REBUILDING. Estados Unidos, 2025. Un film escrito y dirigido por Max Walker-Silverman. 95 minutos
Un dramático evento esbozado con sencillez a la vez que con loable humanidad es lo que el director y guionista Max Walker-Silverman ofrece en Rebuilding.

Josh O’Connor y Lily LaTorre
Ambientada en una zona rural del estado de Colorado, el lugar es afectado por un violento incendio forestal dejando considerable parte de la comunidad sin techo ni hogar. Es en ese estado de desolación en el que el vaquero Dusty (Josh O’Connor) habiendo perdido su rancho por el fuego se encuentra desprovisto de su fuente de ingresos; por esa razón con gran pena ofrece en remate su ganado a fin de proveerle el dinero necesario para poder seguir adelante. Encontrándose desorientado sin saber concretamente cómo avizorar su futuro, su morada es ahora una caravana en donde otras personas en igual situación conviven transitoriamente.
Un elemento vital de su nuevo tren de vida es su hijita Callie-Rose (Lily LaTorre) de nueve años producto del matrimonio contraído con su ex esposa Ruby (Meghann Fahy) quien ahora reside en la casa de su madre Bess (Amy Madigan) junto con su nueva pareja Robbie (Sam Engbring), un afable guitarrista.
Al haber estado inmerso en su trabajo, Dusty no ha mantenido un frecuente vínculo con la niña; por esa razón es que en esta etapa crucial de su vida logra una relación más estrecha con ella realizando diversas actividades conjuntas, que incluye la de mostrarle la manera de ensillar su caballo. Al propio tiempo Dusty va conociendo a sus vecinos de campamento entablando entre ellos un lazo amistoso, especialmente con Mila (Kali Reis); ella es una mujer que perdió a su marido a causa del fuego y que tiene consigo a su hijita Lucy (Zeilyanna Martínez) de la misma edad con quien Callie-Rose llega a confraternizar.
Walker-Silverman emplea un tono minimalista ilustrando muy bien la odisea de quienes inesperadamente deben afrontar situaciones dramáticas como la descripta. En tal sentido es loable la autenticidad reflejada en este drama en donde predomina la resiliencia y la solidaridad de gente sin hogar fijo viviendo en esa comunidad de caravanas, que en parte se asemeja a la población nómade descripta por la directora Chloe Zhao en Nomadland.
En el marco de un relato donde las imágenes reflejadas mediante pequeños gestos gravitan más que los diálogos O’Connor logra una sobresaliente caracterización del personaje protagónico. El actor idealmente personifica al cowboy taciturno y ciertamente vulnerable que cobra conciencia de que la tarea de reconstrucción no se limita únicamente a la de un nuevo rancho sino también implica recomponer su futura existencia a través de la presencia de su querida hija y de la humanidad emanada de sus desplazados vecinos. Asimismo es destacable la actuación de la pequeña LaTorre quien transmite genuina emoción en las escenas que Callie-Rose comparte con su padre.
Sin violencia alguna, el realizador ha logrado un magnífico y conmovedor western en el que a pesar de la experiencia dolorosa acontecida, deja una mirada de aleccionadora esperanza en la medida de que siempre existe un camino viable hacia la reconstrucción física y espiritual.
En los renglones técnicos, la magnífica fotografía de Alfonso Herrera Salcedo captando el panorama desolador de la región proveniente de los efectos producidos por la fuerza de la naturaleza, así como la música de Jake Xerxes Fussell y James Elkington asociados al espíritu del relato, son elementos que realzan los valores de este humano film. Jorge Gutman








