La Vida en la Eta­pa Otoñal

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

TOUT INCLUS. Tex­to: Fra­nçois Gri­sé.  Direc­ción: Ale­xan­dre Fec­teau. Dra­ma­tur­gia: Anna­bel Sou­tar y Agathe Fou­cault.  Elen­co: Marie Can­tin, Jean-Fra­nçois Gau­det, Fra­nçois Gri­sé y Marie-Ginet­te Guay. Esce­no­gra­fía: Odi­le Gama­che. Ves­tua­rio: Oli­via Watson y Geral­di­ne Ron­deau. Ilu­mi­na­ción: André Rioux, Soni­do: Ale­xan­der Macs­ween con la asis­ten­cia de Annie Pré­fon­tai­ne. Video: Fran­cis Lapor­te. Dura­ción: 3 horas y 25 minu­tos con un inter­va­lo de 20 minu­tos. Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 6 de noviem­bre en el Tea­tro Duceppe 

De gran inte­rés es esta obra que Fra­nçois Gri­sé con­ci­bió y estre­nó en La Licor­ne en 2019. La pie­za ori­gi­nal­men­te estruc­tu­ra­da en 4 capí­tu­los ha sido com­ple­ta­da con seg­men­tos adi­cio­na­les en la ver­sión que aho­ra se repre­sen­ta en el Tea­tro Duceppe.

Fra­nçois Gri­sé, Marie Can­tin, Marie-Ginet­te Guay. Foto: David Mendoza)

El pro­ce­so crea­ti­vo de Tout Inclus se ini­ció en 2014 cuan­do Gri­sé, a la sazón de 43 años, se sin­tió impac­ta­do por la deci­sión de sus padres de reubi­car­se en una resi­den­cia de ancia­nos. De allí en más, deseo­so de inves­ti­gar cómo trans­cu­rre la vida de quie­nes habi­tan en dichos esta­ble­ci­mien­tos, se tras­la­dó por espa­cio de dos meses a Val-d’Or para con­vi­vir como colo­ca­ta­rio en Jar­din du patri­moi­ne, una resi­den­cia pri­va­da para per­so­nas autó­no­mas de la ter­ce­ra edad.

Gri­sé quien es un exper­to en tea­tro docu­men­tal vuel­ca en la pie­za la expe­rien­cia reco­gi­da des­pués de haber teni­do con­tac­to con una trein­te­na de resi­den­tes. Para ello con­vo­có a tres pres­ti­gio­sos acto­res de la esce­na de Que­bec para recrear dra­má­ti­ca­men­te a algu­nas de las per­so­nas que allí se alo­jan. A medi­da que va desa­rro­llán­do­se la inter­ac­ción entre el autor y los come­dian­tes se van pro­yec­tan­do como telón de fon­do las foto­gra­fías con los nom­bres de los ancia­nos residentes.

Fra­nçois Gri­sé, Jean-Fra­nçois Gau­det, Marie Can­tin, Marie-Ginet­te Guay. Foto: David Mendoza)

A tra­vés de la expo­si­ción rea­li­za­da por el autor con la valio­sa cola­bo­ra­ción de Anna­bel Sou­tar y Agathe Fou­cault res­pon­sa­bles de la dra­ma­ti­za­ción, la pie­za trans­mi­te con sin­gu­lar inten­si­dad la viven­cia de un impor­tan­te sec­tor de la pobla­ción de Que­bec que supera los 65 años. Con una exce­len­te pues­ta escé­ni­ca de Ale­xan­dre Fec­teau el direc­tor vol­vió a reu­nir a Marie Can­tin y Marie-Ginet­te Guay acom­pa­ña­dos esta vez de Jean-Fra­nçois Gau­det La actua­ción de los tres intér­pre­tes jun­ta­men­te con Gri­sé como efi­cien­te inter­lo­cu­tor, es remar­ca­ble al haber carac­te­ri­za­do con com­ple­ta con­vic­ción a varios per­so­na­jes de dife­ren­te per­so­na­li­dad; a tra­vés de los mis­mos se pue­de apre­ciar cómo trans­cu­rre la exis­ten­cia coti­dia­na de estas per­so­nas que se sien­ten inde­pen­dien­tes y due­ños de sus pro­pias vidas en la medi­da que se encuen­tran físi­ca y men­tal­men­te en bue­nas condiciones.

