Ele­gía­co Drama

TRAIN DREAMS. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Clint Bentley. 102 minu­tos. Dis­po­ni­ble en Netflix

Un ele­gía­co a la vez que melan­có­li­co dra­ma enfo­can­do la vida de un indi­vi­duo a lo lar­go de varias déca­das es lo que se apre­cia en Train Dreams el segun­do lar­go­me­tra­je del rea­li­za­dor Clint Bentley adop­tan­do como refe­ren­cia la nove­la homó­ni­ma de Denis John­son publi­ca­da en 2012.

Feli­city Jones y Joel Edgerton

La pelí­cu­la guio­ni­za­da por Bentley y Greg Kwe­dar comien­za a prin­ci­pios del siglo XX. El pro­ta­go­nis­ta es Robert Grai­nier (Joel Edger­ton), un indi­vi­duo que ha sido huér­fano de padres y sin gran edu­ca­ción for­mal que tra­ba­ja como leña­dor y ferro­via­rio en la cons­truc­ción de las vías de tren en el Oes­te ame­ri­cano; su exis­ten­cia iti­ne­ran­te cobra impul­so cuan­do cono­ce a Gladys (Feli­city Jones), una bella mujer con quien ini­cia una rela­ción román­ti­ca que con­du­ce pron­ta­men­te a man­te­ner un dicho­so víncu­lo con­yu­gal que se inten­si­fi­ca con el naci­mien­to de la hiji­ta Katie. Su acti­vi­dad labo­ral moti­va a que él ten­ga que dejar a su fami­lia por varias sema­nas para ganar el sus­ten­to nece­sa­rio a fin de man­te­ner su hogar; a tra­vés de los reen­cuen­tros tem­po­ra­les que se suce­den que­da paten­te la feli­ci­dad de la pare­ja y la gran satis­fac­ción de Robert de ver a Katie a medi­da que va cre­cien­do. En tan­to la tarea que va desa­rro­llan­do talan­do árbo­les le per­mi­te estar reu­ni­do con un gru­po de tra­ba­ja­do­res con­fra­ter­ni­zan­do espe­cial­men­te con Arn Pee­ples (William H. Macy) quien es un exper­to en explo­si­vos y que pron­ta­men­te es víc­ti­ma de un acci­den­te labo­ral; asi­mis­mo, el rela­to no exi­me de refle­jar la vio­len­cia gene­ra­da hacia tra­ba­ja­do­res chi­nos como mani­fes­ta­ción del vigen­te racismo.

El esce­na­rio pano­rá­mi­co de la inmen­sa zona bos­co­sa que cons­ti­tu­ye un fac­tor omni­pre­sen­te del rela­to es viva­men­te cap­ta­do por la exce­len­te foto­gra­fía de Adolpho Velo­so, en don­de ese pai­sa­je esta­ble­ce un víncu­lo emo­cio­nal con las vici­si­tu­des atra­ve­sa­das por Robert.

La pelí­cu­la narra­da en gran par­te por Will Pat­ton ilus­tra cómo va con­for­man­do el deve­nir de Robert a medi­da que trans­cu­rren los años y en tal sen­ti­do Edger­ton en el mejor tra­ba­jo de su carre­ra has­ta el pre­sen­te ofre­ce una bri­llan­te carac­te­ri­za­ción trans­mi­tien­do la tris­te­za, dolor y due­lo de su per­so­na­je tras haber expe­ri­men­ta­do una enor­me tra­ge­dia. Como la abne­ga­da y apa­sio­na­da espo­sa de Robert, la actua­ción de Jones es de gran con­vic­ción a la vez que man­tie­ne una nota­ble com­pli­ci­dad con Edger­ton. En un papel secun­da­rio es loa­ble la par­ti­ci­pa­ción de Clai­re Thom­pson como la vívi­da guar­da­bos­ques de la zona que com­par­te con Robert la pena así como la sole­dad por la pér­di­da de su esposo.

