Un Fes­ti­val dedi­ca­do al Arte

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

FIFA 2021

Una vez más los ciné­fi­los ten­drán opor­tu­ni­dad de dis­fru­tar con Le Fes­ti­val Inter­na­tio­nal du Film sur l’Art (FIFA) que en su tri­gé­si­ma nove­na edi­ción ten­drá lugar des­de el 16 has­ta el 28 de mar­zo y por segun­do año con­se­cu­ti­vo será difun­di­do en línea.

Des­pués de casi cua­tro déca­das esta excep­cio­nal mues­tra crea­da por René Rozon, como su títu­lo lo indi­ca, está con­sa­gra­da a difun­dir el arte en sus diver­sas mani­fes­ta­cio­nes median­te valio­sos docu­men­ta­les. Con su diver­si­fi­ca­da pro­gra­ma­ción ha con­tri­bui­do a enri­que­cer la cul­tu­ra cana­dien­se así como a pro­mo­ver el tra­ba­jo de los artis­tas en el cam­po del cine, video y de las artes visuales.

Este año el fes­ti­val exhi­bi­rá 249 títu­los en com­pe­ti­ción y en la selec­ción ofi­cial pro­ve­nien­tes de 41 paí­ses que podrán ser vis­tos a tra­vés de todo el Cana­dá en la pla­ta­for­ma digi­tal arts.film a par­tir del 29 de marzo. 

Al igual que en ante­rio­res edi­cio­nes FIFA per­mi­ti­rá que los fes­ti­va­le­ros ten­gan acce­so a nume­ro­sos artis­tas de todos los hori­zon­tes como así tam­bién a sus obras. Así por ejem­plo, los aman­tes del cine ten­drán oca­sión de apre­ciar fil­mes sobre Char­les Cha­plin, Fede­ri­co Felli­ni y Héc­tor Baben­co, entre otros; el arte pic­tó­ri­co podrá apre­ciar­se en Modi­glia­ni y sus secre­tos, como tam­bién en Cha­gall, entre dos mun­dos; los orí­ge­nes de la ópe­ra están expues­tos en un docu­men­tal sobre Clau­dio Mon­te­ver­di; entre los docu­men­ta­les dedi­ca­dos al tea­tro se encuen­tra la pro­duc­ción Queen Lear; la músi­ca clá­si­ca es cen­tro de aten­ción en las Varia­cio­nes Gold­berg con la inter­pre­ta­ción del famo­so pia­nis­ta Lang Lang como así tam­bién en Beetho­ven Reloa­ded; los balle­tó­ma­nos podrán juz­gar a la gran estre­lla de la dan­za Nata­lia Osi­po­va en For­ce of Natu­re Nata­lia así como al coreó­gra­fo bri­tá­ni­co Lind­say Kemp en Lind­say Dan­ces;  los aman­tes de la ópe­ra ten­drán opor­tu­ni­dad de acu­dir a sus orí­ge­nes a tra­vés del com­po­si­tor Clau­dio Mon­te­ver­di; la arqui­tec­tu­ra está pre­sen­te en Frank Lloyd Wright – The Phoe­nix From the Ashes así como en los tra­ba­jos de arqui­tec­tos japo­ne­ses mos­tra­dos en Tok­yo Ride; en mate­ria de escul­tu­ra se podrá apre­ciar la obra de los escul­to­res Marie-Annick Via­tour y Gaé­tan Berthiau­me en el cor­to­me­tra­je Créer à qua­tre mains; para fina­li­zar esta rápi­da enu­me­ra­ción cabe men­cio­nar la labor de la fotó­gra­fa Luce­ro Mora­les y su trau­má­ti­ca expe­rien­cia en Irak refle­ja­da en Sol­diers’ Sto­ries from Iraq and Afghanistan.