La sen­ci­lla e inge­nio­sa esce­no­gra­fía de Odi­le Gama­che recu­rrien­do a pane­les move­di­zos con­for­ma el esce­na­rio en don­de van trans­cu­rrien­do las viñe­tas de los dife­ren­tes momen­tos vivi­dos por sus per­so­na­jes en sus encuen­tros, preo­cu­pa­cio­nes, ale­grías y entretenimientos

Ple­na de gran sen­si­bi­li­dad y agra­cia­da con algu­nas mor­da­ces notas de humor, la ver­sión inte­gral de esta pie­za arro­ja un sal­do deci­di­da­men­te posi­ti­vo, a la vez que deja amplio mar­gen para la refle­xión. Así sur­ge la pre­gun­ta si vivir en estos hoga­res es la mejor opción para quie­nes atra­vie­san la eta­pa oto­ñal de la vida, sobre todo tenien­do en cuen­ta el duro gol­pe sufri­do por los ancia­nos de nume­ro­sas resi­den­cias por la fal­ta de cui­da­do y pre­ven­ción duran­te la des­gra­cia­da pan­de­mia. A medi­da que la espe­ran­za de vida se va pro­lon­gan­do, intri­ga saber si será posi­ble con­ce­bir otra vía alter­na­ti­va de socia­li­za­ción de la pobla­ción madu­ra, si como se pro­nos­ti­ca en pocas déca­das más este sec­tor demo­grá­fi­co repre­sen­ta­rá la ter­ce­ra par­te de los habi­tan­tes de Que­bec. 

Cada Cosa Brillante

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

EVERY BRI­LLIANT THING. Tex­to: Dun­can Mac­mi­llan con la cola­bo­ra­ción de Jonny Donahoe. Direc­ción: Dean Patric Fle­ming. Actor: Daniel Bro­chu. Esce­no­gra­fía e Ilu­mi­na­ción: Zoe Roux. Dura­ción: 70 minu­tos. Repre­sen­ta­ción: Has­ta el 14 de noviem­bre de 2021 en el Segal Cen­tre

Si bien el autor y direc­tor Dun­can Mac­mi­llan es cono­ci­do por tener en su haber varias obras de tea­tro, cier­ta­men­te su monó­lo­go Every Bri­lliant Thing escri­to con el come­dian­te bri­tá­ni­co Jonny Donahoe, alcan­zó un suce­so extra­or­di­na­rio a par­tir de su estreno en 2013 en el Fes­ti­val de Lud­low. Cla­ro está que el gran suce­so es tam­bién debi­do a la des­ta­ca­da actua­ción de Donahoe a car­go del monólogo.

El inte­rés de la pie­za resi­de en abor­dar el deli­ca­do tema del sui­ci­dio adop­tan­do un esti­lo que a pesar de su natu­ra­le­za evi­ta caer en la angus­tia y deses­pe­ra­ción. El pun­to de par­ti­da es lo que acon­te­ce con un niño de 7 años cuan­do en noviem­bre de 1987 su padre va a bus­car­lo a su cole­gio y le hace saber que su madre está hos­pi­ta­li­za­da debi­do a que su cró­ni­ca depre­sión la con­du­jo a inten­tar sui­ci­dar­se. Como la mujer logra ser sal­va­da, el niño se ve impul­sa­do a efec­tuar una lis­ta de las dife­ren­tes cosas bri­llan­tes que la vida pue­de ofre­cer­le a su progenitora.

