En el marco de la serie Classic Films, Cineplex repondrá el film americano Bullitt realizado por Peter Yates en 1968 contando como protagonista a Steve McQueen quien en ese entonces era uno de actores más populares de Hollywood. No obstante a casi cinco décadas y media transcurridas desde su estreno, esta película conserva en la actualidad una inusitada frescura.
Steve McQueen
Basado en la novela Mute Witness de Robert L. Pike, el guión de Harry Kleiner y Alan Trustman narra las andanzas de Johnny (Pat Renella), un delincuente que es perseguido por su hermano Pete (Victor Tayback) y una banda de mafiosos a quien estafó por varios millones de dólares. Desplazándose de Chicago a San Francisco, ahí se vincula con Walter Chalmers (Robert Vaughn), un ambicioso político que ha prometido tenerlo bajo protección siempre y cuando declare como testigo en una investigación del Congreso contra las acciones del grupo criminal. Pero cuando Johnny es asesinado, el detective Bullitt (Steve McQueen) es asignado para investigar el caso y tratar de localizar a los responsables del crimen; pero la tarea esulta más compleja de lo que parecía a primera vista cuando él va descubriendo una sarta de mentiras y maniobras corruptas vinculadas con las altas esferas del poder en Washington.
El film es recordado por la brillante secuencia automovilística en la que Bullitt manejando a alta velocidad su Ford Mustang por las calles de San Francisco utiliza una maniobra ingeniosa para engañar a sus perseguidores. A través de la dinámica dirección de Yates manteniendo un ritmo que no decae en momento alguno, la película se beneficia por la buena interpretación de su homogéneo elenco donde además de McQueen y Vaughn se destacan Jacqueline Bisset, Robert Duvall, Simon Oakland y Don Gordon. Mención especial merece la excelente música del compositor argentino Lalo Schfrin quien acompasa a la perfección el clima de tensión generado en la narración del relato.
Este logrado film policial será exhibido en las salas de Cineplexa partir del 13 de mayo
APRILFOOLS. Autora: Keren Peles. Adaptación: Akiva Romer-Segal. Traduccion del Hebreo al Inglés:: Shelly Ben Shachar. Dirección: Moshe Kepten. Dirección Músical: Nick Burgess. Coreografía: Sean Cheesman. Elenco: Eva Foote, Daniel Murphy, Julia Juhas, Dominique LeBlanc, Heather McGuigan, Jamie McRoberts, Ruthie Nkut, Zou Zou Robidoux, Rosie Callaghan y Andrew Shaver. Decorados: Brian Dudkiewicz. Vestuario: Louise Bourret. Iluminación: Martin Sirois. Video: VideoCompany. Sonido: Sly Sévigny. Asistente de Dirección: Lisa Rubin. Duración: 1h35 sin entreacto. Representaciones: Hasta el 22 de mayo de 2022 en la sala principal del Segal Centre.
Después del último cierre de las salas de espectáculos, el Centro Segal retorna en gran forma ofreciendo un remarcable espectáculo musical con April Fools. Esta obra fue concebida por la exitosa pianista, cantante y compositora israelí Keren Peles quien habiéndola estrenado en Israel en 2018 ha sido aclamada por el púbico; más aún, esta celebrada artista que en dos oportunidades fue consagrada como “la cantante israelí del año”, es considerada como una super estrella en Israel cuya popularidad es comparable a la de Celine Dion a nivel muindial.
Elenco (Foto:Leslie Schachter)
La pieza asume el carácter de un espectáculo musical donde a través de sus canciones va desarrollándose la trama argumental centrada en la infidelidad conyugal. La actriz Eva Foote que hace cuatro años incursionó en el Centro Segal dejando una magnífica impresión en el musical Once aquí retorna exitosamente para animar a Eva, una cantante y pianista de música pop que actúa diariamente en un cabaret acompañada de una pequeña banda musical. No obstante que lleva una vida matrimonial aparentemente perfecta como esposa y madre de dos hijos, personalmente no logra sentirse satisfecha; es así que ha logrado vincularse con Daniel (Daniel Murphy), un fotógrafo además de cantante guitarrista, con quien llega a mantener un apasionado affaire. Aunque ella está profundamente enamorada de él, para su amante ‑quien está próximo a contraer matrimonio con una joven que habita en Nueva Zelandia- es solo el placer sexual lo que le une a Eva; así, entre la comunicación mantenida a través de sus aparatos móviles y los encuentros físicos prosigue el desarrollo de la trama. Dentro de este contexto, Eva no puede eludir de su mente su infidelidad conyugal y es así que en la misma acuden varias voces internalizadas a través del accionar de 6 mujeres adoptando los roles de la confidencia (Julia Juhas), la duda (Dominique LeBlanc), la moralidad (Heather McGuigan), la libido (Jamie McRoberts, la poeta (Ruthie Nkut).y la música (Zou Zou Robidoux).
