Después de haber obtenido un sensacional éxito en Francia desde su estreno en junio de 2019 en el Palacio del Congreso de Lourdes así como en otros países europeos llega a la pantalla el film de la pieza Bernadette de Lourdes, el Musical.
(Foto: aletela.org)
Este musical dirigido por Serge Denoncourt e Isabelle Julien está basado en registros históricos de Bernadette Soubirous quien a los 14 años el 11 de febrero de 1858 se dirige a la gruta de Masabielle situada en Lourdes a orillas del río Gave. Es allí donde ella afirma haber presenciado 18 apariciones de la Virgen María y donde bajo sus indicaciones descubre una fuente de agua considerada milagrosa. Acusada de haber mentido, la revelación de Bernadette en principio provoca desconfianza y tensiones en su familia, atrayendo la ira de las autoridades civiles y eclesiásticas. De allí en más, el rumor se propaga y consecuentemente la gruta es un santuario y un sitio de peregrinaje que anualmente recibe 5 millones de visitantes.
(Foto: pinterest.org)
Según los comentarios de la prensa especializada esta obra musicalizada adquiere relevancia dramática resaltando la fuerza humana, la fe y el poder universal de la esperanza. En tal sentido, el productor francés Gael Elmaleh destaca su importancia al transmitir un poderoso mensaje universal y profundamente fraternal.
Este espectáculo dirigido por Serge Denoncourt e Isabelle Julien cuenta con un elenco encabezado por la cantante Eyma Sharen en el rol protagónico; entre otros artistas del reparto participan Grégory Deck, Sarah Caillibot, David Ban, Christophe Héraut y Laure Giordano.
Con una duración de 105 minutos, la pieza filmada en francés con subtítulos en inglés será exhibida en Canadá en selectas salas de Cineplexlos días 4 y 8 de mayo de 2025.
JANETTE. Texto: Rébeca Déraspe. – Dirección : Jean-Simon Traversy – Elenco: Norman Chouinard, Zoé Lajeunesse-Guy., François-Simon-Poirier, Sébastien Rajotte, Phara Thibault, Guylaine Tremblay y Cynthia Wu-Maheux — Escenografía: Odile Gamache – Vestuario: Cynthia St-Gelais – Iluminación: Julie Basse – Música: Andréa Marsolais-Roy — Dirección Vocal y Arreglos: Lorenzo Somma — Accesorios: Julia Measroch – Maquillaje y Peinado: Sylvie Rolland Provost — Asistencia de Dirección: Marie-Hélène Dufort. – Consejero Histórico: Laurent Turcot — Duración: 110 minutos sin entreacto – Representaciones: hasta el 17 de Mayo de 2025 en el Théâtre Duceppe
Un acontecimiento realmente histórico es el que el público teatral tuvo oportunidad de juzgar la noche del estreno de Janette en el Teatro Duceppe. Eso es debido a que rara vez se tiene la oportunidad de juzgar la vida de una excepcional feminista como lo es Janette Bertrand que el 25 de marzo pasado ha cumplido 100 años y que desde su butaca se encontraba radiante presenciando el contenido de la pieza.
(Foto: Dany Taillon)
A través de las conversaciones que la talentosa dramaturga Rébeca Déraspe mantuvo con Bertrand la pieza es un magnífico fresco teatral donde se pasa revista a ciertos momentos resaltantes de su vida. Para ello, el director Jean-Simon Traversy ha contado con un elenco de ocho artistas liderado por la antológica interpretación de Guylaine Tremblay quien en cuerpo y alma se somete en el espíritu de Janette; en tal sentido cabe destacar el inteligente criterio de la legendaria mujer quien pidió que Tremblay la personifique.
