Un Gran Western

UNFOR­GI­VEN

Den­tro de la serie Clas­sic Films Cine­plex repon­drá Unfor­gi­ven, el lau­rea­do film diri­gi­do e inter­pre­ta­do por Clint East­wood. Aun­que esta pro­duc­ción ame­ri­ca­na fue rea­li­za­da en 1992, a la hora actual, esta exce­len­te obra del wes­tern sigue man­te­nien­do vigen­cia. El film cons­ti­tu­yó la con­sa­gra­ción de East­wood quien a tra­vés de su tra­yec­to­ria pro­fe­sio­nal demos­tró su talen­to de cineas­ta en otros tra­ba­jos, como por ejem­plo lo fue Million Dollar Baby (2004).

Clint East­wood

El rela­to basa­do en un guión de David Webb Peo­ples cen­tra la aten­ción en William Munny (East­wood) un hom­bre que no pue­de esca­par de su vio­len­to des­tino. Des­pués del falle­ci­mien­to de su que­ri­da espo­sa a tem­pra­na edad y que influ­yó para que deja­ra de actuar como pis­to­le­ro, aho­ra vive con sus dos hiji­tos apar­ta­do del deli­to aun­que en con­di­cio­nes no muy con­for­ta­bles mane­jan­do su gran­ja. La tran­qui­li­dad se alte­ra cuan­do dos vaque­ros (David Muc­ci, Rob Camp­bell) ata­can y cor­tan la cara de una pros­ti­tu­ta (Anna Levi­ne) sin haber sido cas­ti­ga­dos; ten­ta­do por la recom­pen­sa de 1000 dóla­res ofre­ci­da por las com­pa­ñe­ras del pros­tí­bu­lo para quien mate a los cul­pa­bles, Munny acep­ta el reto acom­pa­ña­do de un vie­jo cole­ga (Mor­gan Free­man) y de un joven inex­per­to (Jaimz Wool­vett). Esa acción dis­gus­ta al she­riff local (Gene Hack­man), lo que obvia­men­te con­du­ci­rá a un inevi­ta­ble enfren­ta­mien­to con Munny.

Este estu­pen­do wes­tern fue pre­mia­do con cua­tro Oscars, a la mejor pelí­cu­la, mejor direc­tor, mejor actor de repar­to (Hack­man) y mejor mon­ta­je (Joel Cox). Asi­mis­mo es elo­gia­ble el tema musi­cal com­pues­to por East­wood que pre­va­le­ce a lo lar­go de la pelí­cu­la, inter­pre­ta­do en la gui­ta­rra por el músi­co Lau­rin­do Almeida.

La repo­si­ción de Unfor­gi­ven ten­drá lugar en las salas de Cine­plex a par­tir del 12 de noviembre.

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Las Bru­jas de Salem

Cró­ni­ca de Jor­ge Gut­man 

LES SOR­CIÈ­RES DE SALEMAutor: Arthur Miller – Tra­duc­ción y Adap­ta­ción:  Sarah Berthiau­me – Direc­ción: Édith Pate­nau­de – Elen­co: Adrien Blet­ton, Luc Bour­geo­is, Éve­li­ne Géli­nas, Mathieu Gos­se­lin, Cathe­ri­ne Laro­che­lle, Emma­nue­lle Luis­sier-Mar­tí­nez, Anna Beau­pré Mou­loun­da Étien­ne Pilon, Sebas­tién Rajot­te, Anna Sán­chez, Eli­za­beth Smith y Mau­de Bou­tin St-Pie­rre — Esce­no­gra­fía: Odi­le Gama­che – Ves­tua­rio: Cynthia St-Gelais – Maqui­lla­je y Pei­na­do: Flo­ren­ce Cor­net — Ilu­mi­na­ción: Mar­tin Sirois – Músi­ca y Dise­ño Sono­ro: Ale­xan­der MacS­wee – Dura­ción: 1h55 sin entre­ac­to. Repre­sen­ta­cio­nes: Has­ta el 27 de Noviem­bre en el Tea­tro Denise-Pelletier

Esta extra­or­di­na­ria pie­za con­ce­bi­da por el gran dra­ma­tur­go ame­ri­cano Arthur Miller en 1953 ha sido repre­sen­ta­da mun­dial­men­te ade­más de haber sido tras­la­da­da al cine en varias oca­sio­nes. Para esta oca­sión es el Tea­tro Deni­se-Pelle­tier (TDP) quien la ofre­ce en una tra­duc­ción y adap­ta­ción efec­tua­da por Sarah Berthiaume.

