Nue­vo Encuen­tro del Cine Documental

El Fes­ti­val Inter­na­cio­nal de Docu­men­ta­les Inter­na­cio­na­les de Mon­treal (RIDM) ha anun­cia­do la pro­gra­ma­ción de su vigé­si­ma quin­ta edi­ción que se rea­li­za­rá del 17 al 27 de noviem­bre de 2022. 

La selec­ción de este año inclu­ye 134 fil­mes pro­ve­nien­tes de 49 paí­ses en don­de se inclu­yen 58 direc­to­res emer­gen­tes pre­sen­tan­do su pri­mer o segun­do tra­ba­jo; ade­más el fes­ti­val reci­bi­rá 27 cineas­tas inter­na­cio­na­les; cabe con­sig­nar que la mayo­ría de las pelí­cu­las selec­cio­na­das per­te­ne­cen a muje­res cineastas.

Rewind & Play

El film de inau­gu­ra­ción es Rewind & Play del direc­tor fran­cés Alain Gomis en el que des­ta­ca la impor­tan­cia del mon­ta­je como asi­mis­mo expo­ne la fabri­ca­ción de un dis­cur­so colo­nial. El film de clau­su­ra es Wochii­gil lo: End of the Pea­ce de la rea­li­za­do­ra Heather Hatch enfo­can­do las tie­rras ances­tra­les de las Nacio­nes Autóc­to­nas que supues­ta­men­te pro­te­gi­das por un tra­ta­do han sido des­trui­das por pro­yec­tos de repre­sas hidroeléctricas.

One Take Grace

Habrá 11 títu­los que par­ti­ci­pa­rán en la com­pe­ten­cia inter­na­cio­nal de lar­go­me­tra­jes per­te­ne­cien­tes a obras de rea­li­za­do­res emer­gen­tes. One Take Gra­ce de Lin­di­we Matshi­ki­za enfo­ca la aza­ro­sa vida de una mujer suda­fri­ca­na que es madre, talen­to­sa actriz y tra­ba­ja­do­ra domés­ti­ca; de Rob Rice se verá Way Out Ahead of Us , sobre fami­lia­res que man­tie­nen en secre­to la salud del padre para no com­pro­me­ter el futu­ro de la hija; entre otros títu­los se apre­cia­rá Eami, un poe­ma visual de Paz Enci­na y The Eclip­se de Nata­sa Urban cap­tan­do la expe­rien­cia de la gue­rra en la ex Yugoslavia.

Mis Dos Voces

Entre los 7 films de la com­pe­ten­cia nacio­nal de lar­go metra­jes se encuen­tran J’ai pla­cé ma mère de Denys Des­jar­dins quien con­si­de­ra la tris­te suer­te reser­va­da a la gen­te ancia­na en tan­to que inten­ta que su madre ter­mi­ne sus días dig­na­men­te; en Self-Por­trait de Joë­le Walin­ga se expo­ne una bru­ta reali­dad a par­tir de imá­ge­nes de cáma­ras de vigi­lan­cia a tra­vés del mun­do; el arte y la cien­cia se encuen­tran fusio­na­dos en Geo­graphies of Soli­tu­de de Jac­quelyn Mills y Mis Dos Voces de Lina Rodrí­guez abor­dan­do el tema de la inmi­gra­ción a tra­vés de 3 muje­res que han lle­ga­do a Canadá.

La sec­ción Nue­vas Visio­nes está con­for­ma­da por pri­me­ros lar­go metra­jes; este año la selec­ción des­ta­ca cua­tro fil­mes de los cua­les tres de ellos enfo­can a la gen­te joven: Bloom de Fanie Pelle­tier con­si­de­ra la vida de ado­les­cen­tes inter­co­nec­ta­dos en línea; L’île de Suk­wan de Perihan Ince­göz y Jonathan Trem­blay enfo­ca a una infan­te de des­bor­dan­te ima­gi­na­ción que vive en la jun­gla tai­lan­de­sa con sus padres; Nisha Platzer en Back Home recons­tru­ye el retra­to de su her­mano que ella per­dió cuan­do era una niña; final­men­te Domi­ni­que Chau­mont com­ple­ta esta sec­ción con Vera­na­da don­de refle­xio­na sobre los cam­bios cli­má­ti­cos a tra­vés de la vida de pas­to­res tra­ba­jan­do bajo el abra­sa­dor calor argentino.

One Day in Ukraine

Den­tro del pano­ra­ma mun­dial de docu­men­ta­les hay títu­los que han sido aplau­di­dos en fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les como es el caso de All the Beauty and the Bloodshed de Lau­ra Poi­tras que ganó el Leon de Oro en la Mues­tra de Vene­cia; tenien­do como esce­na­rio de gue­rra es el film One Day in Ukrai­ne de Volodymyr Tykhyy echan­do una mira­da a las múl­ti­ples for­mas de resis­ten­cia del pue­blo ucra­niano enfren­tan­do la inva­sión rusa; The Myan­mar Film Collec­ti­ve está rea­li­za­do por un gru­po anó­ni­mo de cineas­tas bir­ma­nes narran­do la vida bajo el régi­men de terror como con­se­cuen­cia del gol­pe de esta­do mili­tar; adop­tan­do un enfo­que auto­bio­grá­fi­co Dia­na El Jei­rou­di ofre­ce en Repu­bic of Silen­ce su pun­to de vis­to sobre el con­flic­to de Siria y la dia­ria vida de un exila­do aco­sa­do por sus recuerdos.

Los pro­gra­mas espe­cia­les inclu­yen for­mas docu­men­ta­les que explo­ran la narra­ción a tra­vés de otras vías dife­ren­tes a las del cine tales como la eje­cu­ción musi­cal en direc­to, el tea­tro docu­men­tal así como la crea­ción sono­ra y la reali­dad vir­tual. Entre estos espec­tácu­los se encuen­tra Et Main­te­nant, una per­for­man­ce en direc­to del artis­ta visual Phi­lip­pe Léo­nard con la pres­ta­ción musi­cal de la ban­da C H R I S T. Asi­mis­mo habrá una mesa redon­da sobre la crea­ción de los docu­men­ta­les en el cine y el tea­tro des­pués de la repre­sen­ta­ción de la pie­za Ciseaux que se rea­li­za­rá el 19 de noviem­bre en el tea­tro Espa­ce Libre.

Este año el RIDM enfo­ca­rá la cine­ma­to­gra­fía de Bra­sil, un país que en los últi­mos 20 años expe­ri­men­tó un boom cine­ma­to­grá­fi­co. El Pro­gra­ma Foco en Bra­sil ofre­ce­rá una mues­tra de la elo­cuen­te pro­duc­ción docu­men­tal con­tem­po­rá­nea del país a tra­vés de obras inven­ti­vas y crí­ti­cas. Entre los títu­los pro­gra­ma­dos figu­ran The Dead and the Others de Renée Nader Mes­so­ra y Joäo Sala­vi­za, Wai­ting for the Car­ni­val de Mar­ce­lo Gomez y The Word Beca­me Flesh de Ziel Karapotó.

