Con­fu­so Rela­to Dramático

AFTER THE HUNT. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Luca Gua­dag­nino. 138 minutos

Un film del rea­li­za­dor Luca Gua­dag­nino siem­pre con­ci­ta inte­rés y es así que creó expec­ta­ti­vas su recien­te opus After The Hunt, tenien­do en cuen­ta que su temá­ti­ca se vin­cu­la con el #metoo. Sin embar­go el resul­ta­do no es satis­fac­to­rio debi­do a que la his­to­ria de la novel guio­nis­ta Nora Garett está nutri­da de enig­mas irresueltos.

Ayo Ede­bi­ri y Julia Roberts en AFTER THE HUNT

El rela­to trans­cu­rre en 2019 y ambien­ta­do en el mun­do aca­dé­mi­co de la Uni­ver­si­dad de Yale. Allí se desem­pe­ña Alma Imhoff (Julia Roberts) quien como pro­fe­so­ra de filo­so­fía aspi­ra obte­ner la titu­la­ri­dad de la cáte­dra en bre­ve pla­zo. Casa­da con el psi­co­ana­lis­ta Fre­de­rich Men­dels­sohn (Michael Stuhl­barg), en prin­ci­pio su vida trans­cu­rre apa­ci­ble­men­te y en la pri­me­ra esce­na se ve al matri­mo­nio reci­bien­do en su casa a cole­gas y ami­gos, inclu­yen­do a Hank Gib­son (Andrew Gar­field), pro­fe­sor de la uni­ver­si­dad e ínti­mo ami­go de Alma, como asi­mis­mo a Mag­gie (Ayo Ede­bi­ri), una estu­dian­te de doc­to­ra­do, les­bia­na y more­na per­te­ne­cien­te a una adi­ne­ra­da fami­lia que efec­tuó impor­tan­tes dona­cio­nes a la ins­ti­tu­ción. El pun­to de infle­xión del rela­to se pro­du­ce cuan­do Hank acom­pa­ña a Mag­gie a su hogar y al día siguien­te ella le cuen­ta a Alma que ha sido sexual­men­te abu­sa­da por él.

A par­tir de allí la cons­ter­na­da Alma no sabe cla­ra­men­te qué acti­tud adop­tar fren­te a un con­flic­to de intere­ses. Por una par­te tra­ta de apa­ci­guar a su alum­na pero por la otra se resis­te a creer que Hank con quien man­tie­ne secre­ta­men­te un víncu­lo amo­ro­so haya sido capaz de come­ter esa ofen­si­va acción, sobre todo por­que Hank ade­más de mani­fes­tar su ino­cen­cia, furio­sa­men­te con­si­de­ra que la chi­ca mien­te y que su inten­ción es ven­gar­se de él por que des­cu­brió que ella había pla­gia­do su tesis; a pesar de ello este acu­sa­do docen­te es des­pe­di­do del establecimiento.

No obs­tan­te de ser una apa­sio­na­da femi­nis­ta, Alma tra­ta de con­ven­cer a Mag­gie de no pre­sen­tar la denun­cia para evi­tar un escán­da­lo y espe­cial­men­te por­que en par­te teme que al estar invo­lu­cra­da en el pro­ble­ma, pue­da afec­tar su desig­na­ción de pro­fe­so­ra titular.

De allí en más, el film evi­ta escla­re­cer si Mag­gie fal­tó a la ver­dad o si Hank es o no cul­pa­ble. En cam­bio de mane­ra poco cla­ra refle­ja las con­se­cuen­cias que el inci­den­te comen­ta­do inci­de en la vida de Alma en rela­ción con su espo­so, alum­nos, direc­ción esco­lar y espe­cial­men­te su ten­sa vin­cu­la­ción con Mag­gie a quien le repro­cha de inmis­cuir­se en su vida privada.

El serio pro­ble­ma del film resi­de en que sus per­so­na­jes no están lo sufi­cien­te­men­te pre­ci­sa­dos para que se pue­da com­pren­der sus com­por­ta­mien­tos ade­más de incluir una sub­tra­ma vin­cu­la­da con pro­ble­mas esto­ma­ca­les de Alma que de mane­ra algu­na se vin­cu­la con el pro­ble­ma cen­tral de inde­ci­sión que afec­ta a su per­so­na­je; por otra par­te poco se entien­de que por una par­te man­ten­ga una rela­ción matri­mo­nial que apa­ren­te­men­te es nor­mal dado la afa­bi­li­dad y apo­yo que reci­be de su espo­so y por la otra le sea infiel con Hank. Más des­con­cer­tan­te resul­ta la reso­lu­ción de esta his­to­ria que tie­ne lugar cin­co años des­pués, en la que des­di­ce todo lo que se había vis­to anteriormente.

