Antes De La Medianoche

BEFO­RE MID­NIGHT. Esta­dos Uni­dos, 2013. Direc­ción: Richard Lin­kla­ter. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment ( 2013)

Des­pués de su estreno en sala hace 4 meses, el públi­co que aún no ha vis­to este exce­len­te film tie­ne oca­sión de apre­ciar­lo en video, ya sea en DVD o en Blu-ray. Befo­re Mid­night de Richard Lin­kla­ter es la ter­ce­ra par­te de una saga comen­za­da en 1995 con Befo­re Sun­ri­se y con­ti­nua­da nue­ve años des­pués con Befo­re Sun­set. Con los mis­mos per­so­na­jes y los mis­mos acto­res Lin­kla­ter logró que el segun­do capí­tu­lo supe­ra­ra las exce­len­cias del pri­me­ro y, por si fue­ra poco, su recien­te film es el mejor de los tres. Se tra­ta de una obra ple­na de encan­to, suges­tión y has­ta diría mági­ca, des­en­tra­ñan­do las carac­te­rís­ti­cas del amor de una pare­ja bien cons­ti­tui­da des­pués de cier­to perío­do de convivencia.

Julie Delpy y Ethan Hawke

Julie Delpy y Ethan Hawke

Cabe recor­dar que en la his­to­ria comen­za­da hace casi dos déca­das, en un via­je en tren des­de Buda­pest a Vie­na, se pro­du­ce el encuen­tro entre el ame­ri­cano Jes­se (Ethan Haw­ke) y la fran­ce­sa Celi­ne (Julie Delpy), dos jóve­nes de poco más de 20 años don­de la atrac­ción sur­gi­da entre ambos es inme­dia­ta dan­do lugar a un tierno roman­ce de esca­sas horas en Vie­na dado que él debía retor­nar a los Esta­dos Uni­dos y ella se diri­gía a París; pro­me­tien­do un reen­cuen­tro que debe­ría pro­du­cir­se 6 meses des­pués, el mis­mo recién se pro­du­ce en 2004 cuan­do Jes­se con­ver­ti­do en un reco­no­ci­do escri­tor visi­ta París pro­mo­cio­nan­do su últi­ma nove­la y ahí Celi­ne sale a su encuen­tro. Con las esca­sas dos horas que le que­da­ban para lle­gar al aero­puer­to y regre­sar a los Esta­dos Uni­dos, Jes­se le pro­po­ne a Celi­ne un paseo por la ciu­dad de las luces para que cada uno se impon­ga del otro acer­ca de lo acon­te­ci­do en el trans­cur­so de los años pasa­dos; ya más expe­ri­men­ta­dos y en don­de los sue­ños de los jóve­nes no lle­ga­ron a cris­ta­li­zar­se del modo cómo lo habían pla­nea­do, que­da flo­tan­do una sen­sa­ción de arre­pen­ti­mien­to mutuo por haber fra­ca­sa­do la cita que se habían pro­pues­to en su momen­to; como “don­de hubo fue­go ceni­zas que­dan”, el segun­do epi­so­dio con­clu­ye dejan­do el sus­pen­so en si ambos esta­rán dis­pues­tos a asu­mir el com­pro­mi­so emo­cio­nal de vivir jun­tos. Así se lle­ga al momen­to actual don­de Jes­se y Celi­ne han uni­do sus vidas, tie­nen un par de niñas melli­zas y asu­men una res­pon­sa­bi­li­dad com­ple­ta­men­te dife­ren­te a la de las ante­rio­res eta­pas de sus vidas, como con­se­cuen­cia del pasa­je del tiem­po y por una madu­rez adqui­ri­da por los 40 años de edad que lle­van a cuestas.

