Un Recor­da­do Film Policial

BULLITT

En el mar­co de la serie Clas­sic Films, Cine­plex repon­drá el film ame­ri­cano Bullitt rea­li­za­do por Peter Yates en 1968 con­tan­do como pro­ta­go­nis­ta a Ste­ve McQueen quien en ese enton­ces era uno de acto­res más popu­la­res de Holly­wood. No obs­tan­te a casi cin­co déca­das y media trans­cu­rri­das des­de su estreno, esta pelí­cu­la con­ser­va en la actua­li­dad una inusi­ta­da frescura.

Ste­ve McQueen

Basa­do en la nove­la Mute Wit­ness de Robert L. Pike, el guión de Harry Klei­ner y Alan Trust­man narra las andan­zas de Johnny (Pat Rene­lla), un delin­cuen­te que es per­se­gui­do por su her­mano Pete (Vic­tor Tay­back) y una ban­da de mafio­sos a quien esta­fó por varios millo­nes de dóla­res. Des­pla­zán­do­se de Chica­go a San Fran­cis­co, ahí se vin­cu­la con Wal­ter Chal­mers (Robert Vaughn), un ambi­cio­so polí­ti­co que ha pro­me­ti­do tener­lo bajo pro­tec­ción siem­pre y cuan­do decla­re como tes­ti­go en una inves­ti­ga­ción del Con­gre­so con­tra las accio­nes del gru­po cri­mi­nal. Pero cuan­do Johnny es ase­si­na­do, el detec­ti­ve Bullitt (Ste­ve McQueen) es asig­na­do para inves­ti­gar el caso y tra­tar de loca­li­zar a los res­pon­sa­bles del cri­men; pero la tarea esul­ta más com­ple­ja de lo que pare­cía a pri­me­ra vis­ta cuan­do él va des­cu­brien­do una sar­ta de men­ti­ras y manio­bras corrup­tas vin­cu­la­das con las altas esfe­ras del poder en Washington.

El film es recor­da­do por la bri­llan­te secuen­cia auto­mo­vi­lís­ti­ca en la que Bullitt mane­jan­do a alta velo­ci­dad su Ford Mus­tang por las calles de San Fran­cis­co uti­li­za una manio­bra inge­nio­sa para enga­ñar a sus per­se­gui­do­res. A tra­vés de la diná­mi­ca direc­ción de Yates man­te­nien­do un rit­mo que no decae en momen­to alguno, la pelí­cu­la se bene­fi­cia por la bue­na inter­pre­ta­ción de su homo­gé­neo elen­co don­de ade­más de McQueen y Vaughn se des­ta­can Jac­que­li­ne Bis­set, Robert Duvall, Simon Oakland y Don Gor­don. Men­ción espe­cial mere­ce la exce­len­te músi­ca del com­po­si­tor argen­tino Lalo Sch­frin quien acom­pa­sa a la per­fec­ción el cli­ma de ten­sión gene­ra­do en la narra­ción del relato.

Este logra­do film poli­cial será exhi­bi­do en las salas de Cine­plex a par­tir del 13 de mayo

Remar­ca­ble Espec­tácu­lo Musical

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

APRIL FOOLS. Auto­ra: Keren Peles. Adap­ta­ción: Aki­va Romer-Segal. Tra­duc­cion del Hebreo al Inglés:: Shelly Ben Sha­char. Direc­ción: Moshe Kep­ten. Direc­ción Músi­cal: Nick Bur­gess. Coreo­gra­fía: Sean Chees­man. Elen­co: Eva Foo­te, Daniel Murphy, Julia Juhas, Domi­ni­que LeBlanc, Heather McGui­gan, Jamie McRo­berts, Ruthie Nkut, Zou Zou Robi­doux, Rosie Callaghan y Andrew Sha­ver. Deco­ra­dos: Brian Dud­kie­wicz. Ves­tua­rio: Loui­se Bou­rret. Ilu­mi­na­ción: Mar­tin Sirois. Video: Video­Com­pany. Soni­do: Sly Sévigny. Asis­ten­te de Direc­ción: Lisa Rubin. Dura­ción: 1h35 sin entre­ac­to. Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 22 de mayo de 2022 en la sala prin­ci­pal del Segal Cen­tre.

Des­pués del últi­mo cie­rre de las salas de espec­tácu­los, el Cen­tro Segal retor­na en gran for­ma ofre­cien­do un remar­ca­ble espec­tácu­lo musi­cal con April Fools. Esta obra fue con­ce­bi­da por la exi­to­sa pia­nis­ta, can­tan­te y com­po­si­to­ra israe­lí Keren Peles quien habién­do­la estre­na­do en Israel en 2018 ha sido acla­ma­da por el púbi­co; más aún, esta cele­bra­da artis­ta que en dos opor­tu­ni­da­des fue con­sa­gra­da como “la can­tan­te israe­lí del año”, es con­si­de­ra­da como una super estre­lla en Israel cuya popu­la­ri­dad es com­pa­ra­ble a la de Celi­ne Dion a nivel muindial.