En últi­ma ins­tan­cia que­da la duda de cuál ha sido la moti­va­ción de Gua­dag­nino en el desa­rro­llo de este con­fu­so dra­ma. Así uno se pre­gun­ta si real­men­te el film per­si­gue una crí­ti­ca a los efec­tos cola­te­ra­les que pue­de gene­rar el movi­mien­to me too, o bien hacia la cul­tu­ra de la anu­la­ción al no exis­tir prue­ba algu­na que deter­mi­ne la cul­pa­bi­li­dad del acusado.

Si bien la pues­ta escé­ni­ca del rea­li­za­dor es acep­ta­ble­men­te correc­ta y el elen­co lide­ra­do por Roberts es con­vin­cen­te, esta pre­ten­di­da fábu­la moral pue­de ser obje­to de deba­te pero su ende­ble eje­cu­ción, que en par­te asu­me un tono cari­ca­tu­res­co, dis­ta de con­ven­cer. Jor­ge Gutman

El Beso de la Mujer Araña

KISS OF THE SPI­DER WOMAN. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Bill Condon.128 minutos

La céle­bre nove­la El Beso de la Mujer Ara­ña del escri­tor argen­tino Manuel Puig que fue publi­ca­da en 1976 ha sido tras­la­da­do al cine en 1985 en un remar­ca­ble film rea­li­za­do por Héc­tor Baben­co y entre las varias dis­tin­cio­nes obte­ni­das se encuen­tra el pre­mio Oscar a William Hurt como mejor actor del año. Pos­te­rior­men­te, en 1993 el film se con­vier­te en una exi­to­sa come­dia musi­cal de Broad­way apo­ya­do en el libro de Terren­ce McNally, músi­ca de John Kan­der y letra de Fredd Ebb. Es aho­ra que el afa­ma­do escri­tor y cineas­ta Bill Con­don adap­tó ese espec­tácu­lo musi­cal en Kiss of the Spi­der Woman.

Tona­tiuh y Die­go Luna

La his­to­ria ori­gi­nal sigue sien­do la mis­ma. Argen­ti­na sufre a prin­ci­pios de 1983 el tre­men­do fla­ge­lo de una san­grien­ta dic­ta­du­ra mili­tar ini­cia­da en 1976 don­de ade­más de 30.000 des­apa­re­ci­dos, hay innu­me­ra­bles pri­sio­ne­ros polí­ti­cos. Es así que en el rela­to se sale al encuen­tro de Valen­tín Arre­gui (Die­go Luna), cuyo acti­vis­mo revo­lu­cio­na­rio lo con­du­jo a ser encar­ce­la­do; es en su cel­da don­de lle­ga Luis Moli­na (Tona­tiuh), un pelu­que­ro homo­se­xual que ha sido arres­ta­do por haber corrom­pi­do a un menor y a quien el guar­dia de la pri­sión (Bruno Bichir) le enco­mien­da que tra­te de extraer infor­ma­ción del izquier­dis­ta Valen­tín. En esa pri­sión car­ce­la­ria de inmun­do nivel, la for­za­da con­vi­ven­cia de estos dos seres de per­so­na­li­dad com­ple­ta­men­te dife­ren­tes no es obs­tácu­lo para que gra­dual­men­te lle­guen a for­jar un víncu­lo amis­to­so; es allí don­de Moli­na, un apa­sio­na­do del cine y admi­ra­dor de su ado­ra­da estre­lla de cine Ingrid Luna inten­ta atraer la aten­ción de su com­pa­ñe­ro que no es muy adic­to al cine, con­tán­do­le la pelí­cu­la “El Beso de la Mujer Ara­ña”. En con­se­cuen­cia la ima­gi­na­ción de Moli­na gene­ra un show musi­cal don­de en la his­to­ria de fic­ción su ado­ra­da Luna (Jen­ni­fer López) inter­pre­ta a Auro­ra en tan­to que él ani­ma a su cortejante.

Los núme­ros musi­ca­les del espec­tácu­lo con­tras­tan con la vio­len­cia impe­ran­te que Moli­na sufre en la cár­cel y que Valen­tín tra­ta de con­for­tar y sanar sus heri­das gene­ran­do de este modo un víncu­lo que trans­cien­de la amis­tad para ceder lugar a algo más ínti­mo. Sin embar­go, el equi­li­brio entre la reali­dad y la fan­ta­sía de Valen­tín pro­du­ce un serio disen­so en la medi­da que el con­te­ni­do musi­cal eli­mi­na el impac­to emo­cio­nal del dra­ma cen­tral car­ce­la­rio, aspec­to que en el film de Baben­co adquie­re rele­van­te profundidad.

