Fes­ti­val de Can­nes 2022

Cró­ni­ca de José Ridoutt Polar

FIL­MES DE LA SELEC­CIÓN OFICIAL

Los orga­ni­za­do­res de la edi­ción núme­ro 75 del Fes­ti­val de Can­nes han entre­ga­do una lis­ta que cada año se con­vier­te en el cen­tro de aten­ción para la comu­ni­dad cinéfila.

Die­cio­cho fil­mes esta­rán com­pi­tien­do por la codi­cia­da Pal­me d’Or. las obras que for­ma­rán la Selec­ción Ofi­cial (que ten­drá lugar del 17 al 28 de mayo), aun­que toda­vía que­dan algu­nas can­di­da­tas dis­pu­tán­do­se los pues­tos res­tan­tes. El car­tel pre­sen­ta­do has­ta el momen­to es muy poten­te, ya que reúne a gran­des auto­res pre­mia­dos en el pasa­do jun­to a lo mejor de las gene­ra­cio­nes más jóve­nes, crean­do una pro­gra­ma­ción muy emocionante.

Uno de los fil­mes más espe­ra­dos es Cri­mes of the Futu­re de David Cro­nen­berg. El cana­dien­se no es nin­gún extra­ño del Palais des Festivals.

Esta es la sex­ta oca­sión que el direc­tor de cin­tas como Crash (Pre­mio del Jura­do en 1996), Cos­mo­po­lis y Maps to the Stars com­pi­te por el Pre­mio prin­ci­pal. Cri­mes of the Futu­re, es una his­to­ria de cien­cia fic­ción y horror pro­ta­go­ni­za­da por Vig­go Mor­ten­sen, Léa Sey­doux y Kris­ten Stewart.

Entre los gana­do­res que regre­san nue­va­men­te a Can­nes se encuen­tra el rea­li­za­dor japo­nés Hiro­ka­zu Kore-eda (Sho­plif­ters), quien pre­sen­ta­rá Bro­ker, un dra­ma fami­liar que se desa­rro­lla en Corea del Sur. Ruben Östlund (The Squa­re) diri­ge Trian­gle of Sad­ness, una sáti­ra social pro­ta­go­ni­za­da por Woody Harrel­son y su pri­me­ra pro­duc­ción en inglés. Cris­tian Mun­giu (4 Months, 3 Weeks and 2 Days), uno de los pro­pul­so­res de la lla­ma­da «nue­va ola de cine rumano» estre­na­rá R.M.N. Y final­men­te, los her­ma­nos Luc y Jean-Pie­rre Dar­den­ne, quie­nes se han lle­va­do la Pal­ma de Oro en dos oca­sio­nes, com­pe­ti­rán por nove­na vez en la selec­ción ofi­cial con Tori and Loki­ta, un dra­ma sobre temas migratorios.

Tras seis anos de ausen­cia, el direc­tor coreano Park Chan-wook (Old­boy) vuel­ve al fes­ti­val por cuar­ta oca­sión con Deci­sion to Lea­ve, un dra­ma de cri­men y mis­te­rio. El fran­cés Arnaud Des­ple­chin estre­na­rá Brother and Sis­ter, pro­ta­go­ni­za­da por Marion Coti­llard y Mel­vil Pou­paud, y el rea­li­za­dor de ori­gen ruso Kirill Sere­bren­ni­kov, quien par­ti­ci­pó en la edi­ción pasa­da con Petrov’s Flu, estre­na­rá Tchaikovsky’s Wife, una cin­ta de cor­te bio­grá­fi­ca. Se espe­ra que Sere­bren­ni­kov, un pro­cla­ma­do opo­si­tor de las polí­ti­cas del gobierno ruso y actual­men­te exi­lia­do en Ale­ma­nia, asis­ta a la Croisette.

Por últi­mo, el esta­dou­ni­den­se James Gray (The Immi­grant, Two Lovers) pre­sen­ta­rá la pelí­cu­la con más buzz para los pró­xi­mos pre­mios Oscar: Arma­ged­don Time, un dra­ma que cuen­ta con la par­ti­ci­pa­ción de Anthony Hop­kins y Anne Hatha­way en los roles protagónicos.

Se debe ano­tar que tres de los 18 lar­go­me­tra­jes en com­pe­ten­cia son diri­gi­dos por muje­res. Clai­re Denis, quien a pesar de ser una favo­ri­ta de Can­nes no había for­ma­do par­te de la selec­ción ofi­cial des­de 1988, mos­tra­rá The Stars at Noon, un dra­ma que toma lugar en Nica­ra­gua. La actriz con­ver­ti­da en direc­to­ra Vale­ria Bru­ni Tedes­chi exhi­bi­rá Les Aman­diers, una come­dia dra­má­ti­ca con Louis Garrel, mien­tras que la nor­te­ame­ri­ca­na Kelly Reichardt hará su debut en la selec­ción ofi­cial con Sho­wing Up, una come­dia pro­ta­go­ni­za­da por una de sus actri­ces con­sen­ti­das, Miche­lle Williams, con quien par­ti­ci­pó en el 2008 en la cate­go­ría Un Cer­tain Regard con Wendy and Lucy.

Otros debuts inclu­yen a Ali Abba­si, direc­tor de Bor­der, quien bus­ca­rá con­quis­tar con su nue­va pro­duc­ción titu­la­da Holy Spi­der, el rea­li­za­dor bel­ga Lukas Dhont, gana­dor de la Cáma­ra de Oro en el 2018 por su con­tro­ver­sial ópe­ra pri­ma Girl, quien ha sido pro­mo­vi­do a la selec­ción ofi­cial con el dra­ma titu­la­do Clo­se, y Tarik Saleh quien hará lo mis­mo con la anti­ci­pa­da Boy from Heaven.

Fue­ra de com­pe­ten­cia, el Fes­ti­val de Can­nes reci­bi­rá a gran­des estre­llas de Holly­wood de la talla de Tom Crui­se y Tom Hanks para des­fi­lar por su alfom­bra roja y dar paso a la pre­mier de sus res­pec­ti­vas pro­duc­cio­nes: Top Gun: Mave­rick y Elvis de Baz Luhr­mann. Geor­ge Miller (Mad Max: Fury Road) pre­sen­ta­rá Three Thou­sand Years of Lon­ging, cin­ta pro­ta­go­ni­za­da por Til­da Swin­ton e Idris Elba. Mien­tras que el gana­dor del pre­mio Oscar, Michel Haza­na­vi­cius (The Artist), inau­gu­ra­rá el fes­te­jo cine­ma­to­grá­fi­co con Z, una come­dia de zom­bies con Romain Duris y Béré­ni­ce Bejo.

De rea­li­za­do­res lati­no­ame­ri­ca­nos encon­tra­mos al rea­li­za­dor cos­ta­rri­cen­se Ariel Esca­lan­te Meza, quien com­pi­te con su segun­do lar­go­me­tra­je titu­la­do Domin­go y niebla.

FIFA (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí otros cua­tro fil­mes apre­cia­dos en el Fes­ti­val Inter­na­tio­nal du Film sur l’Art

Mar­gue­ri­te Duras, L’ écri­tu­re et la vie (Fran­cia)

La docu­men­ta­lis­ta Lise Baron retra­ta a una mujer excep­cio­nal a 25 años de su dece­so acon­te­ci­do en mar­zo de 1996 a los 82 años. Con una narra­ción no cro­no­ló­gi­ca el film comien­za con una esce­na mos­tran­do los fune­ra­les de Mar­gue­ri­te Duras, la renom­bra­da perio­dis­ta, nove­lis­ta, guio­nis­ta, cineas­ta y dra­ma­tur­ga; en el sepe­lio se encuen­tra Andrea Stei­ner Yann, que a pesar de haber sido 38 años menor que ella, fue el gran amor de su vida y el que la acom­pa­ño duran­te 16 años a par­tir de 1980.

