El Gigan­te Egoista

THE SEL­FISH GIANT. Gran Bre­ta­ña, 2013. Direc­ción: Clio Bar­nard. Dis­tri­bu­ción: IFC Films (2014)

Basa­do leja­na­men­te en un cuen­to de hadas de Oscar Wil­de, The Sel­fish Giant es uno de esos peque­ños fil­mes que logran con­mo­ver a tra­vés de una his­to­ria que enfo­ca la amis­tad de dos ado­les­cen­tes y la reper­cu­sión de la mis­ma den­tro de un mar­co ambien­tal poco estimulante.

Connor Chapman y Shaun Thomas

Con­nor Chap­man y Shaun Thomas

La direc­to­ra y guio­nis­ta bri­tá­ni­ca Clio Bar­nard que impre­sio­na­ra gra­ta­men­te con su docu­men­tal The Arbor (2010) en este pri­mer film de fic­ción reve­la poseer la deli­ca­da sen­si­bi­li­dad de aden­trar­se en la pro­ble­má­ti­ca de los sec­to­res que per­te­ne­cen a las cla­ses socia­les más bajas de Gran Bre­ta­ña. Ubi­can­do la acción en Brad­ford, en el nor­te de Ingla­te­rra, las imá­ge­nes refle­jan un lugar des­apa­ci­ble con fami­lias humil­des don­de el des­em­pleo impe­ran­te es una cru­da reali­dad; como resul­ta­do de situa­cio­nes invo­lun­ta­rias que aque­jan a las mis­mas, no pue­den dis­pen­sar la debi­da aten­ción desea­da a sus hijos, emer­gien­do así pro­ble­mas de con­duc­ta. Ese es el caso de Arbor (Con­ner Chap­man), un ado­les­cen­te de 13 años y la de su mejor ami­go Swifty (Shaun Tho­mas) quie­nes por una riña esco­lar del cole­gio al que acu­den lle­gan a ser expul­sa­dos. Sin con­trol de sus fami­lias, a ini­cia­ti­vas de Arbor para ayu­dar a su fami­lia, comien­zan a reco­ger ile­gal­men­te mate­rial de cha­ta­rra –espe­cial­men­te hie­rro en desuso- para ofre­cer­lo a cam­bio de algún dine­ro a Kit­ten (Sean Gil­der), un explo­ta­dor y egoís­ta comer­cian­te local quien se dedi­ca a lucrar con la recu­pe­ra­ción de vie­jos metales.

Ade­más de la pro­ble­má­ti­ca social que Bar­nard retra­ta cui­da­do­sa­men­te, con remi­nis­cen­cias de la temá­ti­ca que su com­pa­trio­ta Ken Loach abar­ca en gran par­te de su fil­mo­gra­fía, lo que impre­sio­na de este rela­to es la mane­ra en que ella des­cri­be a sus per­so­na­jes pro­ta­gó­ni­cos, remar­can­do el con­tras­te de sus dife­ren­tes per­so­na­li­da­des. Así, Arbor es el chi­co hiper­ac­ti­vo no exen­to de cier­ta mali­cia que de algu­na mane­ra lide­ra el víncu­lo afec­ti­vo que lo une a Swifty; éste por su par­te, es un afa­ble mucha­cho bona­chón y más repo­sa­do, a la vez que siem­pre fiel a su ami­go y dis­pues­to a seguir­lo. Esa gran amis­tad es pues­ta a prue­ba cuan­do Arbor comien­za a sen­tir­se celo­so de Swifty en las rela­cio­nes que ambos man­tie­nen con Kit­ten; ese sen­ti­mien­to des­truc­ti­vo irá crean­do un cli­ma de agu­da ten­sión que lamen­ta­ble­men­te desem­bo­ca en un trá­gi­co acontecimiento.

En lo que a inter­pre­ta­ción se refie­re, Chap­man y Tho­mas son dos ver­da­de­ros hallaz­gos tenien­do en cuen­ta que se tra­ta de ado­les­cen­tes sin pre­via expe­rien­cia pro­fe­sio­nal. Chap­man ofre­ce una expre­si­va natu­ra­li­dad al pun­to de olvi­dar que se está fren­te a alguien que actúa, en tan­to que Tho­mas –a pesar de la natu­ra­le­za sumi­sa de su per­so­na­je, per­mi­te lograr una total empa­tía por par­te del público.

