HOT DOCS 2020 (Pri­me­ra Parte)

Cró­ni­ca de Jor­ge Gutman

Tal como se anti­ci­pó sema­nas atrás la 27ª edi­ción de Hot Docs, el más impor­tan­te Fes­ti­val de Cine Docu­men­tal de Cana­dá, no pudo rea­li­zar­se como ori­gi­nal­men­te esta­ba pro­gra­ma­do entre el 30 de abril y 10 de mayo por la pan­de­mia exis­ten­te. En con­se­cuen­cia, la mues­tra ofre­ce­rá más de 140 títu­los que serán difun­di­dos en línea para la pro­vin­cia de Onta­rio des­de el 28 de mayo has­ta el 6 de junio en la pla­ta­for­ma Home TVOD de www.hotdocs.ca don­de igual­men­te se inclu­ye la lis­ta de los fil­mes par­ti­ci­pan­tes. Según su dis­po­ni­bi­li­dad, bue­na par­te de los títu­los podrán ser vis­tos has­ta el 24 de junio.

He aquí la eva­lua­ción de cin­co de los docu­men­ta­les que serán presentados.

The Pain­ter and the Thief (Norue­ga)

Con este sor­pren­den­te film el direc­tor Ben­ja­min Ree prue­ba que a veces la reali­dad pue­de supe­rar a la más increí­ble fic­ción. Como si se tra­ta­ra del sín­dro­me de Esto­col­mo en don­de la víc­ti­ma de un secues­tro man­tie­ne un víncu­lo afec­ti­vo con su cap­tor, algo pare­ci­do acon­te­ce en la rela­ción man­te­ni­da de una pin­to­ra con el ladrón que le sus­tra­jo uno de sus tra­ba­jos realizados.

En este caso la artis­ta che­co­es­lo­va­ca Bar­bo­ra Kysil­ko­va vivien­do en Norue­ga se impo­ne que dos telas suyas expues­tas en una gale­ría de arte de Oslo fue­ron sus­traí­das audaz­men­te por dos ladro­nes quie­nes al poco tiem­po fue­ron aprehen­di­dos. Uno de ellos es Karl-Ber­til Nord­land, de 30 años de edad con su cuer­po total­men­te tatua­do, quien con­fe­só su deli­to decla­ran­do que igno­ra­ba lo que pasó con el cua­dro que sus­tra­jo. Del otro ladrón poco se sabe aun­que eso no ami­no­ra el inte­rés de la his­to­ria relatada

Curio­sa­men­te Karl-Ber­til, que cuen­ta con un pron­tua­rio de haber esta­do 8 años en pri­sión ade­más de ser adic­to a las dro­gas, atrae la aten­ción de Bar­bo­ra quien desea pin­tar­lo. A par­tir del momen­to en que élo se con­vier­te en su mode­lo comien­za a sur­gir un extra­ño víncu­lo con la pin­to­ra. Así ella lle­ga a saber que este suje­to tuvo una tris­te infan­cia al haber sido aban­do­na­do por su madre, con un padre ausen­te y su pos­te­rior invo­lu­cra­ción con una pan­di­lla criminal.

Fil­ma­do a tra­vés de un perío­do de 3 años, el direc­tor mues­tra cómo esa anó­ma­la rela­ción se vuel­ve más inten­sa al pun­to tal que la pare­ja de Bar­bo­ra comien­za a refle­jar su inco­mo­di­dad fren­te a la acti­tud asu­mi­da por ella. Si bien intri­ga cono­cer cuál es el moti­vo que pudo impul­sar a esta mujer a seguir fomen­tan­do estaa rela­ción, la res­pues­ta esta­ría en la satis­fac­ción per­so­nal de haber logra­do la reha­bi­li­ta­ción de un ser com­ple­ta­men­te mar­gi­na­do de la socie­dad; así por pri­me­ra vez Karl-Ber­til encuen­tra en ella un sus­tan­cial apo­yo y genuino afec­to humano que había des­co­no­ci­do en su vida has­ta el momen­to de haber­la cono­ci­do. Esen­cial­men­te, Ree ofre­ce un admi­ra­ble rela­to psi­co­ló­gi­co acer­ca de la com­ple­ja con­di­ción huma­na que muchos guio­nis­tas habrían desea­do lograr para un film de ficción.

Ade­más de su pre­sen­ta­ción vir­tual en este Fes­ti­val, el docu­men­tal pue­de ver­se en las más impor­tan­tes pla­ta­for­mas VOD que ope­ran en Canadá.

