Sóli­da Come­dia Dramática

ON IRA. Fran­cia, 2025. Un film de Enya Baroux. 93 minutos

Con su expe­rien­cia logra­da en varios cor­tos, la direc­to­ra fran­ce­sa Enya Baroux enca­ra por pri­me­ra vez un lar­go­me­tra­je abor­dan­do un tema que sin duda se pres­ta a discusión.

Hélè­ne Vincent

A juz­gar por la pri­me­ra esce­na en que se ve a la octo­ge­na­ria Marie (Hélè­ne Vin­cent) salien­do de su cama en tan­to que en la músi­ca de fon­do se oye al can­tor Darío Moreno ento­nan­do el tan­go argen­tino Adiós Mucha­chos, se pudie­ra supo­ner que la tra­ma de On Ira está vin­cu­la­da con dicha can­ción: pero no es así dado que de inme­dia­to la ancia­na mujer soli­ci­ta la ayu­da de una agru­pa­ción des­ti­na­da a pro­te­ger a las per­so­nas de la ter­ce­ra edad. Cuan­do acu­de Rudy (Pie­rre Lot­tin) uno de los emplea­dos de dicho orga­nis­mo, de inme­dia­to se gene­ra una ama­ble comu­ni­ca­ción entre él y Marie; es así por lo que ella le soli­ci­ta que la acom­pa­ñe a com­ple­tar un for­mu­la­rio con­cer­nien­te al sui­ci­dio asis­ti­do al que se some­te­rá en Sui­za la sema­na siguien­te. Su deci­sión de poner un final a su exis­ten­cia se debe a que des­pués de haber expe­ri­men­ta­do un cán­cer de pecho que había entra­do en remi­sión, el mal ha resur­gi­do pro­du­cien­do una metás­ta­sis en su frá­gil orga­nis­mo; por lo tan­to no quie­re seguir inú­til­men­te sufrien­do has­ta el momen­to de agonizar.

Esa dra­má­ti­ca esce­na que deja a Rudy cons­ter­na­do, Marie lo jus­ti­fi­ca seña­lan­do que es pre­fe­ri­ble morir dig­na­men­te antes que sufrir peno­sa­men­te a medi­da que la cruel enfer­me­dad va desin­te­gra­do su cuer­po. Sin embar­go ella evi­ta por el momen­to de comu­ni­car su deci­sión a su irres­pon­sa­ble e inma­du­ro hijo Bruno (David Aya­la) y a su ado­les­cen­te nie­ta Anna (Juliet­te Gas­quet). Con el pre­tex­to que debe diri­gir­se a Sui­za para hacer­se car­go de un lega­do depo­si­ta­do en un ban­co y sin hacer cono­cer la inten­ción de su via­je a los suyos, con la excep­ción de Rudy que se con­vier­te en cóm­pli­ce del enga­ño de Marie, Marie pro­po­ne rea­li­zar un via­je en fami­lia en la auto­ca­ra­va­na de Rudy que él conducirá.

El guión de la rea­li­za­do­ra escri­to con Phi­lip­pe Barriè­re y Mar­tin Daron­deau equi­li­bra apro­pia­da­men­te su tras­fon­do dra­má­ti­co con el espon­tá­neo humor a tra­vés de las peri­pe­cias que van sur­gien­do en ese via­je un tan­to acci­den­ta­do don­de salen a relu­cir las carac­te­rís­ti­cas que ani­man a sus cua­tro per­so­na­jes. Entre algu­nas dis­cu­sio­nes sus­ci­ta­das, repro­ches y la pre­sen­cia de algu­nos efec­ti­vos gags, el tra­yec­to está nutri­do de emi­nen­te ter­nu­ra y compasión.

El tema de la euta­na­sia no es acep­ta­do de mane­ra uná­ni­me. En la medi­da que una irre­ver­si­ble enfer­me­dad no lle­ga a alte­rar las facul­ta­des men­ta­les de la per­so­na afec­ta­da, hay quie­nes con­si­de­ran que los fami­lia­res no desean ver que el ser que­ri­do se auto­eli­mi­ne; esa posi­ción con­tras­ta con la opi­nión de quie­nes creen que los enfer­mos desahu­cia­dos tie­nen dere­cho de recu­rrir a una muer­te asistida.