(Foto: Gunther Gamper)

Miller escri­bió esta obra como con­se­cuen­cia de las fal­sas acu­sa­cio­nes y dela­cio­nes que tuvie­ron lugar en la déca­da de 1950 con­tra las per­so­nas de ideo­lo­gía izquier­dis­ta, cali­fi­ca­das de comu­nis­tas por el sena­dor Joseph McCarthy duran­te la gue­rra fría de Esta­dos Uni­dos y la Unión Sovié­ti­ca. Para ello se basó en los inci­den­tes que tuvie­ron lugar en Salem, Mas­sa­chu­setts, en 1692, don­de cen­te­na­res de per­so­nas fue­ron acu­sa­das de bru­je­ría y algu­nas de las mis­mas juz­ga­das y con­de­na­das a muerte.

El con­flic­to cen­tral de la tra­ma se cen­tra en Abi­gail Williams (Emma­nue­lle Lus­sier-Mar­tí­nez), una joven cria­da que tra­ba­jan­do en el hogar del res­pe­ta­ble gran­je­ro y padre de fami­lia John Proc­tor (Étien­ne Pilon) man­tie­ne secre­ta­men­te con él una ínti­ma rela­ción; al ser des­cu­bier­ta por Eli­za­beth (Éve­li­ne Géli­nas), la mujer de Proc­tor, Abi­gail es des­pe­di­da; como acto de ven­gan­za la des­pe­cha­da joven inven­ta la his­to­ria de que Eli­za­beth tie­ne tra­tos con el Dia­blo y está impli­ca­da en bru­je­ría; eso gene­ra la inme­dia­ta reac­ción del clero.

(Foto: Gunther Gamper)

Berthiau­me ha tra­ta­do de res­pe­tar el con­te­ni­do de la obra pero en la medi­da que una mujer es la que ha sido injus­ta­men­te ata­ca­da y que ade­más un gru­po de jóve­nes chi­cas son acu­sa­das de bru­je­ría, tra­ta de apro­ve­char esta cir­cuns­tan­cia para demos­trar la exis­ten­cia de una mar­ca­da miso­gi­nia. Para ello, casi al final de la repre­sen­ta­ción intro­du­ce un monó­lo­go pro­nun­cia­do por Titu­ba (Anna Beau­pré Mou­loun­da), uno de los per­so­na­jes feme­ni­nos, denun­cian­do la reali­dad actual don­de la mujer que­da some­ti­da a la volun­tad del hom­bre. Aun­que esta inser­ción ha sido efec­tua­da para brin­dar a la obra un toque femi­nis­ta para estar a tono con lo que pre­di­ca el movi­mien­to #metoo, esta audaz alo­cu­ción está fue­ra de con­tex­to a la vez que ter­gi­ver­sa el pro­pó­si­to de Miller. Cual­quie­ra sea la lec­tu­ra de la obra, que­da cla­ro que el autor no inten­ta denun­ciar la aver­sión hacia el sexo feme­nino sino ata­car el fana­tis­mo y la into­le­ran­cia del poder teo­crá­ti­co de la igle­sia puri­ta­na de Salem del siglo 17 como metá­fo­ra del lamen­ta­ble macartismo.

Édith Pate­nau­de ha con­vo­ca­do un remar­ca­ble elen­co que trans­mi­te con ple­na con­vic­ción el derro­te­ro de los dife­ren­tes per­so­na­jes; con todo, su pues­ta escé­ni­ca no alcan­za a sus­ci­tar la emo­ción nece­sa­ria para que lle­gue a estre­me­cer. En par­te ello se debe a una esce­no­gra­fía míni­ma­lis­ta poco con­vin­cen­te basa­da en pane­les que se ele­van y des­cien­den para demar­car las dife­ren­tes esce­nas de la obra. A ello se agre­ga una ilu­mi­na­ción que no siem­pre es fun­cio­nal al con­te­ni­do de la obra, como tam­po­co lo es el opre­si­vo dise­ño sono­ro del gong que en for­ma inter­mi­ten­te se escu­cha duran­te todo el espectáculo.