De allí en más el texto de la autora abarca un siglo de su existencia desde su nacimiento en 1925 hasta nuestros días. Es así que se aprecia en sus años de infancia donde desde entonces existe en la niña un deseo de superación que habrá de reforzarse cuando ya adolescente contraría la autoridad de su padre decidiendo emprender estudios universitarios, a la vez que reitera que una mujer se iguala a la par de un hombre; ese aspecto se opone a la sumisión de la mujer inculcada por la iglesia durante el oscurantista período de la Grande Norceur de Quebec. En una nota más triste se contempla la pena de Janette frente al grave mal que aqueja a su madre afectada de tuberculosis.
(Foto: Dany Taillon)
Entre otros jalones de su existencia se asiste a su primer matrimonio con Jean Lajeunesse, en 1947, inmediatamente después como madre de familia, así como sus primeros pasos por la televisión en la década del 50, o bien su actividad como periodista, animadora, actriz e incluso autora. Una viñeta hace referencia al especial encuentro que mantuvo con los Beatles en 1964, al igual que el grave impacto que la sacude cuando en 1989 se produce la tragedia canadiense con la masacre femenina acontecida en la Escuela Politécnica de la Universidad de Montreal.
Como se mencionó previamente, Tremblay transmite admirablemente la magnífica escritura de Déraspe expresando la vivacidad, energía, determinación y elocuencia de un ser que entre sus múltiples cualidades ha sido una valiente activista en procura de la emancipación de las mujeres; es así que con su actuación denuncia la injusticia producida por los prejuicios y tabús existentes en cuanto al rol que tradicionalmente era atribuido a la población femenina de Quebec.
(Foto: Dany Taillon)
Si la interpretación de Tremblay es insuperable, ello no va en detrimento de los integrantes del resto del reparto que la acompañan de manera coral actuando como interlocutores de Janette; entre los mismos resulta emotivo contemplar en escena a Zoé Lajeunesse-Guy, la nieta de Janette Bertrand.
A la irreprochable puesta escénica de Traversy, cabe distinguir la escenografía de Odile Gamache que asemeja al decorado de la emisión “Parler pour parler” que Janette animó en la televisión.
En esencia, la audiencia asiste a una conmovedora obra que basada en la vida real de una excepcional feminista, decididamente enriquece la cartelera teatral de Montreal.
En una nueva producción de National Theatre Live se podrá juzgar en Canadá Dr. Strangelove, la obra que se representó hasta el 25 de enero último en el Noel Coward Theatre del West End de Londres y que ha sido grabada para tal propósito.
Steve Coogan. (Foto: Manuel Harlan)
Ciertamente constituyó un gran desafío que se impuso Armando Ianucci para efectuar la adaptación teatral autorizada de la genial película homónima de Stanley Kubrick que filmada en 1974 y protagonizada por Peter Sellers es una de las más grandes sátiras del cine abordando la pesadilla de un combate nuclear.
Giles Terera y Steve Coogan. (Foto: Manuel Harlan)
Según se adelanta, gran parte del clásico de Kubrick ha sido respetada y es así que esencialmente retrata a un general psicopático de Estados Unidos quien al mando de un ala de bombarderos atómicos se encamina a desatar la guerra nuclear atacando a la Unión Soviética, en tanto que el Presidente y un excéntrico científico intentan evitar la Tercera Guerra Mundial.
Una escena. (Foto: Manuel Harlan)
En la presente producción dirigida por Sean Foley adquiere protagonismo el celebrado actor, guionista y humorista británico Steve Coogan; con gran versatilidad desempeña cuatro roles simultáneamente; entre los mismos anima al afable capitán Lionel Mandrake, al Presidente Merkin Muffley, al exnazi científico Dr. Strangelove y al Comandante Mayor TJ Kong.
En otros roles importantes John Hopkins encarna al lunático General Jack Ripper, Giles Terera es el General Buck Turgidson en tanto que Ben Deery anima al General Staines.
No obstante que el telón de fondo diste de ser optimista, la pieza de Iannucci transmite el afilado comentario satírico del film original ofreciendo al propio tiempo un merecido tributo a la obra maestra de Kubrick.
