El Film Pós­tu­mo de Alain Resnais

AIMER, BOI­RE ET CHAN­TER. Fran­cia, 2014. Direc­ción: Alain Res­nais. Dis­tri­bu­ción: TVA Films (2014)

Este pós­tu­mo film de Alain Res­nais falle­ci­do en mar­zo de este año pro­du­ce un pro­fun­do sen­ti­mien­to de nos­tal­gia al saber que será impo­si­ble seguir delei­tán­do­se con las obras de uno de los más gran­des inno­va­do­res del len­gua­je fíl­mi­co, don­de Hiroshi­ma Mon Amour (1959) es uno de los títu­los que dan prue­ba de ello. Sin haber sos­pe­cha­do que sería su últi­ma entre­ga, Res­nais se basó en la adap­ta­ción de la pie­za de Alan Ayck­bourn Life of Riley (2010), un autor dra­má­ti­co muy vene­ra­do por él y al cual ya había recu­rri­do en dos opor­tu­ni­da­des ante­rio­res para sus pelí­cu­las Smoking/No Smo­king (1993) y Pri­va­te Fears in Public Pla­ces (2006).

Sin duda Amar, Beber y Can­tar, títu­lo extraí­do de un ani­ma­do vals de Johan Strauss que acom­pa­ña a varias de las esce­nas del film, cons­ti­tui­rá para muchos de los devo­tos admi­ra­do­res de Res­nais un tra­ba­jo que habrán de apre­ciar­lo, pero tra­tan­do de man­te­ner la máxi­ma obje­ti­vi­dad posi­ble por par­te de quien escri­be estas líneas –gran admi­ra­dor de Res­nais- el film no logra el mis­mo impac­to de sus gran­des tra­ba­jos. En ese sen­ti­do no recae la res­pon­sa­bi­li­dad com­ple­ta en Res­nais como direc­tor escé­ni­co, sino más bien en la pie­za ele­gi­da que no resul­ta muy ade­cua­da para lograr la con­fluen­cia de cine y tea­tro que siem­pre cons­ti­tu­yó una de las preo­cu­pa­cio­nes del des­apa­re­ci­do cineasta.

Sandrine Kiberlain y André Dussolier

San­dri­ne Kiber­lain y André Dussolier

Con una esce­no­gra­fía abs­trac­ta, ela­bo­ra­da arti­fi­cio­sa­men­te con ani­ma­das pin­tu­ras de acua­re­la que daría la impre­sión de estar apre­cian­do un cuen­to infan­til, el guión pre­sen­ta a los seis per­so­na­jes del film repre­sen­ta­dos por tres matri­mo­nios de media­na edad que en la cam­pi­ña ingle­sa de Yorkshi­re están pre­pa­rán­do­se para mon­tar una pro­duc­ción tea­tral de una come­dia de Ayck­bourn. Mien­tras lo hacen se ente­ran de que un ami­go común de ellos, el don­jua­nes­co Geor­ge Riley, se está murien­do de cán­cer y es así que este per­so­na­je al cual nun­ca se lo ve gra­vi­ta en los res­tan­tes, espe­cial­men­te en las muje­res don­de cada una de las mis­mas estu­vo direc­ta o indi­rec­ta­men­te vin­cu­la­da román­ti­ca­men­te a él; la sor­pre­sa se pro­du­ce cuan­do ellas acep­tan la invi­ta­ción del mori­bun­do Geor­ge para rea­li­zar un via­je final de vaca­cio­nes en Tene­ri­fe, hecho que pro­du­ce la con­si­guien­te per­ple­ji­dad y varia­dos resen­ti­mien­tos por par­te de sus res­pec­ti­vos esposos.

El film está esbo­za­do por esce­nas no muy lar­gas que por sí mis­mas tra­tan de uti­li­zar el meca­nis­mo tea­tral para suge­rir que la vida no es más que un lar­go ensa­yo de repre­sen­ta­ción tea­tral y es por eso que resul­ta difí­cil dife­ren­ciar la par­te fic­ti­cia de la real en la que inter­ac­túan sus per­so­na­jes. En todo caso, su tra­ma que se vuel­ve dema­sia­do repe­ti­ti­va se pres­ta para que se abor­den algu­nos aspec­tos vin­cu­la­dos con la vida y la muer­te, aun­que su tono liviano impi­de una mayor profundización.