Como elemento distintivo del relato, el espectáculo permite que la audiencia se convierta en parte activa del mismo empleando sus celulares para seguir las alternativas de los textos que intercambian los amantes.
No es muy frecuente apreciar una audacia como la que se exhibe en este erótico y sensual musical, pero lo encomiable es la forma de su tratamiento. En tal sentido cabe elogiar la propuesta escénica del director Moshe Kepten quien es el director artístico del Teatro Nacional Habima de Israel y además ha sido aplaudido por su trabajo en obras musicales incluyendo la presente. En esta oportunidad vertió su amplio conocimiento teatral para lograr que el erotismo emanado de la pieza incluyendo las escenas de intimidad sexual con simulacro de orgasmo, hayan sido montadas con máxima pulcritud para que de ningún modo llegara a incomodar a la audiencia; a ello se agrega la habilidad de haber logrado la fluidez en el desplazamiento continuo de los artistas en el marco de un reducido escenario. Asimismo no menos importante es que Kepten haya contado con la colaboración de Lisa Rubin como asistente de dirección, quien es la dinámica directora ejecutiva y artística del Centro Segal.
Daniel Murphy, Eva Foote y elenco (Foto:Leslie Schachter)
Otro factor relevante de esta producción es la excelente coreografía alcanzada por Sean Cheesman. Con la acertada precisión de un fino reloj de orfebrería, el coreógrafo logra un ensamble perfecto de las canciones y danzas realizadas por el elenco.
Y a propósito del elenco si bien en primera instancia el foco de la historia se centraliza en Foote y Murphy transmitiendo el ardor de la pasión sexual, no menos importante es la actuación de las seis artistas que a la manera de un coro griego interpretan las voces internas de Eva y que además se lucen como instrumentistas de la pequeña banda de música bajo la dirección musical de Nick Burgess; la energía y entusiasmo desplegados durante todo el espectáculo llega a contagiar vivamente al espectador.
Palabras finales ameritan el eficiente diseño de iluminación de Martin Sirois y en especial el diseño de video que para quienes no disponen de celulares pueden seguir los diálogos texteados, además de las comunicaciones que mantiene Eva con su hijito Josh (voz de Andrew Shaver).
En conclusión: el público de Montreal tiene la oportunidad de apreciar un espectáculo de notable jerarquía a través de un erótico drama romántico ataviado de una atractiva partitura con 8 actores de primer nivel, una impecable puesta escénica y una extraordinaria coreografía.
VORTEX. Francia-Bélgica-Mónaco, 2021. Un film de Gaspar Noé. 140 minutos
Los cinéfilos que aguarden otro film radical de Gaspar Noé, l’enfant terrible del cine francés, se encontrarán con la gran sorpresa de aplaudir una obra totalmente diferente aunque por cierto es la más directa y, emotiva que haya realizado hasta la fecha. Aquí encara un tema ciertamente tabú como lo es la demencia senil y si bien el cine lo ha considerado remarcablemente en anteriores oportunidades, como lo fueron entre otros títulos Tokyo Story (1953) y Amour (2012), lo cierto es que Noé imprime en Vortex un distintivo estilo en su tratamiento pero igualmente trascendente.
