Una Obra de Ber­nard Shaw

MRS. WARREN’S PROFESSION

Des­pués de haber­se repre­sen­ta­do has­ta agos­to de este año en el Tea­tro Garrick de Lon­dres, el públi­co cana­dien­se aman­te del arte tea­tral ten­drá la opor­tu­ni­dad de juz­gar la pro­duc­ción de Natio­nal Thea­tre Live Mrs. Warren’s Pro­fes­sion.

La obra que fue escri­ta por el emble­má­ti­co autor Geor­ge Ber­nard Shaw en 1893 fue prohi­bi­da por haber sido su tema juz­ga­do de escan­da­lo­so has­ta que en 1902 tuvo lugar su pri­me­ra repre­sen­ta­ción pública.

(Imel­da Staun­ton y Bes­sie Car­ter. (Foto: Johan Persson)

El autor pre­sen­ta a la Seño­ra Kitty Warren, una mujer de media­na edad y a su hija Vivie, una mate­má­ti­ca que fue edu­ca­da en Cam­brid­ge, quien se horro­ri­za al des­cu­brir que la for­tu­na de su madre la hizo admi­nis­tran­do bur­de­les de cla­se alta. Las dos muje­res se recon­ci­lian bre­ve­men­te cuan­do Kitty cuen­ta su juven­tud empo­bre­ci­da, que ori­gi­nal­men­te la lle­vó a ejer­cer la pros­ti­tu­ción. La recon­ci­lia­ción ter­mi­na cuan­do Vivie se ente­ra de que el nego­cio alta­men­te ren­ta­ble sigue en ope­ra­ción. Vivie se ale­ja de la vida de su madre, apa­ren­te­men­te para siempre.

La obra que fue repre­sen­ta­da a nivel inter­na­cio­nal, en la actual pro­duc­ción diri­gi­da por Domi­nic Cooke tie­ne como pro­ta­go­nis­tas a la lau­rea­da intér­pre­te Imel­da Staun­ton carac­te­ri­zan­do a la seño­ra Warren y Bes­sie Car­ter, la ver­da­de­ra hija de Staun­ton, quien da vida a Vivie Warren; ambas artis­tas han sido elo­gia­das por la inten­si­dad trans­mi­ti­da en la difi­cul­to­sa rela­ción materno-filial. En roles de apo­yo se des­ta­can Robert Gle­nis­ter como Sir Geor­ge Croffs, Kevin Doy­le como el reve­ren­do Samuel Gar­ner, Reuben Joseph ani­man­do a Frank Gard­ner en tan­to que Sid Sagar carac­te­ri­za a Mr. Praed.

Según los elo­gio­sos comen­ta­rios crí­ti­cos la obra resal­ta muy bien la viven­cia de Vivie como una joven ade­lan­ta­da para su épo­ca en com­pa­ra­ción con la de su madre que ha sido el pro­duc­to del vie­jo orden patriar­cal. En esen­cia, Shaw remar­ca­ble­men­te explo­ra la coli­sión entre mora­li­dad e inde­pen­den­cia, así como la tra­di­ción y el pro­gre­so social.

La fil­ma­ción de esta obra será exhi­bi­da en selec­tas salas de Cine­plex el 23, 24 y 26 de octu­bre de 2025.

Entre Dos Culturas

ÂM

La tem­po­ra­da ofi­cial del TNM se ini­cia con Âm, la pri­me­ra pie­za tea­tral de la con­sa­gra­da nove­lis­ta Kim Thuy. Esta escri­to­ra, naci­da en Sai­gón en 1968 duran­te el san­grien­to perío­do béli­co, a los 10 años uni­da a su fami­lia se radi­có en Granby; su viven­cia ha sido vol­ca­da en su pri­me­ra nove­la Ru publi­ca­da en 2009, en don­de pre­ci­sa­men­te narra el lar­go via­je de su fami­lia des­de su tie­rra natal has­ta su arri­bo a Quebec.

Como en muchas de sus nove­las que abor­dan la expe­rien­cia migra­to­ria y los desa­fíos de adap­ta­ción a una nue­va cul­tu­ra ese aspec­to que­da evi­den­cia­do en Âm. De acuer­do a las notas de pren­sa, la sinop­sis se cen­tra en el víncu­lo román­ti­co que se esta­ble­ce entre Anh, ‑naci­da en Sai­gón duran­te la gue­rra y radi­ca­da en Otta­wa duran­te la Revo­lu­ción Tran­qui­la- y el cana­dien­se Jac­ques. A tra­vés de dos cul­tu­ras y dos iden­ti­da­des dife­ren­tes, el amor gene­ra­do es capaz de supe­rar las barre­ras exis­ten­tes. El ter­cer per­so­na­je que adquie­re rele­van­cia es el de Noé, el hijo neu­ro­di­ver­gen­te de Anh que guar­da con su madre un entra­ña­ble víncu­lo y en don­de su per­cep­ción sen­so­rial es evo­ca­da median­te el len­gua­je coreográfico.