Que­da como balan­ce, un tra­ba­jo menor pero siem­pre res­pe­ta­ble de Res­nais valo­ri­za­do por las inob­je­ta­bles inter­pre­ta­cio­nes de Sabi­ne Azé­ma, Hip­poly­te Girar­dot, Caro­li­ne Silhol, Michel Vui­ller­moz, Caro­li­ne Silhol, San­dri­ne Kiber­lain y André Dussolier.

El DVD es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal fran­ce­sa con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés. Jor­ge Gutman

Magia a la Luz de la Luna

MAGIC IN THE MOON­LIGHT. Esta­dos Uni­dos, 2014. Direc­ción y Guión: Woody Allen. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment (2014)

He aquí una trans­crip­ción del aná­li­sis crí­ti­co efec­tua­do de este film cuan­do se estre­nó comer­cial­men­te en Agos­to de 2014 y que aho­ra pue­de ser vis­to con moti­vo de su apa­ri­ción en video.

El pro­lí­fi­co Woody Allen que tie­ne acos­tum­bra­do a su públi­co en brin­dar­le anual­men­te un nue­vo tra­ba­jo, reúne en su fil­mo­gra­fía títu­los tras­cen­den­tes y otros que no lo son tan­to; todo depen­de de cuán ins­pi­ra­do se sien­te en el momen­to de escri­bir sus guio­nes. Su últi­mo film dis­ta de alcan­zar el bri­llo apor­ta­do en la últi­ma déca­da con Match Point (2005), Mid­night in Paris (2011) o más recien­te­men­te en Blue Jas­mi­ne (2013) pero con todo cabe afir­mar que aun­que un menor tra­ba­jo de Allen no lle­gue a col­mar las expec­ta­ti­vas aguar­da­das, nun­ca deja­rá des­alen­ta­do al espec­ta­dor por más banal que sea su con­te­ni­do por­que siem­pre exis­te el inge­nio chis­pean­te de sus inte­li­gen­tes diálogos.

Comen­ce­mos por seña­lar que la idea sub­ya­cen­te de Magic in the Moon­light es afín con lo que el extra­or­di­na­rio rea­li­za­dor Ing­mar Berg­man –a quien Allen vene­ra- con­si­de­ró en muchos de sus tra­ba­jos, o sea el gran con­flic­to que se pro­du­ce entre el racio­ci­nio y el mis­ti­cis­mo. Es por eso, que la pre­mi­sa de este film per­mi­te que el públi­co dis­fru­te amplia­men­te en su pri­me­ra media hora por resul­tar intri­gan­te así como por la soca­rro­ne­ría que Woody brin­da a tra­vés de la pre­sen­ta­ción de sus personajes.

Ubi­ca­da en 1928, la tra­ma pre­sen­ta al arro­gan­te y famo­so ilu­sio­nis­ta Stan­ley Craw­ford (Colin Firth) quien delei­ta a un públi­co de Ber­lín con sus espec­tácu­los de magia. Allí se encuen­tra con Howard, (Simon McBur­ney), un cole­ga ami­go que le soli­ci­ta que via­je a la cos­ta azul de Fran­cia para des­en­mas­ca­rar a Sophie (Emma Sto­ne), una far­san­te cla­ri­vi­den­te que con sus supues­tos dones ha logra­do fas­ci­nar a una acau­da­la­da fami­lia ame­ri­ca­na enca­be­za­da por Gra­ce Catled­ge (Jac­ki Wea­ver), la matriar­ca viu­da quien está dis­pues­ta a donar una impor­tan­te suma de dine­ro para una “fun­da­ción” des­ti­na­da a pro­mo­cio­nar las habi­li­da­des de Sophie. Para un hom­bre abso­lu­ta­men­te racio­na­lis­ta y ego­cén­tri­co como Stan­ley, este ofre­ci­mien­to resul­ta un agra­da­ble desa­fío para demos­trar que Sophie es una embau­ca­do­ra de gen­te ino­cen­te. Cual será la sor­pre­sa de Stan­ley cuan­do al cono­cer­la, lle­ga poco a poco a com­pro­bar que ella a tra­vés de sus vibra­cio­nes men­ta­les es capaz de cono­cer deta­lles pasa­dos de su vida per­so­nal como así tam­bién actuan­do como médium le per­mi­te comu­ni­car­se con el mun­do astral y con el espí­ri­tu del mari­do de Grace.