Elen­co (Foto:Leslie Schachter)

La pie­za asu­me el carác­ter de un espec­tácu­lo musi­cal don­de a tra­vés de sus can­cio­nes va desa­rro­llán­do­se la tra­ma argu­men­tal cen­tra­da en la infi­de­li­dad con­yu­gal. La actriz Eva Foo­te que hace cua­tro años incur­sio­nó en el Cen­tro Segal dejan­do una mag­ní­fi­ca impre­sión en el musi­cal Once aquí retor­na exi­to­sa­men­te para ani­mar a Eva, una can­tan­te y pia­nis­ta de músi­ca pop que actúa dia­ria­men­te en un caba­ret acom­pa­ña­da de una peque­ña ban­da musi­cal. No obs­tan­te que lle­va una vida matri­mo­nial apa­ren­te­men­te per­fec­ta como espo­sa y madre de dos hijos, per­so­nal­men­te no logra sen­tir­se satis­fe­cha; es así que ha logra­do vin­cu­lar­se con Daniel (Daniel Murphy), un fotó­gra­fo ade­más de can­tan­te gui­ta­rris­ta, con quien lle­ga a man­te­ner un apa­sio­na­do affai­re. Aun­que ella está pro­fun­da­men­te ena­mo­ra­da de él, para su aman­te ‑quien está pró­xi­mo a con­traer matri­mo­nio con una joven que habi­ta en Nue­va Zelan­dia- es solo el pla­cer sexual lo que le une a Eva; así, entre la comu­ni­ca­ción man­te­ni­da a tra­vés de sus apa­ra­tos móvi­les y los encuen­tros físi­cos pro­si­gue el desa­rro­llo de la tra­ma. Den­tro de este con­tex­to, Eva no pue­de elu­dir de su men­te su infi­de­li­dad con­yu­gal y es así que en la mis­ma acu­den varias voces inter­na­li­za­das a tra­vés del accio­nar de 6 muje­res adop­tan­do los roles de la con­fi­den­cia (Julia Juhas), la duda (Domi­ni­que LeBlanc), la mora­li­dad (Heather McGui­gan), la libi­do (Jamie McRo­berts, la poe­ta (Ruthie Nkut).y la músi­ca (Zou Zou Robidoux).

Como ele­men­to dis­tin­ti­vo del rela­to, el espec­tácu­lo per­mi­te que la audien­cia se con­vier­ta en par­te acti­va del mis­mo emplean­do sus celu­la­res para seguir las alter­na­ti­vas de los tex­tos que inter­cam­bian los amantes.

No es muy fre­cuen­te apre­ciar una auda­cia como la que se exhi­be en este eró­ti­co y sen­sual musi­cal, pero lo enco­mia­ble es la for­ma de su tra­ta­mien­to. En tal sen­ti­do cabe elo­giar la pro­pues­ta escé­ni­ca del direc­tor Moshe Kep­ten quien es el direc­tor artís­ti­co del Tea­tro Nacio­nal Habi­ma de Israel y ade­más ha sido aplau­di­do por su tra­ba­jo en obras musi­ca­les inclu­yen­do la pre­sen­te. En esta opor­tu­ni­dad ver­tió su amplio cono­ci­mien­to tea­tral para lograr que el ero­tis­mo ema­na­do de la pie­za inclu­yen­do las esce­nas de inti­mi­dad sexual con simu­la­cro de orgas­mo, hayan sido mon­ta­das con máxi­ma pul­cri­tud para que de nin­gún modo lle­ga­ra a inco­mo­dar a la audien­cia; a ello se agre­ga la habi­li­dad de haber logra­do la flui­dez en el des­pla­za­mien­to con­ti­nuo de los artis­tas en el mar­co de un redu­ci­do esce­na­rio. Asi­mis­mo no menos impor­tan­te es que Kep­ten haya con­ta­do con la cola­bo­ra­ción de Lisa Rubin como asis­ten­te de direc­ción, quien es la diná­mi­ca direc­to­ra eje­cu­ti­va y artís­ti­ca del Cen­tro Segal.

Daniel Murphy, Eva Foo­te y elen­co (Foto:Leslie Schachter)

Otro fac­tor rele­van­te de esta pro­duc­ción es la exce­len­te coreo­gra­fía alcan­za­da por Sean Chees­man. Con la acer­ta­da pre­ci­sión de un fino reloj de orfe­bre­ría, el coreó­gra­fo logra un ensam­ble per­fec­to de las can­cio­nes y dan­zas rea­li­za­das por el elenco.

Y a pro­pó­si­to del elen­co si bien en pri­me­ra ins­tan­cia el foco de la his­to­ria se cen­tra­li­za en Foo­te y Murphy trans­mi­tien­do el ardor de la pasión sexual, no menos impor­tan­te es la actua­ción de las seis artis­tas que a la mane­ra de un coro grie­go inter­pre­tan las voces inter­nas de Eva y que ade­más se lucen como ins­tru­men­tis­tas de la peque­ña ban­da de músi­ca bajo la direc­ción musi­cal de Nick Bur­gess; la ener­gía y entu­sias­mo des­ple­ga­dos duran­te todo el espec­tácu­lo lle­ga a con­ta­giar viva­men­te al espectador.

Pala­bras fina­les ame­ri­tan el efi­cien­te dise­ño de ilu­mi­na­ción de Mar­tin Sirois y en espe­cial el dise­ño de video que para quie­nes no dis­po­nen de celu­la­res pue­den seguir los diá­lo­gos tex­tea­dos, ade­más de las comu­ni­ca­cio­nes que man­tie­ne Eva con su hiji­to Josh (voz de Andrew Shaver).

En con­clu­sión: el públi­co de Mon­treal tie­ne la opor­tu­ni­dad de apre­ciar un espec­tácu­lo de nota­ble jerar­quía a tra­vés de un eró­ti­co dra­ma román­ti­co ata­via­do de una atrac­ti­va par­ti­tu­ra con 8 acto­res de pri­mer nivel, una impe­ca­ble pues­ta escé­ni­ca y una extra­or­di­na­ria coreografía.

Demen­cia Senil

VOR­TEX. Fran­cia-Bél­gi­ca-Móna­co, 2021. Un film de Gas­par Noé. 140 minutos

Los ciné­fi­los que aguar­den otro film radi­cal de Gas­par Noé, l’en­fant terri­ble del cine fran­cés, se encon­tra­rán con la gran sor­pre­sa de aplau­dir una obra total­men­te dife­ren­te aun­que por cier­to es la más direc­ta y, emo­ti­va que haya rea­li­za­do has­ta la fecha. Aquí enca­ra un tema cier­ta­men­te tabú como lo es la demen­cia senil y si bien el cine lo ha con­si­de­ra­do remar­ca­ble­men­te en ante­rio­res opor­tu­ni­da­des, como lo fue­ron entre otros títu­los Tok­yo Story (1953) y Amour (2012), lo cier­to es que Noé impri­me en Vor­tex un dis­tin­ti­vo esti­lo en su tra­ta­mien­to pero igual­men­te trascendente.