Dario Argento y Françoise Lebrun
Desde el vamos, el cineasta advierte acerca de lo que vendrá. al dedicar su película “a todos aquéllos cuyas mentes se descomponen antes que sus corazones”. El apacible comienzo muestra a una pareja de ancianos (Dario Argento y Françoise Lebrun) ‑cuyos nombres se desconocen- sentados en el balcón terraza del departamento en que habitan contemplando la ciudad de París a la vez que murmuran “la vida es un sueño dentro de otro”. Posteriormente los vemos despertando en la cama matrimonial y a partir de ese momento Noé divide en dos la pantalla; ese ingenioso recurso agraciado por la excelente fotografía de Benoît Debie permite que el espectador concentrando una mayor atención pueda seguir simultáneamente los pasos de cada uno de ellos. Bastarán pocos minutos para comprobar que mientras que él es un crítico cinematográfico sentado en su escritorio frente a su máquina de escribir preparando un libro sobre el cine y su vinculación con el sueño, ella sigilosamente deja su hogar y confusamente se dirige a un negocio sin tener clara idea de lo que va a adquirir. Al verificar su ausencia, preocupadísimo él se apresta a buscar a su esposa hasta ubicarla y haciéndola ver que el mundo exterior es peligroso y que no puede seguir adoptando esa actitud. No es mucho lo que falta para saber que esa mujer está mentalmente muy enferma; si bien él es más lúcido y capaz de manejarse por sí mismo, tiene serios problemas de salud al haber sufrido tiempo atrás una hemorragia cerebral y estando afectado actualmente de una seria dolencia cardíaca.
Prontamente arriba al departamento Stéphane (Alex Lutz), el hijo del matrimonio, acompañado de su hijito Kiki (Kylian Dheret); es allí que ella le hace saber que hay un extraño en su casa (su marido) y que alguien la está persiguiendo. El cuadro es patético y doloroso para Stéphane quien con gran sorpresa descubre que su madre que era psiquiatra y sigue conservando su licencia médica prescribe medicamentos para su marido. Si bien Stéphane ruega a su padre de que lo más conveniente es mudarse a una residencia de gente mayor donde podrán recibir los cuidados pertinentes dado que su madre no puede seguir sin ser asistida permanentemente, su obstinado progenitor se niega a hacerlo. Uno de los momentos más emotivos del film se produce en la escena en que ella en un momentáneo estado de lucidez y comprendiendo lo que está ocurriendo expresa su deseo de morir para no hacer sufrir más a su marido y a su hijo.
Hay detalles adicionales que no agregan mucho al tema central, como la relación extramatrimonial mantenida por él pero que de ningún modo afectó el profundo cariño que siente hacia su esposa. No es necesario agregar detalles sobre cómo prosigue esta historia en la que con gran delicadeza Noé aborda el amor en el crepúsculo de la vida y cómo ese profundo sentimiento prevalece frente a un mal incurable.
Así como en Amour dos monstruos sagrados del cine como Jean-Louis Tringtinant y Emmanuelle Riva iluminaron el film, aquí no le va en saga la fascinante actuación de Lebrun y Argento. El prestigioso director italiano ofrece una subyugante prestación animando al devoto y tierno marido que comprueba penosamente cómo el gran amor de su vida va inexorablemente degradándose. Por su parte Lebrun con muy poco diálogo a su cargo transmite a través de su rostro el torbellino de emociones que la envuelve al estar disociada de la realidad que la circunda. No menos importante es la participación de Lutz quien ofrece total convicción como el desempleado hijo que aún tiene que lidiar con sus problemas pasados de drogadicción y que ocupándose de su hijito, se siente incapacitado de poder atender continuadamente a sus queridos padres.
Con una impecable puesta escénica Noé ofrece una película desgarradora y penosa de contemplar pero absolutamente realista exponiendo con compasión y ternura el deterioro físico y mental de quienes están acosados por la cruel dolencia descripta. Jorge Gutman
ADIEUMONSIEURHAFFMANN. Francia-Bélgica, 2021. Un film de Fred Cavayé. 116 minutos
Basado en la obra teatral de 2016 del dramaturgo Jean-Philippe Daguerre, el realizador Fred Cavayé la trasladó al cine en una adaptación por él efectuada con la colaboración de Sarah Kaminsky.
Ambientada en la Segunda Guerra durante la ocupación nazi en Francia, la película se desarrolla en la Francia ocupada por las fuerzas nazis desde febrero de 1941 hasta septiembre de 1942.