Cuan­do comien­za el film, ya se sabe que Jes­se y Celi­ne se casa­ron y el matri­mo­nio se halla en una isla grie­ga con sus hiji­tas dis­fru­tan­do el últi­mo día de vaca­cio­nes de varias sema­nas en casa de unos ami­gos, antes de retor­nar a París don­de fija­ron su resi­den­cia. Pre­via­men­te, vemos a Jes­se des­pe­dir en el aero­puer­to a Hank (Sea­mus Davey-Fitz­pa­trick) su hijo ado­les­cen­te pro­duc­to de su matri­mo­nio ante­rior quien lo vino a visi­tar y con quien tie­ne esca­so con­tac­to dado que vive con su madre en Chica­go; de algún modo, el hecho de no haber com­par­ti­do con él sus años de infan­cia así como la pre­sen­te eta­pa de su vida con­tri­bu­yen a que Jes­se se encuen­tre un tan­to apenado.

La estruc­tu­ra narra­ti­va del film no ha cam­bia­do. Con diá­lo­gos escri­tos por el rea­li­za­dor y sus dos pro­ta­go­nis­tas, el públi­co asis­te al igual que en las dos pelí­cu­las ante­rio­res a con­ver­sa­cio­nes que aun­que apa­ren­te­men­te intras­cen­den­tes cobran ímpe­tu y rique­za en las inge­nio­sas répli­cas que se pro­du­cen entre ellos. Des­pués de los pri­me­ros vein­te minu­tos en que en plano fijo la cáma­ra sigue a la fami­lia en el auto con­du­ci­do por Jes­se, el públi­co va impo­nién­do­se de deta­lles que sutil­men­te van ilus­tran­do los egos de ambos per­so­na­jes cuan­do dis­cu­ten sobre un nue­vo empleo que Celi­ne está a pun­to de comen­zar y que Jes­se no está muy de acuer­do para que ella lo acep­te. En la segun­da sec­ción del film se los ve en una comi­da fami­liar ofre­ci­da por sus anfi­trio­nes grie­gos más otros ami­gos ‑jóve­nes y ancia­nos- don­de los temas del amor, la fami­lia, las cos­tum­bres sexua­les, las dife­ren­cias de géne­ro entre hom­bre y mujer, y algu­nos otros tópi­cos de natu­ra­le­za inte­lec­tual –espe­cial­men­te de carác­ter lite­ra­rio- salen a relu­cir en diá­lo­gos abso­lu­ta­men­te natu­ra­les, sin que el inte­rés por los mis­mos lle­gue a decaer. Pos­te­rior­men­te, y dejan­do a las niñi­tas en casa de sus ami­gos, la pare­ja deci­de pasar la últi­ma noche en un hotel cer­cano para gozar momen­tos ínti­mos. Pero esas inten­cio­nes se frus­tran cuan­do Jes­se reci­be un lla­ma­do tele­fó­ni­co de Hank, y como con­se­cuen­cia del mis­mo se ori­gi­na una dis­cu­sión con Celi­ne que va gene­ran­do en for­ma cre­cien­te una atmós­fe­ra de ten­sión al sur­gir repro­ches, celos y situa­cio­nes que podrían poner en jaque la rela­ción matri­mo­nial; pero no es así, por­que en últi­ma ins­tan­cia Lin­kla­ter, Haw­ke y Delphy optan por demos­trar que las fric­cio­nes o des­acuer­dos que pue­den acon­te­cer entre los miem­bros de una pare­ja fren­te a situa­cio­nes exter­nas o impo­si­bles de con­tro­lar, de nin­gún modo pue­den aca­llar los ver­da­de­ros sen­ti­mien­tos de com­pren­sión y bue­na volun­tad que los vin­cu­la, en la medi­da que esa unión esta fun­da­da en cimien­tos bien construidos.

