Gran expectativa genera la presentación de la afamada actriz, directora y guionista de Francia Nicole Garcia quien en los próximos días llegará Montreal para presentar en el Théâtre du Nouveau Monde la pieza Royan, la professeure de français.
(Foto de TNM)
No obstante que la actriz ha venido frecuentemente a Montreal, ésta es la primera vez que lo hará sobre un escenario. La obra de la prestigiosa escritora y dramaturga Marie NDiaye, ganadora en 2009 el Premio Goncourt, fue especialmente concebida para Nicole Garcia. Estrenada en el Festival de Avignon de 2021, la actriz logró un resonante suceso para posteriormente ser nuevamente aplaudida al año siguiente en París.
Después de haber efectuado sus estudios en el Conservatorio Nacional Superior de Arte Dramático de París, en 1967 Nicole Garcia obtiene el Primer Premio en comedia moderna con su debut en Décibel de Julien Vartet. Desde entonces hasta estos días, su actuación teatral, además de la del cine, la ha convertido en una de las más renombradas intérpretes de Francia. Sin duda alguna, su debut en esta ciudad confirmará una vez más su talento artístico.
(Foto de TNM)
En su primer monólogo realizado en el escenario, la actriz bajo la dirección de su hijo Frédéric Belier Garcia, interpreta a Gabriella; una educadora de liceo que vive sola en un departamento de Royan, una ciudad costera cercana a Bordeaux; allí ella se impone del suicidio de Danielle, una de sus estudiantes que tomó tal determinación por haber sido víctima de la intimidación de sus compañeros de clase. Como consecuencia del funesto evento, la educadora sobrelleva consigo un profundo sentimiento de culpa por haber podido evitar el acoso de su alumna.
Royan, la professeure de français será representada en 6 únicas funciones desde el 13 hasta el 17 de junio en el TNM.
JOSEPHINE – A MUSICALCABARET. Creación: Tymisha Harris, Michael Marinaccio y Tod Kimbro. Actuación: Tymisha Harris Dirección y Coreografía: Sean Cheesman. Dirección Músical: Taurey Butler. Músicos: Taurey Butler, Jennifer Bell, Morgan Moore y Wali Muhammad. Escenografía y Diseño de Video: Bruno-Pierre Houle. Vestuario: Louise Bourret. Iluminación: Stéphanie Ménigot. Duración: 1h40 sin entreacto. Representaciones: Hasta el 18 de junio de 2023 en la sala principal del Segal Centre
(Foto: Leslie Shachter)
Hay espectáculos que quedan grabados por siempre en la memoria de la audiencia. Sin duda alguna esta excepcional producción que obtuvo unánimes elogios en donde fue presentada anteriormente, repercutirá del mismo modo en los espectadores que la verán en el Segal Centre. Dentro de un escenario limitado, esta compañía teatral ofrece un glorioso musical reviviendo en cuerpo y alma a la inolvidable Josephine Baker.(1906 – 1975)
Adoptando un criterio biográfico la actriz Tymisha Harris pasa revista a su azarosa vida donde el relato se intercala magníficamente con la interpretación de las canciones que hicieron famosa a la icónica artista de origen afroamericano. Nacida en St. Louis, Missouri, desde su infancia sumida en la pobreza comienza a sentir su fuerte afición por el baile. Dueña de una personalidad independiente y para dejar a un lado la pobreza y el racismo, deja su hogar a los 13 años para casarse por primera vez en un matrimonio de apenas un año para efectuar un nuevo intento dos años después con William Baker de quien adoptaría su apellido. Anteponiendo su actuación en el mundo del espectáculo, deja a su marido y en 1925 con sus 19 años tiene la oportunidad de poder actuar en Francia. Es así que desde ese momento el cielo es el límite para Josephine donde cautiva al público con sus canciones y bailes. Es allí que conoce a Pepito di Abatino con quien contrae enlace en 1926 y es él quien la convence de retornar a Estados Unidos para montar espectáculos similares; pero su regreso no fue lo que ella aguardó al recibir inmerecidas críticas negativas. De allí regresa a Francia para seguir maravillando al público y durante la Segunda Guerra forma parte de la resistencia francesa contra los nazis; su activismo político la llevará igualmente a retornar a Estados Unidos para participar en 1963 en la marcha sobre Washington liderada por Martin Luther King para garantizar la defensa de los derechos civiles de la población negra.