El Agen­te Topo / The Mole Agent (Chi­le-Esta­dos Unidos-Alemania-Holanda-España)

Nue­va­men­te el espec­ta­dor se enfren­ta con otro nota­ble docu­men­tal que adquie­re las carac­te­rís­ti­cas de una inge­nio­sa pelí­cu­la de fic­ción. La rea­li­za­do­ra y guio­nis­ta Mai­te Alber­di, pre­sen­ta a Rómu­lo Ait­ken, un pro­fe­sio­nal detec­ti­ve chi­leno quien se apres­ta a satis­fa­cer los reque­ri­mien­tos de una de sus clien­tes cuya madre de edad mayor resi­de en un asi­lo de ancia­nos de Chi­le. Ella desee que se inves­ti­gue las con­di­cio­nes en que su pro­ge­ni­to­ra se encuen­tra por­que teme que no esté bien tra­ta­da. En con­se­cuen­cia, Rómu­lo publi­ci­ta una ofer­ta de empleo diri­gi­da a per­so­nas entre 80 y 90 años a fin de con­tra­tar a una de ellas para que se ocu­pe del asun­to. El ele­gi­do es Ser­gio Chamy, un recien­te viu­do de 83 años, quien para eje­cu­tar su misión debe apa­ren­tar que desea vivir en dicha resi­den­cia. Una vez ingre­sa­do a la mis­ma, de mane­ra encu­bier­ta tra­ta de ubi­car a la ancia­na en cues­tión lla­ma­da Sonia Pérez y deter­mi­nar si hay algo que allí no mar­cha ade­cua­da­men­te. Esa tarea que requie­re la per­ma­nen­cia de Ser­gio en ese hogar de reti­ro por un perío­do de 3 meses impli­ca que él median­te el uso del whatsapp de su celu­lar envíe un repor­te dia­rio a Rómu­lo sobre la mar­cha de la investigación.

¿Por qué la hija de Sonia no visi­ta a su madre perió­di­ca­men­te en lugar de recu­rrir a ter­ce­ros para que inves­ti­guen su esta­do? Si el film fue­se de fic­ción, la pre­gun­ta sería racio­nal­men­te legí­ti­ma pero como se tra­ta de un docu­men­tal es nece­sa­rio ren­dir­se a la evi­den­cia y no cues­tio­nar. En todo caso, de la mane­ra más disi­mu­la­da posi­ble Ser­gio loca­li­za la habi­ta­ción de la seño­ra Pérez y des­cu­bre que se tra­ta de una mujer de esca­sa socia­bi­li­dad y no dis­pues­ta a alter­nar con él; eso no lo disua­de de veri­fi­car dia­ria­men­te si efec­ti­va­men­te expe­ri­men­ta algún tipo de aco­so físi­co o moral por par­te de quie­nes están a car­go del establecimiento.

Con un espí­ri­tu entre serio y joco­so la direc­to­ra enfo­ca a este ave­za­do agen­te topo quien al poco tiem­po logra gran­jear­se la sim­pa­tía y cari­ño de los resi­den­tes inte­gra­dos en su vas­ta mayo­ría por muje­res en don­de algu­nas de ellas desea­rían enta­blar con él una rela­ción sentimental.

A tra­vés de esta verí­di­ca his­to­ria, Alber­di trans­mi­te la vul­ne­ra­bi­li­dad y sole­dad que atra­vie­san los ancia­nos en el cre­púscu­lo de sus vidas al ser igno­ra­dos u olvi­da­dos por sus fami­lia­res más cer­ca­nos a medi­da que sus cuer­pos van fra­gi­li­zán­do­se y las memo­rias se vuel­ven pau­la­ti­na­men­te más borro­sas. De este modo este film de espio­na­je capaz de intri­gar y pro­du­cir momen­tos de fran­co humor se con­vier­te a la pos­tre en un docu­men­to emo­ti­vo capaz de sen­si­bi­li­zar sin gol­pes bajos la fibra ínti­ma del espec­ta­dor tal como suce­dió con el públi­co que la aplau­dió calu­ro­sa­men­te en oca­sión de su estreno mun­dial en el Fes­ti­val de Sundance.

Bullet­proof (Esta­dos Unidos)

El docu­men­ta­lis­ta ame­ri­cano Todd Chand­ler ana­li­za una tris­te reali­dad como lo es la vio­len­cia que se vie­ne regis­tran­do en su país y la posi­bi­li­dad de man­te­ner­se a sal­vo cuan­do la mis­ma esta­lla en el ámbi­to escolar.