Jean-Phi­llip­pe Perras (Foto: IMDB)

Habien­do sido gra­ta­men­te impre­sio­na­da por el talen­to lite­ra­rio de Kim Thuy, la emi­nen­te direc­to­ra Lorrai­ne Pin­tal, deci­dió asu­mir la pues­ta escé­ni­ca de esta pie­za don­de asi­mis­mo ha acom­pa­ña­do a la escri­to­ra duran­te el pro­ce­so de ges­ta­ción. El elen­co está inte­gra­do por Jean-Phi­lip­pe Perras (Jac­ques), Cynthia Wu Maheux (Anh) y el artis­ta de la dan­za Jimmy Trieu Phong Chung (Noé).

Cynthia Wu Maheux (Foto: RBL Agency)

El impor­tan­te equi­po de con­cep­ción está con­for­ma­do por Pie­rre-Étien­ne Locas a car­go de la esce­no­gra­fía y acce­so­rios, Julie Char­land res­pon­sa­ble del ves­tua­rio, Mar­tin Sirois en la ilu­mi­na­ción, Michel Corri­veau en la músi­ca, Char­les-Oli­vier Michaud en el video, en tan­to que Jocely­ne Mont­pe­tit ha ima­gi­na­do la coreo­gra­fía aso­cia­da a la obra.

Todo hace supo­ner que esta pro­duc­ción con­tri­bui­rá a enri­que­cer el pano­ra­ma tea­tral de Montreal.

La pie­za subirá a esce­na el 9 de sep­tiem­bre y será repre­sen­ta­da has­ta el 5 de octu­bre en la sala Gascon‑Roux del TNM

Un Excep­cio­nal Espectáculo

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

CHICA­GO, LA COMÉ­DIE MUSI­CA­LE. Pro­duc­ción: : Jérô­me Trem­blay — Músi­ca: John Kan­der – Pala­bras: Fred Ebb – Libre­to:  Fred Ebb y Bob Fos­se — Pro­duc­ción y Coreo­gra­fía Ori­gi­nal: Bob Fos­se – Elen­co: Véro­nic DiCai­re, Terra Cic­co­tos­to MacLeod, Michaël Girard, Mélis­sa Bédard, Neev, David Noël, Katee Julien, Marian­ne Orlows­ki, Félix Laha­ya, Alex Beau­lieu, Astrid Dan­geard, Chan­tal Dauphi­nais, Tommy Durand, José Flo­res, Yoher­landy Tejei­ro Gar­cía, Yoan Gros­jean, Ali­ce Jack­son, Fré­dé­ri­que Mous­seau, Maud Saint-Ger­main, Mar­cio Vini­cius Pau­lino Sil­vei­ra, Sarah Johns­ton y Jonathan Voi­si­ne – Esce­no­gra­fía: John Lee Beatty – Ves­tua­rio: William Ivey Long – Ilu­mi­na­ción; Ken Billing­ton – Con­cep­ción Sono­ra: Scott Leh­rer – Tra­duc­ción: Manuel Tadros – Direc­ción Musi­cal: David Terriault – Direc­ción Escé­ni­ca: Benoit Landry – Coreo­gra­fía de la Pro­duc­ción Ori­gi­nal: Ann Rein­king – Super­vi­sión Coreo­grá­fi­ca: Maud Saint-Ger­main - Dura­ción: 2 horas y 30 minu­tos, inclui­do el entre­ac­to – Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 27 de Julio de 2025 en la sala del Théâ­tre St-Denis

Esta emble­má­ti­ca come­dia musi­cal que ha mara­vi­lla­do a millo­nes de espec­ta­do­res a tra­vés del mun­do y ha sido mere­ce­do­ra de nume­ro­sos pre­mios inclu­yen­do 6 Tony, 2 Oli­vier y un Grammy lle­ga a Mon­treal en una pro­duc­ción de alto nivel que sin duda enri­que­ce el pano­ra­ma tea­tral de esta ciudad.