En cuan­to a la inter­pre­ta­ción Delpy y Haw­ke ya no exis­ten como acto­res al inte­grar­se por com­ple­to en las vidas de Jes­se y Celi­ne; estos dos per­so­na­jes son tan vívi­dos, rea­lis­tas y con­vin­cen­tes –ade­más de lograr una quí­mi­ca extra­or­di­na­ria– que resul­ta impo­si­ble des­en­ten­der­se de lo que dicen, sien­ten o expre­san ges­tual­men­te reve­lan­do sus pensamientos. 

La trans­fe­ren­cia al video, a juz­gar por la pre­sen­ta­ción del for­ma­to Blu-ray, es de nota­ble cali­dad tan­to en lo que con­cier­ne a su tex­tu­ra, la cla­ri­dad de sus imá­ge­nes y los colo­res. Como par­te del mate­rial com­ple­men­ta­rio se inclu­yen comen­ta­rios de inte­rés por par­te de los dos intér­pre­tes y el rea­li­za­dor que en par­te vuel­ven a ser vol­ca­dos al ser entre­vis­ta­dos por el crí­ti­co de cine Elvis Mit­chell. Esta edi­ción pre­sen­ta­da en idio­ma ori­gi­nal inglés cuen­ta con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en inglés. Jor­ge Gutman

Una Niña En Pro­cu­ra De Afecto

WHAT MAI­SIE KNEW. Esta­dos Uni­dos, 2012. Direc­ción: Scott McGehee y David Sie­gel. Dis­tri­bu­ción: Mongrel/Métropole (2013)

En muchas opor­tu­ni­da­des el cine ha tra­ta­do el deli­ca­do tema de los niños juz­gan­do la inapro­pia­da con­duc­ta de sus padres; con todo, pocas veces se ha logra­do un rela­to tan humano y pro­fun­do como lo expues­to por los rea­li­za­do­res Scott McGehhe y David Sie­gel en este film que se comen­ta y que no fue estre­na­do comer­cial­men­te en Cana­dá; afor­tu­na­da­men­te, se tie­ne oca­sión de juz­gar­lo con la recien­te edi­ción en video.

Onata Aprile y Alexander Skarsgard

Ona­ta Apri­le y Ale­xan­der Skarsgard

Basa­do en una nove­la de Henry James (1897), esta ver­sión con­tem­po­rá­nea adap­ta­da por Carroll Cartw­right y Nancy Doy­ne tie­ne amplia vigen­cia al ilus­trar las que­re­llas enta­bla­das por padres divor­cia­dos que quie­ren asu­mir el cui­da­do de los hijos. En este caso se tra­ta de Mai­sie (Ona­ta Apri­le), una muy sen­si­ble cria­tu­ra de 6 años que obser­va la lucha coti­dia­na de su hogar frac­tu­ra­do por la sepa­ra­ción de sus padres y la for­ma poco civi­li­za­da en que se tra­tan dispu­tan­do su tenen­cia. La madre de Mai­sie es Susan­na (Julian­ne Moo­re) una tem­pe­ra­men­tal músi­ca de rock que pue­de pasar par­te de su tiem­po libre pro­di­gan­do aten­cio­nes y cari­ño a la niña, así como de repen­te des­apa­re­ce de su vis­ta por días ente­ros como si nada hubie­ra pasa­do; en cuan­to a su padre Bea­le (Ste­ve Coogan), que es un nego­cian­te de arte, no deja de con­cen­trar su aten­ción en su telé­fono móvil cuan­do su hiji­ta lo acompaña. 

La niña que lo obser­va todo tras­lu­ce en su sem­blan­te una pro­fun­da tris­te­za de saber­se con­ver­ti­da en una suer­te de paque­te don­de quie­nes ver­da­de­ra­men­te le pro­di­gan el amor y afec­to real son su joven nana Mar­go (Joan­na Van­derham) que ter­mi­na casán­do­se con su padre y Lin­coln (Ale­xan­der Skars­gard), un bar­man con quien Susan­na se ha casa­do para ven­gar­se de su ex marido. 

