Mila­gro­so Rescate

THE RES­CUE. Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña, 2021. Un docu­men­tal de Eli­za­beth Chai Vasarhel­yi y Jimmy Chin.107 minutos

Este remar­ca­ble docu­men­tal, que mere­ci­da­men­te logró el pre­mio del públi­co en el recien­te fes­ti­val de Toron­to, demues­tra la gran­de­za del espí­ri­tu humano refle­ja­da en el extra­or­di­na­rio apo­yo soli­da­rio brin­da­do en situa­cio­nes límites.

Una esce­na del documental

En esta his­tó­ri­ca saga real se narra el dra­ma vivi­do por 12 niños, entre 11 y 16 años, y su entre­na­dor de fút­bol cuan­do en junio de 2018 des­pués de una prác­ti­ca depor­ti­va se intro­du­cen en la cue­va Tham Luang Nang Non ‑ubi­ca­da en el nor­te de Tai­lan­dia- que­dan­do atra­pa­dos por las torren­cia­les llu­vias que la inun­dan de agua.

Los direc­to­res y espo­sos Jimmy Chin y E. Chai Vasarhel­yi, quie­nes con Free Solo obtu­vie­ron en 2019 el Oscar al mejor docu­men­tal, han vuel­to a reafir­mar su gran talen­to mos­tran­do los dife­ren­tes aspec­tos que carac­te­ri­za­ron a la heroi­ca misión de res­ca­te. Aun­que de ante­mano se cono­ce el des­en­la­ce de esta his­to­ria, este absor­ben­te docu­men­tal gene­ra una sen­sa­ción de angus­tia inigua­la­ble y con­si­de­ra­ble sus­pen­so a lo lar­go de su desarrollo.

Para con­tar la his­to­ria, los docu­men­ta­lis­tas se han vali­do de impor­tan­te mate­rial fil­ma­do por quie­nes han par­ti­ci­pa­do en el res­ca­te en don­de 5000 tai­lan­de­ses estu­vie­ron direc­ta o indi­rec­ta­men­te invo­lu­cra­dos. Eso se ha com­ple­men­ta­do con entre­vis­tas a nume­ro­sas per­so­nas, inclu­yen­do miem­bros del ejér­ci­to y de la arma­da naval tai­lan­de­sa, polí­ti­cos del país y vete­ra­nos de la fuer­za ame­ri­ca­na de para­res­ca­te. Ade­más, el docu­men­tal ilus­tra la lle­ga­da de repor­te­ros a Tai­lan­dia pro­ce­den­tes de dife­ren­tes paí­ses del mun­do para cubrir el dra­ma que se esta­ba viviendo.

En esa mag­na ope­ra­ción de soco­rro, don­de actuan­do bajo pre­sión se requie­re man­te­ner la cal­ma y men­te fría, resul­tan deci­si­vas las accio­nes empren­di­das por el bri­tá­ni­co Rick Stan­ton, un exper­to bucea­dor de cue­vas y jubi­la­do bom­be­ro, su com­pa­trio­ta John Volanthen, el médi­co aus­tra­liano Richard Harris, una devo­ta enfer­me­ra actuan­do como tra­duc­to­ra y la de los volun­ta­rios buceadores.

Si bien en un prin­ci­pio es inmen­sa la ale­gría de haber podi­do loca­li­zar al gru­po con vida, el gran obs­tácu­lo a supe­rar fue el de poder lle­gar a ellos en medio de la tre­men­da inun­da­ción. En esa carre­ra con­tra el tiem­po a medi­da que los días van trans­cu­rrien­do, se apre­cia la con­go­ja y desa­zón vivi­da por parien­tes y pobla­do­res de la zona don­de muchos de ellos ape­lan a ritua­les reli­gio­sos pidien­do a los Dio­ses que sal­ven las vidas de los atrapados.

A tra­vés de infa­ti­ga­bles esfuer­zos, los bucea­do­res con­si­guen acer­car­se físi­ca­men­te a los niños y sedán­do­los con la anes­te­sia sumi­nis­tra­da por el doc­tor Harris son trans­por­ta­dos a lo lar­go del exten­so túnel has­ta alcan­zar la super­fi­cie. Así, a tra­vés de un espa­cio de casi tres sema­nas de incer­ti­dum­bre se lle­ga a lograr que esa misión en prin­ci­pio impo­si­ble lle­ga­ra a ser posi­ble con el triun­fal sal­va­ta­je que reper­cu­tió mundialmente.