El film de natu­ra­le­za con­tem­pla­ti­va y con­te­ni­do espi­ri­tual está impreg­na­do de con­si­de­ra­ble poe­sía a tra­vés de la impe­ca­ble rea­li­za­ción de Bentley quien ha logra­do trans­mi­tir acer­ta­da­men­te lo pro­pues­to en la nove­la de John­son, per­mi­tien­do que el espec­ta­dor selec­ti­vo resul­te gra­ti­fi­ca­do con su visión. Jor­ge Gutman

Emo­ti­vo Encuen­tro Fraternal

MEA­DOW­LARKS. Cana­dá, 2025. Un film de Tasha Hub­bard. 90 minutos

Basa­do en su pro­pio docu­men­tal Birth of a Family (2017) Tasha Hub­bard ofre­ce en Mea­dow­larks un rela­to sobre las con­se­cuen­cias de la reda­da cana­dien­se de los 60 (Six­ties Scoop); esa des­afor­tu­na­da acción del gobierno de Cana­dá con­du­jo a que entre 1960 y 1990 niños y niñas indí­ge­nas fue­ran sus­traí­dos de sus hoga­res para ser entre­ga­dos en adop­ta­ción a fami­lias de raza blan­ca, gene­ral­men­te den­tro del país, aun­que en menor medi­da en Esta­dos Uni­dos y Europa.

Ambien­ta­do en la actua­li­dad, el guión de la rea­li­za­do­ra y Emil Sher, pre­sen­ta a Anthony (Michael Gre­ye­yes) y sus her­ma­nas, Coonie (Car­men Moo­re), Marian­ne (Alex Rice) y Gwen (Miche­lle Thrush), quie­nes se hallan reu­ni­dos por pri­me­ra vez des­pués de haber sido sepa­ra­dos en su infan­cia de sus padres per­te­ne­cien­tes a la comu­ni­dad Cree.

El encuen­tro orga­ni­za­do por Coonie per­mi­te que duran­te un lap­so de cin­co días el gru­po per­ma­nez­ca en una cabi­na ubi­ca­da en las mon­ta­ñas de Banff a fin de com­par­tir sus expe­rien­cias de vida; con­se­cuen­te­men­te, des­pués de los abra­zos e inter­cam­bios de rega­los, van emer­gien­do los rela­tos de sus inte­gran­tes. Así se sabe que hoy día Anthony está por ser abue­lo y su deseo es explo­rar sus raí­ces indí­ge­nas. Sien­do la de mayor edad, Gween como madre mono­pa­ren­tal ha expe­ri­men­ta­do un pasa­do trau­má­ti­co en base a abu­sos sufri­dos; eso con­tras­ta con la expe­rien­cia de Marian­ne quien se ha ajus­ta­do muy bien vivien­do en Bél­gi­ca y que si cier­ta­men­te el encuen­tro con los suyos revis­te impor­tan­cia, igual­men­te es su pro­pó­si­to el tra­tar de iden­ti­fi­car­se con su ori­gen autóctono.

Ade­más de pasear por la ciu­dad y tran­si­tar por los her­mo­sos para­jes bos­co­sos, estos her­ma­nos viven una emo­ti­va expe­rien­cia en oca­sión de ser invi­ta­dos por un matri­mo­nio de ancia­nos inte­gra­do por Alma (The­da New­breast) y Simon (Rus­sell Bad­ger) a las tra­di­cio­nes indí­ge­nas median­te la prác­ti­ca de cier­tos ritua­les a los que los visi­tan­tes se acoplan.

Esta reu­nión fra­ter­nal per­mi­te que al final de la esta­día los her­ma­nos sien­tan la emo­ción de haber com­par­ti­do como miem­bros de una fami­lia bio­ló­gi­ca que has­ta el pre­sen­te no habían experimentado.

El cine con­si­de­ró en varias oca­sio­nes la resi­lien­cia de la colec­ti­vi­dad indí­ge­na cana­dien­se al haber sido obje­to de una deplo­ra­ble colo­ni­za­ción; de todos modos, esta his­to­ria fic­cio­nal es bien­ve­ni­da por su sobria rea­li­za­ción a la vez que la cul­tu­ra indí­ge­na adquie­re un autén­ti­co rea­lis­mo por la satis­fac­to­ria actua­ción del elen­co que al ser sus inte­gran­tes de ori­gen autóc­tono trans­mi­ten nota­ble auten­ti­ci­dad en sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes. A todo ello la estu­pen­da foto­gra­fía de James Klep­ko per­mi­te dis­fru­tar de la belle­za pano­rá­mi­ca de Banff. Jor­ge Gutman