Ade­más de cineas­ta el direc­tor es tam­bién un pro­fe­sor de Brooklyn Colle­ge y en tal sen­ti­do para rea­li­zar este film se ins­pi­ró en las con­ver­sa­cio­nes man­te­ni­das por un gru­po de estu­dian­tes que se refe­rían al des­co­mu­nal tiro­teo masi­vo que tuvo lugar en 2015 en el Cen­tro de Estu­dios Supe­rio­res Ump­qua del esta­do de Ore­gón. Eso lo impul­só a visi­tar varias escue­las, gim­na­sios de entre­na­mien­to y a asis­tir a con­fe­ren­cias sobre el tema a lo lar­go de Esta­dos Uni­dos. La expe­rien­cia obte­ni­da es trans­mi­ti­da por Chand­ler en este docu­men­tal mos­tran­do algu­nos de los ritua­les que tie­nen lugar den­tro y alre­de­dor de los esta­ble­ci­mien­tos esco­la­res. Ade­más de las ansie­da­des y temo­res de los jóve­nes estu­dian­tes y sus padres, el film mues­tra los simu­la­cros de ais­la­mien­tos, prác­ti­cas de base­ball, entre­na­mien­to de los maes­tros en el mane­jo de armas, detec­to­res de meta­les, etc.

Que­da por com­pro­bar has­ta qué pun­to las moda­li­da­des adop­ta­das podrán ser pues­tas “a prue­ba de balas”, tal como lo anti­ci­pa el títu­lo del film; de todos modos que­da como balan­ce un pro­vo­ca­ti­vo docu­men­tal muy bien tra­ta­do y edi­ta­do que per­mi­te medi­tar sobre la mane­ra en que el temor gene­ra­do en las escue­las por la vio­len­cia de las armas de fue­go va modi­fi­can­do el com­por­ta­mien­to cul­tu­ral del país en mate­ria de segu­ri­dad y con­trol de la misma.

Les­sons of Love (Polo­nia)

Con deli­ca­da sen­si­bi­li­dad feme­ni­na las rea­li­za­do­ras Mal­gor­za­ta Golis­zews­ka y Kasia Mate­ja retra­tan mag­ní­fi­ca­men­te a una mujer pola­ca quien en el oto­ño de su vida adop­ta la deci­sión de rein­ven­tar­se a sí misma.

La pro­ta­go­nis­ta es Jola de 69 años de edad quien des­pués de 45 años de matri­mo­nio con un mari­do abu­si­vo y alcohó­li­co de quien nun­ca reci­bió el míni­mo afec­to deci­de aban­do­nar­lo en la casa de Ita­lia don­de habi­ta­ba para retor­nar a Polo­nia, su tie­rra natal. De carác­ter vivaz y radian­te, cui­dan­do de man­te­ner su ros­tro de mane­ra impe­ca­ble y estar en toda oca­sión estu­pen­da­men­te ves­ti­da, vuel­ve a fre­cuen­tar a sus ami­gas de lar­ga data quie­nes en mayor o menor medi­da tam­bién han debi­do supe­rar pro­ble­mas de vio­len­cia domés­ti­ca. Para­le­la­men­te, dada su afi­ción al can­to reci­be de una ins­truc­to­ra lec­cio­nes per­ti­nen­tes para afi­nar su voz, al mis­mo tiem­po que se dedi­ca a escri­bir poe­mas y can­cio­nes. En las cla­ses de bai­le a las que asis­te para gen­te de la ter­ce­ra edad cono­ce a Woj­tek, un hom­bre de unos años mayor que ella con quien ini­cia una rela­ción sen­ti­men­tal. A tra­vés de ese víncu­lo Jola se sien­te feliz al expe­ri­men­tar por pri­me­ra vez la dicha del amor como tam­bién por ser tra­ta­da con máxi­ma con­si­de­ra­ción, res­pe­to y cariño.

Golis­zews­ka y Mate­ja logran cap­tar, en varias opor­tu­ni­da­des a tra­vés de pri­me­ros pla­nos, los sen­ti­mien­tos de esta mujer quien devo­ta­men­te cató­li­ca y ade­más por temor a las reac­cio­nes vio­len­tas de su mari­do no está deci­di­da a pedir­le el divor­cio para casar­se con Woj­tek. De todos modos, ella no duda en unir­se a él y apro­ve­char todo lo que la vida aún pue­de ofre­cer­le a pesar de la gra­ve enfer­me­dad que la amenaza.