Al final de la pro­yec­ción que­da la sen­sa­ción de haber asis­ti­do a un film rea­lis­ta de nota­ble cali­dad que a pesar de su dure­za y pesi­mis­mo vale la pena ver­la para obser­var cómo el medio social con­di­cio­na la vida de una per­so­na, como suce­de con Arbor y Swify que se aso­man a la vida con un por­ve­nir desesperanzador.

El DVD es pre­sen­ta­do con sub­tí­tu­los en espa­ñol así como en inglés y con­tie­ne algu­nos extras con entre­vis­tas al elen­co y a la direc­to­ra, ade­más de un detrás de la esce­na sobre el roda­je del film. Jor­ge Gutman

Dos Films Basa­dos en una Tri­lo­gía Marsellesa

MARIUS. FANNY. Fran­cia, 2013. Direc­ción: Daniel Auteuil. Dis­tri­bu­ción. Métro­po­le (2014) 

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

El actor fran­cés Daniel Auteuil ha demos­tra­do sen­tir­se atraí­do por el dra­ma­tur­go Mar­cel Pag­nol y es así que des­pués de haber inter­pre­ta­do Jean de Flo­ret­te y Manon de Sour­ce basa­do en sus obras, hace 3 años deci­dió diri­gir su pri­me­ra pelí­cu­la con La fille du pui­sa­tier, otra de sus nove­las. Aho­ra vuel­ve a con­si­de­rar­lo como rea­li­za­dor e intér­pre­te abor­dan­do las dos pri­me­ras obras de su famo­sa tri­lo­gía mar­se­lle­sa inte­gra­da por Marius, Fanny y Cesar, que ya habían sido tras­la­da­dos al cine duran­te la déca­da del 30 y que en ese enton­ces logra­ron un gran éxi­to tan­to del públi­co como de la crítica. 

Victoire Belezy y Raphaël Personnaz en MARIUS

Vic­toi­re Belezy y Raphaël Per­son­naz en MARIUS

Antes que nada diga­mos que aun­que Marius y Fanny hayan sido estre­na­das como dos pelí­cu­las inde­pen­dien­tes, la segun­da no es una secue­la de la pri­me­ra sino su con­ti­nua­ción natu­ral. Hecha esta acla­ra­ción, cabe seña­lar que la his­to­ria se desa­rro­lla en Mar­se­lla don­de el joven Marius (Raphaël Per­son­naz), es un indi­vi­duo soña­dor cuya pasión hacia el mar lo hace desear poder unir­se a algu­nos de los bar­cos mer­can­tes que mero­dean por el puer­to para así lle­gar a cono­cer el mun­do; mien­tras tan­to tra­ba­ja en el café de su padre César (Daniel Auteuil) y no muy lejos de allí se encuen­tra la bella Fanny (Vic­toi­re Belezy), una ven­de­do­ra de maris­cos, que es su ami­ga de infan­cia. Posi­ble­men­te por una incons­cien­te timi­dez de ambos, nin­guno de los dos lle­gó a con­fe­sar la atrac­ción amo­ro­sa que sien­te el uno por el otro. Cuan­do en un momen­to dado Fanny res­pon­de a los flir­teos de Panis­se (Jean Pie­rre Darrous­sin) un madu­ro sol­te­ro de bue­na posi­ción eco­nó­mi­ca que la pre­ten­de, el celo­so Marius le decla­ra su amor. Ena­mo­ra­dos y feli­ces, todo está pre­pa­ra­do para una boda inmi­nen­te, pero cuan­do Fanny se da cuen­ta que la atrac­ción de su ama­do hacia el mar es muy gran­de, ella sacri­fi­ca su feli­ci­dad esti­mu­lán­do­lo a par­tir en un lar­go via­je. Mien­tras que en esta pri­me­ra par­te el film enfo­ca a Marius, la segun­da par­te con­sa­gra­da a Fanny comien­za cuan­do ella des­cu­bre que está emba­ra­za­da; de común acuer­do con César y urgi­da por su madre (Marie-Anne Cha­zel) acep­ta final­men­te casar­se con Panis­se; el noble hom­bre ade­más de reco­no­cer al hijo que está en ges­ta­ción dán­do­le su ape­lli­do se com­pro­me­te a edu­car­lo como si bio­ló­gi­ca­men­te se tra­ta­ra del suyo. Des­pués del naci­mien­to de su hijo, la his­to­ria adop­ta un cariz ines­pe­ra­do cuan­do se pro­du­ce el regre­so de Marius quien deci­de ins­ta­lar­se nue­va­men­te en la ciu­dad para recon­quis­tar a Fanny y a su hijo.