Las Varia­cio­nes del Amor

TROIS AMIES. Fran­cia, 2024. Un film de Emma­nuel Mou­ret. 118 minutos

El cono­ci­do rea­li­za­dor que ya con­si­de­ró los víncu­los sen­ti­men­ta­les en varios tra­ba­jos de su fil­mo­gra­fía lo tra­ta nue­va­men­te en Trois Amies ana­li­zan­do las dis­tin­tas face­tas que pue­de reves­tir el amor de una pareja.

India Hair, Sara Fores­tier y Cami­lle Cottin

Ambien­ta­da en la ciu­dad de Lyon la his­to­ria pre­sen­ta a un trío de ami­gas. Joan (India Hair), que se desem­pe­ña como pro­fe­so­ra de una escue­la de ense­ñan­za media, des­pués de varios años de matri­mo­nio con Vic­tor (Vin­cent Macaig­ne) con quien tie­ne una peque­ña hija, sien­te que ya no está ena­mo­ra­da de él y no se atre­ve a con­fe­sar­lo. Cuan­do se lo mani­fies­ta a su cole­ga y ami­ga Ali­ce (Cami­lle Cot­tin), ella le seña­la que tam­po­co ama a su mari­do Eric (Gre­goi­re Ludig) pero a los efec­tos de man­te­ner la rela­ción con­yu­gal fin­ge que­rer­lo. Lle­ga­do el momen­to en que Joan le mani­fies­ta a su espo­so de que­rer disol­ver el víncu­lo con­yu­gal y man­te­ner una amis­tad, él que­da des­con­cer­ta­do ya que la sigue aman­do e inten­ta en vano rete­ner­la. La ter­ce­ra ami­ga es Rebec­ca (Sara Fores­tier), quien es sol­te­ra y es la aman­te de Eric sin que Ali­ce esté al corrien­te de su infi­de­li­dad. Para com­pli­car un poco más la situa­ción, entra en el esce­na­rio Tho­mas (Damien Bon­nard), un recién lle­ga­do a Lyon que está intere­sa­do por Joan aun­que sin ser corres­pon­di­do por ella.

Lo que pro­si­gue se mani­fies­ta a tra­vés de varias vuel­tas de giro en don­de los per­so­na­jes evo­lu­cio­nan de mane­ra impre­vi­si­ble otor­gan­do la dosis de intri­ga por saber cómo será resuel­to el intrín­gu­lis pro­pues­to en el inge­nio­so guión de Mou­ret y Car­men Leroi.

Así como lo había refle­ja­do en Les cho­ses qu’on dit, les cho­ses qu’on fait (2020) y Chro­ni­que d’u­ne liai­son pas­sa­gè­re (2022) el cineas­ta con­si­gue trans­mi­tir genui­nos sen­ti­mien­tos como asi­mis­mo refle­xio­nes sobre lo que es y en qué resi­de la esen­cia del ver­da­de­ro amor; ¿debe pre­va­le­cer el apa­sio­na­mien­to como fac­tor capi­tal en la rela­ción amo­ro­sa, o bien la exis­ten­cia de un cáli­do afec­to amis­to­so pue­de reem­pla­zar al fue­go acallado?

Dejan­do abier­ta la res­pues­ta, lo con­cre­to es que median­te una ópti­ca feme­ni­na Mou­ret ha logra­do una atrac­ti­va his­to­ria que a tra­vés de las dis­tin­tas natu­ra­le­zas que el amor pue­de asu­mir, per­mi­te que la audien­cia empa­ti­ce con sus per­so­na­jes; eso en gran par­te es debi­do a la exce­len­te narra­ción del rea­li­za­dor y a su buen elen­co en don­de se des­ta­ca la mag­ní­fi­ca quí­mi­ca exis­ten­te entre el trío protagónico.