Terra C. MacLeod. (Foto: Marie-Andrée Lemire)

El libre­to de Fred Ebb y Bob Fos­se ubi­ca la acción en el bulli­cio­so Chica­go de los años 20, don­de Roxie Hart, una ama de casa y aspi­ran­te artis­ta, espe­ra su sen­ten­cia en la cár­cel por haber mata­do a su aman­te por haber­la aban­do­na­do. Allí cono­ce a la famo­sa estre­lla del vau­de­vi­lle y can­tan­te de jazz Vel­ma Kelly, otra reclu­sa que ase­si­nó a su mari­do quien la enga­ño con su her­ma­na. Gra­cias a los ser­vi­cios de su abo­ga­do defen­sor Billy Flynn, él logra que Roxie cam­bie de ima­gen con­vir­tién­do­la fren­te a la opi­nión públi­co en una dul­ce mujer de hogar. Ade­más de apa­re­cer en las pri­me­ras pla­nas de los dia­rios, su popu­la­ri­dad comien­za a adqui­rir una dimen­sión inusi­ta­da, espe­cial­men­te cuan­do ella sos­tie­ne que fue el hechi­zo del jazz lo que la indu­jo a apre­tar el gati­llo del revól­ver mor­tal. Vel­ma por su par­te, comen­za­rá a ela­bo­rar una estra­te­gia que vin­cu­la­rá el des­tino de las dos muje­res. Así, una his­to­ria de cri­men se con­vier­te en un espec­tácu­lo cir­cen­se don­de el vere­dic­to de un jura­do está indu­da­ble­men­te influi­do por el háli­to de la fama y la noto­rie­dad de cri­mi­na­les corrien­tes con­ver­ti­das en agra­cia­das heroínas.

Véro­nic DiCai­re. (Foto: Marie-Andrée Lemire)

Esta mor­daz sáti­ra en don­de la bús­que­da de la cele­bri­dad en el mun­do del espec­tácu­lo está aquí vin­cu­la­da con la corrup­ción, la ambi­ción del poder y los veri­cue­tos de la jus­ti­cia, es expre­sa­da a tra­vés de la glo­rio­sa músi­ca de John Ken­der y obvia­men­te por el lega­do coreo­grá­fi­co del genial Bob Fosse.

Mélis­sa Bédard. (Foto: Marie-Andrée Lemire)

El espec­tácu­lo de Mon­treal bri­lla por la cali­dad de su elen­co en don­de amplia­men­te se des­ta­can sus dos pro­ta­go­nis­tas. La con­sa­gra­da actriz y can­tan­te Véro­nic DiCai­re, que ya había actua­do en fran­cés en 2003, ani­man­do a la apa­ren­te­men­te inge­nua Roxie Hart, nue­va­men­te cau­ti­va como actriz así como en la inter­pre­ta­ción de las can­cio­nes apor­tan­do su diá­fa­na voz en Tap Dan­ce, y Mon Petit Mari. Por su par­te, no menos bri­llan­te es Terra C. MacLeod quien como Vel­ma Kelly desem­pe­ñó ese rol en múl­ti­ples opor­tu­ni­da­des; de allí que no resul­te extra­ño que su actua­ción resul­te mag­né­ti­ca trans­mi­tien­do el espí­ri­tu que ani­ma a su per­so­na­je ade­más de sub­yu­gar como bai­la­ri­na y can­tan­te con All That Jazz así como en Le Tan­go Carcéral. 

Ade­más de DiC­cai­re y MacLeod cabe des­ta­car a Michaël Girard quien se luce dan­do vida al astu­to, caris­má­ti­co y mani­pu­la­dor abo­ga­do Billy Flynn quien asi­mis­mo cap­ta la aten­ción can­tan­do y bai­lan­do. En roles de apo­yo se dis­tin­guen Mélis­sa Bédard carac­te­ri­zan­do a la car­ce­la­ria y matro­na Mama Mor­ton, Neev con­mue­ve al mis­mo tiem­po que des­plie­ga su humo­ris­mo encar­nan­do al mari­do de Roxie en tan­to que David Noël atrae como la vivaz perio­dis­ta Mary Sunshi­ne. Ade­más de los artis­tas men­cio­na­dos es jus­to reco­no­cer el esfuer­zo y vita­li­dad des­ple­ga­dos por los 16 res­tan­tes inte­gran­tes del repar­to quie­nes actuan­do, can­tan­do y bai­lan­do con­tri­bu­yen a real­zar los valo­res de este excep­cio­nal musi­cal subli­me­men­te coreo­gra­fia­do por Ann Reinking.