Victoire Belezy y Jean Pierre Darroussin en FANNY

Vic­toi­re Belezy y Jean Pie­rre Darrous­sin en FANNY

Es posi­ble que la his­to­ria de Marius y Fanny según los pará­me­tros de las cos­tum­bres y valo­res de la socie­dad actual resul­te para cier­to públi­co añe­ja o demo­dé. Pero lo cier­to es que todas las obras fil­ma­das de Pag­nol, y en este caso los dos fil­mes comen­ta­dos no son excep­cio­nes, tra­sun­ta gran huma­ni­dad. Si hay algo que obje­tar de Auteuil como rea­li­za­dor es que res­pe­tan­do a pie jun­ti­llas el tex­to de su autor, no logra des­po­jar­lo de su estruc­tu­ra tea­tral; con todo la sóli­da actua­ción del elen­co hace que este román­ti­co dra­ma de modes­tas ambi­cio­nes resul­te agra­da­ble de con­tem­plar por la sen­ci­llez, ter­nu­ra y sim­pa­tía que exuda. 

Ambos DVDs están edi­ta­dos en su ver­sión ori­gi­nal fran­ce­sa con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés.

El Sue­ño de Walt Hecho Realidad

SAVING MR. BANKS. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña-Aus­tra­lia, 2013. Direc­ción: John Lee Han­cock. Dis­tri­bu­ción: Bue­na Vis­ta Home Entertainment

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Deci­di­da­men­te deli­cio­sa, diver­ti­da, tier­na y de gran emo­ti­vi­dad es esta pelí­cu­la que rela­ta cómo se lle­gó a fil­mar la nove­la Mary Pop­pins de la auto­ra de libros infan­ti­les Pame­la L. Tra­vers. A esca­sos 3 meses de su estreno, se aca­ba de edi­tar el video don­de se pue­de vol­ver a dis­fru­tar des­de la inti­mi­dad hoga­re­ña la hila­ran­te his­to­ria de la bata­lla enta­bla­da entre Walt Dis­ney (Tom Hanks) y la auto­ra del libro (Emma Thom­pson) teme­ro­sa de que se crea­ción pudie­ra que­dar des­vir­tua­da en un pro­duc­to holly­woo­den­se rutinario.

Emma Thompson y Tom Hanks

Emma Thom­pson y Tom Hanks

La acción comien­za en Lon­dres en 1961 cuan­do el agen­te de Tra­vers le hace ver que su situa­ción finan­cie­ra es bas­tan­te pre­ca­ria y que ella debie­ra acep­tar la invi­ta­ción que Walt Dis­ney le hace des­de Los Ánge­les para que via­je a sus estu­dios y dis­cu­ta per­so­nal­men­te con él las con­di­cio­nes para que su libro sea fil­ma­do. Cabe seña­lar que Dis­ney ya hacía 20 años que esta­ba intere­sa­do en fil­mar Mary Pop­pins encon­trán­do­se con la per­sis­ten­te nega­ti­va de la nove­lis­ta por­que ella lo con­si­de­ra­ba a él un hom­bre de Holly­wood intere­sa­do en los nego­cios no tenien­do en cuen­ta que en reali­dad era un genio de la animación.

Encon­trán­do­se sin otra opción mejor, Tra­vers deci­de efec­tuar el via­je pro­pues­to por Dis­ney. De fir­me per­so­na­li­dad y de carác­ter suma­men­te irri­ta­ble, des­de el pri­mer momen­to en que se encuen­tra con el per­so­nal que rodea al crea­dor del ratón Mic­key, esta dama man­tie­ne una fría dis­tan­cia. Más aún, cuan­do se le seña­la que todo el mun­do se comu­ni­ca a tra­vés del nom­bre de pila, ella se opo­ne fir­me­men­te a que la lla­men Pame­la sino Ms Tra­vers úni­ca­men­te, acti­tud que tam­bién emplea cuan­do se diri­ge a sus interlocutores.

