En su cuadragésima cuarta edición a realizarse entre el 12 y 22 de marzo y en línea desde el 20 hasta el 29 de marzo FIFA (Festival International du film sur l’Art (FIFA) nuevamente vuelca sus esfuerzos en la promoción y difusión de la creación artística en sus diversas manifestaciones, a través de más de 200 filmes.
Uno de los mayores eventos que tendrá lugar este año lo constituye la presentación del documental El Canto de las Manos -coproducción de España, Estados Unidos y Venezuela- de la debutante directora madrileña María Valverde. El film aborda la dimensión humana y artística del Coro Manos Blanca integrado por un conjunto de músicos sordos venezolanos; en tal sentido, el documental se centra en la vida de Jennifer González, Gabriel Linárez y José Gabriel Abarca, tres músicos caraqueños de deficiencia auditiva que deben superar los obstáculos a fin de interpretar la ópera Fidelio de Beethoven, ejecutada mediante la lengua de signos bajo la dirección del eminente director venezolano Gustavo Dudamel.
Es así que el film resalta cómo el poder de la música eleva el espíritu humano y que en este caso constituye una milagrosa terapia capaz de motivar y gratificar a los integrantes de esta agrupación coral.
Lo importante de este acontecimiento artístico es que después de la proyección del documental que se realizará el 15 de marzo (20h) en el Auditorio Henry F. Hall (Alumni) de la Universidad Concordia tendrá lugar una mesa redonda en la que participarán María Valverde, Gustavo Dudamel quien a partir de septiembre de este año será el director titular de la Orquesta Filarmónica de New York, como asimismo intervendrá Rafael Payare, el director artístico y musical de la Orquesta Sinfónica de Montreal.
Para información adicional sobre este evento presione aquí
He aquí el comentario de 3 películas exhibidas en el festival Cinemania que concluye el 16 de noviembre. (festivalcinemania.com)
On vous croit (Bélgica)
Un vibrante drama es expuesto en esta ópera prima escrita y dirigida por la directora francesa Charlotte Devillers y el realizador belga Arnaud Dufeys.
Aunque el tema ya ha sido considerado por el cine en varias ocasiones es su trascendencia lo que interesa, sobre todo cuando es narrado con remarcable precisión en escuetos 78 minutos que mantienen permanentemente la completa atención del espectador.
El film gira en torno de una pareja divorciada que disputa la custodia de los hijos. En un breve comienzo se ve a Alice (Miriam Akheddiou) una madre acompañada de su hija adolescente Lila (Adèle Pinckaers) y su hijo Etienne (Ulysse Goffin) de 11 años dirigiéndose al juzgado donde tendrá lugar una audiencia judicial, no obstante que el niño un tanto violento rehúsa asistir porque no quiere ver a su padre. A todo ello, la demanda judicial se ha originado porque el padre Gossens (Laurent Capelluto) quiere tener contacto con los chicos después de dos años en que se ha producido el divorcio.
La tensión lentamente comienza en la antesala de la audiencia donde la madre y los hijos se encuentran sentados separadamente del lugar donde también se encuentra Gossens con el mismo propósito; allí el niño huye precipitadamente al baño para no ver a su progenitor. Una vez comenzada la sesión presidida por la jueza (Natali Broods) con la asistencia de un especializado asesor y la presencia de los abogados respectivos de la pareja se escuchan los alegatos de Alice que acusa a su ex cónyuge de haber sido objeto de violencia conyugal y por ello no desea que entre en contacto con sus hijos; ese hecho se ratifica en los testimonios de Lila y Etienne expresando su deseo de no mantener vínculo alguno con su padre. Contraponiendo a lo manifestado por Alice y sus hijos, se lo ve a Gossens con la apariencia de un hombre centrado y razonable que además de negar las acusaciones sostiene que su ex esposa ha influido en sus vástagos para ofrecerles la visión de que él es una persona indeseable. Sin entrar en detalles adicionales sobre la prosecución de la audiencia, lo concreto es que la jueza al dictar su veredicto debe considerar qué es lo que resulta más conveniente para el bienestar de Lila y su hermano..
La excelente dirección del dúo Devillers y Duleys, la estupenda actuación de su elenco y el guión magníficamente concebido brinda la sensación de que en lugar de un relato de ficción se asiste a un documental debido a la realidad que lo nutre, donde el espectador es uno más presenciando este intrigante y cautivante drama judicial. En esencia, este es uno de los mejores filmes presentados en Cinemania
Classe Moyenne (Francia-Bélgica)
A través de una mirada decididamente nada complaciente el realizador Antony Cordier ofrece una comedia negra que adoptando un tono satírico considera las escaramuzas suscitadas entre dos familias pertenecientes a diferentes clases sociales.
