Cine­ma­nia 2021 (2)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí el comen­ta­rio de 5 títu­los vis­tos en el Festival

De Son Vivant (Fran­cia)

La muer­te como últi­ma eta­pa de la vida es deci­di­da­men­te ineluc­ta­ble pero si hay algo que la con­vier­te en menos teme­ro­sa es el que se igno­ra cuan­do acon­te­ce­rá; sin embar­go algo dife­ren­te acon­te­ce cuan­do alguien gra­ve­men­te enfer­mo sabe que su fin es inmi­nen­te. En base a lo que pre­ce­de la actriz y rea­li­za­do­ra Emma­nue­lle Ber­cot ofre­ce en De Son Vivant un dra­ma lace­ran­te que cons­ti­tu­ye una ver­da­de­ra radio­gra­fía del via­je sin retorno.

Cathe­ri­ne Deneu­ve y Benoît Magimel

Con la cola­bo­ra­ción de la guio­nis­ta Mar­cia Romano, el rela­to intro­du­ce a Ben­ja­min (Benoît Magi­mel), un hom­bre sol­te­ro de 39 años enfer­mo de cán­cer de pán­creas que al asis­tir a la con­sul­ta médi­ca, el Dr. Eddé (Gabriel Sara) le comu­ni­ca que estan­do en un esta­dio 4 del mal es impo­si­ble de ser cura­do y su muer­te, esta­dís­ti­ca­men­te con­si­de­ra­da, pue­de pro­du­cir­se entre 6 meses y dos años a más tar­dar. Acom­pa­ña­do de Crys­tal (Cathe­ri­ne Deneu­ve), su pose­si­va madre, ambos escu­chan ate­rra­dos el dolo­ro­so diagnóstico.

En la narrra­ción efec­tua­da a lo lar­go de un año, se asis­te a la evo­lu­ción de la enfer­me­dad en su tra­mo final don­de en un prin­ci­pio Ben­ja­min pue­de des­en­vol­ver­se sin estar hos­pi­ta­li­za­do. Es en ese perío­do que él se dedi­ca con deno­da­do fer­vor a pro­se­guir su acti­vi­dad de pro­fe­sor de tea­tro para alum­nos que están pre­pa­ran­do su ingre­so al Con­ser­va­to­rio Nacio­nal, aun­que sin divul­gar­les el mal que le aque­ja. Sin poder dete­ner el paso del tiem­po, lle­ga el momen­to en que debe per­ma­ne­cer en el hos­pi­tal con el con­si­guien­te dete­rio­ro que va expe­ri­men­tan­do su orga­nis­mo has­ta exha­lar el últi­mo suspiro..

Hay varios aspec­tos impor­tan­tes de rese­ñar que real­zan al dra­ma de mane­ra exce­len­te. Sin saber exac­ta­men­te cuál es el cen­tro hos­pi­ta­la­rio en el que Ben­ja­min es aten­di­do, en pri­mer lugar resal­ta la pro­fun­da huma­ni­dad ema­na­da por el Dr. Eddé en don­de no solo actúa como oncó­lo­go sino tam­bién como tera­peu­ta y guía espi­ri­tual del enfer­mo. Asi­mis­mo es com­ple­ta­men­te rea­lis­ta la rela­ción de Crys­tal con su hijo, en el que ambos no pue­den resig­nar­se a acep­tar lo que sobre­ven­drá; pero lo más impor­tan­te es cómo esta mujer desea que su hijo le per­do­ne debi­do a un acto de pro­fun­do egoís­mo come­ti­do cuan­do vein­te años atrás.lo impul­só a que aban­do­na­ra a la mujer aus­tra­lia­na que emba­ra­zó y al bebé que lle­gó al mun­do sin haber­lo reconocido.

Ber­cot ha logra­do de su elen­co actua­cio­nes supre­mas. Deneu­ve, la des­co­llan­te diva del cine fran­cés, con­mue­ve pro­fun­da­men­te como una madre que tie­ne que hacer deno­da­dos esfuer­zos para poder acep­tar la pér­di­da de su hijo. Magi­mel, sin duda en el papel más difí­cil y logra­do de su carre­ra, sen­ci­lla­men­te des­lum­bra en la meta­mor­fo­sis que va expe­ri­men­tan­do su per­so­na­je. El ter­cer gran pro­ta­go­nis­ta de este dra­ma es Gabriel Sara quien en la vida real es un renom­bra­do oncó­lo­go ame­ri­cano; al haber acep­ta­do el rol del Dr. Eddé, su actua­ción no pue­de resul­tar más genui­na en el apo­yo moral que le sumi­nis­tra a Ben­ja­min y a su madre. Igual­men­te des­ta­ca­ble. es la par­ti­ci­pa­ción de Céci­le De Fran­ce como la abne­ga­da enfer­me­ra que en cier­ta medi­da se extra­li­mi­ta en sus fun­cio­nes para ofre­cer sosie­go, con­fort y amor a Ben­ja­min. En pape­les de apo­yo se dis­tin­guen Lou Lam­pros como una de las estu­dian­tes de tea­tro y Oscar Mor­gan como el ile­gí­ti­mo hijo de Benjamin.

Con esta cró­ni­ca de una muer­te anun­cia­da, Ber­cot logra su mejor tra­ba­jo como rea­li­za­do­ra y a pesar de su incon­for­ta­ble temá­ti­ca su visión es alta­men­te recomendable

Rou­ge (Fran­cia-Bél­gi­ca)

Con una muy bue­na narra­ción el rea­li­za­dor Farid Ben­to­umi abor­da un dra­ma eco­ló­gi­co ins­pi­ra­do en even­tos reales. Basa­do en el guión del rea­li­za­dor con la cola­bo­ra­ción de Samuel Doux, el inte­rés del rela­to des­can­sa en la coli­sión que se pro­du­ce entre una hones­ta mujer y la corrup­ción cor­po­ra­ti­va que enfren­ta en su trabajo.

Zita Han­rot y Sami Bouajila

Al no haber logra­do sal­var la vida de un pacien­te que en esta­do de gra­ve­dad per­ma­ne­cía en la sala de emer­gen­cia de un cen­tro hos­pi­ta­la­rio, la joven prac­ti­can­te Nour (Zita Han­rot) deja su pues­to para acep­tar la posi­ción de enfer­me­ra resi­den­te en la plan­ta quí­mi­ca en que tra­ba­ja su padre Sil­ma­ne (Sami Boua­jia) don­de ade­más es el líder sin­di­cal defen­dien­do los dere­chos de los operarios.

A los pocos días de comen­zar sus labo­res Nour obser­va que cier­tas reglas sani­ta­rias no se cum­pliem­tan en la empre­sa, tales como no repor­tar los acci­den­tes de tra­ba­jo pro­du­ci­dos, la ausen­cia de revi­sa­ción médi­ca de algu­nos emplea­dos y la no con­si­de­ra­ción de los efec­tos de la polu­ción pro­du­ci­da. Esos repa­ros son mani­fes­ta­dos a su padre de mane­ra fir­me aun­que él los des­es­ti­ma seña­lan­do que la fábri­ca sumi­nis­tra empleo a 200 per­so­nas, impul­san­do de este modo la eco­no­mía local.

El nudo dra­má­ti­co del rela­to se pro­du­ce cuan­do la enfer­me­ra se vin­cu­la con Emma (Céli­ne Salle­te), una perio­dis­ta inves­ti­ga­do­ra que le hace ver cómo los resi­duos tóxi­cos que gene­ra la plan­ta son ver­ti­dos de mane­ra ocul­ta en un lago pró­xi­mo. Eso indu­ce a Nour a rea­li­zar una ope­ra­ción arries­ga­da para la obten­ción de una prue­ba que evi­den­cie el peli­gro gene­ra­do por la negli­gen­cia asu­mi­da por el direc­tor de la empre­sa (Oli­vier Gourmet).

A tra­vés de una muy bue­na des­crip­ción de los per­so­na­jes, el rea­li­za­dor plan­tea de mane­ra con­ci­sa y efec­ti­va el con­flic­to éti­co que se pro­du­ce entre la inte­gri­dad de Nour deci­di­da a denun­ciar la reali­dad impe­ran­te y la acti­tud de su padre que sien­te la obli­ga­ción de guar­dar silen­cio y man­te­ner la leal­tad con la empre­sa que le ha pro­di­ga­do tra­ba­jo y sus­ten­to duran­te 30 años. Ade­más de la acer­ta­da direc­ción de Ben­to­umi el film se valo­ri­za por las remar­ca­bles inter­pre­ta­cio­nes de Han­rot y Bouajila.

Les Intran­qui­lles (Bél­gi­ca)

La bipo­la­ri­dad es el deli­ca­do tema que el direc­tor bel­ga Joa­chim Lafos­se con­si­de­ra en su recien­te tra­ba­jo que obtu­vo una posi­ti­va aco­gi­da por par­te de los crí­ti­cos en oca­sión de su estreno mun­dial en Cannes.