Igual­men­te la pro­gra­ma­ción inclu­ye una impor­tan­te selec­ción de pelí­cu­las des­ta­can­do a los artis­tas cana­dien­ses, inclu­yen­do entre otros a Peggy Baker, Edgar Bori, Luc Bour­don, Raphaë­lle de Groot, Eve Ego­yan, Michel Gar­neau, Cathe­ri­ne Major, Rafael Lozano-Hem­mer y Patrick Watson

Este año la mues­tra con­ta­rá con la valio­sa cola­bo­ra­ción del Museum of Modern Art (MOMA) . a tra­vés de la par­ti­ci­pa­ción de Sophia Cavou­la­cos ‑una de sus cura­do­ras- y Brit­tany Shaw ‑asis­ten­te del depar­ta­men­to de cine- quie­nes han dia­gra­ma­do tres pro­gra­mas temá­ti­cos pro­ve­nien­tes de fil­mes per­te­ne­cien­tes a la colec­ción de dicha ins­ti­tu­ción cul­tu­ral y que rara­men­te hav sido vis­tos en Cana­dá; entre las mis­mas se encuen­tran las obras de Cindy Sher­man, Joseph Szkod­zins­ki, Frank and Joan Gard­ner, Howard Gut­ten­plan, Vic­tor Gins­burg, Maria Lass­nig, Mary Beams, Rose Low­der, Lyn­ne Sachs, Nancy Holt, Robert Smith­son, Joseph Cor­nell, Henry Hills, Debo­rah Strat­man, Bea­triz San­tia­go Muñoz y Kari­mah Ashadu.

El fes­ti­val asi­mis­mo inclu­ye con­fe­ren­cias gra­tui­tas en Face­book y You­Tu­be; una de las mis­mas se refe­ri­rá a la gra­tui­dad de la cul­tu­ra en línea en la que habrán de par­ti­ci­par el Museo de Bellas Artes de Mon­treal, la Ópe­ra de Que­bec, la Orques­ta Sin­fó­ni­ca de Mon­treal y el Tea­tro du Nou­veau Monde.

Para infor­ma­ción adi­cio­nal sobre el even­to pre­sio­ne aquí.

Rena­ci­mien­to Espiritual

LAND. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Robin Wright. 89 minutos

La des­ta­ca­da actriz Robin Wright debu­ta como direc­to­ra en un film rea­li­za­do con suma deli­ca­de­za, don­de ella asi­mis­mo asu­me el rol protagónico.

Robin Wright

Eddie (Wright), es una mujer de media­na edad cuyo ros­tro tra­sun­ta con­si­de­ra­ble angus­tia; habien­do deci­di­do apar­tar­se del mun­da­nal rui­do, ha opta­do por com­prar una par­ce­la de tie­rra ubi­ca­da en las Mon­ta­ñas Roco­sas del nores­te del esta­do de Wyo­ming, tenien­do como vivien­da una pre­ca­ria cabi­na. En ese ais­la­do lugar sin veci­nos que la rodeen y enfren­tan­do una vas­ta zona bos­co­sa, ella ha deci­di­do man­te­ner­se reclui­da e inclu­so des­pren­dién­do­se de su celular.

La pri­me­ra media hora del metra­je se limi­ta a seguir los pasos de Eddie en don­de la gran pena que la envuel­ve al con­tem­plar foto­gra­fías del pasa­do, hace pre­su­mir que ha per­di­do a su mari­do e hiji­to; median­te flash­backs sola­men­te se sabe que tie­ne una her­ma­na (Kim Dic­kens) quien con bue­na volun­tad inten­ta ayu­dar­la. En ese soli­ta­rio pano­ra­ma, ella no está exen­ta de cier­tos ries­gos cuan­do un ham­brien­to oso aso­ma a su puer­ta; en todo caso, a tra­vés de su con­duc­ta por el sufri­mien­to que la ago­bia no se sabe a cien­cia cier­ta si desea seguir vivien­do o si aca­so la idea del sui­ci­dio ron­da en su mente.