De allí en más, el docu­men­tal rese­ña el derro­te­ro de Duras naci­da en una aldea pró­xi­ma a Sai­gón, en la enton­ces Indo­chi­na, don­de trans­cu­rrió su infan­cia y par­te de su ado­les­cen­cia, que­dan­do embe­bi­da en su cul­tu­ra. A los 17 años deci­de vivir en Fran­cia y rea­li­za sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios en la Sor­bo­na gra­duán­do­se en leyes y en polí­ti­ca. Como acti­vis­ta social par­ti­ci­pó en la resis­ten­cia fran­ce­sa duran­te la Segun­da Gue­rra y des­pués de su con­clu­sión se desem­pe­ñó como perio­dis­ta y escri­to­ra. Algu­nas de sus nove­las fue­ron tras­la­das al cine, como lo han sido Hiroshi­ma Mon Amour (1959) de Alain Res­nais y Mode­ra­to Can­ta­bi­le (1960) de Peter Brook; entre sus obras lite­ra­rias más impor­tan­tes se des­ta­can Le ravis­se­ment de Lol V. Stein (1964), Le Vice-cón­sul, (1966) y su míti­ca nove­la L’a­mant (1984) por la que ganó el Pre­mio Gon­co­urt. En lo que res­pec­ta a su labor como direc­to­ra de cine, el docu­men­tal des­ta­ca Indian Song (1975), su film más cono­ci­do, así como Le camion (1977) don­de ella tam­bién actúa jun­to a Gerard Depardieu.

En este docu­men­tal muy bien cons­trui­do Baron resal­ta la com­ple­ja per­so­na­li­dad de Duras, una mul­ti­fa­cé­ti­ca mujer y aman­te madre que atra­ve­só algu­nos momen­tos difí­ci­les en su vida, en par­te debi­do a su adic­ción alcohó­li­ca; en todo caso, lo que sub­ya­ce es una efi­cien­te ilus­tra­ción de este ícono lite­ra­rio dan­do a cono­cer algu­nas face­tas iné­di­tas de la remar­ca­ble escritora.

The Eyes of Dan­te: Visions from the Divi­ne Comedy (Ale­ma­nia-Ita­lia)

Dan­te Alighie­ri es legí­ti­ma­men­te con­si­de­ra­do como el más gran­de poe­ta euro­peo de la Edad Media, habien­do que­da­do inmor­ta­li­za­do con La Divi­na Come­dia, su obra cum­bre. Habién­do­se cum­pli­do 7 siglos de su muer­te acae­ci­da en 1321, el docu­men­tal escri­to y rea­li­za­do por Adol­fo Con­ti se cen­tra en un via­je a lo lar­go de Ita­lia a tra­vés de las pala­bras y los ojos del escri­tor y filó­so­fo florentino.

En The Eyes of Dan­te el espec­ta­dor es invi­ta­do a un reco­rri­do por los luga­res evo­ca­dos por el poe­ta exi­lia­do de Flo­ren­cia cen­tra­dos fun­da­men­tal­men­te en la Divi­na Come­dia. El film está estruc­tu­ra­do en tres capí­tu­los ubi­ca­dos en 1310 (Infierno), 1317 (Pur­ga­to­rio) y 1321 (Paraí­so); A tra­vés de los mis­mos que­dan regis­tra­dos los acon­te­ci­mien­tos que mar­ca­ron su vida, tales como los deno­da­dos esfuer­zos para retor­nar a su ciu­dad natal, su encuen­tro con Bea­tri­ce que ha sido la mujer que lo cau­ti­vó con­du­cién­do­lo al Paraí­so, así como aspec­tos con­cer­nien­tes a su infan­cia y expe­rien­cia mili­tar. Asi­mis­mo, las imá­ge­nes ilus­tra­das en la des­crip­ción de Dan­te van acom­pa­ña­das de algu­nas de las obras artís­ti­cas admi­ra­das por el poe­ta tales como el Últi­mo Jui­cio de Giot­to, las escul­tu­ras de Gio­van­ni Pisano en la Cate­dral de Pisa y los excep­cio­na­les mosai­cos de Ravenna.

Lo que Con­ti más enfa­ti­za en su docu­men­tal es el via­je meta­fí­si­co del poe­ta a tra­vés de lo que su ima­gi­na­ción le per­mi­tió trans­mi­tir en cada uno de los tres capí­tu­los de su mag­na crea­ción; en ese queha­cer que­dan mani­fes­ta­dos varios tópi­cos rele­van­tes de la exis­ten­cia humana.

Que­da como resul­ta­do un fas­ci­nan­te docu­men­tal expo­nien­do a tra­vés de la obra del inmor­tal autor ita­liano, la fra­gi­li­dad huma­na, sus grie­tas y frus­tra­cio­nes como asi­mis­mo la dimen­sión espi­ri­tual de lo divino que per­mi­te supe­rar las aflicciones.

Jonas Kauf­man – A Glo­bal Star in Pri­va­te (Ale­ma­nia)

Como su títu­lo lo anti­ci­pa, este mag­ní­fi­co docu­men­tal de Michael Gien­mann con­cen­tra su aten­ción en la vida pri­va­da de una figu­ra emble­má­ti­ca del mun­do líri­co. Si has­ta prin­ci­pios de este siglo, el gru­po de Los 3 Teno­res inte­gra­do por Luciano Pava­rot­ti, Plá­ci­do Domin­go y José Carre­ras, cap­tó el fer­vor del públi­co, en la actua­li­dad es Jonas Kauf­man ‑apo­da­do “Rey de los Teno­res” quien lo logra.

Fil­ma­do con gran sen­ci­llez Gien­mann per­mi­te entrar en la inti­mi­dad de Kauf­man a tra­vés del víncu­lo que man­tie­ne con su que­ri­da espo­sa Chris­tia­ne Lutz y su hija mayor Char­lot­te de 22 años, pro­duc­to de su pri­mer matri­mo­nio. En oca­sión de reci­bir en un almuer­zo a Judith Williams y Ale­xan­der-Klaus Ste­che, ami­gos de lar­ga data del matri­mo­nio Kauf­man, la oca­sión se pres­ta para asis­tir a con­ver­sa­cio­nes espon­tá­neas; en las mis­mas se va reve­lan­do la face­ta del exce­len­te espo­so y entra­ña­ble padre de 4 hijos ‑el últi­mo naci­do en mar­zo de 2019- quien pri­vi­le­gia el estar con su fami­lia, tra­tan­do de que su excep­cio­nal carre­ra pro­fe­sio­nal no lo ale­je mucho tiem­po de su hogar en Bava­ria. Entre sus hob­bies, el docu­men­tal per­mi­te obser­var la afi­ción del tenor hacia el arte culi­na­rio mos­tran­do cómo dedi­ca par­te de su tiem­po libre en la coci­na acom­pa­ña­do de Chris­tia­ne, como así tam­bién expli­ca cómo pre­pa­rar un buen café para poder disfrutarlo.

En la esfe­ra musi­cal, el docu­men­tal sumi­nis­tra infor­ma­cio­nes del tenor brin­da­das por su ase­sor musi­cal Tho­mas Voigt y por Hel­mut Deu­tsch quien lo acom­pa­ña en el piano mien­tras ento­na popu­la­res can­cio­nes ita­lia­nas (Mama, Mati­nat­ta, Tor­na Sorren­to). Asi­mis­mo, la pelí­cu­la inter­ca­la extrac­tos de con­cier­tos ofre­ci­dos por Kauf­man, entre otros can­tan­do con Anna Netreb­ko un her­mo­so aria del pri­mer acto de La Bohe­me de Puc­ci­ni.