Valo­ran­do el espí­ri­tu de eman­ci­pa­ción feme­ni­na y el deseo de dis­fru­tar la feli­ci­dad lle­ga­da tar­día­men­te, el docu­men­tal ofre­ce el emo­ti­vo retra­to de una mujer vale­ro­sa dis­pues­ta a seguir luchan­do has­ta el últi­mo suspiro.

A Colom­bian Family (Dina­mar­ca)

La rea­li­za­do­ra y antro­pó­lo­ga dane­sa Tan­ja Wol Søren­sen cono­ci­da en Cana­dá por haber pre­sen­ta­do en 2016 el cor­to­me­tra­je docu­men­tal Tar­get en Hot Docs, aho­ra retor­na con su pri­mer lar­go­me­tra­je en don­de con­si­de­ra la com­pli­ca­da rela­ción entre una madre y su hija en el con­tex­to del esce­na­rio polí­ti­co que vive actual­men­te Colombia.

Des­pués de apro­xi­ma­da­men­te medio siglo de con­flic­to entre el gobierno colom­biano y la gue­rri­lla de las Fuer­zas Arma­das Revo­lu­cio­na­rias de Colom­bia (FARC) final­men­te las nego­cia­cio­nes man­te­ni­das entre ambas par­tes con­du­je­ron a un acuer­do de paz fir­ma­do en noviem­bre de 2016. Duran­te los agi­ta­dos años que ensom­bre­ció al país, Ruby, una abne­ga­da acti­vis­ta polí­ti­ca, dejó en segun­do plano la aten­ción de su hija Yira quien duran­te su infan­cia se sin­tió afec­ta­da por ese moti­vo ade­más del hecho de haber per­di­do a su padre envuel­to igual­men­te en esa lucha.

Habien­do emi­gra­do a Cuba don­de se gra­duó de médi­ca ade­más de haber­se casa­do y ser madre de una niña, des­pués de 10 años de exi­lio Yira retor­na a Colom­bia para tra­tar de recon­ci­liar­se con su madre. A pesar del acuer­do de paz, duran­te el pre­sen­te gobierno del pre­si­den­te Yvan Duque aún sub­sis­te la acción de gru­pos para­mi­li­ta­res que come­ten ase­si­na­tos polí­ti­cos a líde­res socia­les; por esa razón esta hija tra­ta de con­ven­cer a Ruby de que se una a ella en el exi­lio sobre todo tenien­do en cuen­ta que ha reci­bi­do ame­na­zas de muer­te en la medi­da que ella es una ardien­te defen­so­ra de los dere­chos humanos.

Søren­sen trans­mi­te mag­ní­fi­ca­men­te el víncu­lo entre dos seres que se quie­ren entra­ña­ble­men­te a pesar de las dife­ren­cias exis­ten­tes. Cla­ra­men­te que­da esta­ble­ci­do que para Yuri la pro­tec­ción de la fami­lia y el amor que como madre pue­de dar­le a su hija adquie­ren prio­ri­dad; por su par­te, reco­no­cien­do los argu­men­tos sus­ten­ta­dos por su hija, Ruby no pue­de dejar de lado su fuer­te con­vic­ción polí­ti­ca enten­dien­do que debe seguir mili­tan­do y no clau­di­car en su pro­pó­si­to de defen­der a los sub­yu­ga­dos campesinos.

Con un final deci­di­da­men­te abier­to, este sóli­do docu­men­tal deja sin res­pues­ta a la pre­gun­ta sobre cómo con­ci­liar el amor mater­nal con los idea­les polí­ti­cos sustentados.

Remar­ca­ble Reportero

THIS IS NOT A MOVIE. Cana­dá-Ale­ma­nia, 2019. Un film de Yung Chang. Dis­po­ni­ble en VOD en las pla­ta­for­mas de cinemaduparc.ca y/o cinemamoderne.com

Con el aus­pi­cio­so ante­ce­den­te de haber sido pre­mia­do en varios de sus pre­vios docu­men­ta­les, el direc­tor cana­dien­se Yung Chang retor­na con otro tra­ba­jo remar­ca­ble que adquie­re rele­van­cia en los tiem­pos que corren. Aquí enfo­ca su aten­ción en el perio­dis­ta y corres­pon­sal bri­tá­ni­co Robert Fisk quien a lo lar­go de medio siglo de carre­ra pro­fe­sio­nal ha repor­ta­do los más dra­má­ti­cos y vio­len­tos con­flic­tos que han y siguen afec­tan­do al mundo.

