Siempre vigente y repuesta en varias ocasiones, la célebre novela Frankenstein de Mary Shelley ha sido objeto de numerosas versiones teatrales. Una de las mismas se estrenó en Londres en Febrero de 2011 y transmitida a los cines del mundo al mes silguiente. Su clamoroso éxito motivó que fuese nuevamente difundida en Octubre y Noviembre de 2013. Ahora volverá a presentarse esta producción que fue filmada en 2011 desde el escenario del National Theatre.
Como es bien sabido el tema central reside en el trabajo del científico Victor Frankenstein quien a través de un experimento descubre cómo darle vida a un cuerpo humano construido de parte de cadáveres. Pero esa criatura así conformada es abandonada por su creador y marginada en un universo hostil donde finalmente se convertirá en un verdadero Monstruo a través de su implacable venganza.
Esta perturbadora historia gótica de Shelley ha sido adaptada por Nick Dear respetando el espíritu de la novela; de este modo quedan resaltados los aspectos vinculados con la responsabilidad científica, la negligencia paternal, la complejidad de la naturaleza humana, la necesidad de encontrar aceptación y un lugar en el mundo, como así también la oposición entre la fuerza del bien y del mal.
La obra ha sido dirigida por el aclamado cineasta Danny Boyle con un reparto que incluyó a dos grandes intérpretes de la escena británica como lo son Benedict Cumberbath y Jonny Lee Miller.
Lo interesante de la actual versión es que ambos actores interpretaron los papeles protagónicos; de este modo en una de las representaciones Cumberbath es el científico que en última instancia revela su falta de humanidad hacia el objeto de su creación mientras que Miller caracteriza al Monstruo; en otras fechas los roles se invierten. De este modo el público puede elegir entre las dos opciones ofrecidas.
En la foto siguiente se observa a Benedict Cumberbatch caracterizando a Victor Franenstein en tanto que Jonny Lee Miller es el Monstruo.
La obra será difundida en selectas salas de Cineplex el 22 y 26 de octubre de 2018 . Para información sobre las salas de exhibición y sus horarios respectivos presione aquí
He aquí un comentario de cinco filmes juzgados en los primeros días del Festival du Nouveau Cinéma (FNC).
Mohammad Rasoulof es otro de los realizadores iraníes que experimentan la misma suerte que su compatriota Jafar Panahi al estarle prohibido salir del país por su activismo político y su crítica al gobierno imperante en la república islámica de Irán; con todo, ese obstáculo no le impidió seguir filmando y es así que su último trabajo There is no Evil (Irán-Alemania-República Checa) además de haber sido presentado en el último festival de Berlín fue recompensado con el premio máximo.
There Is no Evil
Teniendo en cuenta el considerable número de gente sentenciada que en Irán es sentenciada con la pena capital, el realizador concibió un relato estructurado en cuatro episodios independientes aunque ligados por un tema común: la pena de muerte; al hacerlo no considera a las víctimas sino a quienes cumplen la función de verdugos. El primer episodio, sin duda el más logrado, enfoca a Heshmat (Ehsan Mirhosseini), un abnegado hombre de familia de Teherán a quien se lo contempla a lo largo de una jornada realizando actividades cotidianas vinculadas con su esposa e hija como así también visitando a su anciana madre; todo transcurre de manera normal hasta llegar a su sorprendente desenlace donde se revela la profesión de este noble individuo. La segunda historia transcurre en una prisión de Teherán donde se llevan a cabo las ejecuciones; es allí que el soldado Pouya (Kaveh Ahangar) trata de evitar cumplir la labor asignada de tener que ejecutar a un sentenciado. Los dos restantes capítulos no alcanzan a tener la envergadura de los precedentes aunque de todos modos gravita la conciencia moral planteada a quienes no tienen opción de poder decidir frente a las imposiciones de un sistema autoritario que fuerza a sus ciudadanos a cometer actos inhumanitarios. Aunque sin llegar al nivel de A Man of Integrity (2017), su penúltimo trabajo premiado en el festival de Cannes, Rasoulof ofrece aquí un drama de considerable connotación moral con un mensaje a la desobediencia civil de sus conciudadanos.