Dicho lo que pre­ce­de, la ágil rea­li­za­ción de Gien­mann per­mi­te gozar ple­na­men­te de esta pelí­cu­la trans­mi­tien­do la sim­pa­tía arro­lla­do­ra de un tenor que con­fie­sa que la músi­ca es un virus del cual uno no pue­de desprenderse.

Han­ni­bal Hop­kins And Sir Anthony (Fran­cia)

Valién­do­se de mate­rial de archi­vo, extrac­tos de fil­mes y entre­vis­tas rea­li­za­das, las direc­to­ras Cla­ra y Julia Kuper­berg brin­dan una sem­blan­za del exce­len­te actor galés Anthony Hop­kins a tra­vés de una carre­ra de seis déca­das en Ingla­te­rra y en Holly­wood en don­de inter­vino en más de un cen­te­nar de lar­go­me­tra­jes. Si bien el docu­men­tal enfa­ti­za su bri­llan­te inter­pre­ta­ción del ase­sino serial Han­ni­bal Lec­ter en The Silen­ce of the Lambs (1991) de Jonathan Dem­me que le valió el Oscar al mejor actor, lo impor­tan­te es que en cada rol inter­pre­ta­do refle­jó face­tas de su per­so­na­li­dad. Pre­fi­rien­do la carac­te­ri­za­ción natu­ral de sus per­so­na­jes y evi­tan­do la sobre­ac­tua­ción, es sor­pren­den­te apre­ciar cómo Hop­kins menos­pre­cia algu­nos de los fil­mes en que le cupo participar.

Si bien intere­san­te, el docu­men­tal no apor­ta mucho a lo que ya se cono­ce de este gran actor con­ver­ti­do en Caba­lle­ro (Sir) por la Rei­na Isa­bel. Tenien­do en cuen­ta que el docu­men­tal ha sido roda­do antes del roda­je de The Father (2020) de Flo­rian Zeler, en el que en 2021 obtu­vo su segun­do Oscar, obvia­men­te no hay refe­ren­cia al bri­llan­te papel de Sir Anthony ani­man­do a un padre afec­ta­do de demen­cia senil y la difí­cil comu­ni­ca­ción man­te­ni­da con su entra­ña­ble hija. A mi jui­cio, ésa ha sido la mejor inter­pre­ta­ción logra­da en su fruc­tuo­sa carrera.

El Fes­ti­val del Arte

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

FIFA (1)

El 15 de mar­zo comen­za­rá una nue­va edi­ción del Fes­ti­val Inter­na­tio­nal du film sur l’art (FIFA) que se habrá de pro­lon­gar has­ta el 27 de mar­zo inclu­si­ve. Ade­más de pre­sen­tar los fil­mes en sala en Mon­treal y en Que­bec, el fes­ti­val podrá apre­ciar­se en Cana­dá median­te su difu­sión en línea.A lo lar­go de sus cua­tro déca­das de exis­ten­cia FIFA ha pro­mo­vi­do la difu­sión del arte en sus dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes median­te docu­men­ta­les cui­da­do­sa­men­te selec­cio­na­dos. Con la direc­ción artís­ti­ca de Phi­lip­pe U. del Dra­go, la diver­si­fi­ca­da pro­gra­ma­ción de este año segui­rá con­tri­bu­yen­do al enri­que­ci­mien­to cul­tu­ral de Cana­dá así como tam­bién per­mi­ti­rá des­ta­car el tra­ba­jo de los artis­tas en el cam­po del cine, video y de las artes visuales.

En esta cua­dra­gé­si­ma edi­ción el fes­ti­val exhi­bi­rá 209 títu­los pro­ve­nien­tes de 46 paí­ses con 50 pelí­cu­las pre­sen­ta­das en pri­mi­cia mun­dial. El film de aper­tu­ra es el docu­men­tal Je me sou­lè­ve del direc­tor cana­dien­se Hugo Latulippe.

Para infor­ma­ción acer­ca de la pro­gra­ma­ción com­ple­ta, difu­sión hora­ria y las dife­ren­tes acti­vi­da­des cone­xas con la mues­tra el sitio web a con­sul­tar es Lefifa.com

A con­ti­nua­ción se rese­ñan cua­tro docu­men­ta­les que Tri­bu­na Cul­tu­ral ha teni­do oca­sión de juzgar.

Daniel Day­Le­wis – L’ héri­tier (Fran­cia)

El excep­cio­nal actor bri­tá­ni­co natu­ra­li­za­do irlan­dés Daniel Day-Lewis es el foco de aten­ción de este rele­van­te docu­men­tal ilus­tran­do has­ta qué pun­to la obse­sión per­fec­cio­nis­ta del actor lle­gó a afec­tar su salud. Median­te imá­ge­nes iné­di­tas, los rea­li­za­do­res Jean­ne Burel y Nico­las Mau­pied con la sobria narra­ción de Elsa Lepoi­vre pasan revis­ta al bri­llan­te talen­to inter­pre­ta­ti­vo de Day-Lewisr que muchos crí­ti­cos sos­tie­nen que es el mejor actor del mundo.

A par­tir de My Beau­ti­ful Laun­dret­te (1985) ani­man­do a un joven homo­se­xual a car­go de una lavan­de­ría y pro­si­guien­do con A Room with a View (1986), carac­te­ri­zan­do a un juve­nil aris­tó­cra­ta de la socie­dad bri­tá­ni­ca, logra entu­sias­mar a la crí­ti­ca y al públi­co. Pocos años des­pués se con­sa­gra mun­dialm­len­te con My Left Foot (1989) don­de obtie­ne su pri­mer Oscar dan­do vida al pin­tor Christy Brown afec­ta­do de pará­li­sis cere­bral. A ello segui­ría un segun­do Oscar por su labor en The­re Will Be Blood (2007) y por ter­ce­ra vez con­quis­ta el valio­so tro­feo por su actua­ción en Phan­tom Thread, (2017) que será su tra­ba­jo pós­tu­mo para el cine.

El docu­men­tal se valo­ri­za con la pre­sen­ta­ción de extrac­tos de su fil­mo­gra­fía como así tam­bién con entre­vis­tas de tele­vi­sión rea­li­za­das, en don­de ade­más de su labor pro­fe­sio­nal se reve­lan aspec­tos de carác­ter per­so­nal. Eso se mani­fies­ta en la com­ple­ja rela­ción man­te­ni­da con su padre, el lau­rea­do poe­ta Cecil Day-Lewis, que aun­que afec­ti­va asi­mis­mo resul­tó dis­tan­te dejan­do una gran influen­cia en su per­so­na­li­dad; pre­ci­sa­men­te él lo vuel­ca en la inter­pre­ta­ción que rea­li­za en In The Name of the Father (1993) en el que se rela­ta el espe­cial víncu­lo de un hijo con su padre acu­sa­do de un acto cri­mi­nal que no come­tió. Aun­que con menor énfa­sis, el docu­men­tal hace refe­ren­cia a su debut como actor tea­tral ade­más de haber sido miem­bro de la Royal Sha­kes­pea­re Company.

Habien­do tra­ba­ja­do con remar­ca­bles direc­to­res de la cine­ma­to­gra­fía uni­ver­sal como Mar­tin Scor­se­se, Ste­ven Spiel­berg, Tom She­ri­dan, Paul Tho­mas Ander­son entre otros, lo más tras­cen­den­te que des­ta­ca el docu­men­tal es su sin­gu­lar méto­do de tra­ba­jo dejan­do de lado su per­so­na­li­dad para trans­for­mar­se de mane­ra inten­si­va en cada per­so­na­je asu­mi­do, con la con­se­cuen­cia de dejar­lo emo­cio­nal­men­te tor­tu­ra­do; por ese moti­vo a los 60 años de edad adop­ta la deci­sión de poner pun­to final a su anto­ló­gi­ca carre­ra de actor.