Giles Lellouche y Daniel Auteuil
Joseph Haffmann (Daniel Auteuil) es un excelente joyero judío de origen polaco cuyo negocio ubicado en París a la vez le sirve de hogar conviviendo con su querida mujer Hannah (Anne Coessens) y tres hijos. En la medida que los nazis van intensificando su acción contra los judíos él ha adoptado las medidas necesarias para que su familia escape de la ciudad con el propósito de radicarse en la zona de Francia que aún es libre. Asimismo, teniendo como intención ausentarse para unirse a su familia, él solicita a su empleado François Mercier (Giles Lellouche) para que se haga cargo del local a través de una falsa venta en donde transitoriamente quede como propietario para que al final de la guerra pueda recuperarlo. Tras estar sorprendido por el pedido Mercier que está aquejado por una cojera y por lo tanto exento de actuar como soldado, acepta la proposición. En tanto, Hoffman ya está listo para dejar París y de inmediato acude a una cita convenida con una persona que subrepticiamente se ocupará de sacarlo; sin embargo, la huida fracasa y por lo tanto el joyero regresa al negocio a fin de ocultarse transitoriamente, hecho que genera intranquilidad para Mercier y su querida esposa Blanche (Sara Girardeau) por el riesgo asumido.
Prontamente se genera una extraña relación entre los tres protagonistas donde Mercier que era un callado y leal empleado comienza a reflejar su catadura amoral. Teniendo en cuenta su deseo ferviente de tener un hijo legítimo y no poder lograrlo por estar incapacitado de generar, le pide a Haffmann que se acueste con su mujer a fin de embarazarla; si bien Blanche se resiste a prestarse a ello como asimismo el joyero se niega a hacerlo, ambos finalmente aceptarán realizar el encuentro sexual, en donde Haffmann recibe a cambio la promesa de Mercier de despachar las cartas que escribe a su amada Hannah.
Cuando nuevos clientes del ejército nazi visitan la joyería, sobre todo el comandante Jünger (Nikolai Kinski) quien se encuentra gratamente impresionado por la precisión en los trabajos realizados, esa situación contribuye a aumentar el clima de tensión; eso se debe a que Haffmann presionado por Mercier y para salvar su vida deberá ocuparse de efectuar los pedidos solicitados por el comandante y sus secuaces. De allí en más, esta historia deviene un lúgubre thriller.
Obviando algunos aspectos rebuscados del guión, lo cierto es que Cavayé elabora un film opresivo desarrollado en su mayor parte en el interior de la joyería, en donde el trío protagónico está muy bien caracterizado. Giles Lellouche se destaca destilando el lado oscuro de Mercier quien como un despreciable oportunista y envidioso de la habilidad artesanal de su ex patrón no tiene escrúpulo alguno para recurrir a un repudiable acto cobarde. Girardeau ofrece una prestación irreprochable como la mujer de Mercier que al comprobar su maldad no duda en conmiserarse y ayudar a Haffmann. Al lado de ambos el veterano Auteuil nuevamente confirma su talento actoral en un rol que aunque emocionalmente contenido expresa muy bien el sentimiento de desilusión y frustración de Haffmann al ver que es humillado y traicionado por el empleado que había merecido su entera confianza.
En esencia, la excelente actuación de su elenco es lo que valoriza a este drama histórico reflejando en la ficción una de las dramáticas situaciones acaecidas durante el trágico conflicto bélico. Jorge Gutman
A continuación se analizan 6 documentales presentados en este festival
Punto de Encuentro (Chile)
La trágica dictadura vivida por Chile originada por el golpe de estado del general Pinochet, ha dejado hondas secuelas para quienes han sido directamente afectados. Ese es el tema que considera en este documental el director Roberto Baeza y que ha sido producido por Paulina Costa y Alfredo Vega quienes son los hijos de dos prisioneros políticos que fueron detenidos y torturados durante el sangriento régimen militar.
Todo comienza cuando en el hogar de la familia Vega, la señora de Alfredo Vega muestra a sus hijos fotografías del abuelo Alfredo García Vega que fue arrestado el 18 de enero de 1974 en Santiago, pocos días después del nacimiento de su hijito Alfredo; desde entonces no se tiene noticia alguna de él aunque no cabe duda que ha sido asesinado. A la reunión se incorpora Silvia Vega (73 años), la viuda del desaparecido y prontamente llegan a la casa Paulina Costa con su padre Lucho (Luis Alberto Costa) de 71 años quien logró salvar su vida, a pesar de haber sido igualmente prisionero y atormentado. Aflorando la memoria el septuagenario Lucho recuenta como él con Alfredo, no habiéndose conocido previamente, fueron destinados al centro de torturas de Villa Grimaldi, en las afueras de Santiago; esa convivencia compartiendo una de las estrechas celdas del lugar, en donde ambos fueron humillados y torturados, finaliza cuando diez días después Alfredo es retirado del lugar con destino desconocido y nunca vuelto a ver.