La soli­dez de esta dra­má­ti­ca come­dia resi­de en su elen­co don­de la vete­ra­na Vin­cent mag­ní­fi­ca­men­te trans­mi­te la deter­mi­na­ción de una mujer que fir­me­men­te cree que es due­ña de su des­tino. A su lado Gas­quet en su pri­mer papel impor­tan­te para el cine, expre­sa muy bien el sin­sa­bor de su pri­me­ra mens­trua­ción como tam­bién la cri­sis que expe­ri­men­ta cuan­do se ente­ra de la deci­sión de su que­ri­da abue­la; por su par­te Aya­la sale airo­so como el diso­lu­to hijo, en tan­to que Lot­tin con­vin­cen­te­men­te refle­ja al entra­ña­ble asis­ten­te social que se encuen­tra atra­pa­do por la men­ti­ra blan­ca de la anciana.

Esen­cial­men­te Baroux ofre­ce una sin­ce­ra y genui­na ópe­ra pri­ma que tie­ne un carác­ter per­so­nal en la medi­da que la dedi­ca a su abue­la por lo que hace pre­su­mir que lo rela­ta­do no res­pon­de a una total fic­ción. De todos modos, la emo­ción que impri­me en su con­te­ni­do per­mi­te que el espec­ta­dor se sien­ta gra­ti­fi­ca­do al fina­li­zar su visión. Jor­ge Gutman

Entre el Docu­men­tal y la Ficción

EAST OF WALL. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Kate Bee­croft. 97 minutos

En su pri­mer lar­go­me­tra­je la direc­to­ra y guio­nis­ta Kate Bee­croft enfo­ca en East of Wall un docu­men­tal fic­ción semi bio­grá­fi­co en don­de la mayo­ría del elen­co está con­for­ma­do por artis­tas no profesionales.

Tabatha Zimi­ga

El guión de la novel cineas­ta se ubi­ca en la zona de Bad­lands, al sur­oes­te de South Dako­ta, don­de habi­ta Tabatha Zimi­ga (inter­pre­tan­do a sí mis­ma) una resi­lien­te mujer que debe supe­rar nume­ro­sos incon­ve­nien­tes; es así que ella vive el due­lo por la muer­te de su que­ri­do espo­so acae­ci­da hace un año, asu­me la res­pon­sa­bi­li­dad de aten­der a sus 3 hijos y a un gru­po de rebel­des ado­les­cen­tes sin hogar, a la vez que atra­vie­sa un perío­do de inse­gu­ri­dad financiera.

Como hábil entre­na­do­ra de caba­llos indo­ma­bles, ella cuen­ta con la cola­bo­ra­ción de su hija mayor Poshia (Poshia Zimi­ga, la ver­da­de­ra pri­mo­gé­ni­ta de Tabatha); esta ado­les­cen­te es una real estre­lla de rodeo y con sus acro­bá­ti­cas pirue­tas mien­tras cabal­ga logra atraer la aten­ción de los asis­ten­tes a los rema­tes don­de su madre ven­de los caba­llos doma­dos. Entre otros per­so­na­jes del rela­to se halla Tracey,(Jennifer Ehle), la madre de Tabatha, así como se encuen­tra Roy Waters (Scoot McNairy), un rico hom­bre de Texas quien tra­ta de con­ven­cer a Tabatha de ven­der­le su ran­cho a fin de ali­viar su situa­ción finan­cie­ra y per­mi­tién­do­le que pro­si­ga vivien­do allí; pero ella se resis­te a acep­tar la ten­ta­do­ra ofer­ta por temor a per­der su independencia.

En esta inti­mis­ta his­to­ria fami­liar, la direc­to­ra tra­ta de resal­tar el papel que desem­pe­ña la mujer en esa región; eso cla­ra­men­te se mani­fies­ta en una impor­tan­te esce­na del rela­to en oca­sión en que Tabatha y su madre están reu­ni­das con vie­jas ami­gas en la que a modo de catar­sis cada una de las muje­res va reve­lan­do trau­mas expe­ri­men­ta­dos y el modo en que han sido supe­ra­dos; es ahí don­de Tabatha reve­la un ínti­mo secre­to de fami­lia que Porshia ignoraba.

