Una Bata­lla Tras Otra

ONE BATTLE AFTER ANOTHER. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film escri­to y diri­gi­do por Paul Tho­mas Ander­son. 162 minutos

Des­pués de su gran éxi­to obte­ni­do con Lico­ric­ce Piz­za (2021), el nota­ble direc­tor Paul Ander­son brin­da en su déci­mo film One Battle After Another, un efer­ves­cen­te dra­ma polí­ti­co don­de su con­te­ni­do adquie­re reso­nan­cia actual.

Leo­nar­do DiCaprio

Leja­na­men­te basa­do en la nove­la Vine­land (1990) de Tho­mas Pyn­chon, el cineas­ta refor­mu­la el tex­to ori­gi­nal per­mi­tien­do que su visión resul­te más sin­cro­ni­za­da con la situa­ción que actual­men­te atra­vie­sa la polí­ti­ca de Esta­dos Uni­dos. Ambien­ta­da en ese país en una épo­ca inde­fi­ni­da, las pri­me­ras esce­nas mues­tran a una agru­pa­ción de gue­rri­lle­ros deno­mi­na­da “French 75” que toma por asal­to un cen­tro de deten­ción de inmi­gran­tes ubi­ca­do en la fron­te­ra ame­ri­ca­na con Méxi­co para su libe­ra­ción. Al fren­te de este coman­do se halla Per­fi­dia Beverly Hills (Teya­na Tay­lor), una mujer de color revo­lu­cio­na­ria, indó­mi­ta y sen­sual quien está acom­pa­ña­da por su leal com­pa­ñe­ro y pare­ja Bob Fer­gu­son (Leo­nar­do DiCa­prio), un espe­cia­lis­ta en explo­si­vos, y de su her­ma­na Dean­dra (Regi­na Hall). De este modo que­da ridi­cu­li­za­do y humi­lla­do el coro­nel Ste­ven J. Lock­jaw (Sean Penn), el direc­tor del cen­tro que es un típi­co repre­sen­tan­te supre­ma­cis­ta de la dere­cha esta­dou­ni­den­se. Es así que en estos pri­me­ros minu­tos de metra­je que­da cla­ro que la inten­ción de French 75 es el derro­car a un régi­men de gobierno autó­cra­ta nutri­do de poli­cía militar.

Cuan­do la agru­pa­ción pro­si­gue su accio­nar asal­tan­do un local ban­ca­rio para lograr su finan­cia­mien­to, como así tam­bién recu­rrien­do a explo­sio­nes pro­vo­ca­das para des­ti­tuir las estruc­tu­ras de gobierno, la célu­la se ve ame­na­za­da; es así que ha lle­ga­do el momen­to de huir por par­te de Bob jun­to con su peque­ña hiji­ta recién naci­da, en tan­to que su madre Per­fi­dia opta por con­ti­nuar su sen­da revolucionaria.

A tra­vés de una elip­sis, la acción se tras­la­da 16 años des­pués don­de Bob, com­ple­ta­men­te des­en­ga­ña­do y adic­to a la marihua­na y al alcohol vive exila­do en Bak­tan Cross, un peque­ño pue­blo cali­for­niano, jun­to con Willa (Cha­se Infi­nity), la hija de 16 años que tuvo con Per­fi­dia. Esta ado­les­cen­te atra­ve­san­do los años pro­pios de su edad es apa­dri­na­da por Ser­gio St. Car­los (Beni­cio del Toro), un mili­tan­te de izquier­da quien ade­más de ser su entre­na­dor de cara­te es el buen ami­go de Bob. Sin embar­go esa apa­ren­te tran­qui­li­dad se ve seria­men­te alte­ra­da cuan­do el para­noi­co Lock­jaw, eterno enemi­go de Bob, logra dar con su escon­di­te y Willa ter­mi­na sien­do secues­tra­da. De allí en más el rela­to adop­ta el carác­ter de un thri­ller dra­má­ti­co don­de un afe­rra­do padre rea­li­za lo impo­si­ble para loca­li­zar y res­ca­tar a su hija ape­lan­do a sus cama­ra­das de anta­ño para que le ayu­den en esta misión cua­si impo­si­ble, así como Dean­dra igual­men­te tra­ta­rá de reen­con­trar a su sobri­na para protegerla.