Damien Bon­nard y Leï­la Bekhti

De mane­ra meticu­losa el rea­li­za­dor plan­tea el pro­ble­ma a par­tir de la pri­me­ra secuen­cia que se desa­rro­lla en una pla­ya de la Cos­ta Azul. Allí se encuen­tran el pin­tor artís­ti­co Damien (Damien Bon­nard), su mujer Leï­la (Leï­la Bekh­ti) y el peque­ño hijo Ami­ne (Gabriel Merz Cham­mah). Cuan­do Damien sale a nadar y demo­ra en regre­sar se pre­su­me que algo raro le acon­te­ce; eso se con­fir­ma en las sub­si­guien­tes esce­nas en don­de su insom­nio lo obli­ga a mitad de la noche a levan­tar­se y de mane­ra hiper­ac­ti­va poner­se a arre­glar una bici­cle­ta o bien a pin­tar. De la narra­ción de Lafos­se que­da cla­ro que se con­tem­pla a un indi­vi­duo bipo­lar con varia­cio­nes mar­ca­das en su esta­do aní­mi­co; es así que su espo­sa hace lo posi­ble para con­te­ner sus perío­dos de exci­ta­ción e inten­sa acti­vi­dad, tra­tan­do de que él ingie­ra los medi­ca­men­tos pres­crip­tos que sue­le eludir.

Cuan­do su para­noia alcan­za situa­cio­nes extre­mas urge su hos­pi­ta­li­za­ción don­de es some­ti­do a un cóc­tel de dro­gas para ali­viar su eufo­ria; al regre­sar a su hogar la medi­ca­ción sumi­nis­tra­da logra tran­qui­li­zar­lo pero a expen­sas de con­ver­tir­lo en un ser pasi­vo, tris­te, depri­mi­do e inca­paz de expe­ri­men­tar emoción.

Sin sobre­ac­tuar Bonard y Bekh­ti ofre­cen inter­pre­ta­cio­nes excep­cio­na­les. El actor rea­li­za un increí­ble tour de for­ce para carac­te­ri­zar al tor­tu­ra­do enfer­mo, en tan­to que Bekh­ti no le va en zaga como la abne­ga­da mujer que sin­tien­do un gran amor por Damien hace lo impo­si­ble para ayu­dar­lo al com­pren­der que él no es cul­pa­ble del mal que lo aque­ja; por su par­te Merz Cham­mah actúa natu­ral­men­te como el hijo que es tes­ti­go de la enfer­me­dad men­tal de su padre.

Sobria­men­te rea­li­za­do, Lafos­se se limi­ta a expo­ner el pro­ble­ma sin ofre­cer solu­cio­nes a esta gra­ve afec­ción aun­que ilus­tran­do cómo es posi­ble la con­vi­ven­cia del núcleo fami­liar fren­te a las con­di­cio­nes des­crip­tas.. Como un espec­ta­dor invi­si­ble uno empa­ti­za ple­na­men­te con la suer­te de sus per­so­na­jes apre­cian­do la nota­ble cali­dad de este angus­tian­te y dolo­ro­so relato.

Illu­sions Per­dues (Fran­cia-Bél­gi­ca)

El direc­tor Xavier Gian­no­li efec­túa una relec­tu­ra de Las Ilu­sio­nes Per­di­das, la obra maes­tra de Hono­ré de Bal­zac escri­ta entre 1837 y 1843, enfo­can­do el ascen­so, triun­fo y caí­da en des­gra­cia de un lúci­do poeta.

Ben­ja­min Voisin

En la adap­ta­ción rea­li­za­da por el cineas­ta y Jac­ques Fies­chi, la acción se ubi­ca en 1821 en la peque­ña ciu­dad de Angou­lè­me, al sudoes­te de Fran­cia. Allí vive Lucien Char­don (Ben­ja­min Voi­sin), un joven e idea­lis­ta poe­ta de humil­de ori­gen que para ganar­se el sus­ten­to tra­ba­ja duran­te el día en un taller de impren­ta. Sus poe­mas están diri­gi­dos a su ama­da Loui­se (Céci­le de Fran­ce), una bella aris­tó­cra­ta que apre­cia su talen­to y ade­más retri­bu­ye su amor a pesar de estar casa­da. Cuan­do se des­ta­pa la noti­cia del adul­te­rio, ambos huyen a París en don­de él inten­ta­rá con el apo­yo de su aman­te abrir­se camino como poe­ta y crí­ti­co literario.

Al poco tiem­po Loui­se, fuer­te­men­te influi­da por su pri­ma la Mar­que­sa de Espard (Jean­ne Bali­bar), deci­de sepa­rar­se de Lucien al com­pro­bar que la dife­ren­cia de cla­se cons­ti­tu­ye un serio obs­tácu­lo para con­ti­nuar la rela­ción. Sin la pro­tec­ción de su ena­mo­ra­da y con poco dine­ro en el bol­si­llo Lucien de mane­ra cir­cuns­tan­cial cono­ce a Louis­teau (Vin­cent Lacos­te), un arti­cu­lis­ta que apre­cian­do cómo el poe­ta escri­be lo intro­du­ce a un perió­di­co libe­ral que se carac­te­ri­za por estar al ser­vi­cio de una pren­sa libre e inde­pen­dien­te. Gra­dual­men­te, las crí­ti­cas sin­ce­ras y bien arti­cu­la­das de Lucien, per­mi­ten que obten­ga el mere­ci­mien­to que aspi­ra­ba por lar­go tiem­po has­ta el momen­to en que su des­me­di­da ambi­ción y codi­cia van desin­te­gran­do sus pro­fun­das y hones­tas convicciones.

Con gran maes­tría Gian­no­li trans­mi­te el pen­sa­mien­to crí­ti­co de Bal­zac demos­tran­do cómo la pren­sa tra­tan­do de estar al ser­vi­cio de los accio­nis­tas que la man­tie­nen, mani­pu­la el con­te­ni­do de las noti­cias y artícu­los que se publi­can; por ana­lo­gía esa acti­tud se tra­du­ce igual­men­te a dife­ren­tes mani­fes­ta­cio­nes del arte don­de un perio­dis­ta cri­ti­can­do a su anto­jo pue­de con sus comen­ta­rios ele­var o sabo­tear a un artis­ta. Lo que cla­ra­men­te ilus­tra el rela­to es que la liber­tad de expre­sión de la pren­sa escri­ta es una uto­pía en la medi­da que el poder del dine­ro pue­de lle­gar a aca­llar, men­tir y ter­gi­ver­sar la ver­dad. Aun­que escri­to hace más de siglo y medio el men­sa­je de su autor refle­ja­do en esta exce­len­te pelí­cu­la adquie­re vigen­cia con las “fake news” de la hora actual.

Lide­ran­do el elen­co inte­gra­do por con­sa­gra­dos acto­res, Voi­sin trans­mi­te mag­ní­fi­ca­men­te la evo­lu­ción del idea­lis­ta poe­ta que ter­mi­na auto­des­tru­yén­do­se con la pér­di­da de sus ilu­sio­nes. A su lado igual­men­te se des­ta­can Lacos­te, De Fran­ce, Bali­bar y Salo­mé Dewaels como la com­pa­ñe­ra de Lucien. Men­ción espe­cial mere­cen el actor y direc­tor Xavier Dolan carac­te­ri­zan­do con soli­dez a Nathan, el nove­lis­ta rival del poe­ta que en últi­ma ins­tan­cia se con­vier­te en su con­cien­cia moral y Gérard Depar­dieu ani­man­do remar­ca­ble­men­te a un edi­tor analfabeto.

Azor (Sui­za-Fran­cia-Argen­ti­na)

En un aus­pi­cio­so debut el rea­li­za­dor sui­zo Andreas Fon­ta­na trans­por­ta al espec­ta­dor a un dra­má­ti­co perío­do de la his­to­ria argen­ti­na a tra­vés de un thri­ller polí­ti­co muy bien urdido.

Fabri­zio Rongione

El efi­caz guión del rea­li­za­dor ubi­ca la tra­ma en la ciu­dad de Bue­nos Aires en 1980, duran­te la omi­no­sa dic­ta­du­ra que ensom­bre­ció al país. Pro­ve­nien­te de Sui­za lle­ga a la capi­tal Yvan De Wiel (Fabri­zio Ron­gio­ne), un ban­que­ro pri­va­do de Gine­bra, jun­to con su espo­sa Inés (Stépha­nie Cléau). El obje­ti­vo es con­tac­tar a su socio René Keys quien es el repre­sen­tan­te de la ins­ti­tu­ción finan­cie­ra en Argentina.

Ambos visi­tan­tes que domi­nan el espa­ñol son bien reci­bi­dos y aco­mo­da­dos en un lujo­so hotel don­de pron­ta­men­te comien­zan a per­ci­bir la atmós­fe­ra asfi­xian­te rei­nan­te fren­te al núme­ro de des­apa­re­ci­dos que se va regis­tran­do en el país con la anuen­cia del gobierno militar.

A medi­da que la his­to­ria va pro­gre­san­do se podrá lle­gar a cono­cer algu­nos deta­lles sobre la ausen­cia de Keys a tra­vés de la ver­sión que se tie­ne de él en los con­tac­tos man­te­ni­dos por De Wiel con algu­nos de los clien­tes del ban­co, en su visi­ta al Círcu­lo de Armas y en las reunio­nes socia­les a las que acu­de con su esposa.

Para Yvan lo más impor­tan­te es man­te­ner a su clien­te­la a pesar de la des­apa­ri­ción de su socio; en tal sen­ti­do el film expo­ne la mane­ra en que se pro­du­ce el envío de las gran­des sumas de dine­ro de los inver­so­res argen­ti­nos median­te secre­tas nego­cia­cio­nes, evi­den­cian­do al mis­mo tiem­po el rol cier­ta­men­te ambi­guo de las ins­ti­tu­cio­nes finan­cie­ras de Suiza.