Dario Argen­to y Fra­nçoi­se Lebrun

Des­de el vamos, el cineas­ta advier­te acer­ca de lo que ven­drá. al dedi­car su pelí­cu­la “a todos aqué­llos cuyas men­tes se des­com­po­nen antes que sus cora­zo­nes”. El apa­ci­ble comien­zo mues­tra a una pare­ja de ancia­nos (Dario Argen­to y Fra­nçoi­se Lebrun) ‑cuyos nom­bres se des­co­no­cen- sen­ta­dos en el bal­cón terra­za del depar­ta­men­to en que habi­tan con­tem­plan­do la ciu­dad de París a la vez que mur­mu­ran “la vida es un sue­ño den­tro de otro”. Pos­te­rior­men­te los vemos des­per­tan­do en la cama matri­mo­nial y a par­tir de ese momen­to Noé divi­de en dos la pan­ta­lla; ese inge­nio­so recur­so agra­cia­do por la exce­len­te foto­gra­fía de Benoît Debie per­mi­te que el espec­ta­dor con­cen­tran­do una mayor aten­ción pue­da seguir simul­tá­nea­men­te los pasos de cada uno de ellos. Bas­ta­rán pocos minu­tos para com­pro­bar que mien­tras que él es un crí­ti­co cine­ma­to­grá­fi­co sen­ta­do en su escri­to­rio fren­te a su máqui­na de escri­bir pre­pa­ran­do un libro sobre el cine y su vin­cu­la­ción con el sue­ño, ella sigi­lo­sa­men­te deja su hogar y con­fu­sa­men­te se diri­ge a un nego­cio sin tener cla­ra idea de lo que va a adqui­rir. Al veri­fi­car su ausen­cia, preo­cu­pa­dí­si­mo él se apres­ta a bus­car a su espo­sa has­ta ubi­car­la y hacién­do­la ver que el mun­do exte­rior es peli­gro­so y que no pue­de seguir adop­tan­do esa acti­tud. No es mucho lo que fal­ta para saber que esa mujer está men­tal­men­te muy enfer­ma; si bien él es más lúci­do y capaz de mane­jar­se por sí mis­mo, tie­ne serios pro­ble­mas de salud al haber sufri­do tiem­po atrás una hemo­rra­gia cere­bral y estan­do afec­ta­do actual­men­te de una seria dolen­cia cardíaca.

Pron­ta­men­te arri­ba al depar­ta­men­to Stépha­ne (Alex Lutz), el hijo del matri­mo­nio, acom­pa­ña­do de su hiji­to Kiki (Kylian Dhe­ret); es allí que ella le hace saber que hay un extra­ño en su casa (su mari­do) y que alguien la está per­si­guien­do. El cua­dro es paté­ti­co y dolo­ro­so para Stépha­ne quien con gran sor­pre­sa des­cu­bre que su madre que era psi­quia­tra y sigue con­ser­van­do su licen­cia médi­ca pres­cri­be medi­ca­men­tos para su mari­do. Si bien Stépha­ne rue­ga a su padre de que lo más con­ve­nien­te es mudar­se a una resi­den­cia de gen­te mayor don­de podrán reci­bir los cui­da­dos per­ti­nen­tes dado que su madre no pue­de seguir sin ser asis­ti­da per­ma­nen­te­men­te, su obs­ti­na­do pro­ge­ni­tor se nie­ga a hacer­lo. Uno de los momen­tos más emo­ti­vos del film se pro­du­ce en la esce­na en que ella en un momen­tá­neo esta­do de luci­dez y com­pren­dien­do lo que está ocu­rrien­do expre­sa su deseo de morir para no hacer sufrir más a su mari­do y a su hijo.

Hay deta­lles adi­cio­na­les que no agre­gan mucho al tema cen­tral, como la rela­ción extra­ma­tri­mo­nial man­te­ni­da por él pero que de nin­gún modo afec­tó el pro­fun­do cari­ño que sien­te hacia su espo­sa. No es nece­sa­rio agre­gar deta­lles sobre cómo pro­si­gue esta his­to­ria en la que con gran deli­ca­de­za Noé abor­da el amor en el cre­púscu­lo de la vida y cómo ese pro­fun­do sen­ti­mien­to pre­va­le­ce fren­te a un mal incurable.

Así como en Amour dos mons­truos sagra­dos del cine como Jean-Louis Tring­ti­nant y Emma­nue­lle Riva ilu­mi­na­ron el film, aquí no le va en saga la fas­ci­nan­te actua­ción de Lebrun y Argen­to. El pres­ti­gio­so direc­tor ita­liano ofre­ce una sub­yu­gan­te pres­ta­ción ani­man­do al devo­to y tierno mari­do que com­prue­ba peno­sa­men­te cómo el gran amor de su vida va inexo­ra­ble­men­te degra­dán­do­se. Por su par­te Lebrun con muy poco diá­lo­go a su car­go trans­mi­te a tra­vés de su ros­tro el tor­be­llino de emo­cio­nes que la envuel­ve al estar diso­cia­da de la reali­dad que la cir­cun­da. No menos impor­tan­te es la par­ti­ci­pa­ción de Lutz quien ofre­ce total con­vic­ción como el des­em­plea­do hijo que aún tie­ne que lidiar con sus pro­ble­mas pasa­dos de dro­ga­dic­ción y que ocu­pán­do­se de su hiji­to, se sien­te inca­pa­ci­ta­do de poder aten­der con­ti­nua­da­men­te a sus que­ri­dos padres.