La impe­ca­ble direc­ción escé­ni­ca de Ander­son cons­ti­tu­ye el fac­tor más tras­cen­den­te de este film logran­do equi­li­brar varios géne­ros, don­de el dra­ma se entre­mez­cla con un áspe­ro humor y con el géne­ro de acción; en con­se­cuen­cia, la audien­cia con­tem­pla una esce­na deci­di­da­men­te anto­ló­gi­ca gene­ra­da por una per­se­cu­ción auto­mo­vi­lís­ti­ca en una carre­te­ra muy sinuosa.

En el plano acto­ral, DiCa­prio una vez más con­fir­ma que es uno de los intér­pre­tes más remar­ca­bles del cine actual, refle­jan­do en su per­so­na­je los trau­mas deja­dos por un pasa­do que no pue­de rehuir; en un papel menor pero vital e inol­vi­da­ble Tay­lor trans­mi­te el pro­pó­si­to de una mujer dis­pues­ta a arries­gar su vida a expen­sas de dejar a un lado a su fami­lia; la gran sor­pre­sa la brin­da la joven Infi­nity quien en su des­ta­ca­ble debut cine­ma­to­grá­fi­co da vida a la chi­ca que no cono­ció a su madre pero que todo pare­ce indi­car que segui­rá su mis­mo camino; aun­que un poco exce­di­do, resul­ta satis­fac­to­rio el desem­pe­ño del vete­rano Penn como el impla­ca­ble racis­ta y nar­ci­sis­ta, así como es con­vin­cen­te el noble rol desem­pe­ña­do por Del Toro. En otros aspec­tos, el film adquie­re relie­ve con la excep­cio­nal ban­da sono­ra del músi­co Johnny Green­wood con la incor­po­ra­ción de varias can­cio­nes que se ajus­tan a las dife­ren­tes situa­cio­nes que atra­vie­san sus per­so­na­jes, des­ta­cán­do­se entre las mis­mas el céle­bre bole­ro Per­fi­dia inter­pre­ta­do por Los Pan­chos, el legen­da­rio trío musi­cal mexicano.

Con­clu­yen­do, la cau­ti­van­te y audaz pelí­cu­la de Ander­son per­mi­te refle­xio­nar si aca­so los movi­mien­tos radi­ca­les de izquier­da son capa­ces de solu­cio­nar el males­tar sub­ya­cen­te de la socie­dad ame­ri­ca­na de la era actual para cons­truir un mun­do mejor, dejan­do abier­ta la ven­ta­na del opti­mis­mo. Jor­ge Gutman

Una Autén­ti­ca His­to­ria Real

BAU: ARTIST AT WAR. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Sean McNa­ma­ra. 130 minutos

Si bien el cine con­si­de­ró en varias opor­tu­ni­da­des la tra­ge­dia del Holo­caus­to, el direc­tor Sean McNa­ma­ra vuel­ve a tra­tar este tema en el mar­co de un rela­to que con­si­de­ra la inima­gi­na­ble his­to­ria autén­ti­ca del céle­bre artis­ta judío Joseph Bau, naci­do en Polo­nia y radi­ca­do en Israel.

Emi­le Hirsch y Inbar Lavi

El film comien­za en 1971 cuan­do un joven abo­ga­do (Josh Zuc­ker­man) via­ja a Israel para con­ven­cer a Joseph Bau (Emi­le Hirsch), para tes­ti­fi­car en el pro­ce­so judi­cial a que es some­ti­do Franz Gruen (Yan Tual), quien fue un ofi­cial del cam­po de con­cen­tra­ción y su impla­ca­ble enemi­go. Reluc­tan­te en un prin­ci­pio, Joseph final­men­te acce­de a que el abo­ga­do efec­túe una gra­ba­ción rela­tan­do los horro­res de su pasa­do como pri­sio­ne­ro judío duran­te la Segun­da Guerra.