Fren­te a este pano­ra­ma des­es­pe­ran­za­dor, estan­do en su hogar des­fa­lle­cien­te ella es res­ca­ta­da de una posi­ble muer­te por Miguel (Demian Bichir), un caza­dor local que cir­cuns­tan­cial­men­te cir­cu­la la zona. Con su pre­sen­cia, este visi­tan­te de edad simi­lar a la de Eddie, logra reani­mar­la brin­dán­do­le el apo­yo nece­sa­rio para que vuel­va a esbo­zar una son­ri­sa. De allí en más, el afa­ble indi­vi­duo en las fre­cuen­tes visi­tas que rea­li­za le ense­ña a cazar y pes­car para nutrir­se de ali­men­tos, pasea jun­to con ella por el bos­que y lle­ga­do un momen­to de ínti­ma con­ver­sa­ción él le trans­mi­te sus pro­pias penas de haber que­da­do sin fami­lia por un dra­má­ti­co gol­pe ases­ta­do por el des­tino; es así que la recon­for­ta­da Eddie pare­ce haber halla­do en Miguel su alma geme­la. Al ir cimen­tán­do­se una genui­na y cáli­da amis­tad pla­tó­ni­ca, ella encuen­tra el solaz nece­sa­rio para el rena­ci­mien­to físi­co y espi­ri­tual de su persona.

El guión de Jes­se Chatham y Erin Dig­nam es escue­to en don­de está ausen­te el desa­rro­llo de una his­to­ria con­ven­cio­nal; en cam­bio, la novel direc­to­ra efec­túa una muy bue­na des­crip­ción de carac­te­res ilus­tran­do a tra­vés de los mis­mos la vital nece­si­dad huma­na de poder comu­ni­car­se y poder tener a alguien en quien con­fiar. El espec­ta­dor con­tem­pla un con­vin­cen­te film mini­ma­lis­ta en el que las con­tun­den­tes expre­sio­nes de sus dos per­so­na­jes com­pen­san su esca­so diá­lo­go. A la exce­len­te inter­pre­ta­ción de la direc­to­ra se agre­ga la de Bichir quien nue­va­men­te con­fir­ma sus dotes de gran actor brin­dan­do la gran dosis de huma­ni­dad que ema­na de su personaje.

Un agre­ga­do final mere­ce la exce­len­te foto­gra­fía de Bobby Bukows­ki que cap­tan­do la varia­da belle­za que adquie­re el pai­sa­je en las dife­ren­tes esta­cio­nes del año, cons­ti­tu­ye un inme­jo­ra­ble esce­na­rio fun­cio­nal al dra­má­ti­co relato.

Con esta his­to­ria en la que se aúna el due­lo, dolor, la super­vi­ven­cia y el for­ta­le­ci­mien­to del espí­ri­tu humano, la direc­to­ra ofre­ce una bue­na car­ta de pre­sen­ta­ción para enca­rar futu­ros pro­yec­tos. Jor­ge Gutman

Mi Año con Salinger

MY SALIN­GER YEAR. Cana­dá-Irlan­da, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Phi­lip­pe Falar­deau. 101 minutos.

En su últi­ma incur­sión cine­ma­to­grá­fi­ca, el des­ta­ca­do rea­li­za­dor Phi­lip­pe Falar­deau enfo­ca la expe­rien­cia neo­yor­ki­na de la escri­to­ra, nove­lis­ta y poe­ta ame­ri­ca­na Joan­na Rakoff vol­ca­da en su exi­to­so libro My Salin­ger Year publi­ca­do en 2014. En la adap­ta­ción rea­li­za­da Falar­deau logra un rela­to intere­san­te aun­que con cier­tos des­ni­ve­les que impi­den a que el resul­ta­do final resul­te com­ple­ta­men­te satis­fac­to­rio. Dado que se tra­ta de un rela­to de fic­ción, el cineas­ta intro­du­jo en el guión algu­nas licen­cias sin afec­tar el con­te­ni­do original.