Men­ción espe­cial mere­ce la orques­ta de 13 exce­len­tes ins­tru­men­tis­tas bajo la direc­ción del maes­tro David Terriault que no solo está pre­sen­te en los núme­ros musi­ca­les sino que tam­bién reper­cu­te favo­ra­ble­men­te duran­te los diá­lo­gos no cantados.

La pro­duc­ción de este espec­tácu­lo demues­tra que Mon­treal no tie­ne nada que envi­diar a Broad­way por su sobre­sa­lien­te nivel musi­cal, su irre­pro­cha­ble coreo­gra­fía y su diná­mi­ca pues­ta escé­ni­ca que ha posi­bi­li­ta­do el des­plie­gue de su mara­vi­llo­so elenco.

Por lo que ante­ce­de, Chica­go cons­ti­tu­ye la gran atrac­ción de la tem­po­ra­da esti­val de Mon­treal pro­du­cien­do enor­me satis­fac­ción a la audien­cia asistente..

Una Alo­ca­da Comedia

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

CLUE.  Tex­to: Sandy Rus­tin, basa­do en el guión de Jonathan Lynn – Direc­ción Escé­ni­ca: Lisa Rubin – Direc­ción Ajun­ta: Zach Coun­sil — Elen­co: Tama­ra Brown, Davi­de Chaz­ze­se, Matthew Gag­non, Kyle Gatehou­se, Alain Gou­lem, Mar­cel Jea­nin, Ale­xan­dra Petra­chuk, Cara Rebec­ca, Feli­cia Shul­man y Nico­le Wil­son – Músi­ca Ori­gi­nal: Michael Holland – Esce­no­gra­fía: Brian Dud­kie­wicz – Ves­tua­rio: Loui­se Bou­rret – Ilui­mi­na­ción: Sono­yo Nishi­ka­wa – Dise­ño Sono­ro: Troy Slo­cum — Dura­ción: 90 minu­tos sin entre­ac­to – Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 29 de junio de 2025 en la sala prin­ci­pal del Segal Cen­tre

Hay un refrán que expre­sa “Mejor reir que llo­rar” y es eso lo que pre­ci­sa­men­te ofre­ce el Segal Cen­tre en esta últi­ma pro­duc­ción de la exi­to­sa tem­po­ra­da actual. La diná­mi­ca direc­to­ra artís­ti­ca y eje­cu­ti­va Lisa Rubin deci­dió recu­rrir a la ver­sión tea­tral del exi­to­so film Clue rea­li­za­do en 1985. Res­pe­tan­do la magia y soca­rro­ne­ría de la ver­sión ori­gi­nal, gra­cias al tex­to de Sandy Rus­tin en base al guión con­ce­bi­do por Jonathan Lynn lo que se apre­cia es una alo­ca­da come­dia capaz de entre­te­ner duran­te su hora y media de duración.

Tama­ra Brown (Foto: Eme­lia Hellman)

Es nece­sa­rio con­ve­nir que la his­to­ria rela­ta­da es en este caso lo que menos impor­ta sino más bien los ele­men­tos sub­ya­cen­tes a la mis­ma que gene­ran un dis­pa­ra­te humano con cier­tas carac­te­rís­ti­cas cir­cen­ses capa­ces de sacu­dir ale­gre­men­te a la platea.

La pie­za ambien­ta­da a media­dos de los años 50 comien­za cuan­do un enig­má­ti­co mayor­do­mo de una ais­la­da y muy ele­gan­te man­sión seño­rial reci­be a seis invi­ta­dos quie­nes nin­guno de ellos está vin­cu­la­do con los otros. En tan­to, aguar­dan­do la comi­da cada uno de ellos va des­ple­gan­do su par­ti­cu­lar per­so­na­li­dad. El con­flic­to dra­má­ti­co, si así se le pue­de deno­mi­nar, se pro­du­ce des­pués de la cena cuan­do uno de los pre­sen­tes es ase­si­na­do. De allí en más resul­ta impor­tan­te dilu­ci­dar quien ha sido el autor del cri­men antes que la poli­cía se haga car­go del mismo.