A fin de registrar los hechos acaecidos cuatro décadas y media después, Paulina y Alfredo resolvieron reproducir dramáticamente los acontecimientos generando un film dentro de otro. A través de esa reconstitución el pasado resucita con poderosa fuerza, en gran parte debido a la encomiable caracterización de los actores Pablo Medina y Félix Villar animando a Lucho y Alfredo durante su estancia en Villa Grimaldi.
Como resultado de este ejercicio de ficción Baeza logra un conmovedor documental que aunque no pueda materializar por completo las vivencias sufridas por las torturas infligidas constituye un legado a la vez que una catarsis para las familias de Paula y Alfredo.
NAVALNY. (Estados Unidos)
En un cautivante relato donde la realidad supera ampliamente a cualquier fantasía, el documentalista Daniel Roher centra su atención en la odisea atravesada por el famoso opositor político ruso Alexei Navalny, cuya personalidad trascendió mundialmente frente a la tentativa de asesinato del que fue objeto.
El realizador entrevista al carismático Navalny pasando revista a su existencia tres años antes de su envenenamiento. Aunque en parte lo que se exhibe es conocido, el documental adquiere un inusitado interés gracias a la alocución de su protagonista como asimismo a la participación, entre otros, del periodista búlgaro Christo Grozev y del eficiente equipo de trabajo de María Pevchikh quienes contribuyeron a desenmascarar el complot.
Considerado como el principal enemigo público del Presidente Putin, Navalny no tuvo empacho alguno de manifestarse abiertamente en su campaña política para aspirar a la presidencia denunciando el alto nivel de corrupción del equipo gobernante. El conflicto dramático se produce cuando el 17 de agosto de 2020 en el vuelo desde la remota ciudad de Tomsk en Siberia en dirección a Moscú, Navalny comienza a sentirse muy mal y en consecuencia el avión aterriza de emergencia en Omsk, también en Siberia. Sospechosa del tratamiento recibido por el servicio hospitalario del lugar, su abnegada esposa Yulia enfrentando a la policía logra finalmente que el enfermo sea trasladado a Alemania donde en un laboratorio militar se detecta que ha sido envenenado por el agente nervioso Novichock.
Durante la estadía en Alemania, el equipo de Navalny llega a detectar a varios sospechosos agentes de seguridad del Estado ruso que habían viajado a Siberia con el propósito de concretar el envenenamiento. De allí en más el relato adquiere el carácter de un tenso relato de espionaje. Es así que el documentalista ilustra la escena en que Navalny rodeado de sus colaboradores comienza a efectuar llamadas telefónicas a varios de los sospechosos criminales pero éstos cortan de inmediato la comunicación al saber quién les está llamando; es entonces que él cambia de táctica llamando a otro de los implicados y haciéndose pasar por un oficial del Kremlin; al preguntarle porqué la operación criminal fracasó, el engañado oficial le responde que lamentablemente eso se debió a que el aterrizaje de emergencia del avión impidió su muerte.
Lo demás es lamentablemente historia conocida; el deseo de Navalny de retornar a Rusia para continuar la misión emprendida en pro de la libertad motivó a que en enero de 2021 al arribar a su tierra fuese arrestado y condenado a varios años de prisión en un juicio farsesco en el que ha sido acusado de fraude, obviamente implementado por el gobierno ruso. En todo caso, en su mensaje transmitido desde su prisión el valiente disidente manifiesta que la única forma de vencer al demonio es el de no claudicar y seguir luchando para que el pueblo de Rusia se imponga de lo que está ocurriendo.
Merecidamente distinguido con el premio de la audiencia del público y como mejor documental en el Festival de Sundance de este año, el público tiene la ocasión de asistir a un apasionante relato en donde a nivel familiar se destaca la intervención de su esposa como así también la de su hija Dasha de 19 años y su hijo menor Zahar; claro está que lo que más trasciende son los reportajes al activista de la anticorrupción quien manejándose en ruso además de su impecable conocimiento de inglés conquista de inmediato la simpatía del público. Con un ágil criterio periodístico y una fluida narración Roher ofrece un imperdible documental.
THEKILLINGOF A JOURNALIST(Eslovaquia, 2022. 100 minutos).
Con el mismo impacto que produce la visión del Navalny, el realizador Matt Sarnecki ofrece en The Killing of a Journalist un triste documental abordando la muerte de un prestigioso periodista de investigación.