Si bien el film sus­ci­ta inte­rés, la narra­ción no resul­ta cla­ra en el sen­ti­do de poder iden­ti­fi­car en don­de la tra­ma se refie­re a ver­da­de­ros hechos o a situa­cio­nes de fic­ción; de todos modos, esa obje­ción se com­pen­sa por el apre­cia­ble nivel de su elen­co. En tal sen­ti­do la per­for­man­ce de Tabatha no pue­de resul­tar más autén­ti­ca en la medi­da que tras­pa­sa su real per­so­na­li­dad como mujer ague­rri­da que evi­ta doble­gar­se y a su vez trans­mi­tien­do a los jóve­nes que alber­ga en su hogar el amor a los caba­llos; no menos autén­ti­ca resul­ta la par­ti­ci­pa­ción de Poshia que ade­más de mara­vi­llar como extra­or­di­na­ria ama­zo­na, genui­na­men­te trans­mi­te el víncu­lo emo­cio­nal que man­tie­ne con su madre. Por su par­te la inter­pre­ta­ción de Ehle sub­yu­ga como la mujer que sin haber sido una madre ejem­plar tra­ta de redi­mir­se a tra­vés de la rela­ción que man­tie­ne con su nieta.

En esta satis­fac­to­ria ópe­ra pri­ma, la rea­li­za­do­ra brin­da una moder­na visión del oes­te ame­ri­cano con una vívi­da mira­da a su gen­te, sobre todo aqué­lla que goza con el depor­te ecues­tre. Asi­mis­mo ha logra­do la valio­sa cola­bo­ra­ción foto­grá­fi­ca de Aus­tin Shel­ton cap­tan­do la belle­za y majes­tuo­si­dad de los pai­sa­jes de Bad­lands con sus pra­dos y for­ma­cio­nes roco­sas. Jor­ge Gutman

La Qui­me­ra del Oro

THE GOLD RUSH. Esta­dos Uni­dos, 1925. Un film escri­to y diri­gi­do por Char­les Cha­plin. 90 minutos.

Con­me­mo­ran­do el cen­te­na­rio de The Gold Rush que tuvo su estreno en Los Ánge­les el 26 de junio de 1925, se verá este film en selec­tas salas de Cana­dá. Esta excep­cio­nal pelí­cu­la es con­si­de­ra­da por muchos crí­ti­cos espe­cia­li­zaos como la mejor come­dia del cine mudo y una de las más remar­ca­bles del siglo pasa­do del genial direc­tor, guio­nis­ta, edi­tor y actor Char­les Cha­plin (1889 – 1977). Lo real­men­te asom­bro­so e infre­cuen­te es que esta obra maes­tra, des­pués de un siglo de exis­ten­cia sigue man­te­nien­do la reso­nan­cia de antaño.

Char­les Chaplin

Fil­ma­do en Sie­rra Neva­da, Cha­plin ambien­tó el rela­to en Klon­di­que, cer­ca de Alas­ka. Basa­do en hechos reales como lo acon­te­ci­do con la fie­bre del oro que se pro­du­jo hacia fina­les del siglo 19, allí lle­ga el que­ri­ble vaga­bun­do Char­lot, un bus­ca­dor de oro que enfren­ta mise­ria, caren­cia afec­ti­va ade­más de ser con­si­de­ra­do un des­cla­sa­do social. Fren­te a tem­pe­ra­tu­ras incle­men­tes don­de arre­cia una dra­má­ti­ca tor­men­ta de nie­ve, encuen­tra refu­gio en una caba­ña habi­ta­da por Black Lar­son (Tom Murray), un psi­có­pa­ta ase­sino fuga­do; igual­men­te allí se encuen­tra el gigan­te bona­chón Jim McKay (Mack Swain). Tras una pelea en que que­da inu­ti­li­za­do el rifle de Lar­son, los dos hués­pe­des logran quedarse.