Daniel Bro­chu (Foto: Les­lie Schachter)

En la acer­ta­da ver­sión ofre­ci­da por el Cen­tro Segal, es el come­dian­te Daniel Bro­chu, quien encon­trán­do­se en el esce­na­rio asu­me narran­do a la audien­cia cómo el acon­te­ci­mien­to des­crip­to mol­deó la vida del pro­ta­go­nis­ta de esta his­to­ria. Para ello, el monó­lo­go se dife­ren­cia de otros de dicho géne­ro en cuan­to en este caso quien lo ani­ma lo va ela­bo­ran­do con la viva par­ti­ci­pa­ción del públi­co. Así des­pués de la pro­pues­ta for­mu­la­da de cuan­do era niño, este per­so­na­je efec­túa una revi­sión de su exis­ten­cia des­de su niñez has­ta el momen­to pre­sen­te, don­de la lis­ta ini­cial de 10 cosas (1. Hela­do, 2. Pelí­cu­las de Kung-Fu, 3. Que­mar cosas; 4. Ama­ri­llo, 6. Mon­ta­ña Rusa y así suce­si­va­men­te) ha lle­ga­do a supe­rar las 800 mil cosas en la actualidad.

Con la flui­da direc­ción de  Dean Patric Fle­ming y la ima­gi­na­ti­va esce­no­gra­fía e ilu­mi­na­ción de Zoe Roux, el espec­tácu­lo adquie­re una inusual vita­li­dad apor­ta­da por Daniel Bro­chu quien asom­bra por su habi­li­dad en memo­ri­zar cifras y per­so­nas con las que el pro­ta­go­nis­ta se rela­cio­na; asi­mis­mo el actor per­mi­te trans­mi­tir momen­tos de afec­to y ter­nu­ra como asi­mis­mo ins­tan­cias de humor. Noble­za obli­ga asi­mis­mo des­ta­car la com­pli­ci­dad man­te­ni­da con el públi­co quien en la noche de estreno de la pie­za, con gran entu­sias­mo par­ti­ci­pó en la lec­tu­ra de los aspec­tos extra­or­di­na­rias lis­ta­das por el autor.

Que­da como balan­ce un monó­lo­go ori­gi­nal de inter­ac­ción colec­ti­va que deja un men­sa­je opti­mis­ta no obs­tan­te los sin­sa­bo­res o momen­tos de tris­te­za que el ser humano pue­de expe­ri­men­tar. Es así que hacien­do el esfuer­zo de reco­no­cer “las cosas bri­llan­tes” que dan sen­ti­do a nues­tro trán­si­to exis­ten­cial, Mac­mi­llan ofre­ce un men­sa­je opti­mis­ta de reafir­ma­ción de la vida a tra­vés del recur­so uti­li­za­do por un hijo para demos­trar a su que­ri­da madre el encan­to de vivir.

Com­ple­jo Rela­to Humano

Comen­ta­rio de Jor­ge Gutman

EMBRAS­SE. Autor: Michel Marc Bou­chard — Direc­ción: Eda Hol­mes — Elen­co: Anne-Marie Cadieux, Yves Jac­ques, Anglesh Major, Ali­ce Pas­cual y Théo­do­re Pelle­rin — Esce­no­gra­fía: Michael Gian­fran­ces­co — Ves­tua­rio: Sébas­tien Dion­ne — Ilu­mi­na­ción: Etien­ne Bou­cher – Video: Tho­mas Payet­te — Músi­ca Ori­gi­nal: Ale­xan­der Macs­ween — Acce­so­rios: Kari­ne Cus­son — Maqui­lla­jes: Audrey Tou­lou­se — Pei­na­dos: Sarah Trem­blay — Pelu­cas: Rachel Trem­blay – Asis­ten­te de Direc­ción: Elai­ne Nor­man­deau — Dura­ción: 90 minu­tos (sin entre­ac­to). Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 24 de octu­bre de 2021 en el Théâ­tre du Nou­veau Monde