Con una impe­ca­ble pues­ta escé­ni­ca Noé ofre­ce una pelí­cu­la des­ga­rra­do­ra y peno­sa de con­tem­plar pero abso­lu­ta­men­te rea­lis­ta expo­nien­do con com­pa­sión y ter­nu­ra el dete­rio­ro físi­co y men­tal de quie­nes están aco­sa­dos por la cruel dolen­cia des­crip­ta. Jor­ge Gutman

Un Buen Dra­ma Histórico

ADIEU MON­SIEUR HAFF­MANN. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2021. Un film de Fred Cava­yé. 116 minutos

Basa­do en la obra tea­tral de 2016 del dra­ma­tur­go Jean-Phi­lip­pe Dague­rre, el rea­li­za­dor Fred Cava­yé la tras­la­dó al cine en una adap­ta­ción por él efec­tua­da con la cola­bo­ra­ción de Sarah Kaminsky.

Ambien­ta­da en la Segun­da Gue­rra duran­te la ocu­pa­ción nazi en Fran­cia, la pelí­cu­la se desa­rro­lla en la Fran­cia ocu­pa­da por las fuer­zas nazis des­de febre­ro de 1941 has­ta sep­tiem­bre de 1942.

Giles Lellou­che y Daniel Auteuil

Joseph Haff­mann (Daniel Auteuil) es un exce­len­te joye­ro judío de ori­gen pola­co cuyo nego­cio ubi­ca­do en París a la vez le sir­ve de hogar con­vi­vien­do con su que­ri­da mujer Han­nah (Anne Coes­sens) y tres hijos. En la medi­da que los nazis van inten­si­fi­can­do su acción con­tra los judíos él ha adop­ta­do las medi­das nece­sa­rias para que su fami­lia esca­pe de la ciu­dad con el pro­pó­si­to de radi­car­se en la zona de Fran­cia que aún es libre. Asi­mis­mo, tenien­do como inten­ción ausen­tar­se para unir­se a su fami­lia, él soli­ci­ta a su emplea­do Fra­nçois Mer­cier (Giles Lellou­che) para que se haga car­go del local a tra­vés de una fal­sa ven­ta en don­de tran­si­to­ria­men­te que­de como pro­pie­ta­rio para que al final de la gue­rra pue­da recu­pe­rar­lo. Tras estar sor­pren­di­do por el pedi­do Mer­cier que está aque­ja­do por una coje­ra y por lo tan­to exen­to de actuar como sol­da­do, acep­ta la pro­po­si­ción. En tan­to, Hoff­man ya está lis­to para dejar París y de inme­dia­to acu­de a una cita con­ve­ni­da con una per­so­na que subrep­ti­cia­men­te se ocu­pa­rá de sacar­lo; sin embar­go, la hui­da fra­ca­sa y por lo tan­to el joye­ro regre­sa al nego­cio a fin de ocul­tar­se tran­si­to­ria­men­te, hecho que gene­ra intran­qui­li­dad para Mer­cier y su que­ri­da espo­sa Blan­che (Sara Girar­deau) por el ries­go asumido.

Pron­ta­men­te se gene­ra una extra­ña rela­ción entre los tres pro­ta­go­nis­tas don­de Mer­cier que era un calla­do y leal emplea­do comien­za a refle­jar su cata­du­ra amo­ral. Tenien­do en cuen­ta su deseo fer­vien­te de tener un hijo legí­ti­mo y no poder lograr­lo por estar inca­pa­ci­ta­do de gene­rar, le pide a Haff­mann que se acues­te con su mujer a fin de emba­ra­zar­la; si bien Blan­che se resis­te a pres­tar­se a ello como asi­mis­mo el joye­ro se nie­ga a hacer­lo, ambos final­men­te acep­ta­rán rea­li­zar el encuen­tro sexual, en don­de Haff­mann reci­be a cam­bio la pro­me­sa de Mer­cier de des­pa­char las car­tas que escri­be a su ama­da Hannah.

Cuan­do nue­vos clien­tes del ejér­ci­to nazi visi­tan la joye­ría, sobre todo el coman­dan­te Jün­ger (Niko­lai Kins­ki) quien se encuen­tra gra­ta­men­te impre­sio­na­do por la pre­ci­sión en los tra­ba­jos rea­li­za­dos, esa situa­ción con­tri­bu­ye a aumen­tar el cli­ma de ten­sión; eso se debe a que Haff­mann pre­sio­na­do por Mer­cier y para sal­var su vida debe­rá ocu­par­se de efec­tuar los pedi­dos soli­ci­ta­dos por el coman­dan­te y sus secua­ces. De allí en más, esta his­to­ria devie­ne un lúgu­bre thriller.

Obvian­do algu­nos aspec­tos rebus­ca­dos del guión, lo cier­to es que Cava­yé ela­bo­ra un film opre­si­vo desa­rro­lla­do en su mayor par­te en el inte­rior de la joye­ría, en don­de el trío pro­ta­gó­ni­co está muy bien carac­te­ri­za­do. Giles Lellou­che se des­ta­ca des­ti­lan­do el lado oscu­ro de Mer­cier quien como un des­pre­cia­ble opor­tu­nis­ta y envi­dio­so de la habi­li­dad arte­sa­nal de su ex patrón no tie­ne escrú­pu­lo alguno para recu­rrir a un repu­dia­ble acto cobar­de. Girar­deau ofre­ce una pres­ta­ción irre­pro­cha­ble como la mujer de Mer­cier que al com­pro­bar su mal­dad no duda en con­mi­se­rar­se y ayu­dar a Haff­mann. Al lado de ambos el vete­rano Auteuil nue­va­men­te con­fir­ma su talen­to acto­ral en un rol que aun­que emo­cio­nal­men­te con­te­ni­do expre­sa muy bien el sen­ti­mien­to de des­ilu­sión y frus­tra­ción de Haff­mann al ver que es humi­lla­do y trai­cio­na­do por el emplea­do que había mere­ci­do su ente­ra confianza.