Robert Fisk

Aun­que ya han habi­do varios y muy bue­nos docu­men­ta­les refe­ri­dos a la acción de los repor­te­ros de gue­rra, lo que dis­tin­gue a This Is Not a Movie es el énfa­sis pues­to en la infor­ma­ción trans­mi­ti­da en for­ma direc­ta por quie­nes, como en el caso de Fisk, arries­gan su vida en las regio­nes con­flic­ti­vas a fin de dar a cono­cer lo que están presenciando.

Con­si­de­ra­do como uno de los más impor­tan­tes corres­pon­sa­les del mun­do, habien­do gana­do más de 20 tro­feos impor­tan­tes en su carre­ra, Robert Fisk comen­zó a des­ta­car­se en la déca­da del 70 don­de tra­ba­jan­do para el dia­rio The Times of Lon­don repor­tó des­de Bel­fast los suce­sos acae­ci­dos en ese enton­ces en esa tur­bu­len­ta región; cuan­do el perió­di­co fue adqui­ri­do por Rupert Mur­doch, su nue­vo pro­pie­ta­rio cues­tio­nó el rela­to de sus his­to­rias limi­tan­do la liber­tad de expre­sión en divul­gar los hechos tal como suce­dían; por esa razón Fisk deci­dió dejar su pues­to y en 1989 comen­zó a tra­ba­jar para The Inde­pen­dent. Entre varios de los hitos de su carre­ra se encuen­tran los repor­tes de la masa­cre de Sabra y Sha­ti­la de 1982 en El Líbano, la inva­sión sovié­ti­ca de Afga­nis­tán de 1979, los san­grien­tos acon­te­ci­mien­tos de la gue­rra civil de Siria así como la cri­sis de los refugiados.

La cáma­ra de Yung Chang sigue en 2018 al repor­te­ro en el cam­po de acción reco­rrien­do los deso­la­dos pano­ra­mas cau­sa­dos por la gue­rra y es en ese pro­ce­so don­de el docu­men­ta­lis­ta des­ta­ca la labor de Fisk en su come­ti­do de ver y trans­mi­tir de pri­me­ra mano lo que obser­va evi­tan­do cual­quier dis­tor­sión de la noti­cia. Es en tal sen­ti­do que su labor ha resul­ta­do con­tro­ver­ti­da por­que la esen­cia de la ver­dad lle­ga a enfu­re­cer a cier­tos polí­ti­cos que con­si­de­ran a los perio­dis­tas como enemi­gos del pueblo.

Tra­tan­do de man­te­ner la pru­den­cial dis­tan­cia para que su tes­ti­mo­nio resul­te lo más obje­ti­vo posi­ble, el repor­te­ro pro­si­gue su inva­lua­ble labor vol­can­do su pasión en lo que efec­túa tal como anhe­ló rea­li­zar­lo des­pués de haber vis­to la pelí­cu­la Foreign Corres­pon­dent (1940) de Alfred Hitch­cock que le sir­vió de ins­pi­ra­ción. Al revés de los films aquí no hay gana­dor alguno y es posi­ble que Fisk con su tra­ba­jo no lle­gue a cam­biar la rei­nan­te reali­dad; pero como él bien aco­ta “aun­que no se gane la par­ti­da es posi­ble per­der­la si uno no con­ti­núa luchan­do”. Es por ello que en la era de “fake news”, lo que Fisk rea­li­za adquie­re capi­tal tras­cen­den­cia dado que la noti­cia trans­mi­ti­da lle­ga a ser autén­ti­ca cuan­do su autor la obtie­ne en el esce­na­rio don­de trans­cu­rre y no recu­rre a You­Tu­be o a fuen­tes secun­da­rias de infor­ma­ción. Jor­ge Gutman

Memo­rias de una Gran Dama

BECO­MING. Esta­dos Uni­dos, 2019. Un film de Nadia Hall­gren. Dis­po­ni­ble en Netflix

En un acuer­do entre Higher Ground Pro­duc­tions ‑la com­pa­ñía pro­duc­to­ra del matri­mo­nio Oba­ma- y Net­flix para su difu­sión en línea, sur­ge este docu­men­tal diri­gi­do por Nadia Hall­gren; aun­que se tra­ta de un esfuer­zo pro­mo­cio­nal ten­dien­te a difun­dir Beco­ming, la exi­to­sa auto­bio­gra­fía de Miche­lle Oba­ma edi­ta­da en 2018 y tra­du­ci­da a vein­te idio­mas, la fuer­za del film des­can­sa en la fas­ci­nan­te per­so­na­li­dad de la espo­sa del ex pre­si­den­te de Esta­dos Uni­dos. Pue­de que para los que hayan leí­do el libro, lo que aquí se expo­ne no cons­ti­tu­ya algo nove­do­so, no obs­tan­te la direc­to­ra Nadia Hall­gren man­tie­ne una narra­ción ame­na recu­rrien­do a entre­vis­tas, fotos, mate­rial de archi­vo y los comen­ta­rios efec­tua­dos por su auto­ra para pasar revis­ta a dis­tin­tos aspec­tos de su existencia.