Median­te flash back la acción se retro­trae a 1943, don­de Joseph se halla en un gue­to en la ciu­dad pola­ca de Cra­co­via, tra­tan­do de sobre­po­ner­se ante las cir­cuns­tan­cias nega­ti­vas que allí atra­vie­sa. Al poco tiem­po él y su fami­lia son tras­la­da­dos al cam­po de con­cen­tra­ción de Plas­zow situa­do en los subur­bios de Cra­co­via, don­de por sus habi­li­da­des artís­ti­cas tra­ba­ja para el coman­dan­te Goeth (Josh Blac­ker). Es allí don­de cono­ce a Rebec­ca (Inbar Lavi), una vale­ro­sa anti­gua enfer­me­ra que se desem­pe­ña como mani­cu­ris­ta del coman­dan­te; des­pués de un cáli­do roman­ce ocul­to vivi­do con ella, tie­ne lugar una boda secre­ta rea­li­za­da con la pre­sen­cia de los otros pri­sio­ne­ros del lugar, acon­te­ci­mien­to que Ste­ven Spiel­berg refle­ja en Schindler’s List (1993).

A tra­vés del guión escri­to por Ron Bass, Debo­rah Sme­rec­nik y Sonia Kif­fers­tein, McNa­ma­ra man­tie­ne un bajo per­fil, evi­tan­do en par­te de mos­trar en pan­ta­lla la cruel­dad a la que los pri­sio­ne­ros han sido suje­tos, don­de entre ellos figu­ra Abraham Bau (Euge­ne Lipins­ki), el padre de Joseph, quien es fusi­la­do por el san­gui­na­rio y sadis­ta sar­gen­to Gruen. La situa­ción se vuel­ve más omi­no­sa cun­do el régi­men deci­de enviar a los pri­sio­ne­ros al cam­po mor­tal de Ausch­witz don­de sólo que­dan unos pocos que tra­ba­jan en la fábri­ca de muni­cio­nes de Oscar Schind­ler (Edward Foy). Es allí en don­de el altruis­mo de Bau que­da evi­den­cia­do recu­rrien­do a su habi­li­dad de poder fal­si­fi­car pasa­por­tes para aqué­llos que aún se encuen­tran libres de ser ejecutados.

McNa­ma­ra ha des­ple­ga­do una flui­da narra­ción en don­de sin ape­lar a gol­pes bajos con­si­gue emo­cio­nar legí­ti­ma­men­te al espec­ta­dor, demos­tran­do cómo a pesar de cir­cuns­tan­cias extre­ma­da­men­te difí­ci­les de supe­rar, encuen­tra en cier­tos casos que el espí­ri­tu de noble­za y huma­ni­dad des­ti­la­da por Joseph Grau pudie­ra sobre­lle­var una tarea simi­lar a la de Schind­ler en la libe­ra­ción de judíos des­ti­na­dos al exter­mi­nio, con la abne­ga­da cola­bo­ra­do­ra que ha sido su aman­te espo­sa Rebec­ca. Entre los momen­tos más con­mo­ve­do­ras del film se encuen­tra el de los espon­sa­les del artis­ta y Rebec­ca, así como la cele­bra­ción de algu­nos pri­sio­ne­ros reli­gio­sos rea­li­zan­do las ple­ga­rias y ritua­les del Sha­bat, en la ini­cia­ción del sába­do judío..

El indis­cu­ti­ble valor del film que adquie­re en cier­ta medi­da la natu­ra­le­za de un docu­men­tal se debe en gran medi­da al nota­ble cri­te­rio del cineas­ta en haber selec­cio­na­do un elen­co don­de sus per­so­na­jes no pare­cie­ra que están carac­te­ri­za­dos por acto­res sino por sus ver­da­de­ros pro­ta­go­nis­tas. Es así que la labor pro­ta­gó­ni­ca de Hirsch es pro­di­gio­sa en la medi­da que sen­si­ble­men­te trans­mi­te las dife­ren­tes emo­cio­nes de su devas­ta­do­ra expe­rien­cia pero al mis­mo tiem­po logran­do ele­var su espí­ri­tu al haber cono­ci­do el amor en la mujer de su vida; Lavi encar­nan­do a Rebec­ca aun­que en un papel secun­da­rio sale airo­sa en su remar­ca­ble actua­ción, así como los res­tan­tes acto­res del enco­mia­ble reparto