Sin entrar a rela­tar lo que pro­si­gue el film se nutre de nota­bles y comi­quí­si­mas esce­nas. Una de ellas se ori­gi­na cuan­do Char­lot muer­to de ham­bre deci­de des­pren­der­se de una de sus botas y des­pués de ser coci­na­da logra satis­fa­cer su ape­ti­to. Otra inol­vi­da­ble esce­na es cuan­do en un salón dan­zan­te él bai­la con un par de pane­ci­llos don­de con su accio­nar aspi­ra a des­ta­car­se fren­te a ter­ce­ros. La his­to­ria no deja de lado el aspec­to sen­ti­men­tal a tra­vés de la bella mujer Geor­gia (Geor­gia Hale), que des­pier­ta atrac­ción en nues­tro entra­ña­ble antihéroe.

Cier­ta­men­te es el remar­ca­ble agu­do humor lo que gra­vi­ta en el rela­to don­de la gran inge­nio­si­dad de Cha­plin ape­la a situa­cio­nes gra­cio­sa­men­te absur­das para ate­nuar las com­pli­ca­das cir­cuns­tan­cias por las que atra­vie­sa su protagonista.

En suma, esta estu­pen­da fábu­la huma­na del inmor­tal artis­ta jus­ti­fi­ca ple­na­men­te vol­ver a visio­nar­la en la gran pan­ta­lla en su ver­sión res­tau­ra­da en 4KJor­ge Gutman

Buen Thri­ller de Spi­ke Lee

HIGHEST 2 LOWEST. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Spi­ke Lee. 132 minutos

Los ante­ce­den­tes del vete­rano rea­li­za­dor Spi­ke Lee con­tri­bu­yen a crear expec­ta­ti­vas cada vez que se anun­cia un nue­vo tra­ba­jo suyo. El caso de Highest 2 Lowest no es la excep­ción, en la medi­da que con­cu­rren varios fac­to­res a su favor. Uno de ellos es que por quin­ta vez cola­bo­ra con el direc­tor, el remar­ca­ble actor Den­zel Washing­ton y por lo tan­to no hay duda de la com­pli­ci­dad exis­ten­te entre ambos. Asi­mis­mo el inte­rés des­per­ta­do se debe a que el guión de Alan Fox es una ver­sión moder­na del film High and Low escri­to y diri­gi­do en 1963 por el emble­má­ti­co cineas­ta Aki­ra Kuro­sa­wa quien se basó en la nove­la King’s Ran­som  de Ed McBain.

Den­zel Washington

A medi­da que se van anun­cian­do los cré­di­tos ini­cia­les, la her­mo­sa can­ción “Oh, What a Beau­ti­ful Mor­ning” de la come­dia musi­cal Oklaho­ma acom­pa­ña la belle­za de la ciu­dad de New York enfo­ca­da des­de las altu­ras de un sun­tuo­so edi­fi­cio de Brooklyn. Allí habi­ta en un sun­tuo­so piso una fami­lia afro­ame­ri­ca­na de exce­len­te situa­ción eco­nó­mi­ca inte­gra­da por David King (Washing­ton), su filan­tró­pi­ca espo­sa Pam (Ilfe­nesh Hade­ra) y su hijo ado­les­cen­te Trey (Aubrey Joseph).

David es el fun­da­dor y pro­duc­tor de una impor­tan­te com­pa­ñía dis­co­grá­fi­ca que no atra­vie­sa un buen momen­to; si al prin­ci­pio pen­sa­ba ven­der­la, tal como opi­na su espo­sa, final­men­te deci­de hipo­te­car su resi­den­cia habi­ta­cio­nal a fin de adqui­rir con­trol com­ple­to de la empre­sa. Antes de con­cre­tar su deci­sión reci­be un ines­pe­ra­do lla­ma­do por el cual se impo­ne que su hijo Trey ha sido secues­tra­do al salir de una prác­ti­ca de bás­quet­bol, exi­gien­do para su res­ca­te la suma de 17 millo­nes y medio de dóla­res. Cuan­do la inquie­tud cun­de en los padres, gran­de es la sor­pre­sa al ver a su hijo sano y sal­vo por­que erró­nea­men­te el secues­tra­dor se equi­vo­có rap­tan­do a Kyle (Eli­jah Wright), que es el hijo de Paul Chris­topher (Jef­frey Wright), su cho­fer y gran ami­go. He ahí plan­tea­do el serio dile­ma moral de David acer­ca de si debe acce­der a pagar el res­ca­te aun­que aho­ra ya no se tra­te de su pro­pio vás­ta­go; si al prin­ci­pio, duda en hacer­lo pro­du­cien­do una grie­ta entre él y Paul, final­men­te deci­de des­em­bol­sar la suma exigida.

