Film de Horror Psicológico

WEA­PONS. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Zach Cregger.129 minutos

Con el buen ante­ce­den­te logra­do con Bar­ba­rian (2022) el direc­tor y guio­nis­ta Zach Creg­ger retor­na en un film de psi­co­ló­gi­co terror a tra­vés de una intri­ga que en prin­ci­pio bien desa­rro­lla­da tien­de a des­ca­li­brar­se a mitad de camino.

Julia Gar­ner

Den­tro del terreno de la fan­ta­sía, don­de es nece­sa­rio dejar­se lle­var para seguir con aten­ción al rela­to, Wea­pons trans­cu­rre en una peque­ña ciu­dad de Pen­sil­va­nia. En el comien­zo del rela­to se obser­va a 17 estu­dian­tes de ter­cer gra­do de una escue­la local salien­do en esta­do de tran­ce de sus res­pec­ti­vos hoga­res a las 2.17 de la noche, inter­nán­do­se en la oscu­ri­dad noc­tur­na para des­apa­re­cer sin dejar hue­lla algu­na; la úni­ca excep­ción es Alex (Cary Chris­topher), un niño de 9 años de la mis­ma cla­se que inex­pli­ca­ble­men­te no ha corri­do la mis­ma suer­te de sus com­pa­ñe­ros. Como con­se­cuen­cia de lo ocu­rri­do, la pobla­ción ente­ra se halla suma­men­te inquie­ta car­gan­do la cul­pa a Jus­ti­ne Gandy (Julia Gar­ner), la maes­tra del aula, que injus­ta­men­te se con­vier­te en un chi­vo emi­sa­rio dado que no hay indi­cios de que ella tuvie­se algo que ver en el extra­ño incidente.

La pelí­cu­la está estruc­tu­ra­da en capí­tu­los don­de cada uno de los per­so­na­jes está invo­lu­cra­do en el desa­rro­llo de los acon­te­ci­mien­tos. Así, ade­más de Jus­ti­ne se encuen­tra Archer (Josh Bro­lin), el angus­tia­do padre de uno de los chi­cos, que deci­de ini­ciar la inves­ti­ga­ción por sus pro­pios medios al des­con­fiar de la efi­ca­cia poli­cial. Otro de los per­so­na­jes es el inep­to y con­flic­ti­vo poli­cía Paul (Alden Ehren­reich) que man­tie­ne una rela­ción ínti­ma con Jus­ti­ne, así como se dedi­ca a per­se­guir a James (Aus­tin Abrams), un dro­ga­dic­to que enga­ño­sa­men­te dice poseer infor­ma­ción sobre los des­apa­re­ci­dos. La lis­ta casi es com­ple­ta­da con Mar­cus (Bene­dict Wong), el supe­rior de Jus­ti­ne que la fuer­za a que se ale­je por un tiem­po de la escue­la y que evi­te con­tac­tar a Alex.

Duran­te la pri­me­ra de sus dos horas de metra­je, Creg­ger con­si­gue un buen cli­ma de sus­pen­so crean­do la intri­ga de saber cómo se irán desa­rro­llan­do los acon­te­ci­mien­tos. Sin embar­go lo que pro­si­gue, que natu­ral­men­te no pue­de ser reve­la­do, las pie­zas suel­tas del rom­pe­ca­be­zas pro­pues­to por el direc­tor no ter­mi­nan de enca­jar con­vin­cen­te­men­te. Lo cier­to es que la deve­la­ción del mis­te­rio se pro­du­ce a expen­sas de una repug­nan­te y san­grien­ta vio­len­cia con­du­cen­te a un des­en­la­ce com­ple­ta­men­te insatisfactorio.