(Foto: Leslie Shachter)
La actuación de Harris es inolvidable lo que no resulta extraño si se atiende a su currículum de denodada bailarina, cantante, actriz, coreógrafa, diseñadora de vestuario y mucho más. En su interpretación de Josephine confirma una vez más ser una irreprochable interprete en la medida que su actuación deslumbra. Ella transmite fielmente los momentos más sublimes de su existencia como así también los sombríos como cuando ve frustrada su vocación de madre al perder a su hijo al nacer y luego ser sometida a una histerectomía. En tal sentido es conmovedor lo que se muestra a través del video de los 12 niños y niñas multiraciales que ella adoptó, provenientes de Francia, Marruecos, Japón, Colombia, Venezuela, Argelia y Costa de Marfil.
(Foto: Leslie Shachter)
Como bailarina fascina a través de la desinhibida sensualidad exhibida y la acertada manera que interactúa con el público. Igualmente destacable es la rapidez y logro que obtiene en los numerosos cambios de atuendo, muchos de los mismos realizados a la vista de la audiencia; en ese aspecto, es encomiable el esplendoroso vestuario diseñado por Louise Bourret. Claro está que Harris igualmente apasiona con su potente voz entonando entre otras canciones I Have Two Loves, The Times They Are A‑Changin, Bei Mir Bist Du Shein y sobre todo La Vie en Rose cantada en dúo con la grabación realizada por Josephine; todo ello acompañado por la música dirigida por el remarcable pianista de jazz Taurey Butler.
Si bien no existen más palabras para calificar el increíble “tour de force” de Harris en los 100 minutos de permanente presencia en el escenario, es fundamental destacar la estupenda puesta escénica de Sean Cheesman quien ha sabido captar la verdadera esencia del espectáculo; a su vez como remarcable coreógrafo, permite el lucimiento de la artista en la Danza Banana en donde baila con más de una docena de bananas adheridas a su pollera.
Dicho lo que precede, este grandioso musical ratifica el prestigio del Segal Centre en ofrecer producciones que como la presente enriquecen el nivel cultural de Montreal.
En otra de las piezas de National Theatre Live se verá Best of Enemies, la obra de James Graham que fue representada en el Teatro Young Vic de Londres y filmada en vivo.
David Harewood y Zachary Quinto. (Foto: Johan Persson)
En este drama político que se desarrolla en 1968 el autor enfoca a dos intelectuales que aspiran a la presidencia de Estados Unidos. Durante las convenciones para la nominación de los candidatos en un debate formal televisivo difundido por la ABC se enfrentan el conservador William F. Buckley Jr ‑editor del National Review- y el iconoclasta liberal escritor Gore Vidal. En ese encuentro donde cada uno de ellos detesta al otro quedan expuestos los aspectos morales y la marcada diferencia ideológica reinante en la dividida nación. Durante el transcurso de las discusiones que alcanzan alta tensión, la obra adquiere el carácter de un auténtico thriller.
David Harewwod y Clare Foster. (Foto: Johan Persson)
El actor británico David Harewood anima a Buckley Jr. en tanto que el estadounidense Zachary Quinto interpreta a Vidal. El elenco queda integrado con Deborah Alli, Emilio Doorgasingh, Clare Foster, Tom Godwin, John Hodgkinson, Syrus Lowe, Kevin McMonagle, Sam Otto, David Boyle, Lincoln Conway, Vivienne Ekwulugo, Jamie Hogarth y Saaj Raja.
Esta obra dirigida por Jeremy Herrin ha recibido varios premios y ha sido muy bien recibida por la crítica y el público en su traslado a Estados Unidos. Su exhibición será efectuada en selectas salas de Cineplex el 18 y el 21 de mayo de 2023.
LERÊVEURDANSSONBAIN. Creación y Dirección; Hugo Bélanger – Asesoría Dramática: Pierre Yves Lemieux — Elenco: Carl Béchard, Éloi Cousineau, Normand D’Amour, Renaud Lacelle-Bourdon, Carl Poliquin, Sébastien René, Marie-Éve Trudel y Cynthia Wu-Maheux – Escenografía: Jonas Veroff Bouchard — Vestuario: Marie Chantale Vaillancourt – Música Original y Ambientación Sonora: Ludovic Bonnier — Iluminación: Luc Prarie – Video: Thomas Payette / Mirari Studio – Accesorios: Alain Jenkins — Maquillaje: Maryse Gossellin — Música Original y Ambientación Sonora: Ludovic Bonnier - Asistencia a la Puesta Escénica y Dirección: Stéphanie Raymond. Duración: 1 hora y 45 minutos (sin entreacto). Representaciones: Hasta el 27 de mayo de 2023 en el Théâtre du Nouveau Monde (www.tnm.qc.ca)
Soñar constituye un elemento esencial del ser humano y aunque esos sueños puedan no realizarse, lo importante es mantenerlos para seguir adelante porque de lo contrario la vida no tiene mayor aliciente. Eso es lo que ha inspirado a Hugo Bélanger a crear una fantasiosa historia desbordante de imaginación, en donde después de haber brindado en 2015 la excelene producción Le tour du monde en 80 jours en el TNM con Le rêveur dans son bain vuelve a confirmar su condición de remarcable dramaturgo y director escénico.