Eslovaquía es un país que habiendo emergido del comunismo y logrado su independencia en 1993 desde entonces hasta 2006 efectúa una buena transición hacia la democracia, factor que le permitió ser aceptado miembro de la Unión Europea; sin embargo no todo es oro lo que reluce puesto que detrás de esa apacible visión, ciertas graves anomalías acontecieron con la actuación de poderosos oligarcas vinculados con el poder político. Uno de los mismos ha sido Marian Kočner, un poderoso hombre de negocios relacionado con el crimen organizado — incluido algunos integrantes de la mafia italiana- que a su vez mantuvo estrechos contactos con altas figuras del partido gobernante, jueces corruptos y una policía igualmente enviciada. Es en ese contexto que el infatigable periodista investigativo Ján Kuciak denunció sus deshonestas prácticas a través de varios artículos publicados en el sitio Aktuality.sk especializado en el fraude fiscal.
El documental sigue la trayectoria de Kuciak quien a los 27 años de edad el 21 de febrero de 2018 es asesinado con su novia Marina Kuŝnirová en su hogar del distrito de Galanta en Eslovaquia. El criminal episodio motivó las cínicas expresiones de condolencias del jefe de policía Tibor Gaŝpar así como las del primer ministro Robert Fico..De inmediato las demostraciones de indignación se hicieron sentir en las calles de Bratislava y en otras ciudades del país llegando a congregar hasta 60 mil personas exigiendo la renuncia de Fico. La crisis política desatada produjo su dimisión 22 días después del crimen como así también la renuncia de Gaŝpar.
El peso del film reside en la extraordinaria labor realizada por la periodista de investigación Pavla Holcová acompañada de un eficiente equipo de periodistas y la del sociólogo y profesor Michal Vaŝečka. Valiéndose de mensajes cifrados y especialmente videos secretos Holcová llega a determinar en qué forma políticos, altos funcionarios del gobierno, jueces y sobre todo la policía funcionan en un estado de total corrupción.
Lo más espectacular del relato es cuando claramente se evidencia que Kočner fue el que ordenó el crimen contando con la colaboración de Alena Zsuzsová, otros dos secuaces y el sicario que ejecutó la operación quien abiertamente confiesa el asesinato. Curiosamente, en septiembre de 2020 la justicia determina la no culpabilidad de los acusados; sometido el caso a la corte suprema eslovaca, la misma rechaza el veredicto de inocencia de Kočner y de Zsuzsová; con todo, resulta paradójico que Kočner sea sentenciado a 19 años de prisión por fraude financiero pero de ningún modo vinculado con los asesinatos de Ján y Martina.
Impecablemente realizado este cautivante documental de Sarnecki es un homenaje al legado de Kuciak quien no tuvo empacho en denunciar las falencias del sistema de gobierno de su país. Al finalizar su proyección, el documental deja un sinsabor al comprobar cómo la justicia puede ser bastardeada en Eslovaquia.
SAMNOW (Estados Unidos. 82 minutos).
Este documental integra la lista de aquéllos que impregnados de buenas intenciones no alcanzan a fructificar debido a que su foco específico se va diluyendo a medida que el metraje progresa.
El director Reed Harkness decide exponer la historia de su hermanastro Sam Harkness quien a los 11 años de edad experimenta el golpe emocional cuando su madre Jois abandona a su familia residente en Seattle.
¿Dónde se encuentra y cuál es el motivo de haber desaparecido sin dejar rastros? Ésa es la pregunta sin respuesta que se mantiene durante la primera mitad del film. A través de películas caseras en Super 8, video films, videos contemporáneos y entrevistas a diferentes miembros de la familia incluyendo a Jared ‑el hermano de Sam‑, su padre Randy y la abuela Doris, el documental aborda dicho tema demostrando cómo transcurrió la vida de Joys con su núcleo familiar hasta el momento de su fuga. Con su cámara el documentalista sigue los pasos de Sam en su recorrido de más de 3000 kilómetros a través de la costa oeste de Estados Unidos para localizar a Jois y la sorpresa mayor surge cuando en 2003, tres años después de no haberla visto, consigue ubicarla. Curiosamente en ese reencuentro decididamente amistoso parecería como si nada hubiese pasado; más aún, cuando se le indaga sobre la razón por la cual partió sin dar noticias, su respuesta es la de que prefirió experimentar una nueva vida sin tener que continuar preocupándose por sus hijos; ahí sale a la luz aspectos experimentados por esta mujer en su infancia cuando fue adoptada en Japón.