Cier­ta­men­te Wea­pons es un film ate­rra­dor e incó­mo­do de pre­sen­ciar en su tra­mo final, aun­que cabe reco­no­cer la sol­ven­cia de la pues­ta escé­ni­ca del cineas­ta crean­do un cli­ma sofo­can­te, capaz de envol­ver al espec­ta­dor en su pri­me­ra par­te. En gene­ral, el elen­co es correc­to, des­ta­can­do la actua­ción de Gar­ner y Bro­lin en la bue­na com­po­si­ción de sus per­so­na­jes, así como es pon­de­ra­ble la par­ti­ci­pa­ción de la vete­ra­na actriz Amy Madi­gan com­po­nien­do un rol estra­té­gi­co que es pre­fe­ri­ble no decir en qué consiste.

Dicho lo que ante­ce­de, las obje­cio­nes men­cio­na­das no ame­dren­ta­rán a los aman­tes del cine de horror para dis­fru­tar del film, sin entrar a elu­cu­brar sobre su cohe­ren­cia. Jor­ge Gutman

Tri­bu­la­cio­nes de un Novel Escritor

SHOOK. Cana­dá, 2024. Un film de Amar Wala. 113 minutos

Des­pués de haber tran­si­ta­do en el pre­mia­do docu­men­tal The Secret Trial 5 (2014), efec­tua­do cor­to­me­tra­jes y series para la tele­vi­sión, el direc­tor Amar Wala naci­do en Mum­bay y radi­ca­do en Cana­dá abor­da en Shook su pri­mer lar­go­me­tra­je con resul­ta­dos mixtos.

Saa­mer Usmani

El guión del rea­li­za­dor escri­to con Adnan Khan pre­sen­ta a Ashish (Saa­mer Usma­ni) un joven escri­tor cuya fami­lia es oriun­da de India; recien­te­men­te gra­dua­do de la uni­ver­si­dad en la espe­cia­li­dad de artes crea­ti­vas, al comen­zar el rela­to se lo ve atra­ve­san­do cier­tas difi­cul­ta­des en su inten­to de ven­der su pri­me­ra nove­la Vivien­do con su madre Nisha (Pame­la Sinha) en Scar­bo­rough, un subur­bio de la ciu­dad de Toron­to, Ashish, debe con­fron­tar el divor­cio de sus pro­ge­ni­to­res debi­do a que su padre Vijai (Ber­nard Whi­te) ha sido reite­ra­da­men­te infiel a Nisha; esa situa­ción le reper­cu­te con­si­de­ra­ble­men­te man­te­nién­do­se dis­tan­cia­do de su padre a la vez que se mani­fies­ta poco con­for­ta­ble en la rela­ción con su madre.

El rela­to adop­ta un tono dra­má­ti­co cuan­do Vijai es afec­ta­do por el mal de Par­kin­son. Aun­que habien­do esta­do ale­ja­do de él, Ashish asu­me moral­men­te su con­di­ción de hijo vol­can­do sus esfuer­zos para ayu­dar­lo al con­cu­rrir con él a las citas médi­cas y tra­tan­do de que su padre siga el tra­ta­mien­to indi­ca­do por el facul­ta­ti­vo que lo atien­de. Asi­mis­mo, el joven tra­ta de con­ven­cer a su madre de per­mi­tir­le a Vijai su regre­so al hogar, pero ella de nin­gún modo acep­ta esta pro­pues­ta, dado que no está dis­pues­ta a per­do­nar­lo y sobre todo por­que ya ha ini­cia­do un víncu­lo sen­ti­men­tal con otro hombre.

Fue­ra de su casa, Ashish man­tie­ne una bue­na comu­ni­ca­ción con sus ami­gos en tan­to que su vida pare­cie­ra adqui­rir un nue­vo rum­bo cuan­do en Toron­to cono­ce a la joven Clai­re (Amy Forsyth) quien pro­ve­nien­te de Vic­to­ria hace cier­to tiem­po que vive en esta ciu­dad. Entre ambos sur­ge un víncu­lo román­ti­co, aún cuan­do hay un obs­tácu­lo de por medio, ya que Clai­re tie­ne como pro­pó­si­to via­jar en poco tiem­po más a Mon­treal para estu­diar en la uni­ver­si­dad de Con­cor­dia y allí per­ma­ne­cer, en tan­to que él no desea ale­jar­se del medio en que se desenvuelve.