Dicho lo que ante­ce­de que­da como balan­ce una come­dia agri­dul­ce y sin estri­den­cia algu­na que si bien sim­ple en apa­rien­cia con­si­gue com­bi­nar la livian­dad de los afec­tos trans­mi­tien­do legí­ti­ma emo­ción. En suma, todo ello con­cu­rre a que Trois Amies sea amplia­men­te dis­fru­ta­ble. Jor­ge Gutman

Den­so Dra­ma Familiar

VONT LES ÂMES. Cana­dá, 2025. Un film de Bri­git­te Pou­part. 120 minutos

En Où vont les âmes, la rea­li­za­do­ra Bri­git­te Pou­part abor­da un den­so dra­ma en don­de coexis­ten dos tópi­cos tabús como lo son el de la euta­na­sia y el del del abu­so sexual.

Una esce­na del film

En un guión que le per­te­ne­ce la rea­li­za­do­ra pre­sen­ta a Anna (Sara Mont­pe­tit), una joven de 18 años quien afec­ta­da des­de hace tiem­po por un cán­cer lin­fá­ti­co, en su mori­bun­do esta­do le res­tan 15 días de vida antes de some­ter­se a la muer­te asis­ti­da. Vivien­do con su madre Stépha­nie (Syl­vie Tes­tud) en la casa de la fami­lia que se halla veni­da a menos, ella desea reen­con­trar­se con sus her­ma­nas­tras Ève (Monia Cho­kri) y Éléo­no­re (Julian­ne Côté) a quie­nes no ha vis­to des­de hace 4 años; eso se debe a que ellas han sufri­do los emba­tes de su padre (voz de Jean Mar­chand), un famo­so pia­nis­ta que se encuen­tra en pri­sión por haber sido cul­pa­ble de vio­la­ción y que por eso lo denun­cia­ron, en tan­to que Anna cre­yó en su ino­cen­cia y tra­ta de reha­bi­li­tar­lo antes de morir.

Cier­ta­men­te ins­pi­ra­da en el dra­ma Las 3 Her­ma­nas de Anton Ché­jov, la cineas­ta ana­li­za con gran suti­le­za la inter­re­la­ción fra­ter­nal que se gene­ra entre las tres jóve­nes en el esfuer­zo de supe­rar las dife­ren­cias exis­ten­tes y lograr la recon­ci­lia­ción. A su vez Pou­part deli­ca­da­men­te tra­ta en la esce­na final el momen­to del adiós de Anna hacia sus seres que­ri­dos con la asis­ten­cia de una enfer­me­ra (Fabio­la Nyr­va Aladin).

Con una mag­ní­fi­ca pues­ta escé­ni­ca de con­vin­cen­te rea­lis­mo e imbui­da de un vue­lo poé­ti­co no for­za­do, Pou­part apor­ta remar­ca­ble soli­dez en el desa­rro­llo de la tra­ma entre­la­zan­do cohe­ren­te­men­te los dos temas pre­va­le­cien­tes. A todo ello cabe des­ta­car la exce­len­te com­po­si­ción que Mont­pe­tit, Cho­kri y Côté vuel­can en sus res­pec­ti­vos per­so­na­jes trans­mi­tien­do con pro­fun­di­dad la psi­co­lo­gía de los mis­mos. En pape­les de apo­yo asi­mis­mo se lucen Tes­tud y la vete­ra­na Miche­li­ne Lan­ctôt como la madre de Ève y Éléo­no­re. En lo con­cer­nien­te a los rubros téc­ni­cos, es apre­cia­ble la foto­gra­fía de Gon­tran Char­tré cap­tan­do las emo­cio­nes que emer­gen de los personajes.

En suma, sin sen­sa­cio­na­lis­mo alguno Pou­part demues­tra su crea­ti­vi­dad a tra­vés de este ambi­cio­so film dota­do de nota­ble huma­ni­dad. Jor­ge Gutman

La Diná­mi­ca de una Fami­lia Filipina

MEET, GREET & BYE. Fili­pi­nas, 2025. Un film de Cathy Gar­cía-Sam­pa­na. 107 minutos

No es muy común apre­ciar fil­mes pro­ve­nien­tes de Fili­pi­nas, es por eso que el estreno en Cana­dá de Meet, Greet & Bye, des­pier­ta aten­ción, espe­cial­men­te por­que la direc­to­ra fili­pi­na Cathy Gar­cía-Sam­pa­na es apre­cia­da en su país, con­si­de­ran­do que su pelí­cu­la ante­rior Hello, Love Again (2019) ha sido un gran éxi­to popu­lar. En su recien­te tra­ba­jo la rea­li­za­do­ra demues­tra inte­rés en refle­jar la diná­mi­ca de una fami­lia tenien­do como tras­fon­do un acon­te­ci­mien­to dramático.