El guión escrito por el realizador y compartido con Jean-Alain Laban y Steven Mitz ubica la acción en una villa campestre situada al sur de Francia. En su suntuosa casa transcurren las vacaciones anuales de Philippe Trousselard (Laurent Lafitte), un reconocido abogado de excelente posición económica, su esposa Laurence (Elodie Bouchez), una actriz estancada en su carrera y su hija Garance (Noée Abita) que en esta oportunidad ha invitado a su novio Mehdi (Sami Outalbali); él es, un joven recientemente graduado en leyes y proveniente de una familia argelina. En lo que parece asimilarse a un rincón paradisíaco en su comienzo todo transcurre apaciblemente aunque algunas actitudes de Philippe hacia su futuro yerno al cual considera su rival, tienden a humillarlo.
Durante el año la casa es cuidada por Tony Azizi (Ramzi Bedia) y su esposa Nadine (Laure Calamy), realizando tareas de limpieza y otras actividades que requieren mantenimiento, así como también habita su hija adulta Marylou (Mahia Zrouki). El nudo dramático del relato se produce cuando a consecuencia de ciertos incidentes en donde Tony es objeto de desconsideración por parte de su patrón, él reacciona increpándolo furiosamente y es así que aunque posteriormente se arrepiente, pidiendo las disculpas por lo acontecido, Tony y Nadine son despedidos; en consecuencia los Azizi exigen una suma importante de dinero después de haber trabajado por 7 años a lo que Philippe se niega rotundamente. Eso contribuye a que la tensión aumente rápidamente generando una dramática violencia cuando Tony amenaza denunciar a sus patrones por haber trabajado en condiciones ilegales; es entonces cuando Mehdi proveniente de una clase humilde se ofrece actuar como mediador tratando de demostrar su habilidad profesional.
Mediante una afinada crónica social y sin entrar a juzgar la moralidad de sus personajes, Cordier ilustra claramente el enfrentamiento entre la clase de la alta burguesía a la que pertenece los Trousseland tratando con crueldad y alevosía a los Azizi pertenecientes a un nivel socio- económico inferior. Criticando al materialismo y al racismo latente prevaleciente, el film favorecido por su calificado elenco destila una sensación agria y pesimista denotando cómo en ciertos casos las relaciones humanas pueden alcanzar un dramático nivel de deterioro generado por la descomunal agresividad física y emocional.
Deux Pianos (Francia)
El realizador Arnaud Desplechin deja a un lado experiencias personales que caracterizan algunos títulos de su filmografía para relatar en Deux Pianos un melodrama que sin ser excepcional despierta interés.
El comienzo del relato concebido por el realizador con Kamen Velkovsky, ofrece cierta intriga observando a un joven matrimonio integrado por Pierre (Jeremy Lewin) y Claude (Nadia Tereszkiewicz) donde él le relata una anécdota judía sobre una pareja separada que logra reunirse.
De inmediato la trama se centra en Mathias (François Civil), un dotado pianista de aproximadamente 30 años que regresa a su ciudad natal de Lyon tras haber vivido 8 años en Tokio desempeñándose como docente musical. Su retorno se debe al haber sido convocado por su mentora, la veterana y aplaudida pianista Elena (Charlotte Rampling); quien apreciando el virtuosismo musical de Mathias, desea que juntos ofrezcan un concierto a dos pianos; para ella será el último porque ha decidido efectuar su retiro de la actividad artística. Después del cálido encuentro, comienzan los ensayos en donde Elena considera que algo extraño acontece con Mathias en la medida que no vuelca la vitalidad necesaria que emerge de la partitura. Es así que a primera vista, su comportamiento parecería delatar que algo serio lo está atormentando.
El relato adquiere cierta tensión dramática cuando dos factores alteran la existencia de Mathias. Uno de ellos se produce cuando en un parque observa a un niño (Valentin Picard) que le llama la atención al notar que se parece exactamente a cuando él tenía su misma edad. Otro aspecto que lo llega a perturbar hasta producir su desmayo es cuando circunstancialmente ve a Claude; es así que se evidencia que en el pasado entre ambos existió un apasionado vínculo sentimental y que quedó trunco cuando él partió a Japón.