Lo que ante­ce­de pare­cie­ra vul­ne­rar los fir­mes prin­ci­pios de Stan­ley y comen­zar a dudar si aca­so pudo haber esta­do equi­vo­ca­do duran­te toda una vida sobre la no exis­ten­cia en Dios, de un mun­do espi­ri­tual y/ o de las creen­cias sobre el más allá des­pués de la vida. Cono­cien­do el agnos­ti­cis­mo de Allen pare­ce­ría un tan­to utó­pi­co creer que el rea­li­za­dor se haya con­ver­ti­do en una suer­te de abo­ga­do del dia­blo con res­pec­to al modo en que él pien­sa. Cla­ro está que el públi­co debe­rá aguar­dar para ver cómo pro­si­gue esta historia.

Pre­ci­sa­men­te la pro­se­cu­ción del rela­to y la mane­ra de con­cluir­lo román­ti­ca­men­te es lo que resul­ta menos efec­ti­vo; así, la trans­for­ma­ción que sufre el per­so­na­je de Stan­ley no ter­mi­na resul­tan­do creí­ble en tan­to que la hipó­te­sis del film, aun­que bien plan­tea­da, no logra ser desa­rro­lla­da con más pro­fun­di­dad como para que el film resul­ta­ra más apa­sio­nan­te. No obs­tan­te lo ante­rior, que­da cla­ro que lo que Allen desea expre­sar es que por más racio­nal que sea la con­duc­ta de una per­so­na, la magia de la ilu­sión resul­ta salu­da­ble para que siem­pre ani­de la espe­ran­za de lograr lo que uno ansía.

Dejan­do de lado si el cono­ci­mien­to cien­tí­fi­co se aco­mo­da o no con la magia de la vida, díga­se que los valo­res de pro­duc­ción de este film son sen­ci­lla­men­te mara­vi­llo­sos. Es increí­ble la repro­duc­ción de épo­ca que aquí se con­tem­pla, méri­to de Anne Sei­bel como dise­ña­do­ra de pro­duc­ción cui­dan­do en for­ma meticu­losa has­ta los míni­mos deta­lles, el impe­ca­ble ves­tua­rio debi­do a la impe­ca­ble dise­ña­do­ra Sonia Gran­de, la radian­te foto­gra­fía de Darius Khond­ji cap­tan­do entre otras las her­mo­sas vis­tas de Cap d’Antibes, Juan-les.Pins y Niza , así como la músi­ca, que como bien es sabi­do Allen le atri­bu­ye un valor muy espe­cial incor­po­ran­do agra­da­bles temas de jazz de su que­ri­do Cole Por­ter, entre otros auto­res, entre­mez­cla­dos con la músi­ca clá­si­ca de Beetho­ven, Ravel y Stravinsky.

El comen­ta­rio final va para los acto­res. ¿Es nece­sa­rio remar­car que los artis­tas que par­ti­ci­pan en cual­quier film de Allen lo hacen de mane­ra inob­je­ta­ble? No sé si es la magia del direc­tor o el talen­to vol­ca­do de quie­nes con él cola­bo­ran, pero lo cier­to es que uno se gra­ti­fi­ca con la pul­cra pres­ta­ción brin­da­da en los roles pro­ta­gó­ni­cos por Firth y Sto­ne, así como en los pape­les de apo­yo de Eileen Atkins como la tía de Stan­ley, Mar­cia Gay Har­den ani­man­do a la mamá de Sophie y Hamish Lin­kla­ter como el pre­su­mi­do cor­te­jan­te de Sophie que tra­ta de con­quis­tar­la tocan­do el ukelele.

En resu­men: Un film menor de Allen que aun­que no resul­te tan mági­co como lo espe­ra­do siem­pre resul­ta atrac­ti­vo por el tema que tra­ta y sobre todo por su per­ma­nen­te preo­cu­pa­ción sobre aspec­tos vin­cu­la­dos con el sen­ti­do de la vida”.

El video es pre­sen­ta­do en los for­ma­tos DVD, Blu-ray y en Digi­tal HD en su ver­sión ori­gi­nal ingle­sa, dobla­da al fran­cés, como así tam­bién con títu­los opta­ti­vos en espa­ñol, fran­cés e inglés. Los extras del film inclu­yen “Behind the Magic” don­de los acto­res Colin Firth, Hamish Lin­kla­ter y Jac­ki Wea­ver se refie­ren al roda­je del film y “On the Red Car­pet” rese­ñan­do las carac­te­rís­ti­cas de la pre­mie­re del film en Los Ange­les. Jor­ge Gutman

Cua­tro Casa­mien­tos Multirraciales

QUEST-CE QUON A FAIT AU BON DIEU? Fran­cia, 2014. Direc­ción de Phi­lip­pe de Chau­ve­ron. Dis­tri­bu­ción TVA Films/AZ Films (2014)