Los rea­li­za­do­res ade­más de con­si­de­rar el tema cen­tral del res­ca­te han inclui­do ante­ce­den­tes de los bucea­do­res de cue­vas y cómo sur­gió en ellos esta par­ti­cu­lar afi­ción. A su vez, el film se valo­ri­za por la remar­ca­ble foto­gra­fía de Picha Sri­san­sa­nee, David Katz­nel­son y Ian Sea­brook así como por el estu­pen­do mon­ta­je de Bob Eisenhardt.

En con­clu­sión: The Res­cue es un docu­men­tal que ade­más de su exce­len­te rea­li­za­ción resul­ta alta­men­te ins­pi­ra­dor ilus­tran­do la gene­ro­si­dad de per­so­nas capa­ces de arries­gar su vida a fin de sal­var la aje­na. Deci­di­da­men­te ésta es una de las mejo­res pelí­cu­las del año. Jor­ge Gutman

Des­de el MET

BORIS GODU­NOV

Para el pla­cer de los aman­tes del géne­ro líri­co des­pués de 20 meses de inte­rrup­ción por razo­nes bien cono­ci­das, el Metro­po­li­tan Ope­ra de Nue­va York (MET) reanu­da las trans­mi­sio­nes en vivo y en alta defi­ni­ción a los cines de nume­ro­sos paí­ses, inclu­yen­do Canadá.

Boris Gudo­nov de Modest Mus­sorgsky com­pues­ta entre 1868 y 1973 es la pri­me­ra ópe­ra ser trans­mi­ti­da. El libre­to, igual­men­te escri­to por el com­po­si­tor, está basa­do en el dra­ma homó­ni­mo de Alek­sandr Push­kin publi­ca­do en 1825. Es impor­tan­te acla­rar que la ver­sión ori­gi­nal de la ópe­ra de 1869 fue obje­to de revi­sión en 1872 y su pri­me­ra eje­cu­ción tuvo lugar en San Peters­bur­go en 1874.

BORIS GODU­NOV (Foto: Met)

Con­si­de­ra­da como la obra maes­tra de Mus­sorgsky, esta crea­ción líri­ca se cen­tra pre­ci­sa­men­te en Godu­nov quien fue el zar ruso gober­nan­te entre 1598 y 1605.

La pro­duc­ción que se verá per­te­ne­ce al direc­tor Stephen Wads­worth quien la estre­nó en el MET en 2010 optan­do por pre­sen­tar la ver­sión ori­gi­nal de 1869 en un solo acto con sie­te esce­nas. El exce­len­te bajo ale­mán René Pape que ha sido galar­do­na­do en nume­ro­sas opor­tu­ni­da­des por su remar­ca­ble voz da vida al per­so­na­je titu­lar; el can­tan­te trans­mi­te la ambi­ción des­me­di­da y la cre­cien­te para­noia de un zar ator­men­ta­do de cul­pa al haber acce­di­do al poder ase­si­nan­do al niño de 8 años here­de­ro al trono.

Para la pre­sen­te oca­sión hay varios nota­bles can­tan­tes que debu­tan en el MET: el bajo Ain Anger ani­ma al mon­je Pimen quien pre­di­ce la caí­da de Boris; el barí­tono Alek­sey Bog­da­nov es Shchel­ka­lov, un per­so­na­je de la noble­za; el tenor Daid Butt Phi­lip inter­pre­ta a Gri­gory, el fal­so Dmitry que se pro­cla­ma como el ver­da­de­ro here­de­ro al trono ‑supues­ta­men­te ase­si­na­do- y gran enemi­go de Boris; el tenor Max Pas­ter es el Prín­ci­pe Shuisky. El repar­to se com­ple­ta con el bajo barí­tono Ryan Spee­do Green, la mez­zo-soprano Tichi­na Vaughn y el tenor Miles Myk­ka­nen.

La direc­ción orques­tal está a car­go del maes­tro Sebas­tian Wei­gle, la esce­no­gra­fía es de Fer­di­nand Wöger­bauer, el ves­tua­rio es de Moi­de­le Bic­kel en tan­to que Dua­ne Schu­ler es res­pon­sa­ble de la iluminación.

Esta ópe­ra can­ta­da en ruso con sobre­tí­tu­los en inglés con una dura­ción de 160 minu­tos será trans­mi­ti­da en vivo y en direc­to el 9 de octu­bre de 2021 y nue­va­men­te difun­di­da el 6 de noviem­bre de 2021 en las salas de Cine­plex.

