En otra producción de National Theatre Live el público canadiense tendrá oportunidad de juzgar la pieza Straight Line Crazy del renombrado dramaturgo David Hare enfocando su atención en Robert Moses.
Considerado como el más poderoso planificador urbano tanto de Nueva York como Long Island, Robert Moses ha sido también conocido como el “Master Builder” de la Gran Manzana. Durante su trayectoria desde la década del 20 del siglo pasado hasta mediados de los años 50 fue de hecho un funcionario de facto que construyó parques, 627 millas de carreteras así como puentes financiados a través de peajes. Pero después de casi cuatro décadas de actividad permanente se produce su caída en desgracia en la medida que se generan importantes fenómenos de cambios sociales y culturales en Estados Unidos, debiendo enfrentar a grupos de manifestantes que tienen una idea diferente sobre el devenir de la gran ciudad.
Ralph Fiennes (Foto: Manuel Harlan)
Su carrera profesional y su controvertida personalidad megalomaníaca y manipuladora es revivida en esta pieza que fue representada en el escenario de The Bridge Theatre de Londres desde Marzo hasta Junio de 2022 bajo la dirección de Nicholas Hytner.
El célebre actor británico Ralph Fiennes asume el rol protagónico acompañado de un elenco integrado por Samuel Barnett, Siobhán Cullen, Danny Webb, Alisha Bailey, David Bromley, Al Coppola, Ian Kirkby, Alana Maria, Dani Mosley, Guy Paul, Helen Schlesinger y Mary Stillwaggon Stewart.
Straight Line Crazy será exhibida en las salas de Cineplex a partir del 8 de septiembre.
Después de haberse cancelado su presentación por espacio de una semana debido al Covid 19 que afectó a una veintena del equipo participante, finalmente ha visto la luz Annie – La Comédie Musicale, la producción que el Festival Juste pour rire ofrece durante la presente temporada estival en el Teatro Saint-Denis.
Una escena de la comedia musical (Foto: Laurence Labat)
Desde su estreno en Broadway, en Abril de 1977, la pieza concebida por Thomas Meehan con canciones compuestas por Charles Strouse además de haber sido galardonada con 7 premios Tony, ha sido representada en 34 países con un éxito extraordinario. Siendo la primera vez por quien escribe estas líneas de juzgarla en idioma francés, desde el vamos se puede anticipar que la traducción realizada por el director Serge Denoncourt y de la letra de las canciones, en este caso con la participación de Manuel Tadros, es a todas luces maravillosa, en la medida que esta Annie reproduce el espíritu de la versión original inglesa.
No es necesario explicitar la historia que transcurre en Nueva York, en los comienzos de la década del 30, época de la gran depresión. En ese entorno, la huérfana Annie de 11 años acompañada de su perrita Sandy, anhela encontrar algún día a sus padres, mientras permanece en un orfanato junto con otras compañeritas, sufriendo las humillaciones de la malvada guardiana; la niña está lejos de sospechar que por un vaivén favorable del destino su vida habrá de cambiar.
Kayla Tucker y Chloée (Foto: Laurence Labatt)
Más allá de su emotiva trama, interesa destacar aquí los estupendos valores del espectáculo, comenzando por la interpretación. Ha sido un gran hallazgo el haber seleccionado a Kayla Tucker quien con increíble desenvoltura y contagioso entusiasmo se introduce en la piel de la pelirroja e inteligente Annie; verla actuar, cantar y bailar, pareciera que se está frente a la auténtica heroína. Igualmente impresionante es la caracterización que realiza Geneviève Alarie dando vida a Madame Hannigan, la despótica, gruñona y alcohólica directora del orfanato dedicada a explotar salvajemente a las niñas. Por su parte es ampliamente convincente la participación de David Savard como el multimillonario Warbucks quien con su frialdad de empresario terminará derritiendo su corazón al salir al encuentro de la cautivante Annie. Véronique Claveau sale airosa animando a la secretaria de Warbucks, en tanto que Kevin Houle y Émily Bégin satisfactoriamente caracterizan al dúo de truhanes que disfrazados apropiadamente pretenden asumir la paternidad de Annie. Párrafo aparte merece la actuacion de las 12 menores intérpretes„entre las mismas la benjamina del grupo Juliette Aubin„ animando a las huérfanas del orfanato a través del canto y baile en conjunto. Por último la canina Chloée, admirablemente amaestrada, se comporta como una artista profesional en las escenas en que aparece al lado de Annie.