Un remarcable documental político es lo que se aprecia en Uppercase Print (Rumania) del director Radu Jade exponiendo los abusos sistemáticos cometidos en la Rumania comunista de Nicolae Ceaușescu.
Uppercase Print
A través de importantes fragmentos informativos de los archivos de la televisión rumana y material filmado de esa época, Jade efectúa una dramatización de los acontecimientos basados en la pieza teatral de Gianina Carbunariu quien colaboró en la concepción del guión.
La historia comienza en septiembre de 1981 donde Mugur Călinescu (Şerban Lazarovici), un estudiante de 16 años disintiendo con el gobierno expresa su opinión valiéndose de leyendas escritas en mayúscula en las paredes del partido comunista de la sucursal de Botosani; influido por las emisiones radiales clandestinas de Europa Libre, efectúa un llamado para seguir el ejemplo del sindicato Solidaridad de Lech Walesa en Polonia a la vez que pregona por una democracia abierta al pueblo donde predomine la justicia y el respeto de los derechos humanos. Cuando es detenido por las autoridades y considerado como enemigo de la patria, es sujeto a un exhaustivo interrogatorio por parte del oficial (Bogdan Zamfir) de la policía secreta rumana. A través de este proceso queda expuesta la divergencia entre la armonía social existente con el culto a la personalidad del dictador rumano y la dramática realidad imperante.
Lejos de una convencional reconstrucción, el cineasta utiliza un método consistente en monólogos de Mugur y de otros personajes concurrentes con la intercalación de algunos gráficos de pantallas televisivas, produciendo un efecto de algún modo surrealista pero ciertamente eficaz. Tanto la fotografía de Marius Panduru, los remarcables diseños de producción de Irina Moscu y.el montaje de Catalin Cristutiu adicionan considerable valor al intelectual y fascinante documento de Jade.
https://www.youtube.com/watch?v=wvKu95-r_Ms
Topside (Estados Unidos) es un sorprendente y encomiable primer film de los realizadores y guionistas Celine Held y Logan George en el que Held también asume el rol protagónico.
Topside
La odisea de una madre y su hijita viviendo en los túneles subterráneos abandonados del metro de Manhattan ofrece al espectador un alucinante cuadro de las condiciones de vida de un importante estrato social viviendo marginado del sistema. Zhaila Farmer es la prodigiosa pequeña actriz que anima a Little quien con sus 5 años de edad vive con su atribulada drogadicta madre Nikki (Held) en ese submundo oscuro donde no asoma la luz del sol. No hay elementos previos que determinen cómo han podido subsistir en ese encierro subterráneo ni tampoco se sabe acerca de qué modo Nikki obtiene el financiamiento para mantenerse además de arreglarse para adquirir la droga suministrada por John (Fatlip), otro marginado que también habita allí. Todo cambia para la madre e hija cuando las autoridades inspeccionan el lugar donde residen obligándolas a huir despavoridas para alcanzar la superficie urbana. Es ahí que para ambas comienza la gran odisea al internarse en el agitado tránsito de Manhattan donde Little descubre un mundo que le es desconocido.
Los directores demuestran una excepcional madurez del lenguaje del cine en la concepción de este drama de intensa tensión en la que se refleja el conmovedor lazo de amor materno-filial. Held impecablemente transmite la determinación de una madre protegiendo en todo momento a su hija y la desesperación que la invade en un momento crucial de esta historia; no menos importante es el extraordinario desempeño de Farmer quien refleja la natural sensibilidad de una niña observadora y alerta frente a la desafortunada realidad que le cabe vivir. No menos importante es la experiencia visual de este drama en la que los realizadores han logrado la invaluable cooperación del director de fotografía Lowell A. Meyer captando la visión tanto del ambiente subterráneo como la del espacio exterior. Adoptando el carácter de un documental, el film permite que el espectador quede inmerso en un singular viaje de profundo impacto social.