Den­tro del mar­co estric­ta­men­te de come­dia musi­cal, las esce­nas musi­ca­les nutri­das de una doce­na de can­cio­nes no dejan mar­ca­da hue­lla, aun­que cabe des­ta­car la lumi­no­sa pre­sen­cia de Jen­ni­fer López can­tan­do y bai­lan­do con nota­ble vita­li­dad así como resal­ta la carac­te­ri­za­ción logra­da en los roles que asu­me (Luna, Auro­ra, Mujer Ara­ña). Sin embar­go, la ausen­cia de cohe­ren­cia narra­ti­va entre la reali­dad y la fan­ta­sía cons­ti­tu­ye la prin­ci­pal obje­ción a la adap­ta­ción rea­li­za­da por Con­don, gene­ran­do un resul­ta­do dispar.

A su favor, esta ambi­cio­sa pelí­cu­la del rea­li­za­dor que cuen­ta con una ele­gan­te pues­ta escé­ni­ca se bene­fi­cia de las sóli­das inter­pre­ta­cio­nes de su elen­co cen­tral. Ade­más de López, Luna tra­sun­ta nota­ble auten­ti­ci­dad como el pri­sio­ne­ro polí­ti­co y Tona­tiuh cons­ti­tu­ye una muy gra­ta reve­la­ción al impac­tar gra­ta­men­te en su pri­mer rol pro­ta­gó­ni­co por la acer­ta­da mane­ra en que trans­mi­te la gran huma­ni­dad que emer­ge de su per­so­na­je. Jor­ge Gutman

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Una Ópe­ra de Bellini

LA SON­NAM­BU­LA

En la nue­va tem­po­ra­da de trans­mi­sio­nes direc­tas des­de el Met a los cines del mun­do, en pocos días más el aman­te del arte líri­co ten­drá la oca­sión de juz­gar La Son­nam­bu­la del com­po­si­tor sici­liano Vin­cen­zo Bellini.

(Nadi­ne Sie­rra. (Foto: Marty Sohl/Met opera)

Des­de su gran suce­so en la pri­me­ra pro­duc­ción rea­li­za­da en 1831 como en la pri­me­ra repre­sen­ta­ción rea­li­za­da en el Met en 1883, la popu­la­ri­dad de esta obra se ate­nuó pero revi­vió des­pués de la Pri­me­ra Gue­rra Mun­dial. La ópe­ra cons­ti­tu­ye un vehícu­lo para sopra­nos que pue­dan regis­trar la inten­si­dad vocal que des­ti­la su heroí­na Ami­na, tal como ha sido can­ta­do por extra­or­di­na­rias sopra­nos como Lili Pons, María Callas, Joan Suther­land y Nata­lie Des­say, entre otras gran­des divas. Es por ello que en la pre­sen­te oca­sión habien­do obte­ni­do un enor­me éxi­to en Roméo et Juliet­te de Gou­nod, La Tra­via­ta de Ver­di y Lucia di Lam­mer­moor de Doni­zet­ti, la gran soprano Nadi­ne Sie­rra con su fluí­da téc­ni­ca de colo­ra­tu­ra y nota­ble habi­li­dad vocal asu­me el rol protagónico.

Xabier Andua­ga y Nadi­ne Sie­rra. (Foto: Mrty Sohl /Met opera)

La pro­duc­ción está a car­go del renom­bra­do tenor y direc­tor mexi­cano Rolan­do Villa­zón que pro­po­ne un enfo­que reno­va­dor tra­tan­do de resal­tar los temas uni­ver­sa­les del amor, la pér­di­da y la con­fian­za, sin alte­rar la ambien­ta­ción ori­gi­nal de la obra que se desa­rro­lla en los Alpes de Sui­za. De este modo, Villa­zón com­bi­na en su con­cep­ción del títu­lo bel­can­tis­ta el res­pe­to por la tra­di­ción con un len­gua­je visual con­tem­po­rá­neo, dise­ña­do para atraer tan­to a cono­ce­do­res del bel can­to como a un nue­vo público.

Ade­más de Sie­rra, el elen­co está inte­gra­do por el tenor espa­ñol Xabier Andua­ga como el novio de Ami­na, la soprano  Syd­ney Man­ca­so­la como su rival Lisa y el bajo Ale­xan­der Vino­gra­dov asu­mien­do el rol del Con­de Rodol­fo. El maes­tro ita­lliano Ric­car­do Friz­za asu­me la direc­ción musi­cal logran­do equi­li­brar la bri­llan­tez vocal con la rique­za orques­tal que ema­na de la par­ti­tu­ra de Bellini.