Para resal­tar los 25 años del fes­ti­val, RIDM ha invi­ta­do a cin­co cineas­tas de Que­bec que pre­sen­ta­rán sus fil­mes. Los direc­to­res Sofia Broc­kenshi­re, Car­los Ferrand, Domi­ni­que Chau­mont, Zay­nê Akyol y Simon Plouf­fe habrán de dis­cu­tir qué es lo que les ha ins­pi­ra­do para efec­tuar sus tra­ba­jos y el pro­ce­so crea­ti­vo invo­lu­cra­do en los mismos.

Una infor­ma­ción com­ple­ta sobre todos los fil­mes con su pro­gra­ma­ción hora­ria y las salas en que serán pre­sen­ta­dos pue­de obte­ner­se en el sitio ridm.ca.

Fes­ti­val de Cine Francófono

UNA NUE­VA EDI­CIÓN DE CINEMANIA

Pro­si­guien­do con su pro­pó­si­to de resal­tar la impor­tan­cia de la fran­co­fo­nía inter­na­cio­nal en Que­bec, la cual el cine de esta pro­vin­cia adquie­re des­ta­ca­da par­ti­ci­pa­ción, se ini­cia la 28ª edi­ción de CINE­MA­NIA con una selec­ción ecléc­ti­ca de 122 fil­mes habla­dos en fran­cés y sub­ti­tu­la­dos en inglés de los cua­les 70 son pre­sen­ta­dos en carác­ter de primicia.

TEM­PÊ­TE

La mues­tra que se desa­rro­lla­rá des­de el 2 has­ta el 13 de noviem­bre se inau­gu­ra con Chien Blanc de Anaïs Bar­beau-Lava­let­te basa­do en la nove­la homó­ni­ma de Romain Gary, con la actua­ción de Denis Méno­chet, Kacey Rohl y K.C. Collins. El film que clau­su­ra­rá el Fes­ti­val es Tem­pê­te de Chris­tian Duguay, un dra­ma fami­liar inter­pre­ta­do por Méla­nie Lau­rent, Pio Mar­mai y Car­men Kassovitz.

Pelí­cu­las de Festivales

La pro­gra­ma­ción es deci­di­da­men­te pro­me­te­do­ra tenien­do en cuen­ta que varios de los títu­los que se verán han sido cáli­da­men­te reci­bi­dos en des­ta­ca­dos fes­ti­va­les inter­na­cio­na­les como en el caso del de Ber­lin lo fue­ron Peter Von Kant de Fra­nçois Ozon con Isa­be­lle Adja­ni y Denis Meno­chet y La Lig­ne de Ursu­la Meier con Vale­ria Bru­ni-Tedes­chi. Del Fes­ti­val de Can­nes se verán varios fil­mes que par­ti­ci­pa­ron en la com­pe­ten­cia ofi­cial tales como Clo­se de Lukas Dhont que obtu­vo el Pre­mio del Gran Jura­do, Les Aman­diers de Vale­ria Bru­ni-Tedes­chi, Frè­re et Soeur de Arnaud Des­ple­chin y Un Petit Frè­re.de Léo­nor Serrai­lle. De la sec­ción Un Cer­tain Regard de Can­nes se podrá juz­gar Plus que Jamais de Emily Atef con la actua­ción pós­tu­ma de Gas­pard Ulliel, Retour a Séoul de Davy Chou, Rodeo de Lola Qui­vo­ron y Cor­sa­ge de Marie Kreutzer.

Los Fil­mes de Luxemburgo

AILLEURS SI J’Y SUIS

Todos los años el fes­ti­val dedi­ca par­te de su selec­ción a un país fran­có­fono y en esta opor­tu­ni­dad será el cine de Luxem­bur­go que reci­bi­rá tal dis­tin­ción. Es así que en la pre­sen­te edi­ción se podrá apre­ciar vein­te títu­los del peque­ño duca­do euro­peo que cuen­ta con una sóli­da pro­duc­ción cine­ma­to­grá­fi­ca. Entre los fil­mes a exhi­bir­se se encuen­tran Ailleurs Si J’y Suis de Fra­nçois Pirot, Jum­bo de Zoé Wit­tock, Le Petit Nico­las de Aman­di­ne Fre­don y Ben­ja­min Mas­sou­bre, Ica­re de Car­lo Voge­le, L’Invitation y Cali­for­nia Drea­ming de Fabri­zio Mal­te­se, Les Témoins Vivants de Karo­li­na Mar­kie­wicz y Pas­cal Piron y Sau­les Aveu­gles, Fem­me Endor­mie de Pie­rre Foldes.

Invi­ta­dos Espe­cia­les 

Pres­ti­gio­sos rea­li­za­do­res e intér­pre­tes del cine euro­peo y cana­dien­se esta­rán pre­sen­tes en esta edi­ción, entre la con­si­de­ra­ble lis­ta se encuen­tran el Pri­mer Minis­tro de Luxem­bur­go Xavier Bet­tel, la actriz Pas­ca­le Bus­siè­res y el rea­li­za­dor Cédric Kla­pisch quie­nes pre­si­di­rán el jura­do; las cineas­tas Anaïs Bar­beau-Lava­let­te y Marie-Cas­ti­lle Men­tion-Schaar; los direc­to­res Clo­vis Cor­ni­llac, Arnaud Des­ple­chin, Lukas Dhont, Phi­lip­pe Fau­con, Louis Garrel, Fabri­zio Mal­te­se, Emma­nuel Mou­ret, Oli­vier Peyon y Car­lo Voge­le; las actri­ces Pas­ca­le Arbi­llot, Elsa Zyl­bers­tein y los acto­res Michel Blanc, Lau­rent Lafit­te, Denis Mino­chet, Jean-Paul Rou­ve, Gui­llau­me de Ton­qué­dec y Ben­ja­min Voisin.

Cine-Con­cier­to

DIVER­TI­MEN­TO

En oca­sión de la exhi­bi­ción de la pelí­cu­la Diver­ti­men­to de Marie-Cas­ti­lle Men­tion-Schaar a rea­li­zar­se el 11 de noviem­bre en el cine Impe­rial, al final de su pro­yec­ción se rea­li­za­rá un con­cier­to con los músi­cos de la l’Orchestre Métro­po­li­tain que será diri­gi­do por Zahia Zioua­ni, cuya vida ha ins­pi­ra­do a dicho film. Zioua­ni es una pro­mi­nen­te direc­to­ra de orques­ta de Fran­cia, quien a los 23 años fun­dó la Orches­tre Sympho­ni­que Divertimento.

Home­na­je a Fra­nçois Dompierre

Cine­ma­nia rea­li­za­rá el 12 de noviem­bre en la Ciné­mathè­que Qué­bé­coi­se un home­na­je al gran com­po­si­tor cana­dien­se Fra­nçois Dom­pie­rre, autor de la músi­ca de remar­ca­bles fil­mes de Que­bec tales como La Pas­sion d’Augustine, Le Déclin de l’empire ame­ri­cain y Jésus de Mon­tréal, entre otros. Para tal oca­sión Moni­que Giroux ten­drá a su car­go la ani­ma­ción de una mesa redon­da inter­ge­ne­ra­cio­nal que ade­más de Dom­pie­rre inclui­rá a los com­po­si­to­res Pie­rre Lapoin­te, Cathe­ri­ne Major y la direc­to­ra musi­cal Zahia Ziouani.