Aun­que la mayor par­te de la acción se desa­rro­lla en tiem­po pre­sen­te, a tra­vés de flash­backs el rela­to pasa revis­ta a epi­so­dios de la infan­cia de Tra­vers (inter­pre­ta­ción estu­pen­da de la niña Annie Rose Buc­kley) en 1907 en su tie­rra natal de Aus­tra­lia; ahí se refle­ja la vin­cu­la­ción man­te­ni­da con su padre (Colin Farrell) que entre todas sus hijas sen­tía un afec­to espe­cial por ella, y los serios pro­ble­mas de salud que lo afec­ta­ron como resul­ta­do de su incli­na­ción por la bebi­da y que de algu­na for­ma tuvo que ser tole­ra­da por su com­pren­si­va aun­que inco­mo­da­da madre (Ruth Wil­son). Esa figu­ra pater­na le sir­vió a Tra­vers de ins­pi­ra­ción para Mary Pop­pins así como al pro­pio tiem­po deter­mi­nó muchos de los aspec­tos de carác­ter y per­so­na­li­dad que expli­can su con­duc­ta actual.

En las con­ver­sa­cio­nes pre­li­mi­na­res, Tra­vers mani­fies­ta su inten­ción de man­te­ner el com­ple­to con­trol sobre el guión del film y recién fir­ma­rá el con­tra­to una vez que sean resuel­tas, a su ente­ra satis­fac­ción, todas las obser­va­cio­nes que pudie­ra rea­li­zar al mis­mo. Ade­más, una de las con­di­cio­nes fun­da­men­ta­les es que de nin­gún modo el film con­ten­ga esce­nas de animación.

Cuan­do Dis­ney está dis­pues­to a acep­tar sus exi­gen­cias, comien­za el tra­ba­jo de Tra­vers tan­to con el guio­nis­ta del film Don DaGra­di (Brad­ley Whit­ford), así como con los her­ma­nos Sher­man (Jason Sch­wart­man y B.J. Novak) res­pon­sa­bles de la músi­ca. Gran par­te de la hila­ri­dad del rela­to des­can­sa en las exa­ge­ra­das impo­si­cio­nes de la auto­ra por insig­ni­fi­can­tes deta­lles don­de tan­to el guio­nis­ta como los músi­cos no tie­nen otra alter­na­ti­va que la de aguan­tar y tra­tar de adap­tar­se a su terri­ble mal genio. A pesar de todo y con un poco de bue­na volun­tad por par­te de DaGra­di y los Sher­man, len­ta­men­te el pro­yec­to va toman­do for­ma bajo el vis­to bueno de Tra­vers que en un momen­to dado lle­ga a rom­per el hie­lo exis­ten­te cuan­do exte­rio­ri­za su entu­sias­mo al oír la com­po­si­ción musi­cal “Let’s go fly a kite” que nue­va­men­te le trae recuer­dos de su infan­cia. Sin embar­go, habrá un con­tra­tiem­po ines­pe­ra­do cuan­do se ente­ra que el film con­ten­drá una esce­na ani­ma­da por pin­güi­nos y eso moti­va a que brus­ca­men­te se diri­ja al des­pa­cho de Dis­ney entre­gán­do­le el con­tra­to sin fir­mar y regre­san­do a Londres.

El film está muy bien diri­gi­do y cier­ta­men­te el guión de Kelly Mar­cel y Sue Smith mere­ce elo­gios al entre­mez­clar muy bien el pre­sen­te con el pasa­do así como tam­bién es des­ta­ca­ble la incor­po­ra­ción de frag­men­tos de núme­ros musi­ca­les de Mary Pop­pins con la músi­ca com­pues­ta por Tho­mas Newman. 