En otros rubros de esta pro­duc­ción, la esce­no­gra­fía es de Johan­nes Lelac­ker, el ves­tua­rio de Bri­git­te Reif­fens­tuel, el dise­ño de ilu­mi­na­ción de Donald Hol­der, el dise­ño de pro­yec­ción de Renaud Rubiano y la coreo­gra­fía está a car­go de Leah Haus­man.

La ópe­ra será trans­mi­ti­da en Cana­dá en direc­to y en alta defi­ni­ción en su idio­ma ori­gi­nal ita­liano con sub­tí­tu­los en inglés el 18 de octu­bre de 2025 en selec­tas salas de Cine­plex y será nue­va­men­te difiun­di­da como enco­re el 1 y 3 de noviem­bre de 2025. 

Ambi­cio­so Documental

ORWELL: 2+2=5. Esta­dos Uni­dos-Fran­cia, 2025. Un film de Raoul Peck. 119 minutos

El com­pro­mi­so social y polí­ti­co que ani­ma al exce­len­te cineas­ta Raoul Peck cuya fil­mo­gra­fía abar­ca remar­ca­bles títu­los inclu­yen­do entre otros I Am Not Your Negro (2016) y Ernest Cole: Lost and Found (2024), revi­ve al magis­tral escri­tor bri­tá­ni­co Eric Blair, más cono­ci­do como Geor­ge Orwell. Median­te este den­so docu­men­tal emer­ge la ago­re­ra visión del mun­do de este emble­má­ti­co escri­tor que adquie­re amplia rele­van­cia actual.

Una esce­na del documental

El film comien­za en 1946 en la isla esco­ce­sa de Jura don­de Orwell comen­zó a ela­bo­rar su anto­ló­gi­co y pós­tu­mo libro 1984 poco tiem­po antes de su muer­te. A tra­vés de la expre­si­va voz de Damian Lewis el rela­to pasa revis­ta a aspec­tos vin­cu­la­dos con su vida pasa­da; es así que él cali­fi­ca de haber per­te­ne­ci­do a la cla­se “media baja alta”, a su vez hay refe­ren­cias de su for­ma­ción edu­ca­cio­nal en el pres­ti­gio­so esta­ble­ci­mien­to de Eton, su desem­pe­ño en la gue­rra civil de Espa­ña y espe­cial­men­te su par­ti­ci­pa­ción como ofi­cial de poli­cía en Bir­ma­nia (hoy Myan­mar) bajo la ocu­pa­ción de Gran Bre­ta­ña; es allí don­de en su viven­cia que­da cla­ro de qué for­ma el auto­ri­ta­ris­mo impe­ran­te influ­ye nega­ti­va­men­te en la pobla­ción nati­va dete­rio­ran­do el autén­ti­co sen­ti­mien­to democrático.

Peck ha teni­do acce­so a car­tas, escri­tos e impor­tan­te mate­rial de archi­vo de Orwell don­de que­da ilus­tra­da su expe­rien­cia de vida en la que com­prue­ba las mise­rias pro­du­ci­das por el tota­li­ta­ris­mo, la infor­ma­ción mani­pu­la­da, la abo­mi­na­ble lim­pie­za étni­ca y otras bar­ba­ri­da­des siem­pre jus­ti­fi­ca­das por los omni­po­ten­tes gober­nan­tes de turno. Es pre­ci­sa­men­te esa expe­rien­cia que el autor tras­lu­ce en Ani­mal Farm y pos­te­rior­men­te en 1984 en don­de vis­lum­bra un esta­do del mun­do que deja de desear.

Siguien­do una estruc­tu­ra narra­ti­va no cro­no­ló­gi­ca, Peck asu­me el carác­ter de “alter ego” del autor y es así que narra acon­te­ci­mien­tos pos­te­rio­res valién­do­se de clips e igual­men­te de mate­rial de archi­vo, don­de median­te un mon­ta­je de imá­ge­nes que­dan expues­tas entre otros acon­te­ci­mien­tos la tris­te con­di­ción de los refu­gia­dos Rohing­ya, la masa­cre de Ucra­nia, el sinies­tro asal­to al Capi­to­lio de Esta­dos Uni­dos en enero de 2021 y la situa­ción en Gaza, resal­tan­do el males­tar pro­ve­nien­te de los movi­mien­tos popu­lis­tas de dere­cha que ade­más de sus tác­ti­cas mani­pu­la­do­ras, gene­ran des­in­for­ma­ción y caos. Es así que los anun­cios que se ven en pan­ta­lla “la gue­rra es paz”, “la liber­tad impli­ca escla­vi­tud” o bien “igno­ran­cia sig­ni­fi­ca fuer­za”, com­ple­men­tan el títu­lo del film don­de 2 + 2 es igual a 5, o bien podría igua­lar­se a cual­quier otro resul­ta­do en la que una pobla­ción masi­va y des­in­for­ma­da es capaz de aceptar.