No obs­tan­te las obser­va­cio­nes apun­ta­das cabe apre­ciar el esfuer­zo de pro­duc­ción del TDP vol­ca­do en esta anto­ló­gi­ca y som­bría obra maes­tra cuya seme­jan­za con la reali­dad actual no es mera­men­te casual.

Fes­ti­val Inter­na­cio­nal Docu­men­tal de Montreal

En su vigé­si­mo cuar­ta edi­ción Ren­con­tres Inter­na­tio­na­les du Docu­men­tai­re de Mon­tréal (RIDM) ha pro­gra­ma­do 120 films pro­ve­nien­tes de 44 paí­ses de los cua­les 54 son cana­dien­ses. El fes­ti­val se desa­rro­lla­rá con pre­sen­cia físi­ca en diver­sos cines de Mon­treal entre el 10 y 21 de noviem­bre, pero asi­mis­mo habrá una edi­ción para­le­la en línea para todo Cana­dá des­de el 14 has­ta el 25 de noviem­bre.

La pelí­cu­la de aper­tu­ra es Futu­ra rea­li­za­da por Ali­ce Rohr­wa­cher, Pie­tro Mar­ce­llo y Fran­ces­co Mun­zi; el film de clau­su­ra es Gabor de la novel rea­li­za­do­ra Joan­nie Lafre­niè­re que se anti­ci­pa como una cáli­da des­crip­ción que ella efec­túa de su ami­go fotó­gra­fo Gabor Szi­la­si. A con­ti­nua­ción se men­cio­na­rán algu­nos títu­los dados a cono­cer en el comu­ni­ca­do de prensa.

En Strict Regi­men, el rea­li­za­dor Niki­ta Yefi­mov trans­por­ta su cáma­ra a un cen­tro de deten­ción ruso de alta segu­ri­dad cen­tran­do su aten­ción en uno de los guar­dia­nes a la vez que echa una mira­da de lo que ocu­rre en el inte­rior de la pri­sión y la diná­mi­ca de poder que allí se gene­ra. La expe­rien­cia de un gru­po de migran­tes es enfo­ca­da por Ous­ma­ne Zoro­mé Samas­sé­kou en The Last Shel­ter a tra­vés de tres muje­res que per­ma­ne­cen en un refu­gio en la fron­te­ra de Sahel, en el nor­te del con­ti­nen­te africano.

Entre­mez­clan­do cine y lite­ra­tu­ra, Iva Radi­vo­je­vic enca­ra en el docu­men­tal Aleph un tra­ba­jo labe­rín­ti­co leja­na­men­te basa­do en la nove­la de Jor­ge Luis Bor­ges. En El Cie­lo está Rojo, la direc­to­ra men­do­ci­na Fran­ci­na Car­bo­nell recons­tru­ye una gran tra­ge­dia acon­te­ci­da en la his­to­ria peni­ten­cia­ria de Chi­le; eso se ha debi­do al incen­dio pro­du­ci­do en la cár­cel de San Miguel de San­tia­go el 8 de diciem­bre de 2010 que mató a 81 con­vic­tos e hirien­do gra­ve­men­te a 13 personas.

Aman­di­ne Gay abor­da en A Story of One’s Own, tópi­cos de natu­ra­le­za polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca, cul­tu­ral y racial invo­lu­cra­dos en la adop­ción inter­na­cio­nal. Dear Audrey del rea­li­za­dor Jere­miah Hayes ofre­ce una cán­di­da refle­xión de la vida de Mar­tin Duck­worth quien se ocu­pa de cui­dar a su mujer en los últi­mos esta­dios del Alzhei­mer. En Babush­ka, un docu­men­tal imbui­do de ter­nu­ra y humor, la direc­to­ra cana­dien­se Kris­ti­na Wagen­bauer retor­na a Rusia, país en que nació, para visi­tar a su que­ri­da abue­la con quien pasó par­te de su infancia.

Tra­tan­do de acep­tar la situa­ción gene­ra­da por la gra­dual ero­sión de la rela­ción con­yu­gal de sus padres es lo que con­si­de­ra el direc­tor Char­les Duquet en Under the Slee­ping Moun­tain. En One of Ours la direc­to­ra Yas­mi­ne Mathu­rin cen­tra su aten­ción en un joven de ori­gen hai­tiano, adop­ta­do por una fami­lia autóc­to­na en Cal­gary, que encuen­tra su iden­ti­dad cues­tio­na­da por las auto­ri­da­des de All Nati­ve en oca­sión de un tor­neo de béisbol.