Entre los fac­to­res téc­ni­cos que real­zan al film cabe elo­giar la mag­ní­fi­ca foto­gra­fía de Shawn Sel­fert don­de cada mar­co fil­ma­do adquie­re rele­van­cia, así como igual­men­te des­ta­ca­ble es la ban­da sono­ra de John Coda que sin recar­gar acom­pa­sa sobria­men­te tan­to los momen­tos ínti­mos del rela­to así como los de terror. No menos impor­tan­te es el dise­ño de pro­duc­ción por la estu­pen­da recrea­ción logra­da en el cam­po de con­cen­tra­ción de Plas­zow, así como la fac­to­ría de Schindler.

En suma, he aquí una pelí­cu­la amplia­men­te logra­da y tal como lo seña­la su sinop­sis “es un tes­ta­men­to al poder de resi­lien­cia, el triun­fo del espí­ri­tu humano y los lazos inque­bran­ta­ble que ni siquie­ra la gue­rra pudo des­truir”. Deci­di­da­men­te recom­men­da­ble. Jor­ge Gutman

La Men­ti­ra de la Ancia­na Dama

ELEA­NOR THE GREAT. Esta­dos Uni­dos, 2025. Un film de Scar­lett Johans­son. 95 minutos

En un pro­mi­so­rio debut detrás de la cáma­ra la talen­to­sa actriz Scar­lett Johans­son ofre­ce una emo­ti­va come­dia dra­má­ti­ca don­de el tema del Holo­caus­to gra­vi­ta en el seno de la comu­ni­dad judía de New York. Sin duda algu­na, uno de los prin­ci­pa­les valo­res resi­de en la actua­ción pro­ta­gó­ni­ca de la remar­ca­ble vete­ra­na intér­pre­te June Squibb quien con sus 94 años de edad des­lum­bra rati­fi­can­do una inusual ener­gía que ya había demos­tra­do en Nebras­ka (2013) y más recien­te­men­te en Thel­ma (2024).

June Squibb y Erin Kellyman

Valién­do­se del guión pre­pa­ra­do por Tory Kamen, la novel cineas­ta pre­sen­ta a Elea­nor Mor­gens­tein (Squibb), una nona­ge­na­ria mujer esta­dou­ni­den­se quien habi­tan­do en Flo­ri­da com­par­te su vivien­da con su gran ami­ga Bes­sie (Rita Zohar), una judía viu­da de simi­lar edad que sobre­vi­vió la devas­ta­do­ra Segun­da Gue­rra. Elea­nor que se con­vir­tió al judaís­mo al casar­se con su mari­do judío falle­ci­do, ha demos­tra­do un espe­cial inte­rés en impo­ner­se sobre los deta­lles del Holo­caus­to vivi­do por su ami­ga. La gran amis­tad se ve inte­rrum­pi­da cuan­do Bes­sie falle­ce y para no que­dar sola Elea­nor resuel­ve via­jar a New York don­de vive su divor­cia­da hija Lisa (Jes­si­ca Hecht) con Max (Will Pri­ce), su hijo ado­les­cen­te. La acti­tud soca­rro­na y un tan­to gru­ño­na de la ancia­na no con­di­ce con su hija que mucho la cri­ti­ca y pien­sa que su mejor vivien­da sería en una resi­den­cia de ancia­nos, a la que obvia­men­te Elea­nor se opo­ne ya que con­si­de­ra que es due­ña de dis­po­ner de su pro­pia vida.