Los comen­ta­rios que entre otros efec­túan el escri­tor Milan Kun­de­ra, así como el vale­ro­so esta­dou­ni­den­se exi­lia­do Edward Snow­den no hacen más que agre­gar leña al fue­go al mos­trar­se escép­ti­cos y des­creí­dos de que la situa­ción impe­ran­te de hoy día pue­da mejorar.

En líneas gene­ra­les, no hay nada nue­vo que Peck con­si­de­ra en este tra­ba­jo, sal­vo que repli­can­do a Orwell cons­ti­tu­ye un cau­te­lo­so lla­ma­do de aler­ta sobre las con­se­cuen­cias nefas­tas gene­ra­das por el totalitarismo.

Des­de una ópti­ca estric­ta­men­te cine­ma­to­grá­fi­ca, la obje­ción a rea­li­zar a este docu­men­tal es en la edi­ción, don­de la dema­sia­da infor­ma­ción acu­mu­la­da que se inter­ca­la per­ma­nen­te­men­te entre pasa­do y pre­sen­te a veces no resul­ta lo sufi­cien­te­men­te cohe­si­va. De todos modos es loa­ble este ambi­cio­so tra­ba­jo de Peck que cier­ta­men­te mere­ce ser apre­cia­do. Jor­ge Gutman

FNC 2025 (Segun­da Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí el comen­ta­rio de 4 pelí­cu­las de Amé­ri­ca Lati­na pre­sen­ta­das en el Fes­ti­val du Nou­veau Cinema.

El Dia­blo Fuma (Méxi­co)

Habien­do sido dis­tin­gui­da con el pre­mio a la mejor ópe­ra pri­ma en la nue­va sec­ción Pers­pec­ti­vas de la Ber­li­na­le, la pelí­cu­la del rea­li­za­dor Ernes­to Mar­tí­nez Bucio se dis­tin­gue fun­da­men­tal­men­te por sus valo­res visua­les agra­cia­dos en gran medi­da por la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Odei Zabaleta.

El Dia­blo Fuma

Con una narra­ti­va difu­sa, el guión del rea­li­za­dor escri­to con Karen Pla­ta, ubi­ca la acción en 1990 en un lugar no espe­ci­fi­ca­do de Ciu­dad de Méxi­co, en opor­tu­ni­dad en que tie­ne lugar por segun­da vez la visi­ta del pon­tí­fi­ce Juan Pablo II. El rela­to enfo­ca las peri­pe­cias atra­ve­sa­das por cin­co her­ma­nos cuya edad varía entre 7 y 12 años, inte­gra­dos por Vanes­sa (Lau­ra Uri­be Rojas), Víc­tor (Dono­van Said), Elsa (Maria­pau Bra­vo Avi­na), Mari­sol (Regi­na Ale­jan­dra) y Tomas (Rafael Nie­to Mar­tí­nez). Su padre Emi­liano (Ber­nar­do Gam­boa), cuya pre­ci­sa acti­vi­dad se des­co­no­ce, ha par­ti­do en pro­cu­ra de ubi­car a su espo­sa des­apa­re­ci­da dejan­do a los chi­cos a car­go de su frá­gil abue­la (Car­men Ramos) que sufre de esqui­zo­fre­nia y les hace creer que el dia­blo está ron­dan­do por la casa. Es así que son los her­ma­nos mayo­res (Vanes­sa y Víc­tor), quie­nes asu­men la res­pon­sa­bi­li­dad hoga­re­ña aun­que no pue­den evi­tar el des­or­den que allí impera.

Des­pués de una pro­lon­ga­da pri­me­ra mitad, el rela­to adquie­re vue­lo cuan­do los her­ma­nos, prác­ti­ca­men­te olvi­da­dos y deja­dos de la mano de Dios, lla­man la aten­ción de la poli­cía luga­re­ña y del ser­vi­cio de asis­ten­cia social de que algo extra­ño está acon­te­cien­do. Cuan­do lle­gan a la casa para inte­rro­gar­los, las res­pues­tas de los chi­cos no lle­gan a ser con­vin­cen­tes, sobre todo cuan­do que­rien­do saber sobre sus padres, ellos le res­pon­den que se encuen­tran en un via­je de vaca­cio­nes en Can­cún. No resul­ta difí­cil pre­ver el des­tino de esta extra­ña uni­dad familiar.