Miche­lle Oba­ma con una de sus hijas

Comen­zan­do con algu­nas de las 34 esca­las rea­li­za­das en la gira de 2019 para publi­ci­tar la auto­bio­gra­fía, su auto­ra sale al encuen­tro de sus lec­to­res en las libre­rías don­de se ven­de el libro; es allí que se evi­den­cia la dimen­sión que adquie­re su per­so­na delan­te de la mul­ti­tud de gen­te que sien­te pro­fun­da emo­ción en el momen­to en que ella con su par­ti­cu­lar dis­tin­ción, agra­da­ble son­ri­sa e inne­ga­ble sim­pa­tía salu­da y fir­ma cada uno de los ejemplares.

La fami­lia adquie­re dimen­sión espe­cial para esta gran dama; así refi­rién­do­se a su abue­lo paterno des­ta­ca cómo a pesar de su inte­li­gen­cia por razo­nes racia­les y de cla­se no pudo pros­pe­rar, anhe­lan­do un futu­ro mejor para sus des­cen­dien­tes. Al pro­pio tiem­po se des­ta­ca la gran soli­dez del núcleo fami­liar median­te la exce­len­te rela­ción man­te­ni­da con su madre (Marian Shields Robin­son) como así con su esti­ma­do her­mano Craig y su cuña­da Kelly; ella aún no ha podi­do supe­rar la pena cau­sa­da por la muer­te de su que­ri­do padre por haber pade­ci­do de escle­ro­sis múl­ti­ple. La seño­ra Oba­ma deja expre­sa­do el pro­fun­do reco­no­ci­mien­to de la edu­ca­ción que reci­bió de sus padres quie­nes siem­pre la hicie­ron sen­tir una per­so­na visible.

Des­pués de haber­se gra­dua­do con hono­res de soció­lo­ga en la Uni­ver­si­dad de Prin­ce­ton, don­de expe­ri­men­tó la dis­cri­mi­na­ción racial, pro­si­guió sus estu­dios de abo­ga­cía en Har­vard; al gra­duar­se cono­ció a Barack Oba­ma quien rea­li­za­ba una pasan­tía en un gabi­ne­te de abo­ga­dos don­de ella tra­ba­ja­ba; así comen­zó un roman­ce que cul­mi­na­ría en boda en 1992. Al casar­se, ella sin­tió la nece­si­dad de supe­rar­se a sí mis­ma para no depen­der de su mari­do y a fin de man­te­ner el con­trol en su matri­mo­nio ambos asis­tie­ron a una tera­pia mari­tal. Como madre tam­bién ha sido impor­tan­te la edu­ca­ción de sus hiji­tas Sasha y Malia; en tal sen­ti­do duran­te su esta­día en la Casa Blan­ca, soli­ci­tó al per­so­nal que la aten­día de no estar ves­ti­dos de smo­king para no dis­tor­sio­nar la reali­dad fren­te a las niñas y tam­po­co de hacer­les la cama por­que era nece­sa­rio que ellas mis­mas fue­sen res­pon­sa­bles de rea­li­zar esa tarea sin depen­der de nadie.

Entre otros aspec­tos, el docu­men­tal de Hall­gren des­ta­ca por­me­no­res de la cam­pa­ña elec­to­ral del ex man­da­ta­rio en 2008, el gran apo­yo reci­bi­do por su espo­sa, la noche del triun­fo, el ingre­so a la nue­va resi­den­cia, los alti­ba­jos exis­ten­tes duran­te los 8 años de gobierno así como los esfuer­zos que Miche­lle reali­zó para que la Casa Blan­ca fue­se un ver­da­de­ro hogar de fami­lia no solo para los Oba­ma sino para todos sus conciudadanos.

La ex pri­me­ra dama elu­de todo tema polí­ti­co, sal­vo cuan­do excep­cio­nal­men­te se refie­re a la elec­ción de 2016 seña­lan­do que ella pue­de enten­der a la gen­te que emi­tió su voto en favor del can­di­da­to que resul­tó elec­to pero en cam­bio no pue­de jus­ti­fi­car la indi­fe­ren­cia de gran par­te del elec­to­ra­do del par­ti­do demó­cra­ta que no acu­dió a las urnas.