Even­tos del Festival

El Fes­ti­val inclu­ye varias acti­vi­da­des alu­si­vas con entra­das gra­tui­tas para el públi­co que desee asis­tir a las mis­mas. El 10 de noviem­bre en el Inis Jean Hamel, el direc­tor gene­ral del Ins­ti­tu­to Natio­nal de Ima­gen y Soni­do, ani­ma­rá el encuen­tro entre la cineas­ta cana­dien­se Anaïs Bar­beau-Lava­let­te y el rea­li­za­dor fran­cés Arnaud Des­ple­chin; en la con­ver­sa­ción que man­ten­drán per­mi­ti­rá com­pren­der mejor el pro­ce­so de crea­ción de cada uno de ellos. El 12 de noviem­bre en el salón Doré del Hotel Sofi­tel de Mon­treal el rea­li­za­dor Cédric Kla­pisch ofre­ce­rá una cla­se magis­tral en don­de abor­da­rá algu­nos de los títu­los que inte­gran su impor­tan­te fil­mo­gra­fía. Asi­mis­mo en la Ciné­mathè­que Qué­bé­coi­se se rea­li­za­rán varias mesas redon­das y con­fe­ren­cias sobre temas vin­cu­la­dos con los logros del cine de Que­bec, su actual ten­den­cia y los nue­vos impul­sos para la copro­duc­ción francófona.

Una infor­ma­ción com­ple­ta sobre los luga­res de Mon­treal en que se rea­li­za­rá el Fes­ti­val así como la pro­gra­ma­ción hora­ria se pue­de obte­ner en el sitio festivalcinemania.com

FNC 2022 (Segun­da Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí una rese­ña de seis fil­mes pre­sen­ta­dos en el Fes­ti­val du Nou­veau Cinéma.

Leila’s Brothers (Irán)

La cine­ma­to­gra­fía ira­ní, sin duda una de las mejo­res del con­ti­nen­te asiá­ti­co, con­ti­núa impac­tan­do a tra­vés de sus gran­des rea­li­za­do­res como lo rati­fi­ca el direc­tor y guio­nis­ta Saeed Rous­ta­yi. En su ter­cer tra­ba­jo ofre­ce un sóli­do rela­to expo­nien­do la lucha de la super­vi­ven­cia de una fami­lia en una socie­dad no igua­li­ta­ria don­de el “sál­ve­se quien pue­da” pare­ce ser la acti­tud adop­ta­da para salir a flote.

Leila’s Brothers

En su dra­má­ti­co comien­zo el rela­to mues­tra a la poli­cía de Tehe­rán repri­mien­do con vio­len­cia las mani­fes­ta­cio­nes de pro­tes­ta de obre­ros al ser des­pe­di­dos por el cie­rre de la fábri­ca don­de tra­ba­ja­ban y sin haber sido remu­ne­ra­dos duran­te 8 meses. Entre los afec­ta­dos se encuen­tra Ali­re­za (Navid Moham­mad­za­deh) quien retor­na al hogar fami­liar pre­si­di­do por el anciano padre Esmail (Saeed Pour­sa­mi­mi); allí se encuen­tran sus her­ma­nos Farhad (Moham­mad Ali Moham­ma­di), Par­viz (Farhad Asla­ni), Manou­chehr (Pay­man Maa­di) y la her­ma­na Lei­la ((Tara­neh Ali­doos­ti), quien con su tra­ba­jo es la úni­ca pro­vee­do­ra de ingre­sos del humil­de núcleo familiar.

Es intere­san­te la for­ma en que Rous­ta­yi des­cri­be la diná­mi­ca de esta fami­lia en don­de la preo­cu­pa­ción mayor de Esmail es la de here­dar el hono­ra­ble car­go de Patriar­ca del Clan que que­dó vacan­te como con­se­cuen­cia de la muer­te de su ante­ce­sor. Para ello, según una ances­tral tra­di­ción, el anciano debe apor­tar una impor­tan­te suma de dine­ro que será entre­ga­da en oca­sión de la boda del nie­to del falle­ci­do patriar­ca. Ese ges­to con­lle­va­rá impre­vi­si­bles con­se­cuen­cias cuan­do Lei­la des­cu­bre que no obs­tan­te la débil situa­ción finan­cie­ra de la fami­lia, su padre ha uti­li­za­do fon­dos que tenía bien escon­di­dos a fin de “com­prar” el anhe­la­do títu­lo; es así como que­da refle­ja­do el egoís­ta de Esmail a quien poco le impor­ta la suer­te de sus hijos a fin de lograr su obje­ti­vo. A todo ello, Lei­la, la más madu­ra de la fami­lia, a pesar de que por su con­di­ción feme­ni­na no es obje­to del tra­to que mere­ce, pro­po­ne a sus her­ma­nos comen­zar un nego­cio que pue­da res­ca­tar­los de la pobreza.

Median­te una den­sa narra­ti­va, el rea­li­za­dor intro­du­ce varios acon­te­ci­mien­tos que refle­jan el enfren­ta­mien­to que se pro­du­ce entre los miem­bros de esta fami­lia dis­fun­cio­nal. Con inusi­ta­da vera­ci­dad, expo­ne el nivel de corrup­ción exis­ten­te que se va gene­ran­do en algu­nos de sus per­so­na­jes, como es el caso de Farhad invo­lu­crán­do­se en la ven­ta de auto­mó­vi­les pre­pa­ga­dos que no son entre­ga­dos a sus des­ti­na­ta­rios. De hecho, el film cons­ti­tu­ye el espe­jo de una socie­dad empo­bre­ci­da cuyo fun­cio­na­mien­to deja bas­tan­te que desear. Remi­tien­do de algún modo al cine de Asgar Farha­di en ‘A Hero’ con sus vuel­tas y giros ines­pe­ra­dos, Rous­ta­yi deja una exce­len­te impre­sión con este remar­ca­ble melodrama.

Dias­po­ra (Cana­dá)

El títu­lo del film alu­de al des­pla­za­mien­to que cier­tas per­so­nas se ven obli­ga­das a rea­li­zar aban­do­nan­do su lugar de ori­gen por dife­ren­tes razo­nes para encon­trar una mejor vida en otros rin­co­nes del mun­do. Es eso lo que des­cri­be el direc­tor Deco Daw­son ilus­tran­do el caso de una joven ucra­nia­na que deja su país alber­gan­do un futu­ro más aus­pi­cio­so en Canadá.

Ella es Eva (Yullia Guzh­va) quien en las pri­me­ras imá­ge­nes del film se la ve lle­gan­do a Win­ni­peg pro­ce­den­te de Ucra­nia y alo­ján­do­se en la vivien­da de un edi­fi­cio veni­do a menos.