Una esce­na del film

La acción que trans­cu­rre en Mani­la pre­sen­ta a la matriar­ca Baby (Mari­cet Soriano) quien es la madre de tres hijos adul­tos, de los cua­les el mayor es Tupe (Pio­lo Pas­cual), Brad (Joshua Gar­cía) es el que le sigue, sien­do Leo (Juan Kar­los Laba­jo) el menor. Dado que Tupe resi­dien­do en Los Ánge­les a car­go de un res­tau­ran­te, ha esta­do ausen­te de la fami­lia, Brad asu­mió la con­di­ción de pro­te­ger y res­guar­dar a su madre y hermano.

El dra­ma se ori­gi­na cuan­do Baby es afec­ta­da por un cán­cer de pecho que esta­ba en remi­sión y que aho­ra resur­ge requi­rien­do un urgen­te tra­ta­mien­to; la noti­cia con­mue­ve a la fami­lia y amis­ta­des de la mujer. A todo ello Tupe regre­sa a Mani­la para la gra­dua­ción de su hija Gery (Belle Mariano), quien lo reci­be con cier­ta dis­tan­cia como asi­mis­mo es la fría recep­ción de su her­mano Brad quien lo resien­te por haber pre­fe­ri­do radi­car­se en Esta­dos Uni­dos. En cuan­to a la situa­ción de Baby ella recha­za la idea de some­ter­se a la qui­mio­te­ra­pia pre­fi­rien­do tra­tar­se con medi­ca­men­tos apropiados.

El gran deseo de esta mujer es el de pre­sen­ciar con sus ami­gas el con­cier­to que ofre­ce­rá el astro sur­co­reano Park Seo-Joon en su visi­ta a Fili­pi­nas; enton­ces Tupe le hace saber que si él le con­si­gue las entra­das para el espec­tácu­lo, ella ten­drá que acep­tar some­ter­se a la quimioterapia.

El rela­to adquie­re mayor impul­so cuan­do en su segun­da mitad que­dan esta­ble­ci­das las dife­ren­cias sus­tan­cia­les entre Brad y Tupe, don­de aquél cri­ti­ca al recién lle­ga­do haber­se apar­ta­do de la fami­lia y que su regre­so fun­da­men­tal­men­te se debe a con­se­guir ayu­da finan­cie­ra de la fami­lia dado que su res­tau­ran­te cali­for­niano atra­vie­sa una crí­ti­ca situa­ción. A su vez la ten­sión se incre­men­ta cuan­do el esta­do de Baby se empeo­ra y comien­za la sesión de qui­mio con el con­si­guien­te trau­ma vivi­do por ella por sus efec­tos secundarios.

Con un enfo­que melo­dra­má­ti­co esbo­za­do en el guión de la direc­to­ra com­par­ti­do con Jonathan Albano y Patric Valen­cia, el film tra­ta de resal­tar el valor de la fami­lia don­de no obs­tan­te las dife­ren­cias o que­re­llas que se sus­ci­tan en la diná­mi­ca esta­ble­ci­da, las mis­mas que­dan supe­ra­das por los pro­fun­dos lazos de amor y soli­da­ri­dad de sus integrantes.

Aun­que el rela­to ado­le­ce de cier­tos des­ni­ve­les en su pri­me­ra mitad, su homo­gé­neo elen­co logra ate­nuar ese incon­ve­nien­te; en tal sen­ti­do cabe des­ta­car las remar­ca­bles actua­cio­nes de Soriano, Gar­cía y Pas­cual. Con una pues­ta escé­ni­ca con­ven­cio­nal, Gar­cia Sam­pa­na ofre­ce un film que sin exhi­bi­cio­nis­mo visual sus­ci­ta legí­ti­ma emo­ción en su tra­mo final. Jor­ge Gutman