Aun­que Wala impri­me huma­ni­dad en el rela­to a tra­vés de la nece­si­dad de pre­ser­var los valo­res de la fami­lia, el guión no lle­ga a resul­tar lo sufi­cien­te­men­te cla­ro para que uno se aden­tre en sus per­so­na­jes como debie­ra; asi­mis­mo a ello se agre­ga la intro­duc­ción de algu­nas esce­nas poco con­vin­cen­tes, como por ejem­plo la man­te­ni­da en un res­tau­ran­te entre Ashish y su padre. Con todo, lo más dis­cu­ti­ble es que al final de esta his­to­ria que­da la incóg­ni­ta por saber cuál será el rum­bo que segui­rá nues­tro pro­ta­go­nis­ta como escri­tor, qué es lo que acon­te­ce­rá con su padre enfer­mo y sobre todo la incon­clu­sa cone­xión román­ti­ca man­te­ni­da con Claire.

A su favor la pelí­cu­la se bene­fi­cia por la bue­na pin­tu­ra que ofre­ce de los lugres típi­cos de Scar­bo­rough y de Toron­to, como asi­mis­mo esa visión se vis­lum­bra a tra­vés de los via­jes en metro que Ashish rea­li­za entre estas dos urbes. Igual­men­te resul­ta bene­fi­cio­so que el direc­tor haya elu­di­do con­si­de­rar el tema del racis­mo tenien­do en cuen­ta el ori­gen indio y nom­bre de su pro­ta­go­nis­ta. Otro ele­men­to posi­ti­vo es la actua­ción de su homo­gé­neo elen­co don­de resal­ta la remar­ca­ble carac­te­ri­za­ción que Usma­ni logra de su per­so­na­je expre­san­do sus con­te­ni­das emociones.

En suma, sin alcan­zar el vigor dra­má­ti­co desea­do por las obje­cio­nes men­cio­na­das, el film se deja ver aun­que sin lle­gar a impac­tar. Jor­ge Gutman

Cau­ti­van­te Dra­ma Judicial

JE LE JURE. Fran­cia, 2024. Un film escri­to y y diri­gi­do por Samuel Theis. 110 minutos

El direc­tor Samuel Theis con­si­de­ra en Je le jure, un cau­ti­van­te dra­ma legal. de éti­ca connotación.

Julien Ern­wein

En su comien­zo el rela­to pre­sen­ta a Fabio (Julien Ern­wein), un obre­ro de 40 años de Lorrai­ne que tra­ba­ja en un cen­tro de reci­cla­je. Sin orien­ta­ción fija en su vida, ade­más de encon­trar solaz en el alcohol man­tie­ne una ocul­ta rela­ción sen­ti­men­tal con Marie (Marie Masa­la), vein­te años mayor que él.

Al poco tiem­po la his­to­ria adquie­re un giro dife­ren­te cuan­do Fabio es con­vo­ca­do como miem­bro de un jura­do quien jun­to con otros 8 par­ti­ci­pan­tes debe­rán juz­gar a Jean-Char­les Vadil (Sou­ley­ma­ne Cis­sé) un joven piró­mano acu­sa­do de ase­si­na­to invo­lun­ta­rio acae­ci­do a un bom­be­ro; estan­do en pri­sión ape­la a la jus­ti­cia para reco­brar su liber­tad. A par­tir de allí el espec­ta­dor asis­tie a un deba­te que va gene­rán­do­se entre los inte­gran­tes del jura­do quie­nes des­pués de pre­sen­ciar las suce­si­vas audien­cias del pro­ce­so, se reúnen para deba­tir sobre la infrac­ción del acu­sa­do. Aten­dien­do a la dife­ren­te mane­ra de pen­sar de cada miem­bro del gru­po, las dis­cu­sio­nes gene­ra­das ver­san sobre cómo vin­cu­lar la cul­pa de Jean-Char­les con la deter­mi­na­ción de la pena a reci­bir; eso resul­ta más com­ple­jo, aten­dien­do que el incul­pa­do con­fie­sa el gran pla­cer que le pro­du­ce con­tem­plar el fue­go como resul­ta­do de sus reite­ra­dos incen­dios. ¿Debe por lo tan­to seguir encar­ce­la­do o ser obje­to de un tra­ta­mien­to psicológico?

