Un Sin­gu­lar Thri­ller Político

THE SECRET AGENT (O AGEN­TE SECRE­TO). Bra­sil, Fran­cia, Ale­ma­nia, Paí­ses Bajos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Kle­ber Men­do­nça Filho. 160 minutos

El renom­bra­do rea­li­za­dor bra­si­le­ño Kle­ber Men­do­nça Filho entre­ga en The Secret Agent un thri­ller polí­ti­co que alter­na entre varios géneros.

Wag­ner Moura

El guión del cineas­ta ambien­ta su rela­to en 1977 en Bra­sil, en ple­na dic­ta­du­ra mili­tar duran­te la sema­na de car­na­val. En su comien­zo se obser­va a Mar­ce­lo (Wag­ner Mou­ra), un viu­do pro­fe­sor uni­ver­si­ta­rio y exper­to tec­no­ló­gi­co de media­na edad, que ha hui­do de Sao Pau­lo para diri­gir­se a la ciu­dad de Reci­fe con el pro­pó­si­to de reen­con­trar­se con su hijo Fer­nan­do (Enzo Nunes) quien está cui­da­do por sus sue­gros, así como tra­tar de ubi­car regis­tros sobre la iden­ti­dad de su madre.

Cuan­do mane­jan­do su coche efec­túa una para­da en la ruta para car­gar gaso­li­na obser­va que en la pro­xi­mi­dad se halla el cadá­ver de un hom­bre cubier­to con una sába­na y que habien­do sido mata­do la noche ante­rior su cuer­po aún no ha sido reco­gi­do. Cuan­do un poli­cía se le acer­ca para veri­fi­car su vehícu­lo, des­pués de hacer­lo le soli­ci­ta una “dona­ción” (una coima encu­bier­ta), don­de des­de ya se evi­den­cia el esta­do de corrup­ción vigente.

Al lle­gar a des­tino es bien reci­bi­do por una comu­ni­dad de refu­gia­dos polí­ti­cos y por una ancia­na mujer (Tânia Maria) quien le pro­cu­ra una suma de dine­ro y un con­tac­to con Elza (Maria Fer­nan­da Can­di­da) a fin de pro­cu­rar pasa­por­tes fal­sos para que él y su chi­co pue­dan aban­do­nar el país.

A tra­vés de flash­backs el rela­to va escla­re­cien­do aspec­tos vin­cu­la­dos con la espo­sa de Mar­ce­lo (Ali­ce Car­valho), y de la ani­mo­si­dad que hacia él guar­da Ghi­rot­ti (Luciano Chi­ro­lli), un repre­sen­tan­te fede­ral de Sao Pao­lo que ha reti­ra­do finan­cia­mien­to públi­co del depar­ta­men­to de inves­ti­ga­ción de la uni­ver­si­dad que estu­vo a car­go de Mar­ce­lo. Es así que el inmo­ral fun­cio­na­rio se vale de dos ase­si­nos a suel­do (Roney Ville­la y Gabriel Leo­ne) para que ubi­quen a Mar­ce­lo (cuyo ver­da­de­ro nom­bre es Arman­do) en Reci­fe y ter­mi­nen con él.

El rela­to se nutre de esce­nas secun­da­rias, que inclu­yen entre otras a sobre­vi­vien­tes del Holo­caus­to, una mujer des­apa­re­ci­da, un encuen­tro con un ale­mán exila­do (Udo Kier), una pier­na encon­tra­da en el vien­tre de un tibu­rón, así como la sala del cine São Luiz regen­tea­da por el sue­gro de Mar­ce­lo (Car­los Fran­cis­co), en la que el rea­li­za­dor rati­fi­ca su amor al sép­ti­mo arte.

La últi­ma par­te del film se desa­rro­lla en la pasa­da déca­da en don­de una joven inves­ti­ga­do­ra uni­ver­si­ta­ria (Lau­ra Lufe­si) valién­do­se de case­tes regis­tra­dos se inte­rio­ri­za de lo expe­ri­men­ta­do en los años 70, con­du­cien­do a un impre­vi­si­ble y sen­si­ble desenlace.