La Hija de un Ladrón (España) permite que el cinéfilo canadiense entre en contacto con Belén Funes, una promisoria realizadora que ofrece un buen relato sobre una joven mujer atribulada por diversas circunstancias.
La Hija de un Ladrón
El guión de la directora con la colaboración de Marçal Cebrian, introduce a Sara (Greta Fernández), de 23 años de edad y madre de un bebé cuyo padre es Danny (Alex Monner), su ex pareja que no vive con ella. No hay elementos previos que determinen cuál ha sido su vida pasada; solo se sabe que munida de precarios recursos financieros, ella se desenvuelve realizando trabajos temporarios y en materia de vivienda dispone de los beneficios de la ayuda social. Además de su hijito cuenta con Martín (Tomás Martín), su pequeño hermano menor que se encuentra internado en un centro de menores y Manuel (Eduard Fernández), su padre que recientemente ha salido de la cárcel.
La directora efectúa una acertada semblanza de la protagonista quien decididamente no es feliz y lo que más anhela es constituir una verdadera familia; si bien hay cierta pintura social sobre las condiciones de vida en las que Sara está involucrada, el móvil más importante del relato estriba en el conflicto que se genera cuando ella deseando guardar la custodia de Martín se encuentra obstaculizada porque su padre es quien quiere tenerlo a su cargo; por esa razón acude a la justicia para que adopte una decisión al respecto.
La observación que merece la historia planteada es que la extraña relación de amor-odio que vincula a la protagonista con su progenitor no queda de ninguna manera establecida. Si bien él estuvo en prisión, se ignora qué es lo aconteció en el pasado entre ellos, como tampoco se hace referencia a la madre de Sara o qué fue de ella porque a lo largo del relato no se la menciona. Curiosamente, a pesar de la animosidad que la joven siente por su progenitor, desearía vivir con él quien está conviviendo con otra mujer.
Lo más destacable del film descansa en su elenco en el que Greta Fernández por su remarcable interpretación recibió el premio a la mejor actriz en el festival de San Sebastián de 2019; el logro es aún más importante teniendo en cuenta que su personaje no es precisamente uno que permita empatía con el espectador. Aunque el guión no permite que el drama logre conmover cabe remarcar la buena puesta escénica de Funes como así también la buena fotografía de Neus Ollé captando los exteriores de algunos sectores de la bella ciudad de Barcelona donde transcurre la acción.
https://youtu.be/924wyTDj1Ak
El trauma que puede impactar la muerte de un ser querido es lo que en principio se infiere del film Mamá, Mamá, Mamá (Argentina) de la joven guionista y directora Sol Berruezo Pichon- Rivière. Con todo, el film se diluye a medida que transcurre sin que realmente trascienda.
Mamá, Mamá, Mamá
En un relato que se desarrolla durante el verano en una casa con piscina, Cleo (Agustina Milstein) de 12 años sufre la pérdida de su hermanita Erín acaecida recientemente. Allí está rodeada de sus primas Nerina (Chloé Cherchyk) de 15 años, Manuela (Camila Zolezzi) de 11 años y Leoncia (Matilde Creimer Chiabrando) de 6 años quienes junto a la tía tratan de confortarla anímicamente. Durante su desarrollo se puede apreciar cierta dinámica establecida entre las chicas con escenas que incluyen un funeral imaginario, la primera menstruación de Cleo, la celebración del cumpleaños de Leoncia y su simpatía hacia un conejito aparecido en el jardín; en otras secuencias aparecen la madre de Cleo y la abuela que llega con su empleada doméstica y su hija en medio de un ambiente un poco revuelto. La presencia masculina se manifiesta esporádicamente a través de dos trabajadores que efectúan ciertos arreglos en el jardín, echando una mirada sugestiva hacia la adolescente Nerina.
https://www.youtube.com/watch?v=UPDLYmzmrNg
No obstante las nobles intenciones de la directora de reflejar la angustia reflejada por un duelo, así como la ilustración del mundo infantil, la transición a la adolescencia y el proceso de madurez, su relato de escasos 60 minutos de duración no logra impactar; aunque cuenta con correctas actuaciones de su elenco, la ausencia de un ritmo fluido y la carencia de un enfoque preciso, impiden que el film adquiera mayor relevancia.