No obstante que podría aplicarse el refrán de que “donde hubo fuego cenizas quedan” la persistencia del amor de antaño produce un efecto curiosamente traumático en la vida de Mathias en donde su actitud autodestructiva repercute desfavorablemente en su emprendimiento musical; en tal sentido, su afable agente (Hippolyte Girardot) que cree en su talento trata de ayudarlo, así como cuenta con el cariño de su entrañable madre (Anne Kessler).
Sin entrar a detallar la prosecución de esta historia, Desplechin se vale de un guión que no alcanza a explicar claramente el exilio voluntario de su protagonista, cuál fue el verdadero vínculo existente entre él y Pierre que fuera considerado su amigo, como tampoco queda claro el comportamiento ambiguo de Claude.
A su favor, el film se sostiene por la remarcable puesta escénica de Desplechin y por haber reunido un remarcdable elenco. En ese aspecto, Civil se destaca además de actor por su loable participación en el piano, resulta meritorio el competente desempeño de Tereszkiewicz, así como en roles de apoyo son convincentes las actuaciones de Girardot, Kessler y Alba Gaia Bellugi como la hermana menor de Pierre. Mención especial merece la sublime presencia de Rampling quien caracterizando estupendamente su personaje, constituye el principal motivo de atracción en la primera parte de esta historia.
Técnicamente, resalta la música de Grégoire Hetzet y teniendo en cuenta la gravitación que adquiere en el film, resulta agradable la ejecuciónde fragmentos de renombrados compositores tales como Bach, Chopin y Schubert, entre otros.
Con ciertos desniveles narrativos, la película es una obra menor en la filmografía de Desplechin pero que de todos modos su visión resulta atractiva.
Comentario de 3 películas programadas en Cinemania (festivalcinemania.com)
Meteors (Francia)
Con el favorable antecedente de haber impresionado con su ópera prima Petit Paysan (2017) premiada con un César, en esta oportunidad el director Hubert Charuel contó con la colaboración del realizador Claude Le Pape ofreciendo una buena película ambientada en el pueblo rural de Haute Marnee ubicado al noreste de Francia.
La historia guionizada por ambos cineastas presenta a Tony (Salif Cissé), Mika (Paul Kircher) y Daniel (Idir Azougli), tres amigos de larga data, de los cuales Tony es el único que ha logrado independizarse en su actividad laboral creando una compañía de construcción. Es asi que a lo largo del relato fundamentalmente se asiste al vínculo entablado entre los otros dos muchachos de los cuales Mika se gana la vida con un trabajo de poca monta y un salario precario en un negocio de hamburguesas en tanto que Daniel, inmaduro e incontrolable, estando desempleado se dedica a consumir alcohol y a ciertas actividades delictivas. De todos modos ambos amigos que mantienen una inusual codependencia sueñan con dejar el medio en que viven y viajar a la Isla Reunion para instalar una perrera y vivir despreocupadamente.
La situación se altera cuando los dos camaradas después de haberse apropiado de un gato que ha sido ganador de un concurso con el propósito de venderlo, producen un choque con el auto y al comprobar que estuvieron alcoholizados, son sometidos a juicio. Ante la posibilidad de pasar algún tiempo en prisión quedan liberados condicionalmente con la obligación de procurarse un trabajo estable y llevar un decente tren de vida. Con todo, los hechos se complican cuando Daniel debido a su adicción alcohólica padece de cirrosis de hígado y su diagnóstico de vida no es favorable a menos que se someta a un tratamiento de rehabilitación, lo que él rehúsa hacer. Asimismo, el empleo de una ocupación estable que le ofrece Tony, resulta contraproducente dado que el trabajo transcurre en un establecimiento de residuos nucleares es altamente nocivo para la salud.
La sustancial vitalidad del film se manifiesta en la absoluta naturalidad que el trío protagónico vuelca en sus respectivos personajes en donde se refleja el sólido vínculo fraterno de Mika hacia Daniel tratando de ayudarlo para impedir que su vida cobre un fatal desenlace.
Evitando caer en un meloso melodrama, los realizadores obtienen una sensible y emotiva historia exaltando el inestimable sentimiento que adquiere la amistad frente a situaciones difíciles de superar.
Nino (Francia)
He aquí una de las agradables sorpresas que nos depara Cinemania con el entrañable relato que la novel realizadora Pauline Loquès transmite con apreciable autenticidad.