Emma Thom­pson cum­ple un rol insu­pe­ra­ble trans­mi­tien­do mara­vi­llo­sa­men­te una per­so­na­li­dad exas­pe­ran­te que no obs­tan­te lle­ga a cap­tar la amplia sim­pa­tía del públi­co. A su lado, en un papel que sin ser de repar­to tam­po­co es pro­ta­gó­ni­co, Tom Hanks se dis­tin­gue ofre­cien­do un inme­jo­ra­ble desem­pe­ño como el gran crea­dor que aun­que sea un ave­za­do hom­bre de empre­sa reúne al pro­pio tiem­po una cali­dez espe­cial en el tra­to man­te­ni­do con la gen­te que lo rodea; más allá que físi­ca­men­te pue­da no ser una copia fiel de lo que ha sido Dis­ney, en todo momen­to pre­do­mi­na el espí­ri­tu caris­má­ti­co del artis­ta y sobre todo la capa­ci­dad diplo­má­ti­ca de saber lidiar con una inter­lo­cu­to­ra de difí­cil carácter. 

La edi­ción en Blu-Ray en alta defi­ni­ción es irre­pro­cha­ble y cuen­ta con dos agra­da­bles suple­men­tos. Uno de ellos “The Walt Dis­ney Stu­dios: From Pop­pins to the Pre­sent” cons­ti­tu­ye, como su títu­lo lo indi­ca, una visión nos­tál­gi­ca de cómo eran los estu­dios Dis­ney en la tiem­pos de la fil­ma­ción de Mary Pop­pins y su evo­lu­ción has­ta la pre­sen­te épo­ca. El otro cor­to tie­ne lugar a fines de 2012 en el últi­mo día de fil­ma­ción don­de todo el elen­co y equi­po par­ti­ci­pan­te cele­bran jubi­lo­sa­men­te el tra­ba­jo rea­li­za­do can­tan­do y bai­lan­do al com­pás de “Let’s Go Fly A Kite” como home­na­je al com­po­si­tor Richard Sher­man, artí­fi­ce fun­da­men­tal de la músi­ca de Mary Poppins. 

El video es pre­sen­ta­do en inglés con pis­tas sono­ras en fran­cés y espa­ñol. Inclu­ye sub­tí­tu­los opta­ti­vos en las 3 len­guas que se apli­can exclu­si­va­men­te al film. 

Un Film Ori­gi­nal e Impredecible

VIC + FLO ONT VU UN OURS. Cana­da, 2013. Direc­ción por Denis Côté. Dis­tri­bu­ción Fun Film (2014).

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Más de una vez el inge­nio­so cineas­ta Denis Côté mani­fes­tó que en sus tra­ba­jos sue­le pri­vi­le­giar la pues­ta en esce­na antes que la exis­ten­cia de una tra­ma for­mu­la­da de mane­ra tra­di­cio­nal; de allí que a lo lar­go de su fil­mo­gra­fía la his­to­ria ocu­pa un segun­do lugar. Sin embar­go, en Vic + Flo Ont vu un ours se asis­te a un rela­to más permea­ble que en sus fil­mes pre­ce­den­tes; de todos modos, la narra­ción emplea­da sub­vier­te la expec­ta­ti­va del espec­ta­dor por­que a medi­da que el film pro­gre­sa, el guión aña­de infor­ma­cio­nes fal­tan­tes que obli­gan a que uno ten­ga que reubi­car­se men­tal­men­te para poder intro­du­cir­se en la piel de sus personajes.

Pierrette Robitaille y Romane Bohringer

Pie­rret­te Robi­tai­lle y Roma­ne Bohringer

Difí­cil de cata­lo­gar la his­to­ria de este film den­tro de un géne­ro pre­ci­so. Su pró­lo­go de apa­ren­te come­dia luná­ti­ca que­da inme­dia­ta­men­te des­men­ti­do al comen­zar el rela­to. Vic­to­ria o Vic (Pie­rret­te Robi­tai­lle), una mujer de 61 años, lle­ga a una caba­ña ubi­ca­da en algún para­je bos­co­so de la pro­vin­cia de Que­bec, per­te­ne­cien­te a su tío Emi­le (Geor­ges Mol­nar), un anciano mudo y suje­to a una silla de rue­das que nece­si­ta de asis­ten­cia y que has­ta ese momen­to esta­ba al cui­da­do de un joven vecino (Pier-Luc Funk ). Al poco tiem­po se pro­du­ce la visi­ta de Gui­llau­me (Marc-André Gron­din) al lugar impo­nién­do­le a Vic algu­nas nor­mas de com­por­ta­mien­to que debe cum­plir; es allí que uno se ente­ra de que ella se encuen­tra en liber­tad con­di­cio­nal y que Gui­llau­me es el fun­cio­na­rio encar­ga­do de vigi­lar­la; el hecho de que no se sepa cuál ha sido el deli­to come­ti­do por el que estu­vo en pri­sión no tie­ne rele­van­cia. Un nue­vo per­so­na­je se agre­ga en la esce­na siguien­te cuan­do Vic se encuen­tra en la cama, inti­man­do con una mujer; se tra­ta de Flo­ren­ce o Flo (Roma­ne Boh­rin­ger), más joven que Vic y que tam­bién estu­vo en la cár­cel don­de ambas se cono­cie­ron para lue­go con­ver­tir­se en amantes.