Deli­ran­te Fantasía

TITA­NE. Fran­cia-Bél­gi­ca, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Julia Ducour­nau. 108 minutos

Con el buen ante­ce­den­te de haber obte­ni­do la pres­ti­gio­sa Pal­ma de Oro en Can­nes, Tita­ne es un dra­ma difí­cil de cate­go­ri­zar. Con una auda­cia inigua­la­ble la rea­li­za­do­ra fran­ce­sa Julia Ducour­nau brin­da una deli­ran­te fan­ta­sía que para poder cap­tar su con­te­ni­do es nece­sa­rio ubi­car­se en la com­ple­ji­dad de la men­te cuan­do un ele­men­to extra­ño se adhie­re al cerebro.

Agathe Rous­se­lle

El guión de Ducour­nau se cen­tra en Ale­xia (Agathe Rous­se­lle) quien a los 10 años via­jan­do en el coche con­du­ci­do por su padre fue vic­ti­ma de un acci­den­te en el que que­dó gra­ve­men­te heri­da y para sal­var su vida le fue implan­ta­da en su cabe­za una pla­ca de tita­nio. Ya adul­ta se gana la vida como bai­la­ri­na sexy en un amplio salón de auto­mó­vi­les y es aplau­di­da por el públi­co asis­ten­te. Dada su pasión por los autos apro­ve­cha la oca­sión para zam­bu­llir­se en el capó de un coche hacien­do el amor de mane­ra fre­né­ti­ca con el vehícu­lo; eso no la inhi­be en man­te­ner rela­cio­nes con hom­bres y muje­res indis­tin­ta­men­te don­de en el momen­to del cli­max sexual se des­pren­de de ellos cla­ván­do­les una agu­ja en sus nucas que les cau­sa la muer­te ins­tan­tá­nea. A todo ello, los medios de difu­sión dan cuen­ta que hay un ase­sino en serie ron­dan­do la región.

Esta sal­va­je y bru­tal mujer que se encuen­tra emba­ra­za­da, pro­ba­ble­men­te como con­se­cuen­cia de su for­ni­ca­ción con el coche, se ente­ra que Vin­cent Legrand (Vin­cent Lin­don), un jefe de bom­be­ros de la región, quie­re tener noti­cias de su hijo Adrien des­apa­re­ci­do cuan­do era un niño. Eso moti­va a Ale­xia a cor­tar­se su cabe­lle­ra, modi­fi­car la ima­gen de su ros­tro y adop­tar la iden­ti­dad de Adrien. Cuan­do Vin­cent sale a su encuen­tro no pue­de ocul­tar su dicha y en un prin­ci­pio todo hace supo­ner que él cree real­men­te que se tra­ta de su vás­ta­go. Es en la rela­ción que se da entre ambos don­de se refle­ja los trau­mas y dolo­res que cada uno ha expe­ri­men­ta­do en el pasa­do don­de Alexia/Adrien encuen­tra en Vin­cent el ver­da­de­ro afec­to que care­ció en su infan­cia en tan­to que el bom­be­ro encuen­tra en él/ella la for­ma de supe­rar el due­lo de su hijo.

Si bien la his­to­ria es cier­ta­men­te dis­pa­ra­ta­da la mane­ra de acep­tar su irra­cio­na­li­dad es con­si­de­ran­do a Ale­xia como un per­so­na­je ima­gi­na­rio que como con­se­cuen­cia de que su cere­bro fun­cio­na con un metal ado­sa­do eso la impul­sa a actuar como una mujer-máqui­na que encuen­tra en la vio­len­cia ‑inclu­so apli­ca­da a sí mis­ma — la mane­ra de cana­li­zar lo que su cuer­po le demanda.

En gran medi­da la soli­dez de esta fan­ta­sía repo­sa en la actua­ción de Rous­se­lle quien des­lum­bra con la ener­gía y mag­ne­tis­mo eléc­tri­co que vuel­ca en su duro y com­ple­jo per­so­na­je; su actua­ción no le hace som­bra a la del vete­rano Lin­don ‑pre­mia­do en Can­nes en La loi du mar­ché (2015)- quien una vez más con­fir­ma su gran talen­to inter­pre­ta­ti­vo dan­do vida a un per­so­na­je emo­cio­nal­men­te inestable.