La ansie­dad de muchos jóve­nes preo­cu­pa­dos por la des­truc­ción del medio ambien­te y la nece­si­dad de actuar pron­ta­men­te para evi­tar catás­tro­fes es con­si­de­ra­da en el docu­men­tal The Hill de Julien Chau­sit. En Zo Reken, film galar­do­na­do como el mejor docu­men­tal cana­dien­se en Hot Docs, el rea­li­za­dor Ema­nuel Licha abor­da a los habi­tan­tes de Hai­tí dis­cu­tien­do colo­ni­za­ción y ayu­da inter­na­cio­nal, echan­do una crí­ti­ca mira­da a muchas pro­me­sas incumplidas.

En el docu­men­tal Under Silen­ce and Earth, la cineas­ta Gise­la Res­tre­po efec­túa un via­je a Colom­bia para pro­cu­rar la loca­li­za­ción del cuer­po de su tía que par­ti­ci­pó en el con­flic­to arma­do de ese país. El docu­men­tal A Night of Kno­wing Nothing de Payal Kapa­dia narra la corres­pon­den­cia esta­ble­ci­da entre dos estu­dian­tes de uni­ver­si­dad cuya román­ti­ca rela­ción se ve afec­ta­da por el arcai­co sis­te­ma de cas­ta impe­ran­te en India.

Una infor­ma­ción com­ple­ta de la pro­gra­ma­ción, hora­rios y salas de exhi­bi­ción así como la edi­ción en línea se pue­de obte­ner en el sitio ridm.ca

La Tris­te Princesa

SPEN­CER. Ale­ma­nia-Chi­le-Gran Bre­ta­ña-Esta­dos Uni­dos, 2021. Un film de Pablo Larraín. 111 minutos.

En el ini­cio de Spen­cer hay un car­tel en el que se lee “una fábu­la de una tra­ge­dia real”; cier­ta­men­te lo que se expo­ne con­fir­ma su anti­ci­po y aun­que en este caso no exis­te una muer­te efec­ti­va que la pro­vo­que, el dra­ma vivi­do por Dia­na Fran­ces Spen­cer (1961 – 1997) no es menos trá­gi­co. El rea­li­za­dor chi­leno Pablo Larraín que brin­da­ra dos bue­nas bio­gra­fías con Neru­da (2016) y Jac­kie (2016), aquí inten­ta recrear la sem­blan­za de una prin­ce­sa que habien­do con­quis­ta­do al mun­do sin embar­go no logró igual suer­te con­si­go misma.

Kris­ten Stewart

Valién­do­se del guión de Ste­ven Knight, el rea­li­za­dor enfo­ca tres días en la vida de Dia­na (Kris­ten Ste­wart), duran­te la cele­bra­ción de la fies­ta navi­de­ña en la resi­den­cia real de San­dringham, un año antes de su divor­cio del prín­ci­pe Char­les. Es a tra­vés de esas jor­na­das que epi­só­di­ca­men­te el rela­to narra dife­ren­tes momen­tos de su vida Dia­na con rela­ción al entorno que la rodea. En un prin­ci­pio mane­jan­do su coche alre­de­dor de la cam­pi­ña cer­ca­na a la man­sión, ella hace un alto en un café de paso mani­fes­tan­do que se encuen­tra per­di­da. Cuan­do retor­na a la fas­tuo­sa casa, des­pués de ser obser­va­da por el Mayor Gre­gory (Timothy Spall), que entre sus fun­cio­nes se encar­ga de con­tro­lar sus pasos y evi­tar que ella se apar­te del pro­to­co­lo real, Dia­na se dis­po­ne a arre­glar­se y ves­tir apro­pia­da­men­te para la cena de Noche­bue­na. Su tar­día lle­ga­da es obje­to de una mira­da poco com­pla­cien­te por par­te de su espo­so (Jack Farthing) y de la Rei­na (Ste­lla Gonet).