En esen­cia, la exce­len­te actua­ción de su elen­co es lo que valo­ri­za a este dra­ma his­tó­ri­co refle­jan­do en la fic­ción una de las dra­má­ti­cas situa­cio­nes acae­ci­das duran­te el trá­gi­co con­flic­to béli­co. Jor­ge Gutman

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HOT DOCS 2022 (Segun­da Parte)

A con­ti­nua­ción se ana­li­zan 6 docu­men­ta­les pre­sen­ta­dos en este festival

Pun­to de Encuen­tro (Chi­le)

La trá­gi­ca dic­ta­du­ra vivi­da por Chi­le ori­gi­na­da por el gol­pe de esta­do del gene­ral Pino­chet, ha deja­do hon­das secue­las para quie­nes han sido direc­ta­men­te afec­ta­dos. Ese es el tema que con­si­de­ra en este docu­men­tal el direc­tor Rober­to Bae­za y que ha sido pro­du­ci­do por Pau­li­na Cos­ta y Alfre­do Vega quie­nes son los hijos de dos pri­sio­ne­ros polí­ti­cos que fue­ron dete­ni­dos y tor­tu­ra­dos duran­te el san­grien­to régi­men militar.

Todo comien­za cuan­do en el hogar de la fami­lia Vega, la seño­ra de Alfre­do Vega mues­tra a sus hijos foto­gra­fías del abue­lo Alfre­do Gar­cía Vega que fue arres­ta­do el 18 de enero de 1974 en San­tia­go, pocos días des­pués del naci­mien­to de su hiji­to Alfre­do; des­de enton­ces no se tie­ne noti­cia algu­na de él aun­que no cabe duda que ha sido ase­si­na­do. A la reu­nión se incor­po­ra Sil­via Vega (73 años), la viu­da del des­apa­re­ci­do y pron­ta­men­te lle­gan a la casa Pau­li­na Cos­ta con su padre Lucho (Luis Alber­to Cos­ta) de 71 años quien logró sal­var su vida, a pesar de haber sido igual­men­te pri­sio­ne­ro y ator­men­ta­do. Aflo­ran­do la memo­ria el sep­tua­ge­na­rio Lucho recuen­ta como él con Alfre­do, no habién­do­se cono­ci­do pre­via­men­te, fue­ron des­ti­na­dos al cen­tro de tor­tu­ras de Villa Gri­mal­di, en las afue­ras de San­tia­go; esa con­vi­ven­cia com­par­tien­do una de las estre­chas cel­das del lugar, en don­de ambos fue­ron humi­lla­dos y tor­tu­ra­dos, fina­li­za cuan­do diez días des­pués Alfre­do es reti­ra­do del lugar con des­tino des­co­no­ci­do y nun­ca vuel­to a ver.

A fin de regis­trar los hechos acae­ci­dos cua­tro déca­das y media des­pués, Pau­li­na y Alfre­do resol­vie­ron repro­du­cir dra­má­ti­ca­men­te los acon­te­ci­mien­tos gene­ran­do un film den­tro de otro. A tra­vés de esa recons­ti­tu­ción el pasa­do resu­ci­ta con pode­ro­sa fuer­za, en gran par­te debi­do a la enco­mia­ble carac­te­ri­za­ción de los acto­res Pablo Medi­na y Félix Villar ani­man­do a Lucho y Alfre­do duran­te su estan­cia en Villa Grimaldi.

Como resul­ta­do de este ejer­ci­cio de fic­ción Bae­za logra un con­mo­ve­dor docu­men­tal que aun­que no pue­da mate­ria­li­zar por com­ple­to las viven­cias sufri­das por las tor­tu­ras infli­gi­das cons­ti­tu­ye un lega­do a la vez que una catar­sis para las fami­lias de Pau­la y Alfredo.

NAVALNY. (Esta­dos Unidos)

En un cau­ti­van­te rela­to don­de la reali­dad supera amplia­men­te a cual­quier fan­ta­sía, el docu­men­ta­lis­ta Daniel Roher cen­tra su aten­ción en la odi­sea atra­ve­sa­da por el famo­so opo­si­tor polí­ti­co ruso Ale­xei Navalny, cuya per­so­na­li­dad tras­cen­dió mun­dial­men­te fren­te a la ten­ta­ti­va de ase­si­na­to del que fue objeto.

El rea­li­za­dor entre­vis­ta al caris­má­ti­co Navalny pasan­do revis­ta a su exis­ten­cia tres años antes de su enve­ne­na­mien­to. Aun­que en par­te lo que se exhi­be es cono­ci­do, el docu­men­tal adquie­re un inusi­ta­do inte­rés gra­cias a la alo­cu­ción de su pro­ta­go­nis­ta como asi­mis­mo a la par­ti­ci­pa­ción, entre otros, del perio­dis­ta búl­ga­ro Chris­to Gro­zev y del efi­cien­te equi­po de tra­ba­jo de María Pev­chikh quie­nes con­tri­bu­ye­ron a des­en­mas­ca­rar el complot.