De lo que ante­ce­de uno cree­ría asis­tir a un con­ven­cio­nal rela­to de amor homo­se­xual. Pero Côté no per­mi­te que el espec­ta­dor se anti­ci­pe a lo que pien­sa expre­sar agre­gan­do ingre­dien­tes, y es así que el desa­rro­llo de la tra­ma va crean­do un cli­ma de ten­sión dra­má­ti­ca debi­do a diver­sos fac­to­res con­cu­rren­tes. En pri­mer lugar, la rela­ción entre ambas muje­res va adqui­rien­do face­tas con­flic­ti­vas en la medi­da que Vic, sen­si­ble­men­te vul­ne­ra­ble y depen­dien­te de Flo, teme per­der­la dado que su aman­te res­pon­de a una per­so­na­li­dad más inde­pen­dien­te ade­más de gus­tar tam­bién del sexo opues­to. No menos impor­tan­te es la apa­ri­ción de Mari­na (Marie Bras­sard), otro per­so­na­je que afec­ta­rá aún más el víncu­lo de la pare­ja. Final­men­te, hay un nue­vo ele­men­to que hace que el rela­to adop­te la for­ma de una ven­gan­za per­ver­sa, ori­gi­nan­do un des­en­la­ce dra­má­ti­co inesperado.

Con varia­das vuel­tas de giro, se asis­te a un film ori­gi­nal, fres­co, ocu­rren­te, bien rela­ta­do y con carac­te­res logra­da­men­te des­crip­tos. En el aspec­to for­mal, Côté hace gala de una ele­gan­cia esti­lís­ti­ca ade­más de lograr apre­cia­bles com­po­si­cio­nes visua­les que valo­ri­zan a su relato.

El DVD es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal fran­ce­sa con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés.

Un Retra­to Rea­lis­ta Sobre la Segre­ga­ción Femenina

WADJ­DA. Ara­bia Sau­di­ta-Ale­ma­nia, 2012. Direc­ción: Hai­faa Al Man­sour. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment (2013) 

La apa­ri­ción en video de Wadj­da cons­ti­tu­ye una muy bue­na opor­tu­ni­dad para vol­ver a apre­ciar un film exce­len­te­men­te escri­to y diri­gi­do por Hai­faa Al Man­sour, una mujer de Ara­bia Sau­di­ta que refle­ja las cos­tum­bres pre­va­le­cien­tes en cuan­to al tra­to dis­pen­sa­do al sexo feme­nino en su país.

Waad Mohammed

Waad Moham­med

Adop­tan­do una narra­ción sen­ci­lla a la vez que sóli­da, la rea­li­za­do­ra nos pre­sen­ta a Wadj­da (Waad Moham­med), una niña de 12 años, quien toda­vía goza de cier­tas liber­ta­des que des­apa­re­ce­rán cuan­do en poco tiem­po más se con­vier­ta en mujer. Habi­tan­do en un barrio de Riad, la capi­tal de Ara­bia Sau­di­ta, vive con sus padres que bien la quie­ren y tie­ne como ami­gui­to a un chi­co vecino (Abdull­rah­man Al Goha­ni) que posee una bici­cle­ta y que ella tam­bién le gus­ta­ría tener; pero hay un gran incon­ve­nien­te por­que de acuer­do a las nor­mas impe­ran­tes en ese país con­ser­va­dor y musul­mán, las chi­cas no pue­den mon­tar en bici­cle­ta por­que con su uso podrían rom­per su vir­gi­nal himen. Empe­ci­na­da en tener una bici­cle­ta, Wadj­da recu­rre a dife­ren­tes medios para afron­tar su cos­to des­pués de ver una que se encuen­tra expues­ta en un nego­cio cer­cano; la gran opor­tu­ni­dad se le pre­sen­ta cuan­do la escue­la rea­li­za un con­cur­so que con­sis­te en inter­pre­tar y reci­tar de memo­ria extrac­tos del Corán, don­de el pre­mio con­sis­te en una suma de dine­ro que le per­mi­ti­rá lograr su pro­pó­si­to si ella resul­ta ganadora.