En un guión que le pertenece Loquès centra su atención en un joven próximo a cumplir 29 años que inesperadamente se enfrenta a un hecho perturbador. El es Nino (Théodore Pellerin), un parisino quien en la mañana de un viernes en el hospital al que asiste para obtener unos estudios que le fueron realizados recibe la desagradable noticia que padece un cáncer de garganta provocado por el virus del papiloma; creyendo al principio que el diagnóstico es erróneo, tras su confirmación Nino debe comenzar el siguiente lunes un tratamiento de quimioterapia y radiación cuyo efecto secundario es el de anular la productividad de su semen; para evitar este inconveniente a fin de que en el futuro le pueda ser necesario, se le aconseja acumular una cantidad suficiente de su esperma y entregarlo al hospital para su congelación, antes de comenzar su tratamiento.
Con reminiscencias del notable film Cleo de 5 a 7 (1962) de Agnes Varda en donde la protagonista con gran incertidumbre aguarda un resultado que podría cambiar su vida, Loquès minuciosamente relata la trayectoria de Nino deambulando por París durante ese fin de semana, en el que ciertamente confundido no llega a ser capaz de compartir la noticia con familiares y amigos. Un encuentro tiene lugar con su entrañable madre viuda (Jeanne Balibar) quien conversando con ella acerca de su infancia quiere imponerse más de su fallecido padre. Encuentros adicionales incluyen a una antigua novia (Camille Rutherford), una compañera de universidad (Salomé Dewaels), las amistades que se hallan en la fiesta de cumpleaños sorpresa que le organizó su gran amigo Sofian (William Lebghail), quien es el único que conoce su situación, así como la relación circunstancial establecida con un hombre (Mathieu Amaric) que se halla en un refugio para gente sin hogar.
En el marco de una filmación fluida, la realizadora contó con la valiosa interpretación de Théodore Pellerín liderando el elenco. El notable actor canadiense que ya ha dado muestras de ser uno de los más destacados de su generación, magistralmente registra las diversas emociones que va experimentando su personaje captando la realidad que le rodea y tratando de asumir finalmente una actitud positiva, en la víspera de un tratamiento que posiblemente le permitirá salvar su vida.
En conclusión, la cineasta ha logrado una película humanista y hondamente sensible permitiendo que el espectador empatice con el devenir del personaje protagónico.
Jeunes Mères (Francia)
Una vez más los hermanos Jean-Pierre y Luc Dardenne brindan un film de hondo contenido social. Su atención se centra en jóvenes madres solteras que permanecen en un albergue maternal ubicado en las cercanías de Liège, brindándoles apoyo y los recursos necesarios para reinsertarse a la sociedad.
En un muy bien descripto guión de los veteranos cineastas se asiste a la situación que atraviesan cinco chicas adolescentes enfrentando la maternidad. Jessica (Babette Verbeek) está muy próxima a dar a luz, pero antes quiere saber de su progenitora biológica (India Nair) porque ella fue dada en adopción al nacer, una situación que jamás repetirá con su propia bebita asumiendo la responsabilidad que le cabe como futura madre.
Diferente es el caso de Perla (Lucie Laruelle), reciente madre de Noe, trtando de convencer a Robin (Gunter Duret), el padre de la criatura, de constituir una familia aunque él no acepta la idea. Otra de las jóvenes madres es la ex adicta Julie (Elsa Houben) que aguarda retornar a la vida normal junto con su pareja Dylan (Jef Jacobs quien la apoya y desea casarse con ella. Ariane (Janaina Halloy) es una madre que quiere ceder en adopción a su bebé a fin de que pueda vislumbrar un futuro más promisorio, no obstante la actitud negativa de su alcohólica madre (Christelle Cornil). Finalmente se halla Naima (Samia Hilmi) quien está preparada a dejar la institución con su criatura y reincorporarse a la sociedad habiendo conseguido un empleo capaz de solventar las necesidades.
Los hermanos Dardenne ya han demostrado en su notable filmografía, la narración de historias humanas que llegan legítimamente a emocionar como nuevamente lo ratifican con esta notable y honesta crónica. Al propio tiempo es de apreciar el acierto en haber convocado un plantel de sólidos intérpretes, quienes transmiten absoluta veracidad en sus respectivos personajes. En esencia, el film deja traslucir un optimismo que se refleja en la última escena coronada musicalmente con la célebre Marcha Turca de Mozart.
Acostumbrados a ser premiados en Cannes donde se han presentado la mayoría de sus películas, este año los hermanos Dardenne fueron distinguidos con el premio al mejor guión, donde Jeunes Mères participó en la sección competitiva del prestigioso festival.
El Festival de Films Cinemanía creado en 1995 con el propósito de destacar la importancia de la cinematografía francófona, iniciará su trigésima primera edición en Montreal desde el 4 al 16 de noviembre.
En esta edición se han programado 175 obras de corto y largometraje provenientes de los más destacados festivales internacionales como asimismo habrá numerosos filmes que serán presentados en carácter de primicia internacional, norteamericana y canadiense.