Lo que más tras­cien­de del docu­men­tal son aque­llas esce­nas en que ella com­par­te con la juven­tud, sobre todo la afro­ame­ri­ca­na pro­ve­nien­te de los medios menos favo­re­ci­dos, sir­vién­do­les de ins­pi­ra­ción al trans­mi­tir­les la nece­si­dad de estu­diar, supe­rar­se y nun­ca per­der la espe­ran­za de reha­cer un mun­do mejor.

Si bien este film no alcan­za la mis­ma pro­fun­di­dad que el libro publi­ca­do, de todos modos Hall­gren ha sabi­do cap­tar a una excep­cio­nal per­so­na­li­dad quien con su inte­li­gen­cia, deter­mi­na­ción y caris­ma ha logra­do una inmen­sa popu­la­ri­dad como dig­na repre­sen­tan­te del empo­de­ra­mien­to feme­nino. Jor­ge Gutman

Anó­ma­lo Trián­gu­lo Romántico

THE HALF OF IT. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film escri­to y diri­gi­do por Ali­ce Wu. Dis­po­ni­ble en Net­flix.

Dos aspec­tos dis­tin­guen a este film recien­te­men­te pre­mia­do en el Fes­ti­val de Tri­be­ca que se difun­dió en línea. En pri­mer lugar se tra­ta de una come­dia que pro­fun­di­za sin sen­ti­men­ta­lis­mo alguno la difí­cil tran­si­ción en el pro­ce­so de madu­rez de una ado­les­cen­te; ade­más, con efec­ti­va inge­nio­si­dad la direc­to­ra Ali­ce Wu ha con­ce­bi­do una ver­sión moder­na de Cyrano de Ber­ge­rac que segu­ra­men­te el nove­lis­ta fran­cés Edmond Ros­tand habría apro­ba­do de haber vivi­do en la épo­ca actual.

La heroí­na del film es Ellie Chu (Leah Lewis) quien vive en una zona rural de Squaha­mish, un fic­ti­cio pue­blo ubi­ca­do en el cora­zón de Esta­dos Undios y habi­ta­do por una comu­ni­dad extre­ma­da­men­te reli­gio­sa. De natu­ra­le­za retraí­da y tími­da sin­tién­do­se un tan­to mar­gi­na­da del res­to de sus com­pa­ñe­ros cur­sa el últi­mo año de edu­ca­ción media don­de como exce­len­te alum­na demues­tra poseer con­di­cio­nes supe­rio­res al pro­me­dio de la cla­se; es así que su deseo es estu­diar en la uni­ver­si­dad de Grin­nell aun­que se sien­te limi­ta­da por no que­rer dejar a su anciano padre viu­do (Collin Chou).

Leah Lewis y Daniel Diemer

Para valer­se de algún dine­ro extra se dedi­ca a escri­bir algu­nos tra­ba­jos para sus com­pa­ñe­ros de aula quie­nes con­fían en su habi­li­dad para hacer­los. El ele­men­to dis­pa­ra­dor del rela­to se pro­du­ce cuan­do uno de ellos, el ano­dino Paul (Daniel Die­mer) aman­te del fút­bol pero poco efi­caz en el arte de escri­bir, le soli­ci­ta sus ser­vi­cios a cam­bio de 50 dóla­res para que le redac­te car­tas amo­ro­sas a Aster (Alex­xis Lemi­re), una de las alum­nas más popu­la­res y bellas de quien se sien­te ena­mo­ra­do. Todo mar­cha vien­to en popa en la medi­da que las flo­ri­das y ele­gan­tes misi­vas escri­tas, a veces a tra­vés de men­sa­jes de tex­to, impac­tan favo­ra­ble­men­te a su des­ti­na­ta­ria; eso no resul­ta extra­ño por­que acon­te­ce que Ellie ‑ofi­cian­do de Cyrano- vuel­ca toda su ener­gía y entu­sias­mo en esas misi­vas ya que habien­do des­per­ta­do su orien­ta­ción hacia el mis­mo sexo se sien­te fuer­te­men­te atraí­da hacia Aster.