Dr Strangelove será exhibida en las salas del cine del circuito Cineplex el 27 y 30 de marzo de 2025.
CLASSIQUE(S) – Texto: Fanny Britt y Mani Soleymanlou – Dirección: Many Soleymanlou — Asistencia de Dirección: Jean Goudreau — Elenco: Louise Cardinal, Martin Drainville, Kathleen Fortin, Julie Le Breton, Jean-Moïse Martin, Benoît McGinnis, Madeleine Sarr, Mani Soleymanlou — Escenografía: Martin Labrecque y Mani Soleymanhou — Vestuario: Cynthia St-Gelais – Iluminación: Martin Labrecque – Música: Philippe Brault – Músicos: Mélanie Bélair, Alexis Elina y Annie GadboisMaquillaje: Amélie Bruneau-Longpré – Accesorios: Marie-Jeanne Rizkallah. Duración: 2 horas sin entreacto — Representaciones: Hasta el 10 de Abril de 2025 en el Théâtre du Nouveau Monde
(Foto: Yves Renaud)
Sin exageración alguna podría afirmar que esta obra es en todo sentido cautivante dado que el desafío que se han impuesto sus autores al abordar el tema central de la manera más ingeniosa y sin duda inteligente permite que la audiencia quede maravillada al vivir una experiencia teatral inolvidable.
El título de la pieza alude a lo que es un clásico y en tal aspecto lo primero que viene a la mente es que el término se asocia a cualquier manifestación cultural y/o artística que adquiere relevancia y vigencia a través del tiempo como por ejemplo las películas de Chaplin así como la música de Vivaldi, Tchaikovsky o Beethoven.
El Elenco. (Foto: Yves Renaud)
En consecuencia, el remarcable dramaturgo y actor Many Soleymanlou con la complicidad de la destacable escritora Fanny Britt, quienes tuvieron su primera colaboración en 2015 con la pieza Cinq à sept, vuelven a reunirse con esta obra mediante un texto que recurre a clásicos teatrales. Es así que se pasa revista a extractos de Antígona, Andromaque, Medea, Hamlet, Tío Vania, Richard III, Electra donde Sófocles, Eurípides, Shakespeare, Racine y Chejov, entre otros, se inspiraron en el clima político de la época en que han vivido, dejando un valioso legado a la humanidad. Asimismo el texto de Soleymanlou y Britt alude a políticos contemporáneos como el caso de René Lévesque y en el momento actual al ministro de Defensa de Israel, Donald Trump y Vladimir Putin.
Mani Soleymanlou. (Foto: Yves Renaud)
Además del resonante contenido de la pieza, la misma se valoriza por la excepcional puesta escénica de Soleymanou quien a su vez es uno de los ochos integrantes del magistral elenco. En tal sentido cada uno de los cuatro actores y las cuatro actrices asumiendo múltiples roles, con gran vitalidad y denodada energía van conformando un asombroso coro unificado tanto actuando como asimismo bailando y cantando, permitiendo de ese modo contagiar su entusiasmo a la audiencia que los contempla. Es difícil destacar a cada uno de los que componen el valioso reparto; con todo no puedo dejar de admirar la actuación de Kathleen Fortin quien deslumbra con la fogosidad y ferocidad que vuelca en algunos de los roles que le han sido atribuidos; no menos encomiable es la presencia carismática, lúcida y humana de Soleymanlou animando un famoso monólogo de Shylock ‑el, despreciable Mercader de Venecia‑, así como la dinámica intervención de Benoît McGinnis como invitado en la emisión de un televisivo programa músical.
(Kathleen Fortin. (Foto: Yves Renaud)
Precisamente, la música del compositor Philippe Brault se asocia funcionalmente a las diferentes escenas de la obra, donde participan el pianista Alexis Elina, la violinista Mélanie Bélair y la violonchelista Annie Gadbois. Asimismo, mención especial merece la escenografía de Soleymanlou y Martin Labrecque cuya concepción crea la precisa ambientación que requiere cada una de las múltiples escenas en que se desarrolla la acción.