Lo fas­ci­nan­te de Azor es la nota­ble ilus­tra­ción que efec­túa Fon­ta­na de la alta bur­gue­sía argen­ti­na y su com­por­ta­mien­to duran­te ese nefas­to perío­do ade­más de haber logra­do un rela­to que gene­ra un cau­ti­van­te cli­ma de intri­ga y misterio.

Fes­ti­val Inter­na­cio­nal Docu­men­tal de Montreal

En su vigé­si­mo cuar­ta edi­ción Ren­con­tres Inter­na­tio­na­les du Docu­men­tai­re de Mon­tréal (RIDM) ha pro­gra­ma­do 120 films pro­ve­nien­tes de 44 paí­ses de los cua­les 54 son cana­dien­ses. El fes­ti­val se desa­rro­lla­rá con pre­sen­cia físi­ca en diver­sos cines de Mon­treal entre el 10 y 21 de noviem­bre, pero asi­mis­mo habrá una edi­ción para­le­la en línea para todo Cana­dá des­de el 14 has­ta el 25 de noviem­bre.

La pelí­cu­la de aper­tu­ra es Futu­ra rea­li­za­da por Ali­ce Rohr­wa­cher, Pie­tro Mar­ce­llo y Fran­ces­co Mun­zi; el film de clau­su­ra es Gabor de la novel rea­li­za­do­ra Joan­nie Lafre­niè­re que se anti­ci­pa como una cáli­da des­crip­ción que ella efec­túa de su ami­go fotó­gra­fo Gabor Szi­la­si. A con­ti­nua­ción se men­cio­na­rán algu­nos títu­los dados a cono­cer en el comu­ni­ca­do de prensa.

En Strict Regi­men, el rea­li­za­dor Niki­ta Yefi­mov trans­por­ta su cáma­ra a un cen­tro de deten­ción ruso de alta segu­ri­dad cen­tran­do su aten­ción en uno de los guar­dia­nes a la vez que echa una mira­da de lo que ocu­rre en el inte­rior de la pri­sión y la diná­mi­ca de poder que allí se gene­ra. La expe­rien­cia de un gru­po de migran­tes es enfo­ca­da por Ous­ma­ne Zoro­mé Samas­sé­kou en The Last Shel­ter a tra­vés de tres muje­res que per­ma­ne­cen en un refu­gio en la fron­te­ra de Sahel, en el nor­te del con­ti­nen­te africano.

Entre­mez­clan­do cine y lite­ra­tu­ra, Iva Radi­vo­je­vic enca­ra en el docu­men­tal Aleph un tra­ba­jo labe­rín­ti­co leja­na­men­te basa­do en la nove­la de Jor­ge Luis Bor­ges. En El Cie­lo está Rojo, la direc­to­ra men­do­ci­na Fran­ci­na Car­bo­nell recons­tru­ye una gran tra­ge­dia acon­te­ci­da en la his­to­ria peni­ten­cia­ria de Chi­le; eso se ha debi­do al incen­dio pro­du­ci­do en la cár­cel de San Miguel de San­tia­go el 8 de diciem­bre de 2010 que mató a 81 con­vic­tos e hirien­do gra­ve­men­te a 13 personas.

Aman­di­ne Gay abor­da en A Story of One’s Own, tópi­cos de natu­ra­le­za polí­ti­ca, eco­nó­mi­ca, cul­tu­ral y racial invo­lu­cra­dos en la adop­ción inter­na­cio­nal. Dear Audrey del rea­li­za­dor Jere­miah Hayes ofre­ce una cán­di­da refle­xión de la vida de Mar­tin Duck­worth quien se ocu­pa de cui­dar a su mujer en los últi­mos esta­dios del Alzhei­mer. En Babush­ka, un docu­men­tal imbui­do de ter­nu­ra y humor, la direc­to­ra cana­dien­se Kris­ti­na Wagen­bauer retor­na a Rusia, país en que nació, para visi­tar a su que­ri­da abue­la con quien pasó par­te de su infancia.

Tra­tan­do de acep­tar la situa­ción gene­ra­da por la gra­dual ero­sión de la rela­ción con­yu­gal de sus padres es lo que con­si­de­ra el direc­tor Char­les Duquet en Under the Slee­ping Moun­tain. En One of Ours la direc­to­ra Yas­mi­ne Mathu­rin cen­tra su aten­ción en un joven de ori­gen hai­tiano, adop­ta­do por una fami­lia autóc­to­na en Cal­gary, que encuen­tra su iden­ti­dad cues­tio­na­da por las auto­ri­da­des de All Nati­ve en oca­sión de un tor­neo de béisbol.

La ansie­dad de muchos jóve­nes preo­cu­pa­dos por la des­truc­ción del medio ambien­te y la nece­si­dad de actuar pron­ta­men­te para evi­tar catás­tro­fes es con­si­de­ra­da en el docu­men­tal The Hill de Julien Chau­sit. En Zo Reken, film galar­do­na­do como el mejor docu­men­tal cana­dien­se en Hot Docs, el rea­li­za­dor Ema­nuel Licha abor­da a los habi­tan­tes de Hai­tí dis­cu­tien­do colo­ni­za­ción y ayu­da inter­na­cio­nal, echan­do una crí­ti­ca mira­da a muchas pro­me­sas incumplidas.

En el docu­men­tal Under Silen­ce and Earth, la cineas­ta Gise­la Res­tre­po efec­túa un via­je a Colom­bia para pro­cu­rar la loca­li­za­ción del cuer­po de su tía que par­ti­ci­pó en el con­flic­to arma­do de ese país. El docu­men­tal A Night of Kno­wing Nothing de Payal Kapa­dia narra la corres­pon­den­cia esta­ble­ci­da entre dos estu­dian­tes de uni­ver­si­dad cuya román­ti­ca rela­ción se ve afec­ta­da por el arcai­co sis­te­ma de cas­ta impe­ran­te en India.

Una infor­ma­ción com­ple­ta de la pro­gra­ma­ción, hora­rios y salas de exhi­bi­ción así como la edi­ción en línea se pue­de obte­ner en el sitio ridm.ca

Cine­ma­nia 2021 (1)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Des­de 1996 el Fes­ti­val Cine­ma­nia ha veni­do satis­fa­cien­do al públi­co de Mon­treal que gus­tan­do de la cine­ma­to­gra­fía fran­có­fo­na pre­fie­re ver las pelí­cu­las sub­ti­tu­la­das en inglés. En esta 27ª edi­ción su difu­sión adquie­re un carác­ter híbri­do; así los resi­den­tes de la ciu­dad podrán ver los fil­mes tan­to en salas de cine des­de el 2 has­ta el 14 de noviem­bre así como en línea que será dis­po­ni­ble des­de el 2 al 21 de noviem­bre per­mi­tien­do de este modo que la audien­cia cana­dien­se pue­da tam­bién dis­fru­tar este even­to des­de sus hogares.

La mues­tra que inclu­ye 85 lar­go­me­tra­jes y 30 cor­to­me­tra­jes se inau­gu­ra con Une Révi­sión; este dra­ma polí­ti­co-social rea­li­za­do por Cathe­ri­ne The­rrien reúne en su prin­ci­pal elen­co a Patri­ce Robi­tai­lle, Nour Belkhi­ria, Rose-Marie Perreault y Anne-Éli­za­beth Bos­sé. El film de clau­su­ra es la pro­duc­ción fran­ce­sa Illu­sions Per­dues del rea­li­za­dor Xavier Gian­no­li, basa­da en la nove­la de Hono­ré de Bal­zac con un este­lar repar­to inte­gra­do por Ben­ja­min Voi­sin, Céci­le de Fran­ce, Vin­cent Lacos­te, Jean­ne Bali­bar, Gérard Depar­dieu y Xavier Dolan.

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He aquí una bre­ve rese­ña de tres fil­mes des­ta­ca­bles que este cro­nis­ta ha presenciado.

Gue­rres (Cana­dá) 

En su ópe­ra pri­ma el direc­tor cana­dien­se Nico­las Roy abor­da un deli­ca­do tema de actua­li­dad acer­ca del aco­so sexual den­tro de las filas del ejér­ci­to y las con­se­cuen­cias del mismo.

Éleo­no­re Loi­se­lle en GUERRES

Basa­do en el guión de Cynthia Trem­blay la his­to­ria pre­sen­ta a Emma Duchar­me (Éléo­no­re Loi­se­lle) de 20 años que siguien­do los pasos de su padre ha deci­di­do empren­der una carre­ra mili­tar. Es así que al igual que sus com­pa­ñe­ros debe some­ter­se a las estric­tas órde­nes del sar­gen­to Richard (David La Haye); este ofi­cial es un indi­vi­duo de media­na edad cuyo com­por­ta­mien­to de extre­ma seve­ri­dad lle­ga a inti­mi­dar; no obs­tan­te resul­ta suges­ti­va la mane­ra en que este coman­dan­te se apro­xi­ma a Duchar­me cuan­do están solos, demos­trán­do­le una espe­cial sim­pa­tía. El acer­ca­mien­to se trans­for­ma en ínti­ma rela­ción cuan­do ambos son des­ti­na­dos a cum­plir una misión mili­tar en Euro­pa Orien­tal. Al retor­nar a Cana­dá, ella suma­men­te atraí­da hacia Richard con­du­ce a que él la asal­te sexual­men­te, aun­que expe­ri­men­ta pla­cer de ese encuentro.