Diás­po­ra

El rela­to trans­cu­rre duran­te los dos pri­me­ros meses de su esta­día cana­dien­se en don­de ella tra­ta de fami­lia­ri­zar­se con la ciu­dad en que habi­ta. No domi­nan­do el idio­ma inglés, tra­ta de valer­se con su len­gua mater­na ya sea en los dife­ren­tes nego­cios que visi­ta, al efec­tuar sus com­pras, los res­tau­ran­tes que fre­cuen­ta como así tam­bién en la fábri­ca tex­til don­de encuen­tra un tra­ba­jo como costurera.

En pro­cu­ra de un con­tac­to humano, Eva lo logra con Vil­mos (Mateo Gubec), un joven croa­ta a quien cono­ce en un club noc­turno y con quien ini­cia una rela­ción sen­ti­men­tal a pesar de hablar idio­mas dife­ren­tes, así como encuen­tra afec­to y amis­tad en Cho­na (Eva Sar­le), una com­pa­ñe­ra de trabajo.

A tra­vés de un enfo­que neo­rrea­lis­ta el novel rea­li­za­dor tra­ta de ilus­trar la expe­rien­cia de una inmi­gran­te en el mar­co de una cul­tu­ra dife­ren­te a la de su país de ori­gen. Sin embar­go, lo que resul­ta extra­ño es retra­tar a Eva en algu­nas situa­cio­nes un tan­to absur­das; eso se mani­fies­ta en la esce­na en que acu­de al lugar de tra­ba­jo de Vil­mus for­zán­do­lo a hacer el amor en tan­to que él se sien­te natu­ral­men­te incó­mo­do; tam­po­co resul­ta com­pren­si­ble la acti­tud de esta chi­ca al entrar a una igle­sia ucra­nia­na orto­do­xa y ante la mira­da ató­ni­ta del cura (Ken­neth Sala­zar) salir pre­ci­pi­ta­da­men­te sin que exis­ta razón que lo justifique.

Esta his­to­ria, muy bien fil­ma­da en los autén­ti­cos luga­res del dis­tri­to nor­te de Win­ni­peg, ado­le­ce de algu­nos pro­ble­mas. En pri­mer lugar su exce­si­va dura­ción se mani­fies­ta a tra­vés de esce­nas repe­ti­ti­vas que se van suce­dien­do en el reco­rri­do que Eva efec­túa por las calles de la ciu­dad, afec­tan­do su flui­dez. El otro aspec­to es que en los encuen­tros que esta joven rea­li­za con gen­te que se expre­sa en dife­ren­tes idio­mas, hay esca­sos sub­tí­tu­los que per­mi­tan al espec­ta­dor seguir los diá­lo­gos. Asi­mis­mo, a lo lar­go del metra­je no que­da refle­ja­do que su pro­ta­go­nis­ta se encuen­tre deso­la­da o tris­te; ese esta­do aní­mi­co solo se reve­la en los últi­mos minu­tos del rela­to cuan­do al visi­tar una libre­ría ucra­nia­na con­ver­sa con su due­ña del mis­mo ori­gen (Mar­ga­ret Saray), expre­sán­do­le su sole­dad y cuán­to año­ra a su fami­lia y a Ucrania.

Con un des­en­la­ce deci­di­da­men­te extra­ño que­da como balan­ce un retra­to no dema­sia­do pro­fun­do de la diás­po­ra de Eva, sin que gene­re la empa­tía nece­sa­ria para lle­gar a emocionar.

La Edad Media (Argen­ti­na)

En la era de la pan­de­mia no resul­ta extra­ño que algu­nos direc­to­res hayan con­si­de­ra­do este des­afor­tu­na­do pro­ble­ma como foco cen­tral de un rela­to, tal como lo han hecho Ale­jo Mogui­llansky y su espo­sa bai­la­ri­na y coreó­gra­fa Lucia­na Acu­ña; ade­más de ser los rea­li­za­do­res de este film son tam­bién los res­pon­sa­bles del guión com­par­ti­do con Wal­ter Jacob y asi­mis­mo sus acto­res en com­pa­ñía de la encan­ta­do­ra hiji­ta Cleo que asu­me el rol protagónico.

La Edad Media

El fic­cio­nal guión ubi­ca a la fami­lia Mogui­llansky en el piso en el que habi­ta tra­tan­do de ajus­tar­se al obli­ga­to­rio con­fi­na­mien­to duran­te la pan­de­mia; apar­te del aspec­to finan­cie­ro de tener que afron­tar el pago de fac­tu­ras que se acu­mu­lan sin obte­ner reales ingre­sos, eso se com­ple­men­ta con las con­se­cuen­cias de no poder seguir tra­ba­jan­do nor­mal­men­te. Mien­tras que Lucia­na impar­te cla­ses via zoom ali­vian­do en par­te su frus­tra­ción por haber sido can­ce­la­das sus actua­cio­nes de bai­la­ri­na en Holan­da, Ale­jo pro­si­gue su tra­ba­jo, recu­rrien­do a con­fe­ren­cias de video y fil­man­do a la dis­tan­cia una ver­sión de la céle­bre pie­za de Samuel Bec­kett Espe­ran­do a Godot. 

En tan­to que sus padres se encuen­tran absor­bi­dos en lo suyo, la peque­ña Cleo tra­ta de com­ba­tir su abu­rri­mien­to leyen­do la obra de Bec­kett, meta­fó­ri­ca­men­te espe­ran­do que algo suce­da; ade­más al estar encan­di­la­da obser­van­do la luna, su pro­pó­si­to es el de adqui­rir un teles­co­pio; para con­se­guir el dine­ro se vin­cu­la con un moto­ci­clis­ta (Lisan­dro Rodrí­guez) quien se ocu­pa de ven­der­le valio­sos obje­tos que la niña va sus­tra­yen­do de la casa sin que sus padres se aper­ci­ban de lo que está haciendo.

Al pro­me­diar el rela­to, los cineas­tas gene­ran un cam­bio en su narra­ti­va en la que la come­dia ini­cial deja su tono rea­lis­ta cedien­do lugar a otra de slaps­tick, en don­de que­dan resal­ta­dos los inten­sos movi­mien­tos cor­po­ra­les de Luciana.

Mogui­llansky y Acu­ña van tran­si­tan­do por un sen­de­ro expe­ri­men­tal que aun­que un poco des­equi­li­bra­do de todos modos no deja de ser inge­nio­so. Si algu­na refle­xión deja este film es la que efec­túa Lucia­na al pre­gun­tar­se cómo pue­de evo­lu­cio­nar la crea­ti­vi­dad artís­ti­ca den­tro de las cir­cuns­tan­cias difí­ci­les que se están vivien­do. Final­men­te, a nivel acto­ral lo más des­ta­ca­ble es la natu­ra­li­dad, viva­ci­dad y picar­día que impri­me Cleo a su fic­ti­cio per­so­na­je quien en com­pa­ñía de su perra Jua­na sabe cómo con­quis­tar al públi­co que la observa.