Concluyendo con un broche de oro, la obra transmite profunda emoción en una magistral escena que por razones obvias me abstengo de describir.
Queda como resultado una pieza vital y decididamente humana que cala hondo en la conciencia colectiva. No sería extraño suponer que las futuras generaciones consideren a esta tragicomedia como un clásico teatral inspirado en los acontecimientos vividos por sus autores en el marco de un mundo confuso y revuelto.
En suma, una producción del TNM altamente recomendable.
¿De qué manera el arte teatral puede inducir a una profunda reflexión cuando se encaran temas científicos de trascendental relevancia? Esa pregunta tiene su respuesta en la atípica obra Une Vie Intelligente concebida por Dominique Leclerc.
El Elenco. (Foto: Danny Taillon)
Como lo adelanta su título, la vida inteligente está referida a la inteligencia artificial (IA) que en los últimos años es objeto de numerosos debates. Durante varios años la autora se ha dedicado a investigar cómo la evolución del desarrollo tecnológico ha permitido la aparición de programas que creados por el ser humano pueden llegar a independizarse del mismo para adquirir autonomía propia. Para ello Leclerc ha tomado contacto con expertos en la materia como es el caso de Yoshua Bengio, el renombrado científico de informática de la Universidad de Montreal que aparece en un video proyectado en pantalla.
Thomas Emmaüs Adetou. (Foto: Danny Taillon)
Es así que el esfuerzo de Leclerc se concentra en esta pieza que adquiere la característica de un teatro documental donde aspectos de la realidad se entremezclan con la ficción. A través de la puesta escénica de Patrice Charbonneau Brunelle en su comienzo se asiste a una rápida evolución de la IA desde 1988 hasta 2023 valiéndose de títeres animados proyectados en video.
De allí en más se presencia una sucesión de escenas en donde el núcleo central del relato se centra en la dinámica interlocución existente entre expertos sobre el tema y quienes no lo son. Entre los primeros se encuentra Thomas Emmaüs Adetou, quien es un brillante estudiante de doctorado en filosofía que realiza su tesis sobre la ética de las máquinas y que se ha prestado para actuar en la pieza; igualmente es el caso de Catherine Mathys que detenta una maestría en ciencias de la educación de la Universidad de Montreal. Los inexpertos están caracterizados por Félix Monette-Dubeau, Marcel Pomerlo, Natalie Tannous, Amaryllis Tremblay.
Aunque imbuida de buenas intenciones, esta pieza desconcierta. El gran problema reside en la discutible puesta escénica que apartándose de lo tradicional presenta algunas situaciones incomprensibles; así por ejemplo desorienta la actitud de los cuatro inexpertos que con mirada fija frente al púbico permanecen estáticos durante 3 minutos y posteriormente comienzan a bailar; no menos sorprendente es el desplazamiento de un busto con la cabeza coronada de Elón 1, sin que pueda explicarse a qué responde aquello. Con el propósito de que la audiencia se una a la discusión se produce un sondeo a mano alzada para responder a cuatro preguntas claves sobre la IA.
A su favor la pieza motiva a pensar cómo la IA puede afectar la educación y el vínculo social; ¿llegará el ser humano a perder su identidad si el mecanismo tecnológico lo remplaza por completo, o si por el contrario en un futuro próximo la humanidad resultará beneficiada? Ciertamente no existen respuestas específicas a los interrogantes mencionados pero estos tópicos ya han sido ampliamente considerados por diferentes medios de difusión.
A pesar de reconocer los encomibles sfuerzos realizados para montar esta ambiciosa producción a fin de que cada espectador reflexione sobre lo que ha presenciado, la pieza se alarga más allá de lo necesario y su difusa dirección adoptando diferentes tonos poco cohesivos no alcanza a concretar las expectativas aguardadas.