El con­flic­to dra­má­ti­co se pro­du­ce a par­tir del momen­to en que Richard no desea con­ti­nuar la rela­ción en tan­to que Emma insis­te en man­te­ner ese víncu­lo; es así que su con­duc­ta moti­va a que él la des­pi­da ponien­do un final a su carre­ra. La muy des­con­so­la­da joven sien­te que ha sido uti­li­za­da sexual­men­te y con­fía su pro­ble­ma a una sen­si­ble doc­to­ra del ejér­ci­to (Fanny Malet­te); quien le acon­se­ja que efec­túe la denun­cia de abu­so sexual a tra­vés de la vía per­ti­nen­te; sin embar­go, el temor a que su tes­ti­mo­nio pue­da no ser creí­do la impul­sa a callar.

Median­te una sobria narra­ción, el novel rea­li­za­dor demues­tra una nota­ble madu­rez expo­nien­do la rela­ción de jerar­quía y de domi­nio que pue­de mani­fes­tar­se en el ejér­ci­to gene­ran­do víncu­los per­ver­sa­men­te tóxi­cos como en el caso de Richard con Emma don­de ella ter­mi­na sien­do la víc­ti­ma. Todo ello, muy afín con el movi­mien­to #metoo, con­du­ce a un des­en­la­ce dis­cu­ti­ble dado que el rela­to pue­de ser con­si­de­ra­do a tra­vés de dife­ren­tes ópticas.

Glo­bal­men­te con­si­de­ra­do, este esme­ra­do psi­co­dra­ma per­mi­te el luci­mien­to de Loi­se­lle quien por su logra­da inter­pre­ta­ción fue galar­do­na­da con el pre­mio a la mejor actriz en el Fes­ti­val de Kar­lovy Vary de este año. Asi­mis­mo es des­ta­ca­ble la per­sua­si­va com­po­si­ción de La Haye brin­dan­do una mag­né­ti­ca inten­si­dad a su personaje.

Boî­te Noi­re (Fran­cia)

Este fas­ci­nan­te thri­ller cuen­ta con la acer­ta­da direc­ción de Yann Goz­lan y un muy buen elen­co enca­be­za­do por Pie­rre Niney. Aun­que el rela­to no está basa­do en hechos reales, lo que se apre­cia bien podría acon­te­cer en el mun­do actual don­de las infor­ma­cio­nes sumi­nis­tra­das por la auto­ri­dad com­pe­ten­te no siem­pre refle­ja la vera­ci­dad de los hechos acaecidos.

Pie­rre Niney y André Dussollier

En su comien­zo se obser­va que una línea aérea de Euro­pa trans­por­ta 300 pasa­je­ros en un via­je que comen­zó en Dubaí con des­tino a París. Todo mar­cha bien has­ta el momen­to en que fal­tan­do poco para ate­rri­zar el avión se estre­lla en los Alpes de Fran­cia cau­san­do la muer­te de los pasa­je­ros y de su tri­pu­la­ción. Fren­te a esta tra­ge­dia, Mathieu Vas­seur (Niney) que es un talen­to­so ana­lis­ta de BEA (orga­nis­mo res­pon­sa­ble de inves­ti­ga­cio­nes de segu­ri­dad de avia­ción civil de Fran­cia), es encar­ga­do por su supe­rior (André Dus­so­llier) de inves­ti­gar cuá­les han sido las cau­sas de la tra­ge­dia. Para ello se vale de la caja negra a fin de poder escu­char la gra­ba­ción de lo acon­te­ci­do momen­tos antes del acci­den­te; en prin­ci­pio nada cla­ro emer­ge aun­que en la con­fe­ren­cia de pren­sa brin­da­da por el orga­nis­mo se asu­me que la tra­ge­dia podía deber­se a un terro­ris­ta que entró subrep­ti­cia­men­te en la cabi­na de pilo­to. Sin embar­go, esa teo­ría de la cons­pi­ra­ción no ter­mi­na de con­ven­cer al joven ana­lis­ta quien con com­ple­ta aten­ción tra­ta de son­sa­car lo máxi­mo posi­ble de cada chi­rri­do, rui­do o soni­do pro­ve­nien­te de la grabación.

A tra­vés de cier­tas pis­tas Mathieu cons­ta­ta que han habi­do incon­sis­ten­cias y que deci­di­da­men­te el acci­den­te no se ha debi­do al error del pilo­to como tam­po­co a fallas téc­ni­cas o a un acto de terro­ris­mo. Cuan­do final­men­te des­cu­bre la real cau­sa del sinies­tro, él lle­ga a poner en aprie­tos a su supe­rior y es por eso que lo rele­ga de sus fun­cio­nes ya que deve­lar la ver­dad des­me­re­ce­rá a la BEA; asi­mis­mo, su obse­sión para que el públi­co conoz­ca lo que real­men­te acon­te­ció, jaquea­la exce­len­te rela­ción man­te­ni­da con su cón­yu­ge (Lou de Lāa­ge) quien se desem­pe­ña en la indus­tria de la aviación.

Gene­ran­do un mag­ní­fi­co sus­pen­so que no decae en momen­to alguno, el rea­li­za­dor ha logra­do un film ambi­cio­so coro­na­do con un impre­vis­ble e inge­nio­so des­en­la­ce. En pocas pala­bras, ade­más de su exce­len­te cali­dad, Boî­te Noi­re pone en evi­den­cia cómo la pre­ten­di­da his­to­ria ofi­cial pue­de dis­tor­sio­nar la auten­ti­ci­dad de los acontecimientos.

L’É­vé­ne­ment (Fran­cia)

Con­sa­gra­do con el León de Oro en el últi­mo Fes­ti­val de Vene­cia de este año, el galar­dón es mere­ci­do tenien­do en cuen­ta la meticu­losi­dad adop­ta­da por la direc­to­ra Audrey Diwan en su logra­do tras­la­do a la pan­ta­lla de la nove­la homó­ni­ma de Annie Ernaux publi­ca­da en 2000. La par­ti­cu­la­ri­dad del film resi­de en que la his­to­ria rela­ta­da se basa en la expe­rien­cia vivi­da por la auto­ra del libro en 1963 cuan­do a los 23 años era una estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria de lite­ra­tu­ra en Angoulème.

Anna­ma­ria Vato­lo­mei y San­dri­ne Bonnaire

El dra­ma comien­za para Anne (Ana­ma­ria Var­to­lo­mei) cuan­do visi­tan­do a su médi­co (Fabri­zio Ron­gio­ne) él le hace saber que está emba­ra­za­da de tres sema­nas; tras que­dar ano­na­da­da por la noti­cia ella le pide al facul­ta­ti­vo que inte­rrum­pa el pro­ce­so de ges­ta­ción, pero reci­be una rotun­da res­pues­ta nega­ti­va en la medi­da que el abor­to cons­ti­tu­ye un seve­ro deli­to pena­do por la ley. Al acu­dir una sema­na des­pués a otra con­sul­ta con un pro­fe­sio­nal dife­ren­te (Fra­nçois Lon­quet) obtie­ne una res­pues­ta simi­lar, aun­que debi­do a su insis­ten­cia lle­ga a pres­cri­bir­le unas dro­gas que no resuel­ven el pro­ble­ma. Sus mejo­res ami­gas y com­pa­ñe­ras de la uni­ver­si­dad (Luà­na Baj­ra­mi y Loui­se Orri-Dique­ro) al ente­rar­se de lo que le pasa a Anne, tam­po­co desean invo­lu­crar­se en el pro­ble­ma por temor; mien­tras tan­to la laten­te angus­tia inte­rior sufri­da por esta joven hace que a pesar de ser una bri­llan­te alum­na su desem­pe­ño comien­za a decaer, aspec­to que le hace notar su pro­fe­sor de lite­ra­tu­ra (Pio Mar­mai). A medi­da que las sema­nas van trans­cu­rrien­do ella resuel­ve via­jar a Bor­deaux para soli­ci­tar ayu­da a Max (Julien Fri­son) quien ha sido el hom­bre con quien man­tu­vo la rela­ción casual que pro­du­jo su gra­vi­dez; sin embar­go, él se des­en­tien­de por com­ple­to del pro­ble­ma; a todo ello, Anne disi­mu­la su preo­cu­pa­ción fren­te a su madre (San­dri­ne Bon­nai­re), quien igno­ra lo que le está sucediendo.

Es recién a las 12 sema­nas de ges­ta­ción cuan­do por un dato sumi­nis­tra­do por un com­pa­ñe­ro de la uni­ver­si­dad ella ubi­ca a una mujer de seve­ra auto­ri­dad (Anna Mou­gla­lis) dis­pues­ta a rea­li­zar el clan­des­tino abor­to a cam­bio de una suma de dine­ro, quien ade­más le advier­te que no debe­rá gri­tar ni llo­rar a fin de que nadie se ente­re del pro­ce­di­mien­to. Eso ori­gi­na dos secuen­cias de extre­ma­da cru­de­za en las que el espec­ta­dor se sien­te atra­pa­do y estre­me­ci­do por lo que acon­te­ce con Anne.

