UN POETA. Colombia-Alemania-Suecia, 2025. Un film escrito y dirigido por Simón Mesa Soto. 120 minutos
En su segundo film, el realizador colombiano Simón Mesa Soto, tras haber impresionado con la Palma de Oro en Cannes con su cortometraje Leidi (2014) y su inicial largometraje Amparo (2022), ratifica ampliamente su idoneidad con esta remarcable comedia que navega entre lo trágico y lo hilarante.

Ubeimar Ríos
La ingeniosa historia del cineasta se desarrolla en Medellín en la época actual presentando a Oscar Restrepo (Ubeimar Ríos), un individuo de mediana edad que como poeta en 1990 logró un gran éxito literario. Pero las glorias del pasado han quedado atrás y hoy día es el típico representante del individuo perdedor. Sin una ocupación estable, siendo un frustrado borracho a la vez que soñador impenitente vive sus penurias con su enferma madre Teresita (Margarita Soto). Estando separado de su mujer (Ana María Vallejo) y de Daniela (Alisson Correa), su hija adolescente, le pide prestado dinero para consumir bebida y aunque ella prefiere mantenerse alejada de él en última instancia le siente profunda lástima. En el terreno de su predilección idolatra al eminente poeta colombiano José Asunción Silva que se suicidó a los 30 años en tanto que desecha al premio Nóbel de literatura Gabriel García Márquez. Tratando de volver a triunfar su buen amigo Efraín (Guillermo Cardona) le hace notar que es necesario que previamente conciba un poema que logre repercutir.
Su vida cobra nuevo aliento cuando al serle ofrecido un puesto como docente en una escuela, llega a asombrarse con los dibujos y magníficos poemas que se encuentran en el cuaderno de Yurlady (Rebeca Andrade), una de las alumnas asistentes de 15 años proveniente de una familia humilde; al estar convencido que la chica podría llegar a ser una gran poetisa, está dispuesto a ayudarla. De allí en más, él se convierte en su mentor y llegada la ocasión Yurlady demuestra su talento en un festival de poesía leyendo un poema acerca de su color de piel morena; sin embargo a ella solo le interesa la poesía como un medio de obtener beneficios pecuniarios, un criterio que en tal sentido Oscar discrepa con su punto de vista.
Sin entrar en detalles adicionales que sería indiscreto revelar, el film es altamente meritorio por varias razones. En primer lugar por la sobriedad empleada por Mesa Soto en su sensible narración, agraciado por la ingeniosidad emanada de su esmerado guión. Claro está que resulta memorable la interpretación brindada por Ríos quien no siendo un actor profesional sino un prestigioso filósofo colombiano en la vida real, con absoluta perfección anima al misántropo protagonista que cometiendo numerosos traspiés procura redimirse a través de la inspiración brindada por Yurlady; en tal sentido merece alabar la autenticidad que Andrade refleja en su rol y su notable complicidad con el de Ríos.
Ciertamente este relevante film cede paso a la reflexión acerca de lo que acontece en materia cultural, con especial referencia a la poesía, donde pareciera que en los festivales, conferencias y/o encuentros realizados por sus organizadores, ellos están más interesados en el dinero y prestigio que les pueda brindar, dejando en un segundo plano el intelectual proceso creativo.
En esencia, he aquí una relevante muestra de la cinematografía colombiana.
Jorge Gutman