Des­vío de Noche (Cana­dá-Méxi­co)

La direc­to­ra cana­dien­se Aria­ne Falar­deau St-Amour y el rea­li­za­dor fran­cés Paul Cho­tel se unen para ofre­cer en su pri­mer lar­go­me­tra­je una sin­gu­lar expe­rien­cia sensorial.

Des­vío de Noche

En el guión de los cineas­tas se obser­va a una perio­dis­ta de Que­bec (Marie Bras­sard) quien se sumer­ge en los recuer­dos de su recien­te inves­ti­ga­ción que la ha trans­por­ta­do a una aldea ubi­ca­da en la cos­ta occi­den­tal de Méxi­co a fin de des­cu­brir el mis­te­rio de la des­apa­ri­ción de la pro­me­te­do­ra pati­na­do­ra artís­ti­ca meji­ca­na Vio­le­ta Mar­tí­nez. Con la voz en off se sigue el pro­ce­so de su bús­que­da que impli­ca entrar en con­tac­to con algu­nos de los mora­do­res del lugar don­de nació Vio­le­ta; sin embar­go, sur­gen algu­nos impe­di­men­tos por­que nadie tie­ne recuer­dos de ella como así tam­po­co pue­den agre­gar infor­ma­ción sobre cómo la joven apren­dió a pati­nar sobre hie­lo en una región tro­pi­cal. Si bien uno cree que ése es el tema del film a los 52 minu­tos de dura­ción de un rela­to de poco más de hora y media apa­re­ce el títu­lo del film Des­vío de Noche en don­de se des­vía la aten­ción de la his­to­ria ori­gi­nal de Vio­le­ta para cen­trar­la en la de su padre Juan Martínez.

La mini­ma­lis­ta narra­ción es la excu­sa para ilus­trar algu­nas de las supers­ti­cio­nes y leyen­das de los luga­re­ños pero la soli­dez del film resi­de en su aspec­to for­mal a tra­vés de las envol­ven­tes imá­ge­nes cap­ta­das por la foto­gra­fía de St-Amour acom­pa­ña­das de los soni­dos natu­ra­les de la sel­va duran­te las horas noc­tur­nas que son logra­das por la nota­ble con­cep­ción sono­ra de Samuel Gag­non-Thi­bo­deau. En esen­cia, a tra­vés de una pes­qui­sa mis­te­rio­sa se asis­te a un buen tra­ba­jo expe­ri­men­tal de los nove­les rea­li­za­do­res que aun­que de fic­ción adquie­re un fas­ci­nan­te viso documental.

Plan 75 (Japón-Fili­pi­nas-Fran­cia-Qatar)

En su ópe­ra pri­ma, la rea­li­za­do­ra Chie Haya­ka­wa abor­da en Plan 75 un deli­ca­do tema como es el de la euta­na­sia a tra­vés de un rela­to futu­ris­ta que no obs­tan­te podría refe­rir­se al momen­to actual.

Plan 75

Tenien­do en cuen­ta que Japón es uno de los paí­ses del mun­do con mayor pobla­ción de gen­te de la ter­ce­ra edad, la his­to­ria se refie­re a un pro­gra­ma del gobierno japo­nés apro­ba­do por el par­la­men­to por el cual se invi­ta a los habi­tan­tes de 75 años y más para some­ter­se volun­ta­ria­men­te a poner dig­na­men­te fin a su exis­ten­cia; para ello no se requie­re de nin­gún examen médi­co como tam­po­co es nece­sa­rio obte­ner el per­mi­so de la familia.

Estruc­tu­ra­do a tra­vés de tres his­to­rias para­le­las, la más impor­tan­te es la que cen­tra­li­za la aten­ción en Michi,(Chieko Baisho); ella es una apa­ci­ble y dul­ce dama sin fami­lia que no obs­tan­te su edad sigue tra­ba­jan­do como cama­re­ra en un hotel; ente­ra­da del men­cio­na­do plan no tie­ne inten­ción algu­na de some­ter­se al mis­mo. Sin embar­go, la situa­ción tien­de a cam­biar cuan­do sabe que su casa será demo­li­da, uni­do al hecho de que­dar des­em­plea­da afec­tán­do­la eco­nó­mi­ca­men­te y por si fue­ra poco su mejor ami­ga aca­ba de morir; en con­se­cuen­cia acep­ta adhe­rir­se al plan.

Simul­tá­nea­men­te se asis­te al meticu­loso tra­ba­jo que rea­li­za el joven Hiro­mu (Haya­ta Iso­mu­ra) quien está ocu­pa­do de pro­mo­cio­nar el pro­gra­ma en cues­tión; su sor­pre­sa es mayor cuan­do com­prue­ba que su anciano tío enfer­mo acep­ta unir­se al plan. La ter­ce­ra his­to­ria y la de menor sig­ni­fi­ca­ción enfo­ca a Maria (Ste­fa­nie Arian­ne) una inmi­gran­te fili­pi­na que tra­ba­ja en el sitio en que se efec­túa la euta­na­sia y tie­ne como pro­pó­si­to poder traer de Fili­pi­nas a su peque­ña hija; para ello habrá de recu­rrir a un sin­gu­lar ardid.

Impreg­na­da de melan­co­lía y sin caer en un arti­fi­cio­so sen­ti­men­ta­lis­mo la novel direc­to­ra entre­ga una come­dia dra­má­ti­ca que aun­que no com­ple­ta­men­te pare­ja atrae la aten­ción por su temá­ti­ca; con todo, su visión resul­ta­rá un tan­to depri­men­te para quie­nes atra­vie­san la eta­pa cre­pus­cu­lar de su exis­ten­cia en don­de según el rela­to debe­rían ser descartables.

Alca­rràs (Espa­ña)

La exce­len­te direc­to­ra espa­ño­la Car­la Simon se con­sa­gró inter­na­cio­nal­men­te en 2017 con su pri­mer remar­ca­ble lar­go­me­tra­je Verano 1993 y aho­ra repi­te su éxi­to en este mara­vi­llo­so film que fue dis­tin­gui­do con el Oso de Oro en el fes­ti­val de Ber­lin de este año. Sin lugar a dudas se tra­ta de una joya cine­ma­to­grá­fi­ca en la que Simon abor­da aspec­tos de su vida fami­liar en esta suer­te de semi autobiografía.

Alca­rràs

El esce­na­rio es pre­ci­sa­men­te Alca­rràs, un peque­ño pue­blo de 9000 habi­tan­tes que viven de la acti­vi­dad agrí­co­la cul­ti­van­do fru­tas de mane­ra arte­sa­nal. Es allí don­de se sale al cru­ce de 3 gene­ra­cio­nes de la fami­lia Sole habi­tan­do un fun­do cuya tie­rra en la que tra­ba­jan duran­te 80 años ha sido cedi­da por los inte­gran­tes de la acau­da­la­da fami­lia Pin­yol al bisa­bue­lo por haber­los pro­te­gi­do duran­te la cruen­ta gue­rra civil; es aho­ra que el anciano abue­lo admi­te que no ha habi­do nin­gún docu­men­to o con­tra­to escri­to de esa adju­di­ca­ción. Ese hecho ten­drá con­se­cuen­cias nega­ti­vas cuan­do los here­de­ros del clan Pin­yol deci­den implan­tar pla­cas sola­res que si bien cons­ti­tu­yen una impor­tan­te fuen­te de ener­gía pue­den impli­car la des­apa­ri­ción del mun­do rural.