Mar­ga­ret Qualley

Mar­ga­ret Qua­lley ani­ma a la bohe­mia Joan­na quien a media­dos de la déca­da del 90 deja sus estu­dios de Ber­ke­ley y a su ami­go músi­co (Ham­za Haq) detrás para tras­la­dar­se a la ciu­dad de New York dado que como aspi­ran­te escri­to­ra cree que es el lugar ideal para poder con­cre­tar su pro­pó­si­to. Es allí que logra emplear­se en una de las prin­ci­pa­les agen­cias lite­ra­rias que se ocu­pa de repre­sen­tar a los más pres­ti­gio­sos auto­res de habla ingle­sa. Como asis­ten­te de la direc­to­ra Mar­ga­ret (Sigour­ney Wea­ver), entre otras tareas que se le enco­mien­da es la de leer la nutri­da corres­pon­den­cia que los faná­ti­cos de Jero­me David Salin­ger (1919 – 2010) diri­gie­ron a la agen­cia para que le fue­se entre­ga­da y que no han sido res­pon­di­das. Para quie­nes no estén fami­lia­ri­za­dos con Salin­ger, bas­ta seña­lar que ha sido un escri­tor esta­dou­ni­den­se de gran noto­rie­dad por su nove­la The Cat­cher in the Rye publi­ca­da en 1951, que se con­vir­tió en un clá­si­co de la lite­ra­tu­ra moderna.

A medi­da que Joan­na va rea­li­zan­do su tra­ba­jo en el que le impri­me un par­ti­cu­lar esti­lo apar­tán­do­se de las reglas pro­to­co­la­res, ella va refle­jan­do su poten­cial talen­to que a la pos­tre le per­mi­ti­rá lograr la meta per­se­gui­da. Ade­más de ilus­trar el mun­do lite­ra­rio de la épo­ca en que trans­cu­rre, Falar­deau ofre­ce un muy buen retra­to de Joan­na en el pro­ce­so de madu­rez que expe­ri­men­ta tan­to en el plano pro­fe­sio­nal como asi­mis­mo en su rela­ción amo­ro­sa man­te­ni­da con Don (Dou­glas Booth), quien tam­bién es un aspi­ran­te nove­lis­ta. Con todo, lo que más tras­cien­de en el rela­to es el víncu­lo esta­ble­ci­do entre Joan­na y Mar­ga­ret que si bien al prin­ci­pio pare­ce­ría suge­rir la exis­ten­cia de un dis­tan­cia­mien­to entre ambas, el buen desem­pe­ño de la futu­ra escri­to­ra per­mi­te que se gane el res­pe­to de su inti­mi­dan­te jefa.

No todo el rela­to man­tie­ne un nivel uni­for­me­men­te pare­jo en la medi­da que hay temas sub­ya­cen­tes sin ser explo­ra­dos sufi­cien­te­men­te, como es el caso del víncu­lo que Joan­na esta­ble­ce con algu­nos de los admi­ra­do­res del autor (Théo­do­re Pelle­rin); asi­mis­mo tam­po­co está muy desa­rro­lla­do el inten­to de la joven de nego­ciar los tér­mi­nos de una bre­ve his­to­ria que el reclui­do Salin­ger (Tim Post) había escri­to para el New Yor­ker en 1965, a fin de con­ver­tir­lo en un libro.

No obs­tan­te que el títu­lo del film alu­de al nexo de Joan­na con Salin­ger, esa aso­cia­ción es muy exigua sin que por ello afec­te al rela­to. A nivel inter­pre­ta­ti­vo Qua­lley per­sua­de como la dócil apren­diz lite­ra­ria que a medi­da que va evo­lu­cio­nan­do se va abrien­do el camino en un mun­do com­pe­ti­ti­vo en el que lle­ga­rá a con­ver­tir­se en des­ta­ca­da escri­to­ra; asi­mis­mo, la vete­ra­na Wea­ver impre­sio­na como la inte­li­gen­te a la vez que sar­cás­ti­ca e iró­ni­ca agen­te literaria.

Con una bue­na repro­duc­ción de épo­ca de New York, aun­que el film fue roda­do en Mon­treal, Falar­deau logra una come­dia dra­má­ti­ca que sin pro­cu­rar mayor emo­ción de todos modos per­mi­te que su visión resul­te pla­cen­te­ra. Jor­ge Gutman

Una Joven Prometedora

PRO­MI­SING YOUNG WOMAN. Esta­dos Unidos,2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Eme­rald Fen­nell. 113 minutos

Hacien­do su debut como rea­li­za­do­ra, la actriz Eme­rald Fen­nell ofre­ce una mor­daz come­dia femi­nis­ta don­de la ven­gan­za está sub­ya­cen­te a lo lar­go de su relato.