Al tener que seguir las ins­truc­cio­nes sobre cómo entre­gar el dine­ro que debe ser lan­za­do des­de el tra­yec­to de un tren que se diri­ge a Manhat­tan, a lo lar­go del via­je el rela­to adquie­re un mar­ca­do sus­pen­so con logra­das secuen­cias de acción. El guión inge­nio­sa­men­te intro­du­ce un fes­ti­val musi­cal de la comu­ni­dad por­to­rri­que­ña de New York cele­bran­do su día, como asi­mis­mo se mues­tra a aman­tes depor­tis­tas mani­fes­tan­do “let’s go yankees”.

Sin entrar a men­cio­nar el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos pos­te­rio­res, la últi­ma par­te del rela­to no coin­ci­de con la visión lúgu­bre adop­ta­da por Kuro­sa­wa. Aquí, Lee y Fox optan por un des­en­la­ce más com­pla­cien­te que aun­que de algún modo se apar­ta del foco cen­tral de la his­to­ria no des­me­re­ce los valo­res del film.

En líneas gene­ra­les, la fuer­za de este dra­ma radi­ca en la vibran­te direc­ción de Lee y en su cali­fi­ca­do elen­co; el mis­mo está lide­ra­do por Washing­ton, rati­fi­can­do su nota­ble raíz acto­ral, espe­cial­men­te en las esce­nas man­te­ni­das con Jef­frey Wright quien a su vez brin­da una inta­cha­ble carac­te­ri­za­ción de su per­so­na­je; asi­mis­mo el rape­ro A$AP Rocky (cuyo nom­bre ver­da­de­ro es Rakim Mayers), se luce inter­pre­tan­do a un per­so­na­je cla­ve en la memo­ra­ble con­fron­ta­ción man­te­ni­da con David en las esce­nas cul­mi­nan­tes del rela­to. Final­men­te Highest 2 Lowest se ve enri­que­ci­da por la radian­te foto­gra­fía de Matthew Liba­ti­que y por la atra­pan­te músi­ca pop de Howard Dros­sin. Jor­ge Gutman

Home­na­je de un Padre a su Hijo

À BICY­CLET­TE!. Fran­cia, 2024. Un fim de Mathias Mle­kuz. 90 minutos

La pér­di­da de un ser que­ri­do siem­pre pro­du­ce pena para los fami­lia­res sobre­vi­vien­tes, aun­que el dolor pue­de resul­tar incon­so­la­ble cuan­do quien mue­re es un hijo o hija. Ese tema que ha sido abor­da­do más de una vez por el cine, como es el caso de Nan­ni Moret­ti en el exce­len­te dra­ma La Stan­za del Figlio (2001), aho­ra es tra­ta­do por el direc­tor y actor Mathias Mle­kuz que ha sufri­do la pér­di­da de su pri­mo­gé­ni­to You­ri quien a los 23 años se sui­ci­dó en sep­tiem­bre de 2022..

Mathias Mle­kuz y Phi­lip­pe Rebbot

A tra­vés de un docu­fic­ción, el rea­li­za­dor con­jun­ta­men­te con su devo­to ami­go Phi­lip­pe Rebott han con­ce­bi­do un guión cuyo con­te­ni­do resul­ta impo­si­ble per­ma­ne­cer indi­fe­ren­te en la medi­da que lo expues­to adquie­re máxi­ma autenticidad.