Ade­más de la sutil direc­ción de Diwan enca­ran­do este urti­can­te tópi­co, gran par­te de la soli­dez del dra­ma des­can­sa en la excep­cio­nal inter­pre­ta­ción de Var­to­lo­mei quien se sumer­ge de lleno en la piel de Anne, el alter ego de Ernaux, refle­jan­do la sole­dad de una joven indefensa.

Den­tro de las varias esce­nas des­ta­ca­bles de L’É­vé­ne­ment hay una que defi­ne por com­ple­to el rol de la mujer de esa épo­ca; así, cuan­do el pro­fe­sor de Anne le pre­gun­ta sobre lo que la esta­ba aque­jan­do, ella res­pon­de que es la enfer­me­dad que con­vier­te al ser feme­nino en ama de casa.

Que­da como resul­ta­do un valien­te docu­men­to que des­ta­ca cómo la mujer, en aque­llos rin­co­nes del mun­do don­de aún sub­sis­te la prohi­bi­ción del abor­to, que­da rele­ga­da a un total des­me­re­ci­mien­to como si el pro­ce­so de ges­ta­ción fue­se de su exclu­si­va responsabilidad.

Eva­lua­ción de Fil­mes del FNC

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

He aquí comen­ta­rios de algu­nos de las pelí­cu­las vis­tas en el Fes­ti­val du Noveau Ciné­ma que con­clu­yó el 17 de octu­bre en salas de cine y que con­ti­núa en línea has­ta el 31 del corriente.

Jac­ques Audiard, el rea­li­za­dor de memo­ra­bles tra­ba­jos ‑entre otros De bat­tre mon cœur s’est arrê­té (2006), Un prophè­te (2009) y en Dhee­pan (2015) que obtu­vo la Pal­ma de Oro en Can­nes- pre­sen­ta en Les Olym­pia­des (Fran­cia) una his­to­ria que trans­cu­rre en el Dis­tri­to 13 de París.

LES OLYM­PIA­DES

En ese sec­tor ubi­ca­do en el sudes­te de la capi­tal de Fran­cia, carac­te­ri­za­do por sus altas torres resi­den­cia­les y pobla­do por un amplio con­glo­me­ra­do social, se hallan los cua­tro per­so­na­jes de la tra­ma con­ce­bi­da por el rea­li­za­dor con Céli­ne Sciam­ma y Léa Mysius que a su vez está basa­da en his­to­rias crea­das por el dibu­jan­te ame­ri­cano Adrian Tomine.
Lucie Zhang inter­pre­ta a Émi­lie una joven de ances­tros tai­wa­ne­ses que tra­ba­ja en un cen­tro de lla­ma­das del dis­tri­to y resi­de en un depar­ta­men­to per­te­ne­cien­te a su ancia­na abue­la. Al haber colo­ca­do un avi­so para alqui­lar una de las habi­ta­cio­nes se pre­sen­ta Cami­lle (Maki­ta Sam­ba), un pro­fe­sor de ense­ñan­za media que de inme­dia­to se con­vier­te en su aman­te; sin embar­go Émi­lie se sien­te des­ilu­sio­na­da por­que al con­si­de­rar a Cami­lle como si fue­ra su real pare­ja, él no alien­ta el mis­mo pro­pó­si­to por­que dado su esti­lo donjuhttps://www.youtube.com/watch?v=gFh45p4NSx8anesco no quie­re estar some­ti­do a nin­gún com­pro­mi­so sentimental.

Nora (Noé­mie Mer­lant) de 32 años lle­ga a Paris pro­ce­den­te de Bor­deau para estu­diar abo­ga­cía en la Sor­bo­ne; por su natu­ra­le­za soli­ta­ria y retraí­da no man­tie­ne con­tac­to con sus com­pa­ñe­ros de cur­so que son más jóve­nes que ella. En tan­to, Cami­lle se ha toma­do un año libre de sus tareas docen­tes para ayu­dar a un ami­go en una agen­cia inmo­bi­lia­ria en don­de Nora con­si­gue un empleo; en un san­tia­mén ambos se conec­tan sexual­men­te; con todo para ella es más impor­tan­te el víncu­lo vir­tual que man­tie­ne con Amber Sweet (Jehnny Beth), una mujer que a tra­vés de la red se desem­pe­ña como ope­ra­do­ra sexual.
Median­te los encuen­tros y des­en­cuen­tros amo­ro­sos que se esta­ble­cen entre los per­so­na­jes des­crip­tos, lo que fun­da­men­tal­men­te tras­cien­de es la impor­tan­cia atri­bui­da al víncu­lo sexual antes que el sen­ti­mien­to afec­ti­vo; así Cami­lle abier­ta­men­te mani­fies­ta a Émi­lie que su frus­tra­ción pro­fe­sio­nal la cana­li­za en su inten­sa acti­vi­dad sexual en tan­to que ella le repli­ca que antes que nada lo pri­me­ro que impor­ta es copu­lar. En con­se­cuen­cia, según lo ilus­tra­do en esta era digi­tal el sexo es la vía en la que dos per­so­nas se comu­ni­can antes de entrar a cono­cer­se, sin con­si­de­rar la impli­can­cia emo­cio­nal de la relación.
Con una bue­na des­crip­ción de per­so­na­jes muy bien carac­te­ri­za­dos por su efi­cien­te elen­co mul­ti­cul­tu­ral, sobre todo por las actua­cio­nes de Zhang y Sam­ba, la bue­na narra­ción de Audiard per­mi­te que este dra­ma sexual logre atraer la aten­ción del espec­ta­dor como asi­mis­mo per­mi­ta refle­xio­nar sobre el sig­ni­fi­ca­do del amor y de qué modo se refle­ja la inti­mi­dad en el mun­do de la actual gene­ra­ción. A ello se com­ple­men­ta la vibran­te foto­gra­fía en blan­co y negro de Paul Guilhau­me cap­tan­do mag­ní­fi­ca­men­te el barrio pari­sino en el que se desa­rro­lla la acción del relato.

Wheel of For­tu­ne and Fan­tasy (Japón), rati­fi­ca la apti­tud de impe­ca­ble narra­dor del direc­tor y guio­nis­ta Ryu­su­ke Hama­gu­chi tal como lo demos­tra­ra en Can­nes de 2018 con Asa­ko I & II.
Estruc­tu­ra­do en 3 epi­so­dios inde­pen­dien­tes es difí­cil pre­ci­sar cuál es el mejor dado que cada uno de los mis­mos se des­ta­ca por su ori­gi­na­li­dad, estu­pen­dos diá­lo­gos y la impe­ca­ble actua­ción de su elenco.

WHEEL OF FOR­TU­NE AND FANTASY

El pri­mer seg­men­to Magic pre­sen­ta a la mode­lo Mei­ko (Koto­ne Furu­ka­wa) quien habien­do regre­sa­do de una fil­ma­ción com­par­te un via­je en taxi con su ami­ga Tsu (Hyun­ri). Ella le cuen­ta que duran­te su ausen­cia lle­gó a cono­cer a Kazua­ki (Ayu­mu Naka­ji­ma), un hom­bre encan­ta­dor con quien vivió un encuen­tro mági­co sin sexo alguno, excep­to unas meras cari­cias de manos; Tsu alber­ga la posi­bi­li­dad de que pron­to se pro­duz­ca un nue­vo encuen­tro con Kazua­ki quien le había con­fia­do la decep­ción expe­ri­men­ta­da por la infi­de­li­dad de su ex com­pa­ñe­ra. Quie­re la casua­li­dad que este hom­bre es pre­ci­sa­men­te con quien Mei­ko con­vi­vió y del cual se sepa­ró hace dos años aun­que aún sigue ena­mo­ra­da de él. Resul­ta intere­san­te apre­ciar lo que acon­te­ce cuan­do estos tres per­so­na­jes se encuen­tran reu­ni­dos y la reac­ción que se pro­du­ce en cada uno de ellos.
En el segun­do capí­tu­lo Door Wide Open el guión pre­sen­ta a Sasa­ki (Shou­ma Kai), un ex estu­dian­te que desea ven­gar­se de Sega­wa (Kiyohi­ko Shi­bu­ka­wa), un escri­tor pre­mia­do por su últi­ma nove­la, quien lo había humi­lla­do cuan­do fue su pro­fe­sor. Para ello le pide a su com­pa­ñe­ra Nao (Katsu­ki Mori) que lo lle­gue a sedu­cir; por lo tan­to ella se diri­ge al des­pa­cho de Sega­wa con la excu­sa de que le fir­me un autó­gra­fo del libro galar­do­na­do. La con­ver­sa­ción man­te­ni­da con este autor de sobrio com­por­ta­mien­to, que duran­te su trans­cur­so insis­te en dejar abier­ta la puer­ta de su ofi­ci­na, gene­ra un cli­ma de mar­ca­do ero­tis­mo que el rea­li­za­dor lo logra sin tener que recu­rrir a nin­gu­na esce­na sexual.