Con gran sen­si­bi­li­dad la rea­li­za­do­ra median­te su pro­pia expe­rien­cia refle­ja qué es lo que sig­ni­fi­ca vivir en el cam­po labran­do la tie­rra y cómo los inte­gran­tes de esa gran fami­lia inte­gra­da por el abue­lo, la tía abue­la, los padres, hijos mayo­res y los más peque­ños com­par­ten con amor y ter­nu­ra su exis­ten­cia en los momen­tos de ale­gría como así tam­bién las penas que emer­gen al afron­tar sus dificultades.

Para narrar esta his­to­ria Simon se ha vali­do de un con­jun­to de acto­res no pro­fe­sio­na­les quie­nes trans­mi­ten com­ple­ta auten­ti­ci­dad a los roles asig­na­dos per­mi­tien­do así que el espec­ta­dor se iden­ti­fi­que con sus per­so­na­jes. En suma, la direc­to­ra ha logra­do un mag­ní­fi­co retra­to de un pue­blo como así tam­bién resal­ta el sóli­do lazo de la fami­lia a tra­vés de un rela­to que sin gol­pes bajos lle­ga a con­mo­ver. Sin duda éste es uno de los mejo­res fil­mes del año que repre­sen­ta­rá a Espa­ña para com­pe­tir en la carre­ra del Oscar en la cate­go­ría de Mejor Pelí­cu­la Internacional.

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FNC 2022 (Pri­me­ra Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

A con­ti­nua­ción se ofre­ce una rese­ña de cua­tro fil­mes pre­sen­ta­dos en el Fes­ti­val du Nou­veau Cinéma 

After­sun (Gran Bretaña)

En su ópe­ra pri­ma la direc­to­ra Char­lot­te Wells enfo­ca la espe­cial rela­ción esta­ble­ci­da entre un padre y su hija. En un guión que le per­te­ne­ce Wells pre­sen­ta a la adul­ta Sophie (Celia Rowl­son-Hall) miran­do videos gra­ba­dos en una mini cáma­ra DV; ahí revi­ve su eta­pa pre­ado­les­cen­te con su padre divor­cia­do de 31 años en oca­sión de haber efec­tua­do un via­je de vacaciones.

A tra­vés de flash­backs la acción retro­ce­de a 1990 don­de Sofía (Fran­kie Corio) de 11 años vivien­do en Edim­bur­go con su madre, acep­ta la invi­ta­ción de su padre Callum (Paul Mes­cal) radi­ca­do en Lon­dres para pasar un par de sema­nas en un peque­ño resor­te ubi­ca­do en Turquía.

After­sun

Prác­ti­ca­men­te la mayor par­te del metra­je trans­cu­rre en ese bal­nea­rio don­de se pue­de apre­ciar la cáli­da amis­tad que sur­ge entre ambos per­so­na­jes. A pesar de que Callum está sepa­ra­do de su espo­sa des­de hace varios años, la ex pare­ja man­tie­ne una acti­tud cor­dial que se vis­lum­bra en un lla­ma­do tele­fó­ni­co que él le efec­túa des­de Tur­quía. Duran­te esas jor­na­das, los días trans­cu­rren vien­do a padre e hija bañar­se en la pis­ci­na, sumer­gién­do­se en el mar, jugar a las car­tas, asis­tir a algu­nos espec­tácu­los que se ofre­cen, com­par­tir los almuer­zos y cenas, así como las res­tan­tes acti­vi­da­des pro­pias de un via­je de placer.

La narra­ti­va es muy escue­ta sin que ofrez­ca gran­des sobre­sal­tos o mayo­res exci­ta­cio­nes. Sin embar­go, en este melan­có­li­co rela­to sobre­sa­len algu­nos ras­gos tan­to de Sophie, obser­van­do y vin­cu­lán­do­se con la gen­te de su edad que le salen al paso, así como por par­te de Callum impreg­nan­do en todo momen­to inmen­so cari­ño a la peque­ña. De todos modos, sin ofre­cer deta­lles sobre el pasa­do de este indi­vi­duo hay un ins­tan­te en el que vuel­ca su llan­to, pre­su­mien­do que hay algo serio que lo afli­ge aun­que se igno­ra la causa.

Con bue­nos intér­pre­tes, la novel rea­li­za­do­ra demues­tra una espe­cial sen­si­bi­li­dad y deli­ca­de­za expo­nien­do una nos­tál­gi­ca his­to­ria bien cons­trui­da que a pesar de no exis­tir un con­flic­to dra­má­ti­co de todos modos resul­ta emotiva.

A Pie­ce of Sky (Sui­za-Ale­ma­nia)

En su segun­da pelí­cu­la el direc­tor Michael Koch narra un ínti­mo dra­ma román­ti­co que trans­cu­rre en los Alpes de Sui­za en don­de la natu­ra­le­za ejer­ce espe­cial influen­cia en el desa­rro­llo del relato.

A Pie­ce of Sky

El guión del rea­li­za­dor ilus­tra a una comu­ni­dad rural que aun­que ais­la­da y afe­rra­da a sus tra­di­cio­nes fun­cio­na armo­nio­sa­men­te. Es allí don­de se sale al encuen­tro de Anna (Michè­le Brand), que tra­ba­ja en un café local a la vez que tam­bién se desem­pe­ña como emplea­da de correo y es madre mono­pa­ren­tal de Julia (Elin Zgrag­gen). En el bar ella cono­ce a Mar­co (Simon Wis­ler), un muscu­loso gran­je­ro de natu­ra­le­za poco comu­ni­ca­ti­va con quien esta­ble­ce inme­dia­ta sin­to­nía; es así que en las pri­me­ras esce­nas que­da expues­to el apa­sio­na­do amor que los une tra­du­ci­do en mani­fies­ta carnalidad.

Expo­nien­do satis­fac­to­ria­men­te esce­nas de la vida coti­dia­na en ese ámbi­to cam­pe­sino, el rea­li­za­dor enfa­ti­za el com­por­ta­mien­to errá­ti­co de Mar­co que podría deber­se al serio tumor cere­bral que le está afec­tan­do. Esa angus­tio­sa situa­ción reper­cu­te inten­sa­men­te en Anna, sobre todo cuan­do lo obser­va adop­tan­do una con­duc­ta ambi­gua fren­te a su hijita.