En una copro­duc­ción con el Tea­tro Cen­taur de Mon­treal, el TNM inau­gu­ra exi­to­sa­men­te su nue­va tem­po­ra­da tea­tral con una obra del céle­bre autor Michel Marc Bou­chard. El gran dra­ma­tur­go cana­dien­se que ha enri­que­ci­do el pano­ra­ma tea­tral de Que­bec y de Cana­dá con más de 20 obras en su haber, entre ellas Les Feluet­tes (1987) Les muses orphe­li­nes (1988). Les Manus­crits du délu­ge (2003) y La nuit où Lau­rier Gau­rier Gau­dreault s’est revei­llé (2019), vuel­ve a con­mo­ver a tra­vés de un com­ple­jo rela­to humano que admi­te más de una lectura.

Anne-Marie Cadieux y Théo­do­re Pelle­rin. (Foto: Yves Renaud)

Así, la rela­ción con­flic­ti­va materno-filial, el poder como fuer­za impul­so­ra de la crea­ción y la bús­que­da de la per­fec­ción son algu­nos de los temas que el escri­tor con­si­de­ra en su recien­te tra­ba­jo. A tra­vés de tes­ti­mo­nios mono­lo­ga­dos de sus cin­co per­so­na­jes que se adhie­ren a las esce­nas dia­lo­ga­das, se sale al encuen­tro de Béa­tri­ce Les­sard (Anne-Marie Cadieux) una madre mono­pa­ren­tal que es due­ña de una tien­da de telas en un cen­tro comer­cial ubi­ca­do en una zona rural de Que­bec don­de Hugo (Théo­do­re Pelle­rin), su úni­co hijo ado­les­cen­te, la ayu­da en su tarea.

Aun­que domi­na­do y sumi­so a la volun­tad de su sobre­pro­tec­to­ra pro­ge­ni­to­ra, el sue­ño del mucha­cho es lle­gar a ser un gran dise­ña­dor de moda toman­do como refe­ren­cia a Yves Saint Lau­rent (YSL), el míti­co modis­to del prêt à por­ter; para con­cre­tar su deseo ha envia­do una soli­ci­tud de ingre­so a una escue­la de modas de Mon­treal. Entre­tan­to su gran ima­gi­na­ción moti­va a rela­cio­nar­se con el fan­tas­ma de YSL (Yves Jac­ques) quien se con­vier­te en su gran men­tor y guía como apren­diz de modis­to; esa cone­xión entre maes­tro y alumno cons­ti­tu­ye para Hugo el estí­mu­lo nece­sa­rio para que pue­da lograr su objetivo.

A tra­vés de este dra­ma de fan­ta­sía, Anne-Marie Cadieux des­plie­ga su indis­cu­ti­ble talen­to dan­do vida a una mujer insa­tis­fe­cha y tor­tu­ra­da que no duda en ape­lar a la vio­len­cia cuan­do alguien se inter­po­ne en su camino, como lo demues­tra al abo­fe­tear en la cara a la pro­fe­so­ra (Ali­ce Pas­cua­le) de su hijo por haber sali­do en su defen­sa. En otra de las esce­nas de gran ten­sión Béa­tri­ce estre­me­ce hacien­do añi­cos el ves­ti­do que Hugo le está con­fec­cio­nan­do como resul­ta­do del incen­dia­rio alter­ca­do ver­bal que se pro­du­ce entre ambos.

Théo­do­re Pelle­rin, Anne-Marie Cadieux y Yves Jac­ques. (Foto: Yves Renaud)

Por su par­te Pelle­rin, que ya ha demos­tra­do sus exce­len­tes dotes en cine y tele­vi­sión, es todo una reve­la­ción como actor tea­tral brin­dan­do con hon­da sen­si­bi­li­dad los dife­ren­tes mati­ces de emo­ción del vul­ne­ra­ble ado­les­cen­te que en su pro­ce­so de tran­si­ción hacia la edad adul­ta tra­ta de libe­rar­se del yugo mater­nal median­te el arte de la cos­tu­ra; la esce­na en que se fla­ge­la con el pro­pó­si­to de auto­des­truir­se adquie­re hon­do con­te­ni­do dramático.