La visión de esta pelí­cu­la un tan­to errá­ti­ca no siem­pre es sen­ci­lla de seguir debi­do en par­te a los nume­ro­sos per­so­na­jes secun­da­rios de su tra­ma como así tam­bién a los cam­bios de mon­ta­je que a veces resul­tan pre­ci­pi­ta­dos; en todo caso, a la pos­tre que­da com­pro­ba­da la peri­cia del rea­li­za­dor en cohe­sio­nar ade­cua­da­men­te las secuen­cias que no están expues­tas cronológicamente.

Nave­gan­do en un rela­to que alter­na come­dia, dra­ma, acción, mis­te­rio y espio­na­je de mane­ra bien cali­bra­da, con con­si­de­ra­ble mesu­ra Kle­ber Men­do­nça Filho retra­ta una épo­ca teñi­da de ten­sión polí­ti­ca y explo­si­va vio­len­cia en don­de la eufo­ria del fes­ti­vo car­na­val bra­si­le­ño tien­de a ocul­tar el tras­fon­do polí­ti­co del auto­ri­ta­rio y opre­si­vo régi­men mili­tar. Con todo, el film deja un men­sa­je espe­ran­za­dor con­si­de­ran­do el actual con­tex­to social bra­si­le­ño, con­si­de­ra­ble­men­te más libre.

Con una impe­ca­ble fil­ma­ción rea­li­za­da en Pana­vi­sión, el rea­li­za­dor reu­nió a un cali­fi­ca­do elen­co lide­ra­do por la remar­ca­ble actua­ción de Mou­ra en el rol pro­ta­gó­ni­co. La nota­ble foto­gra­fía de Evge­nia Ale­xan­dro­va brin­dan­do visual noto­rie­dad y la músi­ca de Tomaz Alves Sou­za y Mateus Alves real­zan los valo­res de esta pelí­cu­la cuya pre­sen­ta­ción en Can­nes mere­ci­da­men­te le valió a Men­do­nça Filho el pre­mio al mejor direc­tor y a Mou­ra al de mejor actor. Jor­ge Gutman

Un Icó­ni­co Periodista

COVER-UP. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un docu­men­tal diri­gi­do por Lau­ra Poi­tras y Mark Obenhaus. 117 minutos

La inapro­pia­da con­duc­ta de Esta­dos Uni­dos a lo lar­go de las últi­mas seis déca­das está expues­ta en Cover-Up, un vibran­te docu­men­tal rea­li­za­do por Lau­ra Poi­tras y Mark Obenhaus.

Sey­mour Hersh

Poi­tras, tras haber obte­ni­do el pre­mio máxi­mo en el Fes­ti­val de Vene­cia de 2022 con All The Beauty and the Bloodshed, y Obenhaus ‑un impor­tan­te pro­duc­tor, direc­tor y escri­tor de docu­men­ta­les para la tele­vi­sión- se han reu­ni­do para ofre­cer un exhaus­ti­vo retra­to del icó­ni­co perio­dis­ta de inves­ti­ga­ción y escri­tor Sey­mour Hersh.

Si bien el octo­ge­na­rio gana­dor del pre­mio Pullitzer de 1970 se ha mos­tra­do reti­cen­te a ser entre­vis­ta­do por no con­fiar a quie­nes desean rea­li­zar­le repor­ta­jes, final­men­te Poi­tras des­pués de dos déca­das de tra­tar de hacer­lo lo ha con­ven­ci­do para efec­tuar este docu­men­tal resal­tan­do su remar­ca­ble carre­ra profesional.

Dado lo que pre­ce­de, el docu­men­tal comien­za con el tes­ti­mo­nio de Hersh acer­ca de la gue­rra de Viet­nam en 1968 con la masa­cre de My Lai en don­de apro­xi­ma­da­men­te 500 aldea­nos fue­ron bru­tal­men­te ase­si­na­dos por las fuer­zas mili­ta­res de Esta­dos Uni­dos. Asi­mis­mo rele­van­te ha sido su invo­lu­cra­mien­to en el caso Water­ga­te expo­nien­do la ope­ra­ción de espio­na­je de la CIA hacia el par­ti­do demó­cra­ta duran­te la pre­si­den­cia de Nixon quien en una comu­ni­ca­ción tele­fó­ni­ca con el Secre­ta­rio de Esta­do Kis­sin­ger se refi­rió a Hersh como “hijo de puta”. No menos impac­tan­te ha sido la denun­cia del emble­má­ti­co perio­dis­ta en 2004 acer­ca de las tor­tu­ras infli­gi­das por los mili­ta­res ame­ri­ca­nos a los dete­ni­dos en la pri­sión ira­quí de Abu Ghraib, así como sus infor­mes acer­ca del cues­tio­na­ble mane­jo polí­ti­co de Esta­dos Uni­dos en Siria y Gaza.