El sim­ple pero bien urdi­do guión recrea a tra­vés de la fic­ción un exce­len­te retra­to de la reali­dad en cuan­to a los dere­chos que asis­ten a las muje­res de Ara­bia Sau­di­ta, uti­li­zan­do como mode­lo a nues­tra heroí­na, alguien que es muy cons­cien­te del medio en que se des­en­vuel­ve pero que al mis­mo tiem­po tra­ta de rebe­lar­se con­tra las adver­si­da­des que le impo­ne ese entorno social lide­ra­do por hombres.

Uti­li­zan­do como excu­sa la adqui­si­ción de un bici­clo, el rela­to expo­ne cla­ra­men­te varias situa­cio­nes que tes­ti­mo­nian las mar­ca­das dife­ren­cias entre el hom­bre y la mujer, don­de el sexo feme­nino no tie­ne dere­cho a con­du­cir un auto y debe man­te­ner su ros­tro com­ple­ta­men­te cubier­to en su apa­ri­ción públi­ca. Más espe­cí­fi­ca­men­te, se obser­va a los padres de Wadj­da, don­de su madre (Reem Abdu­llah) per­ci­be que su mari­do está abu­rri­do de ella por­que no le ha pro­vis­to de un hijo varón y de allí que inten­te encon­trar una segun­da espo­sa; natu­ral­men­te ella no tie­ne dere­cho a pro­tes­ta algu­na. No menos ilus­tra­ti­vo resul­ta la acti­tud de la direc­to­ra de la escue­la (Ahd) a la que asis­te Wadj­da, opri­mien­do a sus alum­nas con tal de apli­car con fir­me­za la ley de la cha­ria. En una esce­na se obser­va la acti­tud de varias niñas esco­la­res que sien­do divi­sa­das a una gran dis­tan­cia por hom­bres tra­ba­ja­do­res, deben ocul­tar­se para no ser vis­tas públi­ca­men­te; de algún modo, eso refle­ja el redu­ci­do espa­cio al que la mujer está con­fi­na­da cuan­do se encuen­tra fue­ra de su casa don­de siem­pre debe estar acom­pa­ña­da por un hom­bre de su familia.

Con efi­cien­tes movi­mien­tos de cáma­ra y un apro­pia­do mon­ta­je, Hai­faa al-Man­sour ofre­ce un poé­ti­co rela­to don­de evi­ta juz­gar lo que expo­ne para que el públi­co lo haga por sí mis­mo. Si bien ella es la prin­ci­pal res­pon­sa­ble de este nota­ble film deno­tan­do la sumi­sión de la mujer, cabe seña­lar que gran par­te del méri­to resi­de en su elen­co, sobre todo en la extra­or­di­na­ria com­po­si­ción que Waad Moham­med rea­li­za de una niña madu­ra que es due­ña de una inna­ta liber­tad inter­na para asu­mir los desa­fíos que su medio le impone.

El mate­rial adi­cio­nal que se pue­de apre­ciar tan­to en el for­ma­to Blu-Ray como en el DVD inclu­ye, entre otros, un intere­san­tí­si­mo repor­ta­je efec­tua­do por Vic­to­ria Hoch­berg ‑del Sin­di­ca­to de Direc­to­res de Esta­dos Uni­dos- a la direc­to­ra, segui­do de un perío­do de pre­gun­tas y res­pues­tas con el públi­co asis­ten­te. Las decla­ra­cio­nes de la rea­li­za­do­ra con­tri­bu­yen a que el espec­ta­dor se fami­lia­ri­ce aún más con los aspec­tos cul­tu­ra­les vigen­tes en Ara­bia Sau­di­ta, a tra­vés de las pecu­lia­res carac­te­rís­ti­cas expe­ri­men­ta­das antes y duran­te el roda­je del film.

Audio: Ver­sión ori­gi­nal ará­bi­ca o dobla­da al fran­cés con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés y fran­cés. Jor­ge Gutman