Una Con­ser­va­do­ra Vida Rural

DJ AHMET. Mace­do­nia del Nor­te-Repú­bli­ca Che­ca- Croa­cia, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Geor­gi M. Unkovs­ki. 99 minutos

Rara­men­te se pre­sen­ta la opor­tu­ni­dad de apre­ciar un film pro­ce­den­te de Mace­do­nia del Nor­te y es por ello que resul­ta muy opor­tu­na la pre­sen­ta­ción del film mace­dó­ni­co DJ Ahmet del novel direc­tor Geor­gi M. Unkovs­ki, cuyo cor­to­me­tra­je Stic­ker (2020) fue elo­gia­do en varios festivales.

Arif Jakup y Agush Agusheve

La acción está ambien­ta­da en la remo­ta región rural del nor­te del país en don­de habi­ta Ahmet (Arif Jakup), un ado­les­cen­te de 15 años huér­fano de madre que con­vi­ve con su padre gran­je­ro (Aksel Meh­met) y su her­ma­ni­to Naim (Agush Agushev). En la pri­me­ra esce­na se obser­va cómo el mucha­cho es reti­ra­do de la escue­la por su auto­ri­ta­rio y domi­nan­te pro­ge­ni­tor a fin de que se encar­gue de pas­to­rear el gana­do de ove­jas; asi­mis­mo él se ocu­pa de cui­dar a Naim quien des­de que murió la madre ha per­di­do el habla.

La afi­ción por la músi­ca de dan­za elec­tró­ni­ca desean­do lle­gar a ser un DJ cons­ti­tu­ye para Ahmet un medio para mati­zar su vida así como lo es el entra­ña­ble lazo fra­terno que man­tie­ne con Naim. Su ruti­na se ve alte­ra­da cuan­do un día lle­ga a la aldea la joven Aya (Dora Akan Zla­ta­no­va) pro­ce­den­te de Ale­ma­nia quien igual­men­te sien­te una gran afi­ni­dad hacia la músi­ca pop y la dan­za. Cuan­do ambos jóve­nes se encuen­tran pron­ta­men­te sur­ge un víncu­lo román­ti­co sin embar­go hay cier­tos obs­tácu­los que se inter­po­nen; ello se debe a que la chi­ca per­te­ne­ce a una fami­lia de supe­rior nivel eco­nó­mi­co que la de Ahmet, como asi­mis­mo sus padres deci­den median­te un casa­mien­to arre­gla­do que ella una su vida a un hom­bre de mayor edad que no cono­ce ni tam­po­co desea que así sea. Desa­fian­do las con­ven­cio­nes socia­les, Aya repe­le la deci­sión de sus padres ade­más de par­ti­ci­par con sus ami­gas en un fes­ti­val de dan­za local.

La ópe­ra pri­ma de Unkovs­ki se carac­te­ri­za por su cali­bra­da direc­ción y por su guión en el que muy bien se ilus­tra cómo la reli­gión y la tra­di­ción son ele­men­tos que gra­vi­tan en un medio social deci­di­da­men­te con­ser­va­dor, patriar­cal y misó­gino don­de la mujer ejer­ce un rol secun­da­rio y sumi­so. Cla­ra­men­te se expo­ne cómo en ese entorno, los jóve­nes pro­ta­go­nis­tas desean eman­ci­par­se y deci­dir por sí mis­mos el camino a adoptar.

Es elo­gia­ble la auten­ti­ci­dad logra­da por el elen­co don­de sus acto­res no son pro­fe­sio­na­les; en ese aspec­to cau­ti­va la inter­pre­ta­ción de Jakup trans­mi­tien­do la deter­mi­na­ción del mucha­cho dis­pues­to a lograr su pro­pó­si­to a tra­vés de la músi­ca y tenien­do ade­más como ali­cien­te el amor y res­pon­sa­bi­li­dad pater­nal hacia su her­ma­ni­to; asi­mis­mo es admi­ra­ble la natu­ra­li­dad que demues­tra Agushev en un rol que a tra­vés de su expre­sión ges­tual tra­du­ce el sen­ti­mien­to que ani­ma a Naim; por su par­te Zla­ta­no­va se des­ta­ca como la inte­li­gen­te ado­les­cen­te deci­di­da a afron­tar su pro­pio destino.

En los rubros téc­ni­cos tras­cien­de la muy bue­na foto­gra­fía de Naum Dok­sevs­ki cap­tan­do mag­ní­fi­ca­men­te el esce­na­rio don­de trans­cu­rre la vida pas­to­ral de la aldea, así como la ban­da sono­ra de Alen Sin­kauz y Nenad Sinhauz inclu­yen­do can­cio­nes de la región alter­nan­do con otras en inglés. Final­men­te, men­ción espe­cial mere­ce el ves­tua­rio de Roza Traj­ces­ka con el dise­ño de los tra­di­cio­na­les y colo­ri­dos atuen­dos de las bailarinas.

He aquí una ópe­ra pri­ma muy bien narra­da que entre­mez­clan­do dra­ma y come­dia, su visión depa­ra satis­fac­ción. Jor­ge Gutman