La coreografía es otro de los sólidos valores de esta producción en la que la coreógrafa Wynn Holmes de manera estupenda conjugó el teatro, la música y las danzas a fin de permitir el eficiente avance de la narración.
David Savard, Kayla Tucker y Véronique Claveau (Foto: Laurence Labat)
En esta época en que la escenografía suele ser minimalista, no deja de sorprender la extraordinaria concepción obtenida por Guillaume Lord; es así que se asiste sin notarlo a varios cambios de decorados realizados con inusitada rapidez y eficiencia; son dignos de destacar el dormitorio de las niñas, el interior del orfanato, las calles de un sector desfavorecido de Nueva York por la depresión económica; la lujosa mansión del potentado Warbucks; el estudio de una emisora radial, así como el despacho del Presidente Roosevelt (Joseph Bellerose) en ocasión de la visita que efectúa Annie a la Casa Blanca.
Los números musicales constituyen otro de los pilares del espectáculo, con la dirección musical y arreglos del pianista Lorenzo Somma. La melodía más popular es Demain vocalizada por Annie; que a través de su letra, elle le hace saber al Primer Mandatario que no obstante la gran crisis económica que vive el país, hay un “Mañana” en que la dramática situación de la población habrá de revertirse con el sol comenzando nuevamente a brillar.
Serge Denouncourt reafirma una vez más que es uno de los más grandes directores de la escena canadiense; en esta oportunidad ha logrado una deslumbrante puesta escénica que permite resaltar esta gran producción..En conclusión, Annie, la comédie musicale es un espectáculo a todas luces brillante, capaz de satisfacer tanto al púbico adulto como a la población menuda, permitiendo que se salga feliz del teatro tarareando Tomorrow.
La pieza seguirá representándose en el Teatro Saint-Denis hasta el 31 de julio para posteriormente ser ofrecida en el auditorio Albert Rousseau de Quebec, a partir del 12 de agosto.
THESAGESOFCHELM – Autor: Abraham Schulman — Música: Ely Rubinstein — Dirección y Coreografía: Trevor Barrette –- Elenco: Jake Cohen, Natalie Demmon, Kinneret Finegold, Rachel Kohl Finegold, Bram Lackman-Mincoff, Jodi Lackman, Bruce Lambie, Stephen Maclean Rogers, Jeanne Motulsky, David Peterman, Daisy Dalit Sigal, Sam Stein, Stan Unger y Theodore Vlachos – Dirección Musical: Nick Burgess – Integrantes del Conjunto Musical: Nick Burgess, Vanessa Marcoux, Mike De Masi y Parker Bert – Escenografía: Elizabeth de Medeiros – Vestuario: Sabrina Miller – Iluminación: Tim Rodrigues – Entrenamiento del Idioma Idish: Rivka Augenfeld, Raizel Candib, Stephanie Finkelstein, Aron Gonshor, Bronna Levy, y Sam Stein. – Duración: 2 horas con entreacto incluido – Representaciones: Hasta el 26 de Junio de 2022 en la sala principal del Segal Centre (www.segalcentre.org)
Desde que la Compañía de Teatro Judío de Dora Wasserman estrenara The Sages of Chelm en 1970, la pieza escrita por el humorista Abraham Schulman con música de Ely Rubinstein fue representada en numerosas oportunidades incluyendo la producción de 2008 del Centro Segal. En la actual reposición la obra demuestra que con su contagiable humor sigue manteniendo su radiante frescura a pesar del transcurso del tiempo. Aunque hablada en Idish, la pieza es representada con sobretítulos en francés e inglés que muy bien traducen el contenido de la lengua original.
Elenco. (Foto: Leslie Schachter)
Tal como se anuncia en el prólogo, cuando la tierra fue creada un ángel fue enviado para repartir por partes iguales las almas de sabios y tontos por todo el mundo, pero debido a un percance todas las almas necias cayeron en Chelm; si bien ésta es una pequeña ciudad ubicada en el sudeste de Polonia; en la imaginación del autor se trata de un pueblo cuya gente se cree ser la más sabia del planeta, aunque su manera ilógica de proceder conduzca a adoptar decisiones risueñas.