Cynthia Wu-Maheux. (Foto: Yves Renaud)
El soñador de esta historia (Normand d’Amour) es un dibujante ermitaño que se encuentra desde hace 20 años enclaustrado en la bañera de su hogar y no está dispuesto a dejarla, a pesar de la insistencia de su hijo (Rénaud Lacelle-Bourdon) de que salga de ese recinto. Al lugar penetra Octave (Sébastien René), un misterioso joven que observa a este hombre en la posición en que se encuentra así como la cantidad de raros accesorios diseminados en esa suerte de gabinete de curiosidades. La gran frustración del anacoreta se debe a su bloqueo como artista y es así que aguarda la aparición de Ondine (Cynthia Wu-Maheux), la mitológica criatura acuática, para que a través de su chispa le incentive su proceso creativo.
Normand D’Amour y Renaud Lacelle-Bourdon. (Foto: Yves Renaud)
De allí en más, el relato cobra vuelo a través de un viaje onírico en el que Octave, el alter ego del soñador, entra en contacto con emblemáticos precursores del arte quienes a fines del siglo 19 y comienzos del 20 dominaron el espectro cultural. Es así que se sale al cruce de Winsor McDay (Carl Béchard), el historietista americano del comic y pionero del cine de animación. Otro personaje es el francés Georges Méliès (Éloi Cousineau), gran creador del cine de espectáculo y fantasía de quien se aprecia un extracto de su film Viaje a la Luna (1902). No menos importante es la figura de Robert-Houdin (Carl Poliquin), el primer mago contemporáneo en la historia de la magia. En el universo alucinante del soñador igualmente participan eminentes artistas femeninas que lamentablemente han sido olvidadas como es el caso de la alemana Hannah Hoch que trabajó la técnica del fotomontaje con intenciones plásticas y la escultora, pintora y poeta alemana Elsa Von Freytag (Marie-Ève Trudel).
Normand D’Amour. (Foto: Yves Renaud)
Si bien parte del espectáculo transcurre en ese mundo fantasioso es en su tramo final que la obra adquiere importante relieve dramático. Eso se produce cuando retornando a la realidad circundante el hijo recrimina a su padre su egocentrismo y el haber sido el causante de haber malogrado la carrera de su madre fotógrafa; no obstante ambos llegarán a reconciliarse en una conmovedora escena final.
Bélanger ha reunido un elenco excelente. Entre otros, D’Amour demuestra su solidez actoral animando al personaje protagónico así como Lacelle-Bourdon transmite sensibilidad como su primogénito. A la fineza que Wu-Maheux brinda como la mítica Ondina, se une la remarcable composición de Sébastien René, en tanto que Béchard, Cousineau, Poliquin y Trudel completan con notable soltura a los personajes históricos del relato.
Encomiable ha sido la labor de Bélanger concibiendo un drama en que la realidad armónicamente se funde con la fantasía de manera asombrosa para explicar las dificultades que suele atravesar un artista como creador. Además de haber logrado una maravillosa puesta escénica, como director ha cuidadosamente supervisado los diversos aspectos de la producción incluyendo el fantástico decorado de Jonas Veroff Bouchard, el colorido y variado vestuario de Marie Chantale Vaillancourt, los logrados efectos de iluminación de Luc Prarie y sobre todo el impecable desplazamiento de los actores y actrices en el escenario.
Dicho lo que antecede, el TNM cierra su temporada con un broche de oro a través de una innovadora y seductora obra nutrida de magia que cala hondamente en el ánimo del espectador.
LEPROJETRIOPELLE. Texto, Concepción y Dirección Escénica: Robert Lepage. Co-Autor, Concepción y Dirección de Creación: Steve Blanchet. Diálogos: Olivier Kemeid. Elenco: Anne-Marie Cadieux, Violette Chaveau, Richard Fréchette, Gabriel Lemire, Étienne Lou, Noémie O’Farrell, Luc Picard, Audrée Southière y Philippe Thibault-Denis. Música Original y Concepción Sonora: Laurier Rajotte. Escenografía: Robert Lepage. Coconcepción de la Escenografía: Ariane Sauvé. Imágenes: Félix Fradet-Faguy. Vestuario: Virginie Leclerc. Iluminación: Lucie Bazzo. Accesorios: Eveline Tanguay. Asistencia de la Dirección Escénica: Félix Dagenais. Duración: 4 horas y 25 minutos incluyendo dos entreactos de 20 minutos cada uno. Representaciones: Hasta el 11 de junio de 2023 en el Théâtre Duceppe (www.duceppe.com)
Luc Picard (Foto: Danny Taillon)
A todas luces el público asiste a un espectáculo asombroso por su concepción en donde el dramaturgo, director y actor Robert Lepage realiza una labor colosal brindando un bello tributo al inmortal pintor canadiense Jean-Paul Riopelle (1923 – 2002), conmemorando asimismo el centenario de su nacimiento.