La his­to­ria cobra impul­so cuan­do la vie­ji­ta visi­ta un cen­tro de la comu­ni­dad judía y cir­cuns­tan­cial­men­te se intro­du­ce a inte­grar un gru­po de sobre­vi­vien­tes del Holo­caus­to. Es allí, don­de Elea­nor se apro­pia de la iden­ti­dad de su falle­ci­da ami­ga, seña­lan­do que es pola­ca y que como otra de las sobre­vi­vien­tes de la tra­ge­dia nazi comien­za a rela­tar la his­to­ria que Bes­sie le había con­ta­do. La for­ma como trans­mi­te ese rela­to atrae la aten­ción de Nina (Erin Kelly­man), una joven estu­dian­te de perio­dis­mo, quien expe­ri­men­ta el dolor por la muer­te de su que­ri­da madre y vive a la som­bra de su padre (Chi­we­tel Ejio­for), un famo­so pre­sen­ta­dor de tele­vi­sión. Desean­do escri­bir un articu­lo para el dia­rio de la facul­tad acer­ca de lo que le acon­te­ció a Elea­nor, le pide a que ella ama­ble­men­te le cuen­te deta­lles más pre­ci­sos de su tris­te expe­rien­cia sobre el geno­ci­dio nazi a la vez que exis­te la posi­bi­li­dad para que la ancia­na rela­te su vida en el pro­gra­ma tele­vi­si­vo de su pro­ge­ni­tor. La rela­ción entre esas dos muje­res se vuel­ve más estre­cha a la vez que que­rien­do cele­brar su tar­dío bat­mitz­va, gra­cias al víncu­lo esta­ble­ci­do con el afa­ble rabino local (Stephen Sin­ger), Nina la ayu­da para com­prar la ves­ti­men­ta apro­pia­da que debe­rá lucir para tan impor­tan­te oca­sión. Que­da en el espec­ta­dor la intri­ga de saber has­ta dón­de pue­de per­du­rar la men­ti­ra urdi­da por Eleanor.

Sin gran­di­lo­cuen­cia algu­na, en su ópe­ra pri­ma Johans­son impri­me una narra­ti­va sen­ci­lla a la vez que elo­cuen­te fusio­nan­do la temá­ti­ca de la iden­ti­dad apro­pia­da con el Holo­caus­to, median­te una muy bue­na ilus­tra­ción de la colec­ti­vi­dad judía del Bronx neoyorkino.

La direc­to­ra igual­men­te demues­tra su talen­to en la con­duc­ción de un elen­co de nivel supe­rior. A la con­sa­gra­da com­po­si­ción que la mag­né­ti­ca Squibb logra de su per­so­na­je se une la nota­ble inter­ven­ción de Kelly­man quien con gran auten­ti­ci­dad trans­mi­te la emo­ción de su per­so­na­je en el tierno víncu­lo man­te­ni­do con Elea­nor, exis­tien­do entre ambas actri­ces una inusual quí­mi­ca. En otros roles se des­ta­ca Ejio­for, en el aus­pi­cio­so monó­lo­go que su per­so­na­je rea­li­za en una de las últi­mas secuencias.

En suma, la audien­cia asis­te a un film hon­da­men­te con­mo­ve­dor a la vez que uno sien­te una gran admi­ra­ción por Squibb quien con su gran pasión por el cine demues­tra que la vejez de modo alguno es un obs­tácu­lo para seguir actuan­do. Jor­ge Gutman

Negli­gen­cia Infantil

NÉGLI­GEN­CE. Cana­dá, 2025. Un film de Demian Fui­ca. 93 minutos.

Un tema de hon­do con­te­ni­do social y deci­di­da­men­te inquie­tan­te es lo que el rea­li­za­dor Demian Fui­ca en Négli­gen­ce, aun­que los resul­ta­dos obte­ni­dos no lle­gan a satis­fa­cer como cabría esperar.

En los cré­di­tos ini­cia­les se lee que cada sema­na la negli­gen­cia infan­til pro­du­ce la muer­te de 2 niños en Ale­ma­nia, 3 en Fran­cia, 4 en Japón y 27 en Esta­dos Uni­dos. En lo que res­pec­ta a Cana­dá 6 de 10 infan­tes sufren de una u otra for­ma de negli­gen­cia y en la pro­vin­cia de Que­bec en 2023 y 2024 han sido con­fir­ma­dos 40 mil casos.