Carey Mulli­gan

La pro­ta­go­nis­ta es Cas­sie (Carey Mulli­gan), una mujer de 30 años que vive con sus padres (Clancy Brown y Jen­ni­fer Coolid­ge); de per­so­na­li­dad reser­va­da y un tan­to dis­tan­te, regis­tra en su memo­ria un acon­te­ci­mien­to dra­má­ti­co del pasa­do que mar­có su exis­ten­cia. Habien­do sido una pro­mi­so­ria estu­dian­te de medi­ci­na, fue tes­ti­go de la vio­len­cia sufri­da por su gran ami­ga Nina quien en esta­do de ebrie­dad fue vio­la­da por Al Mon­roe (Chris Lowell), otro com­pa­ñe­ro de cur­so. Como con­se­cuen­cia del gra­ve inci­den­te, al poco tiem­po Nina se sui­ci­da y esa fatal deci­sión influ­yó para que Cas­sie que­da­se pro­fun­da­men­te per­tur­ba­da y haya desis­ti­do de con­ti­nuar su carre­ra uni­ver­si­ta­ria; en con­se­cuen­cia, en la actua­li­dad es una ruti­na­ria emplea­da de una cafe­te­ría, lle­van­do una exis­ten­cia soli­ta­ria y expe­ri­men­tan­do un gran dis­gus­to hacia los hombres.

Sin que se ente­ren sus padres, lle­va una doble vida fre­cuen­tan­do los clu­bes noc­tur­nos don­de ocul­ta su ver­da­de­ra iden­ti­dad; para ven­gar­se de la toxi­ca cul­tu­ra machis­ta impe­ran­te, fin­ge estar borra­cha para que el seduc­tor de turno la con­duz­ca a su hogar y en el momen­to de poseer­la ella le tien­da una trampa.

Todo hace supo­ner que el encuen­tro de Cas­san­dra con Ryan Cooper (Bo Burnham), un anti­guo com­pa­ñe­ro uni­ver­si­ta­rio con­ver­ti­do en impor­tan­te ciru­jano, ori­gi­na­rá un víncu­lo román­ti­co; sin embar­go el rela­to cam­bia de tono cuan­do a tra­vés de él salen a relu­cir algu­nos nom­bres de los ex com­pa­ñe­ros de uni­ver­si­dad, entre ellos el de Al, autor indi­rec­to del sui­ci­dio de Nina. De allí en más, la come­dia se espe­sa para trans­for­mar­se en un oscu­ro dra­ma psi­co­ló­gi­co que con­du­ce a un des­en­la­ce tan ines­pe­ra­do como alu­ci­nan­te, con­fi­gu­ran­do lo más más atra­yen­te de esta mali­cio­sa historia.

Mulli­gan está estu­pen­da como la mujer resuel­ta y segu­ra de sí mis­ma con­ver­ti­da en una jus­ti­cie­ra noc­tur­na a fin de eli­mi­nar el trau­ma sufri­do aun­que para ello ten­ga que arries­gar su vida. En la mejor actua­ción de su carre­ra la actriz logra exte­rio­ri­zar la com­ple­ja per­so­na­li­dad de una mujer que aun­que en prin­ci­pio nor­mal, va adqui­rien­do una psi­co­pa­tía para cum­plir con su misión de humi­llar a los depre­da­do­res del sexo feme­nino. Bien rea­li­za­da, el úni­co bemol de la pelí­cu­la radi­ca en las repe­ti­cio­nes de las esce­nas en la que la pro­ta­go­nis­ta acu­de a los clu­bes noc­tur­nos, lo que con­tri­bu­ye a ami­no­rar su rit­mo. En todo caso, Fen­nell ha logra­do un film ambi­cio­so que refle­jan­do el empo­de­ra­mien­to de la mujer logra cap­tar el inte­rés de la audien­cia. Jor­ge Gutman

La Madri­na de la Droga

LA DARON­NE / MAMA WEED. Fran­cia, 2020. Un film de Jean-Paul Salomé.106 minutos

En esta tra­gi­có­mi­ca come­dia de Jean-Paul Palo­mé, basa­da en el libro homó­ni­mo de Han­ne­lo­re Cay­re y adap­ta­da a la pan­ta­lla por su autor con la cola­bo­ra­ción de Antoi­ne Salo­mé, se asis­te a las inci­den­cias vivi­das por una osa­da mujer que no duda en uti­li­zar cual­quier medio a fin de lograr sus fines.