He aquí un anó­ma­lo trián­gu­lo román­ti­co en don­de el pene­tran­te guión de la rea­li­za­do­ra sabe cómo trans­mi­tir la repre­sión de emo­cio­nes y las iden­ti­da­des ocul­tas de sus per­so­na­jes en medio de un ambien­te social pre­jui­cio­so. Mez­clan­do algu­nas situa­cio­nes gra­cio­sas con otras más serias, Wu ha sabi­do inter­ca­lar en su narra­ti­va refe­ren­cias inte­lec­tua­les de cier­tos filó­so­fos como Pla­tón, Camus y Sar­tre ade­más de clips de algu­nos films de la épo­ca de oro de Holly­wood que se aso­cian exce­len­te­men­te a la esen­cia del relato.

Con una impe­ca­ble rea­li­za­ción y la ines­ti­ma­ble actua­ción de Lewis, Die­mer y Lemi­re, el guión intro­du­ce un des­en­la­ce rea­lis­ta a la vez que melan­có­li­co com­ple­ta­men­te dife­ren­te a lo que se acos­tum­bra apre­ciar en este tipo de come­dias. En suma, un muy buen film que per­mi­te al espec­ta­dor enca­ri­ñar­se, com­par­tir y que­dar encan­ta­do con sus per­so­na­jes des­de la inti­mi­dad del hogar mien­tras per­sis­te la nefas­ta pan­de­mia. Jor­ge Gutman

Efi­caz Entretenimiento

DAN­GE­ROUS LIES. Esta­dos Uni­dos, 2020. Un film de Michael M. Scott. Dis­po­ni­ble en Netflix

Com­bi­nan­do dra­ma y sus­pen­so el direc­tor Michael M. Scott logra man­te­ner en Dan­ge­rous Lies una satis­fac­to­ria intri­ga que con­ten­ta­rá a los aman­tes del género.

Jes­sie T. Usher y Cami­la Mendes

La acción que trans­cu­rre en Chica­go intro­du­ce al joven matri­mo­nio inte­gra­do por Katie (Cami­la Men­des) y Adam (Jes­sie T. Usher); si bien ambos se quie­ren lo sufi­cien­te­men­te como pare­ja la úni­ca preo­cu­pa­ción es la difí­cil situa­ción finan­cie­ra que atra­vie­san. Afor­tu­na­da­men­te, a tra­vés de una agen­cia de empleo Katie ha logra­do una ocu­pa­ción como cui­da­do­ra de Leo­nard (Elliott Gould), un anciano millo­na­rio sin fami­lia algu­na vivien­do en una con­for­ta­ble resi­den­cia de dos pisos ubi­ca­da en los subur­bios de la ciu­dad. Ella se sien­te a gus­to aten­dien­do a su emplea­dor quien a su vez le pro­di­ga un sin­ce­ro afec­to como si se tra­ta­se de un padre hacia su hija. Al saber que Katie está preo­cu­pa­da por­que su mari­do está sin tra­ba­jo, Leo­nard lo con­tra­ta a tiem­po par­cial para que se ocu­pe de las tareas per­ti­nen­tes al jar­dín de su propiedad.

El pun­to de quie­bre del guión de David Gol­den rela­to se pro­du­ce cuan­do un buen día dis­pues­ta a comen­zar su dia­ria labor Katie des­cu­bre que Leo­nard ha muer­to pací­fi­ca­men­te apos­ta­do en el sillón que se encuen­tra en el alti­llo de la casa. Antes de lla­mar a la poli­cía, su mari­do des­cu­bre que en un vie­jo baúl están guar­da­dos 100 mil dóla­res en bille­tes sueltos.

Man­te­nien­do el prin­ci­pio de no dar a cono­cer infor­ma­ción más amplia­da que pue­da resul­tar indis­cre­ta, sobre todo tra­tán­do­se de un rela­to de sus­pen­so, sólo se pue­de ade­lan­tar que la his­to­ria va com­pli­cán­do­se de aquí en más; así súbi­ta­men­te apa­re­ce la abo­ga­da del difun­to (Jamie Chung), un equí­vo­co agen­te de pro­pie­da­des (Cam Gigan­det) repre­sen­tan­do a un intere­sa­do com­pra­dor de la man­sión y una detec­ti­ve poli­cial (Sasha Ale­xan­der) for­mu­lan­do pre­gun­tas incó­mo­das sobre la muer­te de Leonard.

Efi­caz­men­te diri­gi­do y con un elen­co homo­gé­neo, el film cum­ple con su come­ti­do de entre­te­ner sana­men­te a tra­vés de una tra­ma bien urdi­da e inte­gra­da por acon­te­ci­mien­tos difí­cil­men­te pre­vis­tos que con­du­cen a un sor­pre­si­vo y satis­fac­to­rio desenlace.
Jor­ge Gutman