Aun­que Hersh no es renuen­te a refe­rir­se acer­ca de su vida per­so­nal, bre­ve­men­te hace refe­ren­cia a sus padres judíos quie­nes pro­ce­den­tes de Litua­nia y Polo­nia han emi­gra­do a Chica­go en la déca­da del 20, esta­ble­cien­do una lavan­de­ría; en tal sen­ti­do lejos esta­ba la idea del hijo en here­dar esa acti­vi­dad, en la medi­da que des­de niño demos­tró su pasión por la lec­tu­ra devo­ran­do los libros. Asi­mis­mo, lige­ra­men­te men­cio­na el apo­yo de su espo­sa Eiza­beth Sarah Klein.

La entre­vis­ta per­so­nal rea­li­za­da se com­ple­men­ta con la res­tau­ra­ción de mate­rial de archi­vo de Hersh así como con los apun­tes regis­tra­dos en sus cua­der­nos; esa valio­sa infor­ma­ción ha sido mag­ní­fi­ca­men­te edi­ta­da por Poi­tras, Peter Bow­man y Amy Foo­te, per­mi­tien­do que el docu­men­tal adquie­ra una muy bue­na expo­si­ción narrativa.

No obs­tan­te que los epi­so­dios rese­ña­dos ya han sido cono­ci­dos por los dife­ren­tes medios de difu­sión, lo cier­to es que el docu­men­tal adquie­re rele­van­cia al refle­jar cómo Hersh ha dedi­ca­do gran par­te de su vida denun­cian­do la cruel vio­len­cia ejer­ci­da por los gobier­nos de su país tra­tan­do de que fue­se encu­bier­ta; en tal sen­ti­do este remar­ca­ble docu­men­tal cons­ti­tu­ye un mere­ci­do home­na­je hacia un ejem­plar ciu­da­dano que aden­tra­do de sus fir­mes valo­res mora­les deci­dió a tra­vés de su pro­fe­sión reve­lar sin tapu­jos la ver­dad de lo que real­men­te acon­te­ce. Jor­ge Gutman

Un Actor en Crisis

JAY KELLY. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña-Ita­lia, 2025. Un film de Noah Baum­bach. 132 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Aun­que Noah Baum­bach es un pres­ti­gio­so rea­li­za­dor que alber­ga exi­to­sos títu­los en su fil­mo­gra­fía, su recien­te tra­ba­jo Jay Kelly no alcan­za a impactar.

Geor­ge Clooney

La his­to­ria guio­ni­za­da por el cineas­ta y Emily Mor­ti­mer se cen­tra en Jay Kelly (Geor­ge Cloo­ney), un sexa­ge­na­rio actor de cine que goza de gran popu­la­ri­dad. Al pun­to de con­cluir su recien­te film cuen­ta con el apo­yo de su gran ami­go y repre­sen­tan­te Ron Suke­nick (Adam Sand­ler) y de su publi­cis­ta Liz (Lau­ra Dern). No estan­do segu­ro si le con­ven­drá seguir fil­man­do debi­do a una cri­sis exis­ten­cial que lo envuel­ve, sien­te la nece­si­dad de entrar en con­tac­to con su ado­les­cen­te hija Daisy (Gra­ce Edwards) antes de comen­zar sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios; como ella deci­dió via­jar con sus ami­gas a París para asis­tir a un fes­ti­val de jazz, Jay deci­de hacer lo pro­pio acom­pa­ña­do de Ron y Liz. Asi­mis­mo él apro­ve­cha­rá para que des­de allí via­jer a Tos­ca­na por­que don­de será obje­to de un home­na­je que le harán por su exi­to­sa carre­ra pro­fe­sio­nal de actor.

Sin entrar en ulte­rio­res deta­lles, el pro­pó­si­to del rea­li­za­dor es el de resal­tar el alto pre­cio que pue­de impli­car el goce de la cele­bri­dad. Ese es el caso de Jay que habien­do esta­do per­ma­nen­te­men­te inmer­so en su actua­ción no alcan­za a dis­tin­guir su vida per­so­nal de la de los per­so­na­jes que le ha corres­pon­di­do ani­mar; recién comien­za a des­en­vol­ver­se como un ser común cuan­do en su via­je a Euro­pa entra en direc­to con­tac­to con la gen­te que lo admira.