En el ter­cer epi­so­dio inti­tu­la­do Once Again Natsu­ko (Fusa­ko Ura­be) se apres­ta a asis­tir a una reu­nión de ex estu­dian­tes de cla­se de 1998 y su inte­rés es encon­trar a una com­pa­ñe­ra con quien com­par­tió espe­cia­les momen­tos de inti­mi­dad. Es así que cree haber­la ubi­ca­do cuan­do divi­sa a Aya (Aoba Kawai) aun­que en reali­dad ella no lo es; de todos modos el encuen­tro entre estas dos muje­res extra­ñas gene­ra una huma­na fan­ta­sía don­de ambas inter­cam­bian con­fi­den­cias de sus vidas asu­mien­do que se habían conocido.
Median­te casua­li­da­des, coin­ci­den­cias y los giros del des­tino, Hama­gu­chi recom­pen­sa al espec­ta­dor con este ajus­ta­do, aus­te­ro y encan­ta­dor film.

Des­pués de haber­se exhi­bi­do en el FNC de 2020 Upper­ca­se Print, un remar­ca­ble docu­men­tal polí­ti­co expo­nien­do los abu­sos sis­te­má­ti­cos come­ti­dos en la Ruma­nia comu­nis­ta de Cea­ses­cu, Radu Jude quien es uno de los más impor­tan­tes expo­nen­tes de la nue­va ola del cine rumano retor­na al fes­ti­val con Bad Luck Ban­ging or Loony Porn (Ruma­nia-Luxem­bur­go-Croa­cia-Repú­bli­ca Checa).

BAD LUCK BAN­GING OR LOONY PORN

En esta audaz sáti­ra roda­da en ple­na pan­de­mia, el direc­tor expo­ne con inusi­ta­da fran­que­za algu­nos de los males que afec­tan a su país. Con­fi­gu­ra­do como un tríp­ti­co, en su pró­lo­go se con­tem­pla por espa­cio de 3 minu­tos una grá­fi­ca esce­na sexual de Emi (Katia Pas­ca­riu) con su mari­do en el dor­mi­to­rio con­yu­gal y que ellos deci­die­ron fil­mar­se. Aun­que la for­ma en que dos per­so­nas hacen el amor es patri­mo­nio exclu­si­vo de ambos, resul­ta que ese video case­ro se ha fil­tra­do en las redes socia­les y ése es el pun­ta­pié que gene­ra el con­flic­to dra­má­ti­co del film.
En su pri­me­ra par­te se obser­va a Emi deam­bu­lan­do en pleno verano por las calles de Buca­rest con la más­ca­ra adhe­ri­da a su cara, mos­trán­do­se extre­ma­da­men­te preo­cu­pa­da por la vira­li­za­ción del video y que aho­ra cir­cu­la en el cole­gio don­de ella es una res­pe­ta­da pro­fe­so­ra de ense­ñan­za media. En el segun­do capí­tu­lo, com­ple­ta­men­te inde­pen­dien­te del ante­rior, el rea­li­za­dor se vale de un mate­rial de archi­vo que pasa revis­ta a acon­te­ci­mien­tos his­tó­ri­cos del país con algu­nos ecos del régi­men comu­nis­ta así como de la vio­len­cia domés­ti­ca imperante.

Es en el seg­men­to final don­de reto­man­do lo que acon­te­ció en el ini­cial la deses­pe­ra­da maes­tra afron­ta el tri­bu­nal inte­gra­do por padres de los alum­nos del cole­gio quie­nes habrán de deci­dir si Emi debe o no ser expul­sa­da mien­tras que ella tra­ta de defen­der su vida pri­va­da y sobre todo su dig­ni­dad. Es a tra­vés de ese jui­cio don­de en nom­bre de una fal­sa moral cri­ti­can­do la obs­ce­ni­dad del video que debió haber que­da­do en la inti­mi­dad matri­mo­nial, van aflo­ran­do las hipo­cre­sías y mise­rias de gru­pos reac­cio­na­rios de la socie­dad rumana.
Habien­do com­pe­ti­do este año en el fes­ti­val de Ber­lín, por sus inne­ga­bles méri­tos esta obra artís­ti­ca fue galar­do­na­da con el Oso de Oro y en con­se­cuen­cia resul­ta pro­mi­so­ria su pre­sen­ta­ción en el FNC.

Des­pués de haber impre­sio­na­do gra­ta­men­te con su ópe­ra pri­ma The Hap­piest Day in the Life of Olli Mäki (2016) el direc­tor y guio­nis­ta fin­lan­dés Juho Kuos­ma­nen ofre­ce en Com­part­ment N° 6 (Fin­lan­dia-Ale­ma­nia-Esto­nia-Rusia) una lige­ra y muy agra­da­ble come­dia que fue pre­mia­da (ex aequo) con el Gran Pre­mio del Jura­do en Can­nes 2021.

COM­PART­MENT N° 6

La his­to­ria basa­da en una nove­la de Rosa Lik­son enfo­ca a Lau­ra (Sei­di Har­la), una fin­lan­de­sa estu­dian­te de arqueo­lo­gía, que se encuen­tra en Mos­cú para apren­der el idio­ma ruso y resi­de en el piso de su ama­da pare­ja Iri­na (Dina Dru­ka­ro­va). Jun­tas tie­nen la inten­ción de via­jar a Mur­mansk, bien al nor­te de Rusia, don­de Lau­ra desea ver los céle­bres petro­gli­tos (rocas pin­ta­das) que allí se encuen­tran. Cuan­do a últi­mo momen­to Iri­na no pue­de acom­pa­ñar­la, ella deci­de efec­tuar el via­je sola en tren. Al ubi­car su asien­to cons­ta­ta que debe com­par­tir su cabi­na con Ljoha (Yuri Bori­sov) un joven hom­bre ruso quien medio ebrio le cau­sa una des­agra­da­ble impre­sión; al no lograr que le cam­bien de com­par­ti­men­to no le cabe otra opción que tole­rar su presencia.

Poco a poco las aspe­re­zas van des­apa­re­cien­do entre ambos pasa­je­ros a medi­da que se esta­ble­ce una ines­pe­ra­da afi­ni­dad que se va inten­si­fi­can­do a tra­vés del lar­go tra­yec­to. Al lle­gar a des­tino don­de Ljoha tra­ba­ja como mine­ro, él le será de gran ayu­da para poder lle­gar al lugar don­de se encuen­tran las anti­guas rocas, superan­do los incon­ve­nien­tes pro­du­ci­dos por la inmen­sa nie­ve que obs­ta­cu­li­za el camino.
A pesar de que casi todo el film se desa­rro­lla a bor­do del tren, la claus­tro­fo­bia de nin­gún modo se hace sen­tir gra­cias a la ágil pues­ta escé­ni­ca de Kuos­ma­nen. La muy bue­na actua­ción de sus dos pro­ta­go­nis­tas y los intere­san­tes diá­lo­gos que sur­gen entre sus per­so­na­jes con­tri­bu­yen a que esta road movie den­tro de su sen­ci­llez des­ti­le una inusual fres­cu­ra contagiosa.

En Ear­wig (Gran Bre­ta­ña-Fran­cia-Bél­gi­ca) la direc­to­ra Luci­le Hadzha­li­lo­vic ofre­ce una pelí­cu­la suma­men­te extra­ña en la que la bús­que­da de expli­ca­cio­nes de lo que suce­de resul­ta infructuosa.

EAR­WIG

La acción que se desa­rro­lla en un país no deter­mi­na­do des­pués de la Segun­da Gue­rra se cen­tra en Albert (Paul Hil­ton) un mis­te­rio­so indi­vi­duo vivien­do en un lúgu­bre depar­ta­men­to ubi­ca­do en un incier­to barrio de la ciu­dad, don­de man­tie­ne las ven­ta­nas cerra­das. Su misión es cui­dar a Mia (Roma­ne Heme­laers) de 10 años de edad en que ade­más de sumi­nis­trar­le comi­da su tarea prin­ci­pal es la de pro­ce­der a cam­biar­le su den­ta­du­ra de hie­lo varias veces por día. Sin saber a qué se debe esa extra­ña ciru­gía bucal que se ase­me­ja a la de una tor­tu­ra que la niña debe tole­rar, el mis­te­rio per­sis­te cuan­do perió­di­ca­men­te sue­na el telé­fono y del otro lado de la línea una voz no iden­ti­fi­ca­da super­vi­sa la labor de Albert, por la cual es remu­ne­ra­do. Un buen día él reci­be la orden de tras­la­dar a Mía hacia un nue­vo lugar. A todo ello la narra­ción hace saber acer­ca del trau­ma sufri­do por Albert duran­te la gue­rra en don­de per­dió a su espo­sa y de qué mane­ra su dolo­ro­so pasa­do se vin­cu­la con su vida actual, aun­que sin pro­fun­di­zar en la psi­co­lo­gía de este personaje.

El rela­to de la rea­li­za­do­ra está basa­do en la nove­la del escri­tor y escul­tor bri­tá­ni­co Brian Catling en don­de su lec­tu­ra pue­de que resul­te más atrac­ti­va que su tras­la­do a la pan­ta­lla. A fal­ta de una his­to­ria que adquie­ra sen­ti­do común, la direc­to­ra crea un cli­ma atmos­fé­ri­co de horror en don­de se con­ju­gan satis­fac­to­ria­men­te la foto­gra­fía de Jonathan Ric­que­bourg y el dise­ño sono­ro a car­go de Ken Yasumoto.
No es dese­cha­ble la inten­ción de Had­ziha­li­lo­vic de incur­sio­nar en un terreno surrea­lis­ta; sin embar­go esta incom­pren­si­ble fábu­la góti­ca que bor­dea con lo maca­bro, sólo inte­re­sa­rá a aquel sec­tor de la audien­cia que se deje sedu­cir por sus valo­res visuales.