Es posi­ble que Tita­ne no agra­de a todo el mun­do por igual, pero los ciné­fi­los que no recha­cen su plan­teo ni se inco­mo­den por haber­los saca­do de su zona de con­fort apre­cia­rán la auda­cia de la direc­to­ra en con­ce­bir un des­inhi­bi­do, alu­ci­nan­te y cau­ti­van­te rela­to. Jor­ge Gutman

La Román­ti­ca Nove­la de Louis Hémon

MARIA CHAP­DE­LAI­NE. Cana­dá, 2021. Un film escri­to y diri­gi­do por Sébas­tien Pilo­te. 158 minutos

No obs­tan­te que la román­ti­ca nove­la de Louis Hémon publi­ca­da en 2013 ha sido tras­la­da­da a la pan­ta­lla en tres opor­tu­ni­da­des por Julien Duvi­vier, Marc Allé­gret y Gilles Car­le, eso no des­es­ti­mu­ló al rea­li­za­dor Sébas­tien Pilo­te a con­si­de­rar­la por cuar­ta vez.

Sara Mont­pe­tit

La adap­ta­ción rea­li­za­da por el cineas­ta se man­tie­ne fiel a la épo­ca en que trans­cu­rre en el libro. En 1910 cer­ca de la región de Lac Saint-Jean, en la zona bos­co­sa de Péri­bon­kao se han ins­ta­la­do en una caba­ña Samuel Chap­de­lai­ne (Sébas­tien Ricard) con su espo­sa Lau­ra (Hélè­ne Flo­rent) y sus seis hijos de los cua­les Maria (Sara Mont­pe­tit) es la mayor. Como muchos colo­ni­za­do­res de esa épo­ca, esta fami­lia demues­tra la férrea volun­tad de tra­ba­jar la tie­rra vir­gen en la agri­cul­tu­ra y en la explo­ta­ción del gana­do sin que la leja­nía y el ais­la­mien­to la pue­da afectar.

En los dos pri­me­ros de los cin­co capí­tu­los en que el rela­to está estruc­tu­ra­do se con­tem­pla la labor que este núcleo fami­liar rea­li­za a lo lar­go del año don­de el rigor del cruel invierno se hace sen­tir fuer­te­men­te en con­tras­te con la bre­ve­dad del pla­cen­te­ro verano. Es pre­ci­sa­men­te aquí don­de la excep­cio­nal foto­gra­fía de Michel La Veaux cap­tan­do la natu­ra­le­za en toda su dimen­sión, com­pen­sa el rit­mo len­to de la narra­ción duran­te los ini­cia­les 70 minutos.

A par­tir del ter­cer capí­tu­lo la his­to­ria adquie­re mayor dina­mis­mo con la bús­que­da sen­ti­men­tal de Maria refle­ja­da en tres cor­te­jan­tes. Uno de ellos es el gallar­do leña­dor Fra­nçois Para­dis (Émi­le Sch­nei­der) que es el pre­fe­ri­do de la joven; ella lle­ga­rá a ator­men­tar­se cuan­do él mue­re en una brus­ca tor­men­ta de nie­ve. Loren­zo Sur­pre­nant (Robert Nay­lor) es otro de sus admi­ra­do­res quien vivien­do aho­ra en Bos­ton le pro­me­te una vida mejor en un medio urbano dia­me­tral­men­te opues­to a la dure­za del medio rural en que habi­ta; el ter­cer pre­ten­dien­te es el tími­do Eutro­pe Gag­non (Antoi­ne Oli­vier Pilon) quien sin­tien­do un gran amor hacia ella alien­ta la espe­ran­za de que lo acep­te como su futu­ro espo­so. Lo cier­to es que la deci­sión de Maria esta­rá seria­men­te influi­da por un gra­ve acon­te­ci­mien­to dra­má­ti­co acae­ci­do en el ámbi­to familiar.

Lo más impor­tan­te del film es la bue­na ilus­tra­ción del ambien­te cul­tu­ral pre­do­mi­nan­te a prin­ci­pios del siglo pasa­do en esa región apar­ta­da del nor­te de Que­bec resal­tan­do la for­ta­le­za, resi­lien­cia y deter­mi­na­ción de un cam­pe­si­na­do dis­pues­to a ofren­dar amor y devo­ción a la tie­rra ama­da como así tam­bién el fuer­te e inque­bran­ta­ble lazo de la familia.