El pro­ble­ma del film es que se tor­na monó­tono en gran par­te del mis­mo, ade­más de intro­du­cir situa­cio­nes que el cine ha tra­ta­do en varias opor­tu­ni­da­des, como los por­me­no­res que asis­ten en el roda­je de un film. A su favor, el buen elen­co miti­ga dichas obje­cio­nes. En el rol pro­ta­gó­ni­co Cloo­ney quien en su vida per­so­nal es lo opues­to al per­so­na­je que inter­pre­ta, trans­mi­te acer­ta­da­men­te la pos­tu­ra de un indi­vi­duo que inmer­so en su pro­fe­sión y satis­fa­cien­do los reque­ri­mien­tos de la indus­tria del cine de Holly­wood, ha des­cui­da­do su res­pon­sa­bi­li­dad pater­nal lo que ha moti­va­do la indi­fe­ren­cia de Daisy hacia él como asi­mis­mo el dis­tan­cia­mien­to de Jes­si­ca (Riley Keough), su hija mayor. Con todo, la inter­pre­ta­ción que más sobre­sa­le es la de Sand­ler que remar­ca­ble­men­te com­po­ne el sen­ti­mien­to de un hom­bre que habien­do dedi­ca­do inten­sa­men­te su tra­ba­jo aten­dien­do a Kelly, lo ha hecho a expen­sas de haber deja­do en un segun­do plano sus pro­pias nece­si­da­des. así como la debi­da aten­ción a su espo­sa Lois (Gre­ta Gerwig).

Aun­que la pelí­cu­la está bien rea­li­za­da esta es una obra menor del cineas­ta en la medi­da que su des­igual tra­ma impi­de gene­rar per­ma­nen­te aten­ción. En suma, sin cali­fi­car­lo de medio­cre, el film no satis­fa­ce las expec­ta­ti­vas que se aguar­dan de un tra­ba­jo pro­ve­nien­te de Baum­bach. Jor­ge Gutman

Los Ava­ta­res de la Tauromaquia

TAR­DES DE SOLE­DAD. Espa­ña-Fran­cia-Por­tu­gal, 2024. Un film escri­to y diri­gi­do por Albert Serra. 125 minu­tos. Dis­po­ni­ble en la pla­ta­for­ma MUBI . 

Con­si­de­ra­do como uno de los más renom­bra­dos y hete­ro­do­xos cineas­tas de Espa­ña, el cata­lán Albert Serra dis­po­ne una fil­mo­gra­fía impor­tan­te, inclu­yen­do entre otros títu­los La Mort de Louis XIV (2016), Liber­té (2919) y Paci­fic­tion (2022); con todo esta es la pri­me­ra vez que enca­ra un docu­men­tal como el que se comen­ta por el que ha obte­ni­do la Con­cha de Oro en el fes­ti­val de San Sebas­tián de 2024.

El tema con­si­de­ra­do es el de la tau­ro­ma­quia, común­men­te cono­ci­do como “Corri­da de Toros”, una tra­di­ción espa­ño­la que cuen­ta con innu­me­ra­bles adep­tos como tam­bién con ardien­tes detrac­to­res. Lo cier­to es que según una ley pro­mul­ga­da en noviem­bre de 2013 este depor­te es con­si­de­ra­do patri­mo­nio cul­tu­ral y digno de pro­tec­ción en todo el terri­to­rio español.

Lo per­ti­nen­te del film es que Serra, sin duda algu­na con­gra­cia­do con la tau­ro­ma­quia, ofre­ce cine­ma­to­grá­fi­ca­men­te un film deci­di­da­men­te crea­ti­vo con una pues­ta escé­ni­ca des­lum­bran­te que some­te al espec­ta­dor a un espec­tácu­lo vis­ce­ral y per­tur­ba­dor a la vez.

Andrés Roca Rey

Para lograr su come­ti­do el direc­tor con­tó a su favor con Andrés Roca Rey, un tore­ro peruano nacio­na­li­za­do espa­ñol de 27 años que es con­si­de­ra­do un super­as­tro en el mar­co de este san­grien­to depor­te. Sin que exis­ta comen­ta­rio alguno ni tam­po­co entre­vis­tas a su pro­ta­go­nis­ta, el docu­men­tal en casi su tota­li­dad lo enfo­ca en el rue­do fren­te a su presa.