El film de apertura del 4 de noviembre es On Sera Heureux, una producción canadiense de Léa Pool que cuenta con un elenco protagonizado por Mehdi Meskar, Alexandre Landry y Céline Bonnier. Con un guión de Michel Marc Bouchard, la película gira en torno de un joven marroquí exiliado en Quebec que trata de salvar a un refugiado iraní amenazado de ser deportado a su país donde una certera muerte le aguarda.
La muestra será clausurada con la proyección de Les Enfants Vont Bien, film de Francia escrito y realizado por Nathan Ambrosioni con las actuaciones centrales de Camille Cottin, Juliette Armanet y Monia Chokri, que estarán presentes para su exhibición.
El festival considera varios programas competitivos cuyo propósito es el de destacar los nuevos talentos del cine francófono. La competición “Films de Quebec” incluye 10 largometrajes, “Visages de la Francophonie está integtrada con 12 largometrajes, “Documentales con 11 títulos francófonos y “Cortometrajes” con 28 cortos de los cuales 12 son producidos en Quebec.
Siguiendo la tradición anual de considerar la producción cinematográfica de un país de la francofonía, este año es Marruecos el país de honor presentando una selección de atractivos cortos y largometrajes.
La lista completa de la programación con todas las secciones comprendidas, las salas de cine de exhibición, los horarios pertinentes, las numerosas actividades alusivas al festival, así como los artistas invitados puede obtenerse en el sitio festivalcinemania.com
A continuación se comentan dos filmes que se verán en el Festival.
Después de su magnífico penúltimo opus The Blue Caftan (2022), la directora marroquí Maryam Touzani retorna en Calle Málaga, su primera película en lengua hispana que resulta altamente satisfactoria.
Calle Málaga
Colaborando nuevamente con su marido Nabil Ayouch, la historia relatada está imbuida de gran melancolía a la vez que cobran notable autenticidad las vicisitudes que atraviesa el personaje protagónico.
La gran actriz española Carmen Maura, anima a la septuagenaria viuda María Ángeles viviendo en su departamento de la calle Málaga, ubicado en el distrito hispano de Tánger. Como mujer independiente y valiéndose por sí misma con su alegría de vida ella se siente plenamente a gusto en ese lugar donde ha pasado la mayor parte de su existencia, desde que sus padres españoles se exiliaron durante el franquismo.
Su diaria rutina se ve alterada cuando recibe con alegría la visita de su hija Clara (Marta Etura), residiendo en Madrid que recientemente se divorció. Sin embargo la dicha de verla es de corto alcance cuando Clara le comunica su decisión de vender la casa donde ella reside, dado que su salario como enfermera no le es suficiente para para superar las dificultades financieras que está afrontando. Es así que le propone mudarse a Madrid y vivir con ella. Decididamente María Ángeles se opone a tal medida y no puede evitar la tremenda frustración que le causa la decisión adoptada por su hija que detenta el título de propiedad, simplemente porque su marido antes de morir la había puesto a su nombre por razones de precaución. En última instancia lo que esta mujer sí acepta es el de vivir en una residencia para gente mayor y por lo tanto ve con gran pena cómo su hija vende sus muebles en un negocio de antigüedades a cargo de Abslam (Ahmed Boulane), un hombre de edad mayor. Con todo, la diligente y astuta mujer después de pasar un par de días en el nuevo domicilio donde no está dispuesta a ser mandada por sus supervisores; teniendo en cuenta que Clara ya regresó a España, abandona el lugar y vuelve a su domicilio en tanto que su departamento aún no está vendido, a la vez que recupera sus pertenencias acudiendo a lo de Abslam.
La tensa relación de María Ángeles con Clara, el vínculo romántico otoñal que emerge entre ella con Abslam y las confidencias que realiza con su amiga monja Josefa (María Alfonsa Rosso), constituyen el eje sobre el que se nutre esta humana historia que aunque predecible, es ciertamente conmovedora y muy bien narrada por Touzani sin acudir a golpes bajos.
Maura transmite maravillosamente la resiliencia de una mujer completamente identificada con su querida Calle Málaga y la comunidad hispana que allí habita; su luminosa presencia y la calidez que otorga a su personaje hace de que la veterana actriz constituya la razón principal de contemplar esta íntima comedia dramática que resalta la importancia de tener en cuenta la opinión y deseos de la gente de la tercera edad. Con una apreciable fotografía de Virginie Surdaj, captando acertadamente los lugares en que transcurre la acción con especial referencia al departamento de María Ángeles, así como la música del hermoso bolero “Toda una Vida” del cubano Osvaldo Farrés, el espectador queda agradecido de haber contemplado esta notable comedia dramática.