Davi­de Chiaz­ze­se. (Foto: Eme­lia Hellman)

Si en prin­ci­pio vie­ne a la memo­ria algu­nas de las exce­len­tes obras de mis­te­rio de la emble­má­ti­ca Agatha Chris­tie, en este caso el enig­ma ocu­pa un segun­do lugar por­que son las dis­pa­ra­ta­das situa­cio­nes pro­du­ci­das que adquie­ren relie­ve; es así que se obser­va el com­por­ta­mien­to cari­ca­tu­res­co de sus per­so­na­jes gri­tan­do, bai­lan­do, sal­tan­do y movién­do­se ato­lon­dra­da­men­te a medi­da que nue­vos crí­me­nes van apa­re­cien­do. Obvia­men­te que nadie con­si­de­ra­rá que lo que se exhi­be res­pon­de míni­ma­men­te a situa­cio­nes vero­sí­mi­les dado el carác­ter far­ses­co de esta historia.

Feli­cia Shul­man. (Foto: Eme­lia Hellman )

Tenien­do en cuen­ta lo que pre­ce­de el vigor de la pie­za resi­de en su elen­co y en tal sen­ti­do el resul­ta­do es nada menos que bri­llan­te. El dina­mis­mo y ener­gía des­ple­ga­do por los 10 come­dian­tes del repar­to es real­men­te admi­ra­ble con algu­nos de sus inte­gran­tes carac­te­ri­zan­do varios per­so­na­jes. Entre los mis­mos y por la asig­na­ción de roles des­lum­bran Tama­ra Brown como la ave­za­da y ver­bo­rrea Mrs. Pea­cock, Matthew Gag­non como el intran­qui­lo y sos­pe­cho­so Mr. Green, Mar­cel Jean­nin embe­bi­do en el astu­to Coro­nel Mus­tard, Alain Coulem ani­man­do al engreí­do Pro­fe­sor Plum, Feli­cia Shul­man como la seduc­to­ra Ms. Scar­let, Ale­xan­dra Petra­chuk como la des­en­vuel­ta muca­ma Yvet­te y en espe­cial el tour de for­ce rea­li­za­do por Davi­de Chiaz­ze­se en su tri­ple rol del valet Mr. Buddy, moto­ris­ta y jefe de policía.

La irre­pro­cha­ble pues­ta escé­ni­ca de Lisa Rubin cons­ti­tu­ye un total acier­to para que la acción adquie­ra brío y dina­mis­mo; a ello debe agre­gar­se la inge­nio­sa esce­no­gra­fía de Brian Dud­kie­wicz per­mi­tien­do que la audien­cia pue­da apre­ciar los dife­ren­tes ambien­tes de la man­sión, así como el colo­ri­do y varia­do ves­tua­rio dise­ña­do por Loui­se Bourret.

En suma, he aquí una obra que a pesar de su inge­nuo tras­fon­do es capaz de brin­dar un dis­fru­ta­ble esparcimiento.

Una Obra Maestra

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

A STREET­CAR NAMED DESIRE

Con­si­de­ra­da por muchos crí­ti­cos lite­ra­rios como una de las gran­des obras de la lite­ra­tu­ra ame­ri­ca­na, Un Tran­vía Lla­ma­do Deseo del genial dra­ma­tur­go Ten­nes­see Williams escri­ta en 1947 y gana­do­ra del Pre­mio Pullitzer en 1948 ha sido repre­sen­ta­da inter­na­cio­nal­men­te en múl­ti­ples oca­sio­nes ade­más de haber sido tras­la­da­da a la pan­ta­lla e inclu­so a la ópe­ra. Por su excep­cio­nal rique­za no sor­pren­de que haya sido repues­ta una vez más en Lon­dres en 2014 bajo la direc­ción de Bene­dict Andrews. Habien­do sido fil­ma­da en vivo por Nick Wick­man en una de sus repre­sen­ta­cio­nes en el tea­tro Young Vic, la pie­za en 2014 es difun­di­da nue­va­men­te por Natio­nal Theatre

Gillian Ander­son. (Foto: Johan Persson)

El autor expo­ne la coli­sión cul­tu­ral exis­ten­te entre Blan­che Dubois pro­ve­nien­te de una fami­lia de muy bue­na posi­ción eco­nó­mi­ca de Mis­sis­sip­pi con la de su her­ma­na Ste­lla vivien­do modes­ta­men­te en New Orleans. Des­pués de algún tiem­po de no haber­se vis­to, Blan­che lle­ga al hogar de su her­ma­na que vive en el barrio fran­cés de dicha ciu­dad. A la ale­gría del reen­cuen­tro de inme­dia­to se apre­cia la dis­cre­pan­cia social de la visi­tan­te con res­pec­to a la de Ste­lla quien indi­rec­ta­men­te la cri­ti­ca por vivir en una exigua resi­den­cia de dos ambien­tes y haber­se casa­do con Stan­ley Kowals­ki, un pro­le­ta­rio pola­co. Esas dife­ren­cias se inten­si­fi­can cuan­do lle­ga su cuña­do y un aire de supe­rio­ri­dad sur­ge en ella des­de­ñan­do su pre­sen­cia; más aún, Blan­che no pue­de con­ce­bir cómo Ste­lla pudo unir su vida a un hom­bre por exce­len­cia bru­to y grotesco.

