Lovelace, Luca Mcphee, Quinn Dooley, Thomas Winiker — Escenografía: Gillian Gallow — Vestuario: Louise Bourret – Iluminación: Andrea Lundy – Diseño de Sonido: Deanna H. Choi. — Duración: 2 h 25 incluyendo un entreacto – Representaciones: Hasta el 21 de Diciembre de 2025 en el Segal Center.
Con el antecedente de haber obtenido 5 premios Tony en 2023 ha sido considerable la expectativa de esta tragicomedia musical de Broadway presentada por el Segal Center.

LOUISE PITRE (Foto: Emelia Hellman)
La historia concebida por David Lindsay-Abaire y ambientada en New Jersey a principios de siglo se centra en Kimberly Akimbo (Louise Pitre), una adolescente de 16 años con la apariencia de una persona sexagenaria que está afectada de progeria, un rarísimo trastorno genético que causa un envejecimiento acelerado a partir de los primeros años de vida.
Dentro de ese contexto, la existencia de Kimberly se desenvuelve en medio de una familia disfuncional integrada por su inseguro padre alcohólico Buddy (Cyrus Lane), su narcisista madre Pattie (Tess Benger) que se halla embarazada aguardando que su criatura nazca “normal” y su tía Debra (Quinn Doley) que trae consigo un pasado delictivo. Al propio tiempo esta chica comparte su vida con los compañeros de su escuela quienes tratan de participar y ganar en una competencia musical coral. Es así que pese a su crítica condición, esta adolescente se ferra al deseo de vivir plenamente.

TAYLOR LOVELACE Y LUCA MCPHEE (Foto: EMELIA HELLMAN)
El serio problema de la pieza es que como espectáculo musical, la música de Jeanine Tesori intercalada al relato no siempre se ajusta apropiadamente al mismo y las canciones no llegan a ser memorables. El otro aspecto objetable es que no obstante el tono jocoso de la pieza, resulta un tanto irrealista la amoralidad del personaje de la tía Debra incentivando a los compañeros de clase de Kimberley a robar cheques de un buzón a fin de procurarse dinero fácil; a eso se añade un precipitado final dejando en segundo plano la afección de Kimberley.
A su favor el espectáculo cuenta con la ajustada dirección escénica de Robert McQueen, habiendo convocado un muy buen elenco. En el mismo la veterana Louise Pitre destacada por su exitosa actuación en comedias musicales de Broadway, confirma una vez más su notable talento componiendo el complejo rol de Kimberley; asimismo se distingue la vitalidad de Quinn Dooley que no obstante su antipático personaje logra la empatía del público; asimismo los intérpretes que animan a los adolescentes escolares transmiten brios y contagioso entusiasmo en sus respectivos roles con especial referencia a Thomas Winiker animando expresivamente al entrañable amigo de Kimberley.
En esencia, no obstante las objeciones mencionadas, queda como resultado un espectáculo agradable de ver que se justifica por su remarcable reparto artístico y por algunas notas conmovedoras que emergen del relato.
.