Cuan­do El Olmo Cho­ca con la Pam­pa (Argen­ti­na)

La obra del gran mura­lis­ta escul­tor y pin­tor argen­tino Ricar­do Cina­lli naci­do en 1948 es exa­mi­na­da en el muy buen docu­men­tal de Sol Mira­glia y Hugo Manso.

Des­de peque­ño los padres de Ricar­do des­cu­brie­ron su incli­na­ción artís­ti­ca y es así que lo envia­ron a estu­diar a una Aca­de­mia de Pin­tu­ra en Rosa­rio. Des­pués de haber con­clui­do sus estu­dios uni­ver­si­ta­rios, en 1972 resol­vió dejar Argen­ti­na para mudar­se a Lon­dres a fin de cana­li­zar ple­na­men­te su voca­ción artís­ti­ca. Allí estu­dió en la Harrow School of Art y en el Horn­sey Colle­ge of Art don­de al poco tiem­po, radi­ca­do en el East End de la capi­tal ingle­sa, es con­si­de­ra­do como una de las per­so­na­li­da­des más impor­tan­tes de las artes plás­ti­cas de Gran Bre­ta­ña. Ade­más del pode­ro­so impac­to pro­du­ci­do con sus gigan­tes­cos mura­les, atra­jo la aten­ción con sus tra­ba­jos en tis­sue papers con­sis­ten­tes en dibu­jos de des­nu­dos mas­cu­li­nos efec­tua­dos en papel de seda.
Median­te viñe­tas que van refle­jan­do sus acti­vi­da­des coti­dia­nas, los docu­men­ta­lis­tas resal­tan la pena del artis­ta vien­do cómo muchos de sus fres­cos han comen­za­do a dete­rio­rar­se con el trans­cur­so del tiem­po en los sitios que han sido alber­ga­dos. A tra­vés de impor­tan­te mate­rial de archi­vo Mira­glia y Man­so con­tras­tan la labor del pin­tor efec­tua­da hace cua­tro déca­das y la reali­dad actual en don­de la des­apa­ri­ción de sus obras pic­tó­ri­cas le pro­du­ce un sen­ti­mien­to de pro­fun­da tristeza.

Ya sep­tua­ge­na­rio el pin­tor efec­túa un regre­so al pue­blo natal de la pro­vin­cia de San­ta Fe para reen­con­trar­se con sus raí­ces, don­de acu­den los recuer­dos de su infan­cia y ado­les­cen­cia. El docu­men­tal cons­ti­tu­ye un ínti­mo retra­to de un artis­ta que a pesar de la sole­dad del pre­sen­te que lo abru­ma, no se da por ven­ci­do tra­tan­do de reco­brar el espí­ri­tu juve­nil per­di­do en Lon­dres a fin de recu­pe­rar las obras diez­ma­das. En suma, esta pelí­cu­la per­mi­te refle­xio­nar acer­ca del paso ineluc­ta­ble de los años y la mane­ra en que un artis­ta cons­cien­te de ello avi­zo­ra su futuro.

Veni­ce Elsewhe­re (Ita­lia).

El docu­men­ta­lis­ta vene­ciano Elia Roma­ne­lli deci­de home­na­jear a su ciu­dad natal de mane­ra sin­gu­lar; en vez de refe­rir­se a la “rei­na del Adriá­ti­co”, tal como es cono­ci­da la román­ti­ca Vene­cia, su obje­ti­vo es ubi­car algu­nos luga­res del con­ti­nen­te euro­peo que lle­van el mis­mo nom­bre y habi­ta­dos por gen­te que nun­ca ha visi­ta­do la her­mo­sa ciu­dad de los canales.

Con­se­cuen­te­men­te, la cáma­ra del rea­li­za­dor enfo­ca un salón de belle­za ubi­ca­do en Zagreb, una aldea roma­na en don­de la can­ti­dad de ove­jas supera al núme­ro de habi­tan­tes, un vecin­da­rio ubi­ca­do en la peri­fe­ria de Ber­lín, un cen­tro comer­cial en Estam­bul, al pro­pio tiem­po que se asis­te a una pin­to­res­ca boda ubi­ca­da en un lugar no espe­ci­fi­ca­do de Euro­pa. Ilus­tran­do la mane­ra en que la real Vene­cia impac­ta en la ima­gi­na­ción de los pobla­do­res de otros rin­co­nes del vie­jo con­ti­nen­te que han adop­ta­do su nom­bre, Roma­ne­lli ofre­ce un curio­so film inte­gra­do por varia­das anéc­do­tas que se dejan ver aun­que sin tras­cen­der demasiado.

Jac­ques Audiard – Le ciné­ma à coeur (Fran­cia)

Pie­rre-Hen­ri Gibert es un reco­no­ci­do autor de docu­men­ta­les de arte que en mate­ria de cine lo ha demos­tra­do en los últi­mos años con Le scan­da­le Clou­zot (2017) sobre el rea­li­za­dor Hen­ri-Geor­ges Clou­zot, Luis Buñuel, la trans­gres­sion des rêves (2018) que fue pre­sen­ta­do en FIFADanie­lle Darrieux: Il est poli d’ê­tre gai (2019), Vol­ker Schlön­dorff, tam­bour bat­tant (2020) y final­men­te Jac­ques Audiard-Le ciné­ma à couer, el film que rea­li­za­do en 2021 ha sido selec­cio­na­do por el fes­ti­val para la pre­sen­te edi­ción. En el mis­mo el rea­li­za­dor abor­da la tra­yec­to­ria del cineas­ta fran­cés enfa­ti­zan­do el dis­tin­ti­vo esti­lo emplea­do en su valio­sa fil­mo­gra­fía inte­gra­da por 9 títulos.

Hijo del cono­ci­do cineas­ta y dia­lo­guis­ta Michel Audiard, a par­tir de la déca­da del 80 Jac­ques se vin­cu­la con el cine escri­bien­do guio­nes. Pero su gran vuel­co se pro­du­ce cuan­do en 1994 a los 42 años de edad rea­li­za su debut como direc­tor con Regar­dez les hom­mes tom­ber, una pelí­cu­la inter­pre­ta­da por Jean-Louis Trin­tig­nant y Mat­tieu Kas­so­vitz por la que obtu­vo el César a la mejor ópe­ra pri­ma y el Pre­mio Geor­ges Sadoul. Cier­ta­men­te el roda­je ejer­ció una con­si­de­ra­ble pre­sión sobre sus hom­bros, pero eso no lo disua­dió en seguir afe­rra­do al cine con su segun­do tra­ba­jo Un héros très dis­cret (1996) por el que fue pre­mia­do en Can­nes como mejor guio­nis­ta; en todo caso es con Sur mes lèvres (2001) que adquie­re reco­no­ci­mien­to inter­na­cio­nal como remar­ca­ble cineas­ta innovador.

Gibert ha logra­do entre­vis­tar a varias per­so­na­li­da­des que tuvie­ron y man­tie­nen vin­cu­la­ción con Audiard; es así que entre los par­ti­ci­pan­tes se encuen­tran Patrick Fos­sey ‑su gran ami­go de infan­cia- el pro­duc­tor Mar­co Cher­qui, el guio­nis­ta Alain Le Hen­ri, el com­po­si­tor Ale­xan­dre Des­plat y varios acto­res que actua­ron en sus pelí­cu­las tales como Niel Ares­trup, Emma­nue­lle Devos y Tahar Rahim, entre otros. Cada uno de los mis­mos apor­ta mati­ces de Audiard no muy cono­ci­dos que con­tri­bu­yen a real­zar el documental.