Si bien a tra­vés del tiem­po hubo dife­ren­tes enfo­ques en el tra­ta­mien­to del tex­to del autor, el cri­te­rio de Andrews pue­de ser dis­cu­ti­ble en su pro­pó­si­to de cohe­sio­nar la épo­ca en que la pie­za fue escri­ta con el toque moderno; eso se apre­cia aún más a tra­vés de la esce­no­gra­fía de Mag­da Willi quien de mane­ra mini­ma­lis­ta uti­li­za un esce­na­rio cir­cu­lar pre­sen­tan­do el hogar de los Kowals­ki como un depar­ta­men­to moderno con mue­bles tipo Ikea que de algún modo se ase­me­ja al de una clí­ni­ca hos­pi­ta­la­ria. No obs­tan­te estas obser­va­cio­nes, la soli­dez de esta pro­duc­ción resi­de en el exce­len­te nivel interpretativo.

Sin duda algu­na, Gillian Ander­son brin­da una carac­te­ri­za­ción inol­vi­da­ble de Blan­che. Des­de las pri­me­ras esce­nas en que su per­so­na­je apa­ren­ta sen­tir­se segu­ra de sí mis­ma fren­te a su her­ma­na y cuña­do, va exte­rio­ri­zan­do cier­ta ines­ta­bi­li­dad psi­co­ló­gi­ca que ella atri­bu­ye al can­san­cio y el estrés pro­du­ci­do tra­ba­jan­do como maes­tra en Mis­sis­sip­pi. Esa mani­fies­ta fra­gi­li­dad tra­ta de disi­mu­lar­la con su pro­pen­sión al alcohol aun­que el ambien­te en que trans­cu­rre su visi­ta no hará más que dete­rio­rar su esta­do men­tal has­ta lle­gar al nivel de la inci­pien­te locu­ra. La gra­dual trans­for­ma­ción que Ander­son logra de su Blan­che es nada menos que extra­or­di­na­ria a tal pun­to que uno se olvi­da que está actuan­do para en cam­bio creer que esta mujer es un per­so­na­je real que se ali­men­ta de men­ti­ras y fan­ta­sías para ocul­tar sus falen­cias. Si Ander­son es bri­llan­te en su actua­ción no lo es menos Ben Fos­ter como Kovals­ki quien due­ño de una per­so­na­li­dad machis­ta y beli­co­sa no pue­de tole­rar que su cuña­da inter­fie­ra en su vida matri­mo­nial; el gra­do de inten­si­dad que vier­te en el tra­to vio­len­to con su espo­sa y en las hirien­tes con­fron­ta­cio­nes man­te­ni­das con Blan­che adquie­ren inusi­ta­da mag­ni­tud emo­cio­nal, sobre todo en una de las últi­mas esce­nas en que ter­mi­na degra­dan­do a su des­es­ta­bi­li­za­da cuña­da. En pape­les meno­res pero igual­men­te impor­tan­tes se des­ta­ca Vane­sa Kirby quien como Ste­lla se encuen­tra en la deli­ca­da situa­ción de com­por­tar­se como bue­na her­ma­na al pro­pio tiem­po que ser leal a su mari­do; por su par­te Corey John­son ani­ma al soli­ta­rio y bona­chón Mitch, ami­go de Stan­ley, quien atraí­do por Blan­che está dis­pues­to a casar­se con ella pero al cono­cer su ocul­to pasa­do desis­te de hacerlo.

Coro­nan­do la gran­de­za de esta pie­za, el direc­tor logra una poé­ti­ca esce­na final en la cual Blan­che cal­ma­da­men­te cami­na toma­da del bra­zo por el médi­co que la está con­du­cien­do al hospicio.

Los aman­tes del buen tea­tro tie­nen la opor­tu­ni­dad de ver esta obra el 5 y 8 de junio de 2025 en selec­tas salas de Cineplex