La prin­ce­sa de Gales ade­más de no ser que­ri­da por la fami­lia real encuen­tra cada vez más difí­cil poder cum­plir con los ritos impues­tos por la reale­za. En con­se­cuen­cia, Todo duran­te este perío­do bre­ve en que no está en su hogar, la angus­tia que sobre­lle­va uni­da al aban­dono y des­co­ne­xión con el medio ambien­te la con­du­cen a inten­si­fi­car su buli­mia como así tam­bién dar rien­da suel­ta a su ima­gi­na­ción; así leyen­do el libro sobre la vida de Ana Bole­na ‑la rei­na con­sor­te de Enri­que VIII– Die­na se iden­ti­fi­ca ple­na­men­te con ella y aun­que sin haber lle­ga­do al cadal­so prác­ti­ca­men­te se con­si­de­ra como una muer­ta en vida.

https://www.youtube.com/watch?v=20BIS4YxP5Q

Larrain efec­túa un buen retra­to psi­co­ló­gi­co de esta mujer logran­do en Ste­wart una muy bue­na carac­te­ri­za­ción de su per­so­na­je; la com­pe­ten­te actriz com­po­ne con com­ple­ta con­vic­ción a la des­di­cha­da y tor­tu­ra­da Dia­na de Gales que úni­ca­men­te es capaz de esbo­zar una son­ri­sa en el encuen­tro con sus que­ri­dos hijos William (Jack Nie­len) y Harry (Sean Harris), como así tam­bién en los momen­tos de inti­mi­dad y cari­ño com­par­ti­dos con Mag­gie (Sally Haw­kins), la encar­ga­da de su ves­tua­rio. Aun­que el elen­co es nume­ro­so, en los roles más impor­tan­tes, ade­más del de Ste­wart se des­ta­can Spall y Haw­kins. En otros rubros es elo­gia­ble el tra­ba­jo de cáma­ra de Clai­re Mathon repro­du­cien­do feha­cien­te­men­te los inte­rio­res y exte­rio­res de la resi­den­cia real como así tam­bién el buen dise­ño de pro­duc­ción de Guy Hen­drix Dyas.

Aun­que es inne­ga­ble la cali­dad de este dra­ma, la obser­va­ción que mere­ce es que en la medi­da que la mayor par­te del rela­to se remi­te a un monó­lo­go inte­rior del per­so­na­je pro­ta­gó­ni­co, la narra­ción se vuel­ve un tan­to repe­ti­ti­va y en cier­tas ins­tan­cias afec­ta su dina­mis­mo. Jor­ge Gutman

Un Jus­ti­cie­ro Implacable

DIRTY HARRY

Si en la actua­li­dad Clint East­wood es un legen­da­rio direc­tor y actor de Hoylly­wood, él ya era bien cono­ci­do y popu­lar cuan­do en 1971 pro­ta­go­ni­zó la pelí­cu­la esta­dou­ni­den­se Dirty Harry (Harry El Sucio) diri­gi­da por Don Sie­gel. Cele­bran­do el 50° ani­ver­sa­rio de su estreno el film será repues­to en pocos días más.

Clint East­wood

La his­to­ria gira en tor­na de Harry Callahan, el taci­turno y duro detec­ti­ve poli­cial de San Fran­cis­co, quien es cono­ci­do por sus méto­dos poco orto­do­xos con­tra el mun­do del cri­men. Es así que su desa­fío más impor­tan­te es el de enfren­tar a un des­pia­da­do ase­sino en serie apo­da­do Scor­pio (Andrew Robin­son) que anda suel­to en la ciu­dad matan­do a civi­les des­de las azo­teas con un fusil de precisión.

La exce­len­te direc­ción de Sie­gel refor­za­da por el esme­ra­do mon­ta­je de Carl Pin­gi­to­re per­mi­te que el film gene­re una cre­cien­te ten­sión a medi­da que el rela­to pro­gre­sa. Asi­mis­mo gran par­te del meri­to­rio thri­ller des­can­sa en la remar­ca­ble inter­pre­ta­ción de East­wood dan­do vida a un ser soli­ta­rio que fuer­te­men­te ape­na­do por la muer­te de su espo­sa se con­vier­te en un jus­ti­cie­ro impla­ca­ble y vio­len­to a fin de com­ba­tir al temi­ble psi­có­pa­ta, sobre todo cuan­do está en jue­go la vida de una ado­les­cen­te de 14 años.

La mag­ní­fi­ca fac­tu­ra visual y la músi­ca de jazz del com­po­si­tor Lalo Schri­fin con­tri­bu­yen a real­zar los valo­res de este dra­má­ti­co thriller.

La repo­si­ción de Dirty Harry  ten­drá lugar en selec­tas salas de Cine­plex a par­tir del 5 de noviem­bre de 2021.