En varias opor­tu­ni­da­des y con resul­ta­dos mucho más exi­to­sos, el cine ha con­si­de­ra­do el pro­ble­ma de la infan­cia olvi­da­da, pero en este caso y a pesar de las bue­nas inten­cio­nes del cineas­ta el resul­ta­do obte­ni­do es des­igual debi­do a su difu­sa narra­ti­va y a la caren­cia de un pre­ci­so enfo­que; es así que por una par­te, El Dia­blo Huye asu­me el carác­ter de come­dia dra­má­ti­ca rea­lis­ta y a su veces incu­rre en el terreno de la fan­ta­sía a tra­vés de esce­nas frag­men­ta­rias sobre­na­tu­ra­les no muy bien cohe­sio­na­das que impi­den sus­ci­tar emo­ción. Más allá de los des­ni­ve­les apun­ta­dos, cabe reco­no­cer el cui­da­do del novel direc­tor en su mane­jo de cáma­ras y el logro obte­ni­do en cada uno de los foto­gra­mas. Asi­mis­mo es elo­gia­ble la nota­ble carac­te­ri­za­ción de los jóve­nes intér­pre­tes que sin pre­via expe­rien­cia acto­ral con­vin­cen­te­men­te trans­mi­ten el sen­ti­mien­to de con­fu­sión emo­cio­nal expe­ri­men­ta­do por la ausen­cia paternal.

Como nota al mar­gen, el títu­lo del film se ve acom­pa­ña­do por la alar­ga­da fra­se “y guar­da las cabe­zas de los ceri­llos que­ma­dos en la mis­ma caja” que ha sido extraí­da de una poe­sía de la guio­nis­ta Pla­ta, sugi­rien­do el tono fan­tás­ti­co del relato.

Un Poe­ta (Colom­bia-Ale­ma­nia-Sue­cia)

En su segun­do film, el rea­li­za­dor colom­biano Simón Mesa Soto, tras haber impre­sio­na­do con la Pal­ma de Oro en Can­nes con su cor­to­me­tra­je Lei­di (2014) y su ini­cial lar­go­me­tra­je Ampa­ro (2022), rati­fi­ca amplia­men­te su ido­nei­dad con esta remar­ca­ble come­dia que nave­ga entre lo trá­gi­co y lo hilarante.

Un Poe­ta

La his­to­ria escri­ta por el cineas­ta se desa­rro­lla en Mede­llín pre­sen­tan­do a Oscar Res­tre­po (Ubei­mar Ríos), un indi­vi­duo de media­na edad que como poe­ta en 1990 logró un gran éxi­to lite­ra­rio. Pero las glo­rias del pasa­do han que­da­do atrás y hoy día es el típi­co repre­sen­tan­te del indi­vi­duo per­de­dor. Sin una ocu­pa­ción esta­ble, sien­do un frus­tra­do borra­cho a la vez que soña­dor impe­ni­ten­te vive sus penu­rias con su enfer­ma madre Tere­si­ta (Mar­ga­ri­ta Soto) y ade­más humi­llan­te­men­te pide pres­ta­do dine­ro a su hija ado­les­cen­te (Alis­son Correa) para con­su­mir bebi­da y aun­que ella lo menos­pre­cia en últi­ma ins­tan­cia se com­pa­de­ce de su situa­ción. En el terreno de su pre­di­lec­ción ido­la­tra al emi­nen­te poe­ta colom­biano José Asun­ción Sil­va que se sui­ci­dó a los 30 años en tan­to que dese­cha a Gabriel Gar­cía Már­quez. Tra­tan­do de vol­ver a triun­far su buen ami­go Efraín (Gui­ller­mo Car­do­na) le hace notar que pre­via­men­te con­ci­ba un poe­ma que lle­gue repercutir.

Su vida cobra nue­vo alien­to cuan­do al ser­le ofre­ci­do un pues­to como docen­te en una escue­la, lle­ga a asom­brar­se con los dibu­jos y mag­ní­fi­cos poe­mas que se encuen­tran en el cua­derno de Yur­lady (Rebe­ca Andra­de), una de las alum­nas asis­ten­tes de 15 años, estan­do así con­ven­ci­do que podría lle­gar a ser una gran poe­ti­sa y por lo tan­to está dis­pues­to a ayu­dar­la. De allí en más, él se con­vier­te en su men­tor y lle­ga­da la oca­sión Yur­lady demues­tra su talen­to en un fes­ti­val de poe­sía leyen­do un poe­ma acer­ca de su color de piel more­na; sin embar­go a ella solo le intere­sa la poe­sía como un medio de obte­ner bene­fi­cios pecu­nia­rios, un cri­te­rio que en tal sen­ti­do Oscar dis­cre­pa con su pun­to de vista.

