UNE VIE DÉMENTE. Bélgica, 2020. Un film escrito y dirigido por Raphaël Balboni y Ann Sirot. 87 minutos
Los nóveles directores Raphaél Balboni y Ann Sirtot consideran en Une vie démente el tema de la demencia semántica a través de un tratamiento que se acerca más a la comedia que al drama propiamente dicho.

Jo Deseure, Jean Le Peltier y Lucie Debay
El relato enfoca a Alex (Jean Le Peltier) y a su esposa Noémie (Lucie Debay) deseosos de tener un hijo. Sin embargo sus planes se ven obstaculizados cuando Susanne (Jo Deseure), la madre de Alex, comienza a dar señales de que algo raro está aconteciendo con su estado mental. Si bien en un principio sus ocurrencias son consideradas un tanto extemporáneas pero aceptables, gradualmente su deterioro mental transforma a Susanne en una mujer completamente excéntrica, perdiendo conciencia de la realidad que la circunda y que decididamente necesita especial protección.
Como consecuencia de lo antedicho es Alex quien toma cartas en el asunto y decide asistir a su progenitora de la mejor forma posible. Sin embargo la devota atención de Alex hacia su madre motiva a que con gran pesar de Noémie los planes de concebir un hijo queden suspendidos hasta un incierto futuro. En tanto, el relato se nutre de situaciones graciosas frente a la conducta de Suzanne, entrometiéndose en horas nocturnas en las viviendas de vecinos, fabricándose un falso permiso de conducir, o bien invitando en la calle a una desconocida mujer para que salga con su hijo a pesar de estar casado.
En esta agridulce comedia, los realizadores efectúan un veraz retrato de sus tres protagonistas Deseure realiza una prestación extraordinaria de su personaje que involuntariamente deja de lado los códigos de comportamiento social a medida que su decadencia cerebral se acentúa sin posibilidad alguna de recuperación. Le Peltier por su parte satisface plenamente como el hijo que se siente impotente de poder lidiar con su madre cuando su mal se apodera por completo de su persona, en tanto que Debay resulta completamente convincente como la esposa capaz de tolerar hasta cierto punto la situación planteada.
El relato concluye precipitadamente de manera complaciente mediante un epílogo que tiene lugar un año después de lo expuesto, ofreciendo una inesperada sorpresa. A pesar de que el tema de este film ha sido considerado por el cine en numerosas oportunidades, los realizadores ofrecen un buen trabajo demostrando que no existe un camino fácil para quienes conviven y tienen que lidiar con un ser amado que ha perdido el control mental. Jorge Gutman