El rea­li­za­dor pare­cie­ra haber sido Influi­do por el exce­len­te film 12 Angry Men (1957) de Sid­ney Lumet en el que se expo­ne la res­pon­sa­bi­li­dad indi­vi­dual de los miem­bros de un jura­do ame­ri­cano en la épo­ca de McCarthy. Sin haber sido el pro­pó­si­to de gene­rar sus­pen­so, el rela­to de Theis se asien­ta en ilus­trar la com­ple­ji­dad huma­na que se mani­fies­ta median­te las deci­sio­nes no exen­tas de impli­ca­ción moral que deben adop­tar miem­bros del jura­do y sobre todo cuan­do el sis­te­ma judi­cial depen­de de un vere­dic­to que habrá de reper­cu­tir en la vida futu­ra del recluso.

Den­tro del mar­co de un talen­to­so elen­co don­de ade­más de Ern­wein y Masa­la igual­men­te se des­ta­can Mari­na Fois como pre­si­den­ta de la cor­te judi­cial, Loui­se Bour­goin como una inte­gran­te del jura­do, Micha Les­cot, Emma­nuel Salin­ger, Saa­dia Ben­taieb y Sophie Gui­lle­min, esta con­mo­ve­do­ra pelí­cu­la per­mi­te refle­xio­nar sobre la con­fia­bi­li­dad que a veces adquie­re una sen­ten­cia judi­cial. Jor­ge Gutman

Un Incom­pe­ten­te Policía

THE NAKED GUN. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Aki­va Schaf­fer. 85 minutos

Esta pelí­cu­la de Aki­va Schaf­fer es una secue­la de la fran­qui­cia exi­to­sa­men­te ori­gi­na­da en 1988 y con­ti­nua­da en 1991 y 1994. Del mis­mo modo que ante­rior­men­te el públi­co dis­fru­tó con el des­pis­ta­do detec­ti­ve Frank Dre­bin en la muy bue­na carac­te­ri­za­ción del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co logra­da por el falle­ci­do actor Les­lie Nee­son, es aho­ra Liam Nee­son quien ani­ma a su hijo Frank Dre­bin Jr.

The Naked Gun comien­za a todo galo­pe don­de el poli­cía Frank Debrin Jr, recien­te­men­te ingre­sa­do al escua­drón poli­cial de Los Ánge­les, logra frus­trar un asal­to a una ins­ti­tu­ción ban­ca­ria, sin repa­rar que alguien roba un dis­po­si­ti­vo que se halla en la caja fuer­te del local. Al poco tiem­po se pro­du­ce el sui­ci­dio de Simon Daven­port quien ha sido el dies­tro pro­gra­ma­dor de una inmen­sa cor­po­ra­ción tec­no­ló­gi­ca mane­ja­da por Richard Cane (Danny Hous­ton); este sinies­tro per­so­na­je es el que aho­ra dis­po­ne del dis­po­si­ti­vo roba­do que median­te el mis­mo tie­ne la inten­ción de eli­mi­nar a gran par­te de la huma­ni­dad para que úni­ca­men­te sobre­vi­van los poderosos.