De tan­to en tan­to sur­ge una come­dia que uti­li­za al humor como un cata­li­za­dor a las difi­cul­ta­des coti­dia­nas. Eso vie­ne al caso fren­te al estreno de una de las más diver­ti­das expre­sio­nes de ese géne­ro que se han vis­to el año pasa­do y que aho­ra se tie­ne opor­tu­ni­dad de juz­gar­la en video. Así y mien­tras que la reali­dad nos ensa­ña con racis­mos encu­bier­tos o explí­ci­tos que sue­len gene­rar ten­sión, nada mejor que gozar de un film como el pre­sen­te que tien­de a cri­ti­car en tono joco­so toda for­ma de dis­cri­mi­na­ción, xeno­fo­bia y/o intolerancia.

Christian Clavier y Chantal Lauby

Chris­tian Cla­vier y Chan­tal Lauby

Con un inge­nio­so guión escri­to por el rea­li­za­dor Phi­lip­pe de Chau­ve­ron con la cola­bo­ra­ción de Guy Lau­rent, la his­to­ria de esta come­dia fami­liar se cen­tra en el matri­mo­nio fran­cés inte­gra­do por Clau­de (Chris­tian Cla­vier) y Marie Ver­neuil (Chan­tal Lauby); ambos son fie­les cató­li­cos, con­ser­va­do­res y per­te­ne­cien­tes a la gran bur­gue­sía pro­vin­cial con una esca­la de valo­res que tuvo vigen­cia en épo­cas pasa­das pero que en la actua­li­dad ha evo­lu­cio­na­do con­si­de­ra­ble­men­te para mejor. Es así que cuan­do sus 4 hijas están por casar­se, lo menos que Clau­de y su seño­ra aspi­ran a que sus yer­nos sean abne­ga­dos cató­li­cos. Sin embar­go, sus hijas han deci­di­do lo con­tra­rio cuan­do la mayor (Fré­dé­ri­que Bel) ha opta­do por un con­sor­te musul­mán (Medi Sadoun), la segun­da hija (Julia Pia­ton) por un novio que pro­fe­sa la fe judía (Ary Abit­tan) y la ter­ce­ra (Émi­lie Caen) por un chino (Fré­dé­ric Chau), dejan­do la puer­ta abier­ta, o mejor dicho la espe­ran­za, para que la hija menor (Elo­die Fon­tan) sal­ve los hono­res del caso eli­gien­do como mari­do a un cató­li­co. Tal como si se tra­ta­ra de una répli­ca del film de Stan­ley Kra­mer Guess who is coming to din­ner (1967), la sor­pre­sa es inmen­sa cuan­do el cuar­to can­di­da­to a yerno (Noom Dia­wa­ra) ele­gi­do por la hija menor es un hom­bre cató­li­co, refi­na­do, cul­to pero con el incon­ve­nien­te de ser un negro que emi­gró de Cos­ta de Mar­fil; como si eso fue­se poco, la situa­ción se com­pli­ca aún más cuan­do de Áfri­ca lle­gan los fami­lia­res de este últi­mo y sobre todo su padre (Pas­cal N’Zonzi) demues­tra ser tan racis­ta como el matri­mo­nio Verneuil.

Adop­tan­do la moda­li­dad de los vode­vi­les de anta­ño de Gérard Oury don­de el cine fran­cés solía brin­dar come­dias sana­men­te gra­cio­sas como Las Aven­tu­ras de Rab­bi Jacob (1973), y que tuvie­ron a Louis de Funes como uno de los expo­nen­tes más repre­sen­ta­ti­vos, Dios Mío ¿Pero Que Hemos Hecho? se mani­fies­ta igual­men­te efi­caz para esta épo­ca. Deci­di­da­men­te no se tra­ta de un film pro­fun­do sino de una come­dia de bou­le­vard que tie­ne la cua­li­dad de hacer reír con el men­sa­je de dejar a un lado los pre­jui­cios racia­les para con­vi­vir social­men­te mejor.

En sín­te­sis, el públi­co se divier­te a más no poder con un rela­to que aun­que pre­vi­si­ble está bien escri­to, diri­gi­do y cuen­ta con un repar­to don­de sus come­dian­tes se adhie­ren con entu­sias­mo a las carac­te­rís­ti­cas reque­ri­das por sus per­so­na­jes sin des­bor­dar en la caricatura.