Para quienes no han tenido oportunidad de asistir a la representación de La Bohème presentada por la Opéra de Montréal (ODM) en mayo de 2017, podrán apreciarla en línea desde el 22 de Octubre de 2020 a las 19h 30 (EDT) hasta el 5 de Noviembre .
Considerada como una de las creaciones más populares del repertorio lírico, está ópera de Giacomo Puccini y liberto en italiano de Gliuseppe Giacosa y Luigi Illica tuvo su estreno en el Teatro Regio de Turín, el 1 de febrero de 1896 y fue dirigida por el joven maestro Arturo Toscanini. Su primera representación internacional tuvo lugar en el Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina, el 16 de junio de 1896. De allí en más, fue cantada en los más importantes escenarios del mundo donde fue celebrada como una de las mejores óperas románticas; es así que en la actualidad ocupa el cuarto lugar entre las más representadas.
Hay varias razones que explican la notoriedad y admiración de esta ópera. En primer lugar, esta creación al igual que en las otras que le pertenecen, Puccini retrata el alma humana de manera excepcional. Inspirado en la novela Scènes de la vie de bohême en donde se ilustra a jóvenes bohemios viviendo en la pobreza en el barrio latino de París en la década de 1840, el compositor captó en toda su dimensión la vida bohemia de los mismos; de este modo, las vicisitudes del joven poeta Rodolfo, su frágil vecina Mimí, la del pintor Marcello y su compañera Musetta son transmitidas en bellas melódicas arias, como por ejemplo “Che gélida manina” y “Si, mi chiamano Mimi”, donde vibran las emociones palpables que les embarga.
France Bellemare (Foto de la ODM)
Esta ópera ha sido representada por la ODM en 2011 y en esta reposición el director escénico Alain Gauthier, cuyas puestas escénicas se caracterizan por su remarcable creatividad como lo demostrará en 2015 con Elektra, ha reunido un calificado elenco de artistas canadienses. El rol de Mimí es cantado por la soprano France Bellemare, quien en junio de 2015 ha sido laureada en la Competencia Musical Internacional de Montreal. El papel de Rodolfo ha sido asignado al tenor quebequense Luc Robert quien ya tuvo oportunidad de demostrar sus condiciones líricas en el Metropolitan Opera de Nueva York. Por su parte la soprano Lucia Cesaroni y el barítono Justin Welsh, quienes tuvieron activa participación en el Atelier lyrique de l’Opera de Montréal, cantan respectivamente los personajes de Musetta y Marcello. El reparto se completa con el barítono Christopher Dunham, el bajo Alexandre Silvestre, el tenor Isabeau Proulx-Lemire, el barítono bajo Clermont Tremblay, el bajo Claude Grenier y el bajo Alain Duguay.
Luc Robert (Foto de la ODM)
La escenografía del espectáculo pertenece a Olivier Landreville, la iluminación es de Claude Accolas. El maestro James Meena tuvo a su cargo la dirección musical de la Orchestre Métropolitain y el Coro de la ODM
La ópera es cantada en su versión original italiana con sobretítulos en francés e inglés. Para obtener acceso a la difusión gratuita de este evento presione aquí
Debido a la pandemia que aflige al mundo el Metropolitan Opera House ha cancelado la temporada 2020 – 2021; no obstante durante ese lapso Cineplex difundirá varias óperas que habían sido transmitidas en directo y en alta definición desde dicha emblemática institución cultural de Nueva York. La primera de las óperas de este ciclo es Madame Butterfly, una de las más hermosas de Giacomo Puccini con libreto en italiano de Giuseppe Giacosa y Luigi Illica.