Adqui­rien­do el rela­to un carác­ter frag­men­ta­rio e inter­ca­lan­do un cam­bio de tono con la fil­ma­ción en el lugar de un Bolly­wood musi­cal, la pelí­cu­la pier­de vita­li­dad y su tema cen­tral va dilu­yén­do­se. Eso cons­pi­ra aún más debi­do a que el film trans­cu­rre con pas­mo­sa len­ti­tud y su dura­ción de más de dos horas y media resul­ta extre­ma­da­men­te exce­si­va, pudien­do haber­se redu­ci­do en por lo menos 45 minu­tos. Aun­que la inter­pre­ta­ción es correc­ta y es remar­ca­ble la foto­gra­fía de Armin Die­rolf, a pesar de sus bue­nas inten­cio­nes, el film no lle­ga a trascender.

The Novelist’s Film (Corea del Sur)

El pro­lí­fi­co rea­li­za­dor sur­co­reano Hong Sang­soo vuel­ve a delei­tar con esta agra­da­bi­lí­si­ma come­dia en don­de con una mini­ma­lis­ta narra­ción enfo­ca las vici­si­tu­des de una vete­ra­na nove­lis­ta duran­te el trans­cur­so de una jornada.

The Novelist’s Film

La pelí­cu­la comien­za con la visi­ta que la escri­to­ra men­cio­na­da Junhee (Lee Hye­young) efec­túa a una libre­ría en los subur­bios de Seúl en don­de su due­ña Sweon (Seo Youngh­wa) es una anti­gua ami­ga con quien había per­di­do con­tac­to; es allí que en ese encuen­tro y com­par­tien­do pos­te­rior­men­te una taza de té Junhee le mani­fies­ta que des­pués de muchos años de tra­ba­jo se sien­te un tan­to blo­quea­da en su con­di­ción de nove­lis­ta; en el lugar igual­men­te se encuen­tra la joven asis­ten­te de la due­ña a quien la visi­tan­te le soli­ci­ta que le ense­ñe a uti­li­zar el len­gua­je de los sig­nos para apre­ciar la belle­za de un poema..

Pos­te­rior­men­te Junhee deci­de efec­tuar un paseo en don­de encuen­tra a Hyo­jin (Kwon Haeh­yo), un direc­tor de cine acom­pa­ña­do de su espo­sa, a quien ella cono­ce des­de hace tiem­po y en cier­to modo le resien­te por no haber fil­ma­do nin­gu­na de sus nove­las; mien­tras los tres siguen cami­nan­do por un par­que se topan con Kil­soo (Kim Minheey), una reco­no­ci­da actriz que tie­ne la inten­ción de dejar su pro­fe­sión; inme­dia­ta­men­te sur­ge una comu­ni­ca­ción espe­cial entre Junhee y Kil­soo, en don­de ambas deci­den que van a hacer un cor­to­me­tra­je con Gyeong­woo (Ha Seong­guk), un estu­dian­te de cine sobrino del mari­do de Kil­soo, en don­de la actriz vol­ve­rá a actuar basa­do en un libre­to con­ce­bi­do por la nove­lis­ta. ¿Pero en que esta­rá basa­do el guión? ¿Es nece­sa­rioi saber­lo de ante­mano o mejor comen­zar a rodar refle­jan­do en ese momen­to lo que está ocurriendo?

Cada uno de estos per­so­na­jes pare­ce atra­ve­sar momen­tos deci­si­vos en su res­pec­ti­va carre­ra y a ello se agre­ga la pre­sen­cia de Man­soo (Ki Joo­bong), un vie­jo poe­ta con quien Junhee man­tu­vo en el pasa­do un víncu­lo sen­ti­men­tal y que indi­rec­ta­men­te influi­rá en el film de la novelista.

Con meri­dia­na cla­ri­dad y sin sofis­ti­ca­ción algu­na, el direc­tor deja plan­tea­da algu­nas pre­gun­tas sobre la reafir­ma­ción del pro­ce­so de crea­ti­vi­dad pero lo impor­tan­te es que a tra­vés de agra­da­bles y filo­só­fi­cas con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das entre los per­so­na­jes de esta his­to­ria, el direc­tor va hil­va­nan­do el espon­tá­neo guión ima­gi­na­do por Junhee. En esen­cia, he aquí una chis­pean­te his­to­ria fil­ma­da en blan­co y negro por el rea­li­za­dor que el espec­ta­dor selec­ti­vo sabrá apre­ciar así como lo con­si­de­ró el jura­do del Fes­ti­val de Ber­lín de este año adju­di­cán­do­le el Gran Premio.

Tchaikovsky’s Wife (Rusia-Fran­cia-Sui­za)

El renom­bra­do cineas­ta ruso Kiril Sere­bren­ni­kov abor­da en este film un ambi­cio­so pro­yec­to en el que como su títu­lo lo anti­ci­pa se refie­re a la mujer que el céle­bre com­po­si­tor ruso espo­só duran­te un bre­ve lap­so de su vida.

Tchaikovsky’s Wife

La acción comien­za en Mos­cú en noviem­bre de 1893 en don­de Anto­ni­na Mili­uko­va (Alyo­na Mikhai­lo­va), la viu­da de Tchai­kovsky, acu­de a su fune­ral. De inme­dia­to el rela­to basa­do en el guión del rea­li­za­dor retro­ce­de a 1871 en don­de en una reu­nión social la joven Anto­ni­na cono­ce al emble­má­ti­co com­po­si­tor (Odin Biron) y como joven aspi­ran­te a pia­nis­ta le hace saber la pro­fun­da admi­ra­ción que sien­te por él y su deseo de ingre­sar al Con­ser­va­to­rio de Músi­ca en don­de Tchai­kovsky es docen­te. No pasa mucho tiem­po en el que ella le expre­sa su amor y es así que final­men­te Tchai­kovsky le pro­po­ne matri­mo­nio el cual habrá de con­cre­tar­se en 1877. Es evi­den­te que ese arre­glo matri­mo­nial cons­ti­tu­yó una for­ma de encu­brir la homo­se­xua­li­dad del artis­ta aun­que su espo­sa igno­ra­ba su orien­ta­ción sexual. La dicha de Anto­ni­na es de cor­to alcan­ce por­que su mari­do hace todo lo posi­ble por evi­tar­la man­te­nién­do­se ale­ja­do. Lle­ga un momen­to en que los ami­gos del com­po­si­tor le soli­ci­tan a Anto­ni­na que acep­te divor­ciar­se de él, pero ella ence­gue­ci­da por com­ple­to se nie­ga a hacerlo.

De allí en más, el rela­to trans­mi­te el cal­va­rio que atra­vie­sa esta mujer para sal­var un amor impo­si­ble den­tro del mar­co de un desas­tro­so matri­mo­nio, agra­va­do por el hecho de ser des­pre­cia­da y humi­lla­da por un mari­do que no la desea. El inten­so mar­ti­rio sufri­do por su mar­ca­da obs­ti­na­ción de seguir sien­do a toda cos­ta su mujer la con­du­ce a un esta­do de com­ple­ta ena­je­na­ción que le hace per­der el sen­ti­do de la razón.