Con­si­de­ra­do como el prin­ci­pal enemi­go públi­co del Pre­si­den­te Putin, Navalny no tuvo empa­cho alguno de mani­fes­tar­se abier­ta­men­te en su cam­pa­ña polí­ti­ca para aspi­rar a la pre­si­den­cia denun­cian­do el alto nivel de corrup­ción del equi­po gober­nan­te. El con­flic­to dra­má­ti­co se pro­du­ce cuan­do el 17 de agos­to de 2020 en el vue­lo des­de la remo­ta ciu­dad de Tomsk en Sibe­ria en direc­ción a Mos­cú, Navalny comien­za a sen­tir­se muy mal y en con­se­cuen­cia el avión ate­rri­za de emer­gen­cia en Omsk, tam­bién en Sibe­ria. Sos­pe­cho­sa del tra­ta­mien­to reci­bi­do por el ser­vi­cio hos­pi­ta­la­rio del lugar, su abne­ga­da espo­sa Yulia enfren­tan­do a la poli­cía logra final­men­te que el enfer­mo sea tras­la­da­do a Ale­ma­nia don­de en un labo­ra­to­rio mili­tar se detec­ta que ha sido enve­ne­na­do por el agen­te ner­vio­so Novichock.

Duran­te la esta­día en Ale­ma­nia, el equi­po de Navalny lle­ga a detec­tar a varios sos­pe­cho­sos agen­tes de segu­ri­dad del Esta­do ruso que habían via­ja­do a Sibe­ria con el pro­pó­si­to de con­cre­tar el enve­ne­na­mien­to. De allí en más el rela­to adquie­re el carác­ter de un ten­so rela­to de espio­na­je. Es así que el docu­men­ta­lis­ta ilus­tra la esce­na en que Navalny rodea­do de sus cola­bo­ra­do­res comien­za a efec­tuar lla­ma­das tele­fó­ni­cas a varios de los sos­pe­cho­sos cri­mi­na­les pero éstos cor­tan de inme­dia­to la comu­ni­ca­ción al saber quién les está lla­man­do; es enton­ces que él cam­bia de tác­ti­ca lla­man­do a otro de los impli­ca­dos y hacién­do­se pasar por un ofi­cial del Krem­lin; al pre­gun­tar­le por­qué la ope­ra­ción cri­mi­nal fra­ca­só, el enga­ña­do ofi­cial le res­pon­de que lamen­ta­ble­men­te eso se debió a que el ate­rri­za­je de emer­gen­cia del avión impi­dió su muerte.

Lo demás es lamen­ta­ble­men­te his­to­ria cono­ci­da; el deseo de Navalny de retor­nar a Rusia para con­ti­nuar la misión empren­di­da en pro de la liber­tad moti­vó a que en enero de 2021 al arri­bar a su tie­rra fue­se arres­ta­do y con­de­na­do a varios años de pri­sión en un jui­cio far­ses­co en el que ha sido acu­sa­do de frau­de, obvia­men­te imple­men­ta­do por el gobierno ruso. En todo caso, en su men­sa­je trans­mi­ti­do des­de su pri­sión el valien­te disi­den­te mani­fies­ta que la úni­ca for­ma de ven­cer al demo­nio es el de no clau­di­car y seguir luchan­do para que el pue­blo de Rusia se impon­ga de lo que está ocurriendo.

Mere­ci­da­men­te dis­tin­gui­do con el pre­mio de la audien­cia del públi­co y como mejor docu­men­tal en el Fes­ti­val de Sun­dan­ce de este año, el públi­co tie­ne la oca­sión de asis­tir a un apa­sio­nan­te rela­to en don­de a nivel fami­liar se des­ta­ca la inter­ven­ción de su espo­sa como así tam­bién la de su hija Dasha de 19 años y su hijo menor Zahar; cla­ro está que lo que más tras­cien­de son los repor­ta­jes al acti­vis­ta de la anti­co­rrup­ción quien mane­ján­do­se en ruso ade­más de su impe­ca­ble cono­ci­mien­to de inglés con­quis­ta de inme­dia­to la sim­pa­tía del públi­co. Con un ágil cri­te­rio perio­dís­ti­co y una flui­da narra­ción Roher ofre­ce un imper­di­ble documental.

THE KILLING OF A JOUR­NA­LIST (Eslo­va­quia, 2022. 100 minutos).

Con el mis­mo impac­to que pro­du­ce la visión del Navalny, el rea­li­za­dor Matt Sar­nec­ki ofre­ce en The Killing of a Jour­na­list un tris­te docu­men­tal abor­dan­do la muer­te de un pres­ti­gio­so perio­dis­ta de investigación.

Eslo­va­quía es un país que habien­do emer­gi­do del comu­nis­mo y logra­do su inde­pen­den­cia en 1993 des­de enton­ces has­ta 2006 efec­túa una bue­na tran­si­ción hacia la demo­cra­cia, fac­tor que le per­mi­tió ser acep­ta­do miem­bro de la Unión Euro­pea; sin embar­go no todo es oro lo que relu­ce pues­to que detrás de esa apa­ci­ble visión, cier­tas gra­ves ano­ma­lías acon­te­cie­ron con la actua­ción de pode­ro­sos oli­gar­cas vin­cu­la­dos con el poder polí­ti­co. Uno de los mis­mos ha sido Marian Koč­ner, un pode­ro­so hom­bre de nego­cios rela­cio­na­do con el cri­men orga­ni­za­do — inclui­do algu­nos inte­gran­tes de la mafia ita­lia­na- que a su vez man­tu­vo estre­chos con­tac­tos con altas figu­ras del par­ti­do gober­nan­te, jue­ces corrup­tos y una poli­cía igual­men­te envi­cia­da. Es en ese con­tex­to que el infa­ti­ga­ble perio­dis­ta inves­ti­ga­ti­vo Ján Kuciak denun­ció sus des­ho­nes­tas prác­ti­cas a tra­vés de varios artícu­los publi­ca­dos en el sitio Aktuality.sk espe­cia­li­za­do en el frau­de fiscal.