Huel­gan los elo­gios para cali­fi­car la extra­or­di­na­ria actua­ción de Ona­ta Apri­le quien trans­mi­te en peque­ños pero exce­len­tes deta­lles el trau­ma que su per­so­na­je expe­ri­men­ta así como sus esca­sos momen­tos de ale­gría al esbo­zar en su ros­tro la dul­ce son­ri­sa ya sea cuan­do inter­ac­túa con sus com­pa­ñe­ri­tas de escue­la o cuan­do se encuen­tra con Mar­go y/o Lin­coln; a pesar de su esca­sa edad, Apri­le está capa­ci­ta­da para per­mi­tir que Mai­sie dota­da de un gene­ro­so espí­ri­tu expre­se silen­cio­sa­men­te el dolor que sien­te fren­te al tre­men­do egoís­mo y des­apren­sión de sus padres. 

Los direc­to­res han logra­do un melo­dra­ma de con­si­de­ra­ble rique­za emo­cio­nal con­tan­do con un elen­co de pri­mer nivel, don­de Apri­le se lle­va las pal­mas al haber sabi­do brin­dar una Mai­sie de increí­ble natu­ra­li­dad, como si la peque­ña actriz estu­vie­se atra­ve­san­do en la vida real un pro­ble­ma similar. 

El DVD, que no con­tie­ne mate­rial adi­cio­nal, es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal ingle­sa, con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en espa­ñol y/o inglés. Jor­ge Gutman

La Doble Identidad

TODOS TENE­MOS UN PLAN. Argen­ti­na-Espa­ña, 2012. Direc­ción: Ana Piter­barg. Dis­tri­bu­ción: Mongrel/Métropole (2013)

Estre­na­do inter­na­cio­nal­men­te en el TIFF 2012, esta ópe­ra pri­ma de la rea­li­za­do­ra Ana Piter­barg no se dio a cono­cer en las salas de cine y es así que su apa­ri­ción en video adquie­re el carác­ter de novedad. 

Varios son los temas que abor­da la joven direc­to­ra en este psi­co­ló­gi­co thri­ller pero el más impor­tan­te de los mis­mos es el que se vin­cu­la con la doble iden­ti­dad que en cine se tuvo oca­sión de apre­ciar más de una vez, como la obra maes­tra de Alfred Hitch­cock que es Vér­ti­go (1958) y/o el exce­len­te film fran­cés Plein Soleil (1960) de René Clé­ment que lue­go fue obje­to de una nue­va ver­sión en The Talen­ted Mr. Ripley (1999). Cabe reco­no­cer que Todos Tene­mos Un Plan no alcan­za dichas altu­ras, aun­que de todos modos resul­ta intere­san­te apre­ciar los recur­sos visua­les de este film y la ambien­ta­ción logra­da del esce­na­rio en que trans­cu­rre la mayor par­te de su acción.

2.Viggo Mortensen

Vig­go Mortensen

El cono­ci­do actor Vig­go Mor­ten­sen ani­ma a Pedro y Agus­tín, dos her­ma­nos geme­los de dife­ren­te esti­lo de vida vivien­do en Argen­ti­na y per­te­ne­cien­tes a medios socia­les com­ple­ta­men­te opues­tos. Pedro es un delin­cuen­te api­cul­tor de aspec­to des­ali­ña­do que vive en el del­ta del Para­ná y que pade­ce de una seria enfer­me­dad. Su her­mano Agus­tín es un res­pe­ta­ble pedia­tra que habi­ta en la capi­tal jun­to con su espo­sa Clau­dia (Sole­dad Villa­mil) quien des­pués de varios años de con­vi­ven­cia y cuan­do todo está dis­pues­to para la adop­ción de un hijo que habían pla­nea­do, Agus­tín se opo­ne a ello entran­do en un esta­do de páni­co y angus­tia exis­ten­cial, en tan­to que Clau­dia está a pun­to de abandonarlo. 