Esta creación lírica conformada en tres actos que tuvo su estreno en 1904 en La Scala de Milán es hoy día una de las más representadas del repertorio operístico y considerada la más popular de Puccini después de La bohème y Tosca.
Una de las razones que motivan el éxito de esta ópera es que además de su riqueza musical y sus cautivantes arias, existe una dramática y conmovedora historia de amor. La historia que transcurre en Nagasaki a principios del siglo pasado presenta a Madama Butterfly, también conocida con el cariñoso apodo de Cio-Cio, una inocente joven quien a través de un arreglo marital es desposada por Pinkerton, un teniente de la marina de Estados Unidos que se encuentra en Japón. Cuando después de la boda y de una primera noche de intimidad amorosa, el marino debe retornar a su país, Butterfly aguarda ansiosamente su regreso. Si bien para ella ese vínculo es algo sagrado y permanente, a medida que pasa el tiempo su fiel criada Suzuki trata de convencerla que él no retornará. A los tres años, el marino regresa casado con una mujer americana sin saber que Butterfly tuvo un hijo de él en esa única y apasionada noche romántica. Al enterarse de la traición del hombre con quien se había casado y aceptando su trágico destino, la frágil y vulnerable Cio-Cio decide defender su honor optando por el suicidio.
En esta oportunidad la ópera que se transmitió el 2 de abril de 2016 contó con la sólida producción de AnthonyMinghella realizada en 2006 y que fue uno de los grandes éxitos del MET de la última década. Los papales protagónicos están a cargo de dos excelentes cantantes. La magnífica soprano Kristine Opolais anima el rol títular en tanto que el consagrado tenor Roberto Alagna encarna al oficial marino Pinnkerton que rompió el corazón de la abandonada geisha; en otros papeles importantes participan la mezzosoprano María Zifchak como Suzuki y el barítono Dwayne Croft como el cónsul estadounidense en Nagasaki. La dirección musical está a cargo del maestro Karel Mark Chichon, en su debut en el MET.
La ópera que es cantada en italiano con subtítulos en inglés será difundida en selectas salas de Cineplex el 17 de octubre de 2020. Para información adicional de los cines participantes y horarios respectivos presione aquí
Aunque bien conocido por su gran popularidad siempre resulta grato volver a contemplar el ballet The Sleeping Beauty, en esta ocasión a cargo del Australian Ballet.
(Foto: Daniel Boud)
Este cuento de hadas conformado por un prólogo y tres actos tuvo su estreno mundial en 1890 en el teatro Mariinsky de San Petersburgo. Con música de Pyotr Tchaikovsky compuesta en 1889 ésta es la segunda de sus tres grandes creaciones para la danza cuya coreografía inicial correspondió al legendario coreógrafo Marius Petipa.
(Foto: Daniel Boud)
El ballet que cuenta con libreto de Ivan A. Vsevoloisky está basado en el popular cuento original de Charles Perrault La Bella Durmiente del Bosque y en La Bella Durmiente de los Hermanos Grimm. Su trama gira en torno de la princesa Aurora quien al nacer, un hada maligna la maldice haciendo saber a sus padres que al cumplir 16 años morirá al pincharse con un huso de hilar. Afortunadamente, la presencia de un hada buena modificará parcialmente la sentencia señalando que la princesa habrá de caer en un profundo sueño del que despertará cuando reciba un beso de amor.
La producción del Australian Ballet cuenta con la versión coreográfica de David McAllister reteniendo los pasajes claves de la coreografía original de Marius Petipa. En su elenco se destacan la bailarina Misty Copeland animando a la princesa Aurora y el bailarín Kevin Jackson como el príncipe. Los mismos son acompañados por otros prestigiosos solistas de la compañía así como por el cuerpo de ballet.
Este ballet será difundida en Canadá en selectas salas de la cadena de exhibición Cineplex el 17 de octubre de 2020. Para información adicional presione aquí