Liam Nee­son y Pame­la Anderson

Cir­cuns­tan­cial­men­te Frank lle­ga a cono­cer a la nove­lis­ta Beth Daven­port (Pame­la Ander­son), quien le hace saber que su her­mano Simon no se sui­ci­dó sino que ha sido ase­si­na­do. Eso incen­ti­va al poli­cía para que jun­to a su cole­ga Ed Hoc­ken Jr. (Paul Wal­ter Hau­ser) se ocu­pen de inves­ti­gar el caso. Para­le­la­men­te entre Frank. y Beth se gene­ra un víncu­lo román­ti­co que armo­nio­sa­men­te se inter­ca­la en esta historia.

Lo des­crip­to a tra­vés del guión del rea­li­za­dor escri­to con Dan Gre­gor y Doug Mand, es la mera excu­sa para brin­dar una paro­dia pla­ga­da de esce­nas cari­ca­tu­res­cas que pro­vo­can la risa del espec­ta­dor; es así que a tra­vés de sus con­ti­nua­dos gags ver­ba­les como los que se apre­cian visual­men­te per­mi­ten que los dis­pa­ra­ta­dos chis­tes se man­ten­gan casi per­ma­nen­te­men­te, a pesar de algu­nos exce­sos de esca­to­ló­gi­co humor.

Resul­ta pla­cen­te­ro con­tem­plar a Liam Nee­son quien habien­do remar­ca­ble­men­te impre­sio­na­do en Schindler’s List (1993) y pos­te­rior­men­te salien­do airo­so en varios fil­mes de acción, aquí demues­tra su nota­ble ver­sa­ti­li­dad en esta para­dó­ji­ca come­dia; así resul­ta pla­cen­te­ro ver la expre­sión impa­si­ble de su incom­pe­ten­te per­so­na­je quien con gran serie­dad aco­me­te con­ti­nua­das tor­pe­zas. Asi­mis­mo el actor logra una bue­na quí­mi­ca con Pame­la Ander­son en la rela­ción sen­ti­men­tal man­te­ni­da don­de la actriz se desem­pe­ña con­vin­cen­te­men­te, aun­que su per­so­na­je no esté sufi­cien­te­men­te desarrollado.

En con­clu­sión, esta alo­ca­da come­dia no rein­ven­ta el géne­ro pero la ágil direc­ción de Schaf­fer y sobre todo la actua­ción de Nee­son per­mi­ten que el espec­ta­dor no dema­sia­do exi­gen­te se divier­ta con sus hila­ran­tes esce­nas. Jor­ge Gutman

Una Sóli­da Ópe­ra Prima

LA PAM­PA. Fran­cia, 2024. Un film de Antoi­ne Chevrollier.103 minutos

Con algu­nos tra­ba­jos efec­tua­dos para la tele­vi­sión, Antoi­ne Che­vro­llier con­cre­ta su pri­mer lar­go­me­tra­je en La Pam­pa, logran­do un remar­ca­ble dra­ma nutri­do de varios temas muy bien cohesionados.

Amaury Fou­cher y Say­yid El Alami

El guión de Che­vro­llier com­par­ti­do con Bere­ni­ce Boc­qui­llon y Fai­za Gue­ne ilus­tra la vida que se desa­rro­lla en un Lon­gué-Jume­lles, un peque­ño pue­blo ubi­ca­do en el noroes­te de Fran­cia. Es allí don­de habi­tan Willy (Say­yid El Ala­mi) y Jojo (Amaury Fou­cher), dos ado­les­cen­tes y gran­des ami­gos des­de la infan­cia que aho­ra están por con­cluir el ciclo de edu­ca­ción media. La exis­ten­cia de los habi­tan­tes se ani­ma con las com­pe­ten­cias que tie­nen lugar a tra­vés del moto­cross, un depor­te que se rea­li­za en una pis­ta acci­den­ta­da y lle­na de obs­tácu­los deno­mi­na­da “La Pampa”.