Ade­más de varios César reci­bi­dos en su fruc­tí­fe­ra carre­ra, el Fes­ti­val de Can­nes pre­mió a Un prophè­te (2009) con el Gran Pre­mio del Jura­do y a Dhee­pan (2015) con la codi­cia­da Pal­ma de Oro.

En esen­cia, esta pelí­cu­la cons­ti­tu­ye una bue­na explo­ra­ción de Audiard, un cineas­ta que inten­ta reno­var­se a sí mis­mo en cada pro­yec­to fíl­mi­co que enca­ra logran­do supe­rar los obs­tácu­los que pue­den inter­po­ner­se en su camino.

Eva­lua­ción del RIDM

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

A con­ti­nua­ción se comen­ta seis des­ta­ca­dos fil­mes pre­sen­ta­dos en la vigé­si­mo cuar­ta edi­ción de Ren­con­tres du Ciné­ma Docu­men­tai­re de Mon­treal (RIDM).

Seuls (Cana­dá)

El pro­ble­ma que atra­vie­san los refu­gia­dos de dife­ren­tes luga­res del mun­do es tra­ta­do con hones­ti­dad y res­pe­to por par­te del rea­li­za­dor Paul Tom. Sobre un guión pre­pa­ra­do por Julie Bois­vert y Mylè­ne Péthel, el docu­men­ta­lis­ta ha enfo­ca­do su aten­ción en 3 per­so­nas quie­nes sin sus padres han deja­do sus paí­ses de ori­gen para lle­gar como refu­gia­dos a Canadá.

Afshin, el mayor de ellos, aban­do­nó Tehe­rán en 1986 a los 14 años de edad impul­sa­do por su fami­lia que temía por su segu­ri­dad si aca­so era obli­ga­do de par­ti­ci­par en el ejér­ci­to. El pri­mer tra­mo lo rea­li­za en un camión que lo trans­por­ta a Tur­quía para pos­te­rior­men­te lle­gar a Gre­cia y final­men­te de allí empren­der el via­je aéreo a Cana­dá. El recuen­to de las peri­pe­cias que tuvo que atra­ve­sar para lograr su obje­ti­vo gene­ra momen­tos de genui­na ten­sión. Con el paso de los años, regre­sa al país con sus hijos para que conoz­can la tie­rra en que nació y man­te­ner lazos con sus familiares.

En 2006 Alain tenía 13 años cuan­do huyó de Burun­di (Bujum­bu­ra) con su madre y sus dos her­ma­nos para refu­giar­se en Kenia, en tan­to que su padre se encon­tra­ba en la cár­cel por una ten­ta­ti­va de gol­pe de esta­do. Con la muer­te de su madre acae­ci­da años des­pués, él con sus her­ma­nos median­te la ayu­da brin­da­da por la Agen­cia de Refu­gia­dos de las Nacio­nes Uni­das, logran lle­gar a Cana­dá en 2009.

El ter­cer caso es el de Patri­cia que vivien­do en Kam­pa­la dejó Ugan­da debi­do a que a los 16 años había mani­fes­ta­do ínti­mos sen­ti­mien­tos hacia una ami­ga. Sus padres, temien­do que su bise­xua­li­dad pudie­se ser reve­la­da, orga­ni­zan su par­ti­da envián­do­la a lo de un tío en Nue­va York; de allí la joven deci­dió diri­gir­se a Cana­dá arri­ban­do en 2019 y dos años des­pués obtu­vo el esta­tus de refugiada.

Entre­mez­clan­do las entre­vis­tas rea­li­za­das con logra­das esce­nas de ani­ma­ción, Tom acer­ta­da­men­te ilus­tra la dra­má­ti­ca aven­tu­ra expe­ri­men­ta­da por estos tres per­so­na­jes quie­nes gra­cias a la soli­da­ri­dad y apo­yo reci­bi­dos han podi­do reor­ga­ni­zar sus vidas vis­lum­bran­do un futu­ro más alentador.

Dehors Ser­ge Dehors (Cana­dá)

Ser­ge Thé­riault es un guio­nis­ta, actor y come­dian­te de Que­bec de 73 años muy cono­ci­do por el públi­co de esta pro­vin­cia pero que des­de hace un tiem­po no se sabe de él. Eso se debe a que afec­ta­do por una pro­fun­da depre­sión ha per­ma­ne­ci­do duran­te los últi­mos 7 años con­fi­na­do en su vivien­da al rehu­sar de mane­ra ter­mi­nan­te dejar su domicilio.

Lo que ante­ce­de ha moti­va­do a los rea­li­za­do­res Mar­tin Four­nier y Pier-Luc Latu­lip­pe a con­si­de­rar lo que acon­te­ce con Thé­riault sin entrar a ana­li­zar la cau­sa de su enfer­me­dad. Es así que cui­dan­do de no inter­fe­rir en la vida pri­va­da del actor, los docu­men­ta­lis­tas han entra­do en con­tac­to con su espo­sa Anna, su hija Meli­na y la devo­ta pare­ja de veci­nos Robert y Jolan­de que viven en el piso infe­rior del inmue­ble; a tra­vés de esos encuen­tros los rea­li­za­do­res van reco­gien­do las impre­sio­nes y vici­si­tu­des de quie­nes tra­tan de ayu­dar a Thé­riault para que emer­ja de su encie­rro volun­ta­rio y comien­ce el pro­ce­so de recu­pe­ra­ción hacia una vida normal.

En poco más de una hora de dura­ción, Four­nier y Latu­lip­pe han obte­ni­do un sen­si­ble docu­men­tal que dado su natu­ra­le­za extre­ma­da­men­te deli­ca­da des­ti­la pro­fun­da huma­ni­dad y que hacia el final per­mi­te vis­lum­brar una luz de esperanza.

Zo Reken (Cana­dá)

Lau­rea­do como el mejor film cana­dien­se en el Fes­ti­val Hot Docs de Toron­to, así como habien­do reci­bi­do igual­men­te el pre­mio al mejor docu­men­tal cana­dien­se en el RIDM, este exce­len­te film del direc­tor Ema­nuel Licha expo­ne mag­ní­fi­ca­men­te el esta­do de situa­ción en que se encuen­tra Hai­tí que ade­más de haber sufri­do los daños del gra­ve terre­mo­to de 2010 está sumi­do en una per­ma­nen­te cri­sis política.

En Hai­tí el tér­mino “zo reken” está aso­cia­do al Toyo­ta Land Crui­ser que gene­ral­men­te uti­li­za la poli­cía como un medio de repre­sión así como tam­bién es emplea­do por la ONG (Orga­ni­za­ción No Guber­na­men­tal) para sumi­nis­trar ayu­da huma­ni­ta­ria. Es en ese vehícu­lo que con­du­ci­do por el hai­tiano Pas­cal Antoi­ne via­ja Licha acom­pa­ña­do de diver­sos pasa­je­ros que lo abor­dan a tra­vés de una ruta no muy segu­ra, blo­quea­da con barri­ca­das y en don­de el Land Crui­ser sue­le reci­bir el ape­dreo de los transeúntes.

De las con­ver­sa­cio­nes que sur­gen duran­te el reco­rri­do que­da evi­den­cia­do el des­en­can­to de los pasa­je­ros por los pro­ble­mas que atra­vie­sa el país. Así la mar­ca­da des­igual­dad de los nive­les de ingre­so de la pobla­ción, la mala con­duc­ción eco­nó­mi­ca, el deplo­ra­ble sis­te­ma de edu­ca­ción y el mar­ca­do sexis­mo exis­ten­te han con­du­ci­do a que la mayor par­te del pue­blo man­ten­ga una gran des­con­fian­za hacia los polí­ti­cos y que esa frus­tra­ción se tra­duz­ca en las con­ti­nua­das mani­fes­ta­cio­nes calle­je­ras de pro­tes­tas que son fre­na­das vio­len­ta­men­te por los policías.