El docu­men­tal sigue la tra­yec­to­ria de Kuciak quien a los 27 años de edad el 21 de febre­ro de 2018 es ase­si­na­do con su novia Mari­na Kuŝ­ni­ro­vá en su hogar del dis­tri­to de Galan­ta en Eslo­va­quia. El cri­mi­nal epi­so­dio moti­vó las cíni­cas expre­sio­nes de con­do­len­cias del jefe de poli­cía Tibor Gaŝ­par así como las del pri­mer minis­tro Robert Fico..De inme­dia­to las demos­tra­cio­nes de indig­na­ción se hicie­ron sen­tir en las calles de Bra­tis­la­va y en otras ciu­da­des del país lle­gan­do a con­gre­gar has­ta 60 mil per­so­nas exi­gien­do la renun­cia de Fico. La cri­sis polí­ti­ca des­ata­da pro­du­jo su dimi­sión 22 días des­pués del cri­men como así tam­bién la renun­cia de Gaŝpar.

El peso del film resi­de en la extra­or­di­na­ria labor rea­li­za­da por la perio­dis­ta de inves­ti­ga­ción Pavla Hol­co­vá acom­pa­ña­da de un efi­cien­te equi­po de perio­dis­tas y la del soció­lo­go y pro­fe­sor Michal Vaŝeč­ka. Valién­do­se de men­sa­jes cifra­dos y espe­cial­men­te videos secre­tos Hol­co­vá lle­ga a deter­mi­nar en qué for­ma polí­ti­cos, altos fun­cio­na­rios del gobierno, jue­ces y sobre todo la poli­cía fun­cio­nan en un esta­do de total corrupción.

Lo más espec­ta­cu­lar del rela­to es cuan­do cla­ra­men­te se evi­den­cia que Koč­ner fue el que orde­nó el cri­men con­tan­do con la cola­bo­ra­ción de Ale­na Zsuz­so­vá, otros dos secua­ces y el sica­rio que eje­cu­tó la ope­ra­ción quien abier­ta­men­te con­fie­sa el ase­si­na­to. Curio­sa­men­te, en sep­tiem­bre de 2020 la jus­ti­cia deter­mi­na la no cul­pa­bi­li­dad de los acu­sa­dos; some­ti­do el caso a la cor­te supre­ma eslo­va­ca, la mis­ma recha­za el vere­dic­to de ino­cen­cia de Koč­ner y de Zsuz­so­vá; con todo, resul­ta para­dó­ji­co que Koč­ner sea sen­ten­cia­do a 19 años de pri­sión por frau­de finan­cie­ro pero de nin­gún modo vin­cu­la­do con los ase­si­na­tos de Ján y Martina.

Impe­ca­ble­men­te rea­li­za­do este cau­ti­van­te docu­men­tal de Sar­nec­ki es un home­na­je al lega­do de Kuciak quien no tuvo empa­cho en denun­ciar las falen­cias del sis­te­ma de gobierno de su país. Al fina­li­zar su pro­yec­ción, el docu­men­tal deja un sin­sa­bor al com­pro­bar cómo la jus­ti­cia pue­de ser bas­tar­dea­da en Eslovaquia.

SAM NOW (Esta­dos Uni­dos. 82 minutos).

Este docu­men­tal inte­gra la lis­ta de aqué­llos que impreg­na­dos de bue­nas inten­cio­nes no alcan­zan a fruc­ti­fi­car debi­do a que su foco espe­cí­fi­co se va dilu­yen­do a medi­da que el metra­je progresa.

El direc­tor Reed Hark­ness deci­de expo­ner la his­to­ria de su her­ma­nas­tro Sam Hark­ness quien a los 11 años de edad expe­ri­men­ta el gol­pe emo­cio­nal cuan­do su madre Jois aban­do­na a su fami­lia resi­den­te en Seattle.

¿Dón­de se encuen­tra y cuál es el moti­vo de haber des­apa­re­ci­do sin dejar ras­tros? Ésa es la pre­gun­ta sin res­pues­ta que se man­tie­ne duran­te la pri­me­ra mitad del film. A tra­vés de pelí­cu­las case­ras en Super 8, video films, videos con­tem­po­rá­neos y entre­vis­tas a dife­ren­tes miem­bros de la fami­lia inclu­yen­do a Jared ‑el her­mano de Sam‑, su padre Randy y la abue­la Doris, el docu­men­tal abor­da dicho tema demos­tran­do cómo trans­cu­rrió la vida de Joys con su núcleo fami­liar has­ta el momen­to de su fuga. Con su cáma­ra el docu­men­ta­lis­ta sigue los pasos de Sam en su reco­rri­do de más de 3000 kiló­me­tros a tra­vés de la cos­ta oes­te de Esta­dos Uni­dos para loca­li­zar a Jois y la sor­pre­sa mayor sur­ge cuan­do en 2003, tres años des­pués de no haber­la vis­to, con­si­gue ubi­car­la. Curio­sa­men­te en ese reen­cuen­tro deci­di­da­men­te amis­to­so pare­ce­ría como si nada hubie­se pasa­do; más aún, cuan­do se le inda­ga sobre la razón por la cual par­tió sin dar noti­cias, su res­pues­ta es la de que pre­fi­rió expe­ri­men­tar una nue­va vida sin tener que con­ti­nuar preo­cu­pán­do­se por sus hijos; ahí sale a la luz aspec­tos expe­ri­men­ta­dos por esta mujer en su infan­cia cuan­do fue adop­ta­da en Japón.

En 2013, Joys visi­ta su anti­guo hogar de Seattle y es allí que la recep­ción de su fami­lia es de lo más cáli­da, don­de todo el mun­do pare­ce son­rien­te y feliz. No obs­tan­te, en el momen­to actual Sam de 33 años man­tie­ne una rela­ción sui gene­ris con su madre don­de pare­cie­ra que él qui­sie­ra ven­gar­se de ella por el daño cau­sa­do en el pasa­do al no res­pon­der de inme­dia­to sus lla­ma­das telefónicas.