Willy es un mucha­cho que sien­te la ausen­cia de su padre falle­ci­do hace ya varios años a quien mucho que­ría. Habi­tan­do con su madre Seve­ri­ne (Flo­ren­ce Janas), que con­vi­ve con su pare­ja Etien­ne (Mathieu Demy) y su her­ma­na menor Melody (Axe­lle Fres­neau), él resien­te a su pro­ge­ni­to­ra ade­más que poco agra­do le pro­du­ce la pre­sen­cia de este indi­vi­duo a pesar de su noble­za. Fue­ra de su hogar, el joven dis­fru­ta de la com­pa­ñía de la barria­da del barrio y sobre todo de la amis­tad que lo une a Jojo.

Por su par­te Jojo, vuel­ca su ener­gía y nota­ble vita­li­dad como exi­mio depor­tis­ta de moto­cross y en gran medi­da pre­sio­na­do por su auto­ri­ta­rio y machis­ta padre David (Damien Bon­nard), todo hace pre­ver que podrá ser el cam­peón en la futu­ra com­pe­ten­cia que será rea­li­za­da a nivel nacional.

El eje del rela­to adop­ta un giro ines­pe­ra­do cuan­do Willy des­cu­bre que su ami­go man­tie­ne rela­cio­nes sexua­les con su entre­na­dor Teddy (Artus) que es un hom­bre casa­do y padre de un hijo; es así que lle­ga a sor­pren­der­se que a tra­vés de los años de amis­tad recién aho­ra se ente­ra de la orien­ta­ción sexual de Jojo, aun­que ese hecho de nin­gún modo alte­ra el víncu­lo que lo une a él sino que más bien lo refuerza.

La situa­ción se alte­ra dra­má­ti­ca­men­te cuan­do a tra­vés de un video se reve­la el secre­to que Jojo había man­te­ni­do. A la natu­ra­le­za con­ser­va­do­ra del pue­blo impreg­na­do de mani­fies­ta homo­fo­bia se agre­ga el tra­to bru­tal que Jojo ha reci­bi­do de su infle­xi­ble y des­pó­ti­co padre al no poder acep­tar a su hijo tal cual es, situa­ción que gene­ra irre­ver­si­bles consecuencias.

Lo acon­te­ci­do con su ami­go tam­bién reper­cu­te en Willy al sen­tir­se exclui­do del ambien­te impe­ran­te en la comu­ni­dad don­de resi­de; es así que la atrac­ción que le des­pier­ta Mari­na (Leo­nie Dahan Lamort), una chi­ca mayor que él quien regre­só al pue­blo pro­ve­nien­te de la ciu­dad de Angers, le hará com­pren­der que es hora de eman­ci­par­se a fin de cam­biar el rum­bo de vida man­te­ni­do has­ta el presente.

Che­vro­llier nota­ble­men­te impre­sio­na con su diná­mi­ca pues­ta escé­ni­ca a tra­vés del impe­ca­ble retra­to del pue­blo como asi­mis­mo des­cri­bien­do mag­ní­fi­ca­men­te el pro­ce­so de madu­rez de Willy y el sen­ti­mien­to fra­ter­nal hacia Jojo. Median­te el remar­ca­ble guión, todos los per­so­na­jes están muy bien desa­rro­lla­dos y carac­te­ri­za­dos por el impe­ca­ble elen­co, don­de espe­cial­men­te se dis­tin­gue El Ala­mi en el rol pro­ta­gó­ni­co y Fou­cher, en tan­to que en roles secun­da­rios cabe des­ta­car la par­ti­ci­pa­ción de Bon­nard, Janas y Demy.

En esen­cia, he aquí una sóli­da ópe­ra pri­ma impreg­na­da de nota­ble auten­ti­ci­dad en la cual que­da refle­ja­da la inusual madu­rez del novel cineas­ta. Jor­ge Gutman