Sin duda la tarea emprendida que insumió al autor tres años de intensa investigación sobre Riopelle es muy ambiciosa. Pasando revista a los momentos más trascendentes en la vida del pintor, Lepage adopta un enfoque biográficamente cronológico. Es así que se asiste a los primeros pasos del artista en la década del 40 comenzando a los 17 años sus estudios de arte en la École du Meuble de Montreal bajo la guía del maestro Paul Émile Borduas para pronto distinguirse e integrar el movimiento Les Automatistes. A su vez tiene activa participación en la redacción del célebre manifiesto Refus global concebido por Borduas en 1948, cuyo contenido aboga por la libertad de expresión e independencia artística a la vez que constituye una severa crítica al conservatismo impuesto por la Iglesia en Quebec.
Luc Picard y Gabriel Lemire. (Foto: Danny Taillon)
En 1949 Riopelle deja Montreal para trasladarse a París, en donde frecuenta los grandes cultores artísticos incluyendo entre otros a André Breton, Samuel Beckett, Jackson Pollock, Joan Miró, Maurice Richard, Marcelle Ferron y Muriel Guilbault. Gradualmente Riopelle va dejando de lado su estilo surrealista para adoptar un expresionismo abstracto que es muy apreciado por los asistentes a las galerías de la ciudad luz. Es allí donde en una exposición conoce a Joan Mitchell, la pintora expresionista de Estados Unidos, con la que mantiene una tumultuosa relación amorosa durante 24 años hasta que se produce su ruptura. En todo caso la artista ejerció enorme influencia en su vida y es notable la sensación de desasosiego que Riopelle experimenta cuando ya de retorno a Quebec se impone de su muerte acaecida en octubre de 1992; refugiado en su taller de L’Ĩle-aux-Oies, su tristeza lo inspira a realizar su monumental trabajo L’hommage à Rose Luxemburg que consta de 30 paneles.
Anne-Marie Cadieux. (Foto: Danny Taillon)
Desde un punto de vista argumental el relato se vuelve en algunos aspectos repetitivos sin esbozar suficientemente la vida personal del pintor en donde resulta difícil de escrudiñar su psiquis; no obstante su mundo interior puede en parte reflejarse en sus pinturas como así también en las declaraciones efectuadas al ser entrevistado en 1968 en una emisión radial de Radio Canada. Asimismo un aspecto que distrae un poco la atención del espectador es el cambio continuo de decorados a través de varias breves viñetas que se van sucediendo a lo largo de la pieza que no siempre mantienen completa cohesión.
Hay dos factores fundamentales que vigorizan fuertemente a este espectacular recuento biográfico. Uno de ellos es el aspecto visual como pocas veces se ha visto en la escena teatral. Es así que se contempla entre otras escenas, un viaje en auto de Riopelle y Mitchell recorriendo la bella ciudad parisina, así como una placentera travesía en bote a lo largo del Sena: no menos imponente es la escena aérea sobrevolando el glacial norte de Quebec, igualmente resalta la escena de patinaje sobre un lago helado y la que se observa a personajes caminando en la playa al borde del mar. Todo ello crea una sensación de completo realismo mediante la excepcional escenografía de Lepage que merece un fortísimo aplauso.
El otro elemento positivo es la lograda dirección de actores, teniendo en consideración que en la obra hay un centenar de personajes donde los 9 intérpretes que integran el reparto componen a varios de los mismos. Asi Luc Picard anima con mesura al maestro Borduas y también a Riopelle en su edad madura; Gabriel Lemire se destaca como el joven Riopelle en tanto Noémi O’Farrell se impone como la joven Joan Mitchell. Por su parte la veterana Anne-Marie Cadieux brilla como la impetuosa Mitchell a punto de estallar en la etapa posterior de su vida. Distinción especial merece Étienne Lou en el conmovedor monólogo que ofrece caracterizando al pintor quebequense Claude Gauvreau, cuya inestable salud mental lo conduce al suicidio. Completando el reparto, en breves apariciones salen airosos Violette Chauveau, Richard Fréchette, Audrée Southière y Philippe Thibault-Denis.
Globalmente considerado y a pesar de que dramáticamente la obra no alcanza el mismo impacto que su nivel visual, el resultado constituye un nuevo triunfo que se añade a la excelente carrera del gran director de la escena canadiense Robert Lepage.