Igual­men­te tras­cien­de la par­ti­ci­pa­ción del vete­rano Yves Jac­ques como YSL, el ído­lo e ins­pi­ra­dor del atri­bu­la­do Hugo; en una esce­na en que su per­so­na­je recuer­da a Chris­tian Dior, su gran maes­tro y padre espi­ri­tual, el actor trans­mi­te con­si­de­ra­ble emo­ción. En pape­les secun­da­rios satis­fa­cen Ali­ce Pas­cual como la ins­ti­tu­triz de Hugo y Anglesh Major ani­man­do a un soli­ta­rio y mar­gi­na­do agen­te policial.

En su pri­me­ra cola­bo­ra­ción con el TNM la direc­to­ra Eda Hol­mes logra una acer­ta­da pues­ta escé­ni­ca así como ha sabi­do cap­tar lo mejor de su talen­to­so elen­co. Bou­chard prue­ba en Embras­se cómo la subli­ma­ción artís­ti­ca pue­de sanear el con­flic­ti­vo víncu­lo de amor-odio entre una madre imper­fec­ta y su frá­gil hijo a tra­vés del camino de la reden­ción y del per­dón; eso que­da emo­ti­va­men­te refle­ja­do en el beso final de Bea­tri­ce y Hugo.

Cele­bran­do sus 70 años de exis­ten­cia el TNM reafir­ma nue­va­men­te su sóli­da pre­sen­cia cul­tu­ral con esta obra capaz de emo­cio­nar y cau­ti­var al públi­co aman­te del buen teatro.

Obra Maes­tra de Chejov

UNCLE VAN­YA

Des­pués de su acla­ma­da recep­ción de crí­ti­ca y púbi­co en opor­tu­ni­dad de su pre­sen­ta­ción en el Tea­tro Harold Pin­ter de Lon­dres, Uncle Van­ya de Anton Che­jov pue­de ser juz­ga­da por el públi­co cana­dien­se a tra­vés de la fil­ma­ción rea­li­za­da duran­te la pan­de­mia glo­bal en agos­to de 2020.

El elenco.(Foto de Johan Persson)

Publi­ca­da en 1899, esta es una de las obras maes­tras de la lite­ra­tu­ra dra­má­ti­ca del siglo XIX don­de el gran autor ruso refle­ja la deca­den­cia de la socie­dad de su épo­ca a tra­vés de un puña­do de per­so­na­jes. La acción se desa­rro­lla en la anti­gua fin­ca cam­pes­tre de una fami­lia aris­to­crá­ti­ca rusa veni­da a menos don­de cada uno de sus miem­bros comen­za­rá a replan­tear su lugar en el mundo.

La atrac­ción que esta obra ha ejer­ci­do a tra­vés de los años es debi­do al modo sutil en que Che­jov, dotan­do a su rela­to de un inusual con­te­ni­do poé­ti­co, ha cap­ta­do con agu­de­za psi­co­ló­gi­ca la vida coti­dia­na de seres corrien­tes y la for­ma en que la repre­sión de sus sen­ti­mien­tos les reper­cu­te emocionalmente.

Esta pro­duc­ción ha con­ta­do con una nue­va adap­ta­ción rea­li­za­da por Conor McPher­son y diri­gi­da por Ian Rick­son. Los per­so­na­jes de Che­jov han sido carac­te­ri­za­dos por pres­ti­gio­sos acto­res de la esce­na bri­tá­ni­ca, a saber: Roger Allam (Pro­fe­sor Serebrya­kov), Rosa­lind Elea­zar (Yele­na), Richard Armi­ta­ge (Doc­tor Astrov), Toby Jones (Tío Vania), Anna Cal­der-Marshall (Nana), Dearbh­la Molloy (Mari­ya), Aymee Lou Wood (Son­ya) y Peter Wight (Waf­fles).