El DVD es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal fran­ce­sa con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés. Jor­ge Gutman

Peli­gro­sas Brujas

LAS BRU­JAS DE ZUGA­RRA­MUR­DI. Espa­ña-Fran­cia, 2013. Direc­ción: Alex de la Igle­sia. Dis­tri­bu­ción: Métro­po­le (2014)

Dada a cono­cer en el TIFF de 2013, aun­que nun­ca estre­na­da comer­cial­men­te, la últi­ma pelí­cu­la de Alex de la Igle­sia lle­ga al públi­co cana­dien­se a tra­vés del video recién lan­za­do al mer­ca­do. Cuan­do uno cree que ya no se sor­pren­de­rá más con las trans­gre­sio­nes de este inte­li­gen­te cineas­ta, la reali­dad lo des­mien­te con Las Bru­jas de Zuga­rra­mur­di, una come­dia negra que cier­ta­men­te deja per­ple­jo al espec­ta­dor por las razo­nes que se habrán de expli­car. Sin duda, inte­re­sa­rá a los ciné­fi­los fie­les a los tra­ba­jos del rea­li­za­dor aun­que es dudo­so que este vacuo entre­te­ni­mien­to pue­da cau­ti­var al gran público.

De casi dos horas inter­mi­na­bles de dura­ción, de la Igle­sia prác­ti­ca­men­te con­ci­bió dos his­to­rias en un mis­mo rela­to don­de la pri­me­ra de ellas es la de mayor cohe­ren­cia y sus­tan­cia narra­ti­va. En el comien­zo, el públi­co asis­te a un espec­ta­cu­lar asal­to que tie­ne lugar en una casa de empe­ños de la Pla­za del Sol ubi­ca­da en el cen­tro de Madrid. En la acción delic­ti­va inter­vie­nen José (Hugo Sil­va) y Tony (Mario Casas) dis­fra­za­dos de esta­tuas vivien­tes; se tra­ta de dos hom­bres des­ocu­pa­dos, don­de el pri­me­ro que está divor­cia­do arras­tra a su hijo de 10 años (Gabriel Del­ga­do) en esta peli­gro­sa aven­tu­ra. Des­pués de haber roba­do 25.000 alian­zas de oro, el asal­to no sale tal como ha sido pla­nea­do cuan­do son des­cu­bier­tos y per­se­gui­dos por la poli­cía; en medio del caos pro­du­ci­do los delin­cuen­tes abor­dan un taxi don­de Manuel (Jai­me Ordó­ñez), su con­duc­tor azo­ra­do por el mie­do, debe seguir las ins­truc­cio­nes de los mal­he­cho­res para ser con­du­ci­dos a Fran­cia. Has­ta aquí de la Igle­sia ha logra­do un rela­to minu­cio­sa­men­te fil­ma­do con un fre­né­ti­co rit­mo y no des­pro­vis­to de cier­tos toques de efec­ti­vo humor.

Carmen Maura

Car­men Maura

Si lo que pre­ce­de pre­dis­po­ne favo­ra­ble­men­te al espec­ta­dor, lo que con­ti­núa no lo es tan­to. En el res­to de la hora y media que sigue se asis­te a lo que les suce­de a los via­je­ros cuan­do en su tra­yec­to arri­ban al pue­blo nava­rro de Zuga­rra­mur­di, lugar que fue cono­ci­do en épo­cas de la Inqui­si­ción debi­do a que muje­res sos­pe­cho­sas de haber come­ti­do actos de bru­je­ría fue­ron con­de­na­das a morir en la hogue­ra. Sin duda eso ins­pi­ró al cineas­ta para intro­du­cir en el guión a moder­nas bru­jas caní­ba­les repre­sen­ta­das por tres gene­ra­cio­nes don­de la ines­ta­ble abue­la (Tere­le Pávez) la mani­pu­la­do­ra madre (Car­men Mau­ra) y la sexual hija (Caro­li­na Bang) ter­mi­nan secues­tran­do a los fugi­ti­vos. Es aquí cuan­do el rela­to se trans­for­ma en un desor­bi­ta­do tor­be­llino de horror don­de el rea­li­za­dor comien­za a come­ter con­si­de­ra­bles exce­sos valién­do­se de los efec­tos espe­cia­les; con per­so­na­jes que levi­tan, la apa­ri­ción de demo­nios, mons­truos peli­gro­sos y seres defor­mes embar­ca­dos en una serie de com­ba­tes vio­len­tos, la tra­ma va care­cien­do de sen­ti­do y per­dien­do por com­ple­to su fuer­za ini­cial. Más aún, la sáti­ra que usual­men­te sue­le emplear el direc­tor otor­gán­do­le un toque de fres­cu­ra a sus rela­tos, aquí se dilu­ye por com­ple­to. El resul­ta­do es un rela­to abrup­to, dis­lo­ca­do y enlo­que­ci­do que pone a prue­ba la pacien­cia del espectador.