L’Inconnue de la Grand Arche (Francia-Dinamarca)
Quien haya visitado París y paseado por el distrito de La Défense seguramente que habrá apreciado la majestuosidad de su gran arco. Precisamente, la génesis de su construcción y las vicisitudes atravesadas por su autor es lo que se vislumbra en este estimable film del cineasta Stéphane Demoustier quien es también el responsable del guión compartido con Laurence Cossé.
L’ Inconnue de la Grand Arche
La historia real que ha sido adaptada del libro de Cosse The Great Arch transporta al espectador hacia comienzos de 1983 cuando el entonces presidente François Mitterrand (Michel Fau) decidió embellecer la luminosa ciudad con una importante obra arquitectónica, el Arco de la Défense. Es así que en el llamado a concurso se presenta el docente y arquitecto danés de mediana edad Johan Otto von Spreckelsen (Claes Bang), cuyo antecedente es el de haber construido su casa y algunas iglesias en su tierra natal; es así que a través de su presentación en la que ilustra una concepción innovadora, resulta el ganador de la competición.
A medida que va diseñando el trabajo al principio cuenta con el apoyo de Miterrand como así también del talentoso arquitecto local Paul Andreu (Swann Arlaud) y del técnico Jean-Louis Subilon (Xavier Dolan). Volcando su pasión en esa tarea, su concepción de lo que él denomina El Cubo (otra denominación del Gran arco) es objeto de ciertos obstáculos; eso es debido a la la inevitable burocracia, como asimismo a ciertos intereses que entran en juego tendientes a alterar el proceso creativo del autor quien sintiendo desolación obtiene el incondicional soporte de su mujer (Sidse Babett Knudsen).
Los detalles de la construcción así como el ferviente deseo del arquitecto de que el diseño de producción no sea objeto de cambio alguno, permite que esta historia magníficamente relatada por Demoustier cobre un nivel de tensión capaz de concentrar por completo la atención del espectador, a partir del momento en que Von Spreckelsen comienza a perder el control de su obra.
Como corolario de este evento histórico, la ironía del destino hace que el excelente arquitecto fallezca en marzo de 1987 sin haber visto su cubo concluido. El trabajo fue completado por el arquitecto francés Paul Andreu siendo Mitterand quien inauguró el Arco de La Défense el 14 de julio de 1989, celebrando el bicentenario de la Revolución de Francia.
Habiendo sido distinguida con el premio a la mejor ópera prima en la nueva sección Perspectivas de la Berlinale, la película del realizador Ernesto Martínez Bucio se distingue fundamentalmente por sus valores visuales agraciados en gran medida por la magnífica fotografía de Odei Zabaleta.
El Diablo Fuma
Con una narrativa difusa, el guión del realizador escrito con Karen Plata, ubica la acción en 1990 en un lugar no especificado de Ciudad de México, en oportunidad en que tiene lugar por segunda vez la visita del pontífice Juan Pablo II. El relato enfoca las peripecias atravesadas por cinco hermanos cuya edad varía entre 7 y 12 años, integrados por Vanessa (Laura Uribe Rojas), Víctor (Donovan Said), Elsa (Mariapau Bravo Avina), Marisol (Regina Alejandra) y Tomas (Rafael Nieto Martínez). Su padre Emiliano (Bernardo Gamboa), cuya precisa actividad se desconoce, ha partido en procura de ubicar a su esposa desaparecida dejando a los chicos a cargo de su frágil abuela (Carmen Ramos) que sufre de esquizofrenia y les hace creer que el diablo está rondando por la casa. Es así que son los hermanos mayores (Vanessa y Víctor), quienes asumen la responsabilidad hogareña aunque no pueden evitar el desorden que allí impera.
Después de una prolongada primera mitad, el relato adquiere vuelo cuando los hermanos, prácticamente olvidados y dejados de la mano de Dios, llaman la atención de la policía lugareña y del servicio de asistencia social de que algo extraño está aconteciendo. Cuando llegan a la casa para interrogarlos, las respuestas de los chicos no llegan a ser convincentes, sobre todo cuando queriendo saber sobre sus padres, ellos le responden que se encuentran en un viaje de vacaciones en Cancún. No resulta difícil prever el destino de esta extraña unidad familiar.