La incer­ti­dum­bre de una mucha­cha inse­gu­ra sobre lo que quie­re o desea en la vida es el tema abor­da­do por el direc­tor Joa­chim Trier en The Worst Per­son in the World (Norue­ga-Fran­cia-Sue­cia-Dina­mar­ca).

THE WORST PER­SON IN THE WORLD

En la narra­ción estruc­tu­ra­da en un pró­lo­go, 12 capí­tu­los y un epí­lo­go, a tra­vés de la voz en off se sabe que Julie (Rena­te Reins­ve), pró­xi­ma a cele­brar sus 30 años, des­de su eta­pa de estu­dian­te uni­ver­si­ta­ria no tuvo cla­ro cuál era su ver­da­de­ra voca­ción; así habien­do segui­do sus estu­dios en medi­ci­na, pos­te­rior­men­te cre­yó que la psi­co­lo­gía se ajus­ta­ba más a su per­so­na­li­dad para final­men­te dedi­car­se a la fotografía.
Esa inde­fi­ni­ción per­ma­ne­ce en su vida afec­ti­va. Cuan­do cono­ce a Aksel (Anders Daniel­sen Lie), un autor de his­to­rie­tas grá­fi­cas de 44 años, cree haber encon­tra­do al hom­bre ideal no obs­tan­te la dife­ren­cia de edad; apa­ren­te­men­te la úni­ca diver­gen­cia exis­ten­te es que él desea­ría tener un hijo en tan­to que Julie se nie­ga a tal idea por con­si­de­rar que no está pre­pa­ra­da para ser madre.

Su natu­ra­le­za incons­tan­te moti­va a que en una fies­ta de bodas a la que asis­te fur­ti­va­men­te conoz­ca a Eivind (Her­bert Nor­drum), un emplea­do de café, con quien de inme­dia­to se sien­te atraí­da sexual­men­te; aun­que en un prin­ci­pio solo exis­ten cari­cias, abra­zos y besos, el adul­te­rio no tar­da en pro­du­cir­se así como la nece­si­dad de vivir jun­tos; con­se­cuen­te­men­te su sepa­ra­ción de Aksel es inevi­ta­ble. Sin embar­go ella dis­ta de estar satis­fe­cha, no debi­do a Eivind sino por su eter­na inse­gu­ri­dad que le impi­de cono­cer hacia dón­de sus sen­ti­mien­tos apuntan.
La obje­ción que mere­ce esta come­dia dra­má­ti­ca, radi­ca en que la narra­ción se alar­ga en dema­sía y en la poca empa­tía que gene­ran las con­tra­dic­cio­nes per­ma­nen­tes de Julie en su bús­que­da de eman­ci­pa­ción feme­ni­na a pesar de que nadie la retie­ne. Aun­que Trier no alcan­za el nivel de exce­len­cia logra­do en Oslo, August 31st (2011), la visión del film se jus­ti­fi­ca aun­que más no fue­ra por su mag­ní­fi­co elen­co en el que ade­más de Reins­ve, que este año obtu­vo en Can­nes el pre­mio a la mejor actriz, igual­men­te se des­ta­can Daniel­sen Lie y Nordrum.

En su vigé­si­mo quin­to opus el pro­lí­fi­co direc­tor sur­co­reano Hong Sang­soo sigue delei­tan­do una vez más con Intro­duc­tion (Corea del Sur), un film agra­cia­do por su exce­len­te pues­ta escé­ni­ca, su ori­gi­nal guión don­de su con­te­ni­do no está exen­to de poé­ti­co encan­to. Abs­te­nién­do­se de la san­gre, vio­len­cia, cruel­dad y sexo de dudo­so gus­to que gene­ral­men­te abun­dan en los block­bus­ters, el rea­li­za­dor demues­tra cómo con ape­nas 66 minu­tos de dura­ción es posi­ble alcan­zar un apre­cia­ble nivel de calidad.

INTRO­DUC­TION

El film abar­ca 3 capí­tu­los fil­ma­dos digi­tal­men­te en blan­co y negro en don­de a tra­vés de los mis­mos sus per­so­na­jes se entre­cru­zan. En su comien­zo se obser­va a un médi­co acu­pun­tu­ris­ta de media­na edad (Kim Youngho) que ubi­ca­do en su des­pa­cho rue­ga a Dios que le otor­gue una segun­da opor­tu­ni­dad, aun­que no se sabe el por­qué. De inme­dia­to obser­va­mos al joven Youngho (Shin Seokho), quien es un aspi­ran­te actor que tie­ne difi­cul­tad en lograr­lo por no saber disi­mu­lar sus sen­ti­mien­tos mien­tras actúa; habien­do sido cita­do por el acu­pun­tu­ris­ta, Youngho le pide a su novia Juwon (Park Miso) que le aguar­de has­ta que pue­da ser aten­di­do. Mien­tras tan­to el médi­co reci­be de visi­ta a su ami­go Hong (Ki Joo­bong) que es un vete­rano actor tea­tral; de inme­dia­to se sabe que Youngho es hijo del facul­ta­ti­vo con el que man­tie­ne una rela­ción dis­tan­cia­da aun­que cor­dial. Pos­te­rior­men­te se obser­va a la madre del mucha­cho (Cho Yunhee) quien tra­tan­do de ayu­dar­lo por que­rer aban­do­nar la carre­ra que se había pro­pues­to, lo invi­ta a que man­ten­ga una con­ver­sa­ción con el repu­tado actor de tea­tro que se encuen­tra pre­sen­te a fin de que pue­da orien­tar­lo a tra­vés de algu­nos consejos.

Median­te con­ver­sa­cio­nes que man­tie­nen los dife­ren­tes per­so­na­jes a tra­vés del zoom y que en apa­rien­cia podrían resul­tar bana­les, los diá­lo­gos entre dife­ren­tes gene­ra­cio­nes resul­tan de inte­rés ilus­tran­do cómo los padres pue­den tener influen­cia en sus hijos. En todo caso, lo que más tras­cien­de es el pro­ce­so de madu­rez atra­ve­sa­do por Youngho, su cues­tio­na­mien­to de la vida y la rela­ción man­te­ni­da con su novia que se halla en Ber­lín para estu­diar dise­ño de modas. Sang­soo, ade­más de ser res­pon­sa­ble del guión, la foto­gra­fía en blan­co y negro y de la edi­ción, con deli­ca­de­za y sin gran­di­lo­cuen­cia algu­na per­mi­te que el ciné­fi­lo se rego­ci­je con una his­to­ria bien urdi­da y res­pal­da­da por un irre­pro­cha­ble elenco.

Una ilus­tra­ción sobre las dife­ren­tes cla­ses socia­les de Bos­nia y la acti­vi­dad cri­mi­nal del trá­fi­co humano se con­ju­gan en The Whi­te For­tress (Cana­dá-Bos­nia y Her­ze­go­vi­na), un dra­ma del rea­li­za­dor bos­nio Igor Drl­jača que resi­de en Canadá.

THE WHI­TE FORTRESS

La acción trans­cu­rre en uno de los subur­bios pobres de Sara­je­vo don­de el joven huér­fano Faruk (Pavle Čeme­ri­kić) tra­ba­ja con su tío (Jas­min Gel­jo) ven­dien­do cha­ta­rra, como asi­mis­mo se ocu­pa de aten­der a su ancia­na abue­la. Para aumen­tar su pre­ca­rio ingre­so, jun­to con su ami­go Almir (Kerim Čutu­ra) están invo­lu­cra­dos en tra­fi­car chi­cas para el pode­ro­so patrón Cedo (Ermin Bravo).
La vida del mucha­cho adquie­re un sig­ni­fi­ca­ti­vo giro cuan­do lle­ga a cono­cer en un cen­tro comer­cial de Sara­je­vo a Mona (Sume­ja Dar­da­gan), una tími­da y dul­ce ado­les­cen­te pro­ve­nien­te de una fami­lia pudien­te y pró­xi­ma a via­jar a Toron­to para pro­se­guir sus estu­dios don­de vivi­rá con sus tíos. A par­tir de allí Faruk, comien­za a cues­tio­nar su queha­cer delic­ti­vo deci­dien­do aban­do­nar su detes­ta­ble acti­vi­dad pero no le será sen­ci­llo poder libe­rar­se de Cedo.

Es apre­cia­ble la inten­ción del rea­li­za­dor en tra­tar de des­cri­bir la dife­ren­cia de cla­se exis­ten­te entre Faruk y Mona como bue­na mues­tra de la dis­pa­ri­dad socio-eco­nó­mi­ca pre­va­le­cien­te en Bos­nia, como así tam­bién con­si­de­rar la deplo­ra­ble acti­vi­dad de atraer a jóve­nes chi­cas que enga­ña­das se enfren­ta­rán con la cruel reali­dad de la pros­ti­tu­ción; sin embar­go la narra­ción es des­igual sin alcan­zar la nece­sa­ria enver­ga­du­ra dra­má­ti­ca de su plan­teo. Que­da no obs­tan­te des­ta­car la acer­ta­da actua­ción de su elen­co, sobre todo la de Čeme­ri­kić, así como la nota­ble foto­gra­fía de Erol Zubče­vić que lle­ga a des­lum­brar en la últi­ma esce­na cap­ta­da en la for­ta­le­za blan­ca a la que alu­de el título.