Tenien­do en cuen­ta las esca­lo­frian­tes cifras e ins­pi­ra­do en un acon­te­ci­mien­to real, el rea­li­za­dor basa­do en su pro­pio guión com­par­ti­do con Leo­nar­do Fui­ca y Valé­rie Nadeau expo­ne un dra­ma judi­cial en el que se reve­la los efec­tos pro­du­ci­dos por la negli­gen­cia parental.

Félix Legault y Méla­nie Elliott

El film comien­za en un tri­bu­nal de jus­ti­cia don­de son some­ti­dos a jui­cio Frank y su mujer Ruby quie­nes son incul­pa­dos por la des­preo­cu­pa­ción ejer­ci­da hacia su peque­ño hijo Joey. A tra­vés de flash­backs que van y vuel­ven en for­ma reite­ra­da, el rela­to sigue los pasos del menor cuya vida es pla­ga­da por la des­afo­ra­da vio­len­cia con­yu­gal de sus pro­ge­ni­to­res que reper­cu­ten en su com­ple­to aban­dono y ais­la­mien­to. El dra­ma se inten­si­fi­ca a con­se­cuen­cia de un inci­den­te trá­gi­co pro­du­ci­do en un bar en el que el niño es un invo­lun­ta­rio tes­ti­go del des­afor­tu­na­do com­por­ta­mien­to adop­ta­do por sus padres.

Si bien las audien­cias que se van suce­dien­do duran­te el jui­cio van ilus­tran­do las devas­ta­do­ras con­se­cuen­cias de la seve­ra reali­dad que atra­vie­sa Joey y cómo la desa­pren­si­va con­duc­ta de sus padres influ­ye nega­ti­va­men­te en su vida, la narra­ti­va errá­ti­ca y dis­per­sa del cineas­ta afec­ta el nivel de con­cen­tra­ción del espec­ta­dor. En todo caso, a pesar de la obje­ción apun­ta­da y sin obvia­men­te reve­lar el vere­dic­to del jui­cio, este dra­ma bien inten­cio­na­do tra­ta de ilus­trar las defi­cien­cias de un sis­te­ma social indi­fe­ren­te a la pro­tec­ción de la infan­cia. Ade­más de las con­vin­cen­tes carac­te­ri­za­cio­nes de Gabriel Coles y Méla­nie Elliot como los abu­si­vos padres y del menor Félix Legault en el papel del silen­cio­so e ino­cen­te Joey cabe des­ta­car en roles de apo­yo las com­pe­ten­tes actua­cio­nes de Syl­vie Legault como la jue­za, Guil­beault, Ali­ce Clé­ment, Mirei­lle Léves­que, Dave Camp­bell, Luca Asse­lin, Cédric Gos­se­lin, Nico­las Paquin, Deano Cla­vet, Jus­tin Spy­ce y Maria­ne Oli­via. Jor­ge Gutman

Una Boda Inusual

MILLE SECRETS MILLE DAN­GERS. Cana­dá, 2025. Un film de Phi­lip­pe Falar­deau. 119 minutos

En su noveno film como rea­li­za­dor Phi­lip­pe Falar­deau ofre­ce en Mille Screts Mille Dan­gers una his­to­ria basa­da en la auto­bio­grá­fi­ca nove­la homó­ni­ma del escri­tor Alain Farah publi­ca­da en 2021.

Neil Elias y Rose-Marie Perreault

En la adap­ta­ción rea­li­za­da por el cineas­ta en cola­bo­ra­ción con Farah el rela­to que trans­cu­rre en Mon­treal enfo­ca las vici­si­tu­des que atra­vie­sa Alain (Neil Elias) de 28 años de edad en la jor­na­da de su casa­mien­to. Si bien se sue­le decir que el día que una per­so­na con­trae matri­mo­nio es el más bello de su vida, eso dis­ta de acon­te­cer con Alain, quien poco antes de la cele­bra­ción de la boda con su novia Vir­gi­nie (Rose-Marie Perreault), expe­ri­men­ta ata­ques de extre­ma ansie­dad ante el serio temor de no poder res­pon­der a las expec­ta­ti­vas que de él se aguar­da. A todo ello se agre­ga su males­tar esto­ma­cal ori­gi­na­do por la enfer­me­dad de Crohn que lo fuer­za a con­su­mir per­ma­nen­te­men­te medi­ca­men­tos que de modo alguno solu­cio­nan el problema.