De impe­ca­ble rea­li­za­ción ilus­tran­do muy bien algu­nos aspec­tos de la socie­dad rusa del siglo 19, el tra­ba­jo de Sere­bren­ni­kov se real­za por el exce­len­te dise­ño de pro­duc­ción de Vlad Ogal repro­du­cien­do feha­cien­te­men­te los esce­na­rios en que trans­cu­rre el rela­to. Con todo, el úni­co bemol es la exce­si­va dura­ción del metra­je que pue­de lle­gar a exas­pe­rar con­tem­plan­do en for­ma casi per­ma­nen­te la deses­pe­ran­te alie­na­ción de la trá­gi­ca Anto­ni­na, ideal­men­te inter­pre­ta­da por Mikhai­lo­va. En todo caso la obje­ción apun­ta­da no des­me­dra la cali­dad de este sen­si­ble dra­ma conyugal.

Una Nue­va Edi­ción del FNC

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Des­de el 5 has­ta el 16 de octu­bre se desa­rro­lla­rá el Fes­ti­val du nou­veau ciné­ma (FNC). El decano de los fes­ti­va­les cana­dien­ses pre­sen­ta en esta 51ª edi­ción 291 fil­mes, inclu­yen­do 46 cor­to­me­tra­jes, pro­ve­nien­tes de 49 paí­ses, de los cua­les varios de ellos han sido acla­ma­dos en los fes­ti­va­les rea­li­za­dos este año en Ber­lín, Can­nes, Vene­cia y Toronto.

El film que el 5 de octu­bre abri­rá la mues­tra es Fal­con Lake (Fran­cia-Que­bec), ópe­ra pri­ma de Char­lot­te Le Bon e inter­pre­ta­do por Sara Mont­pe­tit, Kari­ne Gonthier-Hynd­man, Monia Cho­kri y Joseph Engel; su tema gira en torno de dos ado­les­cen­tes que pasan sus vaca­cio­nes con sus res­pec­ti­vas fami­lias en una caba­ña de Que­bec fren­te a un lago que pare­cie­ra estar embru­ja­do. La pelí­cu­la de clau­su­ra es Les Cinq Dia­bles (Fran­cia) de la rea­li­za­do­ra Léa Mysius y pro­ta­go­ni­za­da por Adè­le Exar­cho­pou­los y Sally Dra­mé; este dra­ma fan­ta­sio­so gira en torno de una niña dota­da de pode­res sobre­na­tu­ra­les que guar­da un amor incon­di­cio­nal hacia su madre.

FAL­CON LAKE.jpg

La Com­pe­ten­cia Inter­na­cio­nal inclu­ye 9 títu­los de direc­to­res emer­gen­tes que apor­tan en sus pri­me­ros y segun­dos lar­go­me­tra­jes nue­vas ideas y pun­tos de vis­ta al pano­ra­ma cine­ma­to­grá­fi­co mun­dial. Los títu­los selec­cio­na­dos que com­pi­ten por el Lou­ve d’Or son los siguien­tes: A Pie­ce of Sky (Sui­za-Ale­ma­nia) de Michael Koch, After­sun (Gran Bre­ta­ña) de Char­lot­te Wells, Cet­te Mai­son (Cana­dá) de Mir­yam Char­les, Dal­va (Bél­gi­ca-Cana­dá) de Emma­nue­lle Nicot, How To Save a Dead Friend (Sue­cia-Norue­ga-Fran­cia-Ale­ma­nia) de Marus­ya Syroech­kovs­ka­ya, Mutzen­ba­cher (Aus­tria) de Ruth Bec­ker­mann, Les Pires (Fran­cia) de Lise Ako­ka y Roma­ne Gue­ret, Sto­ne Turtle (Mala­sia-Indo­ne­sia) de Ming Jin Woo, así como Will‑O’-The Wisp (Por­tu­gal) de Jõao Pedro Rodrigues.

Como es habi­tual el FNC brin­da espe­cial con­si­de­ra­ción al cine cana­dien­se resal­tan­do las expre­sio­nes artís­ti­cas de cineas­tas de Que­bec y de las dife­ren­tes pro­vin­cias del país. Para la Com­pe­ten­cia Nacio­nal se han selec­cio­na­do 9 fil­mes, a saber: Befo­re I Chan­ge My Mind (Alber­ta) de Tre­vor Ander­son, Le Coyo­te (Que­bec) de Kathe­ri­ne Jer­ko­vic, Des­vío de Noche (Que­bec) de Aria­ne Falar­deau St-Amour y Paul Cho­tel, Diás­po­ra (Mani­to­ba) de Deco Daw­son, The Mai­den (Onta­rio) de Graham Foy, Pro­me­na­des Noc­tur­nes (Que­bec) de Ryan McKen­na, Queens of the Qing Dynasty (Nova Sco­tia) de Ash­ley McKen­zie, So Much Ter­der­ness (Onta­rio) de Lina Rodrí­geuz y Soft (Onta­rio) de Joseph Amenta.

De la sóli­da selec­ción de fil­mes con­sa­gra­dos inter­na­cio­nal­men­te se encuen­tran entre otros títu­los Alca­rràs (Espa­ña-Ita­lia) de Car­la Simón ‑Oso de Oro en el Fes­ti­val de Ber­lín-;  The Nove­list Film (Corea del Sur) de Hong Sang-Soo –Gran Pre­mio del Jura­do del Fes­ti­val de Ber­lín-; Whi­te Noi­se (Esta­dos Uni­dos-Gran Bre­ta­ña) de Noah Baum­bach ‑pelí­cu­la de aper­tu­ra del Fes­ti­val de Vene­cia-; Women Tal­king (Esta­dos Uni­dos) de Sarah Polley ‑pre­sen­ta­do en el TIFF-; Coma (Fran­cia) de Ber­trand Bone­llo; Tori et Lokit­ta (Bél­gi­ca Fran­cia) de Jean-Pie­rre et Luc Dar­den­ne que obtu­vo el Pre­mio del 75° ani­ver­sa­rio del Fes­ti­val de Can­nes; Eo (Polo­nia-Ita­lia) de Jerzy Sko­li­mows­kiPre­mio del Jura­do del fes­ti­val de Can­nes y Deci­sion to Lea­ve (Corea del Sur) de Park Chan-Wook que fue dis­tin­gui­do como el mejor direc­tor en el Fes­ti­val de Cannes.

En el mar­co del fes­ti­val, el direc­tor Wal­ter Hill reci­bi­rá el pre­mio hono­rí­fi­co Lou­ve d’honneur des­pués de la pro­yec­ción de su nue­vo film Dead for a Dollar que se estre­nó en el recien­te Fes­ti­val de Vene­cia. Para esta oca­sión, tam­bién se exhi­bi­rán tres de sus pelí­cu­las: The Dri­ver (1978), The Warriors (1979) y Extre­me Pre­ju­di­ce (1987).

Infor­ma­ción adi­cio­nal sobre la com­ple­ta pro­gra­ma­ción, salas de pro­yec­ción y hora­rios per­ti­nen­tes así como las acti­vi­da­des vin­cu­la­das con la mues­tra pue­de obte­ner­se pre­sio­nan­do aquí.