Para com­ple­tar esta cró­ni­ca es muy gra­to elo­giar a Mr. Bach­mann and his Class (Ale­ma­nia), que mere­ci­da­men­te obtu­vo el Pre­mio Espe­cial del Jura­do en Ber­lín 2021. En este exce­len­te docu­men­tal de Maria Speth, ella abor­da un tema ya tra­ta­do por el cine en ante­rio­res oca­sio­nes con gran cali­dad (Être et AvoirEntre les murs, entre otros títu­los); no obs­tan­te, el retra­to de un pro­fe­sor de escue­la devo­to a su alum­na­do adquie­re en esta caso con­no­ta­cio­nes diferentes.

MR. BACH­MANN AND HIS CLASS

Speth con el coguio­nis­ta Reinhold Vorsch­nei­de exa­mi­nan lo que acon­te­ce en la úni­ca cla­se de una escue­la local ubi­ca­da en la ciu­dad ale­ma­na de Stad­ta­llen­dorf don­de asis­ten alum­nos entre 12 y 14 años cur­san­do el últi­mo año de ense­ñan­za pri­ma­ria; se tra­ta de estu­dian­tes recién lle­ga­dos al país quie­nes son hijos de humil­des inmi­gran­tes tur­cos, búl­ga­ros, rusos y de otros paí­ses de Euro­pa Orien­tal. El más des­ta­ca­do de los maes­tros es Die­ter Bach­mann, un apa­ci­ble y bona­chón indi­vi­duo de 64 años que con total devo­ción des­ti­na su aten­ción a este gru­po mul­ti­ét­ni­co, apli­can­do un méto­do edu­ca­ti­vo no con­ven­cio­nal pero alta­men­te efec­ti­vo. Man­te­nien­do la dis­ci­pli­na sin modo alguno de ser auto­ri­ta­rio Bach­mann como pro­fe­sor de músi­ca y capa­ci­ta­do gui­ta­rris­ta ha sabi­do gran­jear­se la sim­pa­tía y afec­to de sus alum­nos incul­cán­do­les el amor a la músi­ca a tra­vés de can­cio­nes ento­na­das en con­jun­to. Con todo, lo más impor­tan­te de su estoi­ca labor es el per­mi­tir que los chi­cos tenien­do en cuen­ta que no domi­nan por com­ple­to el idio­ma ale­mán pue­dan ver­se recon­for­ta­dos y esti­mu­la­dos a ganar mayor con­fian­za en sí mis­mos para que pue­dan inte­grar­se mejor a la tie­rra que los ha aco­gi­do. Entre otros aspec­tos que carac­te­ri­zan la con­duc­ta de este talen­to­so pro­fe­sor es la de invi­tar a los padres de algu­nos de ellos para que vean su desem­pe­ño y ade­más rea­li­zar via­jes ins­truc­ti­vos fue­ra del aula; eso inclu­ye la visi­ta a un museo local don­de se regis­tra la his­to­ria de la ciu­dad como así tam­bién les hace saber un poco de la his­to­ria de Ale­ma­nia con refe­ren­cia al régi­men nazi que azo­tó al país y a Euro­pa. En las char­las coti­dia­nas man­te­ni­das con estos pre­ado­les­cen­tes el apre­cia­do docen­te tra­ta de eli­mi­nar los pre­jui­cios cuan­do intro­du­ce el tema de la orien­ta­ción sexual entre per­so­nas del mis­mo sexo.

Con poco más de 3 horas y media de dura­ción que no se hacen sen­tir en momen­to alguno, este absor­ben­te y elo­cuen­te docu­men­tal es alta­men­te ins­pi­ra­dor ilus­tran­do cómo un remar­ca­ble edu­ca­dor pue­de influir posi­ti­va­men­te en sus alumnos.

Medio Siglo de Vida

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

LOS 50 AÑOS DEL FNC 

El Fes­ti­val du Nou­veau Ciné­ma (FNC), decano de los fes­ti­va­les de Cana­dá, cele­bra­rá su quin­cua­gé­si­ma edi­ción con pro­yec­cio­nes en sala y en línea. Las pro­yec­cio­nes en los cines se rea­li­za­rán des­de el 6 has­ta el 17 de octu­bre en tan­to que las de línea se exten­de­rán has­ta el 31 de octu­bre. Para la pre­sen­te oca­sión la pro­gra­ma­ción inclu­ye 280 títu­los de los cua­les 86 son lar­go­me­tra­jes, pro­ve­nien­tes de 57 países.

El film de aper­tu­ra es Bootleg­ger (Cana­dá) pri­mer lar­go­me­tra­je de Caro­li­ne Mon­net con un elen­co inte­gra­do por Devery Jacobs, Pas­ca­le Bus­siè­res, Samian, Jac­ques Newa­shish, Domi­ni­que Pétin, Joséphi­ne Bacon, C.S. Gil­bert Cra­zi Hor­se y Bri­git­te Pou­part. La mues­tra será clau­su­ra­da con el docu­men­tal de ani­ma­ción Archi­pel (Cana­dá) de Félix Dufour-Laperrière.

La Com­pe­ten­cia Inter­na­cio­nal inclu­ye 10 títu­los de direc­to­res emer­gen­tes que apor­tan nue­vas ideas y pun­tos de vis­ta al pano­ra­ma cine­ma­to­grá­fi­co. Los fil­mes selec­cio­na­dos que com­pi­ten por el Lou­ve d’Or son los siguien­tes: Dis­trict Ter­mi­nal (Irán, Ale­ma­nia) de Bar­dia Yade­ga­ri y Ehsan Mirhos­sei­ni, Great Free­dom (Ale­ma­nia-Autria) de Sebas­tian Mei­se, In the Mirror (Leto­nia-Litua­nia) de Lai­la Pakal­ni­na, La Tra­ver­sée (Fran­cia-Ale­ma­nia-Repú­bli­ca Che­ca) de Elia­ne Raheb, Moon 66Questions (Gre­cia-Fran­cia) de Jac­que­li­ne Len­tzou, Pas­sion (Sue­cia) de Maja Borg (Suè­de), Tas­te (Viet­nam-Sin­ga­pur-Fran­cia-Tai­lan­dia-Ale­ma­nia-Tai­wán) de Lê Bảo, The Pink Cloud (Bra­sil) de Iuli Ger­ba­se y What Do We See When We Look At The Sky? (Geor­gia-Ale­ma­nia) de Ale­xan­dre Koberidze.

El FNC otor­ga espe­cial impor­tan­cia al cine cana­dien­se resal­tan­do las expre­sio­nes artís­ti­cas de cineas­tas de dife­ren­tes pro­vin­cias del país. Para la Com­pe­ten­cia Nacio­nal se han selec­cio­na­do 9 fil­mes, a saber: Le Bruit des Moteurs (Que­bec) de Phi­lip­pe Gré­goi­re, Night Rai­ders (Onta­rio) de Danis Gou­let, La Con­tem­pla­tion du Mis­tè­re (Que­bec) de Albe­ric Aur­te­nè­che, Nou­veau-Qué­bec (Que­bec) de Sarah For­tin, el docu­men­tal Damas­cus Dream de’Emile Serri, Dar­kroom (Bri­tish Colum­bia) de Lukas Maier, Ste. Anne (Mani­to­ba) de Rhay­ne Ver­met­te, The Whi­te For­tress (Onta­rio) de Igor Drl­ja­ca y Wildhood (Nova Sco­tia) de Bret­ten Hannam.

El FNC exhi­bi­rá fil­mes aplau­di­dos en pres­ti­gio­sos fes­ti­va­les; entre ellos se encuen­tran Bad Luck Ban­ging or Loony Porn de Radu Jude ‑gana­dor del Oso de Oro en Berlin‑, Wheel of For­tu­ne and Fan­tasy de Ryü­su­ke Hama­gu­chi ‑Gran Pre­mio del Jura­do en Ber­lín, Ahe­d’s Knee de Nadav Lapid ‑Pre­mio del Jura­do en Cannes‑, Memo­ria de Api­chat­pong Wee­ra­setha­kul ‑Pre­mio del Jura­do en Cannes‑, La Mano de Dios (È sta­ta la mano di Dio) de Pao­lo Sorren­tino ‑Gran Pre­mio del Jura­do en Venecia-.

Jane Cam­pion

El Fes­ti­val reci­bi­rá a la pres­ti­gio­sa rea­li­za­do­ra de Nue­va Zelan­da Jane Cam­pion quien ofre­ce­rá el 7 de octu­bre una cla­se magis­tral al públi­co pre­sen­te en la sala del cine Impe­rial de Mon­treal. En tal oca­sión se pro­yec­ta­rá su recien­te pelí­cu­la The Power of the Dog que en oca­sión de su estreno mun­dial en el Fes­ti­val de Vene­cia, obtu­vo el León de Pla­ta por la mejor realización.

Infor­ma­ción adi­cio­nal sobre la com­ple­ta pro­gra­ma­ción y acti­vi­da­des vin­cu­la­das con la mues­tra pue­de obte­ner­se pre­sio­nan­do aquí.

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