En varias oportunidades y con resultados mucho más exitosos, el cine ha considerado el problema de la infancia olvidada, pero en este caso y a pesar de las buenas intenciones del cineasta el resultado obtenido es desigual debido a su difusa narrativa y a la carencia de un preciso enfoque; es así que por una parte, El Diablo Huye asume el carácter de comedia dramática realista y a su veces incurre en el terreno de la fantasía a través de escenas fragmentarias sobrenaturales no muy bien cohesionadas que impiden suscitar emoción. Más allá de los desniveles apuntados, cabe reconocer el cuidado del novel director en su manejo de cámaras y el logro obtenido en cada uno de los fotogramas. Asimismo es elogiable la notable caracterización de los jóvenes intérpretes que sin previa experiencia actoral convincentemente transmiten el sentimiento de confusión emocional experimentado por la ausencia paternal.
Como nota al margen, el título del film se ve acompañado por la alargada frase “y guarda las cabezas de los cerillos quemados en la misma caja” que ha sido extraída de una poesía de la guionista Plata, sugiriendo el tono fantástico del relato.
Un Poeta (Colombia-Alemania-Suecia)
En su segundo film, el realizador colombiano Simón Mesa Soto, tras haber impresionado con la Palma de Oro en Cannes con su cortometraje Leidi (2014) y su inicial largometraje Amparo (2022), ratifica ampliamente su idoneidad con esta remarcable comedia que navega entre lo trágico y lo hilarante.
Un Poeta
La historia escrita por el cineasta se desarrolla en Medellín presentando a Oscar Restrepo (Ubeimar Ríos), un individuo de mediana edad que como poeta en 1990 logró un gran éxito literario. Pero las glorias del pasado han quedado atrás y hoy día es el típico representante del individuo perdedor. Sin una ocupación estable, siendo un frustrado borracho a la vez que soñador impenitente vive sus penurias con su enferma madre Teresita (Margarita Soto) y además humillantemente pide prestado dinero a su hija adolescente (Alisson Correa) para consumir bebida y aunque ella lo menosprecia en última instancia se compadece de su situación. En el terreno de su predilección idolatra al eminente poeta colombiano José Asunción Silva que se suicidó a los 30 años en tanto que desecha a Gabriel García Márquez. Tratando de volver a triunfar su buen amigo Efraín (Guillermo Cardona) le hace notar que previamente conciba un poema que llegue repercutir.
Su vida cobra nuevo aliento cuando al serle ofrecido un puesto como docente en una escuela, llega a asombrarse con los dibujos y magníficos poemas que se encuentran en el cuaderno de Yurlady (Rebeca Andrade), una de las alumnas asistentes de 15 años, estando así convencido que podría llegar a ser una gran poetisa y por lo tanto está dispuesto a ayudarla. De allí en más, él se convierte en su mentor y llegada la ocasión Yurlady demuestra su talento en un festival de poesía leyendo un poema acerca de su color de piel morena; sin embargo a ella solo le interesa la poesía como un medio de obtener beneficios pecuniarios, un criterio que en tal sentido Oscar discrepa con su punto de vista.
Sin entrar en detalles adicionales, el film es altamente meritorio por varias razones. En primer lugar por la sobriedad empleada por Mesa Soto en su sensible narración, agraciado por la ingeniosidad emanada de su esmerado guión. Claro está que resulta memorable la interpretación brindada por Ríos quien no siendo un actor profesional sino un prestigioso filósofo colombiano en la vida real, con absoluta perfección anima al misántropo protagonista en procura de su redención a través de la inspiración brindada por Yurlady; en tal sentido merece alabar la autenticidad que Andrade refleja en su rol y su notable complicidad con el de Ríos.
Ciertamente este relevante film cede paso a la reflexión acerca de lo que acontece en materia cultural, con especial referencia a la poesía, donde pareciera que en los festivales, conferencias y/o encuentros realizados por sus organizadores, ellos están más interesados en el dinero y prestigio que les pueda brindar, dejando en un segundo plano el intelectual proceso creativo.
La Misteriosa Mirada del Flamenco. (Chile-Francia-Alemania-España-Bélgica)
Siempre es gratificante saludar la presentación de un nuevo realizador latinoamericano, como es el caso del chileno Diego Céspedes y más aún cuando su película obtuvo en Cannes el premio al mejor film en la sección oficial Un Certain Regard. De allí que resulta más que bienvenido que el FNC consideró su inclusión en la programación del panorama internacional.