Uno de los temas más impor­tan­tes es el cues­tio­na­mien­to de los via­je­ros con res­pec­to al rol que cum­ple la ONG, adu­cien­do que la ayu­da pro­vis­ta con­tri­bu­ye en últi­ma ins­tan­cia a inten­si­fi­car la corrup­ción sin que el ciclo de la pobre­za pue­da ser eli­mi­na­do. Curio­sa­men­te no fal­tan las crí­ti­cas al Pre­si­den­te Jove­nel Moï­se, tenien­do en cuen­ta que el film se rodó antes de su ase­si­na­to en el pasa­do mes de julio.

A tra­vés de la visión de varios repre­sen­tan­tes de la comu­ni­dad de Hai­tí, Licha per­mi­te que el espec­ta­dor ten­ga una idea más cla­ra y pre­ci­sa de lo que está acon­te­cien­do en el país más pobre del con­ti­nen­te ame­ri­cano. Tenien­do en cuen­ta que el cine docu­men­tal debe refle­jar la reali­dad exis­ten­te, este exce­len­te docu­men­tal lo con­fir­ma plenamente.

Loo­king for Hor­ses (Holan­da-Bos­nia-Her­ze­go­vi­na-Fran­cia)

El docu­men­ta­lis­ta Ste­fan Pavlo­vic radi­ca­do en Áms­ter­dam retor­na a Bos­nia, la tie­rra de sus padres, para conec­tar­se con su pasa­do. Al hacer un alto en el pue­blo de Orah se impo­ne de la exis­ten­cia de un pes­ca­dor vivien­do en una igle­sia ubi­ca­da en una remo­ta isla en las pro­xi­mi­da­des de un lago. Es allí que se diri­ge con su cáma­ra para ubi­car y entre­vis­tar a dicho individuo.

No obs­tan­te que el rea­li­za­dor tar­ta­mu­dea al hablar y que el pes­ca­dor Zdrav­ko tie­ne difi­cul­tad de expre­sar­se, entre ambos exis­te una sin­gu­lar comu­ni­ca­ción que en par­te se pro­du­ce median­te ges­tos facia­les. Así Pavlo­vic se impo­ne que su inter­lo­cu­tor se auto­exi­lió del mun­do duran­te los últi­mos 18 años tra­tan­do de supe­rar los trau­mas sufri­dos duran­te la gue­rra civil que azo­tó al país don­de ade­más de haber per­di­do un ojo, la explo­sión de una gra­na­da afec­tó su audi­ción. Es así que en esa isla soli­ta­ria ha logra­do encon­trar la cal­ma y tran­qui­li­dad espi­ri­tual que le brin­da un nue­vo sen­ti­do a su existencia.

No obs­tan­te las dife­ren­cias exis­ten­tes de edad y ante­ce­den­tes de ambos indi­vi­duos, gra­dual­men­te se va for­jan­do entre los dos una sin­ce­ra amis­tad duran­te las muchas horas trans­cu­rri­das en el peque­ño bote pes­que­ro del isleño.

El poé­ti­co pro­ce­so narra­ti­vo de Pavlo­vic, la remar­ca­ble cap­ta­ción de las imá­ge­nes que rea­li­za del apa­ci­ble lugar y del ros­tro cur­ti­do de Zdrav­ko, gene­ran un muy buen docu­men­tal en don­de resul­ta fácil de empa­ti­zar con la suer­te de sus dos pro­ta­go­nis­tas. Por sus inne­ga­bles méri­tos, el RIDM dis­tin­guió a este docu­men­tal con el pre­mio al mejor film de la com­pe­ten­cia internacional.

One of Ours (Cana­dá)

Demos­tran­do que el racis­mo no se evi­den­cia úni­ca­men­te por el color de la piel, con este docu­men­tal la direc­to­ra y guio­nis­ta Yas­mi­ne Mathu­rin ilus­tra cómo exis­ten otras vías por las que la dis­cri­mi­na­ción y recha­zo pue­den emo­cio­nal­men­te dañar a un individuo.

El film sigue los pasos de Josiah Wil­son quien naci­do en Hai­tí en 1996 a los cua­tro años fue adop­ta­do por una abne­ga­da fami­lia radi­ca­da en Cál­gary per­te­ne­cien­te a la comu­ni­dad indí­ge­na Heil­tsuk. Natu­ral­men­te el chi­co cre­ció, fue edu­ca­do y pro­vis­to de amor por sus padres al igual que sus hermanastros.

Josiah ve alte­ra­da su vida nor­mal fren­te a un inusi­ta­do acon­te­ci­mien­to. Como depor­tis­ta aman­te del balon­ces­to, en 2016 los orga­ni­za­do­res del All Nati­ve Bas­ket­ball Tour­na­ment no le per­mi­ten par­ti­ci­par en el tor­neo adu­cien­do que su san­gre no es legí­ti­ma­men­te autóc­to­na. Esa fla­gran­te y des­co­mu­nal des­ca­li­fi­ca­ción del equi­po crea en el joven un cues­tio­na­mien­to acer­ca de su ver­da­de­ra identidad.

Des­ta­can­do la soli­da­ri­dad de su fami­lia como así­mis­mo el afec­to reci­bi­do por la comu­ni­dad, Joshua apre­cia ese gran apo­yo duran­te la tris­te eta­pa vivi­da. Afor­tu­na­da­men­te en 2020 la absur­da medi­da segre­ga­cio­nis­ta es revocada.

A no dudar­lo que Mathu­rin guar­da un sin­gu­lar afec­to hacia los autóc­to­nos de Heil­tsuk como asi­mis­mo a la fami­lia de Joshua y en espe­cial a su per­so­na. Ade­más de retra­tar estu­pen­da­men­te la diná­mi­ca esta­ble­ci­da entre los miem­bros del núcleo fami­liar, este logra­do docu­men­tal per­mi­te refle­xio­nar sobre los ele­men­tos que con­cu­rren para for­jar la iden­ti­dad de una per­so­na a fin de ser acep­ta­da en el medio en que se desenvuelve.

Dear Audrey (Cana­dá)

Este emo­ti­vo docu­men­tal de Jere­miah Hayes que obtu­vo el pre­mio del públi­co en el RIDM cons­ti­tu­ye una car­ta de amor que el rea­li­za­dor y direc­tor de foto­gra­fía Mar­tin Duck­worth dedi­ca a su mujer Audrey con quien ha com­par­ti­do duran­te casi 50 años de vida conyugal.

Dada la rela­ción de amis­tad exis­ten­te entre el docu­men­ta­lis­ta y Duck­worth, éste últi­mo ha per­mi­ti­do que su ami­go entra­se en la inti­mi­dad de su hogar ilus­tran­do a tra­vés de un perío­do de 4 años el modus viven­di de cui­dar a su espo­sa enfer­ma del mal de Alzhei­mer. El cari­ño y devo­ción que el octo­ge­na­rio Duck­worth vuel­ca en su espo­sa y la ter­nu­ra que ella le retri­bu­ye a pesar de su con­di­ción men­tal, gene­ra momen­tos de inten­sa emo­ción don­de per­ma­nen­te­men­te Hayes cui­da que su fil­ma­ción man­ten­ga una impe­ca­ble sobriedad.

Con mate­rial de archi­vo emplea­do, el film des­ta­ca momen­tos remar­ca­bles de la vida de Duck­worth; inclu­yen­do cómo cono­ció a su mujer hacia fines de la déca­da del 60, cuan­do como fotó­gra­fa y acti­vis­ta social cap­ta­ba las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta por la gue­rra de Vietnam.