La esce­no­gra­fía y dise­ño de ves­tua­rio estu­vo a car­go de Rae Smith, el dise­ño de ilu­mi­na­ción per­te­ne­ce a Bruno Poet y la músi­ca es de Stephen War­beck. 

La obra de 155 minu­tos ha sido diri­gi­da para la pan­ta­lla por Ross Mac­Gib­bon y será exhi­bi­da sin entre­ac­to en las salas de Cine­plex a par­tir del 17 de abril de 2021.

Un Dra­ma Psicológico

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

MOB (LA MEU­TE). Tex­to: Cathe­ri­ne-Anne Tou­pin. Tra­duc­ción: Chris Camp­bell. Direc­ción: Andrew Sha­ver. Elen­co: Susan Bain, Matthew Kab­we, Adrian­ne Richards. Esce­no­gra­fía y Ves­tua­rio: James Lavoie. Ilu­mi­na­ción: Mar­tin Sirois, Dise­ño de Soni­do: Jes­se Ash. Geren­te de Esce­na: Sarah-Marie Lan­glo­is. Dura­ción: 1 hora 35 minu­tos, sin entre­ac­to — Repre­sen­ta­cio­nes: has­ta el 3 de Abril de 2021 en el Cen­taur Thea­tre (www.centaurtheatre.com)

Des­pués de que La Meu­te escri­ta en fran­cés por la dra­ma­tur­ga cana­dien­se Cathe­ri­ne-Anne Tou­pin haya logra­do un inusi­ta­do éxi­to de crí­ti­ca y públi­co en oca­sión de su estreno en el Tea­tro La Licor­ne en 2018, esta pie­za ha sido pre­sen­ta­da por pri­me­ra vez en inglés en el Cen­taur Thea­tre bajo el nom­bre de Mob el 3 de mar­zo de 2020; sin embar­go con la irrup­ción de la pan­de­mia, pocos días des­pués su repre­sen­ta­ción fue can­ce­la­da. Es aho­ra que el gobierno de la pro­vin­cia de Que­bec ha per­mi­ti­do a par­tir del 26 de mar­zo la reanu­da­ción de los espec­tácu­los públi­cos; con­se­cuen­te­men­te, esta com­pa­ñía tea­tral ha deci­di­do repo­ner esta pie­za has­ta el 3 de abril pró­xi­mo, res­pe­tan­do estric­ta­men­te el pro­to­co­lo sani­ta­rio esta­ble­ci­do por el gobierno y con una capa­ci­dad máxi­ma de 36 per­so­nas por fun­ción. Aun­que las loca­lid­des ya están ago­ta­das, siem­pre exis­te la posi­bi­li­dad de que exis­tan can­ce­la­cio­nes y en tal sen­ti­do lo mejor es con­sul­tar con la bole­te­ría del tea­tro (514 – 288-3161).

He aquí el comen­ta­rio crí­ti­co efec­tua­do en opor­tu­ni­dad de su estreno..

Adrian­ne Richards (Foto: Andrée Lanthier)

El tex­to de Tou­pin inda­ga el tema de la vio­len­cia que ade­más de físi­ca pue­de asu­mir carac­te­rís­ti­cas emo­cio­na­les; a tra­vés de su narra­ti­va, la auto­ra inge­nio­sa­men­te la com­bi­na con la ven­gan­za que la per­so­na afec­ta­da desea ejer­cer sobre su ver­du­go. En algu­nos aspec­tos esta pie­za se ase­me­ja a la de La Muer­te y la Don­ce­lla de Ariel Dofrman en don­de una joven mujer que había sido tor­tu­ra­da y vio­la­da por sus cap­to­res duran­te la exis­ten­cia de un régi­men opre­si­vo, años des­pués encuen­tra la opor­tu­ni­dad del desquite.