Sin entrar en deta­lles adi­cio­na­les, el film es alta­men­te meri­to­rio por varias razo­nes. En pri­mer lugar por la sobrie­dad emplea­da por Mesa Soto en su sen­si­ble narra­ción, agra­cia­do por la inge­nio­si­dad ema­na­da de su esme­ra­do guión. Cla­ro está que resul­ta memo­ra­ble la inter­pre­ta­ción brin­da­da por Ríos quien no sien­do un actor pro­fe­sio­nal sino un pres­ti­gio­so filó­so­fo colom­biano en la vida real, con abso­lu­ta per­fec­ción ani­ma al misán­tro­po pro­ta­go­nis­ta en pro­cu­ra de su reden­ción a tra­vés de la ins­pi­ra­ción brin­da­da por Yur­lady; en tal sen­ti­do mere­ce ala­bar la auten­ti­ci­dad que Andra­de refle­ja en su rol y su nota­ble com­pli­ci­dad con el de Ríos.

Cier­ta­men­te este rele­van­te film cede paso a la refle­xión acer­ca de lo que acon­te­ce en mate­ria cul­tu­ral, con espe­cial refe­ren­cia a la poe­sía, don­de pare­cie­ra que en los fes­ti­va­les, con­fe­ren­cias y/o encuen­tros rea­li­za­dos por sus orga­ni­za­do­res, ellos están más intere­sa­dos en el dine­ro y pres­ti­gio que les pue­da brin­dar, dejan­do en un segun­do plano el inte­lec­tual pro­ce­so creativo.

La Mis­te­rio­sa Mira­da del Fla­men­co. (Chi­le-Fran­cia-Ale­ma­nia-Espa­ña-Bél­gi­ca)

Siem­pre es gra­ti­fi­can­te salu­dar la pre­sen­ta­ción de un nue­vo rea­li­za­dor lati­no­ame­ri­cano, como es el caso del chi­leno Die­go Cés­pe­des y más aún cuan­do su pelí­cu­la obtu­vo en Can­nes el pre­mio al mejor film en la sec­ción ofi­cial Un Cer­tain Regard. De allí que resul­ta más que bien­ve­ni­do que el FNC con­si­de­ró su inclu­sión en la pro­gra­ma­ción del pano­ra­ma internacional.

La Mis­te­rio­sa Mira­da del Flamenco

Con admi­ra­ble auda­cia el novel direc­tor y guio­nis­ta abor­da un intré­pi­do tema refle­jan­do el mun­do de quie­nes están orien­ta­dos sexual­men­te hacia el mis­mo géne­ro. Su his­to­ria está ambien­ta­da en el nor­te del desier­to de Chi­le en los pri­me­ros años de la déca­da del 80 giran­do en torno a una fami­lia queer. En dicho con­tex­to trans­cu­rre la vida de Lidia (Tama­ra Cor­tés), una niña de 11 años rodea­da de Mamá Boa (Pau­la Dina­mar­ca) que tie­ne a su car­go un caba­ret musi­cal, y de Fla­men­co (Matías Cata­lán) que actúa en el local y que es una suer­te de madre sus­ti­tu­ta de la pequeña.

A tra­vés de una narra­ción no exen­ta de un poé­ti­co liris­mo, Lidia aten­ta­men­te obser­va cómo los mine­ros del lugar asis­ten al local para con­tem­plar los bai­les y can­cio­nes de los tra­ves­tis y muy espe­cial­men­te de la encan­ta­do­ra Fla­men­co cuya suges­ti­va mira­da es cau­sa de atrac­ción al mis­mo tiem­po que des­pier­ta un pro­fun­do sen­ti­mien­to pre­jui­cio­so de los parro­quia­nos. En tal sen­ti­do Cés­pe­des refle­ja acer­ta­da­men­te la épo­ca impe­ran­te don­de quie­nes asu­men un dife­ren­te com­por­ta­mien­to sexual son fuer­te­men­te dis­cri­mi­na­dos y mar­gi­na­dos de la socie­dad. Ese fac­tor y el agra­van­te de que comien­za a sur­gir el Sida inten­si­fi­ca la ten­sión de un pue­blo teme­ro­so de lo que la homo­se­xua­li­dad pue­de gene­rar. Es así que la ino­cen­te Lidia se pre­gun­ta si es posi­ble que un genuino amor pue­de oca­sio­nar la muerte.

Con inusi­ta­da madu­rez el direc­tor impri­me en su mayor par­te un rit­mo diná­mi­co den­tro de un cli­ma atmos­fé­ri­co que adquie­re el carác­ter de un moderno wes­tern; si bien el film pue­de a veces resul­tar un poco con­fu­so, dicho repa­ro de mane­ra algu­na miti­ga sus autén­ti­cos valo­res mer­ced a la ori­gi­na­li­dad del rela­to que refle­ja una hones­ta crí­ti­ca a la dis­cri­mi­na­ción sexual, como asi­mis­mo agra­cia­do con un elen­co de enco­mia­ble nivel artístico.