A pesar de la nota dra­má­ti­ca des­crip­ta, el deto­nan­te de la his­to­ria se pro­du­ce cuan­do el pedia­tra reci­be la visi­ta de su her­mano des­pués de 15 años de no haber­se vis­to; como con­se­cuen­cia de la mis­ma, y fren­te a una situa­ción impre­vi­si­ble que no con­vie­ne reve­lar, Agus­tín apro­ve­cha la opor­tu­ni­dad de eva­dir­se de su cri­sis per­so­nal asu­mien­do la iden­ti­dad de su her­mano en el medio ambien­te en que Pedro se des­en­vuel­ve. Deam­bu­lan­do entre el cine negro y el géne­ro poli­cial, la his­to­ria des­pier­ta intri­ga pero sin embar­go el rela­to ado­le­ce de la ten­sión nece­sa­ria para crear un cli­ma de mayor emo­ción, moti­van­do a que el sus­pen­so que­de un tan­to desdibujado. 

Con todo y a pesar de su narra­ción un tan­to des­igual, el film es aten­di­ble en lo que con­cier­ne a la des­crip­ción de ambien­tes, espe­cial­men­te en los deta­lles vin­cu­la­dos con el mun­do de mar­gi­na­dos y ex con­vic­tos que sue­len bus­car refu­gio en las islas del Tigre; al pro­pio tiem­po y sin ser su esen­cial pro­pó­si­to, el film echa una mira­da crí­ti­ca al com­por­ta­mien­to de una socie­dad de dudo­sos valo­res morales. 

El nivel de actua­ción de Mor­ten­sen es en gene­ral acep­ta­ble en su carac­te­ri­za­ción de dos per­so­na­li­da­des dife­ren­tes aun­que le resul­ta más incó­mo­do asu­mir el papel sal­va­je de Pedro; con todo está lejos de sus mejo­res pape­les como lo logró en Eas­tern Pro­mi­ses (2007) y muy espe­cial­men­te en A His­tory of Vio­len­ce (2005). Del res­to del elen­co quie­nes más se des­ta­can son Sofía Gala Cas­ti­glio­ne y Daniel Fanego. 

En el plano téc­ni­co es remar­ca­ble el tra­ba­jo de foto­gra­fía de Lucio Bone­lli dotan­do al film de una con­si­de­ra­ble rique­za visual. 

El DVD no con­tie­ne suple­men­tos y es pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal espa­ño­la con títu­los opta­ti­vos en inglés. Jor­ge Gutman

Un Tri­bu­to Al Amor

AMOUR. Aus­tria-Fran­cia-Ale­ma­nia, 2012. Direc­ción: Michael Hane­ke. Dis­tri­bu­ción: Sony Pic­tu­res Home Enter­tain­ment (2013) 

Jean-Louis Trintignant y Emanuelle Riva

Jean-Louis Trin­tig­nant y Emma­nue­lle Riva

El direc­tor aus­tría­co Michael Hane­ke cuya fil­mo­gra­fía has­ta el pre­sen­te se ha carac­te­ri­za­do por un cine que enfa­ti­za la vio­len­cia de lo coti­diano con dife­ren­tes mati­ces, retor­na con una pelí­cu­la com­ple­ta­men­te dife­ren­te que sin duda cons­ti­tu­ye su crea­ción más bella y con­mo­ve­do­ra. No son muchas las veces que la cine­ma­to­gra­fía abor­da el amor en la vejez y si bien hubo un logra­do acier­to en el film japo­nés Tok­yo Story (1953), Hane­ke incur­sio­na en Amour en una temá­ti­ca pare­ci­da, hacién­do­lo con máxi­ma suti­le­za, sobrie­dad y refi­na­mien­to. Para ello ha con­ta­do con la valio­sí­si­ma cola­bo­ra­ción de dos leyen­das vivien­tes del cine fran­cés como lo son Jean-Louis Tring­ti­nant y Emma­nue­lle Riva. 