La Misteriosa Mirada del Flamenco
Con admirable audacia el novel director y guionista aborda un intrépido tema reflejando el mundo de quienes están orientados sexualmente hacia el mismo género. Su historia está ambientada en el norte del desierto de Chile en los primeros años de la década del 80 girando en torno a una familia queer. En dicho contexto transcurre la vida de Lidia (Tamara Cortés), una niña de 11 años rodeada de Mamá Boa (Paula Dinamarca) que tiene a su cargo un cabaret musical, y de Flamenco (Matías Catalán) que actúa en el local y que es una suerte de madre sustituta de la pequeña.
A través de una narración no exenta de un poético lirismo, Lidia atentamente observa cómo los mineros del lugar asisten al local para contemplar los bailes y canciones de los travestis y muy especialmente de la encantadora Flamenco cuya sugestiva mirada es causa de atracción al mismo tiempo que despierta un profundo sentimiento prejuicioso de los parroquianos. En tal sentido Céspedes refleja acertadamente la época imperante donde quienes asumen un diferente comportamiento sexual son fuertemente discriminados y marginados de la sociedad. Ese factor y el agravante de que comienza a surgir el Sida intensifica la tensión de un pueblo temeroso de lo que la homosexualidad puede generar. Es así que la inocente Lidia se pregunta si es posible que un genuino amor puede ocasionar la muerte.
Con inusitada madurez el director imprime en su mayor parte un ritmo dinámico dentro de un clima atmosférico que adquiere el carácter de un moderno western; si bien el film puede a veces resultar un poco confuso, dicho reparo de manera alguna mitiga sus auténticos valores merced a la originalidad del relato que refleja una honesta crítica a la discriminación sexual, como asimismo agraciado con un elenco de encomiable nivel artístico.
O Último Azul (Brasil-México-Chile-Países Bajos)
Aunque coproducida por 4 países, este bello film de Gabriel Mascaro es esencialmente brasileño. A través de una fábula sencilla, concisa pero decididamente efectiva, el espectador se encuentra involucrado en una deliciosa aventura acuática.
0 Último Azul
El original guión del realizador compartido con Tibério Azul está ambientado en un Brasil distópico. El tono futurista de manera alguna implica que la historia carezca de visos realísticos, abordando el tema de la discriminación por parte de quienes llegan al crepúsculo de la vida.
La protagonista es Tereza (Denise Weinberg), una madre soltera de 77 años de notable vitalidad física trabajando en una planta procesadora de carne en una pequeña zona del Amazonas. Acontece que un decreto gubernamental ha decidido disminuír la edad del retiro obligatorio de los 80 a los 75 años, para que la joven generación pueda reemplazar a quienes han llegado a la mayoría de edad; es así que no obstante que aún le habría quedado 3 años más de estar ocupada, su situación cambia rotundamente al tener que dejar su empleo; a ello se agrega que estas personas son enviadas a una suerte de Colonia que obra como residencia de ancianos de donde hasta el presente poco se sabe de la misma porque nadie ha retornado y por el momento es su hija Joana (Clarissa Pinheiro) quien deberá cuidarla.
El núcleo del relato se presenta cuando esta decidida dama desea cumplir sus deseos de efectuar un viaje aéreo y al querer adquirir un pasaje se impone que debe contar con la autorización de su hija quien rehúsa a hacerlo. En consecuencia, ella no se amedrenta y es así que consigue contactar a Cadu Rodrigo Santoro), un naviero fluvial para que la traslade ilegalmente en su embarcación a través del Amazonas hasta la localidad de Itacoatiara, donde parecería indicar que allí podría adquirir el ansiado pasaje aéreo sin problema alguno. A través de un viaje accidentado en donde el periplo se desvía de su ruta original, Cadu le transmite ciertos poderes mágicos, como asimismo ella llega a conocer a Roberta (Miriam Socarrás), una animada mujer de su misma edad que le ofrece una visión diferente de la vida.
El impecable diseño de producción de Dayse Barreto y la estupenda fotografía de Guillermo Garza contribuyen a valorizar esta impecable comedia futurística de Mascaro, nutrida de un inmejorable elenco encabezado por Weinberg. La actriz maravillosamente transmite la determinación de una mujer que no está dispuesta a que la despojen de su autonomía, a la vez que con gran fidelidad articula su transformación espiritual; su actuación no desmerita la muy convincente participación de Santoro, como asimismo la de Socarrás cuyo cálido y expresivo personaje genera una química conmovedora con el asumido por Weinberg.
Lo que realmente trasciende de este film es el dejo optimista que trasluce al ilustrar la resiliencia humana que demuestra la no existencia de edad límite para su desagregación social. Por sus innegables méritos los miembros del jurado del festival de Berlín premiaron con el Oso de Plata a esta brillante película.