En ese marco, la vida normal de Chelm se ve alterada con la llegada de Menakhem (Jake Cohen), un forastero amante de la música que porta consigo su mochila y su inseparable flauta. La comunidad no está dispuesta a recibir extraños que puedan infectar a la sabiduría de sus integrantes; eso se intensifica aún más, cuando de inmediato surge un amor a primavera vista entre el recién llegado y la joven Shoshane (Jeanne Motulsky) quien está comprometida con Shmerl (David Peterman) a quien ella detesta. Entretanto, dado que Menakhem decide quedarse en Chelm, el rabino Yoysef Loksh (Stan Unger) convoca un Concejo de Sabios para decidir si lo van a admitir o no como residente; para ello el escribiente Mendl (Bruce Lambie) decide formularle 3 preguntas y si las respuestas son positivas Menakhem demostrará que él es también un sabio y podrá formar parte de la comlunidad. Como él solo acierta dos preguntas, la decisión del Concejo es que Menakhem permanezca en Chelm pero con la condición de no casarse con ninguna de las chicas del pueblo. En la medida que la gente observa los encuentros sentimentales del joven con Shoshane, sus padres Shakhne Getsl (Sam Stein) y Shoshe Dobe (Rachel Kohl Finegold) deciden que ella se case al día siguente con Shmerl.
Dicho lo que antecede, el transcurso de los acontecimientos conducirá a un feliz desenlace previsible sin que eso atenúe la eficacia de esta romántica comedia musical dotada de ingeniosos diálogos en los que los necios sabios de Chelm permiten que sus tonteras generen considerable hilaridad. Con todo, la eficacia de la obra queda resaltada aún más con la solidez de una docena de comediantes veteranos y jóvenes quienes personificando a los encantadores sabios tontos con su brío y entusiasmo contagian al público asistente, actuando, bailando y cantando un buen número de canciones compuestas por Rubinstein; a todo ello, cabe destacar al pequeño grupo orquestal bajo la dirección de Nick Burgess que acompaña armoniosamente al elenco.
Finalmente encomiable elogio merece la dirección escénica y coreografía de Trevor Barrette permitiendo que dentro de su simplicidad, esta producción musical transmita la remarcable la calidez y humanidad que prevaleció en la riqueza folclórica judía de Europa Oriental.
CHERTCHEKHOV– Autor: Michel Tremblay — Dirección: Serge Denoncourt – Elenco: Mikhail Ahooja, Anne-Marie Cadieux, Henri Chassé, Maude Guérin, Patrick Hivon, Hubert Proulx, Gilles Renaud, Isabelle Vincent — Escenografía: Guillaume Lord — Vestuario: Sylvain Genois – Iluminación: Martin Labrecque – Música Original: Laurier Rajotte — Maquillaje: Amélie Bruneau-Longpré – Accesorios: Julie Measroch – Asistente de Dirección: Marie-Christine Martel. Duración: 1h45 (sin entreacto). Representaciones: hasta el 28 de mayo de 2022 en el Théâtre du Nouveau Monde
(Foto: Yves Renaud)
Mencionar a Michel Tremblay es referirse a una de las glorias de la cultura y del teatro canadiense cuyos trabajos han alcanzado repercusión internacional; por ello no resulta extraño que sus 28 piezas de teatro y 32 novelas, entre su vasto quehacer, hayan sido traducidas a numerosos idiomas. En consecuencia, resulta más que bienvenida la decisión de Lorraine Pintal, la directora artística del TNM, de clausurar la actual temporada con la última pieza de Tremblay en la que rinde homenaje al inmortal Antón Chéjov por quien siente una profunda afinidad con su extraordinaria producción teatral.
El título de la pieza es totalmente apropiado por cuanto se asemeja a una misiva que Tremblay le dirige imaginativamente al escritor ruso comenzando con “Estimado Chéjov”. Basada en su novela de 2020 Un coeur en bandoulière Tremblay utiliza al personaje de Jean-Marc (Gilles Renaud) como su alter ego. Él es un escritor de edad madura que hace algunos años había comenzado a escribir una pieza teatral con la intención de honorar a Chéjov; sin embargo al haberse cortado su inspiración resolvió dejarla inconclusa después de haber escrito 80 páginas y es ahora que se siente impulsado a continuarla. Ubicado en su escritorio pasará lectura a la misma para ver qué cambios podrá efectuar a lo ya realizado; al hacerlo Cher Tchekhov adquiere la modalidad de una pieza teatral dentro de otra.