Como su títu­lo lo indi­ca, el film cuen­ta una his­to­ria que refle­ja la emo­ción del amor en toda la dimen­sión y rique­za que este sen­ti­mien­to pue­de pro­du­cir a tra­vés de un sin­ce­ro y pro­fun­do afec­to, bon­dad, com­pren­sión y com­pa­sión que dos seres expe­ri­men­tan en for­ma recí­pro­ca el uno hacia el otro. Eso es lo que se ve refle­ja­do en el anciano matri­mo­nio de cla­se media que Hane­ke ilus­tra mara­vi­llo­sa­men­te en las per­so­nas de Geor­ge (Trin­tig­nant) y Anne (Riva). 

Con una pues­ta en esce­na remar­ca­ble, es posi­ble que el film pue­da inco­mo­dar a algu­nos espec­ta­do­res, pero nun­ca le ten­de­rá la tram­pa del sen­ti­men­ta­lis­mo bara­to o de caer en el faci­lis­mo melo­dra­má­ti­co, a pesar de que cada esce­na pene­tra hon­da­men­te por su fuer­za emo­cio­nal. Como en todos sus fil­mes, el rea­li­za­dor desa­rro­lla la acción comen­zán­do­la en for­ma apa­ci­ble y tran­qui­la; así se apre­cia a Geor­ge y Anne, dos pro­fe­so­res de músi­ca reti­ra­dos des­de hace tiem­po, asis­tien­do a un con­cier­to en el Théâ­tre des Champs-Ely­sées de París don­de el solis­ta es uno de sus ex alum­nos. Cuan­do retor­nan al depar­ta­men­to en que habi­tan rodea­dos de un gran piano, libros, dis­cos, cua­dros y otros deta­lles que des­ti­lan cul­tu­ra y cali­dez, pode­mos con­tem­plar cómo Geor­ge miran­do fija­men­te a Anne le mani­fies­ta lo boni­ta que la encuen­tra, como un ges­to de pro­fun­do cari­ño hacia ella des­pués de una con­vi­ven­cia en común de 60 años. Pron­ta­men­te, a la maña­na siguien­te Anne expe­ri­men­ta cier­tos ges­tos de extra­vío como sín­to­mas de una embo­lia; des­pués de una pri­me­ra ope­ra­ción a la que es some­ti­da, que­da par­cial­men­te para­li­za­da, debien­do movi­li­zar­se con una silla de rue­das. De aquí en más su cuer­po va sufrien­do una len­ta y pro­gre­si­va deca­den­cia que pone a prue­ba el amor incon­men­su­ra­ble que une al matri­mo­nio en la for­ma cómo Geor­ge se preo­cu­pa al máxi­mo para asis­tir a su que­ri­da espo­sa. Cuan­do su situa­ción se agra­va des­pués de otro derra­me cere­bral, la aten­ción de su mari­do pro­si­gue inten­sa­men­te, ya no solo para ali­men­tar­la sino tam­bién ten­dién­do­le su valio­sa ayu­da en el cuar­to de baño y en la cama; tarea, como se pue­de apre­ciar se tra­ta de una tarea nada sen­ci­lla tenien­do en cuen­ta que Geor­ge res­pe­ta los deseos de Anne en no que­rer retor­nar al hos­pi­tal y ade­más rea­li­za todos los esfuer­zos posi­bles para que su mujer con­ser­ve intac­ta su dig­ni­dad. 

En lo que cons­ti­tu­ye una ver­da­de­ra pie­za de cáma­ra, con excep­ción de las pri­me­ras secuen­cias el film no se apar­ta del gran depar­ta­men­to como esce­na­rio exclu­si­vo y prác­ti­ca­men­te tie­ne a la pare­ja como los úni­cos per­so­na­jes en la mayor par­te de su desarrollo.