Serra ubi­ca­do detrás de la cáma­ra y con la valio­sa cola­bo­ra­ción del direc­tor de foto­gra­fía Artur Tort Pujol, median­te un remar­ca­ble encua­dre con pri­me­ros pla­nos per­mi­te que el públi­co que con­tem­pla el film ten­ga la sen­sa­ción de hallar­se den­tro del cam­po de com­ba­te, adqui­rien­do de este modo la inmer­si­va viven­cia de lo que allí acontece.

Al comen­zar la lidia resul­ta fas­ci­nan­te obser­var a Roca Rey enfren­tan­do a la bes­tia con una mira­da desa­fian­te mien­tras rea­li­za cier­tos movi­mien­tos de pasos que podrían asi­mi­lar­se a los de un per­fec­to bai­la­rín. A con­ti­nua­ción se apre­cia la vio­len­cia emplea­da duran­te el due­lo cuan­do la espa­da de Roca Rey pro­du­ce la esto­ca­da en el ani­mal pro­vo­can­do su caí­da con un baño de san­gre que sale de sus entra­ñas para lue­go vol­ver a intro­du­cir el arma has­ta ani­qui­lar­lo por com­ple­to. Cla­ro está que en algu­nos de los encuen­tros con otros ani­ma­les, Roca Rey resul­ta cor­nea­do gene­rán­do­le par­cia­les heri­das sangrientas.

En los pocos momen­tos en que el docu­men­tal se apar­ta del rodeo se obser­va al tore­ro via­jan­do en su coche pri­va­do en com­pa­ñía de los inte­gran­tes de su cua­dri­lla que lo ensal­zan con des­me­su­ra­dos elo­gios. Asi­mis­mo el docu­men­tal ilus­tra los ritua­les refe­ren­tes a la ves­ti­men­ta del barro­co y colo­ri­do tra­je que lo viste.

En esen­cia, median­te este docu­men­to Serra des­nu­da por com­ple­to los ava­ta­res de la tau­ro­ma­quia fil­man­do con majes­tuo­sa pre­ci­sión las exten­di­das secuen­cias de lucha, sin que por ello impli­que que él sea par­ti­da­rio de la cruel­dad infli­gi­da a los toros. Si algu­na obser­va­ción mere­ce este docu­men­tal es que nada se sabe de la vida per­so­nal del tore­ro aun­que eso no des­me­re­ce su cali­dad. Jor­ge Gutman

El Hijo de Shakespeare

HAM­NET. Gran Bre­ta­ña, 2025. Un film de Chloe Zhao. 125 minutos

Con­fir­man­do a tra­vés de su fil­mo­gra­fía que es una de las más remar­ca­bles rea­li­za­do­ras del cine con­tem­po­rá­neo, Chloe Zhao tras haber des­lum­bra­do con Nomad­land que en 2021 obtu­vo el Oscar al mejor film, aho­ra logra supe­rar­se con Ham­net.

La direc­to­ra se basó en la nove­la homó­ni­ma de Mag­gie O’Farrell publi­ca­da en 2020, en don­de jun­to con su auto­ra la han adap­ta­do en un exce­len­te guión cen­tra­do en una tra­ge­dia que gene­ra la géne­sis de una de las obras más cele­bra­das de Shakespere.

Jes­sie Buc­kley y Paul Mescal

La acción trans­cu­rre en Ingla­te­rra hacia fina­les del siglo 16 don­de en su pri­me­ra par­te se asis­te al roman­ce de William Sha­kes­pea­re (Paul Mes­cal) con su cón­yu­ge Agnes Hatha­way (Jes­sie Buc­kley), vivien­do en la zona rural de Strat­ford-Upon Avon. Ade­más del gran amor que los une, la dicha de la pare­ja se com­ple­men­ta con la pre­sen­cia de sus hijos, la mayor Susa­na (Bodhi Rae Breath­nach) y los melli­zos Judith (Oli­via Lynes) y Ham­net (Jaco­bi Jupe). La vida domés­ti­ca trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te den­tro un feliz mar­co fami­liar en don­de William sue­le ausen­tar­se a menu­do del hogar para diri­gir­se a Lon­dres por razo­nes de tra­ba­jo, en tan­to que su espo­sa se ocu­pa de la crian­za de sus hijos.