Ade­más de con­si­de­rar la aflic­ción de Audrey, el docu­men­tal expo­ne la mane­ra en que Duck­worth debe lidiar con Jac­que­li­ne, su hija autis­ta de 46 años, que requie­re ple­na aten­ción y per­ma­nen­te cui­da­do. Final­men­te se lle­ga a la eta­pa final del Alzhei­mer en la que Mar­tin com­pren­de que su espo­sa debe ser tras­la­da­da a una resi­den­cia; allí per­ma­ne­ce­rá has­ta su dece­so acon­te­ci­do en 2019.

En esen­cia, Hayes ha logra­do un bello docu­men­tal ilus­tran­do la fuer­za de un entra­ña­ble amor capaz de per­du­rar más allá de la muerte.

Cine­ma­nia 2021 (3)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

A los títu­los pre­via­men­te comen­ta­dos se agre­gan los siguien­tes films:

La vraie fami­lle (Fran­cia)

Expo­nien­do la for­ma en que la sepa­ra­ción de un hijo pue­de sen­si­ble­men­te afec­tar a una fami­lia, el rea­li­za­dor y guio­nis­ta Fabien Gor­geart narra un poten­te dra­ma basa­do en su pro­pia expe­rien­cia que resul­ta impo­si­ble dejar indi­fe­ren­te a quien lo vea.

Méla­nie Thierry

Gor­geart pre­sen­ta a Anna (Méla­nie Thierry) y Driss (Lyès Salem) un matri­mo­nio muy bien ave­ni­do que dis­fru­ta de la pre­sen­cia de sus tres hijos, Simon (Gabriel Pavie) de 6 años y los dos mayo­res Adrien (Idris Lau­ren­tin-Khe­li­fi) y Jules (Basi­le Vio­let­te). No trans­cu­rre mucho para saber que Simon a los 18 meses ha sido ubi­ca­do en el hogar de esta fami­lia de aco­gi­da al haber muer­to su madre y en el que su padre bio­ló­gi­co Eddie (Félix Moa­ti) no esta­ba en con­di­cio­nes de cui­dar­lo. Para Anna y su mari­do Simón es tra­ta­do como un hijo ver­da­de­ro brin­dán­do­le amor y pro­tec­ción al igual que con sus otros dos vás­ta­gos; ade­más de la exce­len­te rela­ción fra­ter­nal guar­da­da con sus her­ma­nos, el niño sien­te un gran ape­go hacia sus padres.

El pun­to de quie­bre se pro­du­ce cuan­do la visi­ta­do­ra social (Flo­ren­ce Muller) comu­ni­ca al matri­mo­nio que Eddie desea pro­gre­si­va­men­te recu­pe­rar la guar­dia de su hijo, en un prin­ci­pio duran­te los fines de sema­na. Es allí don­de se pro­du­ce el pri­mer con­flic­to para Simon dado que no guar­da afi­ni­dad algu­na con el padre que no lle­gó a cono­cer has­ta ese momen­to. La situa­ción se pre­ci­pi­ta cuan­do esa doble con­vi­ven­cia del menor se tor­na más dificultosa.

La cui­da­da rea­li­za­ción de Gor­geart per­mi­te refle­jar cómo el fallo de la jue­za actuan­te (Domi­ni­que Blanc), dis­po­nien­do que defi­ni­ti­va­men­te el niño con­vi­va con otra fami­lia sus­ti­tu­ta y su padre, pro­du­ce una pro­fun­da heri­da emo­cio­nal tan­to para el menor como para la fami­lia de Driss y Anna. El con­mo­ve­dor tema es tra­ta­do con suma deli­ca­de­za sin que en momen­to alguno des­bor­de en un arti­fi­cio­so sen­ti­men­ta­lis­mo; a ello se agre­ga la exce­len­te inter­pre­ta­ción de Thierry como la apa­sio­na­da madre que ve arre­ba­ta­do a su hiji­to así como mere­ce espe­cial dis­tin­ción la actua­ción del niño Pavie quiee asom­bra por su com­ple­ta iden­ti­fi­ca­ción con su per­so­na­je al pun­to tal que él no actúa sino que es ver­da­de­ra­men­te Simon.

La pla­ce d’u­ne autre (Fran­cia)

Un muy buen dra­ma his­tó­ri­co es lo que se con­tem­pla en este film de Aure­lia Geor­ges en el que la usur­pa­ción de iden­ti­dad cons­ti­tu­ye el tema central.

La rea­li­za­do­ra con la co-guio­nis­ta Maud Ame­li­ne han efec­tua­do una remar­ca­ble adap­ta­ción de la nove­la “The New Mag­da­len” de Wil­kie Collins, ubi­can­do la acción en Fran­cia en 1914 a comien­zos de la Pri­me­ra Guerra.

Lyna Khou­dri y Sabi­ne Acema

En la pri­me­ra esce­na se obser­va a la humil­de joven Nelie (Lyna Khou­dri) que es injus­ta­men­te des­pe­di­da de su empleo de cria­da en un hogar de bue­na con­di­ción eco­nó­mi­ca. Encon­trán­do­se repen­ti­na­men­te en la calle, recu­rre a la pros­ti­tu­ción a fin de sobre­vi­vir has­ta el momen­to en que es reclu­ta­da para tra­ba­jar como enfer­me­ra para la Cruz Roja. En la zona de Vos­ges su ambu­lan­cia reco­ge a Rose Jui­llet (Maud Wyler), una chi­ca sui­za quien le dice que via­ja a Nancy para tra­ba­jar como lec­to­ra para la acau­da­la­da aris­tó­cra­ta Eléo­no­re Leng­wil (Sabi­na Aze­ma), una viu­da que ha sido ami­ga de su padre.

Cuan­do un ata­que ale­mán pre­su­mi­ble­men­te oca­sio­na la muer­te de Rose, Nelie adop­ta su iden­ti­dad apro­pián­do­se de su docu­men­ta­ción y se diri­ge a la man­sión de Leng­will pre­sen­tán­do­se como Rose para ocu­par el car­go que había sido pre­vis­to para la difun­ta. En su carác­ter de dama de com­pa­ñía y lec­to­ra se va crean­do entre Nelie y la viu­da un lazo de mutuo res­pe­to y afec­to, en el que la joven ha encon­tra­do el lugar ideal de tra­ba­jo, con­fort y tran­qui­li­dad en mate­ria de alo­ja­mien­to y ali­men­ta­ción. Esa idí­li­ca situa­ción se inte­rrum­pe cuan­do apa­re­ce en esce­na la autén­ti­ca Rose que logró sal­var su vida y denun­cia a quien adop­tó su iden­ti­dad como una des­co­ra­zo­na­da impos­to­ra, aun­que la acu­sa­da rotun­da­men­te lo niega.

El doble con­flic­to moral de Nelie por haber defrau­da­do la con­fian­za depo­sit­da por Leng­wil así como por haber des­co­lo­ca­do a Rose, está muy bien plan­tea­do por Geor­ges a tra­vés de una narra­ción absor­ben­te que man­tie­ne per­ma­nen­te inte­rés gra­cias al giro que va cobran­do la intri­gan­te tra­ma. A la bue­na direc­ción se unen las mag­ní­fi­cas inter­pre­ta­cio­nes de la joven Khou­dri y de la vete­ra­na Aze­ma asu­mien­do con total con­vic­ción sus res­pec­ti­vos roles. Aun­que es posi­ble no aguar­dar un final feliz, su ambi­guo des­en­la­ce deja la puer­ta abier­ta para que lo sea pero lo más impor­tan­te es el nivel de cali­dad de este film, capaz de satis­fa­cer al públi­co que asis­ta a su visión.