Isa­be­lle Huppert

Isa­be­lle Hup­pert ani­ma a Patien­ce, una tra­duc­to­ra que domi­nan­do el idio­ma ára­be tra­ba­ja para una bri­ga­da de estu­pe­fa­cien­tes de Paris. Desem­pe­ñán­do­se muy bien en su empleo y vivien­do una rela­ción sen­ti­men­tal con el jefe del ope­ra­ti­vo (Hip­poly­te Girar­dot), ella se encuen­tra cons­tre­ñi­da por la situa­ción finan­cie­ra que atra­vie­sa; así man­tie­ne retra­sos en el alqui­ler del edi­fi­cio que habi­ta, debe afron­tar las abul­ta­das deu­das de su difun­to espo­so quien esta­ba envuel­to en tur­bias acti­vi­da­des y ade­más no está en con­di­cio­nes de sufra­gar el mon­to men­sual en la resi­den­cia de ancia­nos don­de se encuen­tra su madre enfer­ma (Lilia­ne Rovère).

Quie­re la cir­cuns­tan­cia que Patien­ce encuen­tra la opor­tu­ni­dad para enri­que­cer­se cuan­do el hijo de la enfer­me­ra (Fari­da Oucha­ni) favo­ri­ta de su madre es arres­ta­do como inte­gran­te de un gru­po de nar­co tra­fi­can­tes. Cuan­do la tra­duc­to­ra se impo­ne que una tone­la­da de can­na­bis es trans­por­ta­da en un camión pro­ve­nien­te de Marrue­cos con des­tino a París ella deci­de invo­lu­crar­se en el asun­to; adop­tan­do la iden­ti­dad de La Daron­ne (“matro­na”) y dis­fra­za­da con el atuen­do simi­lar al de una prin­ce­sa ára­be, se las inge­nia para lle­gar a lide­rar la ban­da, apo­de­rar­se de los estu­pe­fa­cien­tes y con­se­guir reven­der­los. Cla­ro está que para el cuar­tel poli­cial que igno­ra sus fecho­rías Patien­ce sigue sien­do la impe­ca­ble cola­bo­ra­do­ra que aho­ra le cabe par­ti­ci­par en el inte­rro­ga­to­rio al que es some­ti­do uno de los narcotraficantes.

Es así que con su doble facha­da Patien­ce se con­vier­te en una per­fec­ta delin­cuen­te siguien­do el camino de sus padres inmi­gran­tes quie­nes tam­bién habían recu­rri­do a la acti­vi­dad delic­ti­va cuan­do lle­ga­ron a Fran­cia. Si bien la amo­ra­li­dad de la pro­ta­go­nis­ta con su doble per­so­na­li­dad cons­ti­tu­ye el núcleo cen­tral del film, su his­to­ria es deci­di­da­men­te inve­ro­sí­mil como para ser juz­ga­da seria­men­te; lo impor­tan­te es que el direc­tor impri­mien­do un diná­mi­co rit­mo a la narra­ción, sumi­nis­tra una tra­ma que sazo­na­da de humor y sus­pen­so se con­vier­te en un ameno entre­te­ni­mien­to. Con todo, el prin­ci­pal moti­vo de atrac­ción de La Daron­ne es la dúc­til y estu­pen­da Hup­pert quien en un papel muy dife­ren­te de los que gene­ral­men­te sue­le inter­pre­tar, aquí des­te­lla ani­man­do a la audaz matro­na de la dro­ga. Jor­ge Gutman