Mathias y Phi­lip­pe tie­nen el pro­pó­si­to de efec­tuar un via­je simi­lar al tra­yec­to que You­ri había efec­tua­do en bici­cle­ta entre 2018 y 2019 des­de La Roche­lle de la Bri­ta­nia de Fran­cia has­ta lle­gar a Estam­bul. Es así que ambos ami­gos uti­li­zan­do sus bici­cle­tas tra­ta­rán de iden­ti­fi­car los luga­res que en el camino visi­tó el mucha­cho valién­do­se de su cua­derno de fotos y de un dia­rio por él escri­to. El pro­pó­si­to es asi­mis­mo poder loca­li­zar a Mar­zi (Mar­zi­yeh Resael), la ena­mo­ra­da de You­ri que resi­de en Tur­quía, a quien él le había deja­do un amo­ro­so men­sa­je final antes de adop­tar su irre­ver­si­ble decisión.

Con­se­cuen­te­men­te el espec­ta­dor asis­te a los momen­tos com­par­ti­dos por nues­tros ciclis­tas mien­tras van peda­lean­do a tra­vés de sus espon­tá­neos diá­lo­gos, con­fi­den­cias y luga­res que van explo­ran­do en la ruta, don­de obvia­men­te abun­dan con­si­de­ra­cio­nes acer­ca de la vida y la muer­te. En esas char­las que­da refle­ja­da la pro­fun­da amis­tad que comen­zó hace más de dos déca­das y en espe­cial el sos­te­ni­do apo­yo moral que Mathias reci­be de Phi­lip­pe para ate­nuar su duelo.

En el lar­go peri­plo, antes de lle­gar a Tur­quía los via­je­ros atra­vie­san varios paí­ses, inclu­yen­do Aus­tria, Ruma­nia y Hun­gría, vivien­do expe­rien­cias diver­sas median­te las per­so­nas con quie­nes entran en con­tac­to. Entre los dife­ren­tes esce­na­rios se encuen­tra la visi­ta a dos escue­las en don­de ambos ofre­cen a los chi­cos pin­to­res­cas esce­nas bufo­nes­cas, tenien­do en cuen­ta que allí había esta­do You­ri ofi­cian­do de paya­so que era su pro­fe­sión habi­tual. Estan­do en Vie­na, los via­je­ros acu­den a una casa tam­bién visi­ta­da por You­ri; allí, su due­ña (Adria­ne Gradz­diel) sólo habla ale­mán y al des­co­no­cer el idio­ma fran­cés ellos deben recu­rrir a una apli­ca­ción del móvil para poder comu­ni­car­se, lo que gene­ra una de las esce­nas más gra­cio­sas del relato.

Aun­que de modo alguno la pelí­cu­la adop­ta un tono lacri­mó­geno sino más bien ale­gre, hay una secuen­cia en la que asis­tien­do a una igle­sia de Buda­pest, Mathias no pue­de evi­tar su llan­to al recor­dar a su vás­ta­go. El momen­to más emo­ti­vo se pro­du­ce cuan­do ya en Estam­bul lle­gan a cono­cer a Mar­zi don­de ella expre­sa el pro­fun­do sen­ti­mien­to de amor que lo unió a Youri.

En su segun­do film como direc­tor Mle­kuz logra una his­to­ria cla­ra, sen­ci­lla y remar­ca­ble­men­te hones­ta en la que a modo de catar­sis, ofre­ce un her­mo­so home­na­je a su hijo, sim­bó­li­ca­men­te pre­sen­te en los luga­res visi­ta­dos. Al pro­pio tiem­po, la pelí­cu­la cons­ti­tu­ye un cáli­do home­na­je a la pro­fun­da amis­tad que une a sus dos protagonistas.

Con gran sen­si­bi­li­dad tan­to Mle­kuz como Reb­bot viven ple­na­men­te sus reales per­so­na­jes trans­mi­tien­do una huma­ni­dad a toda prue­ba; asi­mis­mo, noble­za obli­ga des­ta­car a Lucky, el tierno perri­to fal­de­ro de Mathias que ubi­ca­do en la ces­ta de su bici­cle­ta tam­bién com­par­tió este memo­ra­ble via­je.. Jor­ge Gutman