L’En­ne­mi (Bél­gi­ca-Luxem­bur­go-Fran­cia)

El rea­li­za­dor y guio­nis­ta Stephan Stre­ker recrea dra­má­ti­ca­men­te un caso poli­cial que se basa en un hecho real acae­ci­do en 2013 cuan­do el miem­bro del par­la­men­to bel­ga Ber­nard Wesphael fue arres­ta­do por haber sido acu­sa­do de haber ase­si­na­do a su mujer.

Jéré­mie Renier

En la fic­ción el polí­ti­co es encar­na­do por Jéré­mie Renier bajo el nom­bre de Louis Durieux quien man­tie­ne un apa­sio­na­do víncu­lo de amor con su espo­sa Mae­va (Alma Jodo­rowsky). Una noche, en oca­sión de estar alo­ja­dos en un lujo­so hotel, Louis con ros­tro alar­ma­do comu­ni­ca a la recep­ción que encon­tró a su mujer sin vida en la habi­ta­ción. Inme­dia­ta­men­te la poli­cía se ocu­pa del cri­men y a pesar de estar bien ase­so­ra­do por su abo­ga­da (Emma­nue­lle Ber­cot) Durieux ter­mi­na sien­do dete­ni­do pasan­do un perío­do en pri­sión por sos­pe­cha de asesinato.

A tra­vés de flash­backs se pue­de saber que ocu­rrió antes del cri­men, lo que per­mi­te que el espec­ta­dor se man­ten­ga intri­ga­do por saber si exis­tió un moti­vo que haya impul­sa­do a Louis a come­ter el fatal acto. Stre­ker efec­túa un buen estu­dio carac­te­ro­ló­gi­co del pro­ta­go­nis­ta a la vez que gene­ra un cli­ma de logra­do sus­pen­so fren­te a la incer­ti­dum­bre que gene­ra este caso acer­ca de la ino­cen­cia de Durieux. Si bien en el jui­cio al que es some­ti­do, el acu­sa­do que­da exen­to de cul­pa­bi­li­dad basa­do en el cri­te­rio de que no pue­de cul­par­se a alguien cuan­do exis­te una razo­na­ble duda, la incóg­ni­ta per­ma­ne­ce sobre lo que acon­te­ció realmente.

Aca­rrean­do el mayor peso del rela­to Renier logra una mag­ní­fi­ca carac­te­ri­za­ción al trans­mi­tir la gran pesa­di­lla que atra­vie­sa su per­so­na­je, sobre todo cuan­do el cri­men adquie­re amplia difu­sión pública.

En la vida real, des­pués de haber que­da­do libe­ra­do Wesphael con­si­de­ran­do que había sido encar­ce­la­do equi­vo­ca­da­men­te logró obte­ner en 2020 una com­pen­sa­ción de 83.150 euros. A todo ello, los fami­lia­res de la víc­ti­ma no están con­ven­ci­dos de su inocencia.

Made­lei­ne Collins (Fran­cia-Bél­gi­ca-Sui­za)

La his­to­ria de una mujer que adop­ta una doble iden­ti­dad es lo que con­si­de­ra el rea­li­za­dor Antoi­ne Barraud en un dra­ma psi­co­ló­gi­co que no alcan­za a satis­fa­cer plenamente.

Vir­gi­nie Efira

La pre­mi­sa ini­cial des­pier­ta inte­rés con­tem­plan­do a Judith (Vir­gi­nie Efi­ra) tra­ba­jan­do como tra­duc­to­ra en Gine­bra y vivien­do con su com­pa­ñe­ro Abdel (Quim Gutié­rrez) y la peque­ña hija Ninon (Loï­se Ben­gue­rel). Inme­dia­ta­men­te des­pués se la ve tras­la­dar­se a París com­par­tien­do el hogar con su mari­do Mel­vil Fau­vet (Bruno Salo­mo­ne) ‑un repu­tado direc­tor musi­cal- y los dos hijos del matrimonio.

Tenien­do en cuen­ta el pró­lo­go del rela­to, esa doble viven­cia que­da­rá par­cial­men­te jus­ti­fi­ca­da aun­que no lle­gue a con­ven­cer ple­na­men­te. Si bien hay cier­tos aspec­tos que remi­ten a algu­nas obras de Clau­de Cha­brol y Alfred Hitch­cock, los secre­tos y las men­ti­ras de las que la pro­ta­go­nis­ta se vale para para sos­te­ner esa doble exis­ten­cia podrían cua­jar si se tra­ta­ra de una come­dia o sáti­ra, pero de modo alguno como dra­ma rea­lis­ta. Lo que el guión del rea­li­za­dor escri­to con Hélé­na Katz tra­ta de trans­mi­tir es la cri­sis exis­ten­cial de su pro­ta­go­nis­ta que la con­du­ce a un esta­do de con­fu­sión men­tal. Que­da como resul­ta­do un film que se deja ver pero que resul­ta difí­cil empa­ti­zar con su anti­he­roí­na no obs­tan­te la actua­ción inten­sa de Efi­ra, una actriz que cua­les­quie­ra sea el rol que se le asig­ne siem­pre impre­sio­na gratamente.

Les jeu­nes amants (Fran­cia).

Aun­que no se tra­te de un amor juve­nil sino deci­di­da­men­te oto­ñal, el emo­ti­vo film de Cari­ne Tar­dieu demues­tra que nun­ca es tar­de para expe­ri­men­tar el subli­me sen­ti­mien­to que nutre de feli­ci­dad a una pareja.

La direc­to­ra islan­de­sa Sól­veig Ans­pach había pre­pa­ra­do un guión de un film que no lle­gó a con­cre­tar­se debi­do a su muer­te acae­ci­da en 2015; su con­te­ni­do esta­ba ins­pi­ra­do en su madre que a los 75 años había redes­cu­bier­to el amor en una per­so­na mucho más joven que ella. Ese pro­yec­to final­men­te se con­cre­tó cuan­do Tar­dieu deci­dió fil­mar esa his­to­ria y cier­ta­men­te logró un emo­ti­vo dra­ma romántico.

Fanny Ardant y Mel­vil Poupaud

En la fic­ción, la vete­ra­na actriz Fanny Ardant ani­ma a Shau­na, una arqui­tec­ta viu­da de 55 años que en Lyon visi­tan­do el hos­pi­tal don­de una gran ami­ga se halla gra­ve­men­te inter­na­da cono­ce a Pie­rre (Mel­vin Pou­paud), un médi­co de 31 años que atien­de a la pacien­te; ese encuen­tro per­mi­te entre­ver que hay entre ambos cier­ta atrac­ción no del todo definida.

Quin­ce años des­pués, Pie­rre ya está casa­do con Jean­ne (Céci­le de Fran­ce), es padre de dos hijos y pro­fe­sio­nal­men­te es un exi­to­so médi­co e inves­ti­ga­dor cien­tí­fi­co; quie­re el azar que se pro­duz­ca el reen­cuen­tro con Shau­na, ya jubi­la­da y con su ros­tro deno­tan­do el trans­cur­so del tiem­po. Es ahí don­de sur­ge un fuer­te amor entre ambos.

Aun­que resul­te sor­pren­den­te que Pie­rre pue­da lle­gar al extre­mo de dejar su hogar por su pasión hacia Shau­na, lo cier­to es que la narra­ción de Tar­dieu per­mi­te que el rela­to adquie­ra ple­na vero­si­mi­li­tud; eso en gran medi­da se debe a la bri­llan­te carac­te­ri­za­ción de Ardant como la mujer que encuen­tra un nue­vo sen­ti­do a su vida y a la con­vin­cen­te com­po­si­ción de Pou­paud como el hom­bre capaz de brin­dar­se por com­ple­to a la mujer que logra ilu­mi­nar su existencia.