Si el esce­na­rio resul­ta un tan­to opre­si­vo, Trin­tig­nant y Riva lo ilu­mi­nan per­ma­nen­te­men­te a tra­vés de inter­pre­ta­cio­nes anto­ló­gi­cas, en don­de uno no los ve como acto­res sino como per­so­na­jes ver­da­de­ros que actúan con la mayor natu­ra­li­dad sin repa­rar que hay una cáma­ra por detrás que los está fil­man­do. Debe des­ta­car­se tam­bién la bre­ve par­ti­ci­pa­ción de Isa­be­lle Hup­pert como la dis­tan­te hija del matri­mo­nio que efec­túa algu­nas visi­tas for­ma­les a sus padres y que por estar dema­sia­do invo­lu­cra­da con su carre­ra musi­cal no lle­ga a tener com­ple­ta idea de la situa­ción que ellos atra­vie­san; a ello se agre­ga que su madre pre­fie­re no ser vis­ta para no sen­tir­se humi­lla­da por su enfermedad. 

Cier­ta­men­te, Amour es un film duro, sin con­ce­sio­nes que des­lum­bra por su luci­dez y por la for­ma de refle­jar el dolor que pue­de apa­re­jar los últi­mos esta­dios de vida, pre­si­di­do en este caso por la exis­ten­cia de un pro­fun­do sen­ti­mien­to que le da sen­ti­do y la real razón de ser a nues­tra tran­si­to­ria exis­ten­cia. Como es sabi­do, esta pelí­cu­la reci­bió múl­ti­ples hono­res a nivel inter­na­cio­nal, entre ellos el Oscar a la Mejor Pelí­cu­la Extran­je­ra de 2012. 

EL DVD pre­sen­ta­do en su ver­sión ori­gi­nal fran­ce­sa con sub­tí­tu­los en inglés, con­tie­ne dos impor­tan­tes extras. Uno de ellos es Making of Amour (25 minu­tos) que es el “detrás de la esce­na” que tuvo lugar duran­te el roda­je del film; aquí se pue­de apre­ciar la for­ma en que Hane­ke con­du­ce a sus acto­res (Trin­tig­nant, Riva y Hup­pert) has­ta lograr el efec­to exac­ta­men­te desea­do por él; otro aspec­to des­ta­ca­ble es cómo la fil­ma­ción de varias esce­nas afec­tó en for­ma trau­má­ti­ca a Riva al vivir con com­ple­to aban­dono de su per­so­na el per­so­na­je de Anne; por su par­te, Trin­tig­nant seña­la que des­pués de 15 años de ausen­cia resol­vió retor­nar al cine dada la enver­ga­du­ra del dra­má­ti­co rol asig­na­do por el guión del rea­li­za­dor. El segun­do cor­to es Q and A with Direc­tor Michael Hane­ke (38 minu­tos) don­de se repro­du­ce un repor­ta­je que Elvis Mit­chell –ex cri­ti­co de cine del New York Times y actual cura­dor de Los Ange­les County Museum of Art (LAC­MA)- le efec­tua a Hane­ke; entre otros aspec­tos, las pre­gun­tas y res­pues­tas se refie­ren al pre­sen­te film, a algu­nos de los acto­res con quien el rea­li­za­dor tra­ba­jó en su carre­ra pro­fe­sio­nal (Trin­tig­nant, Hup­pert, Daniel Auteuil, Juliet­te Bino­che) y a otros aspec­tos vin­cu­la­dos con su lar­ga tra­yec­to­ria de cineas­ta. Jor­ge Gutman

Un Con­mo­ve­dor Dra­ma Social

LA CHIS­PA DE LA VIDA. Espa­ña-Fran­cia, 2011. Direc­ción: Alex de la Igle­sia. Dis­tri­bu­ción: Mongrel/Métropole (2013)

Salma Hayek

Sal­ma Hayek

Sin haber­se estre­na­do en sala, aca­ba de salir en video La Chis­pa de la Vida, un dra­ma expues­to como sáti­ra del rea­li­za­dor espa­ñol Alex de la Igle­sia. Sin alcan­zar el nivel de su tra­ba­jo pre­ce­den­te Bala­da Tris­te de Trom­pe­ta (2010), este film ejer­ce un rela­ti­vo impac­to por su con­te­ni­do social.

