GRANIZO. Argentina, 2022. Un film de Marcos Carnevale. 118 minutos. Disponible en Netflix
Aunque Marcos Carnevale reúne buenos antecedentes como director de comedias dramáticas, como lo fueron Elsa y Fred (2005), Anita (2007) y Viudas (2011), en el caso de Granizo le ha fallado la puntería. No obstante el buen desempeño de Guillermo Francella, este film destila a naftalina a través de un argumento previsible y carente de situaciones que permitan crear tangible emoción.

Guillermo Francella
El guión de Nicolás Giacobone y Fernando Balmayor, se centra en Miguel Flores (Francella), un hombre de mediana edad cuya pasión por la meteorología a lo largo de los últimos 20 años lo ha convertido en el pronosticador imbatible de Buenos Aires por lo que es muy querido por sus vecinos, además de gozar de una fama similar a la de un importante jugador de fútbol. De allí que crea gran expectativa la primera emisión que efectuará en un programa televisivo sui generis denominado “El Show del tiempo”, donde estará acompañado de una despampanante secretaria (Laura Fernández). Ya instalado frente a las cámaras, vaticina a la inmensa audiencia televisiva que la ciudad gozará en la próxima noche de un clima agradable y apacible.
La buena estrella de Miguel se deshace cuando esa noche Buenos Aires es arreciada por una gran tormenta de granizo causando múltiples daños. Eso motiva a que su credibilidad sea puesta en duda, por lo que inmediatamente es despedido por el jefe del canal (Martin Seefeld).
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Por lo que acaba de sucederle este desacreditado hombre del tiempo decide viajar a Córdoba, su ciudad natal, para reencontrarse con Carla (Romina Fernández), su hija médica, con quien mantuvo una distanciada relación, desde que murió su esposa en 1997 como consecuencia de un fatídico rayo. Si bien el encuentro entre padre e hija dista de ser cálido, el tira y afloje que se produce cederá paso a que el vínculo llegue a estrecharse olvidando los resquemores del pasado.
Simultáneamente, como historia subsidiaria se asiste a las desventuras de un taxista (Peto Menahem) que solía conducir a Miguel y de quien era un gran fanático. La relación que este hombre mantiene con su esposa (Eugenia Guerty) y su anciano padre (Norman Briski) origina varias escenas groseras de discutible gusto.
Con el propósito de motivar la fibra sentimental del espectador, el relato arriba a un complaciente desenlace con ciertos visos morales aunque decididamente irrealistas.
La puesta en escena de Carnevale cumple con los requisitos mínimos para una comedia televisiva, aunque cinematográficamente no descuelle. En esencia, esta historia sobre el ascenso, caída y recuperación de un meteorólogo podrá satisfacer a los leales seguidores del carismático Francella; ciertamente él es un gran actor pero para ello es necesario que disponga de un buen guión que permita resaltar su acostumbrada brillante actuación. Jorge Gutman