Crónica de Jorge Gutman
LES 3 SOEURS. Autor: Antón Chéjov – Texto en Francés y Dirección: René Richard Cyr. — Elenco: Émilie Bibeau, Evelyne Brochu, Éric Bruneau, Vincent Cȏté, Guillaume Cyr, Noémie Godin-Vigneau, Michelle Labonté, Robert Lalonde, Benoît McGinnis, Frédéric Paquet y Rebecca Vachon – Escenografía: François Vincent basado en una idea original de René Richard Cyr – Iluminación: Etienne Boucher – Música Original: Michel Smith — Vestuario: Mérédith Caron — Accesorios: Julie Measroch — Maquillajes y Peinados: Jean Bégin — Duración: 1 hora y 35 minutos (sin entreacto). Representaciones: Hasta el 31 de marzo de 2020 en el Théâtre du Nouveau Monde (www.tnm.qc.ca)
Esta pieza que Chéjov escribió en 1901 expresa el profundo sentimiento que vuelca a sus personajes así como lo demostró en La Gaviota (1896), Tío Vanya (1897) y posteriormente lo haría en El Jardín de los Cerezos (1904). Para su presentación en el TNM el eminente director René Richard Cyr además de haberla adaptado y traducido al francés del ruso original en una versión más reducida no solamente respeta la esencia contenida en la obra original sino que al reconstruirla expresa asimismo su entrañable afecto por los seres que la habitan.

Evelyne Brochu, Rebecca Vachon y Noémi Godin-Vigneau. (Foto: Yves Renaud)
La acción comienza presentando a las hermanas Prozorov viviendo en una casona rural, alejada del mundanal ruido de la vida urbana. La mayor de 28 años es la soltera y conservadora profesora Olga que es la figura matriarcal de la familia; la hermana del medio es la decidida y apasionada Masha de 23 años que casada a los 18 con un profesor de liceo se encuentra insatisfecha en su matrimonio con Fédor Koulyguine; Irina que es la menor acaba de cumplir los 20 años y está ilusionada con lo que el futuro habrá de ofrecerle. Habiendo sido las hijas de un respetable general que falleció un año atrás, ellas tuvieron la oportunidad de pasar su infancia y adolescencia en la animada Moscú que contrasta por completo con el aburrido lugar donde actualmente residen. De allí que a pesar de ser diferentes en personalidad y carácter, además del lazo fraternal que las une, estas mujeres fervientemente aspiran en dejar la aburrida y monótona existencia de la campaña para volver a la ciudad que las ha visto crecer; con ellas vive su hermano Andreï, un intelectual con buenas perspectivas de ser profesor en una prestigiosa universidad pero su destino cambiará al conocer a la aparentemente humilde Natasha que en poco tiempo llega a ser su esposa.

Evelyne Brochu y Éric Bruneau. (Foto: Yves Renaud)
La vida sedentaria de las hermanas se anima un poco con la llegada de una guarnición militar que se acaba de instalar en la aldea donde Masha se enamora e inicia una relación adúltera con el nuevo teniente coronel Alexandre Verchinine; por su parte, Irina con el inexorable paso del tiempo resigna sus ilusiones para casarse sin amor con Soliony, el capitán del regimiento.
Con una minimalista y original escenografía del pintor François Vincent basada en la idea sugerida por Cyr se aprecia a todos los personajes permanentemente presentes en el escenario para brindar la idea del enclaustramiento en que se hallan en ese pueblo rural de la Rusia zarista; es allí donde la soledad, la desilusión y el pesimismo pareciera sujetarlos a un inmovilismo que les conduce hacia un callejón sin salida.
Al ilustrar a estas tres hermanas que rememoran un pasado que no volverá para negar la realidad del presente y aspirar a un futuro más auspicioso que no habrá de concretarse, el director ‑apreciando la visión del autor ruso- metafóricamente ofrece un microcosmos del final de una época donde la alta burguesía deberá saber adaptarse a una nueva y diferente era que comienza a cobrar vigencia.
La obra cuenta con un excelente elenco capaz de resaltar las facetas humanas de sus personajes; entre sus integrantes se destacan Evelyne Brochu ofreciendo una fulgurante y determinada Masha, Éric Bruneau como su intelectual amante, Frédéric Paquet asumiendo el rol del amable marido engañado, Robert Lalonde dando vida al anciano doctor militar Ivan Tchéboutykine, Michelle Labonté como Anfissa, la abnegada criada de la familia, Benoît McGinnis como el baron Nicolaï Tousenbach, uno de los pretendientes de Irina, Émilie Bibeau encarnando a la manipuladora Natasha y Rebecca Vachon como la entusiasta Irina.
A través de la presente versión Cyr con su vasta experiencia escénica confirma una vez más su gran talento de director teatral al haberse adentrado magníficamente en el universo del célebre Chéjov que los amantes del buen teatro sabrán apreciar.