En 2013, Joys visita su antiguo hogar de Seattle y es allí que la recepción de su familia es de lo más cálida, donde todo el mundo parece sonriente y feliz. No obstante, en el momento actual Sam de 33 años mantiene una relación sui generis con su madre donde pareciera que él quisiera vengarse de ella por el daño causado en el pasado al no responder de inmediato sus llamadas telefónicas.
Filmado deshilvanadamente y con una narración no siempre clara, el documental no impacta dramáticamente. El propósito del realizador de ilustrar la dinámica familiar y los traumas frente a la ausencia de un ser querido no llegan a concretarse en la medida que lo narrado no logra emocionalmente impactar ni tampoco permite empatizar con sus personajes.
BOYLESQUE(Polonia-República Checa)
La directora polaca Bogna Kowalczyk centra su atención en un hombre gay de 81 años viviendo en Varsovia. De nombre Lula, este individuo de considerable energía a su edad, siente que aún la vida puede depararle satisfacción sin correr la suerte de un íntimo amigo que se suicidó. No obstante y consciente de su inmortalidad lo primero que el documental muestra es el encargo que él realiza para la fabricación de una urna de gran tamaño, capaz de albergar un par de zapatos femenino de enormes tacos en donde se pueda volcar las cenizas de su cuerpo.
El resto del reducido metraje enfoca a Lula reunido con algunos de sus amigos más jóvenes que él, paseando en las calles con su atuendo femenino de drag queen (peluca, zapatos de plataforma, maquillaje exagerado), participando en un festival del género, así como animando “el show de Lula” para un público reunido en un café-concert.
Aunque muy activo, el documental deja entrever que un sentimiento de soledad nutre la existencia de este octogenario; a fin de atenuarla, trata de canalizar su alto libido procurando encontrar a través de la red un hombre con quien compartir el placer sexual; finalmente logra su propósito en un individuo casado y padre de dos hijos.
En general, los diferentes episodios del “joven” anciano no alcanzan relevancia dramática con excepción de la nota ciertamente humana en la visita que realiza a una residencia de gente madura donde se encuentra su mejor amiga a quien la invita a bailar en un club.
El documental elude considerar cuál es la situación actual de Polonia con respecto a la gente de diferente orientación sexual. En todo caso, sin objetar la realización de Kowalczyk, Boylesque se deja ver aunque sin llegar a trascender.
ERNESTO, GRACIAS. (Costa Rica).
Una de las agradables sorpresas de esta muestra es la presentación en primicia internacional del film dirigido por la cineasta colombiana Laura Ángel Córdoba, considerando el delicado tema del autismo.
Esta afección puede adoptar diversas modalidades pero en general se caracteriza por una ausencia del desarrollo cerebral que a su vez se traduce en dificultades mantenidas en la interacción social y la comunicación. En base a lo que precede, la directora se sumerge en su propia familia retratando con gran afecto a su hermano adulto Ernesto, quien a los 3 años fue diagnosticado autista, como asimismo a Liliana, su madre monoparental.
Con suma delicadeza, Laura ilustra cómo se desarrolla la convivencia familiar con un autista no verbal, tratando de lidiar con un sistema médico no muy informado con respecto al tratamiento específico que Ernesto debe adoptar. A todo ello, se agrega el problema económico cuando esta familia enfrenta la amenaza de evicción que obviamente constituye un factor decididamente desestabilizador.
Dejando de lado las convenciones del género de esta enfermedad, a través de su observación y vivencia la perceptiva realizadora va captando instancias absolutamente auténticas reflejando sus sentimientos y preocupaciones relativos a su estoica madre como así también a su querido Ernesto. A todo ello Laura descubre que se encuentra en estado de embarazo y lo único que anhela es heredar de su madre la fuerza y resiliencia que posee a fin de iluminar el engrandecimiento del núcleo familiar.
Aunque no haya cura prevista para el mal de Ernesto, el emotivo documental culmina con una nota optimista ofreciendo un aura de poesía a este muy logrado trabajo de Córdoba que ha sido producido por el reconocido documentalista y editor costarricense Juan Manuel Fernández. Jorge Gutman