Fil­ma­do des­hil­va­na­da­men­te y con una narra­ción no siem­pre cla­ra, el docu­men­tal no impac­ta dra­má­ti­ca­men­te. El pro­pó­si­to del rea­li­za­dor de ilus­trar la diná­mi­ca fami­liar y los trau­mas fren­te a la ausen­cia de un ser que­ri­do no lle­gan a con­cre­tar­se en la medi­da que lo narra­do no logra emo­cio­nal­men­te impac­tar ni tam­po­co per­mi­te empa­ti­zar con sus personajes.

BOY­LES­QUE (Polo­nia-Repú­bli­ca Checa)

La direc­to­ra pola­ca Bog­na Kowal­czyk cen­tra su aten­ción en un hom­bre gay de 81 años vivien­do en Var­so­via. De nom­bre Lula, este indi­vi­duo de con­si­de­ra­ble ener­gía a su edad, sien­te que aún la vida pue­de depa­rar­le satis­fac­ción sin correr la suer­te de un ínti­mo ami­go que se sui­ci­dó. No obs­tan­te y cons­cien­te de su inmor­ta­li­dad lo pri­me­ro que el docu­men­tal mues­tra es el encar­go que él rea­li­za para la fabri­ca­ción de una urna de gran tama­ño, capaz de alber­gar un par de zapa­tos feme­nino de enor­mes tacos en don­de se pue­da vol­car las ceni­zas de su cuerpo.

El res­to del redu­ci­do metra­je enfo­ca a Lula reu­ni­do con algu­nos de sus ami­gos más jóve­nes que él, pasean­do en las calles con su atuen­do feme­nino de drag queen (pelu­ca, zapa­tos de pla­ta­for­ma, maqui­lla­je exa­ge­ra­do), par­ti­ci­pan­do en un fes­ti­val del géne­ro, así como ani­man­do “el show de Lula” para un públi­co reu­ni­do en un café-concert.

Aun­que muy acti­vo, el docu­men­tal deja entre­ver que un sen­ti­mien­to de sole­dad nutre la exis­ten­cia de este octo­ge­na­rio; a fin de ate­nuar­la, tra­ta de cana­li­zar su alto libi­do pro­cu­ran­do encon­trar a tra­vés de la red un hom­bre con quien com­par­tir el pla­cer sexual; final­men­te logra su pro­pó­si­to en un indi­vi­duo casa­do y padre de dos hijos.

En gene­ral, los dife­ren­tes epi­so­dios del “joven” anciano no alcan­zan rele­van­cia dra­má­ti­ca con excep­ción de la nota cier­ta­men­te huma­na en la visi­ta que rea­li­za a una resi­den­cia de gen­te madu­ra don­de se encuen­tra su mejor ami­ga a quien la invi­ta a bai­lar en un club.

El docu­men­tal elu­de con­si­de­rar cuál es la situa­ción actual de Polo­nia con res­pec­to a la gen­te de dife­ren­te orien­ta­ción sexual. En todo caso, sin obje­tar la rea­li­za­ción de Kowal­czyk, Boy­les­que se deja ver aun­que sin lle­gar a trascender.

ERNES­TO, GRA­CIAS. (Cos­ta Rica).

Una de las agra­da­bles sor­pre­sas de esta mues­tra es la pre­sen­ta­ción en pri­mi­cia inter­na­cio­nal del film diri­gi­do por la cineas­ta colom­bia­na Lau­ra Ángel Cór­do­ba, con­si­de­ran­do el deli­ca­do tema del autismo.

Esta afec­ción pue­de adop­tar diver­sas moda­li­da­des pero en gene­ral se carac­te­ri­za por una ausen­cia del desa­rro­llo cere­bral que a su vez se tra­du­ce en difi­cul­ta­des man­te­ni­das en la inter­ac­ción social y la comu­ni­ca­ción. En base a lo que pre­ce­de, la direc­to­ra se sumer­ge en su pro­pia fami­lia retra­tan­do con gran afec­to a su her­mano adul­to Ernes­to, quien a los 3 años fue diag­nos­ti­ca­do autis­ta, como asi­mis­mo a Lilia­na, su madre monoparental.

Con suma deli­ca­de­za, Lau­ra ilus­tra cómo se desa­rro­lla la con­vi­ven­cia fami­liar con un autis­ta no ver­bal, tra­tan­do de lidiar con un sis­te­ma médi­co no muy infor­ma­do con res­pec­to al tra­ta­mien­to espe­cí­fi­co que Ernes­to debe adop­tar. A todo ello, se agre­ga el pro­ble­ma eco­nó­mi­co cuan­do esta fami­lia enfren­ta la ame­na­za de evic­ción que obvia­men­te cons­ti­tu­ye un fac­tor deci­di­da­men­te desestabilizador.

Dejan­do de lado las con­ven­cio­nes del géne­ro de esta enfer­me­dad, a tra­vés de su obser­va­ción y viven­cia la per­cep­ti­va rea­li­za­do­ra va cap­tan­do ins­tan­cias abso­lu­ta­men­te autén­ti­cas refle­jan­do sus sen­ti­mien­tos y preo­cu­pa­cio­nes rela­ti­vos a su estoi­ca madre como así tam­bién a su que­ri­do Ernes­to. A todo ello Lau­ra des­cu­bre que se encuen­tra en esta­do de emba­ra­zo y lo úni­co que anhe­la es here­dar de su madre la fuer­za y resi­lien­cia que posee a fin de ilu­mi­nar el engran­de­ci­mien­to del núcleo familiar.

Aun­que no haya cura pre­vis­ta para el mal de Ernes­to, el emo­ti­vo docu­men­tal cul­mi­na con una nota opti­mis­ta ofre­cien­do un aura de poe­sía a este muy logra­do tra­ba­jo de Cór­do­ba que ha sido pro­du­ci­do por el reco­no­ci­do docu­men­ta­lis­ta y edi­tor cos­ta­rri­cen­se Juan Manuel Fer­nán­dez. Jor­ge Gutman