El guión de Randy Feld­man pre­sen­ta la tra­yec­to­ria vivi­da duran­te una úni­ca jor­na­da por un indi­vi­duo des­em­plea­do que tra­ta afa­no­sa­men­te de rever­tir su situa­ción. Rober­to (José Mota) ha sido un publi­cis­ta cuyo mayor éxi­to pro­fe­sio­nal fue haber con­ce­bi­do un slo­gan deno­mi­na­do “Coca-Cola: La Chis­pa de la Vida”; pero des­de hace 2 años se esfuer­za en con­se­guir un empleo. Esti­mu­la­do por su abne­ga­da espo­sa (Sal­ma Hayek) resuel­ve recu­rrir a vie­jos ami­gos y cole­gas para ayu­dar­lo a con­se­guir un pues­to; des­pués de sufrir un recha­zo por uno de ellos que aho­ra ocu­pa un car­go impor­tan­te en una gran empre­sa se sien­te pro­fun­da­men­te humillado.

Para recor­dar mejo­res tiem­pos vivi­dos, Rober­to inten­ta ubi­car el hotel don­de jun­to a su seño­ra pasa­ron la luna de miel, pero se encuen­tra frus­tra­do cuan­do com­prue­ba que aho­ra que­dó con­ver­ti­do en un museo alre­de­dor de un anfi­tea­tro romano; ahí, acci­den­tal­men­te cae al vacío pero mila­gro­sa­men­te sal­va su vida al que­dar su cabe­za cla­va­da en una barra de hie­rro. A par­tir de allí los dife­ren­tes medios de comu­ni­ca­ción se hacen eco de lo acon­te­ci­do jun­to con la apa­ri­ción de polí­ti­cos, bom­be­ros y para­mé­di­cos; fren­te a los hechos, Rober­to deci­de apro­ve­char su ines­pe­ra­da situa­ción de figu­ra céle­bre, tra­tan­do de con­se­guir el dine­ro nece­sa­rio para man­te­ner a su fami­lia, aun­que su seño­ra se opon­ga al com­por­ta­mien­to por él asu­mi­do; en otras pala­bras y a pesar de su con­di­ción, este anti­hé­roe no tie­ne repa­ro alguno para con­tra­tar a un agen­te (Fer­nan­do Teje­ro) que se ocu­pe de ven­der los dere­chos a los medios de difu­sión que deseen explo­tar su actual situa­ción. De ahí en más se gene­ra un increí­ble espec­tácu­lo cir­cen­se en don­de Rober­to es la estre­lla absoluta.

Aun­que de la Igle­sia no ha infun­di­do en este film la sufi­cien­te mor­da­ci­dad a la que la his­to­ria se pres­ta­ba, esta come­dia negra que se trans­for­ma en un dra­ma con­te­ni­do y mesu­ra­do logra refle­jar el sen­ti­mien­to de un hom­bre al que no le impor­ta ser engu­lli­do por “los leo­nes del cir­co” con tal de sal­var su dig­ni­dad median­te una fuen­te de tra­ba­jo ines­pe­ra­da que le pro­cu­ra un legí­ti­mo ingre­so. El film cuen­ta con bue­nas actua­cio­nes de Mota y sobre­to­do de Hayek en los últi­mos tra­mos del relato.

El DVD se pre­sen­ta en su ver­sión ori­gi­nal espa­ño­la con sub­tí­tu­los opta­ti­vos en ingles, como tam­bién dobla­da al fran­cés. Jor­ge Gutman