En los agre­ga­dos, de la Igle­sia se refie­re al con­te­ni­do del rela­to, la des­crip­ción de sus per­so­na­jes y las carac­te­rís­ti­cas que asu­mió el roda­je en la Pla­za del Sol; por su bre­ví­si­ma dura­ción y con­te­ni­do, prác­ti­ca­men­te no hay ele­men­to reve­la­dor sobre el film. El DVD es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal espa­ño­la con sub­tí­tu­los en inglés. Jor­ge Gutman

Un Buen Film de Suspenso

COLD IN JULY. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia, 2014. Direc­ción: Jim Mic­kle. Dis­tri­bu­ción: Métro­po­le (2014)

Nue­va­men­te se pre­sen­ta la oca­sión de juz­gar en video un buen film como Cold in July sin haber teni­do opor­tu­ni­dad de estre­nar­se comer­cial­men­te en Cana­dá. El rea­li­za­dor Jim Mic­kle adap­tó jun­to con Nick Dami­ci la nove­la homó­ni­ma de Joe R. Lans­da­le publi­ca­da en 1989, ofre­cien­do un dra­má­ti­co thri­ller que man­tie­ne en vilo al espectador.

Michael C. Hall y Sam Shepard

Michael C. Hall y Sam Shepard

La acción trans­cu­rre en una peque­ña ciu­dad del este de Texas don­de vive la fami­lia inte­gra­da por Richard Dane (Michael C. Hall), su espo­sa Ann (Vines­sa Shaw) y su hiji­to. Al comen­zar el rela­to, el matri­mo­nio se des­pier­ta en la mitad de la noche debi­do al rui­do per­pe­tra­do por un intru­so que fran­queó la casa. Muñi­do de un revól­ver, Richard mata al hom­bre y ese acto le remuer­de la con­cien­cia; enfren­tan­do los hechos, el poli­cía que inter­vie­ne en la inves­ti­ga­ción (Dami­ci) lo con­for­ta dicién­do­le que el hom­bre aba­ti­do era Freddy Rus­sell, un indi­vi­duo de mala vida, y que el cri­men come­ti­do que­da jus­ti­fi­ca­do por un acto de auto­de­fen­sa. Sin embar­go, cuan­do Ber­nard (Sam She­pard), el padre de Freddy que salió de la pri­sión en liber­tad con­di­cio­nal, ace­cha a Richard pre­su­mi­ble­men­te con la inten­ción de ven­gar su muer­te, la his­to­ria adquie­re un tono com­ple­ta­men­te diferente.

Resul­ta­ría incon­ve­nien­te rela­tar sobre lo que acon­te­ce des­pués para no malo­grar el inte­rés del poten­cial espec­ta­dor; con todo no está demás anti­ci­par que cier­tos per­so­na­jes no son los que pare­cen ser al sur­gir con­fu­sio­nes de iden­ti­dad per­so­nal, la poli­cía pro­tec­to­ra de Richard mues­tra una face­ta corrup­ta y la “Dixie Mafia”, una orga­ni­za­ción cri­mi­nal carac­te­ri­za­da por su mar­ca­da vio­len­cia, tam­bién está invo­lu­cra­da en el ines­pe­ra­do giro de los acontecimientos.

Alguno que otro hilo suel­to del guión que­da com­pen­sa­do por una tra­ma bien cons­trui­da don­de nada resul­ta pre­de­ci­ble. Otros fac­to­res favo­ra­bles del film des­can­san en la ágil direc­ción de Mic­kle y en el buen elen­co don­de a los nom­bres ya men­cio­na­dos se agre­ga el de Don John­son en un per­so­na­je cla­ve. En resu­men, un thri­ller negro muy entre­te­ni­do que deci­di­da­men­te supera al pro­me­dio del género.

Entre los extras del video se inclu­yen comen­ta­rios de Jim Mic­kle, Michael C. Hall y Nick Dami­ci que se refie­ren al con­te­ni­do del film. El audio es en inglés, con dobla­je opcio­nal al fran­cés y con títu­los opta­ti­vos en espa­ñol. Jor­ge Gutman