(Foto: Yves Renaud)
Jean Marc ha ubicado la acción en Vaudreuil en las últimas horas del atardecer de un soleado día otoñal. En la casa se reúne una familia de artistas dispuesta a celebrar la festividad de Acción de Gracias. Entre los integrantes se halla Benoît (Henri Chassé), el hermano mayor del núcleo familiar quien es un renombrado dramaturgo que atraviesa un período de bloqueo inspiracional, junto con su pareja Laurent (Patrick Hivon), un comediante televisivo; igualmente se hallan presentes tres hermanos de Benoit integrados por Gisèle (Isabelle Vincent), Marie (Maude Guérin), y Benjamin (Hubert Proulx) quienes son artistas en roles de apoyo. La última en unirse al grupo es la hermana Claire (Anne-Marie Cadieux), una vedette teatral de 62 años admirada por el público, quien está acompañada por Christian (Mikhaïl Ahooja), su reciente conquista amorosa; él es un crítico teatral que publicó un comentario poco elogioso de la última obra escrita por Benoît. Aunque todo se encuentra dispuesto para el ágape, eso no evita los altercados y reproches que van surgiendo entre los presentes, lo que de ningún modo implica que Tremblay, o mejor dicho Jean-Marc no sienta afecto por los artistas.
(Foto: Yves Renaud)
Después de haber releído lo que ya había escrito, ha llegado el momento en que el escritor debe aplicar su talento para completar su texto inédito; es allí cuando comienza a corroerle la duda sobre si lo que está componiendo podrá interesar al público que habrá de juzgarlo.
El excelente director teatral Serge Denoncourt mantiene una gran complicidad con Tremblay al haber exitosamente montado en escena varias de sus piezas; en esta oportunidad nuevamente logra impregnarse del propósito que anima al célebre autor en donde queda reflejado el espíritu de Chéjov a través del personaje de Claire que interpreta a Irina Arkádina en La Gaviota. Denoncourt permite que el público se involucre en la mente de Jean-Marc transmitiendo el difícil proceso de gestación de una obra. Asimismo es notable la coordinación que logra entre Jean-Marc y sus criaturas; en cada reflexión que realiza la acción se detiene y sus personajes permanecen inmóviles en el escenario, en tanto que se deslizan unas melancólicas notas de piano. Para su esmerada puesta escénica contó con el valioso apoyo de ocho magníficos actores que integran el elenco; todos ellos alcanzan amplio lucimiento; no obstante, por la importancia de los roles asignados Gilles Renaud está insuperable efectuando una colosal prestación de Jean-Marc, así como Anne-Marie Cadieux transmite la dimensión de una artista que a pesar de su popularidad no puede ocultar su fragilidad por temor a que con sus 62 años de edad no esté lejana la hora en que tenga que resignar su carrera de actriz.
Esta humana pieza además de adentrarse en el proceso de creación mencionado anteriormente, permite reflexionar sobre otros temas propuestos por Tremblay. Así en la escena de confrontación entre Benoît y Christian queda planteado el interrogante de si acaso el comentario crítico de la prensa especializada puede o no influir en los futuros proyectos de un dramaturgo. En otra escena en que Benoît discute a viva voz con Claire criticándola por adoptar la onda modernista de adaptarse a roles más jóvenes que los de su real edad queda abierta la duda si acaso el envejecimiento puede obrar negativamente en el buen desempeño de un artista. Eso mismo acontece con Jean-Marc cuando una vez que concluye su trabajo piensa que en el crepúsculo de su vida ya es hora de abdicar en seguir escribiendo y ceder el lugar a la joven generación.
El excepcional dramaturgo quebequense, próximo a celebrar su octogésimo aniversario, al rendirle tributo a Chéjov con esta valiosa pieza demuestra que es más joven que nunca y por eso cabe expresar como palabras finales de este comentario “Por siempre Michel”
APRILFOOLS. Autora: Keren Peles. Adaptación: Akiva Romer-Segal. Traduccion del Hebreo al Inglés:: Shelly Ben Shachar. Dirección: Moshe Kepten. Dirección Músical: Nick Burgess. Coreografía: Sean Cheesman. Elenco: Eva Foote, Daniel Murphy, Julia Juhas, Dominique LeBlanc, Heather McGuigan, Jamie McRoberts, Ruthie Nkut, Zou Zou Robidoux, Rosie Callaghan y Andrew Shaver. Decorados: Brian Dudkiewicz. Vestuario: Louise Bourret. Iluminación: Martin Sirois. Video: VideoCompany. Sonido: Sly Sévigny. Asistente de Dirección: Lisa Rubin. Duración: 1h35 sin entreacto. Representaciones: Hasta el 22 de mayo de 2022 en la sala principal del Segal Centre.