De mane­ra ines­pe­ra­da la mal­di­ción gol­pea al feliz hogar cuan­do Ham­net a los 11 años mue­re afec­ta­do por la pes­te bubó­ni­ca. Como es sabi­do, nada resul­ta más dra­má­ti­co para los padres que la muer­te de un hijo y en tal sen­ti­do, eso que­da evi­den­cia­do en William y Agnes cuyo sobre­co­ge­dor dolor lle­ga a per­tur­bar la rela­ción matri­mo­nial en cuan­to ella cul­pa a su espo­so por haber esta­do ausen­te del hogar cuan­do la tra­ge­dia acon­te­ció. Es enton­ces que ese fatal per­can­ce moti­va a William a vol­car por ente­ro su pasión de escri­tor en don­de esbo­za los cimien­tos que con­du­ci­rá a la crea­ción de su magis­tral pie­za Ham­let.

Así se arri­ba a la par­te final del rela­to, sin duda la más con­mo­ve­do­ra, en don­de tie­ne lugar la pri­me­ra repre­sen­ta­ción de la obra en el lon­di­nen­se Glo­be Thea­ter. Allí Sha­kes­pea­re detrás del esce­na­rio obser­va al actor que carac­te­ri­za al prín­ci­pe de Dina­mar­ca (Noah Jupe), en tan­to que Agnes asis­tien­do como espec­ta­do­ra con­tem­pla con lágri­mas en su ros­tro cómo su mari­do con quien se había dis­tan­cia­do por cier­to tiem­po revi­ve en esa pie­za a su malo­gra­do hijo. Ahí se com­pren­de por­qué al comen­zar el film se lee en los cré­di­tos que Ham­net y Ham­let son nom­bres intercambiables.

En el plano acto­ral Paul Mes­cal rea­li­za una impe­ca­ble carac­te­ri­za­ción del inmor­tal poe­ta, trans­mi­tien­do de mane­ra con­te­ni­da su car­go de cul­pa por no haber esta­do al lado de su hijo en su momen­to final, pero que con­si­gue cana­li­zar su dolor a tra­vés de su magis­tral crea­ción. Men­ción espe­cial mere­ce el pro­ta­go­nis­mo excep­cio­nal de Jes­sie Buc­kley; sumer­gién­do­se en cuer­po y alma en Agnes, la actriz expre­sa en su per­so­na­je a la vívi­da joven del comien­zo, pasan­do pos­te­rior­men­te a la de aman­te espo­sa para fina­men­te lograr con sus pala­bras, silen­cios y ges­tos trans­mi­tir la inten­si­dad emo­cio­nal de una madre que no alcan­za a encon­trar con­sue­lo fren­te a su irre­pa­ra­ble pér­di­da; asi­mis­mo su actua­ción adquie­re una logra­da quí­mi­ca con la de Mes­cal. En roles de apo­yo se dis­tin­guen Jaco­bi Jupe en la cáli­da rela­ción que su per­so­na­je man­tie­ne con su padre, Emily Watson com­po­nien­do a Mary Sha­kes­pea­re, la madre de William, y Joe Alwyn como Bartho­lo­mew, el her­mano de Agnes.

En los rubros téc­ni­cos la foto­gra­fía de Lukasz Zalz enri­que­ce al film con un lumi­no­so esti­lo visual así como la músi­ca de Max Rich­ter se aso­cia armo­nio­sa­men­te con las dife­ren­tes situa­cio­nes que emer­gen del rela­to y espe­cial­men­te en la mara­vi­llo­sa esce­na final.

Esté­ti­ca­men­te magis­tral, la pelí­cu­la cons­ti­tu­ye una bue­na lec­ción para nove­les direc­to­res de lo que sig­ni­fi­ca una impe­ca­ble pues­ta escé­ni­ca como la que ha logra­do Zhao. Con gran sen­si­bi­li­dad la rea­li­za­do­ra infun­de remar­ca­ble inten­si­dad a esta his­to­ria que pro­fun­da­men­te cau­ti­va al espec­ta­dor. En suma, Ham­net, ade­más de tri­bu­tar al genio de Sha­kes­pea­re, por su sobre­sa­lien­te nivel de cali­dad es uno de los más remar­ca­bles fil­mes del año en cur­so. Jor­ge Gutman