De mane­ra nada con­ven­cio­nal, el rela­to que no está estruc­tu­ra­do lineal­men­te se des­pla­za en casi su pri­me­ra mitad a tra­vés del tiem­po median­te los recuer­dos frag­men­ta­rios que pasan por la memo­ria de Alain con acon­te­ci­mien­tos vivi­dos en su infan­cia y par­ti­cu­lar­men­te en sus años ado­les­cen­tes. Es así que entre otros aspec­tos se asis­te al des­en­can­to pro­du­ci­do por un ami­go que lo lle­ga a trai­cio­nar, su pri­me­ra atrac­ción sen­ti­men­tal, la ten­sa rela­ción vivi­da con sus divor­cia­dos padres inmi­gran­tes, Elías (Geor­ges Khab­baz) pro­ce­den­te de Egip­to y Yolan­de (Hiam Abou Che­didd) del Líbano, como asi­mis­mo al víncu­lo que man­tie­ne con su pri­mo Édouard (Has­san Mah­bou­ba) que si bien por una par­te es enma­ra­ña­do al pro­pio tiem­po es en cier­ta for­ma el que tes­ti­mo­nia sus des­ve­los y pesares.

Pasan­do a la boda en sí mis­ma, tan­to la cere­mo­nia reli­gio­sa como la recep­ción pos­te­rior adquie­ren un tono alo­ca­do gene­ran­do algu­nas situa­cio­nes deci­di­da­men­te cómi­cas aun­que de nin­gún modo cari­ca­tu­res­cas. Tenien­do en cuen­ta la den­si­dad del libro de Farah, la pues­ta escé­ni­ca de Falar­deau cum­ple su obje­ti­vo en res­pe­tar la esen­cia de su con­te­ni­do. Es así que resul­ta meri­to­rio que el rea­li­za­dor haya logra­do trans­mi­tir el asfi­xian­te cli­ma que envuel­ve al pro­ta­go­nis­ta y el modo en que sus irre­suel­tos trau­mas vivi­dos en el pasa­do reper­cu­ten en el pre­sen­te ante las pre­sio­nes a las que está suje­to. A su vez, igual­men­te loa­ble es la ilus­tra­ción del film en refle­jar el com­por­ta­mien­to y acti­tu­des cul­tu­ra­les de la diás­po­ra liba­ne­sa de Quebec.

Falar­deau ha con­vo­ca­do un equi­po acto­ral de nota­ble nivel comen­zan­do por Elias quien con com­ple­ta con­vic­ción trans­mi­te la angus­tia y sufri­mien­to de su per­so­na­je al no poder evi­tar la pre­sión cul­tu­ral que lo embar­ga; a pesar de que este anti­hé­roe no resul­ta muy sim­pá­ti­co, con todo logra que la audien­cia empa­ti­ce con su per­so­na. En otros roles de impor­tan­cia, Mah­bou­ba se luce como el ami­go de lar­ga data de Alain, Khab­baz des­ti­la ter­nu­ra en el dis­cur­so que pro­nun­cia a en la cena de la boda, Che­did trans­mi­te brío como la vis­to­sa Yolan­de, en tan­to que Perreault con­ven­ce como la novia de nota­ble madu­rez que ser­vi­rá como sos­tén de su pro­me­ti­do. En el elen­co tam­bién par­ti­ci­pan Rose-Anne Déry como la mejor ami­ga de Vir­gi­nie, Nata­lie Tan­nous ani­man­do a la ner­vio­sa pri­ma sol­te­ra, Paul Ahma­ra­ni como el pecu­liar den­tis­ta de Alain y Mike Clay como el disc joc­key de la fiesta.

En con­clu­sión, sin ser excep­cio­nal el cineas­ta logra una hones­ta come­dia dra­má­ti­ca en don­de se vale de una inusual boda para efec­tuar un buen estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co. Jor­ge Gutman