Después del último cierre de las salas de espectáculos, el Centro Segal retorna en gran forma ofreciendo un remarcable espectáculo musical con April Fools. Esta obra fue concebida por la exitosa pianista, cantante y compositora israelí Keren Peles quien habiéndola estrenado en Israel en 2018 ha sido aclamada por el púbico; más aún, esta celebrada artista que en dos oportunidades fue consagrada como “la cantante israelí del año”, es considerada como una super estrella en Israel cuya popularidad es comparable a la de Celine Dion a nivel muindial.
Elenco (Foto:Leslie Schachter)
La pieza asume el carácter de un espectáculo musical donde a través de sus canciones va desarrollándose la trama argumental centrada en la infidelidad conyugal. La actriz Eva Foote que hace cuatro años incursionó en el Centro Segal dejando una magnífica impresión en el musical Once aquí retorna exitosamente para animar a Eva, una cantante y pianista de música pop que actúa diariamente en un cabaret acompañada de una pequeña banda musical. No obstante que lleva una vida matrimonial aparentemente perfecta como esposa y madre de dos hijos, personalmente no logra sentirse satisfecha; es así que ha logrado vincularse con Daniel (Daniel Murphy), un fotógrafo además de cantante guitarrista, con quien llega a mantener un apasionado affaire. Aunque ella está profundamente enamorada de él, para su amante ‑quien está próximo a contraer matrimonio con una joven que habita en Nueva Zelandia- es solo el placer sexual lo que le une a Eva; así, entre la comunicación mantenida a través de sus aparatos móviles y los encuentros físicos prosigue el desarrollo de la trama. Dentro de este contexto, Eva no puede eludir de su mente su infidelidad conyugal y es así que en la misma acuden varias voces internalizadas a través del accionar de 6 mujeres adoptando los roles de la confidencia (Julia Juhas), la duda (Dominique LeBlanc), la moralidad (Heather McGuigan), la libido (Jamie McRoberts, la poeta (Ruthie Nkut).y la música (Zou Zou Robidoux).
Como elemento distintivo del relato, el espectáculo permite que la audiencia se convierta en parte activa del mismo empleando sus celulares para seguir las alternativas de los textos que intercambian los amantes.
No es muy frecuente apreciar una audacia como la que se exhibe en este erótico y sensual musical, pero lo encomiable es la forma de su tratamiento. En tal sentido cabe elogiar la propuesta escénica del director Moshe Kepten quien es el director artístico del Teatro Nacional Habima de Israel y además ha sido aplaudido por su trabajo en obras musicales incluyendo la presente. En esta oportunidad vertió su amplio conocimiento teatral para lograr que el erotismo emanado de la pieza incluyendo las escenas de intimidad sexual con simulacro de orgasmo, hayan sido montadas con máxima pulcritud para que de ningún modo llegara a incomodar a la audiencia; a ello se agrega la habilidad de haber logrado la fluidez en el desplazamiento continuo de los artistas en el marco de un reducido escenario. Asimismo no menos importante es que Kepten haya contado con la colaboración de Lisa Rubin como asistente de dirección, quien es la dinámica directora ejecutiva y artística del Centro Segal.
Daniel Murphy, Eva Foote y elenco (Foto:Leslie Schachter)
Otro factor relevante de esta producción es la excelente coreografía alcanzada por Sean Cheesman. Con la acertada precisión de un fino reloj de orfebrería, el coreógrafo logra un ensamble perfecto de las canciones y danzas realizadas por el elenco.
Y a propósito del elenco si bien en primera instancia el foco de la historia se centraliza en Foote y Murphy transmitiendo el ardor de la pasión sexual, no menos importante es la actuación de las seis artistas que a la manera de un coro griego interpretan las voces internas de Eva y que además se lucen como instrumentistas de la pequeña banda de música bajo la dirección musical de Nick Burgess; la energía y entusiasmo desplegados durante todo el espectáculo llega a contagiar vivamente al espectador.
Palabras finales ameritan el eficiente diseño de iluminación de Martin Sirois y en especial el diseño de video que para quienes no disponen de celulares pueden seguir los diálogos texteados, además de las comunicaciones que mantiene Eva con su hijito Josh (voz de Andrew Shaver).
En conclusión: el público de Montreal tiene la oportunidad de apreciar un espectáculo de notable jerarquía a través de un erótico drama romántico ataviado de una atractiva partitura con 8 actores de primer nivel, una impecable puesta escénica y una extraordinaria coreografía.