O Últi­mo Azul (Bra­sil-Méxi­co-Chi­le-Paí­ses Bajos)

Aun­que copro­du­ci­da por 4 paí­ses, este bello film de Gabriel Mas­ca­ro es esen­cial­men­te bra­si­le­ño. A tra­vés de una fábu­la sen­ci­lla, con­ci­sa pero deci­di­da­men­te efec­ti­va, el espec­ta­dor se encuen­tra invo­lu­cra­do en una deli­cio­sa aven­tu­ra acuática.

0 Últi­mo Azul

El ori­gi­nal guión del rea­li­za­dor com­par­ti­do con Tibé­rio Azul está ambien­ta­do en un Bra­sil dis­tó­pi­co. El tono futu­ris­ta de mane­ra algu­na impli­ca que la his­to­ria carez­ca de visos realís­ti­cos, abor­dan­do el tema de la dis­cri­mi­na­ción por par­te de quie­nes lle­gan al cre­púscu­lo de la vida.

La pro­ta­go­nis­ta es Tere­za (Deni­se Wein­berg), una madre sol­te­ra de 77 años de nota­ble vita­li­dad físi­ca tra­ba­jan­do en una plan­ta pro­ce­sa­do­ra de car­ne en una peque­ña zona del Ama­zo­nas. Acon­te­ce que un decre­to guber­na­men­tal ha deci­di­do dis­mi­nuír la edad del reti­ro obli­ga­to­rio de los 80 a los 75 años, para que la joven gene­ra­ción pue­da reem­pla­zar a quie­nes han lle­ga­do a la mayo­ría de edad; es así que no obs­tan­te que aún le habría que­da­do 3 años más de estar ocu­pa­da, su situa­ción cam­bia rotun­da­men­te al tener que dejar su empleo; a ello se agre­ga que estas per­so­nas son envia­das a una suer­te de Colo­nia que obra como resi­den­cia de ancia­nos de don­de has­ta el pre­sen­te poco se sabe de la mis­ma por­que nadie ha retor­na­do y por el momen­to es su hija Joa­na (Cla­ris­sa Pinhei­ro) quien debe­rá cuidarla.

El núcleo del rela­to se pre­sen­ta cuan­do esta deci­di­da dama desea cum­plir sus deseos de efec­tuar un via­je aéreo y al que­rer adqui­rir un pasa­je se impo­ne que debe con­tar con la auto­ri­za­ción de su hija quien rehú­sa a hacer­lo. En con­se­cuen­cia, ella no se ame­dren­ta y es así que con­si­gue con­tac­tar a Cadu Rodri­go San­to­ro), un navie­ro flu­vial para que la tras­la­de ile­gal­men­te en su embar­ca­ción a tra­vés del Ama­zo­nas has­ta la loca­li­dad de Ita­coa­tia­ra, don­de pare­ce­ría indi­car que allí podría adqui­rir el ansia­do pasa­je aéreo sin pro­ble­ma alguno. A tra­vés de un via­je acci­den­ta­do en don­de el peri­plo se des­vía de su ruta ori­gi­nal, Cadu le trans­mi­te cier­tos pode­res mági­cos, como asi­mis­mo ella lle­ga a cono­cer a Rober­ta (Miriam Soca­rrás), una ani­ma­da mujer de su mis­ma edad que le ofre­ce una visión dife­ren­te de la vida.

El impe­ca­ble dise­ño de pro­duc­ción de Day­se Barre­to y la estu­pen­da foto­gra­fía de Gui­ller­mo Gar­za con­tri­bu­yen a valo­ri­zar esta impe­ca­ble come­dia futu­rís­ti­ca de Mas­ca­ro, nutri­da de un inme­jo­ra­ble elen­co enca­be­za­do por Wein­berg. La actriz mara­vi­llo­sa­men­te trans­mi­te la deter­mi­na­ción de una mujer que no está dis­pues­ta a que la des­po­jen de su auto­no­mía, a la vez que con gran fide­li­dad arti­cu­la su trans­for­ma­ción espi­ri­tual; su actua­ción no des­me­ri­ta la muy con­vin­cen­te par­ti­ci­pa­ción de San­to­ro, como asi­mis­mo la de Soca­rrás cuyo cáli­do y expre­si­vo per­so­na­je gene­ra una quí­mi­ca con­mo­ve­do­ra con el asu­mi­do por Weinberg.

Lo que real­men­te tras­cien­de de este film es el dejo opti­mis­ta que tras­lu­ce al ilus­trar la resi­lien­cia huma­na que demues­tra la no exis­ten­cia de edad lími­te para su des­agre­ga­ción social. Por sus inne­ga­bles méri­tos los miem­bros del jura­do del fes­ti­val de Ber­lín pre­mia­ron con el Oso de Pla­ta a esta bri­llan­te película.

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