En el cali­fi­ca­do elen­co se des­ta­can fun­da­men­tal­men­te Flo­rent como la infa­ti­ga­ble madre y devo­ta espo­sa así como Ricard ani­man­do al patriar­ca fami­liar que sin recu­rrir a nin­gún tipo de auto­ri­ta­ris­mo logra ganar el res­pe­to y cari­ño de sus hijos. Por su par­te Mont­pe­tit en su debut cine­ma­to­grá­fi­co sin lle­gar a des­co­llar satis­fa­ce por la natu­ra­li­dad que trans­mi­te al per­so­na­je titular.

Con una sobria rea­li­za­ción, Pilo­te ofre­ce un bello film con­tem­pla­ti­vo cuyo úni­co bemol resi­de en su exce­si­va dura­ción y que en cam­bio con una hora menos de metra­je habría alcan­za­do mayor flui­dez. Jor­ge Gutman

Una Com­ba­ti­va Madre

PETI­TE FILLE. Fran­cia-Dina­mar­ca, 2020. Un film de Sebas­tien Lifshitz. 90 minutos.

Un tema deli­ca­do como la dis­fo­ria de géne­ro es ana­li­za­do con minu­cio­so deta­lle por Sebas­tien Lifshitz en este con­mo­ve­dor documental.

Kari­ne Novak y su hija

La dis­cor­dan­cia exis­ten­te entre la iden­ti­dad de géne­ro y el sexo físi­co al momen­to de nacer es lo que acon­te­ce con Sasha una peque­ña de 8 años de edad vivien­do con sus padres y her­ma­nos en una peque­ña ciu­dad pro­vin­cial del nor­des­te de Fran­cia. Habien­do naci­do con el cuer­po de un niño, a los 3 años mani­fies­ta a su madre Kari­ne Novak que cuan­do crez­ca él será una chi­ca; si bien al prin­ci­pio sus padres lo atri­bu­ye­ron como gra­cia del niño al año siguien­te la madre evi­den­cia que no se tra­ta de un mero capri­cho sino de algo real en la medi­da que Sacha se iden­ti­fi­ca por com­ple­to como niña.

Kari­ne no pue­de ocul­tar la angus­tia que la afli­ge al pen­sar en prin­ci­pio que cuan­do esta­ba emba­ra­za­da de Sacha aspi­ra­ba a tener una mujer­ci­ta y que a lo mejor eso pudo haber influi­do en la iden­ti­fi­ca­ción sexual de su hijo. Pero lo que más preo­cu­pa a estos padres es la situa­ción que Sasha atra­vie­sa en la escue­la al ser mar­gi­na­do por sus com­pa­ñe­ros de cla­se. La ten­sión se inten­si­fi­ca aún más cuan­do la ins­ti­tu­ción esco­lar acu­sa a Kari­ne de pre­sio­nar a Sacha para ser una niña.

Des­pués de una visi­ta al doc­tor local que no es un enten­di­do en la mate­ria Kari­ne con todo el ímpe­tu y deter­mi­na­ción de una madre cora­je, jun­to con su hiji­ta via­jan a París para asis­tir a un cen­tro hos­pi­ta­la­rio don­de reci­ben la aten­ción de una abne­ga­da doc­to­ra espe­cia­li­za­da en psi­co­pa­to­lo­gía infan­til y ado­les­cen­te. Es allí que con la gran ayu­da reci­bi­da de dicha facul­ta­ti­va, Kari­ne obtie­ne una car­ta ofi­cial del hos­pi­tal don­de se cer­ti­fi­ca el sexo feme­nino de Sacha para que la escue­la la regis­tre como tal.

Ade­más del inte­rés didác­ti­co que ofre­ce este film es des­ta­ca­ble la saga­ci­dad del rea­li­za­dor en retra­tar a esta uni­da fami­lia y sobre todo el pro­fun­do amor y com­pren­sión de los padres hacia su que­ri­da hiji­ta. La muy bue­na narra­ción de Lifshitz se com­ple­men­ta con la mag­ní­fi­ca labor del direc­tor de foto­gra­fía Paul Ghilhau­me cap­tan­do en pri­me­ros pla­nos el sen­ti­mien­to tra­sun­ta­do por la niña y su madre a tra­vés de esta difi­cul­to­sa odisea.

Pleno de emo­ción y ter­nu­ra este impe­ca­ble docu­men­tal adquie­re espe­cial reso­nan­cia al abo­gar por la tole­ran­cia y la no dis­cri­mi­na­ción, alber­gan­do la espe­ran­za que casos simi­la­res sean tra­ta­dos con la defe­ren­cia, con­si­de­ra­ción y huma­ni­dad debi­da. Jor­ge Gutman