El rela­to se cen­tra en Sophie, una efi­cien­te pro­fe­sio­nal de Mon­treal que se lan­za en la ruta des­pués de haber per­di­do su tra­ba­jo por razo­nes injus­ti­fi­ca­das, ade­más de haber sido humi­lla­da por su emplea­dor. Can­sa­da y muy agi­ta­da des­pués de haber con­du­ci­do la noche ente­ra, lle­ga a un apar­ta­do hos­tal don­de se ofre­ce alo­ja­mien­to y desa­yuno, mane­ja­do por Mar­tin, un joven bona­chón, y su ancia­na tía Loui­se. A tra­vés de los cin­co días que per­ma­ne­ce en el lugar, se crea una genui­na cama­ra­de­ría entre la hués­ped y Mar­tin ‑alcohol de por medio- per­mi­tien­do que Sophie se rela­je, entre­ten­ga con él y reco­bre su tranquilidad.

Matthew Kab­we y Adrian­ne Richards (Foto: Andrée Lanthier)

Como en los rela­tos de sus­pen­so don­de nada es como pare­ce ser, la pie­za intro­du­ce un giro ines­pe­ra­do en don­de el tono afa­ble y gen­til impe­ran­te has­ta ese momen­to cede paso a un enra­re­ci­do cli­ma violento.

A tra­vés de lo expues­to, este efi­cien­te dra­ma psi­co­ló­gi­co trans­mi­te el cla­ro men­sa­je de que la vio­len­cia emo­cio­nal y la miso­gi­nia, que en muchos casos está aso­cia­da, es un fenó­meno que lamen­ta­ble­men­te se refle­ja uni­ver­sal­men­te. Lo más esca­lo­frian­te es que en la moder­na era digi­tal no es real­men­te nece­sa­rio que la mis­ma se pro­duz­ca a tra­vés del enfren­ta­mien­to físi­co, dado que exis­ten otras vías para que el hos­ti­ga­mien­to se con­cre­te. De allí que la com­ple­ja obra de Tou­pin resul­te alta­men­te inquie­tan­te abor­dan­do las zonas som­brías del alma humana.

La tra­duc­ción efec­tua­da por Chris Camp­bell es fiel a la ver­sión ori­gi­nal, en tan­to que Andrew Sha­ver en su pues­ta escé­ni­ca per­mi­te que el tex­to dis­cu­rra flui­da­men­te con el valio­so apor­te de sus tres pro­ta­go­nis­tas. En tal sen­ti­do, Adrian­ne Richards trans­mi­te muy bien el frá­gil esta­do emo­cio­nal de Sophie a la vez que su frus­tra­ción y cóle­ra; por su par­te, Matthew Kab­we rea­li­za una exce­len­te pres­ta­ción como el hom­bre de baja esti­ma, sin empleo con­cre­to y ade­más acom­ple­ja­do por su obe­si­dad, que desea encon­trar su espa­cio en el mun­do que habi­ta; final­men­te, aun­que en un papel secun­da­rio Susan Bain sale airo­sa asu­mien­do el papel de espec­ta­do­ra, como si for­ma­se par­te del públi­co, con­tem­plan­do lo que acon­te­ce entre su sobrino y su huésped.

En los valo­res téc­ni­cos de pro­duc­ción se des­ta­ca el mag­ní­fi­co jue­go de luces de Mar­tin Sirois como así tam­bién el dise­ño de soni­do de Jes­se Ash que se aso­cian armo­nio­sa­men­te al con­te­ni­do dra­má­ti­co de la pieza.

En resu­men: he aquí una obra audaz y muy bien cons­trui­da don­de nadie per­ma­ne­ce indiferente.